septiembre 04, 2008

'Coup d'Etat' por Paco Calderón

No, no tienen remedio

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

No harán ningún pacto que no puedan romper. Florestan

Los diputados volvieron a ratificar que lo suyo, lo suyo, es la holganza.

En la primera sesión de este período, el martes, los legisladores panistas se declararon cansados de su retiro en Hermosillo, en el que se reunieron con el presidente Calderón y su secretario de Gobernación, donde fijaron estrategias para este período de sesiones.

El domingo fueron a la playa por cuenta del erario, y el lunes viajaron a la Ciudad de México, por cortesía del mismo patrocinador, para asistir a la instalación del penúltimo período de sesiones de esta legislatura, ya que el 15 de diciembre, a la clausura de éste, sólo les quedará el de primavera, y a su casa.

El martes, la primera sesión fluía como siempre, entre cabeceadas, ocurrencias, risas, indiferencias y ausencias, nada nuevo.

Pero en la fracción panista se registraba un clima depresivo, nada que ver con el social, sino con su reducida responsabilidad legislativa.

Agotados por su encierro y en la depre por la distancia, subieron un primer y urgente punto de acuerdo a la mesa directiva: hacer puente.

Sí, como lo oye: en la primera sesión propusieron cancelar la segunda, este jueves, e irse de vacaciones una semana, hasta el próximo martes, con el argumento de que los panistas extrañaban a sus familias que algunos, se quejaron, llevaban una semana sin ver.

La moción fue aprobada por todo el lunetario y se citó a sesión hasta el martes de la semana que viene.

La verdad es que uno no entiende, pero ellos tampoco. Los diputados, junto con los partidos políticos, se encuentran en el último lugar del reconocimiento social, por debajo de la policía, y lo están, entre otras cosas, por decisiones como éstas, que los retratan como son.

No tienen remedio: al primer día de trabajo, una semana de vacaciones.

Pero ya vendrán los spots de cómo se esfuerzan por construir acuerdos en la Cámara de Diputados.

Retales

1.- ¡VA!- Cuando la otra tarde le pregunté al presidente Calderón que si en caso de ser citado por la Cámara de Diputados para responder preguntas sobre su segundo Informe de Gobierno, como había planteado el priista Emilio Gamboa, aceptaría, me dijo que claro que sí. Pero que no lo han hecho formalmente y las preguntas están previstas para su gabinete. ¿Lo invitarían los diputados?;

2. FUERON POR MÁS.- Apenas ayer le informaba que el IFE se había dado un presupuesto de 12 mil 800 millones de pesos para el proceso electoral del año que viene, cuando me entero que fueron a ver a Agustín Carstens, al que le sacaron otros 300 millones más con los que el año que viene se gastarán 13 mil 100 millones de pesos; y

3. REVÉS.- Quisieron presentar como un triunfo de Jorge Castañeda la derrota que le significó el fallo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero, pues así son ellos.

Nos vemos mañana, pero en privado.

Muñoz Ledo, en su lugar

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

Más rápido cae un hablador que un cojo. Y desde luego, cae mucho más rápido que un Presidente. ¿O no, Porfirio Muñoz Ledo?

Es que por andar jugando con palabras peligrosas, golpistas, a Muñoz Ledo está a punto de caer de la coordinación nacional del Frente Amplio Progresista.

El presidente del principal partido del Frente, Guadalupe Acosta Naranjo rebatió acremente al supuesto impulsor de la tesis de la caída del Presidente, y señaló a Muñoz Ledo sin necesidad de nombrarlo:

“Me parece que hay gente muy irresponsable que sin haber estado jamás en una política en ese sentido, hoy lanzan frases estruendosas, que les gustan las declaraciones estridentes pero absolutamente inapropiadas para el momento político y para el país”.

Si así lo reprocha el presidente del principal partido del FAP, quiere decir que Muñoz Ledo está descalificado para desempeñar ese cargo. Por decoro debería irse.

Pero como no se le pueden pedir peras al olmo, conformémonos con declaraciones.

Muñoz Ledo trató de componer sus declaraciones a la periodista Georgina Morett y dijo que él no está del lado del derrocamiento, porque eso implica un movimiento armado subversivo.

