septiembre 14, 2008

'Ínfula barataria' por Paco Calderón

¿Quién dice la verdad?

Álvaro Cueva
alvarocueva@milenio.com
Ojo por ojo
Milenio

Si usted, como yo, estaba intranquilo por la inseguridad en México, ahora asústese, grite; las cosas no se pudieron haber puesto peor en los últimos días.

¿Qué fue lo que pasó? La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) informó que capturó a los presuntos plagiarios y asesinos de Fernando Martí.

Como usted sabe, unos más, otros menos, pero casi todos habían tenido nexos con alguna fuerza policiaca.

A lo mejor a usted le llamó más la atención el caso de Sergio Humberto Ortiz Juárez, el de Lorena González Hernández o el de alguno de los otros detenidos.

Pero más se tardó la opinión pública en asimilar lo que estaba pasando que el jefe de Gobierno de la capital de todos los mexicanos, Marcelo Ebrard, en aparecer en los medios de comunicación.

De todo lo que sucedió ese primer día, lo más extraño fue el show de Marcelo Ebrard.

¿Por qué? Porque no fue la participación que cualquier ciudadano hubiera esperado tras el operativo oficial más esperado de los últimos años.

Fue como un paquete de entrevistas de campaña electoral, una especie de “mírenme que yo sí cumplo” amarrado a lo que será el segundo Informe de gobierno de don Marcelo y a algo que se suponía que ya no íbamos a ver: spots con el señor Ebrard hablando de las maravillas en materia de transporte que su administración ha logrado en el Distrito Federal.

Me da mucha pena tener que planteárselo así, pero no lo puedo hacer de otra manera: todo lo que pasó entre el 8 y el 9 de septiembre fue demasiado extraño para ser cierto.

¡Cómo que las autoridades, que nunca capturan a nadie capturaron a los enemigos públicos número uno en tiempo récord y con final feliz!

¡Cómo que los capturaron a unos cuántos días del Informe de Marcelo Ebrard!

¡Cómo que lo hicieron al mismo tiempo que aparecieron los spots de don Marcelo!

¡Cómo fue que lo consiguieron justo cuando se publicaron los resultados de las encuestas que estaban encumbrando al máximo rival del señor Ebrard rumbo al 2012!

El caso es que pasó y luego ocurrió lo inimaginable: los familiares directos del presunto jefe de la banda hicieron declaraciones en donde insinuaban que todo era una mentira y diferentes fuerzas policiacas empezaron a pelearse por negar que otra de las detenidas pertenecía a sus filas.

Y si consideramos que en más de una ocasión nuestras autoridades nos han tratado de engañar con montajes y que más de una vez algún político ha acusado a alguien para causar estragos entre diferentes niveles de gobierno, el resultado fue una confusión monumental.

Aquello que era de una seriedad a prueba de balas, ya parecía un juego.

Se sembró el pánico en una escuela de comunicación del Distrito Federal donde trabajaba uno de los hijos de unos de los involucrados, se lanzaron bendiciones y maldiciones en diferentes frecuencias radiofónicas y se hicieron encuestas para ver a quién le iba la gente: si a los agentes de Marcelo Ebrard o a los detenidos.

Si no era el final de una telenovela o una cacería de votos para ver quién se iba ni quién se quedaba en un reality show, era una noticia y las noticias no se pueden poner a votación porque la impartición de la justicia no le corresponde a los medios de comunicación.

Imagínese que cada vez que se detiene a un violador o a un narcotraficante se va a poner a la gente a votar por teléfono, a mandar mensajes de texto o a picarle a la computadora para ver qué castigo se le impone.

¡Aguas! Ésta es la peor manera de exigirle a las autoridades que hagan su trabajo.

Por lo mismo, ahora nadie sabe nada. Nadie cree ni en la PGJDF ni en Marcelo Ebrard ni en los detenidos ni en nadie, y a Fernando Martí nadie le va a terminar nunca de hacer justicia, y a los que no son Fernando Martí o hijas de Nelson Vargas menos.

No sé usted, pero yo comparto el pavor de muchas personas que cada día tienen más miedo ante el giro que está tomando todo lo concerniente a la inseguridad en nuestro país, y estoy convencido de que aquí se están cometiendo demasiados errores.

