agosto 06, 2008

Responde España a AMLO

Carlos Benavides
carlos.benavides@eluniversal.com.mx
El Universal
Ciudad de México
Miércoles 06 de agosto de 2008

La vicepresidenta española, María Teresa Fernández de la Vega, asegura que hay un apoyo a la iniciativa de reforma en materia energética del presidente Calderón y rechaza que en España exista un clima de racismo o xenofobia

El gobierno de España salió al paso de las acusaciones vertidas por el ex candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, quien acusó al gobierno del presidente Rodríguez Zapatero de "meter las narices en México" al apoyar la reforma petrolera.

Con mucha firmeza, pero con más diplomacia, la vicepresidenta primera del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, asegura sin dobleces que hay un apoyo a la iniciativa de reforma en materia energética del presidente Felipe Calderón, aunque asegura que este aval no vulnera la soberanía nacional mexicana.

En entrevista con EL UNIVERSAL, la vicepresidenta española habla también del compromiso que su gobierno tiene con el respeto a los derechos humanos de los inmigrantes mexicanos y rechaza que en España exista un clima de racismo o xenofobia.

Fernández de la Vega expresa el agradecimiento de su gobierno a México por la cooperación en la lucha contra el terrorismo y explica como trabajan los gobiernos de los presidentes Felipe Calderón y José Luis Rodríguez Zapatero en materia del combate al narcotráfico y la delincuencia organizada.

El domingo pasado, López Obrador acusó al gobierno español de entrometerse en los asuntos internos de México, concretamente en la reforma en materia energética que se debate en el país.

"Deje de estar metiendo las narices en México", dijo el ex candidato presidencial al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, durante un discurso en una gira realizada por el estado de Michoacán.

En entrevista con EL UNIVERSAL, la vicepresidenta primera del gobierno español, la primera mujer en ocupar este cargo, sostiene que respeta todas las opiniones, pero deja "bien claro que España coopera, se alegra y saluda reformas que sean buenas".

Experimentada política y jurista responde con cuidado cuando se le pregunta sobre las críticas del polémico líder opositor mexicano a las posturas del gobierno español.

"Quiero señalar que nosotros, el gobierno de España, el presidente Zapatero, las empresas de españolas, vemos con satisfacción el que pueda haber un México un aumento sustancial de la producción del petróleo un país que tiene tantos recursos, por lo tanto nos alegramos de la reforma que está emprendiendo, pues estamos seguros de que esas reformas van a beneficiar una mayor producción que va a ser un beneficio para los mexicanos.

"Eso es lo que apoyamos, a partir de ahí respetamos la decisión, la que se adopte, pero creemos que la línea que ha emprendido el presidente Calderón es una línea muy positiva para el desarrollo del país", afirma la vicepresidenta.

--¿Este apoyo ha sido mal interpretado?

-- Probablemente ha sido mal interpretado. Nuestro apoyo fundamental es a México, a los ciudadanos de México y creemos que si apoyamos la reforma promovida por el presidente de México, y esa reforma está en la buena línea de permitir que los mexicanos aumentes su producción y tengan más recursos, ese es nuestro apoyo. Si a México le va bien, a España le va bien.

--Después de conocer declaraciones similares a las que hace ahora usted, Andrés Manuel López Obrador dijo que España esta metiendo la nariz en un asunto de los mexicanos ¿Qué opina al respecto?

-- No, nosotros estamos apoyando el bien de México, tenemos una buena relación de cooperación, somos absolutamente respetuosos con sus ciudadanos y sus instituciones.

"México es un país y una democracia muy sólida, con un Estado de derecho muy firme y por tanto somos colaboradores y cooperadores y nos alegramos de todo lo que sea bueno para este país. Desde esta perspectiva no tengo otro comentario que hacer, lo único que estamos haciendo es alegrarnos de lo que aquí ocurra desde el más absoluto respecto a la soberanía nacional mexicana".

--¿Habría que tener la piel menos sensible?

--Respeto todas las posiciones, pero quiero dejar bien claro que España coopera, se alegra y saluda reformas que sean buenas, como las que se han emprendido, y creemos que son buenas para el pueblo de México.

El 18 de julio, el Parlamento Europeo aprobó una Directiva de Retorno de Personas Extranjeras en Situación Irregular, una medida que ha generado miedo entre los inmigrantes para desarrollar su vida laboral y personal en las naciones de la Unión Europea.