Bueno, lo que dijo, y luego a volvió a repetir, fue lo siguiente:

“Yo creo que la solución a corto plazo en el país es el gobierno interino. El movimiento de Andrés Manuel es de mediano plazo: tiene 20 o 22 por ciento de la población, con eso se puede hacer una transición. Pero lo urgente es la suspensión constitucional del mandato de Calderón”.

Don Porfirio: ¿eso es o no plantear la caída del gobierno?

Al ver que se tambalea en su puesto como coordinador del FAP por decir en público lo que murmura en privado, Muñoz Ledo hizo un anuncio a nombre del PRI, del PRD, Convergencia y Alternativa:

Dijo que “en un máximo de dos semanas”, esos partidos se discutirá una iniciativa para elevar a rango constitucional la revocación del mandato presidencial.

¿De veras el PRI anda en esas?

El partido Alternativa Social Demócrata, ¿tiene a Muñoz Ledo como vocero?

¿O también se va a retractar el todavía coordinador del FAP cuando lo desmientan los priistas y los miembros de Alternativa Social Demócrata?

Pero el enojo de Muñoz Ledo es contra el PRD, partido al que abandonó para ser candidato presidencial del PARM, al que también dio la espalda para apoyar al candidato presidencial del PAN, Vicente Fox, al que también dio la espalda luego de haberse pasado unos buenos años como embajador en Europa.

Se fue directo contra el presidente Nacional del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo:

“Los que se dicen de izquierda y hasta se autocalifican como antiguos guerrilleros, son los herederos de la mentalidad más oprobiosa del PRI”.

Lo dice porque Acosta Naranjo fue guerrillero en los años de la dictadura perfecta, mientras en esa época Muñoz Ledo hacía méritos ante el presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Después Muñoz Ledo se convirtió en secretario de Estado durante el gobierno de Luis Echeverría, que fue la época en que con mayor virulencia se combatió a los militantes de izquierda.

Eran los años en que el gobierno ponía las direccionales hacia la izquierda y doblaba para la derecha. En ese carro andaba Muñoz Ledo.

Fue puesto por Echeverría como presidente del PRI.

Muñoz Ledo le arrebató a la izquierda la gubernatura de Nayarit, el estado del cual es originario Acosta Naranjo, a cambio de una senaduría por Oaxaca y así convirtió al PPS en un partido satélite del PRI.

Ahora Muñoz Ledo ha sido puesto por otro ex priista a la cabeza del Frente Amplio Progresista, y sólo ese apoyo lo mantiene en el cargo.

El PRD no lo quiere ahí, y sus dirigentes han optado por no tomarlo en serio.

Cómo lo van a tomar en serio, si cuando fue presidente del PRI jamás estuvo por la apertura democrática ni presentó nunca una propuesta de “revocación de mandato”.

En términos prácticos, Muñoz Ledo ha sido desautorizado, y ridiculizado, por el Partido de la Revolución Democrática.

GuadalupeAcosta Naranjo lo ha puesto en su lugar.

Muy bien por Acosta Naranjo, aunque haberlo hecho implique que no lo inviten a comer a Los Pinos.

Y a Muñoz Ledo, gracias a su lenguaje sedicioso, tal vez sí le hablen y lo apapachen.

Sueños y realidades golpistas

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

“MILENIO puso otra vez el dedo en la llaga con lo de la pretensión medio encubierta medio explícita de derrocar a Calderón por parte del círculo lopezobradorista”, comenta el secretario de Formación Política del PRD, Fernando Belaunzarán.

Está convencido de que “lo que está detrás de la resistencia civil en defensa del petróleo tiene más que ver con el poder que con el mismo hidrocarburo, y así lo he manifestado”.

Y aporta a El asalto… una perla demencial:

A finales de 2006 o principios de 2007, Gerardo Fernández Noroña dijo en un Comité Ejecutivo Nacional que “había que plantearse en serio la caída de Calderón”; que “nadie lo peló” y Leonel Cota, simplemente, pasó a otro tema.

Sin embargo, en el siguiente comité Gerardo lo reiteró y pidió que se agendara en el orden del día. Belaunzarán sofocó la insensatez con este irónico descontón:

“Estoy de acuerdo y que se haga rápido, no vaya a ser que Calderón caiga antes de que lo discutamos…”

Calderón y la seguridad

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Se pregunta mi buen amigo Ciro Gómez Leyva, en su columna en Milenio, si las cosas se verán igual desde la residencia oficial de Los Pinos que desde la esquina de Parque Lira y Constituyentes. Me imagino y espero que no. Que dentro de esa residencia en la cual los últimos presidentes (sin excepción de Felipe Calderón) han confesado que se vive “un poco solo”, se deben ver las cosas que pasan y se dicen en la calle pero se las debe poner en otra óptica, en distinta dimensión, analizando esos dichos desde otra perspectiva.