Errores en el protagonismo de nuestros políticos, que no saben hacer otra cosa que vivir en una eterna campaña electoral, errores en la manera de anunciar detenciones tan importantes y errores en la manera como algunos medios electrónicos de comunicación confunden a la gente. ¿A poco no?

¡Atrévase a opinar!

Las Páginas Verdes, páginas de esperanza ecológica

Luis Manuel Guerra
quimicoguerra@quimicoguerra.com
La Crónica de Hoy

Esta semana, querida, querido lector, sucedió en nuestro actual México convulso un evento que nos devuelve la esperanza en una vida positiva que pueda desarrollarse en armonía con la naturaleza: la publicación de Las Páginas Verdes, una compilación muy bien hecha de las organizaciones, empresas, instituciones, individuos, dependencias que están trabajando en este momento por la sustentabilidad de nuestro país.

Es el primer directorio ambiental que cubre todas las áreas de la vida nacional desde el punto de vista de la sustentabilidad, desde energías alternas, arquitectura del paisaje, manejo ecológico y reciclaje de la basura, hasta los programas con contenido ambiental en los medios.

Un esfuerzo de más de diez personas durante más de tres años se cristaliza en un documento tanto impreso como digital que servirá seguramente para “catapultear” a México a una nueva era de desarrollo equilibrado que nos permita satisfacer nuestras necesidades básicas sin destruir nuestro entorno en el proceso.

Yo estoy contentísimo por esta publicación gratuita que le va a facilitar a presidentes municipales en todo el país, a desarrolladores de vivienda y proyectos de infraestructura, a industriales y comerciantes, a consumidores individuales y a tomadores de decisión a nivel federal y estatal a encontrar en forma fácil soluciones prácticas a los enormes problemas ambientales que nos aquejan, soluciones que ya funcionan en México.

Me acuerdo como de mis pecados cuando hace quince, veinte años era un vía crucis encontrar información validada y confiable acerca de quiénes estaban trabajando ya en ofertar a la sociedad mexicana nuevas formas ambientalmente sanas para iniciar el camino hacia el desarrollo sustentable. Peregrinaba yo de dependencia en dependencia, de institución en institución para corroborar de primera mano el grado de avance, confiabilidad y viabilidad económica en las soluciones propuestas.

En mis programas de radio, primero Ecocidio de 1985 a 1995, y luego en Zona Verde a partir de 1995, era constante la solicitud de radioescuchas de dónde encontrar información sobre calentadores solares, casas ecológicas, ayuda para reforestar, disposición de baterías, azoteas verdes, hidroponía, potabilizadores de agua, plaguicidas orgánicos, alimentos naturales, etc. Iba yo construyendo aleatoriamente un directorio para poder responder con cierta seguridad en la información. Ahora, por fin, tenemos los mexicanos una herramienta poderosa y bien estructurada para resolver estas inquietudes presentes en la sociedad en forma rápida y certera.

Las Páginas Verdes salió a la luz esta semana que termina con un criterio diferente a esfuerzos previos que se habían ya dado en México: un criterio de apoyo empresarial a los individuos, empresas e instituciones que están empeñados en ofrecer soluciones a los enormes y añejos problemas de deterioro de nuestro hábitat que estamos sufriendo en forma cada vez más acuciante.

Me sorprendió muy gratamente el conocer a la joven tripulación de esta aventura en comunicación ambiental que logró sacar adelante este proyecto en sustentabilidad sin caer en la tentación de hacerlo en forma romántica, porque “tenemos que cambiar a los consumidores para que se porten bien”. Yo he aprendido a lo largo de las décadas que esa forma de ver el cambio es bonita pero inoperante. Tenemos que incidir constructivamente en las realidades económicas para crear situaciones de gana-gana. Sólo así se da el verdadero cambio, como lo han demostrado las sociedades europeas, escandinavas, asiáticas orientales.

Las Páginas Verdes se divide en tres secciones, de acuerdo a este criterio: en la primera sección se encuentran los datos de los patrocinadores, en la segunda se encuentra el directorio de las empresas y organizaciones que cuentan con productos y servicios que cumplen con los criterios de selección de la editorial, y la tercera sección está dedicada a las empresas que están llevando a cabo estrategias de Responsabilidad Social Corporativa. De lo que se trata es que el consumidor, usted y yo, esté mejor informado y consuma de una manera más responsable. En la mayoría de los casos se incluyeron empresas u organizaciones que ofrecen productos o servicios, o ambos, ecológicamente inteligentes, responsables socialmente u orientados hacia la salud, el desarrollo y bienestar de la sociedad.

