octubre 07, 2008

Paco Calderón

El mundo en vilo

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

El debilitamiento económico de Estados Unidos, debido a la infección que inunda su sistema financiero, traerá, dicen los expertos, un nuevo orden mundial.

Habrá un equilibrio planetario diferente al escenario que nació con la caída del Muro de Berlín y el fin de la Unión Soviética.

La hegemonía estadounidense para fijar las reglas del juego en prácticamente todos los campos, habrá terminado.

Seguramente habrá quienes se frotarán las manos ante la posibilidad de que Estados Unidos sea desplazado como el actor central en el mundo.

En realidad, no es para alegrarse. Ni como mexicanos ni como ciudadanos de Occidente.

Quienes se apuntan para llenar el vacío que podría dejar Estados Unidos como la súper potencia mundial, son China y Rusia.

Europa tiende a enconcharse en sus nacionalismos.

Fundaron la Unión Europea pero no son capaces de ponerse de acuerdo en un plan común para hacer frente al tsunami financiero.

En el viejo continente viene el recrudecimiento de la xenofobia y de las reivindicaciones de identidad.

La ultraderecha racista y el anti europeísmo ganan terreno y seguirán avanzando.

Estados Unidos, como muestran los hechos, está en una situación dramáticamente crítica por la infección en su sistema financiero.

Los expertos adelantan que perderá la hegemonía que hasta ahora tiene. Es difícil asegurarlo o rechazarlo. Lo que sí es un hecho es que perderá su prestigio.

Estados Unidos está mal parado para hacer frente a la adversidad financiera.

La deuda federal de ese país es de 11.3 trillones de dólares, de acuerdo con los datos más recientes del Fondo Monetario Internacional.

¿Es mucha o es poca esa deuda de 11.3 trillones de dólares? Para darse una idea de su magnitud solo hay que presentar un dato adicional: todo el Producto Nacional Bruto de Estados Unidos es de 14.4 trillones de dólares.

Las guerras en Irak y en Afganistán le cuestan al erario de Estados Unidos 16 mil millones de dólares… al mes.

Y le cuestan, con razón o sin ella, mucho prestigio.

China es el país que los analistas internacionales señalan como el nuevo súper poder.

Sí y no.

Su crecimiento económico depende en gran medida de la economía de Estados Unidos. Es el principal socio comercial de la Unión Americana: hacia allá va el grueso de sus exportaciones.

A Estados Unidos le va a ir muy mal, y por tanto también le va a ir mal a China.

Sus bancos han invertido miles de millones de dólares en instituciones financieras de Estados Unidos.

Jacques Attali, en su reciente colaboración en L´Express, apunta que la crisis del sistema financiero americano es una amenaza para la estabilidad de China, ya que no es remoto que golpee a cientos de millones de habitantes de ese país y eso, llevado al extremo, podría ser una amenaza al régimen comunista.

Su banco central tiene un billón de dólares en reservas.

Posee más de 200 mil millones de euros en fondos soberanos (aquellos por los cuales responde el gobierno).

Gran parte de sus inversiones están en Bonos del Tesoro de Estados Unidos.

China tiene 15% de la deuda pública de Estados Unidos.

Dice Attali: “China ha visto el peligro, y no lo toma a la ligera. El momento se acerca en que retirará, en parte, sus capitales de Occidente, para ocuparse de ella misma. Será ahí cuando el mundo temblará”.

¿Qué pasa si China decide usar los fondos que tiene en Occidente para sostener su bonanza económica y ahuyentar los riesgos de una caída del régimen comunista?

Así las cosas, el gobierno chino no está atado de manos. Más bien, tiene la sartén por el mango.

Del otro lado, los ex agentes de la KGB que detentan el poder en Moscú parecen decididos a restaurar el poderío imperial de Rusia.

Tienen gas y petróleo. En Rusia se llenan las arterias que llevan esos insumos vitales a la industria, a las calles y a los hogares de Europa.

La reciente guerra contra Georgia nos ha mostrado, con toda intención, que no les tiembla la mano para usar la fuerza y arreglar con las armas en la mano sus diferencias con el exterior.

Putin, el presidente Medvedev y el ministro de Defensa, Anatoli Serdioukov, han usado la invasión a Georgia para encender los ánimos nacionalistas y antioccidentales en su país.

Ellos esperan el momento para restaurar el poderío que perdieron con la caída de la Unión Soviética.

¿Se acerca ese momento?

¿Dónde va a desembocar la crisis financiera —y económica— de Estados Unidos?

El mundo está en vilo.

A nosotros, en México, también nos va a golpear, y muy pronto.

Nos va a golpear más mientras peor le vaya a Estados Unidos.

Pero antes de ocuparse por el nuevo orden mundial, hay que ver por el actual desorden. ¿Cómo pararnos frente al huracán categoría seis que se nos viene?

