septiembre 07, 2008

'Negro y amargo' por Paco Calderón

La tala ilegal en México, ¿maldición eterna o estupidez momentánea?

Luis Manuel Guerra
quimicoguerra@quimicoguerra.com
La Crónica de Hoy

El jueves pasado, septiembre 4, el periódico Reforma publicó en su primera plana un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza, el World Wide Fund for Nature (WWF), que da a conocer el hecho de que la reserva de la mariposa monarca está siendo despiadadamente depredada por talamontes clandestinos.

Se presentan dos fotografías satelitales de media plana de un ejido en Michoacán, en la zona núcleo de la reserva. Las zonas núcleo de las áreas naturales protegidas son las partes más sensibles de una reserva y las de mayor importancia biológica, y por eso duele más su afectación irresponsable.

WWF es una de las tres organizaciones conservacionistas más serias e influyentes del mundo, junto con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la Smithsonian Institution, y es la que mayor número de programas y mayor cantidad de recursos tanto humanos como financieros comanda.

Este informe sobre la reserva de la monarca en México lo debemos tomar muy en serio todos nosotros: autoridades federales (Semarnat, Profepa, Conafor 1, Conanp 2,Conabio 3), autoridades estatales (Enrique Peña Nieto y su secretario del Medio Ambiente, Guillermo Velasco, en el Estado de México, y Leonel Godoy Rangel y su secretaria de Ecología en Michoacán, Catalina Rosas), el ayuntamiento de Zitácuaro y el comisariado ejidal Crescencio Morales, representantes de las 13 comunidades indígenas que están asentadas en la reserva, los 21 pequeños propietarios con derechos legítimos en el área, institutos de investigación científica, grupos organizados de la sociedad civil a nivel local y nacional, empresas social y ambientalmente responsables, o sea ¡todos nosotros!

¿Por qué no podemos los mexicanos salvaguardar el maravilloso patrimonio que nos fue encomendado en custodia? ¿Por qué dilapidamos nuestro enorme capital biológico irresponsablemente, agotándolo vertiginosamente? ¿De dónde y cuándo se gestó este desamor hacia nuestra patria agrediéndola con una violencia rabiosa?

Alguien que nos vea desde afuera concluirá sin temor a equivocarse que los mexicanos tenemos como mística nacional la destrucción de nuestro propio hogar. ¿Es esta cultura depredadora una maldición eterna? Yo me niego a aceptar esta verdad satánica y suicida. No vivo en mi país para dejar que las cosas pasen por un destino fatal, estoy convencido de que los mexicanos de principios del siglo XXI debemos encontrar la sabiduría para alcanzar el bienestar sin destruir nuestro hábitat en el proceso.

Pero tenemos que encontrar una respuesta honesta a las preguntas que formulo arriba, encontrar una explicación al porqué estamos como estamos. Empecemos:

¿Existe una falta de leyes que permite la depredación de nuestro entorno? No, México está inclusive sobrerregulado en materia ambiental y ecológica.

¿Existe una debilidad institucional que induce el comportamiento fuera de la ley, como la tala clandestina? No, arriba enlisto las agencias gubernamentales dedicadas a la preservación de nuestra riqueza natural, tripuladas por gente experta, altamente motivada y que se desempeña con pasión en su trabajo.

¿Existe una falta de conocimientos acerca de la importancia para el desarrollo de México de aprovechar racionalmente nuestros recursos naturales? No, se han publicado bibliotecas enteras con artículos, libros, dossiers sobre los riesgos para nuestro país de destruir nuestros ecosistemas.

¿Existe una falta de voluntad política para ejecutar los programas de conservación y desarrollo ecológico que se han presentado en los planes nacionales y estatales de desarrollo? No, el mismo presidente de la república permanentemente está exigiendo a sus colaboradores resultados en las acciones a que se ha comprometido el gobierno frente a la sociedad en materia ecológica.

