septiembre 24, 2008

Muere baleado locutor que ponía mantas contra secuestro en Tabasco

Roberto Barboza Sosa/corresponsal
El Universal
Villahermosa, Tabasco

Alejandro Fonseca Estrada murió en el hospital luego de que fuera atacado por un comando cuando colocaba los anuncios

El conductor de un programa radiofónico falleció en las primeras horas a causa de un balazo que recibió en el abdomen que le disparó un grupo de personas armadas y encapuchadas, cuando el comunicador colocaba en la vía pública mantas contra el secuestro, informó la Procuraduría General de Justicia (PGJT).

El locutor de radio EXA FM, Alejandro Fonseca Estrada, falleció en el hospital donde era intervenido y al que fue trasladado luego de sufrir el ataque.

El occiso conducía el programa familiar de revista matutino “El Padrino” y en el que interactuaba con padres de familia y niños.

La PGJT informó que anoche, alrededor de las 21:00 horas, el conductor de radio, quien también era conocido como “El Padrino Fonseca” se encontraba con sus colaboradores en la transitada esquina de las avenidas Paseo Tabasco y Adolfo Ruiz Cortines, cuando fue atacado a balazos.

Fonseca Estrada había iniciado una campaña antisecuestro que lo llevó a colocar mantas donde se pronunciaba contra ese delito.

Entre las mantas que había colocado en la vía pública señalaban: “El secuestrador vive hasta que el ciudadano quiere”, “No al miedo, al secuestro, a la impunidad, a las mentiras”.

Cuando aún le faltaban otras tres, hasta donde estaba con sus ayudantes llegó el grupo de personas armadas a bordo de una camioneta Patriot color azul con placas del estado de Texas, se detuvo frente al locutor y sus seguidores, y le dispararon.

Aunque se las fuerzas de seguridad y militares efectuaron un operativo para localizar a los agresores, fue infructuoso.

En el lugar donde fue agredido el conductor de radio, la PGJT encontraron tirado en el suelo un cargador para AR-15.

Muerte de elefanta Hildra evidencia carencias legales: IFAW

>Redacción
El Universal

El Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat advierte que sólo existen tres Normas Oficiales Mexicanas relacionadas con el bienestar animal, para regular el uso de animales para la experimentación, transporte y sacrificio

Ante la muerte de la elefanta Hildra, el Fondo Internacional para la protección de los Animales y su Hábitat, en un comunicado, indicó la necesidad de un marco legal que garantice el bienestar de la fauna silvestre en México.

"La necesidad de un marco legal eficaz que regule el manejo, mantenimiento, cuidado y alojamiento de animales silvestres en nuestro país es cada vez más urgente.

"No sólo en los circos se dan situaciones como esta, nuestro vecino puede ser propietario de una serpiente venenosa o de algún otro animal que podría poner en riesgo nuestras vidas si éste escapara", dijo Francisco Galindo, coordinador de proyectos del IFAW.

La carencia de un marco legal que establezca condiciones específicas para la tenencia y manejo de fauna silvestre en cautiverio en México ha demostrado ser un peligro para la sociedad.

Apenas hace un año, en junio, un león y un tigre que se mantenían como mascotas exóticas en instalaciones inadecuadas en Iztapalapa mataron a su cuidador. En esta ocasión, la elefanta "Indra" de 5 toneladas escapó de las instalaciones del Circo Unión y fue atropellada por un camión de pasajeros con 41 personas a bordo. El desenlace fue la desafortunada muerte del señor Tomás López de 49 años, padre de familia y chofer del camión, y de la elefanta "Indra".

"Los animales que son obligados a modificar su comportamiento por algunos tipos de entrenamientos -como los animales en los circos-, suelen experimentar altos niveles de estrés al ser forzados a realizar acciones completamente en contra de su comportamiento natural -como el saltar por un aro de fuego o conducir monociclos, etc. Además, por lo regular viven en condiciones que comprometen sus necesidades biológicas, conductuales, fisiológicas y de salud, señaló Galindo.

En México existen 14 estados con leyes de protección a los animales las cuales varían tanto en el nivel de detalle como en el tipo de problemas que abarcan. Sólo existen 3 Normas Oficiales Mexicanas directamente relacionadas con el bienestar animal, las cuales regulan el uso de animales para la experimentación, transporte y sacrificio, lo que deja la mayoría de los problemas de bienestar animal de la fauna silvestre en cautiverio sin regulación.

'¡A las borricadas!' por Paco Calderón

'¡A las borricadas!' por Paco Calderón

Amar a México

Armando Román Zozaya
armando.roman@anahuac.mx
Excélsior

Quienes colgaron el lábaro patrio en sus ventanas, salieron después a tirar basura, a no recoger las heces de sus perros en el parque y a cometer otras faltas que constituyen atentados contra la colectividad.

