septiembre 02, 2008

'Marchantes' por Paco Calderón

Fin del Informe

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio


Se terminó ayer el Informe presidencial, un ritual muerto hace tiempo como día del Presidente y vivo, en cambio, como día de la rijosidad protocolaria del Congreso.

Su fin es la resultante un tanto estéril de dos abusos históricos: el de su conversión en ritual de idolatría al Presidente; y el de su paulatina demolición por las asonadas de la oposición que empezaron interpelando al Presidente y terminaron no dejándolo hablar.

El silencio unánime de los primeros tiempos terminó en el ruido ubicuo de los últimos. La solemnidad devino burla y el respeto sacramental, arenga callejera.

La demolición del Informe habla del sentido y de los modales de nuestra democracia, ambos urgidos de corrección.

La democracia mexicana se hizo para repartir y contener los poderes presidenciales. Hace tiempo que el reparto y el acotamiento de esos poderes dejaron de ser razonables. Pasamos de un Presidente con poderes de temer a un Presidente con poderes disminuidos al punto de la broma.

Todo se ha fortalecido en el país a costa del antes todopoderoso Presidente de México: los gobiernos estatales, los líderes de los grandes sindicatos, la oposición en el Congreso, los poderes fácticos. De los 500 mil policías que hay en el país, sólo 20 mil están bajo el mando directo del Presidente.

El debilitamiento presidencial se ha cumplido en todos los órdenes, al punto de que le han prohibido ya hasta hablar en el Congreso. Nada menos. Conviene revisar si no se ha ido demasiado lejos y ahora hay que caminar un poco en el sentido inverso y refortalecer la Presidencia, en vez de seguirla lisiando.

Los modales del Congreso ameritan también reflexión. Impresiona que unas bancadas de oposición no puedan contener sus improperios ante el titular del Ejecutivo, ni concederle en su recinto el espacio y el tiempo necesarios para que lea un discurso sobre el estado de la nación. Podían haber acotado el discurso. Lo eliminaron.

Congreso y Presidente parecieran enemigos de una guerra en curso, no los adversarios de una polis democrática, donde los poderes se respetan y se dan su lugar, a despecho de sus diferencias.

El abuso del besamanos presidencial terminó en el abuso de los pisotones al derecho del Presidente para hablar en el Congreso.

Son los extremos de una democracia rústica, grosera, sin etiqueta, que confunde la rijosidad con la independencia y no entiende que las maneras son la esencia de la política democrática; no su vestido sino su corazón.

Iluminemos México

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

Todo comenzó 30 minutos antes de lo esperado: apenas había cedido la lluvia, el cielo se había vestido también de blanco y Tláloc se solidarizaba con la marcha, parando sus aguas —que nos habían hecho pensar por momentos que las cosas no resultarían— y el contingente inició su trayecto.

Vestidos de blanco, con velas en mano, con mantas que en su mensaje había un común denominador: quítennos el miedo haciendo su trabajo.

Porque lejos de lo que muchos creen, Iluminemos México no fue una manifestación para pedirles a los delincuentes que no anden en las calles ni para anunciar que de hoy en adelante todos nos haremos justicia por mano propia.

Este fue un grito colectivo para exigir a las autoridades que los detengan, que es momento de adecuar leyes, estructuras y funciones para así lograr que el sistema judicial cumpla su cometido; porque es evidente que lo que hay no basta ni resulta efectivo.

Las consignas iban para todos y venían de todas partes, de Varsovia a Chicago y de Cancún a Tijuana; quienes formaron esta multitud, no veían colores partidistas.

El reclamo iba para las autoridades de cualquier nivel, aunque algunos no lo entendieron, como el secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, quien llegó al Ángel de la Independencia para observar el desarrollo de la marcha; sí, de una marcha que le gritó a él y a sus colegas todo aquello en lo que han fallado. Y, ante la rechifla, no le quedó más que retirarse del lugar.

A pesar de las descalificaciones de algunos, los mismos que hace cuatro años tacharon una manifestación similar como de gente pirrurris, este año hubo mexicanos que vinieron al DF a integrarse a este llamado y otros más quienes lo hicieron desde su respectiva ciudad.

Aunque no hay una cifra estimada, quienes asistimos pudimos observar los ríos de gente desde las 17:30 horas y hasta las 21:30, quienes lo vieron desde sus casas en la transmisión televisiva saben que 80 mil almas, como dicen algunos, es un número que se queda corto.

Y ahora que Iluminemos México se realizó y con un resultado mejor del que los organizadores esperaban, ¿qué sigue..?

Sería ingenuo pensar que los resultados de los acuerdos que salieron del Consejo Nacional para la Seguridad, realizado hace poco más de una semana, serán inmediatos.

Aunque las autoridades federales se fijaron un plazo para tener saldo a su favor 100 días, lo más rescatable de lo ocurrido el sábado es el compromiso que han tenido que firmar tácitamente las autoridades y, por supuesto, la confianza perdida de los ciudadanos, que de alguna manera se ve recuperada en cierto grado, desde que ve a unas autoridades reunidas en conjunto (una de las mayores aportaciones de lo sucedido en Palacio Nacional), hasta la libertad de saber que se tiene el derecho de exigir hechos.

Irónico e increíble fue el saber que a la marcha asistió una familia, más que con la intención de expresarse, con las ganas de recuperar a un hijo secuestrado, a quien finalmente recuperaron después de pagar el rescate, pago que se efectuó dentro del recorrido del contingente.

Justo por este tipo de tétricas, muy tétricas ironías, es que la gente salió a las calles…

Fracaso y oportunidad

Macario Schettino
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
Economía Informal
El Universal

Durante agosto conocimos más información sobre nuestro sistema educativo. Hubo exámenes para varios niveles, e incluso para profesores

No creo exagerar si digo que en este mes aprendimos más sobre la educación en México que en varias décadas previas. Hasta fines de 2004, cuando se publicaron los resultados del examen PISA de 2003, no sabíamos absolutamente nada sobre cómo funcionaba la educación en México. A partir de entonces, hemos logrado tener cada vez más información al respecto, y es muy bienvenida.

