septiembre 29, 2008

Pierde el peso 23.50 centavos frente al dólar

Redacción
El Universal
Ciudad de México
Lunes 29 de septiembre de 2008

Se trata de su nivel más bajo del año, luego de que durante la sesión el rango osciló entre 10.9154 y 11.0500 por billete verde, informó el Banco de México. La BMV se había depreciado 6.30% casi al cierre de la jornada, tras el rechazo al paquete de rescate económico en EU

El peso mexicano perdió este lunes 2.13% respecto al dólar, al cotizarse a la venta en 11.0350 pesos por cada billete verde (23.50 centavos menos que la jornada previa) al cierre de este lunes, informó el Banco de México.
Se trata de su nivel más bajo en el año, luego de que durante la sesión el rango osciló entre 10.9154 y 11.0500 por dólar, informó el instituto emisor.

Asimismo, a menos de una hora de que cierre operaciones, la Bolsa Mexicana de Valores perdía 6.30%, al ubicar su principal se ubicaba en 23 mil 982.11 unidades.

A partir de que se conoció que la Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazó el paquete Económico por 700 mil millones de dólares para rescatar al sector financiero, todas las bolsas de Latinoamérica mostraron bajas.

Rechazan en EU plan de rescate financiero

J. Jaime Hernández/ corresponsal
El Universal
Washington, EU
Lunes 29 de septiembre de 2008

Con 205 votos a favor y 228 en contra el proyecto de rescate por 700 mil millones de dólares recibió la negativa momentánea de la Cámara de Representantes; caen 5% bolsas de Nueva York y México; ´El Presidente está muy decepcionado´, divulga la Casa Blanca


En un inesperado revés que ha impactado a Wall Street, la Cámara de Representantes ha rechazado en primera votación el plan de rescate por 700 mil millones de dólares que ha sido objeto de intensas negociaciones entre la Casa Blanca y el legislativo.

El sorpresivo rechazo ha llegado en medio de una revuelta encabezada por el núcleo duro del partido republicano que ha conseguido imponerse en una votación que se saldó con 205 votos a favor y 228 en contra, para obstaculizar así el principio de acuerdo con el que confiaba la Casa Blanca y los líderes del Congreso tras un agónico proceso de negociación.

El rechazo se ha producido en medio de reproches y recriminaciones en el Congreso mientras la Casa Blanca se ha declarado "profundamente decepcionada" con una votación que coloca al país al borde de una de las peores crisis financieras en su historia.
Horas antes, el presidente George W. Bush instó al Congreso a aprobar el proyecto de rescate financiero que los líderes del Congreso compaginaron en negociaciones maratónicas durante el fin de semana, aduciendo que es necesario para ''impedir que la crisis de nuestra industria financiera se propague al resto de la economía''.

Al cierre de la votación el Dow Jones pierde 575.54 unidades o 5.16%, mientras que el Nasdaq retrocede 153.79 enteros o 7.04%.

El mercado accionario mexicano pierde 5.02% tras la negativa de la Cámara de Representantes en Estados Unidos y lastrada por la caída en Wall Street.

Cabe señalar que el 15 de septiembre la Bolsa de Nueva York tuvo su baja más importante del año al retroceder 504 puntos.

El proyecto volverá a consideración en días siguientes pero aún no se determina cuándo se presentará de nuevo ante los legisladores.

¿El fracaso del capitalismo?

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Se vienen días, meses, quizá años, muy difíciles para todos aquellos que creemos en el libre mercado. ¿Cómo es posible que el gobierno estadunidense tenga que salvar al mercado financiero de su país? ¿No que no tronabas pistolita? ¿No que la mano invisible se las arreglaba solita? ¿No que el Estado debía mantenerse al margen de la economía?

Una y otra vez vamos a escuchar las mismas preguntas. ¿Dónde quedaron las supuestas virtudes del libre mercado? ¿Cómo se justifica que el gobierno tenga que rescatar a Wall Street? Es indudable que la crisis financiera en Estados Unidos es un bálsamo para todos aquellos que vienen, desde hace años, suspirando por el regreso del Estado a la economía.

Una falsa disyuntiva

En esta discusión, lo primero que hay que evitar es caer en una falsa disyuntiva entre mercado y Estado. Los liberales más sensatos saben que el mercado tiene fallas que requieren la intervención estatal. Los estatistas más sensatos saben que una economía centralmente planificada no funciona porque desincentiva la productividad laboral. Sólo los libertarios más extremistas piensan que es posible tener un mercado sin Estado. Sólo los comunistas más rabiosos piensan que es posible tener un Estado sin mercado. Son dos extremos políticos que están equivocados.

El tema, para cualquier país, es de grado: hasta dónde el mercado y hasta dónde el Estado. El modelo estadunidense privilegia más al mercado; el modelo europeo privilegia una mayor intervención del Estado. La discusión de cuál de los dos modelos es mejor llena una biblioteca completa. Y todavía no hay una sentencia final. Independientemente de ella, en los dos lados del Atlántico se ha conseguido un alto desarrollo económico y de bienestar social, sin paralelo en la historia de la humanidad.

La fuerza del capitalismo

Estos días hemos escuchado juicios excesivos y apocalípticos: ¡El fracaso del capitalismo! ¡La peor crisis desde la caída de Wall Street en 1929! La situación es, sin duda, delicadísima. Estamos frente a una crisis financiera profunda. Pero estas frases lapidarias todavía tienen que esperar. Ni el capitalismo ha fracasado ni está claro que viene una crisis mundial del tamaño de la Gran Depresión en los años treinta.

