agosto 04, 2008

Durmiendo con el enemigo

Lydia Cacho
Plan B
El Universal

Miles de mujeres que hoy viven con sida, no han cometido otro pecado que confiar en el hombre que aman

Cuando llegué a Dakar, Senegal, hace 10 años, para un diplomado sobre VIH-sida, me prometí volver y mirar más allá de las cifras, escuchar a la gente, contar sus historias.

Entré en un galerón con techo de lámina, el calor desértico profundizaba el tufo de medicamentos. Entre los olores distinguí el singular aroma de la piel de una bebé recién bañada por la enfermera. Antes de que yo pudiera reaccionar, ella puso en mis brazos a una pequeñita de ojos inmensos y piel como caoba. ¡Es una lástima que sea niña, no tendrá mucho futuro!, dijo la enfermera al tiempo que se dio la vuelta para bañar a otro de los casi 100 huérfanos que perdieron ese año a madre y padre por el sida. La pequeña también era portadora, la proyección para su muerte era de tres años. Escribo estas líneas y evoco su mirada en la mía, y la sensación de su manita tibia apañada a mi mano que teclea.

Viajando en África conocí a cientos de mujeres que no solamente fueron contagiadas por sus esposos, sino además, se convirtieron en las cuidadoras y enfermeras de los hombres seropositivos de la familia, o de la tribu. Mujeres con triples jornadas para acarrear agua, llevar alimentos y medicamento a casa, para educar criaturas. Condenadas a subsistir en un mundo en que son cuidadoras sin vida propia.

Tiempo después, en Oaxaca, entrevisté a mujeres portadoras de VIH cuyos esposos emigraron a Estados Unidos, expulsados por la pobreza. Volvieron de visita, con dólares en la bolsa y el virus en la sangre.

Ellas se quedaron, muchas desnutridas, víctimas de un hambre ancestral, con bajas defensas, sin acceso a medicamentos adecuados, sin trabajo. En un campo que no produce alimentos. Algunas con criaturas pequeñas, o embarazadas con bebés ya contagiados, sin tratamiento prenatal. Mujeres maltratadas en la sierra de Oaxaca, de Veracruz, de Puebla, de Chiapas. Ellas no saben que 96% de las mujeres seropositivas viven violencia en casa. Que si piden el divorcio para huir del maltrato pierden el acceso al Seguro Social.

Nadie les dijo que las mujeres contagiadas de alguna enfermedad de transmisión sexual, son cinco veces más vulnerables a adquirir VIH-sida. Muchas piensan en sus criaturas, en los 25 millones de niños y niñas del mundo que habrán quedado huérfanas del sida para el 2010. Pienso en las mujeres que murieron de sida, contagiadas por sus esposos. Cuando escribí en el libro Muérdele el corazón la historia de Soledad, muchos me dijeron:

“Eso ya no sucederá en México”. Pero sucede. Jovencitas de entre 15 y 24 años conforman 60% de las portadoras de VIH. Casi 50% de las personas con VIH son mujeres. Muchas casadas, monógamas, contagiadas en el lecho conyugal. Las que no pudieron comprar un condón femenino, que no se atrevieron a exigirle condón a su pareja, ni una prueba de sangre cada año. Las que como Soledad creyeron que a su hogar el sida no llegaba. Miles de mujeres que hoy viven con el virus, no han cometido otro pecado que confiar en el hombre que aman. México, sede de la conferencia mundial de sida 2008, es un país que no acaba de comprender los efectos reales de la desigualdad, el machismo y la pobreza.

Lectores

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Me reclama un lector el pobre final de la serie sobre la muerte del caudillo invicto de la Revolución Mexicana, Álvaro Obregón, publicado en este espacio la semana anterior. Otro me dice no haber entendido el propósito de la serie. Uno más, que debí hablar de los verdaderos responsables del atentado.

Respondo que no buscaba sino reponer, por el puro interés de la lectura, la versión periodística del hecho, tan rica en detalles y tan fresca hoy como el día de su publicación.

El comentario amigable de otros lectores me indica que no era necesario explicar estos propósitos, del mismo modo que cuando uno expresa una idea en estas páginas no debe anteponerle siempre las fórmulas “A mi juicio”, “En mi opinión” o “Me parece que”. Eso se da por supuesto en la inteligencia cómplice y crítica del lector.