Me consta la entrega y profesionalismo con que José Cibrián, director de la Conafor, está coordinando el esfuerzo (auditado independientemente) de reforestación más ambicioso en la historia de México, he analizado de cerca (y críticamente) el empeño con que Ernesto Enkerlin está consolidando con cuatro veces más recursos que los que tenía hace siete años la Conanp, el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

¿Existe egoísmo e indiferencia frente a la tragedia ecológica que está viviendo México de parte de las empresas? No, se han conformado alianzas y acciones exitosas de la iniciativa privada como las iniciativas GEMI, Sustenta, Ecoce, Transforma, que sinergizan esfuerzos para financiar proyectos de desarrollo sustentable en nuestro país.

Entonces, ¿por qué se perdieron 502 hectáreas del área núcleo de la mariposa monarca en un año? ¿Qué nos pasa a los mexicanos? Nos pasa algo que cualquier extranjero identifica en cuanto llega a nuestro país: la dispersión de nuestros esfuerzos, la falta de coordinación, la incapacidad para encontrar un propósito común, la cultura de la descalificación “del otro”, trátese del otro partido político, del otro estado, del otro ejido, de la otra empresa, de la otra institución.

El “otro” siempre será responsable de lo malo, sin darnos cuenta que México se está desmoronando por esta actitud. Es la actitud de un exgobernador de Guerrero que responde a una declaratoria federal de que las playas de Acapulco están contaminadas metiéndose a nadar en Caleta (en calzoncillos y camiseta) para demostrar que no es cierto, cuando todos sabemos el grado de polución que hay en la bahía. Es la actitud de maestros que bloquean ilegalmente (e impunemente) vías generales de comunicación para oponerse a la reforma por la excelencia educativa (que contempla la educación ambiental). Es la actitud de todos nosotros, querida, querido lector, de creer que la pérdida de la reserva de la mariposa monarca será “culpa del otro”.

Lo malo es que con esa actitud se nos está yendo el país al precipicio. Te convoco a ti que estás leyendo esta página a que cambiemos la actitud respecto a nuestra responsabilidad personal en lo que le pasa a nuestro México, informándote, exigiendo, actuando, asumiendo tu papel como actor de nuestro destino ecológico, y no como espectador pasivo que se quedó viendo como “el otro” destruyó tu país.

Te invito a ver hoy el programa televisivo Vida verde a las 11:30 a.m. por el canal 412 de Cablevisión.

1 Comisión Nacional Forestal
2 Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas
3 Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad

Una historia petrolera bajo el general Huerta

Juan María Alponte
México y el mundo
El Universal

Un día el padre del presidente Salinas, después de leer alguno de mis artículos, y después de hablarme —con sereno gesto digno— de la grave enfermedad que padecía, me preguntó, con gran curiosidad, de dónde había sacado algunas noticias fascinantes sobre Nuevo León

Un día el padre del presidente Salinas, después de leer alguno de mis artículos, y después de hablarme —con sereno gesto digno— de la grave enfermedad que padecía, me preguntó, con gran curiosidad, de dónde había sacado algunas noticias fascinantes sobre Nuevo León. Contesté: “De las Memorias de García Naranjo”. Le proporcioné bibliografía de los libros que Nemesio García Naranjo publicara a lo largo de su conflictiva, contradictoria y compleja existencia. Uno de ellos: Mis andanzas con el general Huerta.

García Naranjo, quien llegó a ser secretario de Educación con el general Huerta (episodio bien lamentable) y en el mismo gabinete donde José López Portillo fue secretario de Relaciones, vivió, accidentalmente, un episodio de interés en estos momentos “petroleros”. No cabe olvidar que durante el corto y trágico periodo del general Huerta se produjo el asesinato, entre muchos otros, del senador Belisario Domínguez. Nunca podrá ser eludido ni olvidado.

En ese periodo, el diputado Querido Moheno hizo un discurso en el Congreso pidiendo la nacionalización del petróleo. Unos días después invitó a comer a García Naranjo el embajador de Alemania. Le dijo que en su país se evaluaba con “profundo interés —así le dijo— la iniciativa del diputado”. Le añadió: “En Alemania se ha examinado seriamente el pro y el contra”. Le agregó: “Se pueden cosechar los mismos beneficios sin necesidad de quitarles sus propiedades a las compañías inglesas y norteamericanas que operan en el país”. Insistió:

“Si México produce el petróleo, México debe ser su dueño, pero una medida tan radical como la que propone el señor Moheno, provocaría la protesta de los expropiados y plantearía el complicado problema de las indemnizaciones…”. Añadió: “Finalmente pondría al gobierno en la difícil situación de manejar oficialmente el negocio, lo que implica múltiples inconvenientes, en vista de que la experiencia de otros países enseña que la administración del Estado, nunca ha sido tan eficaz ni tan productiva como la administración privada…”.