Los mercados financieros estadunidenses tienen una crisis de liquidez y solvencia, pero esta situación todavía no ha contaminado radioactivamente a los otros sectores de la economía. Puede ser que esto suceda. Sin embargo también es posible, gracias al rescate del Estado del sistema financiero, que el efecto sobre el crecimiento económico y el empleo no sea tan profundo como el ocurrido hace más de sesenta años.

Históricamente, el capitalismo es un sistema económico que se ha ido perfeccionando en el camino. Sus crisis, en diversos países del orbe, han servido para corregir errores. Errores que a veces se han solucionado con más mercado y a veces con más intervención del Estado.

Cuidar al sector financiero

Independientemente del destino de la crisis actual, una cosa queda clara: vendrá una mayor regulación gubernamental a instrumentos financieros relativamente nuevos como son los derivados. En las últimas épocas vimos una explosión de estos instrumentos financieros muy sofisticados cuyo valor depende del precio de otros activos subyacentes como acciones, materias primas, índices bursátiles, bonos e hipotecas.

El problema es que los derivados, a diferencia de los instrumentos financieros tradicionales, no estaban regulados o estaban sujetos a regulaciones laxas. Muchos capitalistas, en el afán de hacerse ricos más rápido, adquirieron estos instrumentos que tienen más riesgo. A mayor riesgo, mayores ganancias o pérdidas. Y la crisis llegó cuando las malas apuestas de muchas de las instituciones financieras se tradujeron en pérdidas multimillonarias que las llevaron a una situación de iliquidez e insolvencia. Con ello, se puso en peligro todo el sistema de pagos estadunidense. Para evitar esto, el gobierno tendrá que entrar a comprar mala cartera hasta por 700 mil millones de dólares. A esta exorbitante cantidad hay que sumarle miles de millones de dólares que la Reserva Federal ha inyectado ya al sistema financiero para evitar su colapso.

¿Por qué el contribuyente tiene que adquirir la cartera mala que traían los bancos? ¿Por qué el gobierno no deja quebrar a las instituciones financieras que tomaron malas decisiones? El problema es que si no las rescata se genera una crisis de confianza en el sistema de pagos estadunidense que puede colapsar a toda la economía. Por desgracia, a la sociedad le sale carísimo llevar a cabo este rescate. Pero le sale todavía más caro dejar quebrar a las instituciones financieras. Exactamente lo mismo que ocurrió en México en 1995.

¿Es injusto? Por supuesto: las pérdidas se socializan; las acaban pagando los contribuyentes. Pero es el menor de los males.

Riesgo moral

Y esto nos lleva a una vieja discusión del capitalismo: la del riesgo moral. Se trata cuando un individuo toma riesgos de más porque sabe que está asegurado. Resulta que los banqueros de Wall Street y los inversionistas que están detrás de ellos tomaron grandes riesgos sabiendo que, si fracasaban, entraría el gobierno a rescatarlos ya que la sociedad no puede darse el lujo de que el sistema financiero colapse.

Menudo negocio que, a todas luces, tiene que evitarse en el futuro. Es por ello que resultará muy importante, junto con el rescate financiero, que el gobierno estadunidense se encargue de que los banqueros pierdan su capital y que aquellos que cometieron fraude, aprovechando una regulación laxa, acaben en la cárcel. No por nada el FBI está investigando a varios de ellos. Así por lo menos se mandaría el mensaje de que el Estado rescata, pero el inversionista/apostador no sólo pierde su dinero sino que puede terminar tras las rejas.

68: ¿por qué no cierra la herida?

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Respuesta de médico: porque la remueve el paciente. ¿Por qué cada año, al acercarse el 2 de octubre, más si es década, volvemos a preguntarnos lo mismo? Porque no hemos dejado cicatrizar la herida, nos gusta rascar la costra. Y nos gusta por manía mexicana. Los hechos están claros, no tanto los motivos.

1. Está claro que hubo una movilización, mayormente de jóvenes ilustrados, inscritos en instituciones de educación superior, y abarcó al país entero, incluidas muchas universidades privadas. Por entonces, la educación pública superior era garantía de acceso a buenos ingresos económicos. Por lo mismo no hubo motivos como los hoy presentes: ninguna angustia por el futuro. La movilidad social era alta.

2. Tampoco hubo motivaciones ideológicas: la izquierda éramos 300 en la UNAM, divididos en múltiples grupúsculos concentrados en Humanidades. E hicimos movilizaciones de 300 mil en el DF y de 3 millones en el país (con 45 millones de población). ¿Cómo? Con seis demandas que nadie se sabía. En Ciencias Políticas había habido una huelga de hambre por la liberación de dos ferrocarrileros presos desde 1959: Demetrio Vallejo y Valentín Campa. A unos pasos, en Veterinaria, nadie se enteró. En Filosofía y Letras supimos unos 20.

3. Hubo, sí, un primer motor de la protesta, que fue el señalado por el rector de la UNAM, Javier Barrios Sierra: el acto desmedido de fuerza contra la Preparatoria 1, entonces en San Ildefonso, al costado del Palacio Nacional, donde una huelga escolar recibió como respuesta un bazukazo disparado por el Ejército a las órdenes del presidente Gustavo Díaz Ordaz.

