octubre 28, 2008

Aprueba Congreso totalidad de la reforma energética

Andrea Merlos
El Universal

Tras rechazar las reservas de algunos artículos, los diputados avalaron el total de los siete dictámenes que integran la reforma previamente aprobada por el Senado de la República; desocupan la tribuna y levantan la sesión

Tras rechazar las reservas de varios artículossobre la Ley de Petróleos Mexicanos, los diputados aprobaron por mayoría la totalidad de los siete dictámenes que integran la reforma energética que había sido aprobada por el Senado de la República y que será enviada al Ejecutivo federal para su publicación.

Luego de la última votación, el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara baja dio por terminada la sesión, mientras legisladores afines a Andrés Manuel López Obrador bajaban de la parte alta de la tribuna, que mantuvieron tomada durante más de siete horas.
También los diputados panistas y las diputadas priistas que custodiaban la parte baja de la tribuna, donde se instaló la Mesa Directiva, se retiraron de la valla que formaron.

Previamente, los diputados avalaron con 395 a favor y 82 en contra la Ley de Petróleos Mexicanos, con lo cual completaron el paquete de dictámenes de la reforma energética.

En esta última ley, los diputados del PRD, PT y Convergencia, y uno del PRI, presentaron 22 reservas, que por acuerdo legislativo serán rechazadas.


La Cámara de Diputados aprobó con 391 votos a favor, 69 en contra y dos abstención, en lo general y lo particular, el dictamen que reforma y adiciona diversos artículos de la Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional en el Ramo Petrolero.

El legislador Pedro Landeros López, del PRD, presentó una reserva al artículo 14-Bis, pero fue rechazada por amplia mayoría.

Las modificaciones a ese artículo pasan al Ejecutivo Federal para su promulgación

Antes, con 401 votos a favor, 64 en contra y una abstención, los legisladores federales aprobaron reformas al Artículo 33 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.

La Cámara baja aprobó además, con 407 votos a favor, 68 en contra y cero abstenciones, en lo general y lo particular, el dictamen sobre la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética, avalado la semana pasada por el Senado de la República.
El diputado del PRI, Carlos Rojas, impugnó, en lo particular, el artículo 27 de dicha legislación, pero su moción fue rechazada por amplía mayoría de los legisladores.

La redacción original fue aprobada con 227 votos a favor, 128 en contra y 11 abstenciones, por lo que la ley pasó al Ejecutivo Federal para su promulgación.

Antes, después de un posicionamiento de todos los partidos políticos, en los que se anunció el voto de la mayoría a favor de la reforma energética, el pleno avaló tres de los siete dictámenes que la integran, así como los artículos no impugnados del cuarto dictamen.

El primero de siete dictámenes que conforman la reforma energética, es de reformas a la Ley de Comisión Reguladora de Energía.

Para esta propuesta de reforma no se presentó ninguna reserva de Ley, así que se sometió a votación sin modificaciones.

También sin reservas, los diputados aprobaron, con 413 votos a favor, 62 en contra y una abstención la Ley para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía.

Los diputados aprobaron con 411 votos a favor y 61 en contra, la Ley de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, en este tema, se registró una reserva del diputado priista Alfredo Ríos Camarena, que fue rechazada por la mayoría del pleno.

Con 407 votos a favor y 68 en contra, los legisladores aprobaron los artículos no impugnados del dictamen que crea la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética.

El diputado priista Carlos Rojas Gutiérrez reservó para su discusión el artículo 27 de dicha ley, cuya modificación fue rechazada por la mayoría del pleno.

'Honorable Reichstag de la Unión' por Paco Calderón

“Que nos esculquen…”

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

La orden a panistas y funcionarios viene de Los Pinos: hay que evitar “mensajes de beligerancia” durante la visita de AMLO a la Cámara de Diputados, pero esta tolerancia tiene que ser correspondida por los pejistas que se den cita dentro y fuera del Palacio Legislativo de San Lázaro.

La visita extraordinaria del radical líder opositor al Congreso fue el tema principal del cónclave encabezado la tarde de ayer por el Presidente de la República al que asistieron legisladores del PAN y representantes de las secretarías de Gobernación, Hacienda y Energía. Al término del encuentro pudimos saber que el presidente Calderón ofrecerá esta noche un mensaje a la nación, si los diputados aprueban la reforma energética.