Quienes nos dedicamos a dar clases teníamos sospechas de un deterioro, y las seguimos teniendo, puesto que en realidad lo único que sabemos data de los últimos cinco años. Es decir, no sabemos si la educación en México funcionó bien en algún momento, y luego se deterioró, o si siempre ha sido igual de mala que hoy. Tenemos algunos datos que apoyan la idea de que hay un serio deterioro en los años 80, por la masificación de la secundaria, que es el nivel más malo, según los datos recientes. La media superior, que no sale mejor, tiene la excusa de que la secundaria provee malos insumos, por decirlo así. Pero la secundaria no tiene ese pretexto, porque los alumnos de primaria salen mal, pero no tanto como después de pasar por ese nivel.

Pero, reitero, son suposiciones, porque no tenemos evaluaciones generales previas a 2003. Puede ser que la caída del nivel sea anterior a los años 80, y resulte de la reforma educativa de tiempos de Luis Echeverría, aquella que nos desapareció los prefijos y sufijos para hablarnos de gramemas y lexemas, que aparentemente nos dejaron analfabetos. Nadie en su sano juicio aprende a leer con esas palabrotas.

Lo que es evidente es que el nivel educativo actual es, en promedio, muy bajo. No podemos compararnos con países desarrollados, aunque gastemos, proporcionalmente, mucho más que ellos en nuestro sistema educativo. Sí podemos compararnos con América Latina, y estamos razonablemente bien en ese grupo de países. Pero no hay que olvidar que es precisamente este subcontinente el peor fracaso del siglo XX. Encabezamos el fracaso, si quiere verlo así. No es nada bueno.

Dos terceras partes de los profesores que presentaron examen de oposición no obtuvieron la calificación mínima para optar por las plazas. Nada sorprendente si sabíamos que dos terceras partes de los jóvenes que salen de secundaria no pueden hacer más que seguir instrucciones simples. Pero ahora tenemos evidencia de que el sistema se reproduce: es muy razonable suponer que dos terceras partes de los profesores en activo no están calificados para su trabajo (porque buena parte de quienes presentaron el examen efectivamente trabajan como profesores, pero sin plaza). Cada uno de ellos destruirá la vida de 30 o 40 niños, incapacitándolos para aprender, y por lo mismo para tener un ingreso razonable, y no sólo eso, sino una vida plena, utilizando sus capacidades naturales, que son, según Amartya Sen, la medida correcta de la pobreza.

Así, nuestro sistema educativo garantiza que dos terceras partes de los niños que asisten a él serán pobres, porque no podrán desarrollar sus capacidades. Y esto lo estamos logrando entre todos, no hay que olvidar, porque no es sólo que los maestros sean incapaces, también la familia ayuda. Sin duda los padres quieren una buena educación para sus hijos, pero su preocupación termina cuando los niños están en la escuela. Confían en que ésta hará su trabajo, y rara vez verifican que así sea. Bueno, ahora no hay excusa para esto: hoy sabemos, sin lugar a dudas, que nuestro hijo está perdiendo el tiempo en la escuela y no aprende nada, con 66% de probabilidad. Es como si se jugara usted la vida de su hijo en un volado, pero con un merenguero. Es decir, que ni siquiera tiene usted la probabilidad del volado, 50-50, sino menos.

En los exámenes, las escuelas privadas suelen obtener mejores resultados que las públicas, pero también sabemos que esta conclusión no es correcta. Lo que impacta el resultado no es tanto si la escuela es privada o pública, sino el nivel socioeconómico en que la escuela está. Puesto que hay más escuelas privadas en niveles altos, en el promedio parecen salir mejor, pero no hay nada seguro. Dicho de otra forma, es posible que su hija esté en una escuela privada, porque usted cree que eso le garantiza una buena educación. No es así: igual hay que vigilar.

En una economía que depende cada vez más del conocimiento, el sistema educativo se convierte en el elemento más importante para el desarrollo futuro del país, y se mantiene como uno de los factores más importantes para igualar las oportunidades. Es decir, que un mal sistema educativo nos hace más pobres a todos, pero al mismo tiempo más desiguales. Podemos ver a nuestro sistema educativo como el culpable de que México no crezca y sea tan desigual, y no estaríamos mal en nuestra interpretación. Pero eso sería una mala idea, porque el pasado es irremediable. Más bien creo que tenemos que ver al sistema educativo como una oportunidad: si logramos que mejore, lograremos al mismo tiempo crecer más y ser más iguales.

Es la verdadera revolución, la educativa. Ha empezado despacio, pero quien la acelerará o no, es la sociedad en pleno. Empiece a cuidar a sus hijos, revise tareas, póngalos a leer, haga cuentas con ellos. Eso es lo que les va a heredar.

Cárcel para los directores de medios

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

A propósito de la filtración a un diario del expediente del secuestro de Silvia Vargas Escalera, un director de la PGR me preguntó a qué se podrían comprometer los medios informativos en la lucha contra el crimen.

Su razonamiento fue pulcro: filtrar información de averiguaciones previas en un caso de secuestro pone en riesgo la vida de la víctima, y le da ventajas insuperables a secuestradores y cómplices sobre familias y autoridades.

Me explicó que, cuando menos, el Código Penal Federal, la Ley Orgánica y el Reglamento de la PGR establecen que un funcionario que dé a conocer el contenido de dichas averiguaciones a personas no autorizadas, se hace acreedor a sanciones penales.

Le dije que varias veces me he servido de las filtraciones y que comprendo la lógica del reportero que trata de sacar la mejor información, así sea de la lumbre de los infiernos. Pero que los directores, o los editores responsables, son otra historia.

Me comprometí a estudiar casos de países con prensa liberal en donde existe el castigo legal a la difusión de ciertas noticias relacionadas con el terrorismo y el crimen.

¿Se atreverían nuestros diputados y senadores a legislar en esta materia? ¿A promover una reforma que pudiera enviar a la cárcel a los directores de medios que, por vender más periódicos o elevar el rating, difundan graciosamente que el padre de la muchacha, todavía secuestrada, ofreció pagar dólares y terminó entregando pesos?