4. El rector puso la bandera a media asta en la explanada de la Rectoría y encabezó una corta manifestación. Exigía una disculpa. Era todo. Los alumnos de Ingeniería formaron las comisiones de orden porque el rector era ingeniero. Sin el rector, ni siquiera habrían marchado; no habrían hecho huelga, de las que nada querían saber. No hubo disculpa y las huelgas estudiantiles se extendieron por el país. ¿Por qué los alumnos de Ingeniería, Químicas, etc., continuaron en huelga, aun contra la opinión del rector?

5. Porque supieron, en esos primeros días, lo que era la experiencia de la libertad, y les gustó. Pedían la libertad de unos viejitos cuyos nombres nunca habían oído porque se supieron presos: un país cerrado no sólo a la democracia electoral, sino a la música juvenil y a todo aire nuevo en la vida cotidiana. Con películas prohibidas, censura previa en todo, prensa repetidora de boletines oficiales, presidentes aplaudidos durante seis horas en informes anuales que a nadie importaban. Jóvenes sin derechos aunque tuvieran en su futuro auto y casa propia.

Nada expresa mejor ese espíritu inasible que la más grande pinta del 68, la aparecida en todo el costado de la Facultad de Ciencias: “Y nos levantaremos cuando se nos dé la gana”.

Y nada expresa mejor el espíritu conservador de todo México que el olvido de esa frase por tantos motivos memorable: no pareció seria al país de Coatlicue, tieso y formal en la derecha o en la izquierda.

6. Tampoco logramos aceptar lo que sabemos de Tlatelolco: un mitin escaso porque los dirigentes, dispersados por las ocupaciones militares de la CU y del Casco de Santo Tomás (del IPN), sólo tuvimos un día para hacer propaganda. Un grupo de militares, denominado Batallón Olimpia, en ropa civil, se encarga de aprehender a los líderes y comienza a disparar sobre la plaza. El Ejército regular, que la rodeaba, cree que le disparan los líderes estudiantiles y responde. En el fuego cruzado hay muertos y heridos, incluidos soldados y miembros del Olimpia. Una clara provocación que se descubre allí mismo, cuando gritan ese nombre tratando de obtener un cese el fuego, sin éxito por el estruendo y porque los enviaron sin proveerlos ni de un radio de campaña.

Así ocurre la masacre, el indignante crimen del 2 de octubre. Ante el MP, los del Olimpia heridos declaran que iban al mando del capitán Ernesto Gómez Tagle. Falta una sola pieza: de quién recibió éste la orden. No de la Secretaría de la Defensa porque los mandos militares habrían estado al tanto de la operación. No lo estaban porque las provocaciones dejan de serlo cuando se avisan. O, también, pudo ser un error de infantería: mala ejecución de las órdenes. Los hay, salvo si pensamos que el enemigo es perfecto.

Allí estamos y para mí es suficiente. Dejemos todos que cicatrice.

Los coordinadores de los grupos parlamentarios del PAN

María Elena Álvarez de Vicencio
malvarezb@diputadospan.org.mx
La Crónica de Hoy

El pasado 23 de septiembre, enmarcado en la celebración del 69 aniversario de la fundación del PAN, en el vestíbulo principal de la Cámara de Diputados, se rindió un homenaje a los 22 coordinadores de sus grupos parlamentarios en esta Cámara.

Este acto tuvo sentido, ya que no se puede entender al Poder Legislativo sin el Partido Acción Nacional ni se podría entender al PAN fuera del Congreso mexicano. Los legisladores panistas tampoco habrían sido los mismos sin sus coordinadores.

Desde que llegaron los primeros diputados de Acción Nacional a la Cámara, no sólo se propusieron frenar y contrapesar al poder, querían también compartirlo, no como un asalto, sino con la responsabilidad de ejercerlo para influir en la toma de decisiones.

Hace 69 años apareció en la historia de México el Partido Acción Nacional, y han pasado 42 años desde que en el Parlamento mexicano apareció la figura del coordinador del grupo parlamentario del PAN.

Muchas reformas que han transformado al país fueron impulsadas por los legisladores panistas. Sólo en el tema electoral recordemos las reformas que lograron importantes avances. El 22 de diciembre de 1962 se aprobó la reforma constitucional que creó los diputados de partido, la cual se aplicó en las elecciones de 1964. Fue así como pudieron llegar 20 diputados de Acción Nacional, pues de 1939 a 1958, sólo habían pasado por la Cámara un total de 19 diputados albiazules.

Tres días antes de esta aprobación, el PAN había presentado una reforma al Reglamento Interior del Congreso, proponía que las comisiones dictaminaran las iniciativas en orden cronológico, y en el período en el que fueran presentadas. Además, proponía que las comisiones trabajaran en los recesos.

Estas reformas aspiraban a que las iniciativas de la oposición no tuvieran como destino “la congeladora”, y al principio tuvo su efecto, ya que en la XLVI Legislatura (1964-1967), con el primer grupo parlamentario de 20 diputados panistas, coordinados por Adolfo Christlieb, se presentaron 34 iniciativas y 20 de ellas se aprobaron. Anteriormente, el promedio de aprobación había sido de nueve.
En diciembre de 1965, Acción Nacional presentó la iniciativa para introducir la proporcionalidad en el Senado y en los Congresos locales, finalmente esta concepción proporcional dominó a la estrictamente mayoritaria.