A medida que se acercaba el pasado día 16 de septiembre, autos y ventanas de edificios mostraban banderas tricolores. El 15 por la noche, como todos los años, millones de individuos dieron “el Grito” y se llenaron de orgullo y amor por nuestra tierra. Lamentablemente, lo que también se repite no sólo año tras año sino minuto tras minuto, es nuestra enorme y perjudicial falta de civismo. De hecho, los mismos automovilistas que portaban banderas de México, se estacionaron en triple fila, invadieron carril, no dejaron pasar a los peatones, etcétera. Y quienes colgaron el lábaro patrio en sus ventanas, salieron después a tirar basura en la calle, a no recoger las heces que dejaron sus perros en el parque y a cometer muchas otras faltas que, si bien en comparación con un asesinato o un secuestro son menores —obviamente—, constituyen atentados a la colectividad.

Lo peor: que nadie se atreva a decirle a alguien más que se comporte cívicamente: “Si tiro basura, ni me digas nada porque, por lo menos, te voy a insultar”. Va un ejemplo: el otro día salí a pasear a mi perro. En la esquina de la casa nos topamos con otro can, suelto, pero con collar, el cual se le aventó al mío. Esto implicó que tuve que batallar para que mi mascota no se zafara de su correa y procediera a pelear. Igualmente, me arriesgué a ser mordido. Eventualmente, una señora aparece detrás del perro suelto. Le dije: “Por favor, póngale una correa a su perro”. No dijo nada y se fue. A las tres horas, su marido aparece en la puerta de mi casa y me amenaza, por medio de mi esposa, pues yo no estaba: “Dígale al del perro, que si le vuelve a decir algo a mi esposa o a mí, se va a meter en un lío de miedo”. Desde entonces, todos los días me topo con el perro suelto y con la señora.

Otro ejemplo: en una esquina voy cruzando la calle con mi mujer, quien está embarazada con alto riesgo y, por lo tanto, anda en silla de ruedas. Un coche que viene dando vuelta toca el claxon para que nos apuremos. Volteo y le digo: “Aguanta, ¿qué no ves cómo está la cosa?” Esta fue su respuesta: “Pues apúrense, pendejo”. Y no hay una sola esquina donde cruzar que no sea un calvario, ya sea por tipos como el descrito o porque, dicho sea de paso, el pavimento está en pésimas condiciones para las ruedas de la silla o porque no hay rampas o porque las que hay están mal hechas, etcétera.

Va uno más: en la cafetería de un hospital, enfrente de un letrerote que dice “No fumar,” un joven está feliz con su cigarro. Me acerco y le digo: “Por favor, apaga tu cigarro. Además de que el humo molesta, está prohibido fumar aquí”. Se disculpó y lo apagó, pero llegó su novia a la mesa y se puso a decirme: “No sea mamón. Total, ¿qué le importa a usted lo que haga él o no?” Le dije: “El que está mal es él, no yo”. Respuesta: “Pues me vale madre, pinche mamón”.

Y así tengo muchos ejemplos que evidencian que, en muchos casos, el prójimo, el de junto, ese mexicano con el que convivimos y que se supone deberíamos respetar porque, ¡uy!, ¡caray!, ¡cuánto amamos a México!, no nos importa, nos es irrelevante, nos “vale madre”. Muchas personas me dicen: “Pues no digas nada cuando te pasen cosas como las que describes: no te busques problemas; en una de ésas, te pueden hasta matar”. Me pregunto: ¿si no digo nada, acaso no estoy legitimando esa dolorosa ausencia de civismo que tanto daño nos hace? ¿Acaso no sería yo igual que quienes no respetan nada ni a nadie? Si se me dice que “en una de ésas te pueden hasta matar”, ¿significa eso que todos nos damos cuenta del problema pero preferimos no decir nada porque nos tenemos miedo? ¡Qué triste, en verdad! Pero, eso sí: ¡Viva México, cabrones!

Mi esposa, quien es extranjera, me preguntó hace unos días: “¿Por qué no compramos una banderita para el coche? ¿No quieres a tu país o qué pasa?” Mi respuesta: “Prefiero mostrar mi amor por México tratando de ser cívico y cordial con quienes me rodean; en esencia, eso es, me parece, lo que realmente importa”.

La banalidad del mal

Mauricio Merino
Profesor investigador del CIDE
El Universal

El atentado del 15-S marcó, en efecto, un salto cualitativo en la guerra incivil que está viviendo el país. Tras la muerte de Fernando Martí, que llevó al gobierno a replantear muy de prisa su estrategia de combate al crimen organizado, el ataque terrorista cometido en Morelia nos dice que las organizaciones criminales no tienen ningún límite en su intento de crear condiciones propicias para seguir operando con la mayor libertad posible. Ya no sólo están disputando entre sí mercados y territorios, sino que han decidido manipular la reacción del Estado a cualquier costo: usarlo para sus fines, pasando por encima de lo que sea.