Mañana seguiremos con el tema.

¿Narcopolítica?

Germán Martínez Cázares
Presidente nacional del PAN
El Universal

Decapitados, secuestrados, mantas amenazantes, robo de avionetas, penitenciarías desbordadas, un alcalde asesinado, otros más chantajeados, es el panorama desafiante, cada vez con menor disimulo, pintado por esa delincuencia apellidada en la jerga judicial y periodística como “organizada”.

La provocación al Estado y el reto frente a la sociedad cada día es mayor. Los delincuentes blanden sus armas y pretenden debilitar a los gobiernos y amedrentar a las personas. No se van a dejar. No se cruzarán de manos frente a la persecución del gobierno del presidente Felipe Calderón.

Son capaces de armar y declarar su propia guerra frente a los gobiernos que están cumpliendo con su deber de dar seguridad y combatir la impunidad. Como en aquella crónica periodística de Gabriel García Márquez, Noticia de un secuestro, en la que los narcotraficantes de Medellín deciden afrontar y dar la cara a campo abierto al gobierno de Colombia.

Esa delincuencia preparada para secuestrar, dispuesta a degollar al adversario y animada a corromper a cualquier gobierno tiene en las próximas elecciones una oportunidad de oro para infiltrarse en los gobiernos.

Un favor en la campaña electoral, una compra a un candidato, serán una inversión pagadera en el futuro gobierno con actitudes permisivas, trámites condescendientes o, francamente, policías cómplices.

Todos los partidos políticos están en riesgo latente de una incursión del narcotráfico en las campañas. Cerrar la puerta al financiamiento ilícito debe ser tarea de todos.

Toda la clase política, sin importar colores partidistas o fronteras de gobierno, debe dar garantía a los ciudadanos de celebrar una contienda electoral tranquila, en paz, pero sobre todo, limpia. Limpia de dinero sucio.

Y eso sólo se logrará con un acto de autoridad del Instituto Federal Electoral para blindar al proceso electoral del crimen organizado. Con una protección y defensa de compromisos específicos y evaluables, como, por ejemplo, inscribir en el IFE un padrón de proveedores de todos los partidos políticos, auditorías y visitas aleatorias de verificación, obligación de candidatos de presentar declaraciones patrimoniales, sometimiento a la fiscalización del IFE de los equipos de campaña, etcétera.

Las medidas deben ser eficientes y urgentes. Ya inició el proceso electoral y no debemos perder más tiempo.

Los jóvenes están frente al abismo de las drogas. Avanza con rienda suelta la cultura del dinero fácil. Cada día es más popular y dramática esa estampa en la que se suele presentar a la ley como un obstáculo salvable para amasar una fortuna. Los cargos públicos electorales no deben exponerse a la subasta del crimen.

Atajarle el paso a la narcopolítica está en nuestras manos. Pero no debe ser concesión gratuita y voluntaria de un partido político; debe ser un acto de autoridad obligatorio para todos.

No hacer nada por blindar las campañas sería abrir la puerta a los maleantes; no la puerta del Estado ni la de los partidos o de los juzgados, sino, literalmente, sería abrir la puerta de nuestras escuelas y domicilios a los que encargan un tiro en la sien y un descabezamiento por unos cuantos pesos.

***

Pasado mañana, Horace Engdahl, secretario permanente de la Academia de Estocolmo, anunciará el nombre del escritor ganador del Premio Nobel de Literatura 2008.

Mi amigo Juan Zavala y yo hemos cruzado una apuesta: él asegura que el galardón será para el estadounidense Philip Roth. Yo le voy al albanés Ismail Kadaré. Hemos convenido, también, un empate: Mario Vargas Llosa.

Sólo el PRD puede

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Hay condenas que castigan sin cárcel. Florestán

Apenas el viernes le reiteraba que sólo el PRD podía derrotar al PRD, como sucedió en Oaxaca, Zacatecas, y como volvió a ocurrir el domingo en Acapulco, donde un partido no sólo dividido, enfrentado, fue derrotado por sus propios demonios, los del caudillismo.

El PRD fue vencido no por el PRI, que ganó, sino por la visión de Andrés Manuel López Obrador, que se opuso a la candidatura de Gloria Sierra López y apoyó la del senador con licencia por Convergencia, Luis Walton.

Pero, ¿por qué Andrés Manuel rechazó a Sierra López como candidata en Acapulco si unidos hubieran mantenido ese enclave?

Pues porque era, aseguraban los suyos, la candidata del gobernador Zeferino Torreblanca, y al no estar en buenos términos con él, apoyó a otro candidato, aun yendo contra su propio partido y con el riesgo real y comprobado en los antecedentes, de salir derrotado.