No hablo de los reporteros. Me refiero a nosotros, los privilegiados tomadores de decisiones editoriales. Defenderé siempre a la prensa liberal. Pero es hora de que empecemos a asumir ciertos costos.

Y no esperemos a que nuestros tartamudos legisladores nos lo pidan.

Pejemantas

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

Fue un primero de septiembre diferente al de los últimos años en San Lázaro y sus alrededores. No había embotellamientos ni muros de acero improvisados. Tampoco manifestantes ni consignas. Mucho menos uniformes, toletes y escudos. La prepotencia y grosería del Estado Mayor Presidencial brilló por su ausencia.

El Corral de la Ignominia, como se le denomina al lugar asignado a los reporteros, ni siquiera se llenó. En el palco de invitados la estrella era dirigente del PRI, Beatriz Paredes. Ni Germán Martínez, líder nacional del PAN, ni Guadalupe Acosta Naranjo, presidente substituto del PRD, se aparecieron por el lugar. Mucho menos los grandes empresarios, directores de los medios, embajadores o jerarcas de la Iglesia.

Los cambios al formato del Informe, derivados de las reformas a los artículos 69 y 93 de la Constitución, le devolvieron la tranquilidad al Palacio Legislativo durante el llamado Día del Presidente, que la pluralidad transformó en el día de ¡Péguele al Presidente!

El primer mandatario ya no tiene obligación de presentarse ante el Congreso en todo el sexenio, salvo para colgarse la banda presidencial y rendir protesta. Volvió el orden pero, ¿se ganó en la rendición de cuentas? ¿En el diálogo entre poderes? ¿Le conviene al Congreso no tener contacto directo con el jefe de la nación a lo largo de su gestión?

A Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, le tocó la tarea de entregar el Informe por escrito al diputado del PRI César Duarte, presidente de la Mesa Directiva.

Lo hizo por la mañana, en una ceremonia que no rebasó los seis minutos.

No era lo que Duarte quería. Fuentes del tricolor revelaron en corto que el legislador de Chihuahua llegó a proponer que Mouriño le entregara el Informe por la tarde, durante la sesión de Congreso General, y que el secretario de Gobernación llegara hasta la tribuna del salón de sesiones caminando por lo que Porfirio Muñoz Ledo llamó alguna vez “pasillo imperial”. ¿Se imagina la reacción de los perredistas?

* * *

No tienen remedio. El Presidente de la República no estaba presente en el salón de sesiones del Palacio Legislativo, pero de todas maneras tomaron la tribuna y desplegaron sus pejemantas. Eran unos 20 diputados del PRD y tres de Convergencia.

No gritaron consignas. Las mantas hablaban por ellos: “Libertad de los presos políticos”; “No a la corrupción de Calderón y Mouriño”; “No a la criminalización de la lucha social”. En otra afirmaban que hay más mexicanos en pobreza extrema ahora que en el sexenio de Fox, y una última, levantada por los de Convergencia, denunciaba la manipulación de las tarifas eléctricas.

El numerito lo hicieron en los momentos en que Juan Guerra fijaba el posicionamiento del PRD y se pronunciaba por la construcción de acuerdos en el Congreso. El diputado del amarillo terminó su intervención con la frase emblema de quien ha sido el principal saboteador de cualquier acuerdo con otras fuerzas políticas: “Por el bien de todos, primero los pobres…”

El diputado Jaime Cervantes Rivera, quien posicionó al PT, dejó muy claro que ese partido está subordinado al caudillo de Macuspana y no a las instituciones de la República. “¡Viva Andrés Manuel López Obrador, presidente legítimo de los mexicanos!”, gritó, a manera de conclusión.

* * *

El chisme, en los pasillos de San Lázaro, era el costo de la “cargada forzada” que se autoorganizó el fin de semana, en Hermosillo, Sonora, Héctor Larios, coordinador del grupo parlamentario del PAN y aspirante a la alcaldía de la capital de esa entidad, con el pretexto de la reunión plenaria del grupo.

Tuvieron que fletarse dos vuelos charter para transportar a los 206 integrantes de la bancada. Alrededor de 70 legisladores aprovecharon el “aventón” y se quedaron el fin de semana en San Carlos. “Con ese nivel de gasto hubiésemos organizado una reunión de lujo en la Ciudad de México”, comentó en corto uno de los integrantes de la bancada azul.

Nos cuentan también que los diputados del PAN ofrecieron distinto recibimiento al presidente Calderón y al secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño. A Felipe le aplaudieron, lo apapacharon, lo mimaron. “Siento el cobijo de los diputados”, habría comentado el Presidente a Larios.

La recepción a Juan Camilo fue más bien fría. Legisladores del azul comentaron a este espacio que el secretario de Gobernación presentó una especie de diagnóstico autocomplaciente, un “todo va bien” que decepcionó a los anfitriones. “Teníamos otras expectativas”, confesó a este espacio otro legislador azul.

El diputado Efraín Flores llegó incluso al reclamo por el trato que se le dio en Bucareli. Contó en la plenaria que envió al titular de Gobernación un memorando con quejas referentes al servicio que presta el Instituto Mexicano del Seguro Social. El sobre llevaba la leyenda “confidencial”. Los colaboradores de Mouriño no respetaron la confidencialidad y no sólo abrieron el sobre, sino que le notificaron por escrito que ya habían remitido el caso ¡al propio IMSS!

Mes patrio

Germán Martínez Cázares
Presidente nacional del PAN
El Universal

Sin Gilberto Rincón Gallardo, sin la ceremonia presidencialista del informe de gobierno ante el Congreso, con la sociedad en la calle y los delincuentes engallados, así inició el llamado mes de la patria.

La agenda política estará cruzada por la discusión presupuestaria, la reforma a Petróleos Mexicanos y la construcción de nuevas leyes para combatir a la delincuencia.