En la entrevista que mantuve el martes con el presidente Calderón hablamos casi exclusivamente de temas relacionados con la inseguridad, pero vista ésta no sólo como un fenómeno policial sino político, derivado del propio diseño institucional para gobernar y para garantizar ese derecho.

Hay varios puntos que, desde la óptica gubernamental, deben ser tomados en cuenta a partir de esa plática. En primer lugar la relación que puede guardar el tema de la inseguridad con las próximas elecciones. Para el presidente Calderón, quien partidice el tema de la inseguridad como parte de la campaña electoral, terminará perdiendo, porque la misma afecta a los tres niveles de gobierno y golpea a todos por igual. Pero acentuó un punto que en ocasiones no se aborda: la necesidad de establecer un compromiso entre los partidos “para evitar la menor sospecha de involucramiento del crimen organizado en las campañas electorales y en la postulación de candidatos”. Fue más allá: pidió a las fuerzas políticas “alejar al crimen organizado de la tentación de incidir y participar, influir, amagar, precisamente en decisiones que sólo corresponden a los ciudadanos”. Personalmente dudo de que haya tal compromiso entre los partidos, pero el problema es tan real que en las últimas elecciones, por ejemplo, en Michoacán y Tamaulipas, la participación de grupos del narcotráfico ha sido evidente, apoyando o frenando a candidatos a presidentes municipales en sus respectivas zonas de influencia. Y ahora, a esos presidentes municipales no sólo les están pidiendo el control de las policías locales, sino también una parte considerable de la obra pública municipal para poder lavar sus recursos.

El desafío principal, en última instancia es que el esquema de seguridad, el diseño institucional, tiene fallas. El presidente Calderón es partidario de crear una policía federal centralizada, de la que dependan las demás dependencias policiacas locales, pero sabe que no existen hoy condiciones políticas para lograrlo. En el desmontaje del presidencialismo de antaño, asegura, terminamos desmontando las instituciones del Estado, y pasamos de un esquema absolutamente vertical a uno tan horizontal que el Presidente no puede, legalmente, ni siquiera correr a un policía que se sepa que tiene relaciones con el narcotráfico o es corrupto. En una plática previa definió esa situación como una suerte de “osteoporosis” de las instituciones. Para revertirla es partidario de que, en seguridad, exista la mayor centralización posible, coordinada por la Secretaría de Seguridad Pública y por el nuevo sistema nacional. Le pregunté, en ese sentido, si Roberto Campa había realmente renunciado o si se le había solicitado su renuncia. El Presidente fue enfático en que Campa dejó esa responsabilidad por decisión propia, porque tiene proyectos personales “muy, pero muy respetables”, aunque agregó que “también hay un proceso de revisión de la propia estrategia de seguridad, un esfuerzo de renovación del impulso federal en esta materia”. En otras palabras, según la información que hemos recabado en otros ámbitos, Campa es más que probable que termine en funciones centrales del partido Nueva Alianza, del que fue candidato presidencial. Sin duda lo podrá hacer mucho mejor, por su experiencia política, que muchos de sus actuales dirigentes. Y en el ámbito de la seguridad, también se podría fortalecer el mensaje si al Sistema Nacional llega alguien con formación y peso en el sector. Según muchas versiones quien debería quedar en esa posición es José Luis Santiago Vasconcelos. Pero de eso no se habló en la casa presidencial.

Nos interesaba saber cómo veía el Presidente los intentos desestabilizadores que usan a la delincuencia organizada. No lo descartó, dijo que es una hipótesis a la que se debe estar atentos. Es, dijo, una amenaza para el Estado y debe ser entendida como tal. Poco antes había dicho que la delincuencia organizada era el mayor desafío a la seguridad nacional del país. Pero cuando le pregunté si estaba en juego la gobernabilidad, fue terminante al decir que no, que no había amenaza alguna a la misma, aunque el diseño institucional que se fue gestando a lo largo de los años a veces la debilitaba.