No sabemos exactamente qué está pasando. Pero, de buena fe, podemos suponer que el Estado sabe más que nosotros y que estos atentados responden a la propia dinámica de la guerra incivil en proceso. Que atentaron contra la población indefensa para obligar a la movilización de sistemas de inteligencia, tropas y recursos hacia donde ellos quieren, mientras las verdaderas batallas se despliegan por otros lados. Que se trata de “calentar territorios”, como ellos dicen, donde sus enemigos internos van avanzando. Y que aparentemente están dispuestos a seguir cometiendo actos de terrorismo mientras el gobierno, supongo, no se rinda a la negociación y la tregua.

Como sea, hoy sabemos que esta guerra está atravesando por uno de sus peores momentos y que nunca antes se había desafiado hasta estos extremos la capacidad de la fuerza pública.

Temo, sin embargo, que la creciente respuesta bélica no sólo sea insuficiente, sino que acabe generando una espiral sin destino. Los enemigos son tantos y tan diversos, que resulta casi imposible seguir la pista de las bandas en pugna y comprender bien a bien la situación que está viviendo el país. Digo que es una guerra incivil porque el Estado está peleando contra sombras e infiltrados en movimiento constante y la sociedad es, al mismo tiempo, víctima y aliada del enemigo.

¿Quiénes son los malos y quiénes los buenos? ¿Contra quién estamos luchando y cómo podemos saber si las batallas en curso apuntan hacia el lado correcto?

Hace mucho que pedimos información y lo único que tenemos son las noticias detalladísimas que nos hablan de capturas aisladas de capos, dólares y cargamentos de drogas sin conexión de sentido con el conjunto. Incluso se ha dicho que lo mejor sería no volver a hablar de esos temas. ¿Pero cómo evitarlo, pregunto, si la violencia es cada vez más frecuente, más cruda, más trágica?

Hay dos datos que me dicen que hace tiempo que cruzamos de una situación a un sistema: 98% de impunidad ante el crimen y 500 mil personas involucradas (según las declaraciones del general secretario de la Defensa Nacional) en las redes del narcotráfico.

Nadie en su sano juicio puede pensar, con esas cifras a mano, que estamos frente a un conflicto entre policías y ladrones. Se trata más bien de una estructura social y política que entiendo mejor por lo que Hannah Arendt llamó la “banalidad del mal”: cientos de miles de acciones emprendidas por personas más o menos normales, todos los días, que causan daños a los demás porque creen que no es cosa grave, que es cosa aislada, que no pasa nada, que no tienen alternativa o porque así lo reclaman sus circunstancias. La banalidad, la superficialidad, la frivolidad del mal que, agregado, puede destruir sociedades enteras.

El 15-S nos ha dicho que esa incivilidad sistémica ya está entre nosotros, y que de aquí en adelante puede ser peor. Y eso no sólo se combate con armas. Nunca antes había sido más importante volver a la sociedad verdaderamente civil.

Una pequeña historia de éxito

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Lo dice el joven de dientes blanquísimos, y aquí todos parecen tenerlos muy blancos. Lo dice la edecán, la muchacha de la farmacia, el concesionario de la radio, la ex diputada federal, la camarera del hotel. Lo dice, desde luego, el presidente municipal Ramón Garza. Y se siente.

La percepción que queda de Nuevo Laredo nada tiene que ver con las noticias de 2005, cuando el gobierno federal mandó a miles de soldados y policías a rescatar a una ciudad que era el infierno posmoderno.

Pero de ese Nuevo Laredo de los levantones y los secuestros, en donde los asaltos violentos crecían incluso en las escuelas y las iglesias; el de la policía municipal penetrada hasta las cachas por el narco, no parece quedar más que un horrible recuerdo.

Y eso los locales no lo dejan de publicitar. Que hace unos días estuvo aquí Gabriel García Márquez para promover la Estación Palabra, un centro de lectura y creación literaria. Que en dos semanas vienen Serrat y Ana Belén. Que no ha habido un secuestro en 2008. Que Caterpillar abrirá en octubre una planta que traerá 650 empleos. Que la ocupación hotelera creció 22 por ciento en el primer semestre. Que nada más este fin de semana llegarán 15 mil almas para participar en los actos religiosos que el reverendo Cash Luna decidió traer a Nuevo Laredo

Nuevo Laredo, Tamaulipas, en el escalofriante otoño mexicano de 2008. Por aquí cruza ahora 36 por ciento del comercio México-Estados Unidos y, aseguran las autoridades locales, se recauda 11 por ciento del IVA nacional.

