octubre 12, 2008

'Bowl of Cherries' por Paco Calderón

¿El capitalismo ya no será lo que fue?

Román Revueltas Retes
rrevueltas@milenio.com
Interludio
Milenio

Anteayer, en el supermercado del barrio, me sobrevino un trastorno de nostalgia anticipada al toparme con decenas de artículos de importación estratégicamente dispuestos para tentar al comprador globalizado: vinos de La Rioja, aguas minerales italianas, latas de mariscos de las rías de Galicia, utensilios de cocina forjados en Francia y, desde luego, centenares de productos alimenticios provenientes de Estados Unidos (de América) por cuenta de ese NAFTA tan sabiamente negociado en tiempos del satanizado Carlos Salinas de Gortari. Esos avíos, en sus deslumbrantes envoltorios y sus refinadas presentaciones, supongo que desaparecerán pronto de las estanterías. Nadie los podrá comprar si nuestra moneda se desploma como en aquellos tiempos de incertidumbre orgánica debida a los sátrapas populistas del PRI. Nadie comprará tampoco autos ni televisores ni hornos de microondas ni ordenadores portátiles. La insidiosa gratificación del consumo redundante desaparecerá de nuestras existencias. Nos volveremos más sabios y no tendremos más remedio que centrarnos en las cuestiones esenciales del ser en vez de rendir tributo a los dioses del tener.

Justamente, ahí está la amenaza. Ahí se genera la angustia. Ahí germina el miedo. Para muchos seres humanos, la crisis económica significa la pérdida pura y simple de las más elementales garantías: una mujer, entrevistada por los reporteros del informativo de Jacobo Zabludovski, contaba que ha dejado de recibir los dineros que su marido, albañil emigrado al país vecino del norte, le enviaba cada mes. Este buen hombre se ha quedado sin trabajo. Sin la paga, esto es. Y, mientras tanto, su esposa, en algún rincón perdido de Guanajuato, no tiene ya con qué dar de comer a los hijos. La disyuntiva de otras personas, sin embargo, no es tan dramática o, por lo menos, no significa la pérdida total de cualquier bienestar: millones de consumidores de las clases medias se preguntan si podrán vacacionar o si los chicos seguirán estudiando en escuelas privadas. Otros, se privarán de los trapos de marca o de los coches de lujo. No son cuestiones menores por más que la insultante pobreza de este país nos lleve a no atrevernos siquiera a hablar de ello. Pero, finalmente, en los talleres que dan mantenimiento a los automóviles trabajan mecánicos y en los restaurantes de postín laboran meseros y en todos los lugares donde se venden artículos suntuarios hay personas de a pie que se ganan la vida honradamente. Gente que va a perder sus empleos en la próxima oleada universal de austeridad. No es bueno para nadie que los ricos dejen de gastar.

Los comunes mortales no entendemos lo que está ocurriendo. ¿Dónde está el dinero que se ha perdido, para empezar? En el lenguaje de la economía virtual, las cifras son una abstracción. Los montajes de especulación financiera, encima, son extremadamente enredados e incomprensible inclusive para los Gobiernos que intentan tapar los enormes agujeros creados por las “hipotecas basura”, origen oficializado de todos los males que nos azotan (aunque las tramas armadas por otros bancos, que no tienen nada que ver con los préstamos hipotecarios, sean tan sospechosas como los esquemas de los codiciosos jugadores de la Bolsa de valores).

Lo verdaderamente interesante de todo esto, con todo, sería la puesta en tela de juicio de un sistema económico que se sustenta en la creación permanente de nuevas necesidades para los individuos: el consumista crónico, atrapado en un implacable círculo de anhelos y apetitos, es una figura imprescindible para el funcionamiento de la maquinaria; debe comprar, debe alimentar con su billetera la insaciable caja registradora de los mercadores, debe agenciarse una cantidad creciente de bienes y artículos para hacer girar los engranajes de la economía y buena parte de esta aventura de comprador compulsivo la debe emprender con dineros ajenos que, por si fuera poco, le son cobrados de manera implacable e inmisericorde por los agiotistas. El crédito, de pronto, deja de ser un mero instrumento financiero para devenir en diabólico montaje. Nos podríamos hacer una gran pregunta en estos momentos: ¿es viable este modelo? Y también cuestionarnos si lo que está fallando es el diseño original o si esto es un mero tropezón en el glorioso camino hacia el capitalismo ecuménico. Por lo pronto, el futuro es negro. Muy negro, en un país en donde faltan oportunidades y sobran… delincuentes.