En éste y en prácticamente todos los sentidos, el presidente Calderón reclamó la corresponsabilidad de los estados y los municipios en la lucha contra la delincuencia destacando la enorme diferencia de recursos humanos y materiales con que cuentan los estados con respecto a los federales. Estaba muy satisfecho por el operativo en Villa Nicolás Romero que logró desarticular una célula de narcotráfico y secuestros del grupo llamado La Familia, que había entrado desde Michoacán al Estado de México y de allí se había asentado ya en el DF (donde recibió la semana pasada otro duro golpe) y recordaba que había sido la PFP, sin apoyo local, la que había desarticulado esa organización.

Le pregunté qué se podría evaluar y que no en menos de 90 días. Dijo que deberían estar avanzadas cosas como la depuración policial y los mecanismos de observación y participación ciudadana. Una ciudadanía que avance en la denuncia y reconstruya su propia base social y que “no genere, como ha sucedido en algunos casos, un abrigo a la delincuencia, sino un rechazo abierto a la misma”. En la tarde lluviosa, en Parque Lira y Constituyentes, el tránsito estaba atascado.

Remesas

Macario Schettino
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Hace unos días apareció como noticia importante: las remesas cayeron, durante julio, casi 7% en comparación con el mismo mes del año anterior

No es para menos, puesto que es uno de los más importantes ingresos de divisas que tenemos, y que va directamente a las familias de los migrantes. En julio pasado mandaron 2 mil 15 millones de dólares, en lugar de los 2 mil 165 millones de julio de 2007.

Considerando los siete meses del año de los que tenemos cifras, la caída no es tan grande. Entre enero y julio de 2008 los migrantes han enviado a sus familias poco más de 13 mil 600 millones de dólares, frente a poco más de 14 mil que habían enviado en esos mismos meses en el año pasado. Son 400 millones de dólares de diferencia, sobre los 14 mil mencionados, una caída de 2.9% anual.

Es decir que, a pesar de que -7% suena muy fuerte, no parece que debamos tener una preocupación exagerada alrededor del flujo de remesas. Por un lado, en julio de 2007 las remesas tuvieron un crecimiento importante, de forma que la caída de este julio no debe sobreestimarse. Por otro lado, la caída en el crecimiento de las remesas lleva ya muchos meses, y no parece que vaya a profundizarse mucho más en los próximos meses. Es decir que podemos esperar que las remesas estén alrededor de los 23 mil millones de dólares para este 2008, que es menos que lo que enviaron los migrantes en 2006 y 2007, pero no mucho menos.

Entre 2006 y 2007 alcanzamos el techo en las remesas, superando los 23 mil millones de dólares en cada uno de esos años, después de una burbuja de crecimiento muy importante. En el año 2000 los migrantes enviaron 6 mil 500 millones de dólares, para poner en perspectiva lo que significa lo que hoy mandan. A partir de 2001 el crecimiento fue muy elevado, promediando más de 20% anual por los siguientes cuatro años, a pesar de la recesión que vivió Estados Unidos al inicio de ese periodo. Sin embargo, entre 2006 y 2007 no hubo prácticamente crecimiento en los envíos, y ahora hay una pequeña caída.

Sin duda, esto tiene que ver con el comportamiento de la economía vecina, y también con la mayor presión que hay ahora sobre los migrantes, de forma que no podemos esperar que para 2009 haya mayores cambios en las remesas.

Esto es importante para México por dos razones. Una es que se trata de un ingreso de dólares que ayuda a balancear la cuenta corriente, que como sabemos está en un proceso de deterioro gracias a que se nos acaba el petróleo e importamos mucha gasolina. Pero el impacto más relevante es que las remesas llegan directamente a las familias de quienes se fueron a trabajar a Estados Unidos, mejorando su nivel de vida sin intermediación de ningún gobierno. De hecho, las remesas han sido muy importantes para mejorar la situación de muchos miles de familias en los últimos años.

Si este flujo deja de crecer, como ahora ocurre, esto significa que no hay más familias que estén mejorando su nivel de vida. O incluso puede ocurrir que muchas de ellas estén recortando ahora sus compras, porque el peso fuerte también les impacta a ellos: les dan menos pesos por sus dólares.