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AMLO puede entrar a las galerías, al palco de invitados en San Lázaro. “Tiene derecho a asistir a la sesión, como cualquier ciudadano”, dice a este espacio el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara baja, César Duarte, pero aclara contundente: “Al Pleno, no…”

El tabasqueño se reunirá por espacio de media hora con los integrantes de la Mesa Directiva en el Salón Protocolo de San Lázaro, antes de que se inicie la sesión para discutir y aprobar, en su caso, los siete dictámenes que conforman la reforma energética.

Al legítimo se le recibe en San Lázaro para evitar una polarización aún mayor alrededor de la reforma energética, pero Duarte no se chupa el dedo y sabe que el gesto de apertura puede ser utilizado por los obradoristas para otras situaciones. “Yo planteo de buena fe las cosas, pero no soy ingenuo”, dijo.

Le preguntamos si la decisión de recibir al opositor tabasqueño no constituía una cachetada con guante blanco para el panista Gustavo Enrique Madero, su homólogo en la Cámara alta, quien se negó a hacer lo propio. “El Senado tomó decisiones en su momento; ahora toca a esta Cámara plantear las propias”, repuso el diputado priista.

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Ahora sí que el hombre de Macuspana está a años luz del PRD. La petición formal para ser recibido en el Palacio Legislativo fue planteada oficialmente por el coordinador de Convergencia, Alejandro Chanona, y no por Javier González Garza, jefe de la bancada amarilla en San Lázaro. ¿Adelanto de lo que se viene en 2012? Es pregunta.

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En manos de este reportero cayó el documento elaborado por la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados, donde se explican las razones por las que no se incluirán las famosas 12 palabras que AMLO propone que se agreguen a los dictámenes: “No se suscribirán contratos de exploración o producción que contemplen el otorgamiento de bloques o áreas exclusivas para un contratista”.

Dice el texto, entre otras cosas, que la ley establece claras restricciones que aseguran a la nación no sólo el mantenimiento del dominio directo sobre los hidrocarburos, sino también que las remuneraciones al proveedor sean siempre en efectivo y no en porcentajes de producción o de las utilidades de Pemex.

Enumera también una serie de aspectos técnicos que hacen imposible incluir las 12 palabras. Estos son algunos: sería una medida ineficiente, porque aumentaría los costos logísticos del proyecto y se presentirán traslapes al ejecutarse las mismas actividades por contratistas distintos, no se podría medir el desempleo al haber varios contratistas en un mismo bloque y aumentarían los costos por el esfuerzo que significaría la multiplicación de contratos.

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“¿Verdad que se siente feo?”, les dijo Gerardo Fernández Noroña a los diputados pejistas que se quejaron de la indiferencia de los senadores del PRD, frente a la arrastrada que les pusieron a algunos de ellos, el pasado jueves en el Senado, cuando intentaban boicotear la sesión en que la Cámara alta aprobó la polémica reforma energética. Esos mismos diputados, encabezados por Gerardo Villanueva, quien sacó algunos rasguños en la refriega de la Torre del Caballito, acudieron ayer a la PGR para presentar una denuncia en contra de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública federal y coordinador del operativo en El Caballito, por abuso de autoridad y violación del fuero constitucional. Villanueva presentó otra por lesiones. Los pejistas van por la cabeza de Genaro. Le quieren fincar juicio político en la Cámara baja.

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“A mí que me esculquen…” Ese es el mensaje que mandaron ayer tanto José Luis Santiago Vasconcelos como Noé Ramírez Mandujano, ambos ex titulares de la Siedo, a través del vocero de la PGR, Fernando Castillo.

A estos dos les reportaban directamente Miguel Colorado González y Fernando Rivera Hernández, los altos mandos de la Siedo sobornados por los Beltrán Leyva desde 2004. Santiago y Rivera rechazan haber incurrido en conductas ilícitas o haber protegido a los asalariados del narco. “Quien tenga culpas que las pague”, dijeron al vocero.

La crisis

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Repetiré lo oído a economistas y empresarios que se reúnen cada año en el Foro Iberoamérica, celebrado esta vez en Sevilla, en medio del desplome bíblico de los valores en las bolsas.