Pero lo más importante es que aquí se estaría escribiendo una pequeña historia de éxito colectivo. Algo que en el México trágico, vaya si es noticia.

Comparecencias y memoria histórica

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

No me cabe duda que uno de los capítulos que podrían ser muy útiles en la vida política es el de la comparecencia de los secretarios de Estado ante el Congreso. Lamentablemente no está siendo así. El diseño de las comparecencias, incluido el ridículo requisito de que los funcionarios “están obligados a decir la verdad”, como si en lugar de un ejercicio político estuviéramos en una suerte de juicio a la Perry Mason (por cierto, los legisladores no están obligados a ello), las convierten en ejercicios poco útiles o en un mero despliegue de grandilocuencias o regaños públicos con poca sustancia. Es verdad que a veces demuestran, incluso en ese ambiente, qué funcionarios están mejor o peor dispuestos al trabajo político público, pero poco más. Desde el momento en que la comparecencia está diseñada para que hablen mucho más y sin límites (porque los propios legisladores no los respetan) los interrogadores que los comparecientes, algo debe estar muy mal.

Al momento de escribir estas líneas aún comparecen en la Cámara de Diputados los secretarios de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y de Seguridad Pública, Genaro García Luna, junto con el procurador Eduardo Medina-Mora. Pero el lunes García Luna y Medina-Mora estuvieron en la Cámara de Senadores en una larga comparecencia que demostró las enormes deficiencias del sistema, que se tornan aún mayores en San Lázaro, porque hay más partidos y mucho menor control.

Pero lo más preocupante de esto es que en el Senado se puso de manifiesto, una vez más, la falta de seriedad con que son tomadas estas cosas, incluida la ausencia de una memoria histórica mínima de los protagonistas. Tres ejemplos son notables, porque además se trata de políticos que están entre los más preparados de su respectivo partido. Pedro Joaquín Coldwell es un político serio y experimentado del priismo: lo ha sido casi todo, desde diputado hasta gobernador de Quintana Roo, desde senador hasta secretario de Estado. Su larga intervención me dejó sorprendido por varias razones: además de utilizar el cliché de que las autoridades “están durmiendo con el enemigo” (¿recuerda Pedro Joaquín que el único gobernador en funciones que fue acusado oficialmente de narcotráfico, dentro y fuera del país y que está actualmente detenido es su paisano Mario Villanueva, uno de sus sucesores?, ¿no dormían los priistas en esa época con el enemigo?, ¿no es el priismo de esa entidad el que ha iniciado una campaña para evitar la extradición del ex gobernador a Estados Unidos?), el senador basó parte de su intervención en “versiones de la prensa que no han sido desmentidas” por las autoridades. Y una de ellas es la que especula, lo dijo Pedro Joaquín, sobre que la muerte del comisionado de la PFP, Édgar Millán, fue fraguada desde esa misma dependencia. Primero, es desconcertante que un legislador con tanta experiencia no comprenda que una “versión” de prensa no se puede desmentir, precisamente porque es eso, una versión. Sería el mejor negocio mediático del mundo, para quienes difunden versiones, si cada vez que lo hicieran el personaje en turno se encargara de desmentirla o rectificarla y así otorgarle certificado de licitud. Pero más grave aún es que se especule sin fundamento en una comparencia en el Senado sobre el asesinato de uno de los policías más serios que ha tenido México. Se debe hablar y debatir con datos duros y no con especulaciones. Y en estos casos, recordando su propio pasado, lo que permitiría colocar las cosas en una mucho mejor perspectiva, incluso para desde allí evaluar la labor gubernamental.

Me desconcertó que el perredista y ex gobernador de Zacatecas Ricardo Monreal indagara sobre otra versión periodística: si los asesinados en La Marquesa habían construido o no un narcotúnel. Una vez más una versión, sea confiable o no, en lugar de una serie de datos duros o de un debate de fondo sobre la perspectiva en el combate a la delincuencia, se convierte en tema de la comparencia. Es doblemente absurdo, primero, porque una versión no es una información, y Monreal lo ha sufrido en carne propia, pero sobre todo porque se trata de una investigación previa en curso, y Ricardo debería saber que las autoridades no deberían divulgar información sobre la misma: ¿qué hace el procurador, responde la pregunta y viola la confidencialidad de la averiguación previa o no lo hace y viola la exigencia legislativa? Finalmente, sin dar detalles, Medina-Mora dijo que los asesinados, según las primeras investigaciones, se dedicaban al narcomenudeo en baja escala. No tiene sentido que esos sean los temas que marcan una comparencia con los dos principales encargados de la seguridad pública en el país.