El plenipotenciario alemán, almirante Paul von Hinze, continuó: “Los técnicos alemanes proponen que en vez de nacionalizar el petróleo se nacionalicen los transportes del mismo; quedarían en manos del gobierno y, dado que los transportes y oleoductos futuros y los buques tanques costarían mucho dinero, Alemania propone la fundación de una compañía, como la de los Ferrocarriles Nacionales, que retenga 51% de las acciones colocándose en el mercado 49% restante. Estoy seguro, le afirmó a García Naranjo, que en una semana se colocarán en Berlín todos estos valores”. Por si la afirmación fuera poco, agregó: “Guillermo II sería el primero en comprar un número considerable de acciones y, con el precio de las acciones vendidas se podría construir una red de comunicaciones mejor que la de Estados Unidos. Con los fletes se pagaría todo lo que se invirtiera y podrían obtenerse jugosos beneficios… ¿Qué le parece a usted?…”. “Yo —advierte García Naranjo— estaba sorprendido, más aún, anonadado con aquel proyecto”.

García Naranjo, de acuerdo con Moheno, transmitió el mensaje del embajador al general Huerta en su condición de “presidente”. Dijo: “Hecho”. Advirtió que también, en la compra de 49% de las acciones, deberían estar Inglaterra y Francia. En las Memorias del general Almazán se dice que el plan del embajador alemán fue la causa (cosa que niega García Naranjo) del bombardeo estadounidense de Veracruz, el 21 de abril de 1914…

Ese momento de la historia petrolera —pocas veces citado— terminó, 14 de julio de 1914, cuando, ante un pueblo alzado y en rebelión, Victoriano Huerta renunció al Poder Ejecutivo y se embarcó camino de Europa. Etapa trágica. Huerta murió en EU, donde estuvo encarcelado. Año 1915.

Adiós a un coloso urbano

Demuelen el Toreo de Cuatro Caminos, que, además de foro de la fiesta brava, box y luchas, sirvió de escenario a concentraciones del panismo

Jonathan Villanueva
La Crónica de Hoy

El legendario Toreo de Cuatro Caminos, inaugurado el 23 de noviembre de 1947 y escenario de múltiples eventos taurinos, deportivos, sociales y culturales, comenzó a ser destruido por sus nuevos dueños, Grupo Danhos, firma que se encargaría de la construcción de la Torre Bicentenario.

Este lugar recibió tal nombre al ser construido en la antigua hacienda de Los Leones, el punto de intersección de los cuatro caminos que comunicaban a la ciudad de México con Cuautitlán, Tacuba y Huixquilucan por su importancia comercial.
El Toreo fue construido originalmente en la ya antigua colonia de La Condesa, en los terrenos que ahora ocupa en las calles de Durango la tienda El Palacio de Hierro. El Toreo fue demolido y piedra por piedra se trasladó a Cuatro Caminos, en donde se reconstruyó. Nunca fue terminado.

Incluso, fue hasta 1968 cuando se decidió colocar el domo (lo hizo la firma Campos Hermanos, especializada en la industria de herramientas y ligada al político Carlos Hank González).

Ahora, los 25 mil metros cuadrados del predio se convertirán el próximo año en un centro comercial y de servicios y formará parte del entorno en que se edificará el Viaducto del Bicentenario.

Ahí, el 12 de septiembre de 1982 El Santo realizó su último combate y también allí se realizaron peleas memorables de Rubén Púas Olivares, Julio Cesar Chávez o Ultiminio Ramos. Todas ellas hicieron vibrar al país entero.

De los miles de aficionados que a dos de tres caídas y sin límite de tiempo aglutinaron los alrededores del cuadrilátero en que se presentaron Canek, Tinieblas, Blue Demon y André el Gigante ya no queda ni su sombra.