Esta joven tripulación ha evaluado caso por caso, más de mil setecientos productos, siempre empleando con integridad los principios de Las Páginas Verdes, que es una guía útil para que usted y yo, querida, querido lector, tomemos las decisiones correctas. En ella encontraremos los productos que harán que nuestros hogares sean más ecológicos.

También encontraremos opciones para que nuestras empresas puedan mejorar su cadena de suministro e inclusive, reducir costos. La sustentabilidad pasa necesariamente por la eficiencia en el manejo de los recursos y la eliminación de los desperdicios.

En esta sociedad convulsa que nos tocó vivir, necesitamos de guías profesionales, honestos, transparentes que nos ayuden a tomar las mejores decisiones para salvaguardar la salud el planeta. “La herramienta más útil que podemos tener nosotros los consumidores es el conocimiento”. Esto lo expresa así la primera sección de Las Páginas Verdes y yo concuerdo plenamente con este pensamiento.

Este directorio transmite el conocimiento adquirido con base a la experiencia, la investigación y el arduo trabajo en equipo, para ofrecernos a nosotros, consumidores, alternativas sustentables que nos beneficien a nosotros y a nuestro planeta. En la presentación, Las Páginas Verdes nos ofrece una pequeña sección sobre lo que debemos entender por productos y servicios sustentables: Productos vemos, procesos desconocemos. Detrás del más simple de los productos de consumo, existe una larga cadena de trabajo, de la cual, a nosotros los consumidores, sólo se nos muestra una pequeña ventana.

De este largo y variado proceso, lo único que vemos son anaqueles llenos de marcas, empaques y tamaños distintos que comprar. Muchas veces el carrito se llena de productos que comemos, que aplicamos a nuestro cuerpo o que nos visten, sin realmente tener ningún conocimiento de qué contienen, cómo se hicieron o cómo llegaron hasta el anaquel.

Pero: ¿qué es un producto sustentable? Un producto o servicio sustentable es aquel que durante toda su cadena de producción, utiliza los recursos naturales, humanos y económicos de la manera más eficiente, inteligente y responsable, asegurando que las generaciones futuras puedan disfrutar de lo mismo que nosotros tenemos ahora.

Enhorabuena por la llegada de Las Páginas Verdes, que además están divertidas, alegres, y sobre todo útiles. A la joven tripulación de esta aventura, México les da las gracias. Querida, querido lector, te regalo esta joya en www.las páginasverdes.com

Te invito a que veas hoy el súper-programa ecológico de televisión Vida Verde por el canal 412 de Cablevisión a las 11:30 de la mañana.

El grito de la impotencia en el DF

Francisco Javier Acuña
fjacuqa@hotmail.com
Excélsior

La ola de secuestros que asfixia a tantas familias como a la de Nelson Vargas nos contrista a muchos, pero las actitudes de los gobernantes sobre ésos y otros casos irresueltos nos asustan más.

La repentina marejada de ejecuciones y detenciones efectistas (quién sabe si de algunos chivos expiatorios) relacionadas con el crimen organizado han teñido de rojo el lábaro patrio, ése tan venerado en este mes. Debiéramos llamar al tradicional Grito —después del septiembre dramático y espeluznante de 2008—, el grito de la impotencia ciudadana frente al crimen que, a lo visto, es el grito de la inclemencia social por el crimen organizado con figura policial.

Tras la impresionante marcha ciudadana del 30 de agosto se hizo público que el jefe de Gobierno deslizó sus dudas sobre la veracidad del rescate de un jovencito que estuvo secuestrado y que precisamente fue liberado durante la manifestación. Un Ebrard frío y suficiente desmintió de tajo el hecho (por, según dijo, no haber registro oficial del mismo) sin tampoco reconocer que, con respecto a casi todos los delitos que se cometen, el secuestro encabeza la escalofriante cifra negra. Por lo mismo, por esa mezcla de miedo y desconfianza —de sobra merecida— a la autoridad local.

