agosto 26, 2008

La desvergüenza de Beatriz

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

La primera conmoción nacional por los secuestros ocurrió a mediados de los 90, con los casos Harp, Vargas, Losada, Senderos. México estaba gobernado por el PRI. Los guaruras se centuplicaron.

Cuando en 1994 y 1995 las bandas de secuestradores de La Víbora, Los Aparicio, Los Tlaycas tomaron Morelos, la entidad era gobernada por el priista Jorge Carrillo Olea, un especialista en seguridad. Quedó registro de la complicidad entre criminales y policías. El director de la Policía Judicial morelense era una leyenda policiaca del PRI: el capitán Jesús Miyazawa.

El apogeo de los cárteles de la droga en Jalisco comprendió también el periodo del gobernador priista Enrique Álvarez del Castillo, a quien luego el priista Carlos Salinas de Gortari nombró procurador general de la República.

El auge de los cárteles y el crimen en Sinaloa se dio entre gobernadores priistas: Antonio Toledo Corro, Francisco Labastida, Renato Vega.

Con el argumento de que poco pueden hacer con la migración, los municipios conurbados del Estado de México han sido desde el priista Carlos Hank González hasta el priista Enrique Peña Nieto, zona franca para delincuentes grandes y pequeños.

Chihuahua es hoy la entidad más violenta del país. El PRI la gobierna desde hace diez años. Ni qué decir de Tamaulipas, Coahuila, Durango, Oaxaca…

Con una desvergüenza del tamaño de la desgracia, la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, culpó el fin de semana a los “otros” por la presente tragedia de la inseguridad. Y perfiló a su partido como el único que en el futuro puede encararla y doblarla. Su partido, el de Cosío Vidaurri, Cavazos Lerma, Montiel.

Desvergüenza: dicho o hecho impúdico o insolente.

Desvergüenza, la de Beatriz. Y la del PRI: la opción de la experiencia.

“... Un pirruris menos”: AMLO

Leopoldo Mendívil
lmendivil@delfos.com.mx
La Crónica de Hoy

OIGA, ANDRÉS LÓPEZ:

Luego de que Óscar Mario Beteta informara a su audiencia el comentario que se le atribuye a usted en torno al crimen del adolescente Fernando Martí, un instante después, en el corte para comerciales, me confió su fuente informativa, y no me quedó duda.

Pero después me enteré de que también, pero el sábado en su artículo para el diario Reforma, Jaime Sánchez Susarrey había transcrito de la sección de Cartas a la Redacción de El Universal, el miércoles pasado, la de un lector con la reproducción íntegra y textual de sus palabras: “¡Qué bien, un punto malo para Calderón y un pirrurris menos!”

Dos fuentes diferentes de la misma información me dan la certidumbre de que usted, como pez que es, por su boca va cavando su tumba política. Esas dos fuentes confirman que para usted un adolescente es bueno que se muera si es “un pirrurris”…

Quisiera una explicación suya que me permita entender cuál fue el delito cometido por Fernando Martí de nacer en una familia rica. ¿Escogió él su destino? No, pero para usted el que ese suceso provocara “un punto malo a Calderón” y que significara “un pirrurris menos” debió justificar, incluso, que ese crimen sucediera en la ciudad que usted supuestamente gobernó; y que en el tiempo de su gobierno la ola de crecimiento de la delincuencia fuera tomando las dimensiones del sunami que ahora la azota.

Ayer comenté con Óscar Mario Beteta que a pesar de llevar más de 16 años informando sobre su vida y milagros políticos, lo he hecho como una obligación profesional sin jamás desear para usted algo malo. Pero si a usted no, mucho, mucho menos a mi país que no se merece —estoy perfectamente convencido— un personaje con la mentalidad de usted detentando el poder presidencial. Esta expresión suya sobre el crimen de un chico indefenso es un dato informativo más —que como tal lo uso— para cumplir con mi responsabilidad de mostrarlo a la gente tal como es. Si eso significa para usted la muerte de un chamaco, no quiero que el país llegue a saber lo que le signifique un contingente manifestándose contra alguna acción de su gobierno…
Así pues, siga cumpliendo con su destino de pez; siga muriendo, políticamente, por la boca, para que María de las Heras y otros analistas de la opinión pública nos vayan relatando la crónica estadística del derrumbe de su popularidad.