La apertura al dialogo y a la pluralidad no se consolidó, la congeladora se instaló nuevamente en la Cámara y paralizó la posibilidad del diálogo iniciado por Christlieb, quien muere convencido de haberse equivocado, sin embargo, el tiempo y la historia no le dieron la razón.

Pese a todo, la influencia del PAN siguió siendo determinante en la Cámara y es en el Poder Legislativo, como dijo Alonso Lujambio, “donde el PAN se explica ante los otros, ante sí mismo y ante sus adversarios; donde define sus posturas doctrinarias y sus propuestas y donde forma sus cuadros”.

La congeladora de la Cámara también congeló buena parte del ánimo de los panistas; al aliento que Christlieb había dado al partido, siguió la sequía, y al PAN le llegó el desaliento que hizo crisis, al no poder presentar candidato a la Presidencia de la República. En este ambiente se da la campaña que elige a la L Legislatura, Acción Nacional milagrosamente logra los 20 diputados, a los cuales se les dificulta integrarse como grupo parlamentario. Su coordinador, Jorge Garabito abandonó al PAN. El partido vivió su crisis más profunda, no sólo en el grupo parlamentario sino en toda la Institución.

La crisis del PAN tenía que ver con la cerrazón del gobierno y ocasionó que el candidato del partido oficial no tuviera contrincante. Por esto, al final de la L Legislatura, se aprobó en 1977, otra reforma electoral, ahora integral, que consideró a los partidos, como instituciones de interés público. Se otorgó registro condicionado a los partidos de izquierda y en lugar de los 20 diputados de partido se aumentaron 100 plurinominales, quedando 300 de mayoría y 100 de representación proporcional. Posteriormente, en 1986, los 100 plurinominales se aumentaron a 200 y se inicia el financiamiento público a los partidos. Los partidos nacionales podrían participar en elecciones locales y todo esto se reglamentó en la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE).

En todos estos avances los grupos parlamentarios no sólo eran los promotores de las reformas en el Congreso, sino que los coordinadores eran los facilitadores para que todo el panismo comprendiera el alcance de las reformas, a las que daban su aprobación, lo cual no siempre fue tarea fácil, como en el caso del Financiamiento Público, cuya aprobación ocasionó una escisión importante en las filas de Acción Nacional.

Acción Nacional no puede explicarse sin el Poder Legislativo (aún en lo económico, las cuotas de los diputados fueron su principal sustento, antes de aprobarse el financiamiento público). La historia del PAN no se puede explicar sin considerar las instituciones parlamentarias y éstas no se conciben sin los coordinadores panistas.

El mejor homenaje que podemos hacer a los coordinadores parlamentarios será estudiar a fondo su historia, documentar su lucha, sus logros, sus fracasos, sus aportaciones. No podremos tener un presente vivo con un pasado muerto. Tenemos que revivir ese pasado de nuestro Parlamento para revitalizar al PAN y al Poder Legislativo.

Confirman altos precios de medicinas

Maricarmen Cortés
Desde el piso de remates
El Universal

El consumo per cápita de medicinas en México es menos de la mitad del de Polonia que supera los 300 dólares, el segundo más bajo de la OCDE y contrasta con el consumo per cápita en Estados Unidos

La OCDE difundió un estudio muy interesante sobre las políticas de precios en el sector farmacéutico en un mercado global, que confirma que México tiene en la OCDE el consumo per cápita más bajo de solo 144 dólares anuales cuando el promedio es de 401 dólares, medido en base a la paridad de poder de compra.

El consumo per cápita de medicinas en México es menos de la mitad del de Polonia que supera los 300 dólares, el segundo más bajo de la OCDE y contrasta con el consumo per cápita en Estados Unidos que encabeza la lista en la OCDE con 702 dólares.

Lo que preocupa de estos datos es que no estamos entre los países con los precios más bajos del sector farmacéutico. En este grupo que tienen precios que fluctúan entre un 68% y 81% menores al promedio de la OCDE están Polonia, Turquía, la República Eslovaca, la República Checa, Corea, Grecia, Hungría, España y Australia. Estos países tienen precios al público que fluctúan entre el 68% y el 81% del promedio de la OCDE.

Dentro de la OCDE los países con menores costos al público son Francia y España mientras que Estados Unidos, Canadá y Alemania los precios están 30% arriba del promedio y entre los más caros destacan Islandia y Suiza con precio que superan el promedio en más del 50%.

México tampoco se ubica entre los países con un mayor porcentaje de ventas de medicinas genéricas que lideran el Reino Unido, Los Países Bajos y Estados Unidos donde el consumo de genéricos excede el 50% del total.

El objetivo de la OCDE que preside José Angel Gurría con este reporte es mostrar las diferencias en el consumo y costo de medicinas; la forma en las que la regulación de los diferentes países afectan los precios y presentar recomendaciones sobre las mejores prácticas en un mercado totalmente global porque en el 2006 las 10 grandes firmas farmacéuticas representaron el 50% del total de ventas mundiales.

Entre las conclusiones señala que el ingreso per cápita representa menos de la cuarta parte del consumo total en medicinas destacando lo factores que van desde políticas fiscales, regulación en precios, costos de distribución y políticas de subsidios.

