septiembre 23, 2008

Unidad en concreto

Federico Reyes Heroles
Reforma

Morelia cambió a México. Fue un acto cobarde -como todos los que buscan sembrar terror con sangre ajena- pero además ineficiente. El atributo podrá parecer inapropiado para un asesinato vil. Permítanme explicar. Poner una bomba en una calle céntrica sin destinatarios precisos es un acto cobarde, que siembra terror entre la población general en tanto que a cualquiera le puede ocurrir, pero no tiene la muerte de nadie garantizada. Arrojar granadas a una multitud también logra terror pero con un altísimo costo humano. Es el peor terrorismo, de aprendices. Que la muerte de esos mexicanos, el dolor de las decenas de heridos, el sufrimiento de las familias sirvan de algo.

Unidad es la palabra y en lo general ésa ha sido la reacción. Sin embargo todavía hay remilgos por los antecedentes autoritarios en el uso de la expresión. Unidad no significa ni claudicación de las diferencias ni homologación de las demandas. En estos momentos unidad supone deponer los intereses particulares ante la amenaza común. Todos estamos en el mismo barco. Ni los pobres ni los ricos, ni los débiles ni los poderosos, ni los de izquierda ni los de derecha, ni los creyentes o los ateos, nadie escapa a lo que es un atentado en contra del Estado. El Estado no es sólo Calderón o las Fuerzas Armadas, el Estado es el continente de todos los mexicanos. El terrorismo intenta abrir un boquete al casco de nuestro único barco.

Si la unidad en abstracto genera dudas, en lo concreto no. Comencemos con los medios, sobre todo las grandes televisoras y radiodifusoras. Informar sin concesiones es su obligación, pero hay una frontera muy delicada, si se cruza se cae en el juego de sembrar terror. Que no oculten un decapitado, un muerto, un solo enfrentamiento, pero de allí a difundir entre decenas de millones de mexicanos de manera sistemáticamente profusa las amenazas en contra de las autoridades hay una enorme diferencia. El gobierno no se los puede pedir, pero quiero imaginar la escena del señor Azcárraga, el señor Salinas y varios más anunciando que, por decisión propia, no harán negocio con el terror.

Unidad concreta supondría que las telefónicas dieran el paso de establecer los controles sobre los celulares de prepago. Imagino al señor Slim y sus competidores llegando a un acuerdo que pueda ser anunciado próximamente. Unidad supondría que los señores gobernadores comprendieran que la decisión del gobierno federal es ir hasta el final sin conceder o pactar nada. En ese sentido es la guerra, se acabó con los pactos sordos para simular que la autoridad no ve. Las policías estatales y municipales, que son el 95 por ciento de los efectivos del país, tienen que dar la batalla inicial y no fingir demencia para después pedir la ayuda de las fuerzas federales.

Unidad supone establecer los conductos para que la ciudadanía -atemorizada y con razón- pueda denunciar a los narcos y sus operaciones. Los narcos están allí, entre los ciudadanos, en las mismas calles, rentan y compran casas en los pueblos y ciudades en los que vivimos. Sin el apoyo de la ciudadanía el combate se hace más difícil. Las autoridades necesitan de la ciudadanía y, por supuesto, los ciudadanos de una autoridad reforzada.

Unidad supone que los políticos, todos, dejen de buscar la responsabilidad en el adversario. En esto no hay adversarios. Bien por la conducta del gobernador Godoy y del presidente Calderón, tienen que mostrar un frente unido. Mal, muy mal de López Obrador quien, sonriente, anuncia tres "condiciones" para aceptar un acuerdo de unidad. Primera, que Calderón modifique el "modelo económico" ¡como si fuera voluntad de un hombre!; segunda que despida al gabinete -jajaja- y, tercera, su nueva obsesión, que retire la reforma de Pemex. No, señor López Obrador, usted no ha entendido nada, los presidentes municipales del PRD, los gobernadores del PRD, los legisladores del PRD son autoridades del Estado mexicano y también están en peligro. ¿De qué se ríe usted, acaso de los muertos, de los heridos que están en los hospitales? No es tiempo de poner condiciones. Una vez más, no sea cínico e irresponsable.

El Presidente del empleo ha sido convertido por la realidad que enfrenta en el Presidente de la seguridad. Sin seguridad no habrá inversión o aún peor, se retirará la inversión. Sin inversión no habrá nuevas fuentes de empleo. Calderón apuesta al Acuerdo como instrumento institucional que ayude a coordinar a la Federación y las entidades. En esto el federalismo nos puede estar jugando una mala pasada. En un régimen central la coordinación de policías sería mucho más sencilla. Es políticamente incorrecto decirlo, pero la creciente pluralidad y la descentralización de las fuerzas policiacas han traído consecuencias indeseables. Si a ello le sumamos la irresponsabilidad de algunos actores que fomentan la crispación y el encono entre autoridades que deberían colaborar, pues el coctel es peligroso. En ésas estamos.

Hay un antes y un después de Morelia. Estadios, instalaciones de transporte colectivo, plazas de toros, fiestas y verbenas, ya no hay límites. Si vigilar miles de kilómetros de ductos es materialmente imposible, peor aún cuando el objetivo son los propios ciudadanos. Unidad en concreto recae en el presidente Calderón como líder obligado de la Federación, sobre su procurador y sus secretarios de Gobernación, Defensa y Marina, de Seguridad, pero también sobre los gobernadores y el jefe de Gobierno capitalino, sobre los presidentes municipales de cualquier signo. Pero no todo es gobierno, los ciudadanos desde nuestras diferentes trincheras tenemos mucho que hacer. Ésa es la unidad en concreto.