No obstante, se empecinó y así les fue. Dio su apoyo y el de su estructura, encabezada por Ricardo Monreal y Porfirio Muñoz Ledo a Walton y todo consumado: el PRD fue el primer derrotado, y Walton, su candidato, el segundo, entregándole la victoria al priista Manuel Añorve y acabando con una presencia de nueve años en su principal bastión después del Distrito Federal.

Entre PRD y Convergencia obtuvieron más de 60 por ciento de los votos con los que un candidato común hubiera arrasado, a pesar del lastre de Félix Salgado y el desastre que es el puerto, quedando muy por encima del histórico 34 por ciento del PRI.

Pero como se dividieron, entregaron la alcaldía, no porque el PRI haya logrado más votos, sino porque el PRD tuvo menos.

Y por eso; por eso y por obsesión de un caudillo que insiste en que es él o el desastre.

Y en Acapulco fue lo segundo.

Retales

1. REFORMA. La información dice que dentro de diez días, a más tardar, subirán a la tribuna del Senado el dictamen de reforma energética que contiene aspectos de todas las propuestas. El sector duro del PRD reitera que tomará las tribunas, quizá para distraer de las traiciones de Guerrero;

2. MENSAJES. Primero ejecutaron a los cuatro escoltas de sus hijos, de visita en Veracruz; el sábado a su amigo Salvador Vergara, el presidente municipal de Ixtapan de la Sal, que es donde Enrique Peña pasa sus fines de semana. Son, dicen, coincidencias, sí. Pero tantas, tan cercanas y tan sangrientas marcan, avisan; y

3. MARGARITA. Es más que notable la forma en que se desenvuelve Margarita Zavala en eventos públicos. El sábado por la noche, en la cena que siguió al concierto de Plácido Domingo en Chichén Itzá, se sentó al lado de la gobernadora priista Ivonne Ortega y a dos lugares del coordinador de la fracción priista en la Cámara de Diputados, Emilio Gamboa. Saludó al senador del PRD Graco Ramírez y a cientos de personas.

Nos vemos mañana, pero en privado.

El PRI, con la mesa puesta para 2009

(De terror...)

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

El triunfo del PRI en Guerrero, sobre todo en Acapulco, Ixtapa, Chilpancingo y Taxco, es una demostración más de que ese partido ha sabido operar en medio del conflicto político que se derivó de las elecciones de 2006, que aprendió, como ellos mismos han dicho, la lección de la división que los llevó ese año al tercer lugar y, sobre todo, que se ha convertido en el gran beneficiario del desastre al que el lopezobradorismo ha llevado a la centroizquierda en México.

Si hay un responsable directo de la derrota del PRD en Guerrero es López Obrador, que decidió, en una prueba de cara al futuro, dividir a su partido y a las fuerzas que lo acompañaron en la elección de 2006, apoyando a Luis Walton, candidato de Convergencia en contra de Gloria Sierra, la candidata perredista. La derrota se repitió a lo ancho y largo de casi todo el estado, permeado por esa división que tanto le ha costado a la administración de Zeferino Torreblanca, quien no ha podido unificar las fuerzas que lo llevaron al gobierno en una corriente homogénea. Pero también, en el caso de Acapulco, el desastre que implicó el gobierno de Félix Salgado Macedonio, desde el involucramiento del narcotráfico en el municipio hasta el desaseo en el que ha dejado el puerto. Para el perredismo, Guerrero es una triple derrota: perdió las elecciones por la división causada en sus propias fuerzas por sus mismos dirigentes; perdió, porque luego de nueve años de gobernar la principal ciudad del estado, no ofreció ningún resultado tangible, fuera de un constante deterioro, y ello puso en duda su capacidad de gobernar, y perdió porque resultó evidente que muchas de sus autoridades no supieron o no quisieron hacerle frente a la delincuencia organizada. La mezcla de todos esos elementos se hizo presente en Guerrero y se trasminan a muchos de los lugares de influencia del partido del sol azteca.

El mismo día en que se derrumbaba electoralmente el perredismo en Guerrero, el senador Carlos Navarrete decía que en el interior del partido finalmente se había llegado a un acuerdo y las distintas corrientes marcharían juntas a la cita de 2009. Puede ser, entre otras razones, para que el desastre electoral no sea aún mayor, pero la división ya está ahí, el daño ya está hecho y será imposible mostrar unificadas a corrientes que ya han demostrado, no sólo en el discurso sino en la participación electoral, que son cosas distintas y adversarios políticos y electorales. Quizás el perredismo y sus aliados puedan salvar algo en las próximas elecciones federales, pero la unificación, entendida como una medida de fuerza mayor, terminará radicalizando más a los sectores moderados porque lo que hizo López Obrador fue demostrarles que está dispuesto a romper, entre otras razones, porque su interés no se encuentra en el terreno electoral. Y sus adversarios internos están aterrados de que eso ocurra porque temen perder espacios electorales, sin comprender que por esa misma radicalización e indefinición los están perdiendo.

