octubre 24, 2008

Don contreras

'Mmmm... Tal y como te gust...' por Paco Calderón

¿Palabra de AMLO?

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Nadie puede afirmar que su dicho es irrebatible. Florestán

Todo indicaba que Andrés Manuel López Obrador había tomado su parte ganadora en la reforma energética.

Así lo indicaban las declaraciones de Manuel Camacho la víspera; las conclusiones del Comité Técnico de Especialistas del FAP, que a través de Rolando Cordera había dado su visto bueno, y los mismos términos de la reforma en sí: cero privatización.

El martes, AMLO encabezaba un mitin en el Hemiciclo a Juárez. Habían hablado Jorge Eduardo Navarrete, del citado Comité Técnico, y el senador Pablo Gómez, quienes hicieron saber que habían evitado la privatización de Pemex, que la reforma iría.

Todo apuntaba, pues, a que López Obrador aceptaría, hasta que eso que está en su naturaleza, no acepta a los argumentos, sólo su visión, le afloró, y a medio mitin propuso una votación sobre si seguía o no la resistencia, y si aceptaban o no la corrupción en Pemex.

Salieron las urnas, las boletas y los resultados. De un evento al que asistían cuatro mil personas, aparecieron más de 17 mil votos, casi doce mil, dijeron, por relanzar su resistencia civil pacífica, citando para bloquear el Senado a las siete de la mañana del jueves a fin de impedir la votación, lo que llevó a los legisladores, luego de un leve intento, a sesionar en la sede alterna en la Torre del Caballito, hasta donde los siguió López Obrador para exigir derecho de audiencia y que se incluyeran doce palabras, que son quince, para respaldar la reforma: No se suscribirán contratos de exploración y producción que contemplen el otorgamiento de bloque en áreas exclusivas.

Le negaron la tribuna, no es senador, y la reforma salió por mayoría abrumadora. Ya no hubo espacio para sus “doce palabras”, y lo que podía haber sido una victoria, él mismo se encargó de convertirla en derrota, lo que ya tampoco le importa.

Retales

1. PUNTO G.- El presidente Calderón confirmó su asistencia a la cumbre del G-20 y G-7, el próximo día 15 en Washington. La batuta la llevarán Gordon Brown y Nicolás Sarkozy, ante un decadente George W. Bush. Participará el próximo presidente de Estados Unidos. Se busca un nuevo sistema financiero internacional. Con Calderón irá Agustín Carstens;

2. SAINETE.- Tres senadores se dijeron de todo, pero no se atrevieron a más. El choque fue entre ex gobernadores: dos del PAN, Alejandro González Alcocer, de Baja California, y Felipe González, de Aguascalientes, contra el ex gobernador priista de Veracruz, Dante Delgado. Se empujaron, se gritaron y ya. Ni para eso; y

3. INSTITUTO.- Cada día se complica más la crisis en el Instituto Electoral del Distrito Federal. Sus consejeros se desmarcan de los diputados y quieren elegir a su nuevo presidente, que será mujer y miran hacia Rosa María Mirón Lince, ya propuesta por el PRD para consejera del IFE.

Nos vemos el martes, pero en privado.

¡Gracias, Andrés Manuel!

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Debemos gratitud al apostolado de AMLO; enseñó lo mejor de la antidemocracia
Deshonestidad intelectual y política; culto al engaño, deslealtad y traición


La naciente democracia mexicana —con todas sus fallas y carencias— debía estar de fiesta y dar muestras contundentes de gratitud a uno de sus próceres: Andrés Manuel López Obrador.

Sí, porque sea deliberado o involuntario, “Andrés” —como le dicen sus leales— le ha hecho un servicio invaluable a la sociedad y democracia mexicanas. Más aún, seguramente habría muchas voces que se sumarían en favor de crear un reconocimiento de mayor jerarquía a la Belisario Domínguez, para reconocer los invaluables aportes del tabasqueño a la patria.

¿Pero cuáles son —en momentos de crisis política y económica— los aportes de López Obrador a la difusión de los valores democráticos? Sin duda el mayor aporte es el apostolado que por décadas ha dedicado al arte de enseñar. A través de potentes instrumentos didácticos —que además de poseer domina a la perfección— como la demagogia y el engaño; AMLO nos enseñó a todos lo peor de la práctica democrática; las artes más cuestionables de la política mexicana, los más retorcidos meandros de la clase política y de la mal llamada izquierda.