Solamente la presentación de la iniciativa de reforma a Pemex por parte del PRD, junto a la promovida hace unos días por el PRI, demuestra con rotunda claridad la necesidad de transformar Pemex. Todos los partidos políticos quieren un cambio en Pemex. Luego entonces, tiene razón y estaba justificadísima la iniciativa del presidente Calderón buscando fortalecer, transparentar y hacer más competitivo el desempeño de nuestra compañía petrolera.

El presupuesto del año entrante es fundamental en un momento de desafío al crecimiento económico del país. Todos los rubros deben ser aprovechados para paliar los efectos de altos precios y parálisis del crecimiento mundial.

Al mismo tiempo, es necesario revisar la rendición de cuentas de los gobiernos locales. La transparencia y los mecanismos de fiscalización no son los mismos y no tienen el mismo nivel de eficiencia entre la Federación y las entidades de la República. A nivel federal, es posible conocer los gastos personales del Presidente. La pregunta es: ¿conocemos todos los gastos de Ulises Ruiz o Fidel Herrera?

Pero la tarea legislativa no estará completa si no se abordan con rapidez y eficazmente las reformas que reclama la sociedad a los aparatos de procuración e impartición de justicia.

A la delincuencia no le bastó la amenaza a la tranquilidad de las calles, sino que ahora parece avisar al Estado —con mantas inquietantes por todo el territorio nacional— de que la lucha será feroz.

La delincuencia tiene abiertos un reto y una provocación a la sociedad, es decir, al Estado mexicano. Por eso la sociedad ha salido a protestar a las calles del país.

Frente a esa tarea pendiente, la izquierda mexicana radical, disfrazada de ave de mal agüero e inflamando el pecho de patriotismo septembrino, afina su discurso seudonacionalista para evitar cualquier reforma y alzarse sobre las ruinas del gobierno federal.

No quieren reformas ni trabajo parlamentario y, aunque no lo digan abiertamente, apuestan al triunfo de los criminales frente al Estado. Son capaces de soñar, con mezquindad, al gobierno arrodillado frente al narcotráfico.

Traen, ahora, los que ayer buscaron un presidente interino, la versión de que la transición fracasó, con el argumento “poderosísimo” de que una transición sin Muñoz Ledo en el gobierno no es transición.

Van a poner toda la carne en el asador durante el mes patrio. Ya no tienen otro mes. En su partido están a punto de derrotarlos política y jurídicamente. El proceso electoral venidero empieza en octubre. En las encuestas caen estrepitosamente, y el jefe de Gobierno del DF tiene lista la brocha para pintar su raya, salvar su imagen y levantar, autónomamente, su anunciada candidatura.

Las fiestas septembrinas son su fecha fatal. Ya no tienen horizonte después. Ni siquiera el próximo 2 de octubre, porque en 1968 muchos estaban en el PRI.

La ceremonia del “grito legítimo” y paralelo, convocado por López Obrador, será ese canto del cisne de su movimiento. Un berrinche final. Ese eructo terminal de una borrachera que dilapidó la honestidad valiente en la que muchos creyeron y confiaron.

***

¿Obama o McCain? De preferencia el que no juegue con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

¿Sin cuidado?

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Felipe Calderón dice que le tiene “sin cuidado” que sus adversarios digan (en realidad trabajan para ello) que no terminará su periodo presidencial.

Ayer, Ciro Gómez Leyva recordó que, entre otros, dos relevantes pejistas (Porfirio Muñoz Ledo y José Agustín Ortiz Pinchett) proponen como “urgente” la suspensión constitucional del mandato calderonista, en tanto que Andrés Manuel López Obrador, con la reforma petrolera como coartada, azuza a sus adeptos para un “verdadero septiembre patrio”, y él mismo dará su grito legítimo en el Zócalo, o lo que es lo mismo: tensará las cuerdas de la polarización.

¿Por qué Calderón le dice a Joaquín López-Dóriga que le tiene “sin cuidado” el desmadre colosal que se avecina?

Sabe que su principal obligación es preservar las instituciones del Estado mexicano, comenzando por la Presidencia, y no es desdeñando los intentos de un grupo político para tumbarlo como lo conseguirá.

Las de López Obrador no son llamadas a misa, y Calderón debe tomarlas muy, pero muy, en serio.

Reclamo urgente

Miguel Hernández L.
Coordinador del GPPAN en la ALDF
miguelhernandez@gppandf.org.mx

Cuando la sociedad toma las calles reclamando seguridad y justicia en sus vidas y sus bienes, es el momento de que los gobiernos comencemos a revisar los planes, programas y estrategias para enfrentar a la delincuencia y a las estructuras que fallan en dotar a la comunidad de tranquilidad.

El sábado pasado el clamor de los mexicanos, no sólo los capitalinos sino de toda la República, fue una muestra de civismo, responsabilidad y reclamo a las autoridades por la inseguridad y los hechos violentos que carcomen el entramado social.

“Iluminemos México”, reeditó “Un México sin violencia”, donde participaron cientos de miles de hombre, mujeres y niños que vistieron de blanco las calles del Centro de la ciudad de México, y prendieron luces por un futuro más seguro para sus familias.

Los mexicanos se manifestaron indignados por la ola de secuestros e inseguridad que se vive todos los días, algo que debe prender focos rojos a las autoridades encargadas de proporcionar tranquilidad a la ciudadanía.

No obstante que el GDF trató de recapitular el menosprecio que en su momento manifestó López Obrador ante la indignación social; esta marcha debe ser el detonante para exigir una agenda concreta en el combate a la delincuencia y la inseguridad, que no quede en letra muerta y vaya junto con la acción efectiva, eficiente y coordinada de los gobiernos, sin importar su origen político.

Los órganos de gobierno de los tres niveles o de los poderes, estamos obligados a trabajar y asumir, en nuestro ámbito de responsabilidad y competencia, las tareas que nos toca atender para cumplir a tiempo lo comprometido en el seno de la reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública del 21 de agosto.

En ese sentido, toca al Gobierno capitalino integrar el Consejo de Seguridad Pública del DF para identificar, a través de él, las tareas correspondientes a cada instancia, así como a los actores necesarios para encauzarlas, sobre todo en un esquema de prevención.