El PRI, lo hemos dicho muchas veces, es el principal ganador de esa debacle perredista: los votos de lo que se considera centroizquierda, a falta de una verdadera expresión ideológica que pueda definirse como tal, se están moviendo (la expresión correcta es están regresando) al priismo, al que sus dirigentes le han preparado hasta una base política ad hoc definiéndolo, aunque ese partido en realidad no lo sea, como socialdemócrata. Y puede gustar o no, se puede estar de acuerdo o no con el viejo partido y sus políticas, pero el hecho es que el PRI está haciendo su tarea, cumpliendo sus objetivos y ha logrado, no sólo buenos resultados electorales, sino también un control sobre la agenda en el Congreso, que le otorga un muy amplio margen de maniobra que se refleja en lo electoral y en lo legislativo. Lo cierto es que hoy el único partido que tiene las cosas ubicadas donde quiere que estén es el PRI, mientras el PRD y sus aliados se deshacen, mientras López Obrador enseña en pleno Ángel de la Independencia a sus simpatizantes cómo violar la ley, y el panismo parece estar aletargado sin saber (no lo supo el sexenio pasado y no lo está sabiendo en éste) operar, trabajar como lo que debe ser: el partido en el poder.

Es verdad que el PAN en estados como Guerrero prácticamente no existe, pero no logró defender ni siquiera sus pocos baluartes, como Taxco. Es verdad que Acción Nacional se plantea una profunda restructuración interna de cara a 2009 y también es verdad que tiene una base electoral que le permite en muchos puntos del país mantenerse en la pelea, pero el hecho es que si no puede mantener sus posiciones históricas, su futuro electoral no puede ser promisorio. Y el año próximo habrá elecciones federales para renovar la Cámara de Diputados, pero también gobernador en seis estados y en varios otras entidades, el Estado de México y el DF incluidos, comicios de mucha importancia para la gobernabilidad del país y el diseño político frente a 2012. Ante un PRD dividido y en caída electoral libre y un PAN aletargado, el PRI tiene todas las cartas en sus manos para llegar a 2009 en una condición privilegiada.

Por cierto, esa realidad tampoco pasa desapercibida para el crimen organizado. El asesinato del presidente municipal de Ixtapan de la Sal, Salvador Vergara Cruz, un hombre cercano al gobernador Enrique Peña Nieto, en uno de los municipios más importantes de la entidad y cuando ya había sido amenazado por el grupo de La Familia (que de Michoacán ha logrado extenderse al Edomex y al DF), no parece ser sólo la consecuencia de un ataque más del crimen organizado a un edil que no aceptó colaborar con ese grupo, sino un mensaje al gobierno estatal y al priismo. O por lo menos así debería ser leído. Más aún, después de los resultados en Guerrero y en Acapulco.

Guerrero: el efecto cangrejo

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
El Universal

Nadie duda quiénes fueron los ganadores de las elecciones del domingo. Ayer en el PRI festejaban a voz de cuello su triunfo porque lo ven como “antesala” de 2009

Vistos como laboratorio de lo que puede pasar en las elecciones intermedias de 2009, los comicios de Guerrero arrojan, entre muchas lecturas, una fundamental: marcan la tendencia que puede prevalecer en la renovación de la Cámara de Diputados el próximo año: un PRI que avanza en su proyecto de restauración —al que llamamos el “efecto cangrejo”—, un PRD que se desploma debido a sus reyertas internas, y un PAN que medio se mantiene, aunque más bien sufre un retroceso.

Las primeras elecciones locales que se realizaron con el marco legal de la reciente reforma electoral federal indican también que, si bien se acortaron tiempos de campañas y se prohibió la contratación directa de publicidad a partidos y candidatos, en la práctica ni se evitó el dispendio millonario de recursos —porque todos los contendientes rebasaron los topes de gasto y burlaron las prohibiciones publicitarias— ni se eliminó la guerra sucia en la contienda. No se logró, en resumen, el espíritu de una elección más limpia y menos onerosa para los contribuyentes, lo que exhibe las fallas de la cacareada “reforma electoral”.

La violencia y la presión del crimen organizado que prevaleció en el proceso guerrerense, contenidas por fortuna en la jornada comicial, es también una experiencia que deberá tomarse en cuenta para las elecciones federales de 2009, en las que la tensión, presente en varias zonas del país, impactará las votaciones nacionales.

Por lo demás, nadie duda de quiénes fueron los ganadores y los perdedores de las elecciones del domingo en Guerrero. Ayer en el PRI festejaban a voz de cuello su triunfo, no sólo porque recuperan parte del poder en un estado que dominaron 70 años y donde tuvieron algunos de sus especímenes más representativos —como Rubén Figueroa Figueroa—, sino porque lo ven como “antesala” de lo que puede venir para ellos el próximo año.