1. No se trata de una crisis de confianza sino de una crisis “de a de veras”. Lo sorprendente es, en realidad, que haya tanta confianza o que la desconfianza no sea mayor.

2. El punto fundamental a contener es que la crisis financiera toque lo menos posible la economía real: que la destrucción de valor que se refleja en las bolsas no se haga realidad en la operación real de las empresas.

Ejemplo: una de las grandes empresas españolas arrojará este año una utilidad de cerca de 800 millones de euros, pero su valor en bolsa, que ha caído 70 por ciento en el curso del año, es de sólo mil millones de euros, el equivalente de un año de sus utilidades.

3. El valor en bolsa tiene por lo pronto poco que ver con el valor de la economía real de las empresas, pero ambos valores pueden empatarse si el apretón del crédito actual (credit squeeze) se vuelve estrangulamiento (credit crunch) y no hay en los bancos dinero siquiera para aceitar el funcionamiento normal de las empresas, su capital de trabajo.

4. Lo fundamental es entonces restablecer las condiciones de operación de los bancos en sus funciones más básicas de prestar y captar ahorros para lo cual es indispensable:

5. Rescatar los bancos de manos de sus actuales accionistas mediante grandes inyecciones de capital público y privado, que restablezcan el equilibrio de sus cuentas y su liquidez.

6. Mantener las tasas de interés bajas, incluso negativas, para impedir que la inflación devore a los deudores.

7. Ofrecer a los deudores, personas y empresas, plazos más largos y viables de pago, de modo que no se agregue a la destrucción de valor general, el de los bienes que los deudores no pueden pagar: millones de casas o miles de empresas endeudadas, que saldrán a remate o irán a la quiebra con pérdidas para todos.

7. No se trata de un tsunami financiero, como dijo Greenspan, porque el tsunami viene, destruye y se va. Esta inundación va a quedarse un tiempo destruyendo. Millones de personas perderán patrimonio y empleo sin entender bien cómo ni por qué.

El ministro de Trabajo de España decía, mientras tanto: “Esta crisis se conjurará en dos meses”. Y el de Economía de México: “Nos afectará menos que a otros”.

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Coda: Se ha dicho que la victoria de la derecha es moralmente imposible. Al parecer, la de la izquierda también.

Resistencia al triunfo

Alberto Aziz Nassif
aziz@ciesas.edu.mx
Investigador del CIESAS
El Universal

Resulta desconcertante que el liderazgo de AMLO se vaya escurriendo para quedar en un perfil que es incapaz de reconocer cuando gana una batalla. La paradoja está presente: mientras Calderón proclama un triunfo con una reforma que fue la de su opositor, AMLO no acepta que ha ganado su proyecto.

Suelo diferir de las opiniones de los sectores que votaron por AMLO en 2006 y que ahora reniegan de su voto y afirman que ha dejado de ser un líder confiable, por decir lo menos. Tengo diferencias porque considero que hacen falta contrapesos.

La visión y los intereses que representa AMLO y esa parte de la izquierda son necesarios para el país. No sólo porque los otros dos grandes partidos, PAN y PRI, suelen coincidir en proyectos estratégicos de desarrollo, pero desde una visión de derecha. La necesaria pluralidad es un rasgo que necesita cualquier democracia para fortalecerse, y en el conjunto nacional se necesita también una izquierda fuerte. Esto se traduce, o se debería convertir, en actitudes responsables. Apretar cuando se necesita; presionar cuando se cierran las puertas y los proyectos se tiñen de colores privatizadores, neoliberales o extremadamente conservadores. Pero también en reconocer cuando se ganó y capitalizarlo. Los asesores del FAP han expresado que se llegó a una buena reforma. ¿Estamos ante una situación que amerita la resistencia civil?

Mi diferencia con los detractores de AMLO también se basa en el análisis de la elección de 2006. Considero que la protesta postelectoral tuvo justificaciones, porque esos comicios fueron manipulados y no generaron suficiente certeza democrática para ser evaluados como elecciones institucionalizadas, confiables y transparentes. Me parece convincente la conclusión del estudio de José Antonio Crespo: 2006 generó dos mitos, el fraude y el triunfo de Calderón, ninguno de los dos se desprenden de las actas.