Debemos reiterar nuestro compromiso en el DF de dar una respuesta creíble, porque la seguridad de la ciudadanía no puede esperar más.

La cruda de la marcha

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Pasada la marcha del sábado que, como la de hace cuatro años, sólo el lopezobradorismo ha visto como un movimiento de derecha y clases acomodadas, viene ahora la tarea más compleja: lograr que lo que se demandó se concrete, se lleve a cabo, tenga plazos y responsables. El comité organizador de la marcha, conformado por 16 organizaciones diferentes, concluyó su labor entregando al Presidente de la República y al jefe de Gobierno del DF, una lista de demandas amplia, que va más allá de los diez puntos que se habían mencionado. Quizás la mejor demostración de que la clave de cara al futuro pasa por el seguimiento de esas recomendaciones está en que prácticamente todos esos puntos se han presentado ya en el pasado, incluso en iniciativas de ley y muy pocos se han concretado.

La diferencia está en el seguimiento, sea a través del Observatorio Ciudadano, como ya se acordó, o de lo que ahora llaman Instituto: en última instancia se está hablando de lo mismo, de un espacio donde la ciudadanía pueda observar y verificar que se cumpla con los objetivos y que se rinda cuenta de los avances que se logren. Y que tenga, por lo menos, capacidad moral para denunciar a quienes no cumplan. Echar a andar con rapidez ese observatorio ciudadano no será sencillo, porque los grupos sociales que participan en este movimiento están relativamente dispersos y en todo caso se tendrán que establecer lineamientos concretos, que impidan que, por la puerta trasera se cuelen en el mismo los partidos políticos o representantes de distintas autoridades. No será fácil pero debe hacerse con la mayor rapidez posible, tanto como para que en un máximo de 60 días ese observatorio o instituto esté en condiciones de comenzar a supervisar la labor pública. Iniciada la campaña de 2009, será mucho más complejo avanzar en ese tema.

Otro punto imprescindible para poder articular todo esto, es lo que suceda con el Sistema Nacional de Seguridad Pública y sus nuevas, mucho más amplias, atribuciones. La verdadera coordinación de todas las policías federales, estatales y municipales, y muchas de las tareas de supervisión en la depuración policial, dependerán del Sistema. Hoy lo encabeza como secretario técnico Roberto Campa. Pero desde la semana pasada, el presidente Calderón designó a José Luis Santiago Vasconcelos como secretario técnico para el seguimiento de la reforma judicial y de seguridad, que involucra al propio Sistema de Seguridad Pública. Las dos responsabilidades parecen superponerse cuando lo que se requiere, en realidad, es que todo el esquema se centralice más y se simplifiquen las cadenas de mando. Se ha dicho en los últimos días que Santiago Vasconcelos , que se ha formado toda la vida en los terrenos de la seguridad, será quien se quede en el Sistema y que Roberto Campa, que fue candidato presidencial por Nueva Alianza, iría a la presidencia de ese partido. No suena descabellado y muy probablemente es lo mejor para todos los involucrados.

Dentro del quehacer del Sistema hay un capítulo muy importante referido al presupuesto. Hoy, en el posicionamiento del PRI con motivo del Segundo Informe de Gobierno, se ha reiterado la demanda de hacer efectivo el presupuesto destinado a la seguridad de los estados y municipios, que tiene un subejercicio acumulado de seis mil millones de pesos. Y por supuesto que así debería ser: el problema es que muchos estados y municipios no reciben ese presupuesto adicional porque se niegan a cumplir con algunos requisitos mínimos: tener un control centralizado de todos sus policías, así como de su armamento y patrullas, realizar un examen de control de confianza a sus elementos, cumplir con normas básicas de coordinación y “etiquetar” como se dice en el argot oficial, los recursos para lo que realmente están destinados: armamento, equipos, entrenamiento, salarios. Porque resulta que en muchas ocasiones esos recursos se terminaban utilizando en todo menos en la seguridad de la ciudadanía. Todo ello debe controlarse desde el Sistema y debería ser uno de los principales objetivos de un observatorio ciudadano.

Pero entre las peticiones que se presentaron el domingo al gobierno federal y al GDF, hay una que es fundamental, en la que aquí hemos insistido y que es ignorada constantemente por las autoridades: sí es urgente tener un registro y control de todos los automóviles del país, pero es mucho más urgente aún depurar al transporte público. En todas las grandes ciudades del país, pero mucho más en el Distrito Federal y los municipios conurbados a éste no hay control real alguno del transporte público terrestre: taxis, minibuses, autobuses, circulan sin permisos, sin control, sin propietarios identificables. Allí se cometen buena parte de los robos, los asaltos, las violaciones, los secuestros exprés. Y no se atiende esa situación porque quienes controlan ese transporte pirata, ilegal, son clientelas políticas de los gobernantes en turno. Esa depuración es tan importante como la de las policías, porque allí se concentra buena parte de la capacidad de operación criminal. Habrá que ver, si se afectan intereses políticos, qué tan decidida están las autoridades a encarar ese desafío, porque una cosa es perseguir a los propietarios de automóviles 2008 que no hayan instalado su GPS, y otra muy diferente, hacer entrar en la legalidad a los grupos de choque de los taxis Pantera que maneja René Bejarano.

El remplazo de Gilberto

Una de las decisiones que tendrá que evaluar muy bien el gobierno federal será la designación del remplazo de Gilberto Rincón Gallardo al frente del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. Como en muchos otros ámbitos, el trabajo de Gilberto en el Cenapred fue notable. Se requerirá alguien tan idóneo, tan firme, tan abierto y tan tolerante como él, para continuar con esa labor. No será fácil encontrarlo, pero allí no puede haber un retroceso.

Lo que faltaba: ¿Salinas gobernador?

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
El Universal

Con una figura como él operando desde Nuevo León —comentan— se podría revertir el ‘corredor azul’ del norte del país y hacer que el PRI recupere terreno

Quién sabe si fueron las evocaciones del fatídico 94 que trae este complejo 2008, con su con-fluencia de crisis económica y seguridad, o si, más bien, hábil e inteligente como es, haya olfateado los vacíos políticos que deben llenarse. El caso es que en los corrillos políticos de alto nivel corre como lumbre una versión que dice que Carlos Salinas de Gortari prepara su regreso a la política en activo y está en busca de un nuevo cargo de elección popular.