El mandamás local descalificó las revelaciones de una madre que, a pesar de la pesadilla, pudo recuperar con vida a su hijo, justo durante la marcha. La exposición mediática del caso y el hecho mismo cayeron como aguarrás en la herida abierta de la sociedad que sigue dolida por lo sucesos del caso Martí. La indolencia ofensiva vino a producir la misma sensación de repudio hacia la autoridad que produjeron las sarcásticas palabras del ayatola amarillo que entonces gobernaba el Distrito Federal, aquellas podridas palabras deslegitimando la congregación ciudadana de 2004, ésa —lo dijo— fue la marcha de unos cuantos de pirrurris (sic).

De ser cierta la actitud del jefe de Gobierno que estamos reseñando, sería más agresiva a la sensibilidad social, porque las cosas en 2004, a pesar de que ya eran preocupantes, no estaban tan mal como ahora y la marcha del pasado 30 de agosto de 2008 ya no fue la del “¡Ya basta!” (como la de 2004) sino la del: “Si no pueden, renuncien”.

Y es que apenas unos días atrás Ebrard le dijo al señor Alejandro Martí (durante la famosa cumbre contra la inseguridad en Palacio Nacional): “Yo sí te acepto el reto” —algunos pensamos: renunciará—. No, qué va, era para asegurar que esto iba a cambiar.

Uno se pregunta si a estas personas, damnificadas por la inseguridad y por la duda a su verdad (las víctimas del secuestro del chavo recuperado vivo), ¿que hubiera pasado de haberlas recibido el jefe de Gobierno antes de que el hijo fuera liberado?, ¿acaso a ellas les habría recomendado —como se dice que lo hizo con el señor Martí— los inevitables oficios del tal Mendieta para que les arreglara el asunto al margen de la legalidad?

Habrán de venir, y pronto, las recomendaciones que la CDHDF emitirá con el fin de reprochar los excesos que se han cometido con la familia del supuesto líder de la banda de La Flor; a ver si en ese paquete de recomendaciones el ombudsman capitalino nos sorprende a todos al incluir una recomendación para sí mismo por el abandono peligroso que consintió en el caso de reclusión de Guillermo Zayas (junto con los procesados por él, cuando era fiscal) y por sus declaraciones inculpatorias sobre el ex director de la Unipol cuando aquél obtuvo el amparo para llevar su proceso en libertad. El defensor del pueblo local dijo que los familiares de las víctimas del News Divine se sentían agraviadas por la excarcelación de Zayas, lo cual posiblemente sea ser cierto, pero eso no lo puede decir un ombudsman porque es una forma de calificar el proceder del Juzgado de Distrito que concedió el amparo y eso no lo puede ni lo debe señalar, podríamos llegar a sentir, también, algo de miedo por esa manera de ejercer la supuesta defensa de la sociedad.

Hadrón es un Barión

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

El encendido del más formidable instrumento creado en la historia, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC por sus siglas en inglés) con sus 27 kilómetros de magnetos para estrellar hadrones, plantea la pregunta inmediata, ¿y qué es un hadrón? Son partículas no elementales, es decir compuestas, pero las mismas también pueden llamarse bariones, nucleones, etc. Hagamos pues un repaso de la nomenclatura, algo confusa porque se entrecruzan categorías. Comencemos por las partículas más ligeras.

Leptones. Del griego leptós: delgado. Cinco siglos antes de Cristo, Demócrito propuso que el último elemento de la naturaleza debía ser tan pequeño que resultara indivisible. Lo llamó por eso mismo “átomo”. La “a” es negativa, como en “afónico”, sin voz; y “tomo” viene del verbo cortar, que también nos da tomografía: imagen en corte. El español ha formado una expresión semejante a partir del latín: “in-dividuo”, el no dividido: persona. Todavía en griego moderno, “átomo” es persona. Si en el hotel le preguntan ¿Una átomo?, no hablan de física: preguntan si el cuarto es para una sola persona. Con Demócrito llegó la humanidad a la perfecta explicación materialista del universo: átomos y vacío, materia y nada.