Con una convicción admirable, el venido de donde los verdes se amotinan, nos dejó a todos lecciones fundamentales, invaluables, que van pegadas hasta la médula de los huesos de los políticos mexicanos y que él, prohombre del poder, depuró hasta la perfección. Nos referimos a la deshonestidad intelectual y política, a las florituras de la deslealtad y la traición, sin faltar la mentira, colofón de lo que hoy identifica la sociedad como uno de sus más acabados méritos.

Durante décadas, los ingenuos forjadores de la izquierda mexicana acusaron a Díaz Ordaz, a Echeverría, López Portillo, De la Madrid, Salinas y demás hierbas del poder, de deshonestos política e intelectualmente. ¿Por qué? Porque blandían la bandera democrática, despreciaban la democracia y sólo les importaba el poder por el poder. Debió llegar Obrador y enseñar con el ejemplo, que el poder es eso, deshonestidad intelectual y política.

Y muchos ingratos podrán regatearle méritos y hasta descreer lo que todos en el PRD saben, pero para llegar a la dirigencia amarilla engañó y traicionó a Heberto Castillo y a Jesús Ortega. Como dirigente del PRD, pactó en secreto con el presidente Zedillo, y concertacesionó gobiernos, el de Zacatecas y Baja California Sur, entre otros. En su ambición desmedida olvidó a sus paisanos tabasqueños para buscar la candidatura a jefe de Gobierno del DF. Lección inolvidable esa en la que mediante el chantaje y el amago de violencia impuso su candidatura, a pesar de que era ilegal. Como jefe de Gobierno del DF cubrió la deshonestidad intelectual y política con el manto de la demagógica “honestidad valiente”, al tiempo que esgrimió dos de sus más acabadas florituras: traición y persecución políticas. Ejemplo de ambición sin límite, cometió parricidio político contra su padre, Cuauhtémoc Cárdenas, además de perseguir a muerte a Rosario Robles, gobernante sin la cual no habría llegado al cargo.

En el ejercicio del poder ratificó a los ingenuos de lo que alguna vez fue la verdadera izquierda, que vivían en el error. Los negocios se hacen en lo oscurito. No licitó los segundos pisos, escondió las auditorías, y fomentó la corrupción con empresarios que financiaron su campaña presidencial. Claro, al ser descubierto, gritó con un formidable ejemplo de temple: “¡Al lobo, al lobo!”. Dejó tirado a su socio Bejarano, persiguió cual preso político a Carlos Ahumada, difamó a Rosario Robles —muestra ejemplar del machismo del poder, y la echó del PRD en forma denigrante— mientras que ocultó ante la autoridad a Gustavo Ponce, genio financiero de alegre vida en Las Vegas. Falta: rehizo a su grupo de contadores con la esposa del pillo Carlos Imaz. Cátedra doctoral sobre las antípodas de la democracia.

Las más didácticas lecciones de democracia las ofreció en julio de 2006, proceso electoral en el que todos conocimos la fuerza de la incultura democrática, del engaño colectivo, del odio y la polarización. Cuando le preguntaban si respetaría el resultado del 2 de julio, aseguraba que era un demócrata, creyente del IFE, respetuoso de las instituciones. Cuando perdió no aceptó la derrota, inventó un fraude, mandó al diablo a las instituciones y echó a pelear a hermanos contra hermanos. Lección también inolvidable.

La reforma petrolera exaltó el valor del aporte. Sabíamos cómo se autodestruye un candidato presidencial, como dinamita al PRD, las tácticas para tumbar a un gobierno y acabar con la democracia. Hoy aprendimos que la lealtad con México es charada; que lo importante es pavimentar el camino para el regreso del PRI al poder. Para eso servirá la reforma. Gracias, Andrés, por todas esas enseñanzas invaluables, aportes para que los ciudadanos no cometan el mismo error dos veces. Gracias, Andrés, por confirmar todo lo que aquí dijimos: tu cultura antidemocrática y que la reforma que fuese, la rechazarías.

Reforma, sí; AMLO, no

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

“El PRD dice que sí y ya”. Eso lo afirmó ayer Graco Ramírez, senador del Partido de la Revolución Democrática, en plena discusión del dictamen de la reforma energética. Lo cual no fue buen indicio para las adelitas que se manifestaban en las calles…

Pero, nos guste o no, el proceso que se vivió en lo referente a la reforma energética, tomó el cauce de quien menos tendría que haberlo dictado. Y es que, en la larga víspera de la discusión energética, previa al voto en el pleno, Andrés Manuel López Obrador sí consiguió algo, bueno para su movimiento y malo para la vida política del país. Al menos en un inicio, que nos hizo pensar que AMLO se saldría con la suya y que la reforma del Ejecutivo llegaría a la discusión con remedos sugeridos por el movimiento pejista. Empezando porque sus movilizaciones lograron evitar el paso de los senadores al recinto legislativo, por lo que la discusión tuvo que moverse a una sede alterna, las oficinas en la Torre del Caballito. Punto para el equipo del tabasqueño.

