agosto 20, 2008

por Paco Calderón

Los responsables miran a otra parte

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

No me gustan las explicaciones simples porque no se hacen cargo de la complejidad habitual de las cosas. Pero creo que en materia de seguridad pública, nuestra descomposición tiene un origen simple.

En algún momento de los años setentas del siglo pasado, los gobernantes de México decidieron que la seguridad no era su obligación fundamental, sino un asunto sucio y secundario que podía delegarse.

Es lo que he tratado de sugerir con las escenas de la serie Política y delito, publicada en estas páginas.

Sexenio tras sexenio, desde la campaña presidencial de Miguel De la Madrid, en 1981, la preocupación mayor de la gente, manifestada en encuestas y peticiones, ha sido la inseguridad.

Sexenio tras sexenio, sin embargo, los gobernantes se han dedicado a la economía, las elecciones, la modernización o la pobreza.

La seguridad fue prioridad segunda y quedó en segundas manos. Los tiros y la delincuencia organizada pasaron al primero.

En 1999 sólo 1 de los 32 gobernadores de la República atendía personalmente la seguridad. Creo que el cuadro de prioridades sigue igual en la cabeza de nuestros gobernantes: quieren saber poco de los temas duros de la seguridad.

La marea del agravio ciudadano altera de vez en vez estas convicciones, pero no las cambia.

El ambiente de excepción con que se celebra esta semana una cumbre nacional de seguridad, revela hasta qué punto ha dejado de ser obvia para los gobernantes la primera cosa obvia que se espera de ellos: la seguridad de sus gobernados.

Ha hecho falta un crimen atroz y una nueva gran oleada de indignación ciudadana para que pongan atención a lo que deberían atender por rutina.

Ni la cumbre ni la indignación arreglarán lo que no arregle el día con día de los gobernantes. Nada puede suplir su atención personal concentrada a los temas del crimen, las policías, la administración de justicia, la seguridad en las prisiones, en las ciudades y en las calles.

Los ciudadanos podemos acompañar este proceso de responsabilidad instransferible de los gobernantes. Pero no podemos suplirlo. Son ellos quienes tienen el mandato, las facultades, el dinero, la obligación y la fuerza.

Nosotros sólo podemos volver la seguridad criterio exigente de evaluación de los gobiernos y premiarlos o castigarlos con nuestros votos.

Si así lo hacemos, la alternancia universal será nuestro futuro. No creo que haya un gobierno en la república, en ningún nivel de gobierno, que pase la prueba de la inseguridad pública.

¿Rudeza innecesaria?

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

El informe que Ruth Zavaleta, presidenta saliente de la Mesa Directiva, presentará hoy en San Lázaro, es un acontecimiento político lleno de simbolismos. La diputada del PRD tendrá entre sus invitados a Margarita Zavala, esposa del presidente Calderón, a quien no reconoce oficialmente su partido, pero también al secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, quien asiste en representación del primer mandatario, y a la canciller Patricia Espinosa.

La presencia de estas personalidades constituye un desafío al autoproclamado presidente legítimo y al sector más radical de su partido. A algunos perredistas les parece incluso que Zavaleta comete “rudeza innecesaria”. El PRD, dicen, vive la peor crisis de su historia y lo que menos necesita es que le arrojen más leña al fuego. ¿Será suficiente la presencia en ese acto del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y de Leonel Godoy para equilibrar? Es pregunta.

Ruth se ha caracterizado por la firmeza de su carácter. No se ha dejado intimidar, ni siquiera por Andrés Manuel López Obrador, a quien no dudó en calificar de “buscapleitos de taberna”, cuando el tabasqueño insinuó que la diputada se había dejado agarrar la pierna “políticamente hablando” por el titular de la Segob.