HACE 10 AÑOS…

... que a las 11 de la mañana, en el Museo Nacional de Antropología, el gobierno de Ernesto Zedillo lanzó una convocatoria para que iniciara una Cruzada Nacional contra el Crimen y la Delincuencia, y anunció la creación de la Comisión Nacional de Seguridad Pública, el ariete que maniataría al delito y rescataría la tranquilidad en el país … Fue la respuesta del poder estatal a la demanda de una mujer, Josefina Ricaño de Nava, cuyo hijo fue asesinado por sus secuestradores y con el dolor a cuestas tomó la decisión de actuar… Así, dos años antes, creó la organización denominada México Unido Contra la Delincuencia, y fue la primera mujer que confrontó a un presidente mexicano por la ineptitud del aparato público para proteger la seguridad física y patrimonial de la población… Pero 10 años menos algunos días después, María Elena Morera, actual presidenta de México Unido Contra la Delincuencia fue la segunda mujer que se plantó ante todo el aparato nacional de gobierno para repetir el reclamo de su antecesora… Repetir -escribí- el reclamo de su antecesora, porque como es la historia mexicana, las acciones de gobierno caminan en círculos y retornan al origen para que cualquiera certifique que durante ese tiempo, prácticamente nada sucedió… Según las encuestas levantadas, luego del encuentro del jueves en Palacio Nacional, la opinión expresó su renovada desconfianza en que ese evento y el pacto ahí firmado, poco o nada modificarán las cosas, así que México Unido Contra la Delincuencia deberá preparar ¡pero ya! a la presidenta que habrá de estar en funciones dentro de una década más, para que con la misma rabia, la misma enjundia, el mismo valor, la misma decisión y el mismo miedo por la sociedad mexicana entera, reclame al aparato de gobierno en funciones por un circulo más de tiempo, durante el cual se gastaron muchos más millones, se murieron muchos más mexicanos víctimas de la criminalidad y, en síntesis, la barbarie continuó…

EL JUEVES…

… Josefina Ricaño de Nava y Ana María Palomar de Hernández llegaban a Palacio Nacional para asistir a la firma del nuevo pacto contra la criminalidad, cuando algún obradorista de los que escandalizaban en el Zócalo las identificó como militantes de México Unido Contra la Delincuencia y las atacaron con cuanto proyectil pudieron… Así anda el odio esparcido por el peje López…

'Obama Biden Laden' por Paco Calderón

Otra vez, denme por muerto

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

De gira por Chihuahua, el derrotado candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador se aventó su más reciente broma. Dijo que no sabe si aguantará hasta 2012 y que si ve que está muy desgastado apoyará a otro en la candidatura del PRD, el PT y Convergencia.

Como puntada es simpática, pero que se la crea el que no lo conoce.

López Obrador acaba de acuñar una nueva versión del “denme por muerto” que repitió durante todo el tiempo que fue jefe de Gobierno del Distrito Federal, hasta que renunció para competir por la candidatura presidencial del PRD, en la que no tuvo contrincante.

Entrevistado en una radio local, dijo que, ante la posibilidad de la candidatura presidencial, “vamos a esperar, no sé si voy a aguantar, si voy a resistir, porque me quieren destruir políticamente… Si no me han destruido políticamente, pues hay esa posibilidad, y si estoy desgastado, pues puede haber otros”.

Astuto como es, López Obrador sabe que la ambición ciega hasta a los más duchos y con esta declaración algunos de los suyos habrán experimentado una súbita agitación en sus glándulas salivales.

Veremos cómo a más de uno, o especialmente a uno, que maneja un gran presupuesto, se le va a acrecentar su apetito presidencial y volverá a desvivirse por quedar bien con López Obrador y no con la ciudadanía a la que gobierna.

Los ambiciosos se lo van a creer. Y como en el FAP el gran elector es López Obrador, piensan que de veras va a apostar a un candidato diferente de él.

Hay uno que se lo va a creer, porque se lo quiere creer y porque su círculo de funcionarios cercanos también se lo quiere creer.

¿En serio piensan que López Obrador va a decir “estoy destruido políticamente” y que el candidato sea otro?

El que se autodenominó indestructible, dice ahora que tal vez lo destruyan y que podría no ser el candidato.

El que está en campaña y recorre el país desde hace más de un año, dice que le podría ceder su lugar a otro.

Bueno, este toque humorístico de López Obrador en Chihuahua, en el que van a caer los incautos y los (legítimamente) ambiciosos, sería digno de aplauso por la picardía y la malicia que lleva, salvo debido a dos asuntos.

Uno, el país está bajo la presión de una ola criminal, de secuestros y asesinatos, y no es momento ni lugar (Chihuahua, nada menos, con casi mil ejecutados este año) para ponerse a juguetear con una elección presidencial que se llevará a cabo en el segundo año de la siguiente década.

Y como habrá quienes se la crean, especialmente uno, vamos a volver a tener graves descuidos en las actividades de gobierno.

Con uno que se la crea, ya perdimos los ciudadanos. Los del Distrito Federal, por ejemplo.

Dos, no es válido hablar de la elección de 2012 en los términos que lo hace AMLO, cuando hay temas de urgente resolución para el país, como el de la reforma petrolera.

Al ritmo que vamos en caída de producción de crudo y aumento de importaciones de petrolíferos, en 2011, un año antes de la elección de la cual habla López Obrador, México será un importador neto de hidrocarburos.