El polémico ex presidente de México, que hace unos meses regresó con su libro La década perdida, se mueve en pos de la candidatura priísta al gobierno de Nuevo León, su tierra natal, donde Salinas no sólo dejó intacta una amplia red de relaciones políticas, sino, sobre todo, donde los poderosos grupos empresariales —los verdaderos electores en esa entidad— verían con simpatía la postulación de una figura de experiencia, tras los fracasos y el descontrol que vive el estado con el actual gobernador y las últimas administraciones del PAN.

Al menos eso comentan políticos allegados al ex mandatario, quienes afirman que las posibilidades de que Salinas se convierta en el primer ex presidente de la historia reciente en ocupar una gubernatura, tras encabezar la Presidencia de la República, son tan reales como los cabildeos que desde hace meses realiza con familias empresariales que dominan la política neoleonesa.

Tras los tropiezos de Natividad González Parás y las malas experiencias con panistas como Fernando Canales Clariond, los capitanes del Grupo Monterrey no están interesados en una alternancia que llevara de nuevo a Acción Nacional al gobierno en las elecciones de julio de 2009. La violencia e inseguridad que viven Monterrey y el estado a raíz de que los narcotraficantes se asentaron en la capital y la volvieron su centro de operaciones afectan los intereses de esas poderosas familias, que apostarían por un político que controlara al estado.

El proyecto, dicen quienes reproducen la especie, no sería sólo un plan personal de Carlos Salinas para volver, 14 años después de dejar la Presidencia, a un cargo de elección. Su regreso estaría enmarcado en una estrategia más amplia para allanar el regreso del PRI a Los Pinos. Con una figura como la de Salinas de Gortari operando desde un estado estratégico como Nuevo León —comentan—, se podría revertir la votación del famoso “corredor azul” del norte del país y hacer que el PRI recupere terreno frente al PAN en los estados norteños.

Impedimentos legales o constitucionales no hay para que un ex presidente se postule por una gubernatura, incluso por una diputación o senaduría. Hasta ahora la tradición del retiro virtual de los ex mandatarios, obligada en la era priísta, se había mantenido intacta.

Pero el activismo de ex presidentes como Vicente Fox y su reciente incorporación a las tareas proselitistas dentro del PAN, decidida por el propio presidente Calderón desde Los Pinos, podría dar el pretexto perfecto al PRI para revivir a Salinas, y al ex presidente para cumplir uno de sus viejos anhelos, aquel que se le frustró un 23 de marzo del fatídico 94 con la muerte de Colosio: mantener el poder.

NOTAS INDISCRETAS... Probada su eficacia y penetración por políticos como Barack Obama y Nicolas Sarkozy, las “redes sociales” y la internet son nueva herramienta en la política y sobre todo en las campañas. Eso parece entenderlo bien el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, quien ya tiene su propio grupo de apoyo en Facebook. Desde ahí, el priísta teje una red en internet que le sería muy útil para conseguir apoyos con miras al 2012, sobre todo entre el electorado joven que utiliza esos espacios. Pero, además, Peña Nieto sabe que con las reformas en materia electoral y las limitaciones para la contratación de espacios publicitarios en radio y televisión, el ciberespacio es un foro no regulado y que ofrece posibilidades infinitas. De paso, igual que Obama recientemente o Sarkozy en su momento, se da caché de político moderno… Para que la cuña apriete, dice el dicho, ha de ser del mismo palo; pero en Los Pinos decidieron que no hay mejor cuña que el cuñado; y en esa lógica mandaron a Juan Ignacio Zavala a estar muy cerca de Germán Martínez Cázares y “apoyarlo” en la conducción del partido y el diseño de las próximas campañas. Nadie duda de la confianza que a Germán le tienen en Los Pinos, pero hay quien afirma en la casa presidencial que el envío del cuñado lleva mensaje… Se lanzan los dados. Apostamos por escalera.

Los spin doctors, ¿de derecha?

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Yo marcho todos los días. Florestán

Ayer mi compañero y amigo Ciro Gómez Leyva se dirigía a la querida Marcela Gómez Zalce, quien había afirmado que "quienes esparcen la colosal temeridad de que el lópezobradorismo quiere derrocar a Felipe Calderón son los ‘spin doctors de la derecha", y coincido con Ciro. En todo caso, Marcela, serían los spin doctors de Andrés Manuel, como Porfirio Muñoz Ledo y Manuel Camacho, ambos con ese post grado académico, y Agustín Ortiz Pinchetti.

Unos y otros, sobre todo Ortiz Pinchetti y Porfirio, éste sí spin doctor, han hablado del fin adelantado del gobierno de Calderón, llegando a proponer la designación de un interino que organice el proceso electoral de 2012. Y, que se sepa, actualmente este doctor no es de derecha, pero desconozco lo de su spin.

El otro doctor es Camacho, quien ha dejado su rol de sensatez para “advertir”, que en este clima es amenazar, con enfrentamientos, y no se refería a los dialécticos ni a los académicos.

También, desde julio de 2006, se lo he oído en forma reiterada, como inspiración y estrategia, a Andrés Manuel López Obrador, que no es doctor pero sí un dirigente social extraordinario, a veces a pesar suyo, quien una y otra vez ha sostenido, como un imperativo, la necesidad de impedir a como dé lugar que Calderón gobierne, que es hacia adonde apunta toda su acción, todo su movimiento.

Por lo demás, Marcela, sólo te reitero que no veo a los spin doctors de la derecha llamando a tirar a Calderón, como sí he visto hacerlo, y en forma metódica, a los del lópezobradorismo.

Aunque, claro, debo confesar la neta: nunca he conocido a un spin doctor de verdad.