Al respecto, la vicepresidente garantizó que en España no se aplicará esta directiva.

Expresó que, lejos de aplicar medidas restrictivas su país trabaja en iniciativas que buscan integrar a los inmigrantes, como por ejemplo la posibilidad de que los residentes legales puedan votar en las elecciones municipales españolas.

"Le he planteado al presidente (Felipe Calderón) que España ha promovido una iniciativa que permita que los inmigrantes residentes permanentes puedan participar votando en las elecciones municipales, creemos que los ciudadanos que viven en nuestro país, que trabajan y que pagan sus impuestos tienen que ejercer el derecho de ciudadanía que fundamentalmente se ejerce a través del voto.

"Pero nuestra Constitución establece el principio de reciprocidad, es decir que los inmigrantes que voten en nuestro país tengan el mismo tratamiento que los españoles en sus países. Él se ha mostrado muy favorable a esta iniciativa y se ha comprometido a estudiar las posibilidades desde la perspectiva del derecho mexicano para ver si este principio de reciprocidad se puede llevar a efecto", comentó.

-- Esta postura pareciera contrastar con la realidad, hay muchas molestia por parte de mexicanos que van a España por el endurecimiento de las medidas migratorias europeas ¿Qué garantías pueden tener estas personas?

--Todas, tiene que tener todas las garantías, se lo he explicado al Presidente y he puesto de manifiesto que la Directiva de Retorno que motivado la polémica en la Unión Europea es una directiva que en España no se ha aplicado, no se aplica ni se va a aplicar nunca, porque tenemos una legislación muy garantista y por tanto alguna norma de esa directiva que pudiera parecer más restrictiva jamás se aplicaría a ningún inmigrante procedente de Iberoamérica, ni en España, ni en Europa.

"Quiero trasladar un mensaje de confianza y de seguridad a los inmigrantes Iberoamericanos, mexicanos que vayan a España de que no van a verse afectados más que por la legislación española, no por esa Directiva Europea que es más restrictiva.

--¿Qué está pasando en España? Hemos visto videos con golpizas salvajes a latinoamericanos, ¿existe un clima de racismo y xenofobia en contra de los inmigrantes de América Latina?

- - No, cualquier acontecimiento que se produzca en este de esa naturaleza, evidentemente tiene todo nuestro rechazo y toda nuestra condena, creemos sinceramente que son acontecimientos aislados y que no podemos generalizar. España trabaja por el respeto y reconocimiento de derechos y por el trato en igualdad de condiciones a los inmigrantes que vienen a nuestro país.

"Yo no creo que hay acontecimientos de racismo o xenofobia nada más que de forma aislada y desde luego nosotros como gobierno ponemos todos los mecanismos para combatirlos".

La funcionaria española explicó que los temas del combate antidrogas y el terrorismo estuvieron sobre la mesa durante la conversación con el presidente Felipe Calderón y adelantó que ambos gobiernos estudian la posibilidad de suscribir un acuerdo para cooperar en materia de implantación de juicio oral, en el marco de la reforma en materia de justicia penal que se lleva a cabo en México.

"Nosotros trabajamos de forma muy unida con una estrecha cooperación en la lucha contra la delincuencia y, en especial, en la lucha contra el narcotráfico, tenemos una cooperación en el ámbito de inteligencia y de operaciones, hemos hecho operaciones conjuntas y estamos trabajando ahora en el tema de formación de policía especializada en la lucha contra el narcotráfico y la criminalidad organizada.

"Le he trasladado al presidente el agradecimiento del gobierno de España por el compromiso de México y de su gobierno en la lucha contra el terrorismo, nos ha sido de una enorme utilidad.

'Visión de Estado' por Paco Calderón

¿Cuántos más quieren?

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

En la política, se van por vanidad y vuelven por rencor. Florestán

El secuestro y asesinato de Fernando por una banda de secuestradores, ahora de homicidas, encabezada por un comandante de la Policía Judicial, y que ha operado impunemente, constituye una pérdida irreparable, incomprensible, inaceptable, imperdonable para su familia y para sus amigos.

Devastados, están de luto como debiéramos estarlo todos.