Hay, sin embargo, un aspecto de la crónica del día de los hechos que conviene agregar porque habla de una pulsión profunda de la imaginación colectiva, a la vez lúcida y fantasiosa. Consiste en la premisa, imbatible y antigua, de que las muertes de palacio son conspiraciones de palacio.

No había llegado el cuerpo de Obregón a su casa de la avenida Jalisco, cuando ya sus partidarios insinuaban la responsabilidad del gobierno en el homicidio, demandando el esclarecimiento total de los hechos y el castigo de los “verdaderos responsables”.

El presidente en funciones, Plutarco Elías Calles, puso el cargo de inspector de policía a disposición de los obregonistas, que nombraron para el efecto a un hombre de todas sus confianzas, el general Antonio Ríos Zertuche.

La investigación policiaca no pudo hallar más cómplices de José de León Toral, el homicida, que a una ex monja, Concepción Acevedo de la Llata, la famosa Madre Conchita, persuadida, como Toral, de que Obregón continuaría la persecución religiosa de los años de gobierno de Calles.

Nada más lejos de la intención de Obregón, que se manifestaba en privado harto de los rigores anticlericales de Calles, de modo que los conspiradores católicos mataron al hombre equivocado: no a quien iba a apretarles el torniquete, sino a quien iba a retirárselos.

Pese a que la investigación obregonista no encontró nunca a los “verdaderos responsables” que buscaba, la sensibilidad pública acuñó sus convicciones en un chiste muy popular de la época: alguien pregunta “¿Quién mató a Obregón?”. Un coro le contesta “¡Cállese!”.

León Toral fue juzgado y sentenciado a muerte. Lo fusilaron el 9 de febrero de 1929. Sus últimas palabras fueron: “Viva Cristo Rey!”.

Tiempo y política

Macario Schettino
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Uno de los elementos más importantes en la política es el tiempo. Jugar contra él puede ser muy difícil, incluso desastroso. Hoy, el tiempo es ya el de la elección intermedia, y hacia ella van los partidos.

El PAN tuvo su reunión nacional hace unos días, y todo indica que se apostó a la unidad interna, antes que a cualquier otra cosa. No sólo se le abrió espacio a Vicente Fox, sino que incluso se anunció la guanajuatización del país, lo que sea que eso signifique. Habrá que ver si esa unidad interna compensa los efectos negativos que estos dos anuncios han tenido hasta hoy.

El PRI tendrá su reunión dentro de un par de semanas, y en ella habrá de establecerse el nuevo equilibrio interno. La aparente hegemonía de Beltrones deberá enfrentarse al lento y cuidadoso tejido de Paredes, y del enfrentamiento saldrá el PRI que contenderá en la elección intermedia.

El PRD, en cambio, no ha podido dejar atrás su elección, y no es claro cuándo podrán definir su situación interna. No sólo tienen en el Tribunal Electoral la última instancia para definir su presidente, sino que llegaron peleando, literalmente, la conformación de su Consejo.

Con esta turbulencia al interior de los partidos grandes, es difícil tomar decisiones en el Congreso. Ya hace tiempo que recordábamos que una vez iniciado el proceso electoral, la coalición que tanto aportó en 2007 quedaría rota, y así parece que será. Quedan pendientes, sin embargo, la reforma petrolera y el presupuesto del próximo año, y ambas tienen que resolverse, en el sentido que sea, en el periodo ordinario que inicia en septiembre. Pero las posiciones que hemos visto hasta hoy en los partidos no es fácil que se mantengan en esta nueva situación. Simplemente, es otro tiempo, y éste es determinante en política.

Lástima que así sea y ahora será más evidente por qué no era buena idea tener un debate largo, por no mencionar otras tretas dilatorias. Es cierto que hay unas semanas antes de que la carrera electoral eclipse todo, pero son pocas.

El proceso de recomposición del mapa político nacional no se detiene, aunque los partidos no lo perciban. Habrá muchos que tendrán tiempo de sobra, dentro de un año, para pensar en esta dinámica que hoy menosprecian, pero ya será tarde. El tiempo es fundamental en política, y no es fácil comprenderlo.