Lo que habrá que preguntarnos es si con estos resultados realmente nuestra política en materia de precios es la adecuada porque dentro de los países de la OCDE sólo México y Canadá tienen un tope en los precios de las medicinas patentadas mientras que en la OCDE la política más común para fijar en precio es lo que es conoce como external benchmarking, una fórmula que considera el precio que se paga en otros países. El estudio considera que este esquema genera distorsiones porque las empresas comercializan primero una medicina en los países donde sí pueden establecer libremente el precio como en Alemania y Estados Unidos o negociar altos precios como en Suiza.

Será otro mexicano, Julio Frenk quien encabece la discusión sobre este reporte en un simposium que se realizará el 27 y 28 de octubre.

LORENZO ZAMBRANO, SIGUE SU MALA RACHA

De plano éste no ha sido el año de Lorenzo Zambrano porque Cemex no acaba de resolver un problema cuando surge otro. Todavía está en pleno proceso de negociación con el gobierno de Venezuela para el pago de sus plantas expropiadas y ahora resulta que enfrenta una demanda laboral en Estados Unidos presentada ni más ni menos que por el Departamento Laboral por el supuesto pago incompleto de horas extras a choferes de sus plantas en Texas, Nuevo México, Arizona, California, Florida, Georgia, Carolina del Norte y Carolina del Sur.

Además está la demanda contra la Secretaría de Hacienda que perdió ya ante la Suprema Corte por el pago del ISR en paraísos fiscales; y sus problemas financieros por sus elevados pasivos y la estrepitosa contracción de sus ingresos por la caída de la construcción no sólo en Estados Unidos sino en todos los países donde Cemex tiene presencia.

CARSTENS y ORTIZ EN SEMANA FINANCIERA

Luis Pazos, el Presidente de la Condusef se anotó un diez con la Semana Nacional de Educación Financiera. Lo interesante es que se realizarán no sólo en el Distrito Federal sino en varias ciudades. Hoy se abordará el tema de presupuesto famiia; el martes ahorro; el miércoles inversión; el jueves crédito y el viernes seguros.

Todos los días habrá un panel de lujo y el de hoy tendrá rating porque participarán el archi optimista Secretario de Hacienda, Agustín Carstens y el aguafiestas Guillermo Ortiz, el Gobernador del Banco de México. Aunque aseguran que ya firmaron la pipa de la paz mantienen sus diferencias en torno a los efectos de la crisis de EU en México.

Principio y fin del terrorismo en México

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Cuando se supo el viernes que la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada citaba a reporteros, la presunción obvia causó gran expectación: pudiera tratarse de la investigación sobre los granadazos en Morelia.

Esa tarde se conocieron los rostros y las confesiones de Juan Carlos, El Grande Castro Galeana (quien lanzó la granada que mató a ocho personas y dejó heridas a más de un centenar), Julio César, El Tierra Caliente Mondragón Mendoza (hizo estallar otra en una camioneta policiaca) y Alfredo, El Valente o El socio Rosas Elicea (poco se ha informado sobre su papel en el crimen).

Los tres fueron detenidos en Apatzingán por una denuncia anónima (con tufo narco) recibida el 24 de septiembre.

Ante el Ministerio Público federal, el trío narró en detalle su actuación y confesó trabajar para el cártel de Los Zetas (competidor de la banda michoacana La Familia).

La desconfianza nacional en la procuración de justicia induce a la sospecha: hay personas dispuestas a lo que sea, inclusive ir a la cárcel, por decir lo que se quiera con tal de que a sus familias se les garantice una existencia sin apuros, pero esto se da más bien en el sórdido sistema de “testigos protegidos”.

Impensable que se trate de “chivos expiatorios” y, a diferencia de lo habitual (la mayor parte de los delitos jamás se aclara), pasaron sólo nueve días para descubrir a quienes pese a todo, por ley, son aún “probables responsables”.

No hay duda de que su delito consistió en un acto de terrorismo, pero también hay proporciones entre lo que hace Osama Bin Laden o, más comparable, el que practicó en Colombia Pablo Escobar (bombas en aviones, dinamita en un autobús ante el edificio de la Procuraduría General de la República de allá).

Hasta hoy, los narcoterroristas mexicanos muestran una gran dosis de primitivismo, de simplismo, de elementalidad.

Con todo y ejecuciones, descabezados y granadazos, este engendro está en pañales y Felipe Calderón, con las fuerzas armadas, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, y hasta con las policías federales y locales tan urgidas de depuración, aún puede impedir su crecimiento.

Tiene sentido valorar que ninguna autoridad se asustó; que la sociedad mexicana se indignó más que aterró, y que los granadazos profundizaron la guerra entre las organizaciones criminales al grado de que se produjo la inmediata delación y captura de los autores, confesos ya.

El mal, no cabe duda, es imperfecto, no sólo por entrañar una carga ética sino estética (cualquier asesinato es horrendo).

La explosión del miedo en Morelia y su afortunada secuela (de lo perdido lo hallado) debe ser el principio y el fin del terrorismo mexicano.

Bueno… ojalá.