Economía: un nuevo rol para el Estado

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Excélsior

VENECIA.- Hace seis siglos y medio, esta ciudad fue el epicentro de lo que varios historiadores —como Frederick C. Lane— han calificado como la peor crisis financiera de todos los tiempos.

Sucedió cuando la especulación con la plata y el oro, desatada por los avariciosos mercaderes venecianos, hizo quebrar a los grandes bancos de Florencia y secó por completo el crédito en el continente europeo. Fue tan grave, que arrasó con la tercera parte de su población.

El hambre y la peste —traída desde China por los mongoles, aliados de los venecianos en el saqueo de metales— mataron a más de 30 millones de personas en los años que siguieron al colapso de 1345.

Hoy, por todos los rincones de Venecia —por ejemplo, en el milenario mercado de Rialto, el Wall Street del siglo XIV— se escucha el mismo tema de conversación: la recesión que ya se manifiesta en todo el mundo.

Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en Wall Street, aquí y en buena parte de Europa crece la convicción de que el problema es el modelo que surgió de ese eufemismo llamado Consenso de Washington.

Antonella Zamperla dice no saber mucho de economía, pero sí lo suficiente para manejar los estados de cuenta de su pequeño negocio, en el barrio de San Bortolomio. Y le basta ese conocimiento, si no es que el simple sentido común, para responder a bocajarro, cuando le pregunto qué hacer ante la crisis: “No veo por qué debamos rescatar a los bancos especuladores. Si ellos ya no tienen para prestar, pues que nos preste el Estado. Prefiero deberle al Estado que a esos bancos”.

El Estado. Nos habían dicho que era un concepto en desuso, igual que el verbo nacionalizar. Peor que eso, siquiera hablar de nacionalizaciones significaba, hasta hace poco, convertirse en apóstata del culto al consumo desenfrenado y la riqueza instantánea.

Hoy hasta los sacerdotes del templo están volteando a ver al Estado. De ser el prestamista de último recurso, ha pasado a ser el comprador de última hora. Ese reconocimiento comenzó en Gran Bretaña, con el plan anticrisis del ministro de Finanzas, Alistair Darling, pero ahora ya ha cruzado el Atlántico y remontado por el Potomac y el Hudson.

Después de que las mieles de los 700 mil millones de dólares destinados a sanear los créditos tóxicos resultaron insuficientes para frenar la debacle financiera, ahora Wall Street y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos piensan que, después de todo, el señor Darling no andaba tan mal: El Estado puede ser propietario de una parte de los bancos en quiebra.

Sí, leyó usted bien, el Estado. Y la elección no fue ideológica sino simplemente práctica. Como ha apuntado el economista Alexandre Delaigue, la presente crisis no es de liquidez sino de solvencia. Es necesario, pues, que el Estado entre a recapitalizar los bancos.

Mire lo que le valió al primer ministro británico Gordon Brown ser el primero en aceptarlo: De ser irrelevante y enfrentar una rebelión en las filas del Partido Laborista, donde se le creía incapaz de reelegirse, Brown tiene ahora posibilidades reales de repetir en Westminster. Sin embargo, dudo que el mismo truco sirva a John McCain, el maltrecho candidato presidencial del partido de George W. Bush.

Y no se trata de comenzar a entonar aquí La Internacional. Si llegamos a tal situación de desenfreno económico fue porque el Estado controlador dio lugar a enormes ineficacias y actos de corrupción, que lo volvieron un bocado sencillo de tragar para los Friedman, los Thatcher y su claque en los países en desarrollo, como Carlos Salinas. Cuando el dinero no es de uno, sino de todos, los incentivos para emplearlo bien suelen ser pocos, a menos que la educación y las leyes del país en cuestión den para algo más. En México, por ejemplo, no ha sido así.