Se ve negro, aquí y allá

Jorge A. Bustamante
Desde la frontera Norte
Reforma

Nada bueno augura la ausencia del tema migratorio de las campañas electorales en Estados Unidos, salvo las declaraciones del senador Obama en su entrevista televisada recientemente con María Elena Salinas para el programa Al Punto de Univisión, donde reiteró su oposición a las redadas, que por ahora constituyen el principal problema para nuestros paisanos en Estados Unidos. Nada oscurece más el futuro próximo para nuestros paisanos en Estados Unidos que la decisión de una corte federal de apelaciones en Arizona que falló el pasado 17 de septiembre, a favor de una ley que penaliza a los patrones que contraten a indocumentados y los obliga a verificar la elegibilidad para obtener empleo de todos sus trabajadores. Esta ley había sido impugnada por la ACLU (American Civil Liberties Union), que es la ONG más antigua y prestigiada de Estados Unidos en la defensa de los derechos humanos de los migrantes, además de organizaciones de "latinos" y de empresarios que alegaban la inconstitucionalidad de esa ley por infringir la prohibición expresa que hace la Constitución de Estados Unidos para que autoridades estatales o locales emitan disposiciones relacionadas con la inmigración, que es materia reservada para el gobierno federal. Esta decisión del tribunal federal de apelaciones del noveno circuito representa uno de los golpes más fuertes a los más de 12 millones de inmigrantes indocumentados mexicanos y de otras nacionalidades que viven en Estados Unidos, pues abre la puerta a las más de 200 ordenanzas antiinmigrantes con diversas normatividades, emitidas por gobiernos municipales o de los condados o estatales, algunas profundamente antiinmigrantes, como las del estado de Georgia que establece impuestos a las remesas. Es hora de que los abogados mexicanos, dentro y fuera del gobierno, reaccionaran frente una decisión judicial que viola la propia Constitución de Estados Unidos, en perjuicio de los nuestros. Aun frente a la derrota que sufrieron ante el tribunal federal de Arizona, no deberíamos los mexicanos dejar de reconocer el esfuerzo que hicieron los abogados de la ACLU y de otras organizaciones de latinos y de empresarios por impugnar las leyes que prohíben dar trabajo a los indocumentados. Ese esfuerzo prueba por omisión la falta de imaginación y de iniciativa del gobierno de México al dejar solas a esas organizaciones en su impugnación a una ley cuyos principales afectados son varios millones de ciudadanos mexicanos. Una acción de amicus curiae de parte de México habría sido suficiente para dejar saber a ese tribunal de nuestra condena a la impunidad que implica una decisión que viola lo establecido por la "cláusula de exclusión" que prohíbe a las autoridades no-federales decidir sobre cuestiones migratorias, que es precisamente lo que hizo la ley impugnada. Yo sí creo que hay una relación entre la incapacidad del gobierno de México para generar costos políticos internacionales para Estados Unidos por las constantes violaciones a los derechos humanos de nuestros migrantes y el descaro imperial de un tribunal del más alto nivel de ese país, para emitir un fallo que contradice su propia Constitución.

Esa decisión de los tres jueces que integran el tribunal federal del noveno circuito representa un triunfo de la estrategia diseñada desde la Casa Blanca por Karl Rove y Dick Cheney de llenar los más altos tribunales de la judicatura estadounidense con jueces de probada trayectoria ideológica afín al Partido Republicano. Basta leer la plataforma del Partido Republicano aprobada al final de su Convención Nacional en Minneapolis para apreciar la congruencia ideológica entre sus postulados y los razonamientos esgrimidos por los jueces de ese tribunal federal en Arizona. Las semanas que faltan para las elecciones del 4 de noviembre serán seguramente aprovechadas por los políticos del Partido Republicano para agudizar y poner en práctica las ordenanzas y propuestas antiinmigratorias que tenían detenidas porque no se imaginaban que iban a contar con la luz verde que les ha emitido esa decisión del tribunal federal de Arizona. Éste es un tiempo que debería aprovechar el gobierno de México para enviar una señal de carácter político hacia Estados Unidos de que los mexicanos no toleraremos la impunidad que proyecta esa decisión judicial.

Esto es particularmente importante frente al incremento de las redadas policiales de ICE (Immigration and Customs Enforcement) que representan la principal fuente de violaciones a los derechos humanos de los inmigrantes y la principal fuente de terror bajo el cual viven sin saber en qué momento los pueden arrestar porque el color de su piel los denuncie como sospechosos de ser indocumentados, suficiente en la práctica para ser arrestados y deportados.

'Unidos en lo esencial' por Paco Calderón

“Perforar, bebé, perforar”

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Cuando leí el último reporte de producción de Pemex, publicado el día de ayer, recordé el cántico de los delegados del Partido Republicano en su Convención: “Drill, baby, drill” que literalmente traducido al español sería “perforar, bebé, perforar”. Incitados por los delegados de Alaska, los republicanos adquirieron la consigna que resume la propuesta de perforar lo más rápido posible nuevos pozos en las aguas profundas del Golfo de México y en la reserva natural del Ártico. La idea es muy sencilla: Estados Unidos debe producir más crudo para que bajen los precios de las gasolinas que tanto afectan a su población. La candidata a la vicepresidencia de este partido, la gobernadora de Alaska, le dedicó varios minutos de su discurso a este tema. Los delegados republicanos la interrumpieron para gritar una y otra vez “drill, baby, drill”.

Thomas Friedman ha argumentado una y otra vez que este siglo debe ser el siglo del desarrollo de nuevas tecnologías de energía renovable. El influyente columnista de The New York Times ha criticado la obsesión de los republicanos de enfocarse en los hidrocarburos, una tecnología descubierta en el siglo XIX, para abaratar los costos energéticos. “Es como si en vísperas de la revolución de las computadoras se hubiera insistido en que Estados Unidos hiciera más máquinas de escribir”. Para el autor del exitoso libro El mundo es plano, hubiera sido mejor el mantra de “inventar, bebé, inventar”.