Un héroe

Pedro Ferriz
El búho no ha muerto
Excélsior

No quiero pasar por alto la muerte de un héroe. Los países se pierden cuando dejan de reconocer a aquellos que en la lucha de sus principios, están dispuestos a sacrificarlo todo. Yo no lo conocí. Su nombre real y público en su zona de influencia —Villahermosa, Tabasco— fue Alejandro Fonseca. Lo conocían como “el Padrino”. Por algo habrá sido. Comunicador de la radio. Imaginativo e inquieto. Siempre promotor de movimiento. Un provocador social, en su más puro sentido. Alejandro supo involucrar en su corta carrera a la gente de su comunidad. Alguien que se dedica a los medios, debe siempre entender que su único compromiso es con la gente. Que el trabajo público, está ligado con la superación del escucha, lector o espectador. “El Padrino”Fonseca era dueño de la simpatía de sus seguidores. La mayoría, del segmento que más frutos produce… la juventud.

Hace algunos meses que, por a la guerra declarada contra la delincuencia, la sociedad tabasqueña —como en innumerables otros lugares de nuestra geografía— empezó a palidecer, ante preocupantes grados de corrupción de sus autoridades locales. El abierto contubernio entre policías, ministerios públicos, judiciales y jueces con criminales, presionó al conciente colectivo. Ejecuciones, secuestros, extorsiones y amenazas resultaron cotidianas. Una atmósfera enrarecida y miedo afloraron. Movilización de fuerzas federales, operativos. Substitución de jefes policíacos, por otros asesinados. Confusión.

En éste marco, cualquiera que se desempeñe en un ambiente así, tiene problemas. Todo se marchita. Hasta el entusiasmo.

Justo Alejandro tuvo la fuerza interior y algo que se llama convicción, para echarse adelante en la búsqueda -otra vez- del movimiento social. De sus muchas convocatorias, se lanzó por última vez sin saberlo, a unir a las familias contra el secuestro. “Todos podemos” fue su postulado. ¡levántate! ¡denuncia! ¡únete! ¡somos más!

Su última misión fue lanzarse a las calles de Villahermosa a colgar mantas alusivas. Mover conciencias otra vez. Dos hombres cortaron su camino. “¡Baja esa manta!” fue la orden. “¡No, nunca!”, la respuesta inmediata. Se escucharon disparos. “El Padrino” cayó en un charco de sangre. La manta quedó mal sujetada, pero aún legible. “Todos podemos” “Únete contra el secuestro” “Somos… y un doblez donde se adivinaba, diría más. No puedo cerrar comillas, porque no acabó la frase. Fue silenciada a punta de pistola.

Ha muerto un héroe. Cayó un provocador de conciencias. Dejó de latir el corazón de un guerrero. Armado de ideas y buenos sentimientos. La sociedad tabasqueña quedó huérfana sin siquiera advertirlo. Se está haciendo usual que los héroes mueran. Así son las guerras. Tiene que haber bajas. Como las pasiones que agitan violencia. Se está haciendo usual que los héroes mueran. Vendrán mañana otros a mover conciencias.

No puedo ni debo adaptarme a tanta mala noticia. Vivir así, es conservar un luto perenne. Aceptar que día a día, la luz se hace menos intensa. Perder un poco… constantemente. Hasta el riesgo de quedar vacío.

Morir en la defensa de ideales. Cumplir una misión y entenderla, fue el destino de un comunicador regional. Alejandro Fonseca, sin haber llegado a ser una figura pública nacional —que para allá iba— acabó sacrificado en aras del bien común entre su gente.

Recibe un homenaje. Llévate esta medalla. Veintiún cañonazos. Honor y mi más profundo respeto. Gracias por tu ejemplo. Por soñar un México mejor. Yo sé que te fuiste casi inadvertido. Pero que también mañana… serás semilla de una nueva idea de dignidad.

En la ruta de la modernización educativa del país

Emilio Zebadúa
emilio.zebadua@hotmail.com
La Crónica de hoy

En la actual coyuntura nos encontramos ante un difícil panorama en el país, pero también con un gran espacio que ofrece la oportunidad para reformar nuestro sistema educativo, un asunto en el cual la sociedad en su conjunto considera indispensable para que México pueda pasar a una nueva etapa en el siglo XXI. Pero para hacerlo, como sucede en toda gran reforma, en la instrumentación de la Alianza por la Calidad de la Educación han aflorado problemas, resistencias, burocratismos y dificultades, que seguramente serán resueltas para avanzar en la modernización del sistema educativo.

Desde esta perspectiva, las acciones de fuerza asumida por un grupo minoritario de maestros en Morelos para protestar por razones políticas, respecto a lo que es uno de los proyectos de reforma más importantes para el país, transitan en sentido inverso a lo que la amplia mayoría de los maestros ha manifestado: elevar la calidad educativa para su propio beneficio y el de sus alumnos, en lo que se puede traducir como una apuesta, bajo su dirigencia nacional, para avanzar en los niveles de la educación como país.

EL CASO MORELOS

Lo que hemos visto en el caso de Morelos, es un proceso de negociación un tanto accidentado, en donde los problemas de gobernabilidad, de política interna y partidista en la entidad, se han confundido con una negociación que debió de haberse mantenido estrictamente dentro del marco de la Alianza, porque si las protestas en realidad fueran en contra del acuerdo, la pregunta a las maestras y maestros de Morelos es si a lo que se oponen es a que el gobierno morelense y el gobierno federal —por medio de la Secretaría de Educación Pública (SEP)— inviertan recursos en las instalaciones educativas de Morelos, o bien, a que se asignen recursos para capacitar a los docentes en nuevos conocimientos, elementales para enfrentar los retos y desafíos de una educación moderna que ya se tienen en el estado y en el país en general.