Dicen que toda crisis constituye una oportunidad. Acaso la nuestra, la de la humanidad, es dejar atrás los extremos de estatismo exacerbado y fundamentalismo de mercado, e imprimir algo de sensatez en el manejo de la economía global.

Finalmente, ya vimos que el exceso de control gubernamental y los mercados sin freno son, ambos, extremos peligrosos. El primero compromete la libertad y frena la creatividad; el segundo lleva inevitablemente al conflicto, porque los mercados se globalizan más rápido de lo que puede globalizarse la ética.

Quizá ahora lleguemos al consenso —ese sí— de que no se vale tener un mundo con mil millones de hambrientos y otros dos mil millones, o más, de miserables a secas. Porque la cuestión no es sólo regular la opulencia sino encontrar maneras —no populistas ni corporativas, se entiende— de dar oportunidades de desarrollo a todos.

La mejor manera de hacer eso, efectivamente, es revitalizar el Estado. No revivir el viejo Estado derrochador de energías, ineficiente y corrupto, sino dar lugar a un Estado responsable, dotado de instituciones transparentes y reglas para la rendición de cuentas.

Desde 1345, la ausencia de una entidad como el Estado ocasionó 30 millones de muertes, provocadas por la usura y la especulación sin freno. En aquel tiempo, el Estado era tan inexistente que los bancos florentinos de las familias Peruzzi y Bardi cobraban ellos mismos los impuestos en la Inglaterra gobernada por Eduardo III.

En aquellos días, por supuesto, no había CNN ni internet, así que las noticias de la crisis financiera tardaron cinco años en conocerse y tener efectos, como ha documentado el historiador Edwin S. Hunt, autor del libro The Medieval Supercompanies.

Hoy el desastre puede ocurrir en cosa de minutos. Mayor razón aún para no dejar crecer esas burbujas especulativas, que llenan los bolsillos de unos pocos, y empobrecen a la mayoría cuando irremediablemente terminan por estallar.

No hubo Nobel para Gallo...

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

La gran sorpresa del Nobel fue que Estocolmo no incluyera a Robert Gallo como codescubridor del virus causante del sida, el VIH. Así, la polémica acerca de la paternidad parece tener una conclusión: Luc Montagnier y sus colaboradores lo descubrieron. La decisión parece dejar a Gallo en una posición incómoda, cuando ya había hecho las paces con Montagnier luego de la demanda en tribunales. Una magnífica nota de Jon Cohen y Martin Enserink en Science del viernes pasado permite asomarse al conflicto.

La mañana del 6 de octubre pasado sonó el teléfono de Robert Gallo. No, no era el Comité felicitándolo porque compartiría el Nobel de fisiología o medicina con Montagnier, sino un reportero informándole que había sido para Luc Montagnier y Françoise Barré-Sinoussi del Instituto Pasteur de París. Había un tercer premiado, y era el alemán Harald zur Hausen, por su descubrimiento del virus del papiloma humano que causa el cáncer cérvico-uterino y mata millones de mujeres.

“Los 50 profesores del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, dieron a Montagnier y Barré-Sinoussi la mitad del premio, $1.4 millones, y la otra a Zur Hausen, de la Universidad de Heidelberg”. Anunciados estos tres no podía haber un cuarto, Gallo, porque el Nobel no se entrega a más de tres. Nadie puede negar la estupenda contribución de Gallo al conocimiento del VIH. Lo que quedaba al parecer resuelto era la polémica sobre el supuesto codescubrimiento por vías independientes.

Gallo reaccionó con aliviane a la noticia haciendo notar que los tres premiados merecían el Nobel. Sin embargo, reconoció lo evidente: su decepción: “Sí, estoy un poco abatido por eso, pero no mucho”, dijo a Science. “Lo único que me preocupa es que esto dé a la gente la impresión de que yo pudiera haber hecho algo equivocado.”