Apenas y permanece en pie un oscuro pasillo cubierto de polvo por el que salían los gladiadores de sus vestidores.

Un palco a ras de pista luce aún en condiciones decorosas, mañana ya no. Sólo queda la memoria de las familias más prominentes que lo ocupaban para deleitarse en una corrida de toros, de esas que sólo duraron un par de décadas.

El avance de la demolición va en 30 por ciento y se pretende terminarla entre seis y ocho meses, para comenzar el proyecto a cargo del arquitecto Javier Sordo, quien construyó centros comerciales de la talla de Antara, Moliére 222 y Angelópolis.

Aquella taquilla que en sus inicios se abarrotó para ver a Manuel Capetillo o Miguel Espinosa Armillita, sin olvidar a Joselito Huerta y a Manolo Martínez, quedó en ruinas, pues a su alrededores sólo hay máquinas y hombres apilando los escombros de la devastación inducida.

Con sus 60 metros de altura, el Toreo no termina de desdibujarse de la mente de los que acudieron a algún concierto de Antonio Aguilar o de La Scala de Milán, ni de los conductores que a diario transitan por la zona.

De igual manera, quedarán en el recuerdo los actos políticos, sobre todo de los candidatos presidenciales panistas, partido que, por cierto, fue el encargado de realizar el último evento dentro del Toreo de Cuatro Caminos. El presidente blanquiazul realizó un acto con miras a las elecciones del 2009.

Sin olvidar que Felipe Calderón y Vicente Fox iniciaron ahí sus campañas presidenciales.

Cabe señalar que el domo que cubrió la plaza desde 1968 prácticamente ha desaparecido, luego de que más de un centenar de empleados empezaron la desmantelación de su cubierta y butacas.

Los conductores ya no podrán tomar como referencia de la división del Estado de México y el Distrito Federal en la zona norte a esa estructura semiesférica que durante los días soleados deslumbraba por el reflejo del astro rey .

Esta semana encenderán el gran colisionador

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

Cuatro artículos le destina el último número de Science a la noticia: este miércoles 10 los científicos del CERN encenderán el Gran Colisionador de Hadrones o Large Hadron Collider (LHC): una inmensa máquina en forma de anillo, con 27 kilómetros de circunferencia bajo tierra, muy cerca de Ginebra, Suiza, construida con aportaciones de decenas de países y millares de científicos. Magnetos construidos de materiales superconductores enfriados con helio líquido están dispuestos de forma que aceleran dos haces de partículas en sentidos opuestos.

Pero ¿qué hace esta maravilla tecnológica de 5 mil 500 millones de dólares? Aplasta partículas acelerándolas en el túnel unas contra otras, dice Adrian Cho en la primera nota. ¿Con qué fin?

Desde que Einstein nos enseñó que energía y masa son equivalentes, los físicos supieron que podían generar partículas desconocidas si estrellaban entre sí, con suficiente energía, las ya conocidas. La materia ordinaria, de la que estamos hechos está formada por electrones en el exterior de los átomos y grupos de quarks up y down en el núcleo, formando protones y neutrones. Estos pertenecen a la familia de partículas llamadas hadrones, que son las formadas de quarks y las fuerzas que los unen, o gluones. Los nombres up y down, encima y debajo, no significan nada con el sentido que damos a esos términos, son apenas formas de identificarlos.

Hay otras familias de partículas formadas por otros tipos de quarks. Las fuerzas a su vez son transportadas por unidades o partículas. Las fuerzas conocidas en el universo son cuatro y cada una viene empacada en su partícula distintiva. La que nos resulta más conocida, el electromagnetismo, a la que pertenece la luz, tiene por unidad o quantum el fotón. La arquitectura teórica de las partículas y fuerzas se conoce como “modelo estándar”.