Pero Friedman es injusto con los republicanos que, a la vez de apoyar una mayor perforación de pozos, insistieron en que había llegado la hora de fomentar el uso de fuentes energéticas alternativas como la nuclear, solar, eólica y geotérmica. Así lo dijeron John McCain y Sarah Palin en sus respectivos discursos. Lo mismo escuché en diversas intervenciones durante la Convención del Partido Demócrata. Barack Obama piensa que la perforación de nuevos pozos no alcanzará. La idea es hacer de Estados Unidos un país menos dependiente de los hidrocarburos. En eso coinciden los dos partidos estadunidenses.

No tengo la menor duda de que, independientemente de quien gane las elecciones de noviembre, Estados Unidos se embarcará en una agresiva política pública para abaratar el costo de los energéticos. Que van a acelerar la perforación de pozos petroleros e incentivar el uso de nuevas tecnologías energéticas. De tener éxito, en el mediano plazo, el precio del crudo comenzará a caer.

Y aquí es donde entra México a escena. Un país que no se pone de acuerdo en cómo perforar rápido más pozos. Mientras tanto, los datos de la caída de la producción petrolera son apabullantes. De acuerdo con el reporte de Pemex publicado ayer:

“1. La producción de petróleo cae 9.2% para el periodo enero-agosto 2008 con respecto al mismo periodo del año pasado.

2. La producción de crudo ha caído en 16.4% desde su nivel más alto en 2004.

3. La producción para el mes de agosto en Cantarell fue de 988 mil barriles, la cifra más baja desde noviembre de 1995.

4. Cantarell, el yacimiento más importante del país, registra una caída de 48% desde su nivel más alto de producción en 2004.

5. El volumen de exportación de hidrocarburos ha caído en 22.5% respecto a lo observado en su punto más alto en 2005”.

No hay duda: nos estamos acabando el petróleo. Urge “perforar, bebé, perforar”. Antes de que los hidrocarburos se conviertan en una materia prima de bajo costo y nosotros nos quedemos con miles de millones de barriles enterrados en las aguas profundas del Golfo de México que ya no valga la pena sacar.

Acto de provocación

Javier Corral Jurado
Profesor de la FCPyS de la UNAM
El Universal

Tiene razón Manuel Bartlett cuando califica de “vergonzosa” la actitud asumida por su compañero de partido, Manlio Fabio Beltrones, en relación con el acuerdo que la SCT publicó la semana pasada para asignar nuevas concesiones de FM a los radiodifusores de AM. Porque en lugar de cumplir con la Constitución y los criterios que la SCJN dictó sobre el otorgamiento de nuevas concesiones y la manera de refrendarlas, “se enfrascó en un pugna con Felipe Calderón para ver quién de los dos sirve mejor a los intereses de los dueños de las grandes cadenas de tv y radio”.

Es que cuando el senador Beltrones conoció la decisión del Ejecutivo de entrarle a la guerra del oportunismo político-electoral con los concesionarios de AM, acusó al Presidente de la República de “una mala copia, un burdo plagio de la iniciativa que el PRI presentó para lograr democratizar a la radio a través de complementar a las difusoras AM con las de FM”.

Y dicho así, uno no puede más que pensar en el nivel de cinismo en el que se ha colocado la política electoral; sin rubor por el lenguaje, sin comedimiento alguno por la palabra “democratizar”, se alza una disputa por ver quién se congracia de mejor manera con los dueños de los medios, no importa que para ello se disponga indebidamente de bienes del dominio de la nación.

Si el acuerdo de la SCT sobre los llamados combos de FM es un instrumento cuestionable en varias de sus reglas, hay que decir con claridad que la iniciativa de Beltrones está mucho peor, y que de aprobarse el esquema que plantea, estaríamos frente a un asalto en despoblado de un segmento importante del espectro radioeléctrico como el que pretendieron llevar acabo con la aprobación de la ley Televisa en la Legislatura anterior, derribada en sus principales objetivos por la SCJN. Al igual que la del Ejecutivo, la de Beltrones desdeña la obligación de licitar, pero además plantea una asignación gratuita, en poblaciones con poca disponibilidad de frecuencias tendrían derecho preferente los medios comerciales sobre los públicos, y propone una entrega indiscriminada —no establece ningún límite—, lo que reproduce, en mayor medida que la del Ejecutivo, la concentración de frecuencias en pocas manos.

En efecto, es una vergüenza que quien se ostenta como representante popular, y preside la Junta de Coordinación Política del Senado, milite descaradamente a favor de los intereses de unos cuantos y oponga su influencia política a todo proyecto que busque promover el interés público en la radio y la tv.

Lo más grave —y ahí también pone la mira Bartlett— es que “en medio de la disolución de un Estado, que va perdiendo capacidad para defender a la nación mexicana, los que deberían ser representantes de los intereses populares defiendan los privilegios de aquellos poderes fácticos que se sienten los dueños del país”. Un auténtico acto de provocación.

¿Lo prudente sería batirse en retirada?

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

La semana pasada le pregunté a uno de los buenos asesores del PRI si la reforma de Pemex se había ido a la congeladora. “Yo no diría que a la congeladora: se va a la prudencia”, me respondió.

Prudencia significaba congeladora.

Los dos hechos del 15 de septiembre (las granadas en Morelia y el llamado de López Obrador a movilizarse el domingo 28) terminaron de convencer a Manlio Fabio Beltrones, Francisco Labastida y compañía que lo mejor era olvidar la promesa de dictaminar en septiembre, dejar sin parque a López Obrador en su mitin, revisar tiempos y circunstancias, recalcular costos y beneficios, y palpar el estado de la alianza con el presidente Calderón (rallada por el tercer hecho del 15 de septiembre: el apresurado decreto sobre las estaciones de AM y FM, que madrugó a la iniciativa de Beltrones en la materia).

Pues, bien, el asesor me comunicó ayer que el tanteo está terminado y que el dictamen se presentará el martes 7, o el martes 14 de octubre.

No quiso decir más, pero parece lógico que, a estas alturas, el PRI no le va a servir en bandeja de plata al gobierno y al PAN una reforma por la que los blanquiazules no habrían dado más que una simbólica batalla. La iniciativa será tricolor.