El problema es que, como siempre ocurre con las victorias, son muchos los que se quieren colgar el mérito en el PRI. Para empezar, el virtual ganador de la alcaldía de Acapulco, Manuel Añorve, pidió apoyos de todos: lo mismo de su jefe, Manlio Fabio Beltrones, que de la dirigente Beatriz Paredes o de gobernadores como Enrique Peña Nieto, Natividad González Parás y el polémico Ulises Ruiz. El problema para Añorve vendrá cuando tanto apoyador, con proyectos políticos personales, le quiera cobrar los favores.

En la euforia de su avance en Guerrero, que saben importante para consolidar una tendencia que ya reflejan también las encuestas nacionales, los priístas del CEN sacaban ayer una conclusión que pudiera sonar apresurada pero que ellos ven en prospectiva: en la contienda por 2009 los únicos de los que se tienen que preocupar son los panistas, porque al PRD, al arrebatarle uno de sus principales bastiones, ya no lo ven como adversario de cuidado.

El PAN puede remontar, según el análisis del CEN priísta, si el gobierno federal “abre la llave” de los recursos y programas federales para impulsar a los candidatos panistas, cosa que, con su colmillo y experiencia, los priístas saben muy probable.

En cuánto al PRD, insisten, “no hay de que preocuparse”, y ponen lo ocurrido en Guerrero, concretamente en Acapulco, como ejemplo: Andrés Manuel López Obrador y su gente apoyaron al candidato de Convergencia, Luis Walton, y el ala del perredismo de Los Chuchos, se fue con Gloria Sierra, la candidata del gobernador Zeferino Torreblanca. Y los dos perdieron. Así que, dicen los priístas, el perredismo “es pan comido”.

NOTAS INDISCRETAS... Como dice la fresada, “O sea, güey, hay niveles”. Y vaya que los hubo ayer en el Senado. Mientras a secretarios como Juan Camilo Mouriño, Genaro García Luna o al procurador Medina Mora les tundieron hasta por debajo de la lengua, la cortesía y el trato cordial que le dispensaron ayer a Ernesto Cordero fue más que notorio. Bueno, con decirles que hasta el perredista Graco Ramírez pidió que al titular de Sedesol no se le tomara la obligatoria protesta de decir verdad, porque “confiamos en su palabra”. Lo dicho, hay niveles… A propósito de Juan Camilo Mouriño, ayer el secretario de Gobernación y el gobernador Enrique Peña Nieto asistieron a la comida del 77 aniversario de Grupo Radio Fórmula. Don Rogerio Azcárraga y Jaime Azcárraga Romandía encabezaron la celebración del importante grupo radiofónico, a la que acudieron también los secretarios de Economía, Gerardo Ruiz Mateos; de Desarrollo Social, Ernesto Cordero; además de los gobernadores de Morelos y Oaxaca. Felicidades a Radio Fórmula por su aniversario… Los dados arrancan semana con escalera. Buen tiro.

Guerrero: el PRI no ganó

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Tanto va el cántaro al agua… que el PRD no pudo conservar su poder en las principales capitales municipales ni en el Congreso de Guerrero.

Perdió, pero no tanto porque el PRI sea un partido “maravilloso” que hubiera realizado una “magnífica campaña” y ganara la codiciada “voluntad ciudadana” en una “competencia diáfana”, sino que perdió en el mismo triste sentido en que Rockdrigo cantó la pérdida de una novia en la estación del Metro Balderas porque “una ola de gente se la llevó”, y no puede culpar a nadie más que a sí mismo, como institución política, de los costos electorales de su descuido.

Más allá del desastre de la administración de Félix Salgado Macedonio en Acapulco y del absurdo apoyo de Andrés Manuel López Obrador al candidato ¡de Convergencia! (en vez de respaldar a la de su partido), el infarto masivo del PRD en Guerrero es consecuencia del desgreñadero en que los principales líderes están trenzados.

El PRI no ganó: unido, con “espíritu de cuerpo”, aprovechó muy bien la desesperanzadora circunstancia perrediana.

Un dinosaurio en Caleta

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
La Crónica de Hoy

En política, nadie muere para siempre. El Partido Revolucionario Institucional, por ejemplo, cuyas exequias entusiasmaron a sesudos analistas políticos, desde el domingo mueve la panza en las playas de Acapulco. Un dinosaurio chapoteando despreocupado en Caleta y Caletilla, untando bloqueador solar sobre su piel de reptil prehistórico, como si nada. Como si hace una década no hubiese sido expulsado del paraíso guerrerense por corrupto e ineficiente.