La diputada está en su derecho de invitar a quien le venga en gana. Es el caso de todos los presidentes de los partidos, incluidos el panista Germán Martínez y el sustituto Guadalupe Acosta Naranjo, pero también a los presidentes de las cámaras de empresarios, y a los gobernadores, tres de los cuales ya confirmaron su presencia: la priista yucateca Ivonne Ortega, el perredista chiapaneco Juan Sabines y el michoacano Leonel Godoy.

El discurso de Ruth se divide en tres partes. En la primera hace una denuncia de la izquierda, donde ella misma tiene sus orígenes. Incluye un diagnóstico de lo que ha sucedido desde que asumió la presidencia. En la segunda ofrece datos y números sobre las iniciativas presentadas durante el año legislativo que termina y, en la tercera, hace un diagnóstico de lo que esperan los ciudadanos de los políticos. En esta última parte, aborda el tema de la inseguridad.

Va algo de la numeralia: se presentaron 596 iniciativas y 543 puntos de acuerdo. Se aprobaron 131 dictámenes. El presupuesto de 2008 priorizó el desarrollo social y la infraestructura. Los ocho grupos parlamentarios lo aprobaron, por primera vez, antes del plazo límite. Se realizaron 66 sesiones ordinarias y cinco extraordinarias.

* * *

Le preguntamos al priista César Duarte, presidente electo de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, qué haría en el muy probable caso de que los legisladores pejistas tomen la tribuna para impedir la aprobación de la reforma energética, durante el periodo ordinario de sesiones que se inicia el primero de septiembre

-Si hay alguien que tenga esa estrategia, permanentemente estaremos buscando una salida institucional, respondió.

-¿Qué es una “salida institucional”?, insistimos

-La que sea posible y prudente, repuso.

-¿Qué le deja al próximo presidente de la Mesa Directiva la gestión de Ruth Zavaleta en el año legislativo que termina?

-Una huella en el futuro.

-¿Qué quiere decir con eso?

-Que hasta que votemos la reforma energética, vamos a saber realmente la aportación de Ruth.

* * *

Juran los panistas que ellos no son como los demonios del PRI y que nunca utilizarían los programas sociales con criterios electoreros. Al correo de Arsenal llegaron un par de fotografías, enviadas por el diputado federal del PRI Adolfo Mota, que desmienten a los azules.

En una se observa una barda pintada con los colores y el emblema de Acción Nacional. Hay una leyenda que presume: “Con el programa Oportunidades se ha beneficiado a más de dos millones 800 mil veracruzanos”. A un costado, la palabra Afíliate. La segunda es idéntica. Nada más cambia la leyenda: “Con más de 160 mil beneficiados, el programa 70 y Más es otro acierto del gobierno federal…”

Mota asegura que las bardas fueron fotografiadas en Ixma-tlahuacan, Veracruz. Las mandó pintar el ingeniero Luis Hernández Alcázar, ex candidato panista a la presidencia municipal de esa localidad. “Son alrededor de 15 bardas donde dan a conocer a la ciudadanía los programas que el gobierno federal tiene para apoyar a las personas que más lo requieren”, dice el texto del correo.

Mitterrand y Chirac, Calderón y Ebrard

Juan María Alponte
México y el mundo
El Universal

En 1981, el 26 de abril —primera vuelta— Valery Giscard d’Estaing, presidente que aspiraba a un segundo mandato, obtuvo 28.31% de los votos, y Francois Mitterrand, candidato del Partido Socialista, 25.84%. Los numerosos candidatos de la primera vuelta revelaron la crisis: desfondamiento del Partido Comunista y caída de las demás opciones. Para el 10 de mayo (segunda vuelta) sólo Mitterrand y Giscard. Mitterrand había luchado en su partido por proponer a la sociedad “el fin de la pena de muerte”.