Ahora los crímenes que más ofenden

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Para quien pase corriendo y alcance a oír que el procurador general de la República le pidió a José Luis Santiago Vasconcelos renunciar a la Subprocuraduría Jurídica y de Asuntos Internacionales, se irá con la idea de que a Eduardo Medina Mora se le botó la canica.

Y es que no es inteligente prescindir (sería la mayor estupidez) del mayor experto de México en el combate al crimen organizado, incluidos el secuestro, el narcotráfico y el terrorismo.

Dado que la semana pasada hubo también otras “renuncias” en la PGR, lo menos que puede aventurarse es que el presidente Felipe Calderón está reagrupando las pocas fichas con que cuenta para enfrentar a la delincuencia.

Entre los recientes ex algo, el más reconocido dentro y fuera de México es precisamente Santiago Vasconcelos, quizá el más curtido en servicios de inteligencia y procuración de justicia.

Actual vicepresidente del Comité Interamericano contra el Terrorismo de la OEA, a él han expresado sus respetos en varias ocasiones la US Marshal (la agrupación de fiscales gringos más importante) y la agencia antidrogas (DEA) por incontables capturas de fugitivos y narcos reclamados para su extradición. El gobierno de España le otorgó la Orden Al Mérito Policial de la Cruz Blanca, por su trabajo contra la criminalidad y el terrorismo.

En los reacomodos que tendrán lugar en las áreas de seguridad pública y nacional figurará también, por cierto, otro de los hombres clave del Presidente: el ex subprocurador de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), Noé Ramírez Mandujano, sobre quien una mezcla de ignorancia e incontinencia “analítica” ha hecho esparcir la insidia de que salió por ineptitud y “mal manejo” del secuestro del jovencito Martí, a quien sus miserables y cobardes plagiarios asesinaron.

De los cambios en la PGR, lo cierto es que Medina Mora está reestructurando a su equipo, lo que ocurrirá también en la Secretaría de Seguridad Pública de otro especialista, Genaro García Luna, y lo mismo pasará en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional y en las secciones segundas (inteligencia militar) de las secretarías de la Defensa Nacional y Marina.

¿Por qué Felipe Calderón mueve ahora sus piezas clave en la guerra que a causa de las matazones cotidianas algunos piensan que “va perdiendo”? Porque “sacudido el avispero” de las bandas por delitos que interesan sobre todo al Estado, va haciéndose tarde para que las fuerzas de seguridad le hinquen el diente a los que más importan a la población.

Crímenes como lavado de dinero, tráfico de drogas y personas (indocumentados, cubanos, chinos…) o de armas, el grueso de la sociedad los ve, pero “de lejos”. No en cambio los que más le afectan (y aterran): el robo en todas sus modalidades y la efervescente plaga del secuestro.

Ya es hora

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

Con un abrazo para Alejandro y Mati.

Mientras las autoridades no cumplan y hagan cumplir la ley, la delincuencia seguirá ganando terreno.

Son las autoridades federales, las de los estados y las de los municipios, las principales responsables del crecimiento de la delincuencia, con su secuela de crueldad y terror.

Ellas no cumplen con las leyes, se tolera la violencia, se negocia la justicia y se achican ante los fuertes.

¿Qué resultado podemos esperar en materia de justicia, si desde arriba está pervertida por las autoridades encargadas de proveerla e impartirla?

Los diputados y los senadores también son cómplices de la ola de violencia delictiva que aqueja a la población del país.

Para salvaguardar el poder que tienen las burocracias de los partidos políticos, se negaron a apoyar la reelección de legisladores y de presidentes municipales.

Esa es la única forma de que diputados, senadores y alcaldes trabajen para quedar bien con la ciudadanía y no con los poderes que en el interior de sus partidos les van a garantizar la sobrevivencia política cuando concluyan con su cargo.

Los partidos, sus dirigentes, son culpables del deterioro del país porque no quieren que el ciudadano meta las manos en el poder que ellos monopolizan.

Los congresos estatales tienen responsabilidad en la crisis de seguridad y justicia: todavía no aprueban las reformas constitucionales que se hicieron en esa materia.

¿Cómo va a funcionar el sistema de justicia en una ciudad como ésta, si las autoridades están distraídas en gastar tiempo, recursos y capital político en hacer una consulta sobre la reforma petrolera, que no van a decidirla ellas?