Pero dos mil 500 años después de Demócrito, en 1897 y en el laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, Joseph John Thompson descubrió que el átomo sí era divisible y estaba compuesto por cargas positivas y negativas. En 1897 realizó el experimento que lo llevo a concluir que había una partícula a la vez componente del átomo y de la electricidad. Los llamó “corpúsculos de electricidad”, y de ahí el nombre electrón. A su vez la electricidad debía su nombre al descubrimiento, desde la antigüedad griega, de que se producía al frotar ámbar, que se dice ílectro (o électro).

Luego el núcleo del átomo también resultó compuesto. En 1910 y again en el Laboratorio Cavendish, Ernest Rutherford descubrió que no era elemental al dispararle partículas aceleradas y verlas rebotar en diversos ángulos. Fue el primer caso en que se empleó la aceleración de partículas para sondear el átomo y magnetos para determinar el tipo de carga eléctrica: lo que el pasado miércoles 10 alcanzó su máxima talla: 27 kilómetros de magnetos en círculo. Con el “modelo 1910 del LHC” Rutherford descubrió los componentes del núcleo con carga positiva, o protones (del griego protos: primero). En 1932 James Chadwick descubrió otros componentes del núcleo, que no se desviaban con magnetos y por ende eran de carga eléctrica neutra. Ya habiendo electrones y protones en la familia atómica fue sencillo llamarlos neutrones.

“Muones, electrones y neutrinos pertenecen a la clase llamada leptones”, señala Steven Weinberg (The discovery of subatomic particles, p. 166). También la partícula tau, descubierta en el acelerador lineal de Stanford.

Mesones. Del griego mesos: intermedio, mediano, son partículas compuestas, el pi también se llama pion,

Bariones. Del griego bary: pesado. También son compuestas. Son bariones el protón y el neutrón.

Nucleones. Son bariones en el núcleo del átomo, como los protones y neutrones.

Hadrones. El conjunto de los mesones y bariones se conoce como hadrones (del griego hadrón: fuerte, grande) porque están compuestos por otras partículas elementales (quizá…) los quarks, a su vez pegados con gluones (de glue: pegamento en inglés), y porque en ellos se expresa la fuerza nuclear fuerte. En 1968, al disparar electrones contra protones y neutrones, ocurrió algo similar a lo que había observado Rutherford: electrones de alta velocidad disparados contra hadrones rebotaban en ángulos que sugerían estructura interna. Murray Gell-Mann y George Zweig, del Caltech, propusieron de forma independiente que también el protón y el neutrón eran compuestos. A esas partículas internas de los hadrones Gell-Mann las llamó quarks, rara palabra sin sentido de Joyce.

Con excepción de las partículas que transportan energía (bosones) como los fotones, y de los leptones (electrones, muones, neutrinos), las partículas subatómicas conocidas son hadrones. Con los primeros aceleradores de partículas, como el Bevatrón de Berkeley, las colisiones de protones a velocidades cada vez más altas dieron nuevas partículas. Fueron recibiendo diversas letras griegas conforme su familia creció: hadrón ro, omega, ita, fi, delta, etc. “Piones, protones y neutrones pertenecen a la clase de partículas conocida como hadrones, que se distinguen por participar en las interacciones nucleares fuertes”. Weinberg, op. cit.

Fermiones. En honor a Enrico Fermi. Son todas las partículas anteriores, caracterizadas porque no pueden ocupar un mismo estado cuántico.

Bosones. En honor a Satyendra Nath Bose. Incluyen a los quanta de energías: el fotón del electromagnetismo (la luz es su expresión más conocida), la fuerza nuclear fuerte, la débil, la gravitación. No hay límite para cuántos ocupen un mismo estado cuántico.

Reforma policiaca: no podemos solos

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Excélsior

Hay una línea de continuidad entre el nombramiento del general Roberto Cruz, el temible inspector de policía del presidente Plutarco Elías Calles, y el reciente descubrimiento de que una ex agente de la AFI y funcionaria de la Secretaría de Seguridad Pública estuvo probablemente a cargo del operativo para secuestrar al niño Fernando Martí, crimen que terminó con el asesinato de éste y de su chofer, Jorge Palma.

La hay porque desde aquel entonces, a mediados de los años 20 del siglo pasado, nunca ha estado clara en este país la línea entre la policía y la delincuencia.