Y es que un joven de apenas 14 años ha sido asesinado por una banda que tiene años de operar en la impunidad. Una banda como hay muchísimas en México, que nos acechan a todos por igual; una banda que por su operar, por sólo existir tiene, como todas las demás, secuestrada la tranquilidad de los mexicanos.

Por eso, y desde la cercanía de esta distancia (escribo desde Pekín), una vez más debo decir, quiero gritar, que no podemos ni debemos quedarnos callados ante este crimen, ante sus crímenes, ante todos los que han matado, ante todos los que han secuestrado, ante todos los que hoy están secuestrados, y con ellos sus familias, y además para siempre.

Hoy, quedarnos callados, como hay quienes quieren en aras de una paz ficticia, de una cómoda moralina, implica cederles, con cada silencio, una pedazo cada vez mayor de nuestra tranquilidad, de nuestra seguridad perdida hace mucho tiempo.

Hoy, con indignación sincera, debemos levantar la voz para gritar un ¡Ya basta!, otro ¡Ya basta! más.

Y desde ese ¡Ya basta!, todos, también, tenemos que exigir a las autoridades responsables de nuestra seguridad que hagan lo suyo: garantizar la seguridad de todos, como tienen obligación de hacerlo, y como no lo han hecho.

El secuestro y asesinato de Fernando es un cruel recordatorio, otro de muchos más, sobre la inseguridad en la que vivimos; este asesinato es también un llamado, otro llamado más –¿cuántos más quieren?– a las autoridades, para que actúen ya, para que recuperen y nos garanticen la seguridad perdida entre delincuentes, los discursos sobre los grados de dificultad con los que buscan evadir esa responsabilidad, y la relación de estadísticas con las que tratan de esconder ineficiencias y complicidades.

Quisiera que esto fuese un recordatorio y un llamado; una exigencia de todos; recordatorio, llamado y exigencia que se escuchan más fuerte cada vez que conocemos que alguien está secuestrado, que alguien ha sido asesinado.

Ahora fue el secuestro y asesinato de Fernando; con este secuestro, con este asesinato, a todos nos secuestraron un poco, a todos nos mataron otro poco.

Y pregunto como preguntamos, como emplazamos millones de mexicanos en todo el país a las autoridades: ¿cuántos más necesitan?

Nos vemos mañana, pero en privado.

Rodeado de criminales

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

Los hechos dicen que el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, está rodeado de criminales.

Eso no quiere decir que él lo sea. Pero la realidad nos indica que lo tienen en sus manos.

Los secuestradores y asesinos de Fernando Martí, de un escolta y de un humilde chofer, trabajan en la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal.

Hace apenas unas semanas, policías y judiciales causaron la muerte, por asfixia, de nueve adolescentes, en una discoteca popular donde realizaron una redada inconstitucional para robarles y extorsionarlos.

Ante la indignación de la opinión pública, Marcelo Ebrard salió a los medios y anunció una “reestructuración” de los cuerpos policiacos.

Ahora, frente a una nueva tragedia homicida protagonizada por policías a su cargo, el jefe de Gobierno capitalino ofrece una nueva “reestructuración”.

Ebrard y sus policías han llevado las cosas demasiado lejos.

Supongamos, sólo por suponer, que él no sabía que sus policías realizaban redadas, en discotecas y centros nocturnos, de manera completamente ilegal.

Es más, supongamos que no tenía idea de que las policías a su cargo llevaban a jóvenes y menores de edad a la delegación, sin haber cometido delito alguno, y ahí los robaban, extorsionaban y humillaban.

¿Será posible creer que tampoco sabía nada acerca de que sus mandos judiciales son los cabecillas de los secuestros y de la delincuencia organizada en la ciudad?

Si no lo sabía, ahora lo sabe. Las pruebas están sobre la mesa.

Ebrard debe darse cuenta, por el bien de la ciudad que gobierna, que a su lado hay una enorme pandilla de criminales.

Hay 14 judiciales bajo sospecha del secuestro y el asesinato del niño Martí, su escolta y su chofer.

El jefe de todos ellos era el comandante de la PGJDF José Luis Romero, adscrito hasta hace poco a la Fiscalía para la Seguridad de las Personas.

Apenas se supo que el niño Fernando había sido asesinado, se desató una enorme presión social... y detuvieron a este comandante José Luis Romero.

¿No sabían que estaba involucrado?