Pero a la mera hora de la votación, un Andrés Manuel acostumbrado a cantar victoria con anticipación, se quedó con ese solo punto en sus manos. Ya habíamos escuchado de los preparativos de algunas movilizaciones para festejar lo “conseguido” con todos los merequetengues que armaron. De hecho, para cerrar esta etapa, el movimiento del Peje estuvo a punto de darle la palabra, algunos de sus aliados en el Senado —Yeidckol Polevnsky, Rosario Ibarra— intentaron abogar por que los senadores lo escucharan.

Pero no, finalmente fueron 113 votos a favor —de todos los partidos— contra sólo seis en contra, los que le dieron el “sí” a los dictámenes que ya sólo aguardan por su aprobación en el pleno de San Lázaro. Así, la reforma avanza y el movimiento de López Obrador se fragmenta.

¿Por qué digo esto? Finalmente, una de las razones por las que Andrés Manuel siguió su lucha, fue por el apoyo que los legisladores de su partido le daban a sus movilizaciones. ¡Cómo olvidar esos 17 días de secuestro del Congreso de la Unión! Pero los votos dados por la mayoría de esos mismos legisladores nos hicieron ver que AMLO y su grupo se van quedando sin respaldo.

Apenas unos cuantos votaron en contra de la reforma, que tampoco constituyó un apoyo significativo para Andrés Manuel, quien sí lo resintió. Tanto así que, en la manifestación encabezada por él a las afueras de donde la discusión se llevó a cabo, dio varios mensajes a sus seguidores. Uno de ellos, que provocó sentimientos encontrados, hizo alusión, no a una derrota, pero sí a un cambio de estandarte, como lo comentamos ayer. La lucha por congelar el precio de 25 productos de la canasta básica es ahora la causa con la que Andrés Manuel intentará mantener vivo su movimiento.

Ni los enfrentamientos entre las adelitas con miembros de la PFP ni las premoniciones de privatización hechas por Ricardo Monreal lograron darle fuerza a un AMLO que se quedó entre el gusto, que ahora entendemos por el aguante, y el descontento provocado por el apoyo que se le esfumó. Él, acostumbrado a cantar victoria prematuramente, ya estaba listo para festejar la negativa que nunca llegó.

Porque lo de ayer no sólo es una luz verde para la reforma energética, nos dice también que, a pesar de todo lo que armó AMLO, las decisiones finales se siguen tomando en las instituciones y no en la calle…

¿Resistencia o patraña?

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Varias veces he expresado aquí que la lógica del movimiento de Andrés Manuel López Obrador no es democrática, sino insurreccional. Sigo pensando que si en el 2006 no llegó más lejos fue porque su gente lo abandonó en el camino y el movimiento, la insurrección, se desfondó.

De ahí mi extrañeza por los hechos de las últimas horas. ¿En verdad creyó que esa farsa de votación entre sus cuates (a un ritmo de cinco votos por segundo) el miércoles en la noche sería tomada en serio por alguien más que ellos? ¿Calculó que tenía la potencia para meterle un cartucho de dinamita a la para entonces palomeada reforma de Pemex? ¿Pensó que el PRD tiraría meses de zurcido fino y lo acompañaría en la locura? ¿O simplemente quiso jugar para su grada, para divertirlos y divertirse?

Me quedo con la duda. ¿Asistimos a una jugada maestra de mediano y largo plazo de un brillante estratega, o las protestas de ayer afuera del Senado y El Caballito son estampas de un personaje que, en el mejor de los casos, cabecea entre el esplendor y la senilidad, la genialidad y el pastelazo?

¿López Obrador es un paciente Lenin, o va en camino de convertirse en el actor de una olvidable opereta? ¿Lo que tuvimos ayer fue resistencia o patraña?

El luchador social de Tabasco, el exitoso presidente del PRD, el controvertido jefe de Gobierno del DF, el alguna vez político amado por ochenta y tantos por ciento de los mexicanos merece cualquier final, menos el de un veterano de burlesque al que ya nadie quiere contratar.

Pero cuando no se quiere escuchar una voz disonante, cuando uno se asume muy superior a la media, o cuando se cree que las batallas se ganan de antemano, el desenlace suele ser el frentazo. O el ridículo.