Él ha intentado descarrillar la reforma petrolera con argumentos insostenibles, pero quienes sí saben del tema y quieren ganarse su favor para 2012, organizaron una consulta nacional sobre el asunto, que resultó ser una tomadura de pelo.

Como en sus elecciones internas, ellos organizaron la votación, ellos vigilaron las mesas y ellos se hicieron cargo de contar los votos, y aún no terminan de hacerlo.

En su página electrónica consulta.org.mx se puede ver que de la consulta que realizaron en el estado de San Luis Potosí, el 27 de julio, sólo se ha contabilizado 74% de las mesas.

En Veracruz, también con consulta el 27 de julio, falta por contabilizarse el resultado de 21% de las mesas.

Oaxaca, que tuvo consulta el 10 de agosto, sólo ha computado 55% de las mesas.

En Puebla 74% y 73% en Yucatán.

¿Es o no es una tomadura de pelo la postura del FAP en torno a la reforma petrolera?

Ahí está su consulta, para probarlo.

Y un último dato, para almacenar en la memoria: si AMLO se ve muy desgastado y sin posibilidad alguna de ganar la elección presidencial, va a ir por reventar las elecciones.

Está más que cantado.

¿Sin Estado?

Germán Martínez Cázares
Presidente nacional del PAN
El Universal

Hace exactamente 536 años, en París se respiraba olor a sangre, odio, intolerancia religiosa y muerte. Catalina de Medici, partidaria de los católicos, ordenó el exterminio de los protestantes calvinistas en la tristemente famosa noche de San Bartolomé.

Esa masacre inspiró, tiempo después, a Gabriel Naudé para acuñar el concepto de golpe de Estado. El famoso coup d’État, tan llevado y traído desde entonces en la literatura política.

En principio, el coup d’État significó solamente ese acto violento realizado por la autoridad para rejuvenecer su imperio. La carnicería de Catalina de Medici sobre los hugonotes buscó eso: golpear para fortalecer el reino francés.

Con el tiempo, la idea de golpe de Estado se modificó. Hoy significa un cambio brutal de gobierno, arrancado, auspiciado y ejecutado en forma violenta, sin apego a la Constitución ni al orden democrático.

¿Por qué viene esto a cuento? Porque dentro del enorme desafío de combatir a la delincuencia y, sobre todo, desde el dolor inmenso de las víctimas, algunos políticos, analistas y comentaristas de noticias animan respuestas que suenan a desaparecer, de plano, al Estado.

Quizá sin proponérselo, los acusadores de todos los gobiernos están contrapunteando al Estado con los ciudadanos. Están entonando la cantaleta de la inutilidad de todos los partidos políticos, aplauden las declaraciones que piden la renuncia de todos los gobiernos. En resumen, proponen, en los hechos, un coup d’État, una capitulación del Estado.

Correr en la pista del desprecio a la política y denostar a las instituciones del Estado, es decir, al conjunto de diputados, alcaldes, gobernadores, Ejército, policía y partidos políticos, equivale, para fines prácticos, si no a un típico golpe de Estado, sí a un golpe durísimo al Estado.

Preguntémonos: ¿a quién conviene un Estado escuálido? ¿No es eso el sueño de los asesinos y secuestradores: gobiernos descoordinados, ineficientes y, si se puede, sin respaldo de sus ciudadanos?

No estoy defendiendo un respaldo ciudadano ciego. Ni quiero cheques en blanco de la sociedad a sus gobernantes. Mucho menos que metamos la cabeza, como avestruz, frente al delito.

Defiendo el orden democrático que nos hemos dado para hacer rendir cuentas a los gobernantes, y ese orden exige lealtad al Estado, a la política y a los procedimientos electorales de participación ciudadana para deslindar responsables.

Tampoco niego la crítica, no sólo indispensable en democracia, sino justificada por los crímenes impunes; pero subrayo que esa crítica tiene que hacerse cargo de la defensa de nuestras instituciones (no de los resultados, errores y equívocos, obvio) del Estado.

Ya se escuchan, al mismo tiempo, frases, discursos, rumores, de que los delitos son prueba de la ingobernabilidad. Seguir por esa ruta, sin Estado, es caminar al precipicio; y las decisiones del Estado, invariablemente, se construyen con política.

Despreciar al Estado y a la política en la lucha contra el crimen no sólo es un balazo en el propio pie, sino abono al terreno de la revuelta, donde todos los ciudadanos queden a merced de un ciudadano más fuerte. Como en los tiempos de Catalina de Medici.

***

Ahora que el PRD presentó una iniciativa de reforma a Pemex, la pregunta sigue siendo la misma: ¿los seguidores de López Obrador, de todas maneras, van a tomar la tribuna o respetarán el procedimiento legislativo y las decisiones parlamentarias? Tenemos una pista para la respuesta: son capaces de tomar y autoclausurarse sus propias oficinas.