Si lo atraparon tan rápido —a él como presunto jefe y al resto de la banda de secuestradores, que también son judiciales—, quiere decir que lo tenían identificado.

Si lo hubieran detenido antes, posiblemente habrían salvado una vida, pero no lo hicieron.

Y que no nos digan que se habían abstenido de detenerlo “para no entorpecer las investigaciones” ni “evitar un desenlace fatal del secuestro”.

No pueden argumentar eso porque, apenas el 30 de julio, dos días antes de su detención, el comandante José Luis Romero Ángel había sido nombrado jefe del grupo especial de la Policía Judicial, que tendría a su cargo el perímetro del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Quiere decir, también, que si devolvían al niño vivo no les iba a pasar nada.

El pacto del Gobierno del Distrito Federal con la delincuencia organizada resulta inocultable y a la vez insostenible.

De ninguna manera digo que Ebrard haga ese tipo de arreglos o que lo consulten. Pero de que hay un acuerdo de su gobierno con el crimen, eso está a la vista.

Los delincuentes en el Gobierno del DF tienen poder, y mucho.

¿Acaso Ebrard no sabe lo que pasa en los reclusorios a su cargo?

¿No sabe que los reos deben pagar por las visitas, la comida, el trato y hasta por un pedazo de suelo donde dormir, porque hay quienes duermen amarrados de las axilas, con mecates, a los barrotes de las celdas?

¿Qué va a decir cuando haya un motín con decenas de muertos en algún reclusorio a su cargo?

¿Que tampoco sabía nada?

¿Va a correr al subsecretario de Gobierno y anunciará una reestructuración en penales?

Ebrard tiene, a pesar de todo, la oportunidad de zafarse de la mafia que lo tiene entre sus manos.

No más favores políticos de la delincuencia al GDF a cambio de que éste les permita operar.

Para eso, Ebrard deberá prescindir de su soberbia y poner en juego la tercera de las “c”.

*Precisión: el lector Isaac Abadí me hizo notar que cometí un error en la columna de ayer. El secuestro del hijo de la señora Josefina Ricaño de Nava no ocurrió en 1988 (como puse por error de dedo), ni en 1998, como creía, sino el 6 de mayo de 1997. Ahí, en efecto, comenzó la carrera de descomposición-promesas-descomposición-promesas.

Secuestros

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

El número de secuestros denunciados en 2007 fue de 438, 113 más que los de 2006, cuando hubo 325. Cinco entidades registraron más de la mitad de las denuncias. En el Distrito Federal, 77 secuestros; en el Estado de México, 67; en Baja California, 41; en Guerrero, 33; en Jalisco, 20. (La Jornada, 5/8/08). Desde 1994 se han denunciado casi ocho mil secuestros, con saldo de 700 muertos, nos dice Carlos Marín en su columna de ayer en MILENIO.

Los secuestros han aumentado por dos causas. La primera es que las bandas del narcotráfico han visto reducido su negocio y se han mudado a otros delitos: extorsión, tráfico de personas y secuestro. La segunda causa es la de siempre: el crimen prospera dentro de las corporaciones policiacas cuyos jefes y ex jefes, agentes y ex agentes, han encontrado en el secuestro un negocio rentable e impune.

A diferencia del narcotráfico, que es un delito del fuero federal que compete al gobierno de la República, el secuestro es un delito del fuero común, que deben perseguir las autoridades locales.

Hay que alzar los ojos hacia el gobierno federal en busca del primer bien que debe proveer un gobierno: la seguridad de sus ciudadanos. Pero en materia de secuestro hay que alzar los ojos, sobre todo a los gobiernos locales que gozan hoy de mayor autonomía que nunca en la historia y como nunca reciben recursos federales de los que apenas rinden cuentas.

Cada secuestro individual se suma dramáticamente al secuestro general de la seguridad que acompaña como una sombra nuestra vida pública. Esto no puede seguir así, decimos año con año, pero sigue y se agrava sin que los gobiernos pongan un remedio ni la sociedad haga innegociable su exigencia de seguridad.

El despiadado asesinato del joven Alejandro Martí ha puesto el tema de la seguridad en el lugar donde debería estar siempre: el primero entre las alarmas y las exigencias ciudadanas.