Sus consejeros le dijeron que perdería votos. Mitterrand no cedió. Fue a la segunda vuelta con esa opción. El 28 de abril el Comité Central del Partido Comunista pidió, sans enthousiasme, que se votara por Mitterrand. Aquel día comí en un barco-restaurante del Sena con Regis Debray. Esperábamos qué pasaría. Mitterrand había dicho que ganaría o perdería por 2% o 3%. El 10 de mayo en el hotel, a las ocho de la noche, vi que la “proyección” era favorable a Mitterrand. Horas después, los datos finales: Mitterrand 51.76%; Giscard d’Estaing 48.24%. Votó 85.9% del electorado. Ocho hombres condenados a la pena de muerte supieron, al amanecer del 11, que no serían ejecutados. El 21, Mitterrand se entrevistaba con el saliente. Mitterrand le dijo: “Usted cometió un error al volver a presentarse”. Giscard: “Se es, aquí, un prisionero”. Desde la fundación de la Quinta República, en 1958, un candidato de la izquierda no llegaba al Elíseo. El 21: transferencia de poderes.

Después del ceremonial, Mitterrand despidió a Giscard en la escalinata del Elíseo. Le dijo: “No veo su automóvil”. Giscard: “Vine andando”. Añade: “Saldré andando. He dejado el coche en la esquina. Quiero salir a pie como he venido”. Se estrecharon las manos. Mitterrand: “Au revoir, monsieur le president”. Giscard responde : “Au revoir, monsieur le president”.

Hubo antes un encuentro dramático. Giscard quería conceder a Mitterrand, el nuevo presidente, las insignias de gran maestre de la Legión de Honor. El general Alain de Boisseu —yerno del general De Gaulle— gran canciller de la Legión de Honor, se presentó ante Giscard para dimitir. “No puedo aceptar entregar las insignias de gran maestre de la Legión de Honor al nuevo presidente porque no es digno de ellas”. Aunque el presidente saliente, representante de la centro-derecha francés, compartía las mismas opiniones, al hacer el balance de su debate televisado con Mitterrand se muestra mesurado: “El nivel de la discusión ha sido elevado. El talento de Mitterrand es evidente y lo coloca, netamente, por encima de la clase política. No conozco a nadie que hubiera podido hacer semejante tarea, a excepción de Raymond Barre, Edgar Faure y, sin duda, Pierre Mendes-France. Pero su presencia es singular y sus trazos aparecerán, verdaderamente, en el ejercicio del poder si es elegido presidente el próximo domingo”. Le pouvoir et la vie, tomo III de las Memorias (memorables) de Giscard, página 464.

El alcalde de París era Jacques Chirac, quien un día sería presidente. Representaba la derecha dura. Las relaciones entre el alcalde y el presidente fueron serenas y eludieron todo problema. Cuando en la siguiente elección parlamentaria el Partido Socialista perdió la mayoría, Mitterrand no dudó en elegir como primer ministro a un hombre que la representara.

El problema, la “cohabitación”, era difícil, complicado y serio: “¿A quién elegir para gobernar conjuntamente? Su consejero principal, Jacques Attali, en su Diario (Verbatim, tomo I, página 934) dice lo siguiente: “El presidente me ha confiado: elegiré como primer ministro a Jacques Chirac: es el más duro. Es preciso afrontarlo de cara”. Era el lunes 3 de marzo de 1986. En la nota del martes 4, Attali añade escueto: “Con Chirac la cuerda se tensa siempre, pero no se rompe”. Reflexiones, ideas y comportamientos ante la sociedad civil.

Demasiado tarde para Bartlett

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Manuel Bartlett tiene todo el derecho de criticar a los gobiernos neoliberales del PRI. Desde hace diez años comenzó a reprobar a los gobiernos a los que sirvió, en particular al de Carlos Salinas. Pero sus críticas llegaron demasiado tarde y, por eso, hoy se ven como oportunistas. Nada criticó Bartlett de los “horrores” neoliberales cuando les pidió chamba a los tecnócratas neoliberales. Mucho silencio guardó en las épocas en que fue secretario de Educación Pública y gobernador de Puebla. Pero ahora, cuando el político está en la banca, critica a mansalva a sus ex jefes.