La ciudadanía no conoce el rencor. Está dispuesta, al cabo de unos cuantos años, a poner la otra mejilla. El PRI regresa con banderas desplegadas a Guerrero porque quienes lo sucedieron en los cargos públicos multiplicaron sus defectos, sin replicar sus virtudes. El PRI, en el ejercicio del poder, se desgastó en décadas, sus rivales en pocos años. Quedó claro que no es lo mismo encabezar grupos de inconformes y hacer escándalos para obtener espacios en la prensa, que ponerse a gobernar un municipio gigante, con exigencias descomunales de infraestructura y servicios urbanos, lo que exige seriedad y dedicación absoluta al munícipe.

Nadie en su sano juicio puede sostener que el PRD, a través de Félix Salgado, hizo un buen gobierno en Acapulco. El “toro sin cerca” tiene su clientela, eso salta a la vista, pero nunca pudo sumar a los diferentes sectores del puerto para alcanzar resultados medianamente satisfactorios. Además, según los propios acapulqueños, ha sido tolerante en exceso con el narcomenudeo, al que en los últimos años se incorporaron, sin molestarse en ocultarlo, grupos de taxistas que surten de estupefacientes a los spring breakers.

Al desgaste por ineficacia se añadió el domingo pasado la falta de unidad en el partido del sol azteca, de la izquierda en general, cuyos integrantes están entregados, en cuerpo y alma, a dilapidar su capital político. Si la izquierda no gana en los depauperados municipios guerrerenses, golpeados desde siempre por la pobreza y la marginación, entonces ¿dónde triunfará? Su clientela natural le dio la espalda. Qué pena. El PAN, por su parte, nunca ha sido una potencia electoral en este estado, pero debe llamar la atención su papel testimonial, casi imperceptible, en las elecciones. Obtuvo un puñado de votos, perdió Taxco y tendrá sólo un representante en el Congreso local, muy poco para el partido que tiene el poder presidencial.

Cada elección es distinta y no puede darse por descontando que el PRI continuará su recuperación en los comicios del año próximo, pero sí bosqueja una inercia ganadora que tiende a consolidarse. Esto debe tener muy preocupados a PRD y PAN, partidos que enfrentan un horizonte encapotado. Para el PRI las palabras claves son unidad y organización. Los del tricolor son políticos profesionales, dominan el oficio y han demostrado tener paciencia para recuperar lo que suponen que les pertenece; esto es, el poder político en el país. Van bien, pero no pueden echar las campanas al vuelo antes de tiempo. Nadie puede soslayar que suelen pelearse a muerte entre ellos, como lo demuestra el caso paradigmático del último ilustre acapulqueño de ese partido: José Francisco Ruiz Massieu.

Marihuanos

Si somos permisivos con el consumo individual de estupefacientes, tendremos que acostumbrarnos a la violencia salvaje de los vendedores de drogas. Si constituimos, por complacencia o ignorancia, un mercado atractivo de consumidores, no terminaremos, jamás, con los vendedores. La inexorable ley de la oferta y la demanda se aplica a cualquier transacción comercial, desde vender estampitas religiosas hasta cigarros de marihuana. Vendedores y compradores son dos caras de la misma moneda.

Nos asustamos e indignamos de que los cárteles de la droga hayan constituido verdaderos ejércitos de narcomenudistas, que siembran terror en las comunidades en las que operan. Pero es la propia sociedad, a través de los consumidores, la que les da trabajo. Tolerar, como propone el gobierno calderonista, que la gente tenga en su poder droga, siempre y cuando sea para “uso personal e inmediato”, es un golpe por la espalda a los soldados, marinos y policías que han resultado muertos o heridos en la lucha contra el tráfico de drogas. Los familiares de los caídos en el cumplimiento de su deber deberían inconformarse.
O somos o no somos, como diría el clásico. Si se vale drogarse, entonces para qué el discurso de la guerrita.

Cada día se ve más complicado

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Terrible el día de ayer para los mercados financieros mundiales. Todas las bolsas del mundo se fueron a pique. La incertidumbre está creando nerviosismo y éste alimenta a aquélla. En México, el dólar llegó a cotizarse a 12 pesos. Muchos inversionistas están retirando su dinero en pesos para mandarlo a una moneda que consideran más segura. A pesar de la debilidad estructural de la divisa estadunidense, le tienen más confianza que a la divisa mexicana.

El viernes, la Cámara de Representantes de Estados Unidos finalmente aprobó el paquete de rescate del sistema financiero de ese país. Se trata de la intervención estatal más grande de la historia del capitalismo. Los contribuyentes estadunidenses, a través de su gobierno, comprarán la cartera más problemática que traen las instituciones financieras hasta por 700 mil millones de dólares. A pesar de esta noticia, el mismo viernes, las bolsas comenzaron a mostrar una tendencia a la baja, al parecer motivadas por dos aspectos que incrementaron el nerviosismo de los inversionistas.