Lo que se registra en Morelos es un movimiento político alimentado por algunos actores claramente identificados, que ha intervenido sin que haya claridad en sus propósitos en un conflicto que aparentemente se restringía al tema educativo y sin embargo éste se ha desbordado hacia un escenario eminentemente político. Lo esperable es que esa negociación se resuelva por separado en lo que corresponde a las demandas políticas en lo general y, en lo particular, lo que corresponde a la Alianza porque hasta el momento el movimiento disidente no ha planteado alternativa alguna para elevar la calidad educativa.

La Alianza, entonces, tiene que ir porque es un proyecto por donde se le quiera ver, que trasciende por mucho las protestas de algunos dirigentes, o líderes políticos, dentro o fuera del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Como es sabido, la mayoría de las maestras y maestros están a favor de elevar la calidad educativa, mediante un acuerdo que los fortalece como trabajadores y profesionistas para poder llevar a cabo las tareas que hoy demanda no sólo el mundo globalizado sino el entorno en el que sus alumnos ya son parte activa.

Y desde esta perspectiva, resulta vital que la SEP —como autoridad encargada de instrumentar este acuerdo educativo— informe adecuadamente, con exactitud y de manera permanente los contenidos y los alcances de la Alianza, como mecanismo ante las dudas y la incertidumbre de los maestros, de que ésta es una reforma que redunda en beneficio del magisterio. El trabajo de información, en especial por tratarse de una reforma estructural del gobierno de Felipe Calderón, es una labor que la SEP no ha hecho, por el contrario, más bien ha enfatizado en elementos que, sacados de contexto, han generado incertidumbre o reacciones adversas por parte de algunos sectores minoritarios de maestros.

La tarea informativa, en efecto, no se puede detener, no es una acción sencilla porque estamos hablando de más de un millón 300 mil maestros distribuidos en todo el país y en el caso coyuntural de Morelos, en efecto, faltó información. Pero es una labor del Estado mexicano porque es una reforma estructural y por lo tanto es deseable que la autoridad educativa, con los recursos y el acceso a los medios de comunicación que tiene, haga un esfuerzo especialmente activo ante la escasa información que circula sobre la Alianza. En síntesis: si es una prioridad del gobierno, si es uno de los grandes proyectos de reforma de la administración de Felipe Calderón, se esperaría mucho más información para el magisterio como para la ciudadanía.

LA GÉNESIS DE LA ALIANZA

Desde hace varios años el debate sobre la educación no sólo se ha generalizado, sino que se ha llegado a la coincidencia de que la calidad de la educación en nuestro país requiere de un impulso significativo. Hoy tenemos mediciones nacionales e internacionales, como las pruebas EXCALE o ENLACE y la prueba internacional PISA, que nos han demostrado objetivamente lo mucho que tenemos que caminar para poder competir —a través de la modernización del sistema educativo— en un mundo globalizado. Se requiere, pues, capacitar adecuadamente a los próximos egresados que se incorporarán al mercado de trabajo, para lo cual se necesita contar con capacidades en matemáticas, lengua, tecnología y otros idiomas.

Con base en ese consenso, a la necesidad de impulsar la calidad educativa, muchos actores de la sociedad en México y a nivel internacional, durante los últimos meses o años, impulsaron la idea de concretizar una reforma estructural del sistema educativa, que modifique los componentes más importantes de nuestro modelo educativo.

Uno de esos actores ha sido el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que durante muchos meses, desde finales de la administración de Vicente Fox por lo menos y desde el primer día de la actual administración, llevó a cabo consultas en los municipios, delegaciones sindicales, en los estados para desembocar en un Congreso Nacional que se llevó a cabo hace más de un año, en donde se plasmaron propuestas de reforma por parte del magisterio que vinieron a abonar las iniciativas de otros sectores de la sociedad. Muchas de ellas quedaron plasmadas en la Alianza, signada el 15 de mayo pasado por el Ejecutivo federal, Felipe Calderón y la presidenta nacional del SNTE, Elba Esther Gordillo, la cual posteriormente fue ratificado por la mayoría de los gobiernos de los estados.

LOS RIESGOS PARA LA GOBERNABILIDAD

Hoy en día estamos atravesando un momento histórico muy problemático con enormes riesgos para la gobernabilidad y el desarrollo del país, en donde la clase política como los gobiernos en todos lo niveles y la misma sociedad civil organizada, enfrentamos el desafío de poner en orden a nuestras instituciones, se requiere del diseño de una propuesta de nación para afrontar retos —por demás— disímbolos pero que están convergiendo para poner en jaque el desarrollo democrático que hasta hace poco parecía algo ganado por los ciudadanos.

Ante la amenaza que la delincuencia organizada y la violencia ha generado en el país, se requiere —además— sortear los problemas de desarrollo económico estructural con reformas que nos permitan crecer manteniendo la estabilidad macroeconómica, pero a la vez requerimos cambios sociales en nuestro ámbito cultural y educativo, como la reforma educativa que está reflejada en la Alianza por la Calidad Educativa, porque si no avanzamos en esas vertientes corremos el riesgo de estancarnos o, en el peor de los casos, quedaremos expuestos inexorablemente a un deterioro cada vez más acentuado de lo que hasta hace poco parecía que nos aseguraba un tejido social e institucional muy sólido.