El resultado de esta multiplicación de ineptitudes y mezquindades es que vemos a un Estado, en todos sus órdenes, impotente frente a la delincuencia organizada y ante la desorganizada también.

¿Se va a solucionar el problema de la delincuencia criminal con más leyes, más penas y nuevas reformas?

Tal vez ayude un poco, pero será insignificante mientras las autoridades nos muestren todos los días, con su comportamiento, que la ley está hecha para violarla, especialmente cuando lo hacen quienes tienen la decisión de enfrentar al Estado y someterlo con el chantaje de la fuerza.

No va a haber avance real mientras la ley se siga negociando.

Tampoco lo va a haber mientras la ciudadanía no juegue un papel protagónico en la vida pública, de la que está marginada para beneficio de autoridades, partidos y delincuentes.

No habrá avances mientras los medios de comunicación no pongan el acento, todos los días, en el incumplimiento de la ley por parte de las autoridades, en lugar de darle todo el peso al efecto (que sin duda es noticia) de esa falla.

La democracia, sin seguridad pública, personal y patrimonial, carece de sentido.

De nada sirve tener elecciones competidas, un Congreso plural y división de poderes, si el Estado no es capaz de brindar las garantías mínimas de seguridad a la población.

Lo ocurrido con el niño Fernando Martí simboliza el desastre en que se encuentra todo el sistema de justicia en nuestro país.

Esa violencia criminal no afecta únicamente a quienes tienen un patrimonio, sino también a los ciudadanos pobres que son asaltados en el pesero y en la calle.

¿Lo podemos seguir tolerando?

¿Hasta dónde? ¿Cuál es el límite?

El límite ya fue rebasado.

El fracaso ha sido completo. Desde el gobierno federal, los estatales y los de los municipios, todos han sido rebasados y en muchos casos sometidos por la delincuencia.

Las estadísticas con los “éxitos” en la lucha contra el crimen organizado no pueden ocultar la realidad, que es diferente.

La realidad es que secuestradores y narcotraficantes sí disfrutan de las garantías que no tienen los ciudadanos. A ellos no les va a suceder nada.

Esa es la seguridad que garantiza el Estado: la de secuestradores y asaltantes que tienen más de 95% de posibilidades de quedar impunes.

No es un fracaso atribuible únicamente a este gobierno, pero es el que está ahora y tiene la responsabilidad de hacer frente a la situación.

¿Quién manda en el combate contra el crimen y el secuestro?

¿Manda la AFI? ¿Manda la PFP? ¿Manda el Ejército? ¿Mandan las policías de los estados? ¿Mandan las policías municipales?

Es tierra de todos. Y donde mandan todos, no manda nadie.

Es hora de exigir a las autoridades, sin tregua, que garanticen la vida y el patrimonio de la población.

Y es hora de que los ciudadanos asuman su papel en la defensa del país.

No se lo podemos regalar a los criminales ni a los violentos.

Ya basta.

Retorno a Port Ligat

Jacobo Zabludovsky
Bucareli
El Universal

La primera vez que vine a este lugar de la costa catalana del Mediterráneo a entrevistar a Salvador Dalí en su casa, el 16 de diciembre de 1971, escribí unos apuntes que hoy publico en memoria de uno de los artistas de mayor presencia en el siglo XX. Dejo el tiempo de los verbos como cuando fueron escritos.

Este Dalí, ¿es el mismo Dalí de los años 30? Este que cuelga en los muros de su casa sólo tres retratos: el de José Antonio Primo de Rivera, el del príncipe Juan Carlos y el de Francisco Franco, ¿es el amigo de Federico García Lorca, el compañero de Luis Buñuel, el contemporáneo de Picasso, de Cernuda y de Alberti? Ocurre, tal vez, que hace 40 años Dalí no alcanzaba la divinidad que fue sustituyendo a la juventud.

Junto a un crucifijo y dos santos colocados por él “para que salgan en la película”, Dalí compara a Franco con Velázquez y dice que éste fue a la pintura lo que aquél es a España, y se queda tan fresco. Los retratos y su postura política son, seguramente, los más notorios motivos de sorpresa en una casa en donde todo está hecho para sorprender, preparado con la preocupación de asombrar y dejar con la boca abierta a los burgueses predispuestos a abrirla. Los merchands de Nueva York, los mercaderes de las galerías del Fauburg Saint Honore, los curadores de los museos de Hamburgo y los nuevos ricos de Texas penetran a la basílica del divino dispuestos a asombrarse con los ingenuos trucos que Dalí creó para eso precisamente. Es una especie de fair play; tú me dejas entrar a tu casa y verás cómo me asusto y demuestro grande admiración.