Al no resolverse de fondo los desacuerdos, las cosas se encaminan otra vez a un nefasto atascadero: una reforma pequeñita que provocará una agitación social, a la que el PRD institucional ya anunció que se sumará.

Ante un panorama así, ¿qué sería lo más prudente por parte de Felipe Calderón? ¿Optar por una mediocre y costosa reforma, o por el mal menor de batirse en retirada?

Por cierto, William Blake decía que la prudencia es una solterona, rica y fea, cortejada por la incapacidad.

AMLO y la alianza educativa

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

El fin de semana López Obrador estableció que ante la actual crisis de seguridad, no hay otro camino más que cambiar el régimen económico, de opresión, de corrupción y de privilegios, pues a nadie conviene la ola de violencia que campea en todas las regiones del país.

Es cierto, a nadie conviene la inseguridad ni la corrupción ni los privilegios, salvo a quienes medran con esas lacras.

Según un comunicado del gobierno legítimo, López Obrador expuso que no es humano ni cristiano que una minoría lo tenga todo, mientras la mayor parte del pueblo vive en condiciones de pobreza y sólo tiene para irla pasando.

Le asiste toda la razón el derrotado candidato presidencial en eso que afirma.

Y si hubiera dicho que a nadie conviene la erosión de los suelos, la tala inmoderada de bosques y la contaminación de los ríos, también estaríamos de acuerdo.

Para otro día dejamos el tema de que la pobreza es la causante de la inseguridad, como si los narcos y los secuestradores delinquieran por hambre.

Vamos a lo otro.

Según la tesis de AMLO, hay muchos pobres por culpa de pocos ricos.

Si la premisa fuera cierta, la solución estaría en quitar a unos para dar a otros.

Eso ha probado su ineficacia en el mundo.

Los regímenes comunistas, tan atractivos en su propaganda porque ofrecían la igualdad social y con ello la superación del ser humano, acabaron en un rotundo fracaso.

Los países que asumieron esa política de quitar a unos para dar a otros y emparejar a todos por decreto, terminaron por empobrecer a toda la población.

La ausencia de competencia en el terreno político (un solo partido) y en el económico (todo era monopolio estatal), probó que esa ruta conduce a la bancarrota económica y moral de las naciones.

Lo que reduce la pobreza ya está probado: educación de calidad, y crecimiento económico a través de inversión pública y privada, en un marco de libre competencia y mercados razonablemente abiertos.

Eso lo sabe López Obrador. Por eso, aunque uno quiera ver con buenos ojos sus planteamientos, salta de inmediato que todo está impregnado de demagogia.

Si hablara en serio no se opondría a la Alianza Educativa, como se oponen él y sus seguidores.

Si hablara en serio ya se habría deslindado de los maestros paristas de Morelos, que tienen paralizada la educación en ese estado para conservar privilegios y canonjías impresentables.

No sólo no se ha deslindado, los alienta, porque son su clientela política.

La Alianza Educativa consiste, fundamentalmente, en la realización de exámenes a los aspirantes a ocupar plazas en el magisterio.

Es decir, cuando se desocupa una vacante de profesor, se somete a concurso y los más capacitados obtienen la plaza.

Eso implica que las plazas ya no se van a poder heredar a los hijos o sobrinos de los maestros que se retiren, ni se van a poder vender las plazas, como de hecho ocurre.

¿Quiénes pagan las consecuencias de esa educación de ínfima calidad, impartida por quienes heredaron una plaza o la compraron?

Las consecuencias las pagan millones de jóvenes que salen de la educación básica y secundaria sin los conocimientos adecuados para disputar plazas bien pagadas en el mercado de trabajo.

Con esos vicios en la educación pública se da vida eterna a la desigualdad. A la verdadera y más terrible desigualdad, que es la desigualdad de oportunidades.

A nadie conviene, salvo a los maestros que están con AMLO, la perpetuación de la pobreza por culpa de un sistema educativo que condena a millones de mexicanos, desde la niñez, a la derrota en el mercado laboral.

¿Por qué López Obrador no acepta una medida tan simple como la contenida en la Alianza por la Educación?

¿No que está contra los privilegios?

Ahí hay una medida concreta para garantizar mejor educación a los sectores populares.

¿Por qué se opone?

Se opone porque defiende los privilegios de su clientela política.

Su discurso en favor de los pobres es pirotecnia verbal, nada más.

Morelia

Germán Martínez Cázares
Presidente nacional del PAN
El Universal

José María Morelos es el hijo más grande de Morelia. Inteligente, valiente y astuto. Incluso, cuenta una leyenda que Napoleón Bonaparte, cuando invadió Rusia en 1812, tras conocer el valor del michoacano, exclamó: “Con cinco generales como Morelos conquistaría el mundo”.

Morelos le dio rumbo y destino de victoria a la guerra de Independencia. El cura de Carácuaro no sólo estaba atento a la estrategia militar o al fondo filosófico de la lucha sino, como buen eclesiástico, también atendió los signos y buscó fundar las nuevas tradiciones nacionales. Morelos sembró la idea de festejar el 16 de septiembre a la Independencia nacional.

Así consta en el célebre documento fundador de nuestra doctrina independentista, “Los sentimientos de la nación”, en el que dejó claro su deseo de “que igualmente se solemnice el día 16 de septiembre todos los años, como el día de aniversario en que se levantó la voz de independencia y nuestra santa libertad comenzó, pues en ese día fue en el que se desplegaron los labios de la nación, para reclamar sus derechos con espada en mano para ser oída, recordando siempre el mérito del gran héroe, el señor don Miguel Hidalgo y su compañero don Ignacio Allende”.

Hoy, la cuna de Morelos y esa fecha ya solemne están marcados por un asesinato ruin y bestial.