Los poderes de la República, los partidos políticos, los medios de comunicación, las organizaciones ciudadanas, debieran convocar a una deliberación nacional sobre el problema crónico de seguridad que nos aqueja, y mantenerse en ella hasta que la seguridad alcance en nuestra vida pública el lugar principalísimo, por encima de cualquier otro, que debe ocupar en países democráticos a medio hacer, como México.

Sólo los estados que han resuelto el problema de seguridad tienen derecho a plantearse otras prioridades. La falta de concentración del Estado en su tarea fundamental es parte esencial del problema.

Para bestias... la humana

Marielena Hoyo Bastien
producciones_serengueti@yahoo.com
Animalidades
La Crónica de Hoy

Hoy más que nunca resulta ofensiva la déspota y muy desatinada expresión hacia los animales no humanos que por lo común la gente utiliza para calificar hechos aborrecibles, criminales, deleznables o grotescos. No falta quien, en reuniones privadas o lo mismo disponiendo de los medios de comunicación, califica que tal o cual persona o grupo delictivo “se comportó como animal” (¡ya quisieran!), por supuesto, ya saben, desentendiéndose que de igual forma nuestra especie está clasificada científicamente dentro del mismo Reino al que están desvalorizando. Alegan de inmediato y con aquella seguridad que: “se comportó como una hiena” o que se aplicó la “ley de la selva”, por decir lo más suave, y de verdad no saben lo que dicen, porque entre esta parte animal que mal aluden no se dan tan crudas escenas criminales como las que nuestra ¿civilizada? y ¿racional? sociedad humana está padeciendo actualmente, y para más nuestro México, otrora respetuoso rincón de una apacible vida familiar donde hasta los criminales tenían algo de honor. Respetaban al menos la palabra dada y a los más débiles.

Como un ejemplo rápido, sencillo y harto conocido sobre lo que estoy afirmando con respecto a la fauna, recuerdo a los lectores, lectoras, la extrema protección que prevalece hacia los infantes. Basta observar una perra con cachorros o una familia de elefantes o a los mismos ¿salvajes? bueyes almizcleros, que ante el mínimo peligro resguardan de inmediato a sus miembros más débiles y especialmente a sus pequeños, introduciéndolos dentro de un círculo defensivo que los protegerá del mal que para ellos son los lobos y los osos polares. También los cazadores. Inclusive, esa formación que les es característica fue tomada como ejemplo para estrategias de formación militar. En nuestra especie tan pensante, en cambio, la cosa es opuesta. Ya ni siquiera los delincuentes son como los de antes, los de hace unos cuantos años que, tratándose por ejemplo de una negociación monetaria a cambio de la libertad del secuestrado, respetaban no sólo la vida del desafortunado, sino su misma integridad. No, ahora, además de secuestrar y robar espléndidamente, violan, mutilan y torturan física y mentalmente a sus víctimas, sin importar edad, género ni situación. Hoy, indefensos niños y también mujeres son los más requeridos para el secuestro, durante el cual son abusados y de todas formas muertos de la manera más vil, aunque en ese tipo de circunstancias no cabe esta última expresión, ya que vil es de principio la privación de la libertad y quitar la vida por ello no tiene calificativo.
Como bien dijera el lunes por la noche un enojado, enojadísimo e indignado Joaquín López-Dóriga, en referencia al secuestro y ejecución del niño Fernando Martí Haik… que por lo mismo escribo: “un hecho como tal nos deja expuestos a todos. México y cada familia que lo conforma estamos secuestrados”, dijo muy seriamente el periodista, y dijo bien. “Nos han asesinado un poquito a todos”, y yo entiendo lo de poquito, porque por más que nos haya dolido tan terrible y lamentable hecho, por más que nos haya derrumbado el motivo y la forma de muerte de esa criatura, nunca sabremos de ese máximo dolor, Dios quiera, que sólo sus padres, Alejandro y Matilde, y sólo ellos, habrán de vivir desde ese maldito 4 de junio pasado y para siempre.
Pero…

¿Por qué esta descomposición...? No tengo que citar la respuesta. Ya lo han explicado infinidad de veces grandes especialistas de la mente humana y también se han ocupado de tocar el punto nuestras mejores voces y plumas que, con todo, no han dejado de insistir en ese penoso paso que ha podrido nuestra sociedad entera, sin autoridades, sin Estado y entregada por obligación a la impunidad con la que se mueve la delincuencia, cierta de tener entre sus filas y actuando siempre a favor a una policía, a un cuerpo de seguridad que, embarrado de lodo hasta sus más altos niveles, ha hecho del secuestro una profesión. Y por más que le busquen, eso no pasa con los otros animales. En ellos, sí, claro, hay conductas que humanamente nos parecen tremendas, pero que tienen una explicación clara, objetiva y sobre todo natural y científica. Nunca criminal.