El primero es el contagio a Europa donde los gobiernos luchaban por rescatar instituciones financieras que cayeron en la misma crisis de iliquidez e insolvencia que en Estados Unidos. Pero el problema en la Unión Europea, a diferencia de la Unión Americana, es que hay muchos gobiernos involucrados que están actuando cada cual por su cuenta. Irlanda, Grecia, Suecia, Dinamarca, Alemania y Austria se adelantaron con un plan para garantizar los depósitos bancarios. Mientras tanto, los gobiernos de Francia, España, Italia y el Reino Unido seguían buscando soluciones. Las autoridades de la Unión Europea pretendían frenar las medidas unilaterales para encontrar una respuesta concertada al problema.

El segundo aspecto que está generando nerviosismo tiene que ver con la afectación de la economía real debido a la crisis financiera. El viernes, por ejemplo, el gobierno del estado de California declaró que tenía un problema de liquidez. Esto es común y corriente en los gobiernos estatales en Estados Unidos. Cuando sucede, los gobiernos recurren a los bancos para conseguir líneas de crédito de corto plazo con tasas de interés razonables. La diferencia es que ahora no encuentran medios para financiar su déficit de caja ya que los bancos no quieren prestar o están prestando a tasas altísimas. En otras palabras: no hay crédito. Por tanto, California anunció que solicitará prestado al gobierno federal de Estados Unidos siete mil millones de dólares para pagar los gastos más urgentes del estado. Y lo mismo que le pasa al gobierno californiano le sucederá a empresas que requieren crédito para continuar sus operaciones. De no conseguirlo, pues no podrán pagarles a proveedores y empleados, lo cual agravará la crisis con una avalancha de moratorias y desempleo.

En México comienzan a aparecer las consecuencias de la crisis financiera global (ya no es sólo estadunidense). Las remesas que los mexicanos residentes en el extranjero enviaron al país tuvieron una caída importante durante agosto de 2008: “Fueron 12.2% menor al valor de las transferencias realizadas en agosto de 2007 y 3.9% con respecto al valor reportado el mes inmediato anterior”. En cuanto al Índice de Confianza del Consumidor, éste disminuyó 15.9% en septiembre de 2008 con respecto al mismo mes de 2007. Es una caída abrupta de este indicador que mide el estado de ánimo de los consumidores mexicanos. Lo deja en una de las mediciones más bajas desde que comenzó a calcularse. No es gratuito que el peso se esté devaluando y la Bolsa de Valores esté en picada.

El panorama económico mundial y, por ende, el nacional cada día se ve más complicado. En esta economía globalizada ya nadie se salva. No por ser pesimista, pero los mercados indican que se vienen días, meses, quizás años, aciagos.

PRD regala Guerrero al PRI

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

El tricolor arrebata al amarillo el símbolo de la lucha de izquierda
Culpan de la división a AMLO, al que motejan como “el jugo gástrico”


El habilidoso Manlio Fabio Beltrones lo hizo de nuevo. Lo consiguió en Acapulco, en todo Guerrero, donde el PRI barrió al PRD de su propia casa.

Pero el tricolor no sólo se llevó Acapulco —la joya de la corona en la elección local del pasado domingo—, sino dos de cada tres municipios y la mayoría del Congreso. El PRI gobernará a 80% de los guerrerenses, entidad emblema para la izquierda mexicana, cuna de no pocos de los movimientos guerrilleros estandarte de esa izquierda y escenario de la brutal guerra sucia emprendida por los gobiernos represores y autoritarios del PRI.

Por todas esas razones, la disputa político-electoral del estado de Guerrero resultó mucho más que una batalla por ganar puestos municipales y locales de elección popular —alcaldes y diputados—, sino que para el PRI se convirtió en pelea simbólica en su incontenible carrera rumbo a julio de 2012 —una vez pasada la aduana de 2009—, para cerrar viejas heridas que antaño lo convirtieron en la imagen del caciquismo estatal, despótico y nada democrático, perseguidor de los opositores. Las elecciones del pasado domingo en Guerrero se llevaron a cabo con nuevas reglas y los alcaldes electos lo serán por cuatro años, igual que el Congreso electo. Saldrán hasta el año 2012.

Por eso, recuperar alcaldías como Acapulco, Zihuatanejo, Iguala, Chilpancingo y Taxco, entre otros municipios y la mayoría del Congreso estatal, no sólo era fundamental para enviar el mensaje de que las entidades concentradoras de la pobreza en México ya no creen y menos están con la izquierda partidista. El mejor ejemplo es que la simbólica alcaldía de Teloloapan —que en 1989 fue ganada por el FDN— fue perdida por el PRD y ganada por Alternativa, y presuntamente con el apoyo del narcotráfico.