La ciudad de la arquitectura barroca incomparable como el Palacio de Clavijero, sede de los jesuitas; de la soberbia catedral de cantera rosa; del Templo de las Rosas, donde Miguel Bernal Jiménez organizó a los Niños Cantores de Morelia; de las monjas o del imponente acueducto construido por Fray Antonio de San Miguel; hoy esa bellísima ciudad representa el desafío mexicano de recuperar los espacios públicos privatizados por la delincuencia.

La antigua Valladolid, fundada por el virrey de Mendoza, “Jardín de la Nueva España” según el propio Morelos, tiene una fractura, no sólo por el ataque a unas familias inocentes e inermes, sino porque se embistió al orden democrático y a la convivencia pacífica en la que vivimos todos los mexicanos. Y esa herida no va a cicatrizar con regateos en la unidad de todos los gobiernos, ni en el pleito partidista.

El dolor de Morelia, cuna también de Josefa Ortiz de Domínguez, reclama defender el imperio de la ley, a sus instituciones y a quienes las encarnan, entre ellos al moreliano Felipe Calderón. ¿Cómo pedirle al gobierno federal que castigue a los responsables sin aceptar la autoridad del Presidente?

La insinuación oprobiosa que comienza a escucharse de justificar la violencia como fruto de la pobreza es pura deslealtad democrática. ¿Creen que los asesinos de Morelia mataron por hambre? ¿Detonar una granada en una plaza repleta de gente, incluso niños, se justifica por la falta de empleo?

Tratar de autorizar el crimen de Morelia con cualquier juicio, verdadero o falso, es consentir el asesinato. Es dar licencia ideológica para matar impunemente.

Morelos quería una sociedad igual, cierto. Pero también desterrar al mandamás que decide, a su antojo, sobre la vida de las personas.

***

La cuantiosa intervención de hasta 700 mil millones de dólares del gobierno de Bush al rescate financiero deja clara una lección: los ultraliberales, adoradores del mercado libérrimo, perdieron. Para repartir justamente la riqueza no basta la Bolsa de Valores. La “mano invisible” de Adam Smith abusó, permitió la firma de las hipotecas subprime. Ahora la “mano visible” del Estado tendrá que regular y pagar los platos rotos de los especuladores avaros de Wall Street.

Crispaciones y exageraciones

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Carlos Puig planteó ayer en la W la interrogante de si no es exagerado asociar el cotidiano reto al Estado por parte de narcoterroristas con la polarización política y el azuzamiento contra las instituciones.

La inquietud es lógica: no es lo mismo afirmar que Felipe Calderón es un “presidente espurio” que quiere “privatizar” Pemex, que decapitar a 12 o más personas, sembrar 24 ejecutados en La Marquesa o los que sea donde se quiera, ni tirar granadas en una celebración de 15 de septiembre.

Pero la coincidencia entre un movimiento político radicalizado y un hecho delictivo fue una de las más sólidas “líneas de investigación”, por fortuna descartada, que la Fiscalía Especial del caso Colosio llamó “el entorno político”.

Con base en ella, quiso culparse del homicidio a Manuel Camacho Solís o a Carlos Salinas de Gortari.

De ahí el valor del compromiso contra la crispación asumido la semana pasada por Andrés Manuel López Obrador y Camacho quienes, ante la reforma petrolera, deben resolver cómo combatirla sin que se desborden sus acelerados.

Los creadores de la narcopolítica

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
El Universal

Los partidos no cuentan con normas internas precisas y puntuales para evitar que, a través suyo, los narcos y bandas criminales sigan escalando posiciones de poder

Responsables directos de haber servido, voluntaria o involuntariamente, como instrumento para que el narcotráfico permeara las estructuras de poder, los partidos políticos hoy eluden su parte de culpa en la situación de crisis y violencia que vive el país. Apenas tímida y cínicamente, algunos institutos hablan de “la necesidad de vigilar” a quienes postulan a puestos públicos.

Porque el pragmatismo y laxitud que les caracteriza, en su ambición de poder, ha hecho que todos los partidos, sin excepción, relajaran sus mecanismos de selección de candidatos y —con dinero de por medio— accedieran, a veces a niveles municipales, estatales e incluso federales, a postular personas con antecedentes poco claros o cuyas fortunas, propias o de quienes los financian, son ilegales o de dudoso origen.

Hoy sólo un partido, el PRD, tiene en sus estatutos mecanismos de vigilancia para cuidar que los “perfiles y antecedentes” de sus candidatos sean analizados para evitar infiltrados. Tal disposición, aun genérica y algo discrecional, fue aprobada por el Congreso Nacional perredista apenas este fin de semana.

El resto de los partidos se ha quedado en discursos y buenas intenciones. En los hechos no cuentan con normas internas precisas y puntuales para evitar que, a través suyo, los narcos y bandas criminales sigan escalando posiciones de poder en busca de impunidad y protección, como las que ya gozan en algunos estados y municipios, para sus operaciones.

Beatriz Paredes, en el aniversario del PRI, el 4 de marzo, habló de la necesidad de “cuidar a los candidatos” y cancelar candidaturas si detectan financiados o ligados al narco. Mencionó incluso una iniciativa de ley con sanciones y acciones para evitar “candidatos del crimen”. Las intenciones de Beatriz quedaron en eso. Ni envió la iniciativa y el tema no figuró en la reciente asamblea nacional priísta organizada por ella.

La semana pasada, en el aniversario del PAN, Felipe Calderón pidió a su partido estar alerta “para que el narco no infiltre campañas y elecciones en 2009”. Llamó a los panistas a evitar que su militancia o dirigencia sean infiltradas por criminales.

Pero el PAN no tiene controles específicos para evitar la infiltración. En su reciente reforma estatutaria, aprobada el 26 de abril, creó mecanismos que intentan ser “filtros” para candidatos indeseados. Por ejemplo, en candidaturas a diputados o alcaldes, las nominaciones se reservan a militantes panistas, y sólo en excepciones aceptan a externos o adherentes.