Así, aunque las remesas no son un asunto de política pública, porque el gobierno no interviene en ellas, ni puede fomentar o reducir los flujos, sí tienen un impacto relevante para el país, y por lo mismo deben ser vigiladas atentamente por el gobierno. Aunque no parece que pueda haber un impacto nacional por lo que ocurre con las remesas, sí puede darse un impacto en ciertas regiones del país. Menos envíos, con un peso más fuerte, con precios más elevados, reduciría seriamente el nivel de vida de las familias, y eso no es una buena cosa.

Sin embargo, de manera agregada lo que podemos concluir es que si bien el flujo de remesas ya no crece, tampoco ha ocurrido una caída dramática, y no hay razones para preocuparse en exceso. Más grave, visto de manera agregada, es el asunto del deterioro comercial que ya hemos comentado, y específicamente el que ocurre alrededor del petróleo y sus derivados.

No se le da el mismo espacio como noticia, pero la caída en el precio del petróleo en las últimas semanas puede ser verdaderamente importante para México. Porque las gasolinas no necesariamente van a replicar esta reducción en el precio, como no replicaron el ascenso en la misma proporción, de forma que un menor precio del crudo no mejora nuestra situación. Ya en esta semana la mezcla mexicana se ha vendido en menos de 100 dólares por barril, que sigue siendo mucho dinero, pero es bastante menos que los 122 de julio. Veinte por ciento menos ingresos, pues, a lo que hay que sumar la menor producción. No nos dejemos distraer por otras cosas: el petróleo es lo importante en este momento.

La marcha atrás en el derrocamiento de Calderón

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Catorce días después de que Porfirio Muñoz Ledo dijera en MILENIO: “Se tiene que acabar con el gobierno de Calderón y tiene que surgir un gobierno interino (…) lo urgente es la suspensión constitucional del mandato de Calderón, si no el país se hunde”; una semana después de que el tema se convirtiera en debate; y un día después de que el presidente Calderón y el del PRD, Guadalupe Acosta, descalificaran sin titubeos esas palabras, habla Porfirio. Aclara, subiendo la voz:

- Oye, qué ignorante es Felipe, que estudió derecho en una buena escuela, la Libre de Derecho. Nadie ha hablado de insurrección, ni de sublevación. Estamos hablando, que me perdone Felipe, de mecanismos constitucionales para suspender el mandato.

- Lo dijiste en MILENIO, Porfirio, el 21 de agosto. ¿Te lo leo?

- Los reporteros y reporteras a los que estimo mucho, compactan. De lo que estoy hablando es de una solución constitucional al drama del país. La entrevista está compactada y descontextualizada. Por eso, que te quede claro que no estoy proponiendo un derrocamiento que implicaría una subversión en México, popular o militar. Cualquiera de las dos cosas es impensable, imposible e indeseable para el país. Lo que estoy pidiendo es que México se comporte como cualquier democracia moderna.

- ¿Podrías repetirlo?

- ¡No derrocamiento! ¡Sustitución constitucional de Felipe Calderón, por ilegítimo e incompetente!

Una precisión, 14 días después. Sería bueno que López Obrador hiciera un ejercicio similar y definiera, como lo acaba de hacer Porfirio, qué es lo que está diciendo, advirtiendo en caso de que PRI y PAN aprueben la reforma de Pemex.

Si es que le interesa la claridad, claro. Claro.

El destape de Juan Ramón

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

Ya casi al final del desayuno con Jesús Ortega, dirigente nacional de Nueva Izquierda, se produjo el destape de Juan Ramón de la Fuente como gallo de esa corriente del PRD para 2012. Ocurrió de manera aparentemente casual, espontánea, cuando el tema de la sucesión presidencial fue abordado por este reportero.

Ya encarrerado, el moderado perredista reconoció que el PRI tiene en Enrique Peña Nieto un “muy buen candidato” y que el PAN carece de figuras que pudieran entrarle al relevo de Calderón. La izquierda tiene también buenos prospectos, dijo.

-¿Marcelo Ebrard?, preguntamos.

-No es malo, pero hay otros.

-¿Cómo quién?

-Juan Ramón de la Fuente, repuso con firmeza.