En este momento me viene a la mente el claro ejemplo de una protección social exitosa dentro del Reino Animal no humano y que tiene origen inclusive en una especie dada por agresiva, los chimpancés, cuyos grupos conforman patrullas que vigilan, de noche especialmente, que el territorio de su comunidad no sea invadido por extraños, vamos, ni por congéneres. La primera vez que leí sobre ello me impactó a grado de no poderlo creer, pero se trata de un hecho contundente y perfectamente documentado por JANE GOODALL, una de las más reconocidas primatólogas a nivel mundial y, creo yo, la experta viva más destacada en conocimientos sobre estos monos, por cierto, y aunque no guste, genéticamente muy cercanos a nosotros (¡pobres de ellos!), más que a los gorilas o a los orangutanes. Se supo entonces que las chimpopatrullas conformadas por unos cuantos individuos duros, decididos y profesionales hasta la raya mantienen como estrategia especial no hacer ruido durante sus recorridos. Así, sorprenden a cualquier atrevido o distraído que por lo mismo haya invadido terrenos de su familia. Caminan entonces sobre piedras para no alertar de su presencia pisando la hojarasca. ¿Se dan cuenta? De esa forma duerme tranquila la comunidad, que reposa toda su confianza en quienes deben velar por su seguridad.

En cambio, nosotros, los pensantes, los ¿racionales?, estamos a merced de la delincuencia organizada y desorganizada que nos ofrece solamente plata o plomo... de los criminales declarados y de los de cuello blanco… de los políticos que están interesados en todo, menos en darnos seguridad y protección. Es una pena entonces, que las patrullas-chimpancé no den asesorías… por si se le ocurre a alguien.

No nos une el dolor, sino el espanto

(Un abrazo solidario al columnista por el fallecimiento de su padre)

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

En la medianoche del viernes 1 de agosto falleció, en Buenos Aires, donde había nacido, mi padre, Emilio. Se fue con la misma dignidad y las mismas convicciones con las que vivió los 90 años que apenas semanas atrás celebramos aquí, en México, con muchos de nuestros mejores amigos y familiares en una jornada, para nosotros, memorable. Fue despedido, por quienes tanto lo queríamos, admirábamos y respetábamos, con un largo, cálido aplauso que apagó, por un momento, el dolor. Un dolor que, en nuestro caso, se agudiza porque, además de perder a un padre ejemplar al que muchos tanto le debemos, apenas cinco meses atrás habíamos perdido a nuestro hijo, Jorge. Y perder a un padre y a un hijo con unas semanas de distancia es un golpe, un desafío en todos los sentidos. Pero, por ellos, por uno mismo y muchos más, se debe seguir adelante. A todos los que han estado con nosotros en éstos y otros días, simplemente, gracias.

Pero con todo el dolor que hemos sufrido, no puedo imaginar el de Alejandro Martí y sus familiares, por el secuestro y asesinato de su hijo Fernando. Alejandro Martí es un empresario ejemplar, que construyó su patrimonio con esfuerzo y trabajo. Su hijo Fernando tenía apenas 14 años. No hay derecho, no hay palabras para describir los sentimientos que su muerte, absurda, inadmisible, genera en todos. Y mucho menos el dolor que viven los suyos.

Alguien ha dicho que la muerte del joven Fernando fue inútil. No debería serlo: ninguna lo es si sabemos comprenderlas y darles su significado, aprender de ellas. La familia de Fernando tendrá que quedarse con lo mejor de su hijo arrebatado, pero la sociedad y las autoridades deben aprender de lo sucedido y asumir su responsabilidad. Apenas la semana pasada me preguntaba qué tenía que suceder para que todos, dentro de los gobiernos y entre la gente o los medios, comprendiéramos que estábamos en una lucha que no admite ni dilaciones ni ignorancia ni diferencias que paralizan. Y, el viernes, decíamos aquí que el problema era político, que mientras no existiera una conciencia mucho mayor de lo que está en juego en este terreno, mientras la exigencia no alcanzara otros niveles, estaríamos perdiendo la batalla contra la delincuencia, aun cuando las cifras digan que hay avances.