ALREDEDOR DEL PAÍS EN LOS CAMINOS DE CHIAPAS.- En los altos círculos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes causó revuelo y sorpresa el tono de las declaraciones del gobernador de Chiapas, Juan Sabines, en el sentido de que esta dependencia “trata como tontos a los chiapanecos”. Esto en relación a los fondos que presumiblemente se asignarían para proyectos carreteros en la entidad, como el proyecto carretero San Cristóbal de las Casas-Palenque.

CULTURA FINANCIERA.- El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, achacó parte de la crisis financiera por la que atraviesa Estados Unidos a la falta de una educación financiera, en virtud de que las familias estadunidenses se endeudaron por encima de su capacidad de pago. Como es bien sabido, la cultura financiera en nuestro país es literalmente inexistente, acaso ahora que en este ciclo escolar 2008-2009 la SEP introdujo temas para que los alumnos de educación básica reciban clases en torno a cinco ejes temáticos: ahorro, planeación, bienestar, competitividad y educación para el desarrollo integral. Por lo demás, está claro que nuestro sistema financiero es uno de los más pequeños en el concierto mundial en términos de penetración y acceso en la población (20 por ciento), por debajo de países como Colombia o Chile (60 por ciento), por no señalar a nuestros socios comerciales del TLC, Estados Unidos y Canadá, con porcentajes por encima del 80 por ciento. El desarrollo del sistema financiero, pues, está muy lejos de favorecer el crecimiento económico como factor indispensable para reducir los índices de pobreza que padece gran parte de la población en el país. A propósito de la cultura financiera AZ Revista de Educación y Cultura en su edición de octubre dedica su tema principal a este nodal asunto en el desarrollo económico del país.

CIENCIA Y TECNOLOGÍA.- Sin lugar a dudas en el mundo priva un consenso unánime en el sentido de que la sustentabilidad de una economía moderna, de alta competitividad, radica en gran medida en la formación de sus recursos humanos dentro de un —precisamente— sistema educativo de calidad, pero que a la vez reposa sobre esa mancuerna vital para el crecimiento económico y la productividad de una nación: la ciencia y la tecnología. ¿Inquietante? Absolutamente, porque México ocupa el penúltimo lugar en ese rubro entre los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Según se dio a conocer en la Semana de la Ciencia, Tecnología e Innovación nuestro país sólo destina 0.5 por ciento del PIB para el desarrollo de la ciencia, cuando en países como Brasil o India asignan más de 1 por ciento. Este rezago, derivado de una inexistente cultura de la innovación que articule a las instituciones de educación superior con el sector productivo, no hace más que acentuar la brecha tecnológica existente del país en relación a sus socios y competidores en el mercado.

Un futuro claro

Macario Schettino
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

En 1997, con la pérdida de la Cámara de Diputados, el régimen de la Revolución llegó a su fin. Los diversos mecanismos por medio de los cuales se ejercía el poder quedaron a la deriva. Once años después, no hemos logrado construir un nuevo régimen, ese conjunto común de reglas y valores que determinan el acceso, uso y abandono del poder. El interregno prolongado es ya un proceso claro de deterioro que no se puede detener con pequeños arreglos.

El primer elemento clave de ese régimen, el presidencialismo, es ya inexistente. El gran poder que el régimen anterior daba al presidente es hoy ejercido, en un nivel menor, por los gobernadores, personajes sin contrapesos ni rendición de cuentas. La gran capacidad de decisión ha pasado a manos del Congreso, que por su naturaleza es lento y complicado, pusilánime. La última palabra corresponde hoy a la Suprema Corte, también naturalmente conservadora, no en el sentido moral sino en el político. La eficiencia del régimen anterior ha desaparecido, no por la persona que ocupe el Ejecutivo, sino porque el marco institucional de entonces sigue presente, en una realidad de poder totalmente distinta. El segundo elemento, el corporativismo, hace malabares por sobrevivir. Las antiguas grandes centrales, obreras y campesinas, no tienen ya relevancia política. Los sindicatos nacionales y de industria, en cambio, pueden hoy decidir su destino. Lo deciden ellos, es decir sus cúpulas, porque la caída del corporativismo no implica la democratización de las organizaciones sino sólo la ruptura del vínculo con el Estado. El sindicato minero se enfrenta al Estado, el petrolero negocia supervivencia por reforma, el magisterial entra en un proceso de modernización a pesar de sus bases.

Pero el tercer elemento es el más difícil de romper, y depende de ello que podamos construir un nuevo régimen. El nacionalismo revolucionario, la gran colección de mitos y mentiras con que el régimen anterior logró mantenerse en el poder, sigue firme en la mente de millones de mexicanos. Por ello no sorprende que el PRD decida apoyar la lucha contra la Alianza por la Calidad Educativa, y mantenga su oposición a cualquier modernización de Pemex. Y no están solos en ello, buena parte del PRI piensa lo mismo, y también buena parte de la población. No quieren modernización alguna porque es incompatible con su religión laica, ese nacionalismo revolucionario inventado por el Estado para legitimarse. De poco sirve demostrarles el gran fracaso que ha sido México bajo esas creencias, porque son eso, creencias, y frente a ellas la razón no logra mucho. El futuro es muy claro: el deterioro. Sólo puede impedirse rompiendo las cadenas mentales que nos atan. Pero no hay cadenas más fuertes que las imaginarias.