Un tercero fue el senador panista Felipe González, también ex gobernador de Aguascalientes y ex subsecretario de Gobernación, quien lanzó una larga crítica al desempeño gubernamental y a la falta de resultados. Algunas observaciones son compartibles, otras no, aunque eso no importa. Pero, ¿no sacó Felipe González ninguna experiencia para compartir de su paso por el gobierno?, ¿las cosas se descompusieron en Aguascalientes o en el país sólo después de que dejó el poder el sexenio pasado, no pudo observar o atacar lo que sucedía desde la gubernatura o desde la Secretaría de Gobernación? Si lo hizo, ¿no hubo ninguna experiencia para compartirla?

No estoy afirmando que alguno de esos senadores estén tergiversando los temas o mucho menos que no deben criticar a los comparecientes. Lo que desconcierta es que haya tan poca memoria histórica y que cada legislador, del partido que sea, que haya pasado por el poder, pareciera olvidarlo desde el momento en que se sienta en su escaño o su curul. De esa manera, la experiencia, poca o mucha, acumulada, simplemente es borrada, tanto como la perspectiva histórica de los hechos. Y todos se creen inmaculados cuando nadie pasa por el poder sin mojarse con sus aguas.

El narco… ¿en las elecciones de 2009?

Las “temerarias” escenas de Morelia

Katia D´Artigues
katia.katinka@gmail.com
Campos Elíseos
El Universal

Lo dijo el llamado chico superpoderoso, Juan Camilo Mouriño (ahora también superabucheado), en San Lázaro: hay riesgo de que el narco aporte, digo, invierta parte de sus ahorros en las campañas electorales de 2009. Ohhhh.

En su comparecencia, el secretario de Gobernación dijo que se necesita la participación de todos para que esto no suceda. Mmm. Suena bien, pero de ahí a que los propios candidatos lo hagan…

Sobre la comparecencia, ayer me pasé un rato viendo las de Genaro García Luna, Eduardo Medina Mora —que en el Senado ni se saludaron— y el propio Mouriño en la Cámara de Diputados. Ya sabe, la glosa del informe en la que —¿a poco había que decirlo?— ellos juraron decir la verdad.

Como que nadie le da el golpe a esto del debate parlamentario. Ni diputados ni secretarios. ¡¡Todos leían tanto las preguntas como las respuestas!! Eso ¿o los secretarios tuvieron un supercoacheo y tenían preparadas respuestas para todas las preguntas? ¿Será posible tanto profesionalismo? ¿O en serio algunos funcionarios hicieron pruebas de cómo estaría el debate?

A saber, el caso es que luego de seis horas de preguntas, gritos y respuestas, en el salón de plenos sólo había como 100 de 500 diputados del total que son. ¿Será que no les gustó el nuevo formato?

Mal van las cosas en Morelia. El gobernador Leonel Godoy califica de “temerario” asegurar que la escena del estallido del pasado 15-S fue alterada.

Mmm. Bueno, ¡claro!… Es lógico suponer que las escenas en las que se ve a sujetos lavándose las manos con refresco eran para dejar las cosas como estaban antes de la explosión de la granada.

Y qué decir de las declaraciones de Mario Bautista Ramírez, director de Seguridad Pública de Michoacán. Que ellos no dejaron en libertad a nadie la noche del 15 de septiembre, que era la procuraduría estatal la que hacía las investigaciones.

A eso súmele que el retrato hablado del presunto responsable del atentado —el EPR, por cierto, culpa al gobierno federal— se parece… ¡a él! Y que dice que tiene miedo. ¿De su imagen? Claro, para ser justa, ese retrato se parece a muchas más personas… ¡hasta a Manuel Mondragón, su homólogo capitalino!

Al caos súmele la nueva “estrategia” de La Familia: recurrió a niños de la calle para dar a conocer su mensaje de que ellos no fueron los culpables, sino Los Zetas.

La PGR siguió publicando ayer el desplegado prometiendo una recompensa de hasta 10 millones de pesos a quien ayude a la identificación y localización de los malhechores…

Bueno, no hay que perder de vista esas declaraciones del senador Felipe González bis, quien dice que el narcotráfico ha tenido una “evolución política… (¡¿?!) (con) mayor influencia entre miembros de la clase política”. Mmmmmm.

Tiene toooda la razón Jacobo Zabludovsky. Esta es una batalla muy desigual: granadas de fragmentación contra la carabina de Ambrosio.

Mmm. Quién sabe en qué termine el nuevo show que se traen en el PRD. Primero, Lupe Acosta Naranjo, presidente interino del sol azteca, dice que ven la posibilidad de hacer alianzas con el PRI… ¡y PAN! —lo que hay que ver en estos tiempos—, que es como quitarse una camisa de fuerza, “no actuar con dogma”.