La masa, que en términos terráqueos es sencillamente el peso de los objetos, se explica en el modelo estándar por una partícula, nunca observada, pero necesaria para completar la teoría, que sería la responsable de que las demás partículas posean masa, el bosón de Higgs, por el apellido de quien lo propuso, y bosón es el nombre genérico para partículas que empaquetan campos de fuerzas, como el fotón. El nombre les viene en honor al matemático indio Satyendra Nath Bose. Bien, el modelo estándar es una maravilla… siempre y cuando las partículas no tengan masa. Cuando se considera que la tienen las matemáticas se chiflan. Una solución es la propuesta por Higgs: las partículas, como lo exige el modelo, no poseen masa. Si la materia formada por ellas tiene masa es porque la toman de otra partícula que genera la masa.

Esto presupone que todo el espacio está lleno de un campo, de alguna manera semejante al campo eléctrico, que arrastra las partículas y les proporciona inercia, o sea masa. Y así como el campo eléctrico está formado de fotones, el campo de Higgs consiste de partículas, los bosones de Higgs.

Encontrarlos no es tarea fácil y dependerá de cuánto pesen, dice, en la nota de Cho, Karl Jakobs, físico de la Universidad de Freiburg, Alemania. Si fuera entre 200 y 500 veces el protón, los experimentadores podrían encontrarlo hacia finales de 2009 con el LHS. Pero investigaciones e inferencias indirectas sugieren que es más ligero, con unas 121 veces la masa del protón.

El bosón de Higgs, de encontrarse, será el último ladrillo del modelo estándar. Y el final de la física teórica. Pero la mayoría de los físicos esperan, y desean, encontrar algo más que el Higgs: nuevas fuerzas de la naturaleza o que los quarks a su vez tampoco son elementales y se componen de más pequeñas unidades. Estaríamos entonces ante un modelo que comienza a parecer una matriushka, las muñecas rusas una dentro de otra. Quizá pueda haber hasta nuevas dimensiones o diminutos hoyos negros que unieran los campos, hasta hoy enemigos, de la gravitación y la física cuántica.

El hallazgo más espectacular sería el de la supersimetría: una formidable conjetura que atribuye a cada partícula conocida un “supercompañero”. La supersimetría resuelve algunos problemas del modelo estándar. Por ejemplo, ayuda a unificar las fuerzas conocidas en una sola teoría, de manera que todas, incluida la gravitación, resulten expresiones de una fuerza maestra única. Podría también dar sustento a la misteriosa materia oscura, la que mantiene unidas las galaxias.

Una vez concluidos los ensayos, que comienzan este miércoles, los físicos irán incrementando la energía de los haces de partículas que circularán en sentidos opuestos antes de estrellarse. Para el próximo año, el LHC deberá aplastar mil millones de partículas por segundo a toda la energía para la que fue diseñado.

Salvar el Amacuzac

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Excélsior

El río Amacuzac nace de dos corrientes subterráneas que emergen de las Grutas de Cacahuamilpa, en el municipio de Pilcaya, Guerrero.

Unos kilómetros más abajo, el río penetra en territorio morelense y cruza los municipios de Coatlán del Río, Tetecala de la Reforma, Amacuzac y Puente de Ixtla, donde recibe las aguas del río Chalma, que llegan desde el Estado de México.

En ese punto, el Amacuzac aumenta su caudal. Ancho y ruidoso, teñido de la tierra ocre de su lecho, el río continúa hacia el municipio de Jojutla, atraviesa el poblado de Tehuixtla, entra en el municipio de Tlaquiltenango y vuelve al estado de Guerrero, donde muere en el río Mezcala —afluente del Balsas—, cerca del pueblo de Tlalcozotitlán.

Hace unos días recorrí 14 kilómetros de su zigzagueante trayectoria en un bote inflable, desde la ranchería de Río Seco (Jojutla) hasta el pueblo de Xicatlacotla (Tlaquiltenango).

En ese tramo el río está lleno de rápidos que cortan la respiración y disparan la adrenalina, particularmente después del paraje de Tenayuca, donde el Amacuzac se junta con el río Yautepec.

Las olas azotan y por momentos anegan la embarcación, y la corriente embravecida amenaza a cada rato con estrellarla en las paredes de piedra volcánica que bordean el río, evidencia de que alguna vez la lava recorrió la senda por donde hoy circula el agua.

Durante miles de años, el río ha ido formando un cañón de paisajes espectaculares, y único en su biodiversidad.