Cuando llegó la agenda de reformas petroleras, consideré que la posición de AMLO era un contrapeso necesario que se materializó en movimiento social amplio y obligó a abrir un amplio debate. El balance indica que las iniciativas de Calderón se transformaron de manera importante. Como ejercicio democrático e institucional, la reforma petrolera deja un aprendizaje: sería positivo que así se discutiera y se aprobaran los temas estratégicos del país, la agenda pendiente que aún queda por legislar, desde una nueva ley de medios, nuevas reglas para el mundo laboral, hasta la legislación sobre los derechos humanos.

La ruta del movimiento social en defensa del petróleo fue ardua: comenzó con la toma de las tribunas del Congreso en abril, siguió con un largo debate, las consultas públicas y ha llegado a la aprobación por el Senado. Se puede discutir mucho sobre los alcances y limitaciones de la reforma, pero difícilmente se podrá indicar que con esta reforma no hay un triunfo de la parte que encabezó AMLO. Todos los actores perdieron y ganaron en la negociación de sus proyectos; así es el pluralismo legislativo cuando funciona. Pero el único que no está de acuerdo es AMLO y de nuevo vuelve a activar las alarmas. Su demanda es que para agregar un párrafo y cerrar el último recoveco de los peligros privatizadores. ¿Es absurdo que por esta batalla se desgaste el movimiento, se pierda la posibilidad de capitalizar un triunfo y se debilite a la opción de la izquierda?

El movimiento se quedó con el flotador pegado, como si hubieran perdido. Sin embargo, la reforma fue avalada por el PRD, por los senadores del FAP, por el comité asesor de la propuesta. Salvo algunos senadores que votaron en contra, cinco o seis, y la posición en contra de los bonos, en la que el FAP votó en contra, la reforma contó con un amplio apoyo. La voz diferente fue la de AMLO, quien dice que se irá al amparo. Saber ganar es parte de la responsabilidad necesaria para mantener la credibilidad. Una táctica equivocada puede afectar toda la estrategia. Veremos qué pasa hoy en la Cámara de Diputados…

La toma de San Lázaro

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

No Vicente, no. También hay derrotas pírricas que son peores que esas victorias, tan tuyas, que hoy invocas. Florestán

Ya nadie puede negar la ruptura al interior del PRD, toda vez que este fin de semana sus voceros celebraban lo que llamaron la situación de alivio y el divorcio con Nueva Izquierda, iniciando otra etapa de lucha.

Y si los suyos saludaron así el fin de esa era, ya no hay espacio para que nadie lo trate de desmentir aparentando que no hay tal ruptura, que se da en dos sentidos: en la cúpula y en la militancia nacional, donde en una escisión horizontal, López Obrador ratifica el rompimiento con Nueva Izquierda, y en lo vertical, con el PRD del Distrito Federal, cuya dirigente, Alejandra Barrios, se desmarcó del CEN, reiterando su alineación con AMLO por la reforma energética.

En este escenario, Convergencia se encarece y el PT busca pasar sin ver.

El resultado es un rompimiento múltiple al interior del PRD, cúpula, estructuras, tribus, proyectos y militancias, que además de debilitarlo, fortalece al PRI, que no al PAN, como se adelantó en el caso Acapulco, donde un partido escindido fue derrotado con los mismos votos del tricolor, triunfo éste que no hubiera alcanzado de presentarse un partido unido.

La ruptura estallará hoy en el salón de sesiones de San Lázaro o donde se reúnan los diputados para aprobar la reforma energética, entre los duros de López Obrador contra los que, perredistas, no lo son, vía la anunciada toma de tribunas.

En el tenor de que nada vaya a molestarlo, la mesa directiva de la Cámara, que preside el priista César Duarte, lo recibirá antes para que defienda sus tesis contra esa reforma, lo que no hizo durante los meses que duraron las mesas de desahogo, en un trato parlamentario que no han dado a ningún otro mexicano.

¡Ah!, pero como es él...