Que hay que tener la capacidad de analizar lo que más les convenga. Ajá… Pero no les duró mucho el gusto. Porque el coordinador de los senadores perredistas, Carlos Navarrete, dijo que es im-po-si-ble pensar en hacer alianzas con AN. Mientras que con el PRI está en veremos…

Ay, bueno, que no se azoten, sería como un tiro de gracia a lo que queda del perredismo. ¿Justo lo que quiere AMLO?

Él lo dijo:

—(Hay que legalizar) Primero la cannabis y en una siguiente etapa sería la coca, hasta ahí. Porque con estas dos drogas, el alcohol y el tabaco, digamos, la gente tiene para pasársela bien: Jorge Díaz Cuervo, nuevo presidente del Partido Social Demócrata. ¡¡Salud!!

Los llorones callaron

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

¿Alguien recuerda el lloriqueo que produjo entre priistas y perredistas la inquietud del director del Cisen publicada en Financial Times (a mediados de julio), a propósito de la amenaza que representan los traficantes de drogas para el Estado?

Gimotearon porque Guillermo Valdés dijo la obviedad de que “el Congreso no está exento, no descartamos la posibilidad de que el dinero proveniente de las drogas esté involucrado en las campañas de algunos legisladores”.

Durante el reciente fin de semana (y aun con su bochornoso y lamentable desgreñadero), el PRD tuvo en su congreso el acierto de comprometerse a no postular a narcocandidatos en las elecciones del año próximo.

Con la criminalidad como está, ayer el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, ante los diputados, insistió en el riesgo de narcofinanciamientos en las campañas, y propuso evitarlo (intentarlo ya sería ganancia) con acuerdos políticos por las vías legislativas y, aleluya, los llorones callaron.

Sobre los perritos de Chapultepec

Marielena Hoyo Bastien
producciones_serengueti@yahoo.com
Animalidades
La Crónica de Hoy

En recuerdo del cariño y la calidez de mi querida Rita Ganem, además, luchadora incansable a favor de los animales

Antes de entrarle de lleno al tema de este miércoles, distráigolos sobre un caso de pesar y reflexión como lo es, sin duda, el accidente carretero que ayer martes causó la muerte de un ser humano y la de una elefantita, allá por rumbos del Estado de México.

Perteneciente a un circo, el paquidermo aprovechó el descuido de sus cuidadores para salir seguramente a experimentar una mejor vida, pero encontrándose lamentablemente con una ¿civilización? que le impidió seguir en busca de su derecho a la libertad… Ojalá que este incidente sirva para que algún día terminemos por entender que los animales, especialmente los silvestres, Y MUY PUNTUALMENTE LOS ELEFANTES, ya no deben andar en circos.

Es una lucha a la que debemos integrarnos la sociedad por entero… ¿cómo...? simplemente no asistiendo a circos que presenten ¿espectáculos? con fauna. Asimismo, esperamos que esta vez, con todo y que quede demostrada fehacientemente la legal posesión del ejemplar, las autoridades ambientales correspondientes actúen fincando responsabilidad a quienes por su negligencia hayan ocasionado el escape y con ello la muerte del animal (la parte humana ya procedió en otras instancias), promoviendo la aplicación de la legislación en la materia, empezando por el trato digno y respetuoso que la Ley General de Vida Silvestre marca para este tipo de especies en cautiverio y no teniendo tanta manga ancha para los circos.

Y ahora, al tema… desde el pasado lunes circula por internet un correo-mensaje elaborado por una organización local denominada Protección del Perro Callejero, A.C. (Antemio Maya Pindter), dirigido a los “estimados amigos animaleros”, pero texto que desde su escandaloso título está plagado de inexactitudes y mentiras.

Por ello mismo, y más que nada porque yo sí estuve presente en la reunión a la que se hace alusión en el escrito, ocuparé este espacio para desmentir lo expuesto, que, además, lejos de hacerle un bien a los perros del Bosque de Chapultepec, puede actuar en contrario.

Para empezar, de ninguna manera se trata de “una situación” que esté siendo “avalada” por el IFAW (International Fund for Animal Welfare) representado en México, América Latina y el Caribe por la maestra Beatriz Bugeda y por, en tal caso, la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México, cuyo director es el doctor Francisco J. Trigo, representado para la ocasión por el MVZ Pedro Cano, académico de la misma.