En el cuatrienio de Calles se incubó el huevo de la serpiente: desde aquellos días la policía ha tenido poder para hacer y deshacer, sin preocuparse por rendir cuentas sino a muy pocos, por lo general únicamente al Ejecutivo y nunca, desde luego, a la ciudadanía que paga sus salarios, armas, vehículos y entrenamiento.

Si alguna institución ha emergido indemne de la alternancia política ha sido la policía, atomizada en centenares de corporaciones a lo largo del país, pero amalgamada por un siniestro ingrediente: la corrupción.

Peor aún, el contubernio entre policía y delincuencia no conoce de ideologías, pues está presente en gobiernos surgidos de todo signo político. Y la simbiosis entre las policías y el narcotráfico, una hermandad que se ha fortalecido desde el fin del priato, sólo ensombrece el panorama.

Sería injusto decir que todos los funcionarios de seguridad pública y procuración de justicia son corruptos, que protegen a la delincuencia o, peor todavía, que forman parte de ella. Sin duda hay que saludar los esfuerzos que varios de ellos realizan actualmente por extirpar el cáncer capaz de carcomer a las instituciones en las que los ciudadanos depositamos la seguridad de nuestras personas y pertenencias.

Sin embargo, sería ingenuo pensar que el cáncer no sigue ahí, latente, listo para desencadenar la metástasis ante el menor descuido de gobernantes y gobernados, y muchas veces con tolerancia de la autoridad.

Uno de los obstáculos para la reforma de las corporaciones policiacas tiene que ver con su diseño. Y es que, hasta ahora, los esfuerzos en ese sentido han sido encabezados por policías.

Algunos son bien intencionados, profesionales, dedicados. ¿Pero dónde está el libro blanco que las fuerzas políticas debieron elaborar con el advenimiento de un régimen distinto, carente de un gran mandamás que tenía el poder de meter en orden a las policías y, muchas veces, a los mismos delincuentes?

Es decir, ¿dónde está el resultado de una discusión de Estado sobre qué tipo de policía necesitamos en México? No lo hay, entre otras razones, porque desde 2000 las fuerzas políticas están más empeñadas en pelear por los cargos públicos que en diseñar un nuevo marco político que incluya una policía concebida para la democracia, sujeta a reglas de transparencia y rendición de cuentas.

Cuando la presión social se vuelve suficientemente fuerte, los legisladores y los funcionarios hacen como que quieren cambiar las cosas, convocan a ciudadanos y expertos… y luego buscan por todos los medios que prosiga el statu quo, para lo cual tratan de meter al redil a esos ciudadanos y a esos expertos mediante cargos y canonjías.

¿Cómo podemos lograr que esta vez las cosas sean distintas? ¿Qué hacemos para que se cumplan los acuerdos del 21 de agosto (y se amplíen, porque ninguno de ellos implica una verdadera reforma de los cuerpos de seguridad)? ¿Cómo podemos transformar en realidad la exigencia social de la marcha ciudadana del 30 de agosto?

Primero: hay que dejar de hacer tanto énfasis en la tecnología para combatir al crimen —basta leer el texto de la Iniciativa Mérida para darse cuenta de que hay una obsesión en ese sentido— y regresar a lo básico: construir cuerpos policiacos integrados por hombres y mujeres que sientan orgullo por lo que hacen y a quienes el resto de la sociedad los voltee a ver con respeto. Si no logramos eso y seguimos empeñados en ganar la guerra contra el crimen desde unos aparatosos centros de mando, sucederá lo mismo que con los militares Gafes convertidos en Zetas.

Hace unos días me decía un avezado diplomático extranjero: “La próxima vez que me encuentre con un retén no voy a saber qué hacer, porque toda mi idiosincrasia me dice ‘párate, éstos son policías, gente digna de respeto’; pero todo lo que he absorbido de la cultura mexicana me dice ‘hagas lo que hagas, no te pares’.”

Segundo: hace falta la cooperación internacional. Debemos admitir —y no se entienda esto como malinchismo— que no hemos sido capaces de dotarnos de las policías que necesitamos, en parte porque el temor a la delincuencia es un arma política poderosa al que ningún partido parece dispuesto a renunciar y porque el cáncer de la corrupción sigue ahí.

Admitamos que necesitamos un asesor imparcial, como puede ser la Organización de Naciones Unidas.