La semana pasada le preguntaron a Bartlett “si México hubiera sido un mejor país con Cárdenas como Presidente”. Contestó: “Estoy convencido de que sí. Ya vimos lo que hizo Salinas, que es absolutamente reprobable. El hecho de que llegara Salinas a ser Presidente de la República nos dio un mandatario que traicionó los principios de su partido y que con el poder del Ejecutivo impulsó la política neoliberal, hizo reforma tras reforma. ¿Asociado con quién? Con el PAN”.

Las declaraciones críticas de Bartlett comenzaron hace diez años cuando terminaba como gobernador de Puebla y aspiraba, otra vez, a la candidatura presidencial priista en 2000. En ese entonces dijo que él hubiera sido un mejor candidato que Salinas en 1988: “Considero que yo tenía mejores credenciales que nadie. Y ahí están los currículos, los puede revisar”. Sin embargo, cuando el PRI, por instrucciones del presidente De la Madrid, destapó en 1987 a Salinas como candidato presidencial, Bartlett se presentó al besamanos a apoyar al elegido.

En 1988, como secretario de Gobernación, le tocó a Bartlett presidir la Comisión Federal Electoral. Su actuación fue fundamental para garantizar el triunfo de Salinas. Veinte años después, otra vez demasiado tarde, Bartlett reveló en entrevista a La Jornada que “fue presionado por la dirigencia del PRI y el equipo de campaña de Carlos Salinas para que la misma noche del 6 de julio declarara ganador de la elección a este último”.

La disciplina de Bartlett en 1988 fue premiada por el nuevo gobierno. En una carta de 2006 publicada en Reforma, cuenta José Córdoba, el hombre más cercano a Salinas, que en noviembre de 1988, el Presidente electo invitó a Bartlett a “desempeñar el cargo de procurador general de la República, lo que agradeció cumplidamente. En los días siguientes, me vino a decir que había cambiado de parecer y que prefería ser secretario de Educación Pública, que temía por su vida en la PGR y que sería más ameno ser sucesor de Vasconcelos. Me pidió que tratara yo su asunto con el Lic. Salinas porque él se sentía incómodo, cosa que hice. Años después, a raíz de su despido de la SEP, el Presidente le ofreció su apoyo para ser candidato del PRI a gobernador de Tabasco, lo que agradeció muy cumplidamente. En los días siguientes, me vino a decir que había cambiado de parecer y que prefería ser gobernador de Puebla, que Tabasco era un infierno climático y político, y que el ambiente del altiplano era en todos sentidos más templado. Me pidió que tratara yo su asunto con el Presidente porque él se sentía nuevamente incómodo, cosa que también hice”.

Bartlett ahora argumenta que hubiera sido mejor presidente Cárdenas. No para él. Gracias a Salinas fue secretario de Estado y gobernador.

Quizá desde los ochenta la ideología de Bartlett era la del nacionalismo revolucionario del PRI, lo cual lo acercaba más al cardenismo que al salinismo. Pero, en lugar de ser consistente con sus ideas, le ganó la ambición por el poder. Guardó en un cajón sus diferencias ideológicas con el grupo tecnócrata-neoliberal. Apoyó a Salinas, le fue a pedir trabajo y consiguió dos buenos puestos. Cuando su fortuna política descendió, entonces sacó del cajón su ideología y comenzó a criticar. Lástima: era demasiado tarde.

Por un pelín; sin embargo...