El propio Montagnier también dijo a Science que le sorprendía la eliminación de Gallo. “Fue importante probar que el VIH era la causa del sida, y Gallo tuvo un papel muy importante en esto”, reconoció Montagnier. “Lo siento mucho por Gallo”.

El equipo francés aisló el VIH de un ganglio linfático inflamado en un paciente con un padecimiento todavía desconocido en 1983, pero similar a otros aparecidos un año antes en California, siempre entre jóvenes homosexuales. La definición de la nueva entidad clínica permitió localizar la zona donde ya cundía como una devastación general sin fronteras de sexo, edad ni orientación sexual, que eran los países centroafricanos: aldeas completas desaparecían a causa de un mal nunca visto, resistente a brujería y medicina.

El equipo francés del Instituto Pasteur detectó actividad de una enzima llamada transcriptasa reversa: el VIH no era un virus, sino un retrovirus que se caracterizan por usar la maquinaria genética de células infectadas para replicarse. El equipo de Montagnier describió por primera vez el VIH en el número de Science correspondiente al 20 de mayo de 1983. Concluían diciendo: “El papel del virus en la etiología del sida aún debe determinarse.”

La primera evidencia de que el VIH era la causa misma llegó un año después, y del equipo de Gallo. Con cuatro artículos en Science demostraron que el VIH pertenecía a virus similares descubiertos por ellos. El primer retrovirus humano (con ARN en vez de ADN) había sido descubierto también en el laboratorio de Gallo y fueron estos trabajos los que permitieron cultivar luego el VIH en laboratorio.

La polémica entre Gallo y Montagnier estalló en 1985 al tratar de patentar la primera prueba sanguínea para localizar anticuerpos contra el VIH, señal de la infección.

“En 1987, el presidente Ronald Reagan y el primer ministro francés Jacques Chirac calmaron las aguas legales al proclamar dos codescubridores del virus y concertar que las regalías por la patente [de la prueba] se dividieran entre los dos países. Gallo y Montagnier aceptaron”. La rama de olivo fue un extenso ensayo sobre la cronología del VIH que publicaron en Nature como coautores.

“Pero se reencendió la polémica en 1990, cuando el Chicago Tribune publicó una extensa investigación realizada por John Crewdson, quien se preguntaba si el laboratorio de Gallo no había robado el virus al grupo de Montagnier.” El conflicto llegó hasta el Congreso de Estados Unidos, pero investigaciones posteriores exculparon a Gallo y su equipo de cualquier conducta desleal.

En 2002, Gallo y Montagnier escribieron sendos ensayos para Science. Ambos reconocían las mutuas aportaciones. Sus escritos fueron vistos como preparación del terreno para recibir un Nobel compartido. Pero un miembro del Comité Nobel 2008, Jan Anderson, dice que al tomar su decisión siguieron el deseo de Alfred Nobel, “al honrar el primer descubrimiento” y no cada sucesivo hallazgo.

El secretario del Comité, Hans Jörnvall, fue más contundente durante la conferencia de prensa en Estocolmo: “Al decidir qué descubrimiento merece el Nobel, nosotros somos los expertos, no un grupo de abogados…”

Razas y especies: 516 años de búsqueda

Luis Manuel Guerra
quimicoguerra@quimicoguerra.com
La Crónica de Hoy

Hoy hace apenas 516 años se inicia la aventura más fascinante de los diez mil años de civilización que lleva la raza humana: el descubrimiento de un “Nuevo Mundo” con nueva vida, nuevas especies, diferentes a las que se conocían en el “Viejo Mundo”.

La concepción del mundo y de la vida, la Weltanschauung de los humanos cambió para siempre, desencadenando desde entonces un frenesí por conocer, por explorar, por conquistar, por comprender lo complejo y lo diverso de la vida.