Sobre los acantilados uno puede encontrar amates blancos (de ahí el nombre del río) cuyas raíces desnudas serpentean en la piedra. A la vera del agua, hay ahuehuetes centenarios. En los cerros, envueltos por una densa vegetación selvática, despuntan unos enormes órganos.

La fauna no es menos sorprendente, sobre todo las aves, que llenan el ambiente de sonidos misteriosos. En una de las curvas del río, un águila vigilaba su nido, construido sobre un tronco derribado.

Por desgracia, el cañón del río Amacuzac no sólo destaca por lo que he descrito. Pese a que la naturaleza ha resistido en ese lugar los efectos perniciosos del desarrollo humano, la corriente recoge muchas evidencias de lo que estamos haciendo mal como país.

Sobre las orillas se acumulan bolsas y envases de plástico que, por millares, la gente arroja al río. En algunos puntos el material es tan abundante que los arbustos en los que se atora parecen árboles de Navidad. En las playas se atoran envases de refresco, llantas, trozos de colchón, zapatos y otros desechos. Aunque no se percibe la suciedad del agua a simple vista, en algunos sitios el río despide un olor sospechoso.

Es inevitable sentir coraje por lo que pasa en el Amacuzac. ¿Qué estamos haciendo con los recursos naturales en México? ¿Por qué la mayoría de nuestros ríos se han de volver cloacas?

La respuesta está en esa plaga bicéfala presente en el origen de la mayoría de nuestros males: la tolerancia que sociedad y gobierno tienen con la violación de las leyes y la corrupción de las autoridades.

Cuando los problemas que causa son señalados con suficiente contundencia, la forma clásica de atenderlos ha sido pronunciar discursos grandilocuentes, generar ambiciosos programas y comisiones… y, al final, no hacer nada. Esperemos que éste no sea el caso.

El Amacuzac no es el único río del país urgido de atención. Sin embargo, se puede avanzar un paso a la vez.

Un plan para sanearlo debe ser más relativamente fácil de llevar a cabo, sobre todo porque su longitud es menor a la de otros ríos contaminados —como el Lerma-Santiago—, las fuentes de polución son más sencillas de erradicar y la solución involucraría a los gobiernos de las entidades donde se asienta la Cuenca del Balsas.

Habría que comenzar por revisar los procesos de disposición de desperdicios y aguas residuales en los municipios por los que atraviesa el río. Quizá falten plantas de tratamiento. Debe ser una inversión costosa, pero la falta de recursos para construir dichas instalaciones podría ser subsanada con la participación de oenegés que han desarrollado técnicas alternativas para potabilizar el agua y reciclar los residuos.

Segundo, tenemos que repensar nuestra adicción a los materiales no biodegradables. ¿Por qué usamos tal cantidad de plásticos en este país, cuando en otras naciones están sustituyéndolos por materiales menos dañinos para la naturaleza? Entre los mayores contaminantes están los llamados envases PET, en los que se comercializan los refrescos que consume sin freno esta sociedad aquejada por la diabetes.

Aunque parte de la solución reside en qué hagan los gobiernos del Estado de México y Guerrero, el peso mayor lo deben cargar Morelos y el gobierno federal.

En diversas pláticas que he tenido con el gobernador morelense Marco Antonio Adame, me ha asegurado que el proyecto de carretera Lerma-Tres Marías —aprobado hace algunas semanas y el cual ha generado protestas en comunidades afectadas por su trazo, así como entre grupos ecologistas y científicos— tendrá un diseño que no dañe el medio ambiente.

Ojalá que así sea y que sirva para el desarrollo de Morelos. Pero para mostrar su compromiso con la protección de la naturaleza, Adame podría echarse al hombro el saneamiento de un río que no es sólo una maravilla natural sino que atrae a visitantes nacionales y extranjeros que gustan del turismo de aventura. Seguro, muchos ciudadanos y organizaciones estarían dispuestos a participar.

El estado actual del Amacuzac y sus afluentes es una desgracia. Cambiarlo no sólo aumentaría el potencial económico de la Cuenca del Balsas sino que daría al gobierno local argumentos para probar su compromiso con el medio ambiente.