La casa de Port Ligat tiene la virtud de no desentonar con el paisaje. Se distingue de las otras en esta pequeña bahía unida a Cadaqués sólo porque está mejor cuidada, más pintada que las demás. Junto a ella un hotel y club deportivo con su gran alberca, y más abajo los pescadores que guardan sus botes amarillo y negro mientras pasa la mar picada del otoño. El paisaje se hace conocido. Las rocas ásperas y sin vegetación son las de algunos cuadros de Dalí. Aparecen al fondo de sus relojes blandos en “la persistencia de la memoria”; están en su “espectro del sexappeal” y como marco de algunos retratos de Gala.

Casi tres horas de automóvil desde Barcelona, primero por una autopista, luego por un camino normal y finalmente por una calle de tierra y piedras, para dejar el auto casi a la orilla del agua. Unas escaleras angostas llevan a una puerta más estrecha aún. Abre una sirvienta amable, todavía no posicionada de su papel de guardiana del genio, y al entrar se encuentra usted con un oso disecado. Es una casa de muchas habitaciones pequeñas en distintos niveles. En otro rincón un burro disecado, atriles con libros y cuadros a medias, pequeños juguetes infantiles, piedras y racimos de abrojos, conchas marinas y figuras de alambre. En los muebles viejos no hay una superficie libre: candelabros de bronce, esferas de Navidad, figuras de cera, figurillas griegas, cabezas de santos y de un borrego, velas chorreadas, estrellas de mar y pieles de tigre. La basílica del divino está en un punto medio cuyos extremos son el almacén de objetos de un pintor y la casa de una solterona coleccionista de recuerditos.

Dalí recibe aquí con la indumentaria que usa en el Saint Regis, de Nueva York, o en el Meurice, de París. Y como en cualquier parte del mundo es un hombre lógico y normal en sus reacciones hasta que se encienden los reflectores. Entonces cesa de silbar suavemente alguna canción, costumbre que observa mientras pinta o escribe. Al encenderse las luces y echarse a andar la cámara, se pone en marcha también el histrionismo de don Salvador. Pasa del catalán al español, al francés, al inglés; de las pausas como muy meditadas a los arranques violentos en voz alta, y de su actitud quieta a los ademanes que llevan su bastón de oro del techo al suelo y de pared en pared.

Obligado por sí mismo a ser siempre original, a decir y a hacer cosas terribles, a llamar con gran campana a todos los indiferentes, Dalí cae en la repetición. Nadie puede ser singular todas las horas del día, todos los días del año y todos los años de la vida. Dalí, qué desgracia, se repite, y la dimensión del hombre va siendo cada vez menor que la de su pintura, cuyo mérito indudable se aprecia cada vez más. El tiempo va poniendo a cada quien y a cada cosa en su sitio.

Y llegará el momento en el que el viejo oso disecado de Port Ligat esté comido por la polilla, el estanque lleno de musgo y el bastón en otras manos. Entonces, cuando nadie se acuerde de los desplantes histriónicos del autor, los cuadros hablarán por sí mismos en los museos del mundo. Y, sin payasadas, causarán asombro, asombro auténtico.

¡Después del límite!