Transcurrieron otros trescientos años, hace apenas 216, y se empezó a generar la corriente de pensamiento del Naturalismo, primero con Humboldt, luego con Darwin. Transcurrieron otros cien años, hace apenas 116, y aparece en la cultura humana el concepto del Conservacionismo, con Aldo Leopold y la Smithsonian Institution.

Transcurrieron otros cincuenta años, hace apenas 56 años (¡acababa yo de nacer!) y surge en el mundo la cultura del Ambientalismo. Transcurrieron otros 25 años, hace apenas 31 años (muchos de mis lectoras y lectores ya habían nacido), y se establecen el “Día de la Tierra”, el “Día Mundial del Medio Ambiente”, y más importante aún, se empiezan a discutir, por primera vez en los diez mil años de civilización, los “Límites al Crecimiento”.

Transcurren otros 12 años y medio, hace apenas trece años, y se otorga el primer Premio Nobel por investigaciones sobre el medio ambiente: el Premio Nobel de Química 1995 a Mario Molina y Sherwood Rowlands por el descubrimiento del agujero de ozono.

Transcurren otros seis años, hace apenas siete, y el homo sapiens despierta con horror ante el Calentamiento Global debido a la acción humana. Transcurren otros tres años, hace apenas cuatro, y se conforma por primera vez en la historia de la humanidad, un mercado internacional para pagar por contaminar, los Bonos de Carbono.

Transcurre otro año y medio, apenas hace dos años y medio, y muchas naciones del planeta establecen estrategias nacionales e inclusive regionales, para enfrentar el Cambio Climático. 516 años de búsqueda de nuestra raza para aprender a desarrollarnos en armonía con las otras especies.

Esta búsqueda está empezando a dar resultados: Estamos los humanos empezando a manejar sustentablemente nuestros bosques, estamos desarrollando formas limpias de producir energía, hemos iniciado la construcción de vivienda sustentable, estamos diseñando las primeras “Ciudades Verdes”, y más importante aún, hemos creado un sinnúmero de organizaciones ciudadanas dedicadas a proteger la biodiversidad en el planeta.

Se está fortaleciendo en el mundo la idea de que uniendo esfuerzos, estableciendo alianzas, encontrando propósitos comunes que resalten lo que nos une y minimizando lo que nos separa, podremos timonear a la raza humana hacia un desarrollo sustentable en armonía con la Naturaleza.

Un bellísimo ejemplo de esto lo viví la semana pasada en nuestro México cuando presencié la alianza hecha entre una asociación civil de excelencia dedicada a la conservación de nuestros hábitat (y a la que orgullosamente pertenezco desde hace más de dos décadas), Pronatura, y una gran empresa de éxito que se ha ido consolidando en nuestro país como una empresa social y ambientalmente responsable, Procter & Gamble. Unieron sus habilidades y recursos para salvar de la extinción una especie emblemática y estratégica para la estabilidad de la cadena alimentaria de nuestras costas: el Pelícano Pardo.

Resulta que esta ave marina se ha visto fuertemente afectada por los derrames petroleros en nuestros mares, sobre todo en el Golfo de México. Al impregnarse el plumaje de estos pelícanos con petróleo, los hidrocarburos en él contenido actúan como solventes de la grasa que los protege del frío y les permite la flotación en el mar.

Un grupo de jóvenes biólogos marinos se había ya dado a la tarea de recoger estas aves indefensas y condenadas a la muerte cada vez que ocurría un derrame de petróleo. En búsqueda desesperada de un agente tensioactivo suficientemente efectivo para disolver el petróleo, pero adecuadamente suave para no dañar a estos delicados seres, Procter & Gamble les proporcionó el detergente Salvo, que resultó ideal para bañar a los pelícanos para quitarles de encima el aceite sin dañarlos.

Se estableció así una sociedad virtuosa a favor de la Naturaleza, en donde los biólogos marinos recibieron el apoyo de Pronatura para desarrollar un proyecto de colaboración con Procter para proteger al Pelícano Pardo, usando las instalaciones que Pronatura ha desarrollado en Veracruz, para observar y proteger las rutas migratorias de aves que vienen desde Norteamérica en estas fechas, para pasar el invierno, y dedicarlas como centros de capacitación para proteger al Pelícano Pardo. Procter & Gamble aporta el dinero para que toda esta operación pueda llevarse a cabo.