Retales

1. DE DÍA A DÍA. No fue el día del Presidente, pero sí el día del secretario, y no fue Felipe Calderón sino Juan Camilo Mouriño, quien llevó el Informe horas antes de que se instalara el Congreso, a pesar de que la Constitución dice que debe hacerlo "a la apertura de sesiones ordinarias de cada año de ejercicio del Congreso" (Art. 69), que a las 11 de la mañana no se había instalado, por lo que hicieron un parche reglamentario;

2. MONEY. El IFE se dio 12 mil 800 millones de pesos de presupuesto para 2009; 35 millones diarios para financiar las próximas elecciones federales. Aseguraron que gastarán menos que en 2006, lo que no es un buen referente, pues hubo presidenciales y senatoriales. Pero lo que callaron es que agregando el pago a los partidos en especie de tiempos en radio y televisión a partidos, es mucho más dinero; y

3. HOMBRO. No sólo habrá que ajustar la logística el 15 de septiembre para que AMLO dé su grito en la plaza, sino también la mecánica del balcón con el hombro izquierdo roto del Presidente y con el que tendrá que cargar con bandera y campana. Además, siendo zurdo, la fractura izquierda es peor para él.

Nos vemos mañana, pero en privado.

Piratería vs. exhibidores, la zaga

Marco A. Mares
marcomares@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

La industria del cine en México está viviendo un momento digno de película de suspenso.

Mientras que registra una caída en la asistencia, que en términos nominales representa alrededor de 40 millones de cinéfilos menos, por el negativo impacto de la piratería.

Por el otro lado enfrenta uno de sus desafíos mayúsculos: la reconversión de la industria de la exhibición para insertarse en la era de la digitalización y la tercera dimensión, lo que le representa un reto muy difícil en términos de inversión.

O sea que la industria del cine está en riesgo de quebrarse (que no romperse) por su parte más delgada: los exhibidores, léase Cinemex y Cinépolis, como el dúo que se reparte la mayor parte del mercado, pero en general todas las marcas que viven de la exhibición.

Los exhibidores están en un punto en el que en función de las decisiones que tomen podrían avanzar o rezagarse.

El problema de la asistencia al cine, no es coyuntural.

En la última década los exhibidores no han visto la suya, pues no han logrado aumentar la asistencia.

Una vez y media al año asiste cada individuo en promedio en México.

El problema no es el precio de la entrada, dicen los exhibidores, sino la creciente piratería la que está socavando la asistencia a las salas de exhibición, según la directora de Cinemex, Alma Rosa García.

Adicionalmente la contracción económica general pone su parte.

Cienemex ha frenado su crecimiento en el último año.

Cinemex, no hay que olvidarlo, es la primera cadena por su rentabilidad; la segunda cadena del país considerando sus ingresos y la tercera en función de su tamaño.

Por otro lado, la transformación de la industria para los exhibidores es obligada porque está ocurriendo en el mundo.
El problema es que un proyector normal como los que usan hoy los exhibidores vale entre 12 y 15 millones de dólares.

Para transformarse requieren proyectores digitales cuyo costo oscila entre 70 y 90 millones de dólares.

Para enfrentar el reto de la transformación los exhibidores en México están buscando un tercero que los financie.

El financiamiento lo podrían obtener por tres vías: la colocación de un bono; la invitación a un fondo de inversión o que los distribuidores le entren.

Por eso están en pláticas con los distribuidores como Warner, Fox, Columbia, Sony, Universal y Paramount entre otros. Sin embargo, todavía no hay nada.

¿Podrán los exhibidores con el paquete de su reconversión?; ¿tendrán que comenzar procesos de consolidación y fusión entre los propios exhibidores?; ¿los apoyará algún fondo de inversión? ¿se atreverán a realizar una colocación? ¿Los vencerá la piratería?

¡No se pierda la función!, ¡próximamente en carteleras periodísticas!

ANECDOTARIO.

Después de haber protagonizado las más diversas y difíciles batallas legales en uno de los episodios más cruentos de la historia financiera nacional, el todavía vicepresidente jurídico Benjamín Vidargas está a punto de iniciar una nueva etapa en su vida profesional. Dejará la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para encabezar un loable proyecto de capacitación profesional en material legal en el ámbito financiero. Vidargas se lleva merecidas medallas por su destacada y eficiente labora en el órgano regulador del sistema financiero.

El que divida va a perder

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

El que quiera dividir va a perder, es otra lección de la marcha del sábado.

Se trata de un mensaje clave, porque surge de la historia misma del país. Cuando los mexicanos se han dividido el país ha perdido.

Desde la Conquista hasta nuestros días.

A México las divisiones le han costado territorio y ha sufrido intervenciones militares extranjeras.

Ahora el riesgo de la división es perder al país a manos de la delincuencia, particularmente de los narcotraficantes y del crimen organizado.

La batalla que actualmente se libra no la estamos ganando de manera visible y clara. Por eso es justificada la desesperación ciudadana.

Se trata de una guerra muy difícil de ganar por una razón tan sencilla como espeluznante: el enemigo está en casa.

El Presidente llama a una batalla frontal contra el enemigo, pero éste se encuentra dentro de las corporaciones de seguridad y de justicia.

Para vencer en ese terreno se requiere la colaboración inteligente y de buena fe entre los distintos niveles de gobierno.

Ante la amenaza de perder al país, no hay más opción que la unidad activa en torno a las instituciones nacionales y exigir a quienes las encabezan que hagan su tarea de manera correcta.

Eso de perder al país no es una exageración ni un juego de palabras. Las bandas del narcotráfico controlaban territorios amplios de la geografía nacional, y de alguna manera lo siguen haciendo.

En la frontera norte hay municipios en que el jefe de seguridad pública lo nombra el cártel dominante.

Algunos presidentes municipales han llegado al cargo gracias al financiamiento de los capos de las drogas.

Hay regiones donde los narcos cobran por brindar protección a industriales o ganaderos.

En Acapulco, restauranteros se quejan de que tienen que pagar una cuota para no ser molestados por grupos delictivos.

En fin, si perdemos esta guerra nos vamos a convertir en narcoestado o en territorio de nadie.