Pedro Ferriz
El búho no ha muerto
Excélsior

Quiero manifestar mi consternación —en medio de tantas que a diario vivimos los mexicanos— por el secuestro y ejecución del hijo de Alejandro y Mati Martí. Fernando, un joven fresco y alegre de 14 AÑOS de edad, fue tomado como “pieza de cambio” ante una fuerte operación realizada por su padre, con la venta de la mayoría de las acciones de la empresa que le costó toda su vida estructurar y hacer exitosa. Una organización autodenominada “La Familia” realizó un cruel operativo “aparentando un retén de AFI” que sirvió para tomar el vehículo en el que Fernandito, su chofer y un guardia circulaban, deteniéndose al asumir que estaban ante la presencia de una autoridad reconocible. Dar muestras del logro de un éxito económico, se ha vuelto el anticlímax de la tranquilidad. No faltó el momento en el que llegué a pensar, después de haberse anunciado la venta de Deportes Martí y Sport City, que lo mejor que podía hacer Alejandro y su familia, era irse de México. Varias veces sentí vergüenza por haberlo pensado. Una reflexión así, resultaba “una especie de traición a la patria”. ¡Asumiendo claro!, que la patria y sus instituciones están ahí, para proteger a sus hijos. Después de haber conocido del estrangulamiento de quienes cuidaban a Fer, supe que Alejandro, a través de una breve negociación, optó por enviar inmediatamente el dinero demandado por los captores de su hijo. La entrega del recurso se hizo. Hoy 57 días después de la abducción, nos enteramos que Fernandito aparece ejecutado, aparentemente hace un mes y en la cajuela donde yacía, un letrero: “Por no pagar”, atentamente, La Familia.

¿Se equivocó la organización delictiva y no obstante haber recibido el dinero, mata al muchacho? ¿Se pelearon los delincuentes por la recompensa? O como aquí hay que pensar de muchas formas. ¿Pudo haber sido que intermediarios de la investigación, fingieran la entrega del dinero, sin haberla hecho? Obvio, no me refiero a los intermediarios ligados a los Martí, sino a las autoridades (se lo han ganado) que estuvieron cerca del caso. No hay, no encuentro más que esas opciones.

No voy a discutir porqué se da el fenómeno del secuestro. Tampoco, la manera en que nuestra sociedad y autoridades nos hemos “adaptado” a ello. Pero lo que nadie me podrá objetar, es que quien diga que en México no existe la pena de muerte, ¡se equivoca! Para ejemplo, el vivido. Hubo una reunión de “La Familia”, en la que enjuician, dictan sentencia y condenan a muerte a Fernando Martí, joven de 14 años, bajo el argumento del no pago de una “transacción comercial hecha en suelo mexicano”. La delincuencia ya ha adoptado la forma de La Pena Capital. Dicho de otra manera. Mientras que nuestros legisladores se desgarran las vestiduras ante la idea de que en este país se adopte la pena de muerte, como manera que disuada actos como el secuestro. Los delincuentes aplicaron su fast track… dieron el “albazo”, “mayoritearon” y aprobaron el hecho de que para ellos es lícito ejecutar al mexicano que les plazca. El caso de Fernando es uno. Sé de muchos que han cursado la misma suerte. Entiendo que hay posturas éticas que reprueban esta forma de castigo. Habrá legisladores que hablen de ello, hasta de manera “poética”. Si esto es así y lo aceptamos. Entonces que nos den la manera de resolver el problema. Mientras que ya es oficial la ejecución de víctimas de la delincuencia. No resulta igual para los delincuentes. Parten del supuesto de que para ellos hay derechos humanos, aunque no sean humanos derechos. Escucho el llanto de un pueblo… Aquí el éxito es castigado y sus verdugos protegidos por las consideraciones de una ley pretendidamente humanitaria. ¿Hasta cuándo aguantaremos esta losa?... ¡Sé que hemos llegado más allá del límite! No hay mucha diferencia entre lo que vivimos y un potencial enfrentamiento civil. Las autoridades saben que los grupos delincuenciales buscan negocios colaterales al narcotráfico, ahora que éste está tan perseguido. Todos sentimos cómo el secuestro ha repuntado de manera exponencial… y ante el “no oigo, no veo, no siento” los poderes de la República y su pasividad, están orillando al ciudadano a tomar la ley en propia mano. ¿Qué hacer con un grupo capaz de matar a un joven… a un niño indefenso, de 14 de edad?

Querido Alejandro

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Alejandro Martí es un hombre de bien, trabajador, sensible al drama social de México. Recuerdo su expresión de benévolo orgullo cuando paraba a medio ejercicio para explicarme el avance de los primeros gimnasios Sport City de bajo costo. “Queremos abrir muchos”, decía. “En Iztapalapa, Ecatepec, en donde hagan falta”.

El mercado reconoció el éxito extraordinario de Sport City y las tiendas deportivas Martí. En diciembre, Alfredo Harp, otro hombre de bien que sabe de qué se trata el infortunio, compró el consorcio en 560 millones de dólares. Alejandro (que poseía 48 por ciento de las acciones) siguió siendo el mismo cada mañana. Nos garantizó que la esencia del club no cambiaría, pero que se necesitaba esa inyección para crecer rápidamente y completar proyectos.