Cada ave impregnada se baña en diferentes recipientes de 200 litros que se instalan en estaciones de rescate móviles en el sitio donde ocurren los derrames. Se les mantiene un tiempo en condiciones de protección para observarlas y prepararlas para su liberación.

Querida, querido lector, es tan bello y edificante ver las parvadas de pelícanos limpios y sanos volar hacia el mar con una nueva oportunidad de vida, que recapacitando acerca de estos 516 años de búsqueda, me convenzo de que es cierto que enfrentamos grandes retos para revertir tanto daño que hemos causado, pero con ejemplos como el que nos dan Pronatura y Procter, tenemos la oportunidad de garantizarnos un futuro, un futuro en armonía entre el ser humano y todos los habitantes no humanos de este planeta.

Te invito a ver hoy a las 11:30 de la mañana el programa “Vida Verde” por el canal AprendeTV, 412 de cable. El tema: El amor por los animales. Un ejemplar único de hembra humana lo conduce ejemplarmente. No te lo pierdas.

Atajo de izquierda

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Todos aceptaron plan emergente
El otro “si no pueden, renuncien”


¿Cuántas críticas recibió el plan emergente anunciado por el gobierno de Calderón para enfrentar la crisis financiera global? Algunos dijeron que fue “tardío pero aceptable”, otros reprocharon que sólo ante la emergencia “salió el dinero para una refinería”, en tanto que los más escépticos movieron la cabeza en tono afirmativo; fue una buena respuesta.

Quieran o no, la respuesta de Felipe Calderón a una crisis mundial no sólo sorprendió a propios y extraños —a los dos extremos entre amarillos y tricolores—, sino que dejó sin mucha tela de dónde cortar a los extremistas que preparaban misiles contra el “gobierno espurio”.

Hoy se sabe que en las trincheras amarillas y tricolores se preparaba un intenso bombardeo contra un gobierno derechista de escasos reflejos para responder a la crisis, lento, incapaz de reaccionar como muchos esperaban, y cuyos voceros hacían el ridículo con expresiones como el “catarrito” a la economía mexicana, en un intento por mantener la calma de los sectores productivos y financieros y de la sociedad en general.

Por eso la urgencia del PRI, del ala moderada del PRD y hasta de “el movimiento soy yo” para que el Presidente se expresara sobre una crisis que ya tenía a muchos prendidos de la lámpara, y anunciara las medidas que tomaría el gobierno, especialmente frente a la urgencia de evaluar y aprobar el Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos para el año electoral venidero: 2009.

CAMINO CONTRARIO

Pero cuando todos esperaban una receta clásica, al estilo de López Portillo, De la Madrid, Salinas o Zedillo, de dolorosos recortes en presupuestos, cancelación de la inversión pública, ajustes del cinturón de la población, inflación y elevación de impuestos, el gobierno de Calderón dio vuelta en sentido contrario. Tomó por la ruta izquierda.

Para enfrentar una crisis que no se parece a las más recientes que ha encarado México —de insolvencia de pagos, como la del “error de diciembre” en los primeros días de 1995, al inicio del gobierno de Ernesto Zedillo—, Calderón lanzó un ambicioso proyecto de inversión pública, de reactivación económica y creación de empleos que deja ver un perfil de izquierda que, incluso, atrapó a moderados y radicales del PRD.

Sorprende que en una sociedad polarizada, cuyas heridas de 2006 aún no han sanado, su clase política opositora, que apuesta al fracaso del gobierno —por lo menos una porción del PRI emparentado con la llamada izquierda—, recibiera casi sin chistar el plan presentado por ese “espurio” gobierno de Calderón. ¿Dónde están los misiles que tenían preparados amarillos y tricolores? ¿Dónde está el equivalente al “error de diciembre” que suponían atraparía de nuevo a México?