Hay indolencia en los partidos para reconocer que ellos son parte del problema que tiene al país al borde de la ingobernabilidad. Si ellos no establecen controles y mecanismos realmente estrictos —prueba de polígrafo, antidoping, revisiones patrimoniales exhaustivas, antecedentes penales y honorabilidad probada—, los infiltrados del narco y el crimen en la política sólo se evitarán cuando los detecte el IFE en sus revisiones de gastos posteriores a las campañas. ¿Y a los que no detecta?

La semana pasada, el 18 de septiembre, el Presidente invitó a comer a Los Pinos a los líderes de los partidos. Asistieron Beatriz Paredes, Germán Martínez, Jorge Emilio González, Alberto Begné y Jorge Kahwagi. No fueron los líderes del PT, Convergencia y del PRD, con el infantil argumento de Guadalupe Acosta de que “aceptar la invitación de Calderón sería legitimarlo”.

El encuentro era para hablar de los atentados de Morelia y la inseguridad en el país. “¿Cómo ven ustedes la situación?”, cuentan que soltó a sus invitados en la reunión privada. Jorge Emilio dio un discurso a favor de la pena de muerte a criminales.

Germán Martínez, fiel a su condición oficial, respaldó las acciones del Presidente y convocó a que los partidos se unieran en la condena a la violencia y en un frente para frenarla. Paredes expresó preocupación de su partido ante el incremento de la violencia; en términos generales avaló la estrategia presidencial para enfrentarla.

El único que fue más allá de la retórica fue Alberto Begné: “¿No se dan cuenta que esto no se va a acabar mientras persistan la impunidad y la corrupción que han infestado todos los niveles de poder?”, preguntó el saliente dirigente de Alternativa. Hubo un silencio, y luego, el Presidente y los dirigentes aceptaron que el problema es de fondo. Pero el encuentro no pasó de ahí.

¿Habrá voluntad real de los partidos y sus dirigentes, incluso del mismo Presidente para frenar la narcopolítica que avanza en México?

Carta dirigida a Marcelo Ebrard

Carlos Alazraki
La Crónica de Hoy
carlos@alazraki.com.mx

Estimado Marcelo:

Qué rápido pasan los años, especialmente estando en tu puesto. Me imagino que cuando menos lo pienses ya vas a llevar 5 años intentando hacer cosas.

Puedo decirte que en los últimos 2 años he visto algunos logros y también he visto varias promesas no cumplidas en la ciudad.
De tus logros, me alegró la decisión que tomaste para arreglar el drenaje profundo.

Te alabo tu decisión de haber sacado a los ambulantes del Centro.

Me gustó que hayas decidido construir otra Línea del Metro, y que hayas decidido hacer obras en conjunto con el gobierno del Estado de México.

Lo de la pista de hielo y tu playa los considero aciertos, pues la gente de escasos recursos pudo disfrutar de estos 2 entornos a los que, generalmente, no tiene acceso.

Pero por otro lado, no me gustan las promesas no cumplidas.

No me gusta que tu proyecto de “ciudad verde” no haya iniciado.

Me saca de onda que el Túnel Santa Fe-Reforma no haya iniciado; sobre todo porque lo anunciaste con biombo y platillo...

Es imperdonable que la seguridad en esta ciudad siga siendo nula.

Solamente reaccionaste cuando te explotó en las manos el caso Martí.

Si no, jamás hubieras anunciado la 300ava reestructuración de nuestra policía.

Esta actitudes son las que nos sacan de onda.

Sucede que anuncias con bombo y platillo las cosas, y muchas de éstas se quedan en el tintero...

Y hablando de seguridad, no necesito confirmarte lo que ya sabes...

En esta ciudad, el miedo ya se convirtió en pánico.
Y la verdad, no se vale...

Y aunque lo sepas y lo resepas, tienes que hacer algo urgente ¡ya!

Pero esta carta no es nada más de crítica, sino también de sugerencias.

Sugerencias relacionadas al comportamiento cotidiano de una bola de animales que viven en la impunidad. Es necesario forzosamente hacer algo con ellos.

Me refiero al civismo de los conductores.

Yo me quedo perplejo de ver cómo esa bola de animales no te deja pasar ni cruzar la avenidas, aunque ellos no circulen.

Estoy cansado de ver cómo esa partida de brutos se mete a la fuerza del carril de en medio al carril donde vas a salir en el Periférico, sin hacer cola!!!

Estoy harto de ver cómo en Constituyentes, a la altura de Los Pinos, estos salvajes se meten hasta adelante para meterse a fuerzas al túnel que te saca a Polanco, también sin hacer cola.

También estamos cansados de las Sras. “popis” que se estacionan en doble fila para recoger a sus hijos de la escuela...

O que los guaruras hagan lo mismo, con esa prepotencia que les caracteriza.

Y lo que es peor, es terrible ver cómo estos nacos le mientan la madre a los policías y que éstos no puedan hacer nada.
Te daré algunas soluciones:

Pon letreros en las calles que sean amables y que inciten a ceder el paso en las avenidas (como en Monterrey ).

Letreros que expliquen lo que significa el uno a uno (pasa un coche, y el de atrás se espera para dejar pasar al otro, como en Tijuana)

Endurece mucho más las multas y castigos.

Castiga a los conductores que no respeten el Reglamento de Tránsito.

Endurece las leyes de tránsito.

Pon algunos muros o algo así (no soy experto)... para que los vivales ya no se puedan meter en un carril sin hacer cola.

Es vital que empieces hacer algo para frenar a estas bestias.

Vivimos en un estrés constante.

El tráfico es de todos los días.

Y el malestar que siente uno al llegar a su casa repercute en el hogar.

No sabes cómo necesitamos que apliques en este rubro la tolerancia 0.

A los gringos les funciona muy bien, y todo mundo vive en paz.

Piénsalo, y por favor, no te tardes en actuar.

Y cuando anuncies algo de esto, aplícalo al día siguiente.

Es por la salud mental de los ciudadanos.