El asesinato de Fernando Martí debe ser ese punto de inflexión. Si después de un secuestro y un asesinato de estas características no sucede nada, habrá que renunciar a cualquier esperanza. El crimen fue realizado a partir de un retén policial, organizado por una banda conformada básicamente por policías judiciales y de otras corporaciones del DF, donde en la desesperación la familia recurrió a “especialistas” (que una y otra vez se han demostrado ineficientes en estos temas), luego, al Gobierno del DF (cuyos policías investigaban el secuestro mientras algunos de ellos lo habían perpetrado) cuya unidad policiaca judicial decidió no compartir la información con las autoridades federales. Más tarde, Alejandro terminó recurriendo a la unidad antisecuestros de la PFP y, para entonces, ya era muy tarde. Hoy hay tres policías arraigados, incluido un comandante de la Judicial capitalina y 14 policías más bajo investigación. Pero nadie puede decir que esa banda fue desarticulada.

Todo lo que puede estar mal lo demostró lo ocurrido en este secuestro. ¿Cómo puede realizarse un falso retén en el sur de la ciudad, en pleno día, para secuestrar a un joven y que nadie se dé por enterado?, ¿cómo puede ser que las familias (y lo mismo ocurre en ciertos ámbitos, incluso de gobierno) no sepan a quién recurrir cuando han sucedido este tipo de hechos?, ¿cómo puede ser que no se haga la denuncia porque se piense que las autoridades están involucradas y que la percepción sea acertada, porque cuando se recurrió a las capitalinas, resultó que desde allí mismo se había operado el secuestro?, ¿cómo puede ser que las autoridades del DF hayan decidido no compartir la información con las federales?, ¿cómo puede ser que éstas, independientemente de la actuación que tuvieron una vez que supieron del caso, hayan pasado semanas sin intervenir directamente, se haya o no presentado la denuncia?

Ya es hora de que las cosas se tomen con toda la seriedad que la seguridad pública y la nacional requieren, en todos los ámbitos y en los diversos niveles de gobierno. Que haya verdadera coordinación, mandos centralizados, controles de confianza: una justicia que actúe como tal. ¿Cuándo comprenderán las autoridades capitalinas que su actitud de no cooperar ni trabajar abiertamente con el gobierno federal, por un capricho político absurdo, está dañando, sobre todo, a la ciudadanía? ¿Cuándo depurará sus policías, que están cuestionadas por su relación con el crimen organizado desde mucho tiempo atrás? ¿Cuándo el gobierno federal decidirá poner un hasta aquí a las diferencias internas y volcar, no sólo todo el esfuerzo, sino también todo el peso del Estado como tal, no de cada una de sus partes por separado, en este combate?

Me parece bien que la PGR se reestructure, que el procurador Eduardo Medina-Mora pueda colocar a su gente y desarrollar su respectivo esquema de trabajo en la Procuraduría. La experiencia y el talento de hombres como José Luis Santiago Vasconcelos se debe aprovechar y reconocer, pero no necesariamente al desarrollar la misma tarea que ha asumido durante casi dos décadas. El problema, en última instancia, no es necesariamente de nombres, sino de estructura, de diseño, de políticas, tanto de combate al crimen como de la relación interna del gobierno federal y de éste con las autoridades de los estados y las municipales. La política es la que debe manejar la seguridad. Y las autoridades, todas, están obligadas a garantizar una y la otra. Se debe exigir ahora, antes de que sea demasiado tarde para hacerlo. La seguridad debe ser algo más que una promesa.

¿Por qué hasta ahora, Marcelo?

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Secuestro y narco, solapados por policías y judiciales del DF
Ebrard debe garantizar la seguridad de sus patrones, los mandantes


Debieron ocurrir escándalos como el New’s Divine, por un lado, y el secuestro y asesinato de Fernando Martí, por el otro, para que Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del DF, descubriera las cloacas sobre las que montó su gabinete de seguridad.