La elección del domingo no sólo pretende hacer creer que Guerrero es ejemplo de que el PRD ha perdido divisas fundamentales y que el voto de las entidades pobres ha regresado al PRI, sino que colocan al tricolor en la antesala de recuperar una entidad estratégica para 2012, ya que Guerrero aporta poco más de 3% del padrón electoral. ¿Pero qué fue lo que pasó?

El triunfo del PRI y la derrota del PRD en Guerrero no eran novedad. En el Itinerario Político del 1 de octubre dijimos: “La pelea entre los amarillos podría terminar con el triunfo del candidato del PRI en Acapulco, Manuel Añorve Baños, hombre de Manlio Fabio Beltrones. Es decir, el PRD trabaja para el triunfo del PRI. Al tiempo”. Lo confirmó el tiempo.

Pero para entender la debacle que vive el PRD, primero debemos ver el fracaso de los gobiernos del ex panista y perredista Zeferino Torreblanca, y del alcalde Félix Salgado Macedonio, ex periodista, ex diputado, ex actor y al final alcalde de Acapulco. Esos gobiernos son ejemplo de la improvisación y el oportunismo que campea en el PRD, en donde no sólo se reprodujeron los vicios del viejo PRI, sino que traicionaron a grupos históricos nacidos de la guerrilla.

Así, frente a una profunda crisis de ingobernabilidad en Guerrero —que debemos entender como la ausencia de resultados en el ejercicio de poder—, de criminalidad y narcotráfico, llegó la elección intermedia para renovar 81 alcaldías y el Congreso locales. En el PRD nunca se buscó el fortalecimiento unitario, sino que la codicia por el poder desató una división espejo de la disputa por la dirigencia nacional.

En el fondo, los gobiernos dizque de izquierda de Torreblanca y Macedonio nada tenían ni tienen de izquierda, y son producto de un “sancocho” ideológico cuyo objetivo único era el poder por el poder. Lo que menos importaba era la ideología y la congruencia doctrinaria. En esa división el grupo hegemónico del PRD, Los Chuchos, apoyó al gobernador Torreblanca y a su candidata para Acapulco, Gloria Sierra, en tanto que Andrés Manuel López Obrador saltó las trancas y brindó todo su apoyo a ese mismo cargo al senador de Convergencia, Luis Walton, ex priísta, poderoso gasolinero al que la voz popular moteja como el “Juan Camilo” de Andrés.

Esa pelea rompió toda la estructura electoral del PRD no sólo en Acapulco, sino en todo el estado, al grado de que los amarillos afines al gobierno y a Los Chuchos acusaron a AMLO de la debacle y lo motejaron como “el jugo gástrico”. ¿Por qué el “jugo gástrico”? Entre risas explican: “Porque desde el 3 de julio de 2006, todo lo que toca lo convierte en excremento”. Y es que en efecto, uno de los grandes derrotados en Guerrero fue Andrés Manuel López Obrador. Eso si no es que el objetivo hubiere sido ese: dividir al PRD para impulsar el triunfo del PRI en Guerrero. Y frente a esa realidad, el fanatismo se convertirá en insulto.

Debacle de PRD; pierde la mitad de sus alcaldías

Francisco Reséndiz
francisco.resendiz@eluniversal.com.mx
Enviado
El Universal

Martes 07 de octubre de 2008

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) quitó al PRD la hegemonía política que tenía en el estado de Guerrero, al arrebatarle 20 municipios y la mayoría del Congreso local

ACAPULCO, Gro.— El Partido Revolucionario Institucional (PRI) quitó al PRD la hegemonía política que tenía en el estado de Guerrero, al arrebatarle 20 municipios y la mayoría del Congreso local.

Con 94% de las casillas computadas, el PRD perdía 20 alcaldías de las 44 que tenía en su poder, mientras que el PRI se quedaba con las más importantes de esa entidad: Acapulco, Zihuatanejo, Chilpancingo, Taxco e Iguala.

Estos cinco y 40 más pasarán a ser gobernados por el tricolor, que actualmente sólo encabeza 34 municipios.

En la disputa por el Congreso local, todo indica que el tricolor podría lograr la mayoría absoluta con la distribución de diputados plurinominales, cálculo que será oficializado mañana miércoles.

El PRI alcanzaría 20 diputaciones, de las 46 totales. El PRD obtendría 18; el PVEM, 4, y Convergencia, 2, al igual que el PT.

En Acapulco, Manuel Añorve, del PRI-PVEM, estaba al frente con 73 mil 967 votos; en segundo, Luis Walton (Convergencia), con 69 mil 81, y la perredista Gloria Sierra, en tercero, con 63 mil 951. Walton anunció que impugnará.