Marielena Hoyo Bastien
producciones_serengueti@yahoo.com
Animalidades
La Crónica de Hoy

Qué colmillo dan la edad y la experiencia, ¿verdad? Tal como expuse en el párrafo final de mi pasada colaboración, por “culpa” de un par de Iniciativas –que no solamente de una– para reformar y adicionar algunos artículos de la Ley de Protección a los Animales del D. F. (LPADF), me veo impedida de continuar, por el momento, mi comunicación epistolar hacia Martha Delgado, secretaría de Medio Ambiente capitalina, aunque… viéndolo bien, de todas formas lo expuesto hoy también es de su incumbencia y más que nada de la competencia del jefe de Gobierno Marcelo Ebrard, por cuestiones administrativas y de presupuesto que se le cargarían, y harto, de ser aprobados los citados cambios. Les cuento…

Resulta que ya muy entrada la noche del pasado viernes, uno de mis tantos angelitos de la guarda me hizo llegar información que me dejó verdaderamente inquieta. Perpleja. Enojada. Tanto, que hasta se me espantó el sueño, cosa no fácil. Y es que de un minuto para otro se estaba derrumbando ante mis ojos, así porque sí y sin el menor fundamento o conocimiento de causa y por supuesto sin consulta pública de por medio, uno de los logros legales más fuertes dentro de la materia de protección animal por el que muchos ciudadanos de a pie luchamos contra viento y marea en el 2002. Verán…

En la Asamblea Legislativa del D. F. dos diputadas, cada una por su lado y de diferentes partidos políticos, promovieron una antigua propuesta de reformas y adiciones a la LPADF que mantenían enlatada, coincidentemente, desde el mes de octubre del año pasado. Aunque las dos, una de las propuestas resultó más preocupante que la otra. Fue la de Rebeca Parada Ortega de Nueva Alianza, para más, compañera esporádica en estas páginas y misma persona que se ha expresado de continuo sobre la necesidad de tratar con respeto y dignidad a los animales no humanos, proponiendo inclusive la elaboración de más legislación al respecto, pero que esta vez… patinó.

Fácil y sencillo se le hizo a la señora mandar maquilar un texto bajo la inspiración que le dejaron las diversas manifestaciones que sobre el tema surgieron de un forito que ella misma organizó en el 2007, con el propósito de discutir la temática, dizque, con expertos. Sólo que nadie le hizo ver que además de presentar un documento con delicadas fallas como pueden ser la invasión de competencias, definiciones ambiguas o poco claras, inadecuadas o impropias para el propósito, por decir lo menos; un texto con deficiencias, omisiones, situaciones pues que en conjunto prácticamente vuelven inviable el ordenamiento, además, alebrestó a la brava, bravísima comunidad pro animal ante la derogación del Artículo 49 de la ley vigente que a muchos nos costó sangre, sudor y lágrimas lograrlo, y más ponerla en práctica. A cambio, puso a disposición de la experimentación los animales recolectados en la calle y dio pie para que particulares dispongan de los animales para ese méndigo propósito. Dirán algunos que de estar en la calle a servir a la humanidad… pero no es así. Se trata de la más absoluta crueldad, inútil para más.

De verdad, créaseme que no termino por entender cuál es el proceso y qué pasa con el ritmo que adquieren las legislaciones, sobre todo sus reformas y adiciones, que muchas de las veces pasan bien silenciaditas, negociaditas y todo, de manera que su protesta sea tardía. Quedamos entonces, los ciudadanos comunes, a disposición de las ocurrencias de nuestros ¿representantes?, lo que no se vale. Como tampoco resultó oportuno que la sesión de ayer, donde supuestamente la Comisión de Preservación del Medio Ambiente y Protección Ecológica de la Asamblea Legislativa del D. F., presidida por el diputado Leonardo Álvarez Romo (PVEM) y cuyo secretario es el también diputado Alfredo Vinalay (PAN), recientemente expuestos como defensores del respeto a la vida animal no humana, se haya llevado a cabo, a última hora, de forma cerrada, especialmente para mi humilde personita, y por algo habrá sido. Siendo así y por el tiempo en que hube de entregar mi colaboración ayer martes, para que los bienamados lectores la tengan frente a sus oclayitos este miércoles, no puedo certificar lo que pasó y que habré de analizar la próxima semana, Dios mediante.