¿Por qué hasta ahora, Marcelo? ¿Por qué desde el 5 de diciembre de 2006 y hasta el 20 de junio de 2008 nadie se percató de la anarquía, la corrupción, la complicidad criminal de no pocos mandos y efectivos de la SSP y la PGJDF? ¿Por qué ese nivel de descuido, de valemadrismo? ¿Dónde están los controles, las alarmas, los mecanismos de reacción ante cuerpos policiacos ineficaces, corruptos y metidos a negocios perversos como el secuestro y el crimen?

Ya quedó claro que en el escándalo del New’s Divine los señores Joel Ortega y Félix Cárdenas fueron responsables —por lo menos en la parte ética, según la CDHDF—, los que pagaron con sus cargos. ¿Pero no el ex procurador Félix Cárdenas también tiene responsabilidad en el secuestro y crimen de Fernando Martí, al no haber detectado que judiciales del GDF estaban implicados en una banda que secuestra y asesina? ¿O nos van a salir con el cuento de que en esta ocasión el ex funcionario tampoco tiene culpa alguna?

¿Por qué hasta ahora, Marcelo? Por qué no hacer una purga en la judicial del DF, si era un secreto a voces que algo estaba mal en la SSP y en la PGJDF, lo que se confirmó cuando los dos grandes escándalos que ha enfrentado el jefe de Gobierno salieron de las cloacas policiacas.

Y es que resulta increíble, que las dos instancias policiacas del GDF nada sabían de los secuestradores, entre el 6 de junio y el viernes 1 de agosto. Durante esos 57 días, ni la PGJDF ni la SSP contaron con una sola pista de que los secuestradores pudieran ser policías locales, federales o mexiquenses. Es decir, los jefes no sabían nada de lo que hacían sus subordinados. Y si los titulares de la PGJDF y la SSP eran ajenos, menos sabía el jefe de jefes, Marcelo Ebrard.

Más aún, todo era miel sobre hojuelas antes del viernes 20 de junio —cuando ocurrió el crimen del New’s Divine— y nadie imaginaba que Félix Cárdenas y Joel Ortega eran de papel, ya que desde que ocuparon sus cargos nunca se percataron del cochinero bajo sus respectivos mandos.

Debió convertirse en escándalo mediático el secuestro y asesinato del niño Martí, para que apareciera el cochinero que es la PGJDF —como el New’s Divine destapó la cloaca del la SSP—, y entonces sí, el 3 de agosto resultó que ya había pistas y que llegaban a judiciales del GDF; una banda de por lo menos 25 policías, entre ellos presuntos federales y mexiquenses. ¿Por qué hasta ahora, Marcelo? ¿Por qué no investigar antes a los policías? ¿Cuántos secuestros y posibles crímenes se habrían evitado?

De confirmarse la versión —porque no debemos descartar la hipótesis de que otra vez se trate de chivos expiatorios—, tenemos que concluir que no es una banda que se creó ayer, la semana pasada, el mes pasado. En todo caso es una banda que lleva meses o años operando. ¿Por qué nadie se dio cuenta, Marcelo? ¿No es cierto que estamos ante algún grado de responsabilidad del anterior procurador, del nuevo procurador, del propio jefe de Gobierno?

Habrá muchos que buscarán exonerar a Ebrard. Dirán que la familia no demandó, que se negó a que interviniera la policía del DF; inventarán que el secuestro es delito federal, que el “espurio” es responsable de miles de muertes producto del narco… Lo que gusten y manden. Misa si quieren.

Pero nadie podrá negar que la Policía Judicial del DF es una cloaca de corrupción, que el modus operandi del secuestro llevaba de manera inevitable a policías del DF; que todos sabían y saben que el secuestro, el narco, el robo de autos son solapados por policías y judiciales y que los responsables de la SSP y de la PGJDF son omisos. Si en su momento una voz sensata hubiera ordenado seguir las pistas elementales del secuestro, se habrían evitado una, dos o muchas muertes.

Y ante el llamado del presidente Calderón, pondrán el grito en el cielo, habrá desgarre de vestiduras, le pedirán que no se meta, nos dirán voceros de los azules… Pero tendrán que reconocer que también en esta ocasión tiene razón Felipe Calderón. Y es que Marcelo no es dueño del GDF, es el mandatario y debe colaborar con los tres órdenes de gobierno para garantizar la seguridad de sus patrones, los mandantes. Y si no le gusta, que deje el lugar. ¿Por qué hasta ahora, Marcelo?