Populismo, corrupción, narcotráfico

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Existe una relación estrecha y vinculante entre los gobiernos y movimientos políticos populistas (se digan de derecha o de izquierda, en realidad el populismo es uno y sus métodos siempre terminan siendo profundamente reaccionarios), la corrupción y el tráfico de drogas. Si miramos lo que está sucediendo en América Latina tendremos un ejemplo de esos procesos que no deberíamos desechar.

Todas y cada una de las naciones que se han inclinado hacia el neopopulismo que ha puesto en boga Hugo Chávez enfrentan no sólo gobiernos autoritarios sino también una profunda corrupción y una lasitud hacia el tráfico de drogas que se oculta tras el argumento de que para combatirla se debe luchar contra la pobreza y que permitir la supervisión o intervención de órganos antidrogas externos propicia el intervencionismo extranjero, sobre todo estadunidense. Mientras tanto, en esas naciones el tráfico de drogas florece de la mano con la corrupción.

El gobierno de Hugo Chávez es el paradigma de ello: en el contexto de sus célebres desplantes antiestadunidenses, Chávez no sólo ha expulsado desde embajadores hasta a los representantes de Human Rights Watch, sino también a todos los agentes de dependencias antidrogas, comenzando, obviamente, con la DEA. Lo cierto es que Venezuela se ha convertido cada vez más en un puerto de salida de droga proveniente de Colombia hacia otras partes de América Latina (en especial Brasil y de allí a Argentina), hacia Europa y hacia México y América Central. Es también un centro de lavado de dinero que le ha permitido, entre otras cosas, a ese gobierno, intervenir en forma directa en muchos procesos electorales. El caso más sonado es el que actualmente está en curso en Estados Unidos por el transporte, vía Miami, de una maleta con 800 mil dólares que estaba destinada a financiar parte de la campaña de la ahora presidenta de Argentina, Cristina Fernández. Los dos gobiernos, el de Argentina y el de Venezuela, han dicho en todos los tonos que se trata de una agresión política estadunidense, pero lo cierto es que el juez de Miami que lleva el caso tiene pruebas duras, testimonios, testigos e incluso al principal acusado convertido en testigo protegido, con el fin de avalar un caso que legalmente podría ser catastrófico para ambos gobiernos. Por supuesto que todo ese negocio está basado en la corrupción: en Venezuela se habla cotidianamente de los bolimillonarios (los millonarios del bolivarismo de Chávez), amigos y socios que se hicieron inmensamente ricos gracias a la generosidad gubernamental. Entre ellos ocupa un lugar muy destacado toda la familia de Chávez, incluidos sus hermanos e hijas, que mantienen, al mismo tiempo, importantes posiciones en el gobierno.

Esa lógica se ha extendido a las naciones en las que Chávez tiene influencia y con gobernantes a los que ayudó a ganar las elecciones, como Rafael Correa en Ecuador. Pero el caso más notable es Bolivia, donde Chávez incluso amenazó con una intervención armada si seguía la oposición contra el gobierno de Evo Morales que se enfrenta a una rebelión de la mayoría de los gobernadores del país que no aceptan la nueva Constitución, dictada por Morales, una Constitución que no tiene el aval de las mayorías y nacionaliza prácticamente toda la economía del país y centraliza el poder en el propio mandatario. Pero, mientras tanto, Morales ha expulsado, él también, al embajador estadunidense y a la DEA, ha suspendido la erradicación o sustitución de cultivos de coca (la coca se consume desde tiempos ancestrales en Los Andes para combatir el mal de altura y su venta como tal es legal, pero Morales ha permitido una ampliación de cultivos que rebasa en cientos de veces el consumo comercial o medicinal que podría tener la hoja de coca) y él mismo proviene de ese sector de productores. El problema es que nadie sabe a dónde van los enormes excedentes de hoja de coca que sólo pueden servir para una cosa: la producción de cocaína. Con el resto de los estados (que son los que tienen reservas de gas y petróleo) en rebeldía, Morales debe apoyarse económicamente en los “cocaleros” y éstos, desde siempre, han sido los proveedores de los productores de cocaína. Y hoy nadie los molesta en esa actividad.

Hacia el sur, en Argentina, en un gobierno que mantiene características bastante más democráticas que las de Chávez o Morales, la presencia del narcotráfico es constante y va de la mano, en ese caso, con una intensa asociación con grupos mexicanos. Pero antes fue la tierra donde recalaron las familias de Pablo Escobar, de Amado Carrillo, del ChapoGuzmán y de muchos otros, gracias, entre otras cosas, a leyes muy permisivas con respecto al lavado de dinero. El de la maleta de Chávez es hoy un caso sobre el que giran muchas historias de corrupción. La otra, ligada a ella, es la de tres empresarios asesinados por el narcotráfico, ligados con células de narcotraficantes mexicanos para el envío de metanfetaminas a nuestro país, que resultaron ser también aportantes a la campaña presidencial.

Pero ningún caso de corrupción económica, política y moral supera al del gobierno nicaragüense de Daniel Ortega. Abandonado por todos sus antiguos compañeros de lucha sandinista, que lo acusan de traidor, acusado con todas las pruebas de violación sistemática (desde que tenía 11 años hasta entrados los 20) por su hijastra Zoilamérica, persiguiendo política y policialmente a Ernesto Cardenal y Carlos Mejía Godoy, haciendo una alianza con el ex presidente Arnoldo Alemán para ocultarse mutuamente la corrupción, Ortega, un incondicional de Chávez que se presta incluso a hacer el trabajo sucio que éste se ve imposibilitado de realizar (ahí está el caso de las FARC y los asilos otorgados por Ortega), ha logrado convertir a su país en el más pobre de la región, sólo al nivel de Haití, y en un paraíso del narcotráfico. Populismo, corrupción, narcotráfico. ¿También en México?

¿Por qué quieren que se vaya?