Del mismo modo que un alcohólico difícilmente puede reformarse a sí mismo, nuestras policías requieren de una instancia objetiva y probada que las transforme de pies a cabeza.

Otros países han recurrido a ella, con buenos resultados. ¿Por qué no darnos la oportunidad de suscribir un acuerdo de cooperación internacional con un organismo serio y reconocido, como la ONU, y tener la asistencia de especialistas que han ayudado a otras naciones en esa tarea?

¿Por qué no tener un asesor internacional, debidamente contratado, que siente las bases para una nueva policía, sin renunciar a lo que ya se ha hecho de bueno y a las otras tareas que debemos realizar por nuestra cuenta?

Es hora de admitirlo: en esto, no podemos solos.

Daniel el travieso

Jean Meyer
Profesor investigador del CIDE
jean.meyer@cide.edu
El Universal

Se trata de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, pero sus travesuras no son para nada simpáticas; la última es la persecución del poeta y sacerdote Ernesto Cardenal, ministro en los antiguos tiempos del triunfo de la revolución sandinista.
Como Cardenal se atrevió a criticar al actual presidente, su antiguo compañero, la “justicia” le cayó encima y lo condenó por injurias y calumnias. Cardenal se niega a pagar la multa y a sus 82 años denuncia una justicia al servicio del poder. Siete de los ocho “comandantes” históricos han roto con Daniel Ortega, cuya popularidad cae en picada: hoy en día tiene 21% de aprobación, nada más. Otros sandinistas históricos, como los hermanos Mejía Godoy, han prohibido a Daniel Ortega hacer uso de sus canciones revolucionarias, entre las cuales está la famosa “Barricada y patria”… ¿Por qué?

Hace 19 años, Ortega encabezó la revolución triunfante que puso fin a la siniestra dinastía de los Somoza y dirigió el país hasta la victoria electoral de la oposición, en 1990. Regresó al poder el año pasado, pero perdió en el camino a los mejores elementos del sandinismo por sus vergonzosas “travesuras”, tanto políticas como privadas. El emperador Vespasiano dijo que el dinero no tiene olor, cuando su hijo Tito le reclamó por cobrar el uso de los mingitorios en Roma; para muchos políticos, el poder no tiene olor. Ortega logró la Presidencia al negociar una alianza, madre de todas las vergüenzas, con Arnoldo Alemán. Este hombre fue presidente derechista y corrupto entre 1997 y 2001; en 2003 fue condenado a 20 años de cárcel por lavado de dinero y robo de, 250 millones de dólares de las finanzas públicas.

La alianza con Ortega le evita la prisión y se encuentra vivito y coleando en una finca de su propiedad; se acabó la rendición de cuentas y se ha permitido la instauración desmoralizadora de un bipartidismo surrealista, y el saqueo del segundo país más pobre de América, después de Haití. Se entiende el coraje de Cardenal contra “la dictadura de Ortega y su esposa... no hay ninguna izquierda en ellos, nada que sea de revolución, nada de sandinismo, es una traición a Sandino, al pueblo y a ellos mismos”.

Ortega trabaja para perpetuarse en el poder; con pretexto de los daños causados por los ciclones, suspendió las elecciones en la inconforme costa atlántica. En julio hubo grandes manifestaciones en Managua para pedir su renuncia y la Corte Interamericana de Derechos Humanos admitió la denuncia de Zoiloamérica, su hijastra que, desde 1998, lo acusa de abusos sexuales, durante 20 años (todo empezó cuando ella tenía 11).

En Nicaragua, el caso había sido rápidamente rechazado en dos instancias al servicio de Ortega y Zoiloamérica fue acusada de ser un agente de la CIA. Quien escribe va a ser acusado de lo mismo; ni modo, se encuentra en buena compañía con Ernesto Cardenal, Sergio Ramírez, ex vicepresidente sandinista, Dora Téllez, ex ministra sandinista que a los 22 años asaltó el Palacio Nacional de Anastasio Somoza, y muchos más con credenciales impecables porque no participaron a la vergonzosa “piñata”, ese reparto del botín entre ciertos jerarcas sandinistas a la hora de la derrota de 1990. Dudo que el alto tribunal de la OEA se atreva a condenar un presidente en ejercicio, pero peor es nada.