Retales

1. AL MONTE. El sector madracista (?) del PRI insiste en que el PAN mantenga el gobierno de San Luis Potosí, y por eso empuja la candidatura del senador Carlos Jiménez Macías. Y Germán Martínez, feliz, le aseguran una;

2. DE MELAO. Ricardo Monreal enfrenta su segundo proceso de expulsión del PRD por el caso Acapulco, donde dio su apoyo al candidato de Convergencia, Luis Walton, y se lo restó a la del PRD, Gloria Sierra López. El lance anterior, el de Zacatecas, lo superó por la intervención de López Obrador, pero hoy ya no veo al PRD nacional agarrando ese salvavidas luego de la ruptura; y

3.Y DE SALIDA. Preguntaban ¿qué hay detrás de la salida de Rafael Tovar y de Teresa de la coordinación de las fiestas del bicentenario y centenario de la Independencia y de la Revolución? Y respondí que nada, que absolutamente nada y ése fue el problema y razón de su salida: el nada de nada.

Nos vemos mañana, pero en privado

Los infiltrados

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

Como resultado del compromiso hecho por las autoridades mexicanas para eliminar a los grupos criminales que han mermado, desde hace mucho, la tranquilidad del país y aún más con ese compromiso que los obliga a comenzar con las redes de corrupción que los unen, en todos los sectores, con estas organizaciones. Ayer se oficializó lo que todos sospechábamos. Sí, los cárteles han logrado sobrevivir y no sólo burlar, sino penetrar a las instituciones judiciales del país, por una razón: la presencia de infiltrados en esas organizaciones federales como inversión en protección e información privilegiadas.

Y aunque no precisamente el cártel de los Beltrán Leyva metió a “su gente” dentro de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, lo que sí hizo fue “llegarle al precio” a algunos de sus mandos de primer nivel. O sea, a funcionarios, presuntamente comprometidos con el país, los convirtió en “su gente”.

Según la información que se dio a conocer, los hermanos Beltrán Leyva se encargaban de pagar una renta mensual a altos mandos de la Siedo, con la finalidad de obtener información sobre los movimientos que esta dependencia planeaba tras los pasos de su red criminal. A algunos de ellos, cañonazos de hasta 450 mil dolarucos al mes. O sea, como ¡seis millones y medio de pesos! —ahora con el dólar a 14—.

También sabemos que no sólo los centros de inteligencia en México fueron objeto de este espionaje, según lo contó el testigo protegido por la PGR (quien aportó datos contundentes acerca de este hecho), él mismo fue contratado con la finalidad de trabajar en la embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México, para así entregar información proveniente de la DEA al cártel de los Beltrán Leyva.

La información, conocida ayer, arrojó los nombres de Miguel Colorado González, quien fungía como coordinador general técnico de la Siedo, y Fernando Rivera Hernández, director general adjunto de la Coordinación Técnica de este centro, quienes, según la PGR, recibían casi medio millón de dólares al mes de manos de aquel cártel, como pago por la información que proporcionaban.

Pero la cosa no es tan simple: obviamente, ante estos hechos, se abren nuevas indagatorias dirigidas al resto de las dependencias del Poder Judicial mexicano, para que se investigue y se logre desarmar las redes de corrupción que ayudan a las grandes organizaciones criminales a mantenerse un paso adelante de las autoridades.

También, debido a estas detenciones —35 en total— correspondientes a los funcionarios infiltrados, la Procuraduría General de la República le ha pedido al Ejecutivo autorización para reestructurar a la Siedo, además, su titular, Eduardo Mediana-Mora, ha asegurado que la limpia de las instituciones será continua.

Aunque es alentador que resultados como éstos se den a conocer, también nos siembran temor. ¿Qué tan seguras son las instituciones si funcionarios de alto nivel, con un sueldo nada menor, son capaces de ponerse precio?

Y es que, con esta reestructuración que se planea, la Procuraduría General de la República pretende dotar a los funcionarios de un nivel educativo mayor, junto con su buen salario, lo que también nos hace preguntar: ¿en dónde lo obtendrán? El poder a manos llenas —relacionado con la posesión de bienes—, en estos casos, es siempre resultado de lo frágil que, por naturaleza, es el ser humano, y si le sumamos una preparación académica proveniente de un país que ocupa el último lugar en este rango en la lista de la OCDE, ello no augura grandes resultados.

Porque estas capturas nos dan la gran lección de que un nivel académico por encima de la media y un buen salario no garantizan la fidelidad que los funcionarios adquieren con el país. La clave está en la impunidad: que se les castigue de manera ejemplar, porque estamos hablando de corrupción al más alto nivel, y si el Estado no es capaz de castigar a sus propios ejecutantes, ¿qué podría esperarse de ese mismo Estado al librar una supuesta “guerra” contra el crimen organizado?