Y eso no puede pasar sin consecuencias para la soberanía nacional cuando tenemos tres mil kilómetros de frontera con la potencia militar más poderosa e intervencionista del planeta

El día en que el vecino del sur se constituya en un peligro real para la seguridad de los ciudadanos estadounidenses, adiós a nuestra soberanía.

Antes de que ello ocurra, veremos como se deshace un país sin más ley que la del más fuerte.

Por eso es tan importante la unidad nacional.

Ése fue el espíritu de la marcha del sábado.

Ahí fueron bienvenidos todos los ciudadanos que quisieran integrarse: priistas, panistas, perrredistas y del credo religioso que fuera, con tal de que no llevaran pancartas de sus organizaciones.

¿Por qué? Porque fue una marcha de unidad nacional, en contra de la criminalidad y de exigencia a las autoridades para cumplan a cabalidad su función en ese campo.

Ahí están los mensajes, transparentes y sin ambages:

Ante la amenaza contra la ciudadanía y contra el país, que ninguna bandera política nos divida.

Que las autoridades cumplan y que hagan cumplir la ley, sean del partido que sea.

Eso no significa una renuncia a la existencia de los partidos políticos ni a las diferencias. Claro que no. Pero sí es un mensaje de renuncia a aquello que nos divide e impide el trabajo coordinado en favor de México.

El partido que no entienda esos mensajes ciudadanos, va a pagar las consecuencias en las elecciones del 5 de julio próximo.

Ya el PRD ha pagado con la pérdida de millones de simpatizantes su actitud belicosa, pendenciera y, en algunos de sus miembros, francamente golpista.

El jefe de Gobierno del Distrito Federal debe entender que sus desplantes contra el Presidente de la República concitan el rechazo de la ciudadanía, por una razón: porque entorpece el trabajo coordinado en materia de seguridad.

El electorado va a premiar la coordinación y va a castigar la discordia.

Con sobradas razones, la ciudadanía está preocupada y atemorizada. No está para juegos de amenazas ni pleitos entre quienes tienen responsabilidades públicas.

No hay que olvidar 1994 y el resultado electoral después del alzamiento armado en Chiapas, los secuestros de la guerrilla y el asesinato de Luis Donaldo Colosio.

El partido que le apueste a la división va a perder.

Los que centren su campaña en el ataque frontal contra su “enemigo” político, saldrán derrotados.

El Presidente ya no se nota

La imagen del mandatario con un cabestrillo sosteniéndole el brazo es un logotipo involuntario del estado actual de cosas
(Foto: ARCHIVO/ EL UNIVERSAL)

Carlos Loret de Mola
Historias de un reportero
El Universal

Felipe Calderón llega a su segundo año de gestión como lo han hecho al menos los últimos dos presidentes: con la opinión pública discutiendo si va caer. La imagen del mandatario con un cabestrillo sosteniéndole el brazo izquierdo es un logotipo involuntario del estado actual de cosas: con tal de que no le duela la fractura, ya no se mueve.

En el primer año logró lo que nadie hubiera apostado: tomó posesión con tribuna sitiada, resanó la institución presidencial, se ganó a la gente por “al menos hacer algo” contra el crimen, neutralizó a López Obrador y consiguió en el Congreso sacar la reforma al ISSSTE, la minihacendaria y hasta aprobar por consenso el paquete económico 2008.

Del segundo año, lo único que puede reportarse es un gobierno estancado: según las encuestas, los dos principales problemas que percibe la población son, en ese orden, carestía e inseguridad. Calderón no puede con ellos. Lo rebasan. El “presidente del empleo” tiene una economía mexicana en el último lugar de crecimiento en Latinoamérica. En sus segundos años de gobierno, a Fox y Zedillo se pedía que no hubiera otra crisis sexenal. Ahora eso no basta. A Calderón se le ha subido la bandera: se le exige mejoría, y en lugar de eso, los bolsillos se debilitan.

Suben tortillas, aceite, frijol, pan, gasolina. Los factores internacionales que mueven con especulación los costos de comida y combustibles se llevan a México en una muela.

En la inseguridad, ya se terminó la luna de miel. El Presidente que arrancó el mandato declarando la guerra al crimen no ofrece menos sangre a una sociedad que lo ha respaldado y ya no está dispuesta a esperar: se le reconocen las buenas intenciones, pero si aprendió algo de Fox, ésas no bastan.

La infección en las policías y jueces parece incurable al menos con el remedio que ha aplicado el primer mandatario: lleva 21 meses y no ha logrado que exista una policía municipal confiable.

En el segundo año, incapaz de plantear su propio juego, Calderón ha dado muestras de agotamiento y sólo reacciona al juego que le marcan otros: si matan en Juárez, para allá va el Ejército. Que ejecutan en Yucatán, pues al sur los verdes. Que suben los precios, un programa que los baja tantito. Vuelven a subir, y vuelve a presentar el programa con otro nombre; y al final, quedan más caros que antes. Que le voltea la cara el PRD, se alía con el PRI. Que le faltan presidenciables, manda a Juan Camilo a Gobernación. Que le salen los contratos, recurre al PRI para salvar a su hombre más cercano. Que no quiere Ebrard la foto, se monta en la ola Martí para orillarlo a sentarse a la mesa. Que Espino grita, manda a Germán Martínez y Mouriño a tenderle la mano.

El Presidente que se adhiere al “basta ya” de impunidad firma con Mario Marín y Ulises Ruiz. El que prometió erradicar la corrupción negocia con Elba Esther y no toca a Romero Deschamps en la iniciativa Pemex. El que logró posicionar en la agenda la reforma energética la vio secuestrada por el PRD con su discusión sobre la privatización, y por el PRI en la votación de lo que finalmente, si se aprueba, quedará como ley. Y depende de qué salga en el Congreso, salvará o no 2008.

Mientras, el estancamiento sumado a la carestía y la inseguridad impulsan la irritación y el desencanto. Y ni modo de que voltee a ver a su gabinete que, salvo un par de excepciones, ha juntado en dos años méritos para que a nadie sorprenda cualquier remoción.

SACIAMORBOS

Pero me cae que no cae.