En ese momento confirmaba las sospechas que ya traía tiempo atrás. El ex rector de la UNAM tiene el respaldo de la corriente mayoritaria en el PRD. Otro dirigente de Nueva Izquierda, Víctor Hugo Círigo, le otorgó a De la Fuente, hace meses, algo así como “la medalla al mérito”, en la Asamblea Legislativa. A ese acto fueron las primeras figuras de NI. Recuerdo aún la cara de satisfacción del senador René Arce, dirigente en el DF.

“Salió muy bien”, comentó, sonriente.

n Durante la charla, Chucho no le sacó al bulto. Habló, y fuerte, de López Obrador. Está claro que para ellos ya no es opción. “Andrés pudo ser el líder de la oposición que México esperaba, el de mayor influencia, prestigio, autoridad. Pero en lugar de convertirse en una opción real, su figura se deteriora, dejó ir la oportunidad…”

Las dos visiones que hoy enfrentan a los perredistas empezaron a manifestarse poco después de las elecciones de 2006. En ese entonces hubo una fuerte discusión. Ortega recuerda que los de NI le dijeron a Andrés Manuel: “Ya nos hicieron fraude, ahora hay que consolidarnos como una opción institucional. Calderón es débil, si te conviertes en el líder de la oposición, seremos imparables.” Pero ni caso.

“Frente a eso —comentó Jesús— se fueron por el gobierno legítimo, por la confrontación sin rumbo, hasta llegar al extremo de la línea golpista que hoy promueve Porfirio y que refleja lo que muchos de ellos piensan. Y peor, el que no esté de acuerdo es un traidor.”

nJesús, por cierto, está resuelto a asumir la presidencia nacional del PRD si el Tribunal Electoral falla en contra de la anulación de las polémicas elecciones internas de marzo pasado. No va a negociar nada. Irá para adelante, “cueste lo que cueste…”

Es más, adelanta que en el Congreso Nacional del PRD, que va a realizarse el 21 de septiembre próximo, llevará una iniciativa para que los legisladores del PRD la recojan y la envíen al Congreso: Que el IFE pueda participar en las elecciones internas de los partidos que así lo determinen.

n Avanza la idea de que sea el mismísimo legítimo el que dé El Grito en el Zócalo la noche del 15 de Septiembre, poco antes de la ceremonia oficial. “El noventa y pico por ciento de los integrantes del Movimiento por la defensa del Petróleo coincide y propone que sea Andrés quien dé El Grito ”, adelantó a este espacio el senador Ricardo Monreal. La decisión la tendremos antes del fin de semana.

La concentración de los pejistas en la Plaza de la Constitución, convocada dos horas antes de que Felipe Calderón aparezca en el balcón de Palacio Nacional para dar el grito oficial, servirá para hacer público el radical Plan de Acción del Movimiento por la Defensa del Petróleo.

Nos cuentan que el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, “está con la veladora prendida” para que se produzca un milagro que evite la puesta en marcha del “Plan Jesusa Rodríguez” —así lo llaman— que, dicen los enterados, incluye el cierre del aeropuerto, bloqueos en Periférico y el Viaducto y la clausura de las cuatro autopistas que conducen a la Ciudad de México. Y juran que no es provocación.

n Vaya franqueza del general Roberto Badillo, diputado federal del PRI. Este hombre, con una trayectoria militar de cuatro décadas, mando de tropa en una docena de estados, entre ellos Chihuahua y Sinaloa, advierte que manifestaciones de la sociedad civil, como la del sábado anterior, son más útiles a los líderes que las organizan que a la lucha contra el crimen.

“Los líderes quedan bien, van con el Presidente de la República. ¿Y luego? Lo más seguro es que quieren aparecer en los medios, en las revistas, en los periódicos. Es protagonismo, puro ruido mediático. No hay duda que de allí pueden salir nuevos líderes, pero no resuelven nada”, declaró a este reportero.

Badillo está convencido de que la mejor forma que tiene la ciudadanía de combatir la inseguridad es la denuncia. Reconoce, sin embargo, que los ciudadanos que tienen el valor de utilizar este instrumento están indefensos ante las posibles represalias de los delincuentes.

Tirar a Calderón… petate del muerto

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

En 1996, AMLO denunció golpismo contra Zedillo y negoció elección de 1997
En 2008 empuja derrocamiento de Calderón, porque pretende acuerdo en 2009


Todos, o casi todos, saben que desde el 3 de julio de 2006 el derrotado candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, y su claque —entre otros Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Camacho y José Ortiz Pinchetti— se propusieron derribar al gobierno de Calderón.