A mediados de junio comenzó a correr en el club el rumor de que su hijo de 14 años había sido secuestrado. Quise creer que se trataba de una invención, pero ahora sabemos que el joven, el niño Fernando Martí (y sus dos escoltas) fue la víctima de la banda que se disfraza de policía y monta retenes; que Alejandro pagó, que los secuestradores cobraron y mataron a Fernando. O que lo mataron y luego cobraron.

Así le ha pagado el país a Alejandro. Así de frágiles son los ciudadanos honestos que se esfuerzan y sueñan. Y así de ineptos frente al crimen siguen siendo el Presidente de la República, el Jefe de Gobierno del DF, los procuradores, los jefes de las policías, los gobernadores, los legisladores. Que no nos vengan con que las guerras se ganan o se pierden sacrificando vidas, como la del joven, el niño Fernando Martí. Simplemente no quieren, no saben, no pueden proteger a los millones de mexicanos de bien.

Para Alejandro y Mati, todo mi cariño.

Arroja encuesta empate de PRI y PAN

Jorge Buendía y Javier MárquezBuendía & Laredo
El Universal

Lunes 04 de agosto de 2008

A menos de un año de los comicios intermedios, la encuesta nacional de Buendía & Laredo/EL UNIVERSAL muestra un empate entre PRI y PAN, seguidos muy de lejos por el PRD.

Si excluimos a la no respuesta (24%), la preferencia efectiva es la siguiente: PRI, 40%; PAN, 40%; PRD, 17% y 3% para los partidos pequeños.

La disputa es feroz en cuanto a identidades partidistas: 25% se considera priísta, 24% panista, 9% perredista y un alto número se percibe como independiente (41%).

Como siempre ocurre, los independientes serán cruciales para definir al ganador de las elecciones del próximo año. La encuesta muestra que la mayoría de ellos (49%) no tiene intención de voto, lo que sugiere que muchos de ellos se abstendrán.

El PRD conserva su nivel de votación histórica, por lo que no se ha beneficiado con el debate energético. Destaca el escaso apoyo para los minipartidos (3%), a los cuales les va bien en comicios intermedios. Su débil posicionamiento puede deberse a su ausencia del debate energético.

¿Cómo se percibe a los partidos? En el imaginario ciudadano, al PAN se le ve como un partido cercano a la gente de dinero (67%) y alejado de los pobres, con capacidad para gobernar (61%), ideas modernas (50%), responsable (48%), conservador (46%) y cercano a la Iglesia católica (46%).

Al PRI se le percibe como un partido con capacidad para gobernar (66%), cercano tanto a la gente de dinero como a los pobres (56 y 55%, respectivamente), nacionalista (55%) y responsable (49%).

Y al PRD se le mira como conflictivo (67%), pero también cercano a los pobres (49%).

Se observan varios patrones relevantes en el imaginario colectivo sobre los partidos: 1) PRI y PAN comparten muchos atributos, mientras que el PRD se encuentra alejado de ambos; 2) el PRI está mejor posicionado que el resto en cuanto a cercanía con la gente; 3) en el tema de corrupción todos los partidos parecen ser iguales, lo que indica una opinión general sobre la categoría partidos.

¿Cuál es la composición del mercado electoral? Destaca que la mayoría de la población tiene simpatías partidistas incluyentes, por lo que ve con buenos ojos a más de un partido. Menos de una tercera parte tiene lealtades exclusivas: 9 millones de personas con el PRI, 6.5 millones con el PAN y 3.9 millones con el PRD.

El mercado electoral tiene dos grandes componentes: 1) el segmento tripartidista que podría votar ya sea por PAN, PRI o PRD, y que representa a 23.9 millones de votantes potenciales, y 2) el segmento PRI-PAN que representa a 16.5 millones de personas. Además de estar enfrascados en una cerrada contienda, PRI y PAN se disputan los mismos grupos sociales: mujeres, personas casadas, jóvenes, residentes del norte del país y quienes asisten a la iglesia por lo menos una vez a la semana. Quien logre persuadir a estos segmentos, y llevarlos a las urnas, ganará la contienda. La moneda está en el aire.