Hoy no es posible saber cuál será el resultado del programa emergente. No se sabe cuál será la respuesta del Congreso, si será lo rápido que demanda la emergencia, si mañana no aparecerán inconveniencias que limiten los alcances del programa, o si su puesta en marcha —en la parte que no requiere de participación del Congreso— será efectiva. Lo que sí se sabe es que la reactivación económica que propuso arrebató banderas fundamentales a los opositores de PRI y PRD, y abrió la puerta para aprobar en los días que siguen la reforma petrolera.

CACAREAR EL HUEVO

Pero lo que pocos saben es que el paquete de medidas emergentes que anunció el Presidente para enfrentar la crisis no fue una reacción a bote-pronto, y menos una respuesta sobre las rodillas. El truco está en el diseño de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos que el gobierno preparó para 2009. Desde Hacienda se monitoreó la crisis hipotecaria de EU, su evolución y efectos en el mundo, y se hicieron cálculos y propuestas para enfrentar una embestida mayor contra la economía mexicana.

Existe una interrogante cuya respuesta podría explicar el tamaño de la audacia del gobierno de Calderón. ¿Por qué si hace apenas unas semanas se envió al Congreso la iniciativa de Ley de Ingresos y el Presupuesto no se propuso el ambicioso programa de inversión pública en esa iniciativa? ¿Por qué no apareció la construcción de una refinería, la millonaria inversión carretera…? ¿De dónde salió o saldrá ese dinero adicional?

El gobierno sacó un as de la manga que, a decir de especialistas, era parte del “parque” que tenía preparado para enfrentar a los opositores a la reforma petrolera. El anuncio de la construcción de una nueva refinería —falta ver la rebatiña entre gobernadores por llevarla a su territorio— y el reajuste en los pidiregas en Pemex no sólo fue una medida acertada, sino que enfiló la reforma petrolera por el rumbo correcto.

Pero si bien Calderón mostró un acierto al anunciar las medidas de su gobierno frente a la crisis global, existe un detalle: que ese mismo gobierno parece incapaz de “vender” a la sociedad lo que a los ojos de la clase política es un acuerdo. Calderón y su gobierno no conocen aún la estrategia de “cacarear el huevo”. Y en cambio, vimos al Presidente repetir su mensaje de la tarde del miércoles, la noche del jueves, en cadena nacional. La comunicación va mucho más allá de remachar sobre lo mismo.

Además, el Presidente, sus estrategas y los encargados del diseño de la comunicación parecen no entender que los ciudadanos, sobre todo los de a pie, en momentos de crisis requieren una explicación puntual de lo que pasa y lo que realiza el gobierno para enfrentar la crisis. Buena parte del problema está en la confianza o desconfianza de la sociedad.

LA OPINIÓN PÚBLICA

Pero en el otro lado —y más allá de la crítica que puede hacer la clase política— está la llamada opinión pública, cuyas leyes hoy están más vigentes que nunca en México y que no son otras que la crítica a los errores y dislates del gobierno, o el premio a los aciertos, y que serán determinantes frente a la crisis financiera, la respuesta del gobierno y del Estado todo y, especialmente, en la eficacia de esa respuesta. ¿A qué nos referimos?

Los ciudadanos no podemos dejar en manos sólo del gobierno, del Congreso, de las instituciones del Estado la solución de los efectos de la crisis financiera en México. Hoy más que nunca obliga la crítica, la sanción social, el empuje para que representantes populares y gobernantes den lo mejor que tengan. Y vale recordar a la familia Martí en otro momento crítico. Sea en una crisis de inseguridad o financiera global, “si no pueden, que renuncien”.

EN EL CAMINO

Contra la tradicional generosidad de la sociedad mexicana, y a pesar de que en 2008 la temporada de lluvias ha sido aún más intensa, no es suficiente la ayuda para los damnificados de Veracruz, Tabasco y Chiapas. Por eso hoy la Cruz Roja y ONG llaman a la sociedad para colaborar con alimentos y ropa a los centros de acopio localizados en el Zócalo y las 16 delegaciones políticas.