Hacer todo lo necesario para propiciar el fracaso del gobierno del PAN, a través de la invención del fraude, la intransigencia en el Congreso, la persecución de Calderón, a extremos como aplaudir el avance incontenible del crimen organizado, ése sí, capaz de tirar al poder constituido. En pocas palabras, el grupo de AMLO apostó por el golpismo, por la destrucción institucional, como vía de acceso al poder.

Pero lo que no todos saben es que esa estrategia no sólo es un viejo recurso de presión política, sino una práctica que rechazan las mayorías ciudadanas que ya motejan el delirio de quienes en su “legítimo cuarto de guerra” le ponen hora y fecha a la caída del gobierno de Calderón.

Lo interesante del asunto es lo que hay detrás de esa estrategia golpista. Pero primero debemos intentar una respuesta a la pregunta clave: ¿quién se toma en serio esa estrategia golpista fuera de los cuatro fantásticos: AMLO, Muñoz Ledo, Camacho y Pinchetti? Hace meses nadie, hace semanas muy pocos, hoy un número mayor de ciudadanos. A fuerza de golpes mediáticos y retórica incendiaria, la especie golpista ya se instaló en el imaginario colectivo. Ese era el objetivo de ese maestro del engaño y la demagogia que es el legítimo.

Ya se desfondó el cuento del fraude y se vació el engaño de la privatización petrolera, pero ahora viene el espantajo de que Calderón no terminará su sexenio. Y esa especie se alimenta con los fracasos en seguridad, persecución del narco, escasa creación de empleos, crisis energética, educativa… y hasta se juega con la “sospechosa” caída de Calderón de una bicicleta. “El presidente bicípedo”, se ha escrito por ahí.

Pero el problema no es lo que hagan los opositores a un gobierno como el de Calderón, quienes están en lo suyo: el engaño, la mentira, la invención, los escenarios catastróficos, el debilitamiento del poder y las trampas discusivas, entre miles de artes de las que se vale la política para derribar al adversario y alcanzar el poder.

No, el problema parece estar en la capacidad de los ciudadanos para creer o no lo que digan los opositores, que tienen como fin último derribar al poder, o los detentadores del poder, de cuya eficacia depende la credibilidad de los gobernadores, más que de sus discursos mediáticos. ¿Cuántos ciudadanos se tragan las engañifas, bravatas, amenazas, lances patrioteros de un político como AMLO? ¿Han derribado a las instituciones esas bravatas, lances, insultos?

Los políticos no comen lumbre. Y López Obrador no es la excepción. No es nuevo que gritó por todo el país la caída del presidente Zedillo. Por eso creemos que al difundir que Calderón no terminará su gobierno, lo que busca AMLO es negociar.

Van las evidencias. El 2 de junio de 1996, en Misantla, Veracruz, AMLO denunció: “Está en marcha un proyecto para deponer al presidente Zedillo… por encima de todo condenamos cualquier rumor o intento por debilitar las instituciones nacionales… no queremos alianzas con el presidente. Deseamos acuerdos donde él se comprometa con el pueblo y con la nación, y nosotros a construir una verdadera transición democrática. Queremos acceder al poder, pero no sobre el cadáver de la República”. ¿Qué tal?

Más claro. En 96, AMLO condenaba todo intento por debilitar las instituciones, los rumores de derrocar a Zedillo y proponía acordar la transición, para no acceder al poder sobre el cadáver de la República. Hoy debilita las instituciones, propone el golpismo y busca el poder sobre el cadáver de las instituciones. ¿Tiene sentido? Ninguno, salvo que negoció la elección de 1997.

En su momento, Heberto Castillo entendió el juego y explicó: “Sorprenden los bandazos del candidato a la presidencia del PRD, López Obrador. De una posición intransigente que demandaba un gobierno de salvación mediante la renuncia de Zedillo, que el Congreso nombrara un presidente provisional, convocar a elecciones presidenciales y la elección de un nuevo mandatario para instalar el gobierno que salve al país del desastre… se ha pasado a la posición lombardista de apoyar al gobierno si éste orienta el rumbo según las indicaciones del partido opositor”. ¿Qué quiere AMLO? Espantar con el petate del muerto, negociar la elección de 2009 y doblar a Calderón. ¿Lo conseguirá? Al tiempo.