Se trata sencillamente de dos instancias que fueron CONVOCADAS por la Secretaría de Medio Ambiente capitalina y las autoridades del Bosque y Zoológico debido a su experimentada labor en el tema, de manera que, reunidas y exponiéndoles el caso, se conociera su opinión y disponibilidad para integrar un equipo de trabajo que pueda encontrar la mejor solución para el control ético y profesional de la población canina abandonada en la zona, partiendo de que existe un grupo de perros que representa una amenaza para los visitantes a ese parque, de acuerdo a las denuncias que por mordida aseguró tener en proceso de atención la titular del área, la ex fantasmagórica ingeniera Rosa María Gómez, a quien ¡por fin! pude conocer. Ante esa situación, el Gobierno del D. F. tomó la decisión de recurrir a un “acto de autoridad” consistente en el desalojo de los canes, situación a la que inclusive queda obligado por ley, pero que conociendo y sobre todo reconociendo el gran esfuerzo desarrollado por un número reducido pero muy eficiente de protectoras que han atendido y alimentado a esos perritos desde hace varios años es que decidió conformar un grupo especial para atender en conjunto la problemática, pues de todas formas el desalojo de esos animales es ya una decisión tomada y que con la colaboración o no de todos los interesados en el bienestar de esos animales se llevará a efecto.

Solamente que en lugar de enviar a la segura y espantosa muerte en un antirrábico a tales criaturitas, aceptan la oferta de ingresar algunas a mi siempre querido Refugio Franciscano, donde, según el comunicado, los animales sufrirán prisión perpetua, cosa que tampoco sucederá de obligación si cualquiera de los reclamantes, empezando por Antemio, deciden albergar en sus casas a esos difíciles y resentidos perritos. El resto de población canina se propuso únicamente para ser manejada responsablemente y son un verdadero titipuchal.

Asimismo, no resulta correcto calificar la junta como una “reunión a puerta cerrada” solamente porque no participó el señor Maya Pindter o porque tampoco fueron invitadas María Luisa Ramírez, Tere Muñoz o la señora González, arguyendo que tales personas y las asociaciones de protección animal (que tampoco, porque dos con capacidad suficiente para recibir a los animales estuvimos presentes) fueron ignoradas.

Eso, Antemio, es manipular, descalificar y mentir. Así que la que ve con extrema preocupación y una gran tristeza la equivocada actuación de un compañero muy útil, pero desperdiciado en el protagonismo, soy yo. Además, solamente siendo muy tontos y torpes, pendejos, ¡vamos!, el equipo de trabajo hubiera desechado la valiosísima y definitivamente indispensable participación de las protectoras citadas que además, por mí misma y saliendito de la reunión, fueron actualizadas sobre los acuerdos tomados, entre ellos, un encuentro entre ellas y los académicos que únicamente tendrán como meta, repito, la reubicación de la población canina de la Primera Sección del Bosque y que son alrededor de 17 canes, y el manejo controlado de los perros de la Segunda y Tercera Secciones.

Por lo demás, así como en otras ocasiones he reclamado airadamente la cruel y despótica actitud de las autoridades del Bosque a este respecto, hoy debo reconocer su amable disposición por lograr lo mejor para los perritos, y no sólo eso, sino que se mostraron dispuestas a otorgar a las señoras protectoras un espacio físico para la correcta atención de los animalitos. ¿Entonces, Antemio?

¿Una oposición eficaz?

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Ayer comparecieron tres miembros del gabinete del presidente Calderón en la Cámara de Diputados. El grupo perredista afín a López Obrador interpeló al secretario de Gobernación exigiéndole, a gritos, su renuncia. No faltaron las pancartas que decían “¡Ya vienen los piratas por el tesoro!” y “Salvemos a México”. El presidente de la Cámara tuvo que pedirles en varias ocasiones que guardaran silencio para cumplir con el formato de las comparecencias. Pero desde el pleno continuaban los gritos como si San Lázaro fuera un palenque. Los medios puntualmente reportaban el escándalo. Esto en un país que hace una semana sufrió un atentado terrorista.

Un espectáculo patético, sin duda. ¿No ha entendido la clase política la dimensión de lo ocurrido en Morelia? ¿Cómo es posible que a unos cuantos días de los bombazos terroristas que dejaron ocho muertos estemos viendo este tipo de escenas en el parlamento mexicano? ¿Se imagina usted una escena similar en el Congreso estadunidense tan sólo una semana después de los atentados del 11 de septiembre? ¿O en Las Cortes españolas luego del ataque en Atocha? ¿O en Westminster posterior a la agresión en el metro londinense? ¿Qué ganan los lopezobradoristas al comportarse así? ¿Realmente piensan que con este tipo de actos están siendo una oposición eficaz al gobierno de Calderón?