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Las cosas ya tienen una inmediatez excesiva. Florestán

La relación de un jefe de Gobierno con el gobernador de un banco central nunca ha sido tersa por su autonomía desde la que no sólo no acepta órdenes, sino que rechaza sugerencias.

En México, la alternancia partidista se dio en el primer tramo independiente del Banco de México con un hombre de la talla de Guillermo Ortiz, más cercano al priismo que al panismo, como su gobernador.

Con Vicente Fox tuvo momentos difíciles, pues lo quería sacar a como diera lugar diciendo que era una herencia del priato. Fue necesaria una visita del secretario del Tesoro de Estados Unidos a México, quien durante un encuentro en Los Pinos con banqueros, dio por descontado que sería ratificado para un segundo mandato al frente del Banco de México, como ocurrió.

Ya con Felipe Calderón en la Presidencia de la República, la relación tampoco ha sido fácil, como lo demuestran las tres ocasiones en que sin consultárselo, y aun en su contra, en ejercicio de su autonomía, Ortiz ha elevado las tasas.

Esta situación lo ha llevado a escuchar ofertas de organismos internacionales, al punto que la semana pasada se dio por hecho que no terminaría su gestión como gobernador del Banxico, en diciembre de 2009, lo que el mismo Ortiz me desmintió, asegurando que cumplirá su mandato en la fecha prevista.

Si se queda para un tercer periodo o no, estaría en manos de Calderón y de los elementos. Me refiero a la crisis financiera internacional que, en su momento, nos podría dar una arrastrada y para lo que se necesitaría alguien del peso, también internacional, de Guillermo Ortiz.

Pero eso será en su momento.

En el angustioso plazo, ya dijo que no tirará el arpa antes de tiempo, lo que tranquiliza, aunque sé que no a todos en el gobierno.

Retales

1. ERROR.- Está anunciado que el presidente Calderón apretará mañana el botón de inicio de sesiones de la Bolsa de Valores de Nueva York, en medio de la peor debacle financiera de la historia. No sé qué mensaje se busque, pero sí que ésta no es la mejor coyuntura para ese timbrazo en ese parqué. ¿Qué se gana? El jueves se verá con Bush en su suite del Waldorf Towers;

2. SE PARECE TANTO.- El director de Seguridad Pública de Michoacán, Mario Bautista, tuvo que salir a decir que él no es el del retrato hablado que hicieron testigos del atentado del 15-S en Morelia. Resulta que el realizado se parece tanto a él que podrían ser el mismo, lo que, claro, niega; y

3. DESASTRE.- Ya no hay diagnóstico que alcance para describir el desastre penitenciario en México. El caso de la cárcel de La Mesa, en Baja California, lo retrata. Después de dos motines seguidos, con un saldo de 26 muertos, no sabían, ni saben, cuántos reos se fugaron de ese penal, con cupo para dos mil 700 pero que tiene ocho mil 177 internos.

Nos vemos mañana, pero en privado.

¿Y si no fueron los narcos?

Carlos Loret de Mola
Historias de un reportero
El Universal

No se puede descartar esa línea de investigación. ¿Pero no será momento de abrir el abanico? ¿Quién más pudo haber sido?

Ha pasado una semana y no hay una prueba sólida que conecte al narcotráfico con el atentado terrorista en Morelia. Tampoco una pista que lo desconecte.

A la policía de Michoacán llegaron llamadas de amenaza de que tirarían granadas durante el desfile del 16 de septiembre, pero advertían que atacarían a los soldados, no a la población civil.

Las narcomantas tienen la credibilidad de un testigo protegido: lo que dicen puede ser o no verdad, según sus intereses.

No se ha detenido a nadie a quien la autoridad acuse de estar detrás, y el retrato hablado del sospechoso se parece al jefe de la policía de Michoacán, a Carlos Salinas, a su hermano Raúl, al diputado César Duarte o al Dr. Phil de la televisión estadounidense, es decir, hay 2 mil que coinciden.

A una semana, las autoridades municipales, estatales y federales no tienen la más remota idea de quién lo hizo. En estas circunstancias, ¿tiene sentido seguir casados con la hipótesis de que fue el narco?

No se puede descartar esa línea de investigación que, por puro análisis y perspectiva, resulta la más lógica y coherente, si un acto de esta naturaleza puede ser lógico y coherente. ¿Pero no será momento de abrir el abanico? ¿Quién más pudo haber sido?

Existen grupos de ultraderecha que podrían estar interesados en orillar al gobierno al ejercicio de la mano dura. En el pasado han organizado atentados contra obispos y estudiantes de pensamiento comunista. Han matado indígenas con guardias blancas y consideran que sólo medidas extremas al margen de la ley resuelven los problemas de descomposición social.

¿Y si la guerrilla se animó a dar un paso más para adelante? La respuesta inmediata es que no hay antecedentes de la guerrilla atacando a la población civil. Pero tampoco hay antecedentes del narco atacando a la población civil.

¿Otra ultraizquierda? Los interesados en generar más caos en torno a la administración de Calderón, que buscan —algunos confesos públicamente— derrocar al presidente.

¿Y si fue un terrorista solitario, alguien que actuó sin otra motivación que el desequilibrio mental?

O claro, el narco, en una guerra contra el gobierno en la que no hay un claro ganador, en la que se meten mutuamente goles mientras —como en el futbol— el partido se calienta y los jugadores se vuelven más rudos, las patadas más arteras y el mensaje más claro: Si sigues por ahí, esto es lo que te espera.

Pero, insisto, no hay una sola pista sólida.

SACIAMORBOS

Señores secuestradores que leen la revista Quién:

Señor Secretario de Hacienda:

Otros interesados en mis ingresos:

No tengo un departamento en Cancún, no suelo viajar a Madrid a ver corridas de toros, no voy seguido a Nueva York, nunca he tomado un vuelo a Mérida porque se me antoja comer la cocina local (porque entonces comería diario ahí) y esa casa no es mía. Lo demás es prácticamente cierto.