Lo bueno fue que en medio de todo el estrépito que causó, en especial esa pequeña pero substancial parte de la propuesta de referencia, encontramos en Felipe González, asesor de la diputada Parada, comprensión y dinamismo para al menos sacar de la jugada la terrible reforma al Artículo 49 por el que se prohíbe que particulares donen, vendan, presten o alquilen animales con propósitos de experimentación, lo que también incluye a los centros de control animal, verdaderas antesalas del infierno conocidas popularmente como antirrábicos, que tampoco pueden ya negociar con los animales recolectados en la vía pública o capturados por reportes de ¿agresión?, terminando con la gran corrupción y crueldad que ello conllevaba. Sin embargo, no hay que confiarse.

Ahora bien, lo más curioso de ésta, la más reciente LPADF, es que siendo tan joven y careciendo aún del reglamento que debió expedírsele desde los tiempos de AMLO, por obligación, ya ha sufrido, textualmente, dos reformas, de pasar la que hoy me preocupa y que en contrario a la anterior y primera que eliminó el registro de animales lo reinstala. ¿Quién entiende? Eso sí, nadie se ha preocupado por resolver el problema de abandono de animales en la calle recurriendo a este tipo de instrumentos, siendo como es nuestro más delicado problema en la ciudad de México y en casi todas las capitales de la inmensa república mexicana. Es terrible que haya para el pan cuando no se tiene hambre.

Incredulidad justificada

Alejandro Gertz Manero
editorial2003@terra.com.mx
El Universal

Se equivoca gravemente quien crea, sin prueba alguna, que el sistema va a reaccionar seriamente en favor de la comunidad, sujetando y mutilando la fuerza brutal e impune de las estructuras policiacas, del Ministerio Público y de la Judicatura, ya que su esencia se sustenta en un principio indeclinable de impunidad y de ejercicio abusivo en sus funciones, que no entiende más participación externa y más juicio u opinión que no sea el de la incondicionalidad, la abyección o la complicidad.

Esas premisas tan lacerantes las hemos vivido en carne propia en cada ocasión en que hemos intentado servir a la sociedad, y así ocurrió en el DF cuando se nos vino encima toda la fuerza del poder, que cayó sobre nosotros con toda la basura y el estiércol que es capaz de producir, para castigarnos por haberle cercenado el robo multimillonario que había disfrutado por décadas a través de la Policía Auxiliar. Y sólo gracias a quien fuera jefa de Gobierno logramos que esa lucha se ganara momentáneamente para que los índices delictivos cayeran como nunca antes, sin que se haya podido repetir.

En el ámbito federal, logramos una alianza con la sociedad civil que nos permitió reducir el índice delictivo en carreteras federales hasta en 75%, todo lo cual también ya ha vuelto a perderse.

Lo mismo ocurrió en la defensa del patrimonio petrolero cuando nos enfrentamos con los poderosísimos transportistas, gasolineros y coyotes que en menos de seis meses perdieron más de 15 mil millones de pesos de su botín, que Pemex logró facturar, y que ellos se estaban robando, y que ahora han vuelto a recuperar.

En materia legislativa propusimos la defensa ciudadana integral, y en respuesta, la estructura a la que servíamos nos abandonó y hostilizó, y tuvimos que refugiarnos en los consensos y en el apoyo del partido Convergencia, que también se quedó solo en el Congreso.

Hoy que las fuerzas del delito han regresado por sus fueros en todos los ámbitos, hay incondicionales de esos intereses espurios, disfrazados de representantes ciudadanos, que tratan de negar lo que se ha logrado desde el ámbito de la sociedad civil, para así encubrir lo que ahora ocurre.

En estas circunstancias, cualquier acuerdo que no sea auditado y sancionado por una verdadera contraloría ciudadana, ajena e independiente a los intereses del poder, habrá de fracasar, y si no, al tiempo.