Yo, sinceramente, lo dudo. Porque una oposición eficaz debe presentar cuestionamientos duros al gobierno sobre lo acontecido. ¿Tenía información el gobierno para evitar el atentado terrorista? ¿Qué falló? ¿Están capacitadas las autoridades para afrontar el reto que tenemos enfrente? ¿Qué puede esperar la ciudadanía hacia delante? Es posible que ayer le hayan preguntado esto a los secretarios de Gobernación y de Seguridad Pública, así como al procurador general de la República. Pero los lopezobradoristas se encargaron de que el escándalo sustituyera a la sustancia, por lo menos en los medios de comunicación. Ellos, como si estuvieran en la preparatoria, fueron a echar desmadre, a interrumpir la comparecencia y, por supuesto, exigir la renuncia de una de sus bêtes noires.

Una oposición eficaz le informa al público cuál es su estrategia alternativa. Sus ideas y propuestas para resolver el terrible problema de la inseguridad pública que ahora incluye el terrorismo. Pero, en lugar de proveer esta información, el lopezobradorismo, como si estuvieran en el Carnaval de Veracruz, cantó en la Cámara de Diputados exigiendo la renuncia de Mouriño. ¿A alguien le queda claro cuál es la alternativa que ofrece esta oposición a la delicada situación de inseguridad que vive el país?

En una democracia, la oposición está para criticar pero también proponer. Con su actitud de ayer, los lopezobradoristas no hicieron ni lo uno ni lo otro. Puro escándalo y nada de sustancia. Puros gritos y nada de argumentos. Pura agresividad y nada de sensibilidad al momento crítico que está viviendo el país. Niños chillones, no políticos profesionales. Una izquierda irrespetuosa que está muy lejos de lo que los tiempos demandan. Una oposición berrinchuda sin proyecto alternativo. Y la pregunta es inevitable: ¿así pretenden gobernar?

Aunque el lopezobradorismo crea que le están haciendo un gran daño al gobierno de Calderón al comportarse así, la realidad es que sólo acaban fortaleciéndolo.

¿Qué hacer?

Jorge Chabat
jorge.chabat@cide.edu
Analista político e investigador del CIDE
El Universal

El atentado narcoterrorista en Morelia ha tenido un efecto doble. Por un lado, ha provocado un comunicado conjunto de PAN, PRD y PRI, lo cual sorprende gratamente, dada la polarización en que hemos vivido durante los últimos años. Por otro lado, este ataque le ha dado baterías a los críticos de la política de seguridad del gobierno federal.

Los argumentos esgrimidos insisten en señalar que la estrategia es un fracaso, que no se ha reducido el narcotráfico, que ha aumentado la violencia y que, por si eso no fuera suficiente, también ha aumentado el consumo de drogas ilícitas en México.

Todo ello es, desde luego, cierto. Sin embargo, los críticos del gobierno no parecen ofrecer alternativas. Hay quienes sugieren veladamente regresar a la política de tolerancia de las épocas del PRI, cuando había ciertos entendimientos con los narcos, por no hablar de pactos. El problema es que esa tampoco es la solución. De hecho, esa tolerancia ha sido la causa del crecimiento del poder de las bandas del narco. En este contexto la pregunta obligada es: ¿qué hacer?

El origen de las opciones fallidas para lidiar con el narco está en que el combate al fenómeno se basa en leyes que el Estado mexicano no tiene la capacidad de aplicar. Frente a esta realidad, hay dos opciones inmediatas: combatirlo o no combatirlo. Si no se le combate, la corrupción crece al grado de atrofiar al Estado y afectar la capacidad estatal para dar seguridad a sus ciudadanos. Si se le combate, como lo ha hecho el gobierno de Calderón, la violencia crece de una manera brutal, lo cual también afecta la capacidad protectora del Estado.

En otras palabras, estamos frente a dos opciones muy, pero muy malas. No parece quedar claro cuál es la menos mala. La tercera opción sería cambiar las leyes que no se pueden aplicar, lo cual implicaría básicamente acabar con la prohibición de las drogas. Esta opción es, a todas luces, la menos mala, aunque tampoco es la ideal pues si bien acabaría con la violencia y la corrupción, tendría un efecto negativo en el consumo, al menos en el corto plazo.

Sin embargo, el fin de la prohibición no es políticamente viable por ahora, dada la oposición del gobierno de Estados Unidos a discutir el tema. En otras palabras, todo parece indicar que no hay salida frente al problema del narco: si se le combate, malo; si no, también.

Desde esta perspectiva el gobierno de Calderón y cualquiera que llegue después se debatirán entre las dos opciones viables, combatir al narco o simular que lo hace. Es probable que si el gobierno actual mantiene la política de combate frontal, se dé eventualmente un nuevo equilibrio entre los cárteles de la droga que reduzca la violencia.

Claro, también es probable que la presión de la opinión pública haga que se regrese a la política de tolerancia, sólo para que tiempo después la sociedad demande otra vez un combate frontal al narco y empezará así de nuevo el círculo. A ver si el país aguanta.