La derrota de la que no se quiere hablar

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

En el Salón de Sesiones o en un chiribitil, hoy deberá aprobarse la mítica reforma de Pemex. Será votada con rotunda mayoría, casi unánimemente. ¿Pero hay motivo para celebrar?

Los políticos dirán que por supuesto. Movieron y mangonearon documentos, plazos, filias, fobias para plasmar una ley que, festejarán, “significa un gran triunfo de la política”. Unos proclamarán que impidieron la privatización; otros, que obtuvieron lo que se podía y que será mejor de lo que se tenía. Se apoyarán en las hipotéticas virtudes que la nueva ley traerá al régimen fiscal de Pemex, los presupuestos, financiamientos, capacidades de ejecución, manejos de deuda, así como en la creación de la Comisión Reguladora de Energía y la descarga de los malignos Pidiregas.

Pero no dirán que la reforma del consenso no resolverá el grave problema de los ductos arcaicos. Cuando estén brindando con champaña se olvidarán de algo sobre lo que advirtieron y la reforma no corrige: de no aumentarse la capacidad de refinación, las importaciones de gasolina en 2015 serán de uno de cada dos litros que se consuman en territorio nacional. Y del esencial renglón, arrumbado también, de buscar alianzas con firmas privadas para ir a los yacimientos profundos. Y del fracaso del esquema de crear empresas espejo que, sin las cargas del viejo Pemex, pudieran hacer las tareas urgentes.

Pero chocarán copas creyendo que el futuro Comité de Transparencia y Auditoría tendrá éxito, a pesar de que nadie se atrevió a tocar al corrupto sindicato. En fin.

Al comenzar el año había la intención de transformar a Pemex para dotar a México de una industria petrolera fuerte. El objetivo se cambió por una foto. Triunfó el acuerdo. Felicidades, pues.

Pemex

Germán Martínez Cázares
Presidente nacional del PAN
El Universal

La reforma a Pemex, en trámite legislativo, es un paso correcto en la dirección correcta. Aunque el consenso no es Dios.
Pasos firmes en transparencia, en autonomía de gestión, en manejo de las finanzas, en diseño institucional y en flexibilización de algunos contratos para multiplicar la capacidad de ejecución de varios proyectos petroleros son frutos de esta reforma petrolera.

“Chiquita” e incluso “microscópica” les parece a varios analistas que prefieren ver el vaso medio vacío, minimizando concretamente el nuevo sistema de contratación y los mecanismos de rendición de cuentas a que estará sujeta nuestra empresa petrolera.

La cantaleta privatizadora resultó un gran molino de viento contra el que luchaba López Obrador. Ahora tendrá que construirse otros gigantes, entre los que incluya a todos los legisladores perredistas que votaron a favor de la reforma a Pemex. El autodenominado Movimiento en Defensa del Petróleo tendrá, ahora, que buscar un nuevo resentimiento como alimento de su rebaño.

El discurso derrotado, la posición política fracasada es aquella que pedía en meses pasados el “retiro de todas las iniciativas de reforma a Pemex”.

No fracasó el avance, no perdió la ruta de salida de una marcha larga de modernización y fortalecimiento de Petróleos Mexicanos.

Por supuesto, quedaron pendientes en el tintero. Por supuesto, no se resolvió tal y como la hubiera querido o aprobado el Partido Acción Nacional, en el caso de tener mayoría en ambas cámaras del Congreso.

Pero tampoco se puede culpar al PAN por no sacar una reforma, cuando los ciudadanos en la elección pasada no le dieron toda la confianza a su programa electoral; por el contrario, le ordenaron dialogar, pactar y acordar con otras fuerzas políticas esa y otras reformas.

Sin embargo, sí debemos poner una nota de alarma, una alerta clara, en la manera en que se aprobó esa reforma. Me refiero concretamente al famoso y sobrevalorado “consenso”.

Idolatrar al consenso como único método para legislar es lisa y llanamente un peligro. Es una trampa que le restará valor futuro, sin fundamento democrático, a una mayoría parlamentaria sin consenso, porque le entrega a una minoría el supremo valor de “legitimar” una decisión política.

Estamos en la puerta peligrosa de confundir “consensuar” con “legislar” o, peor aún, con “gobernar”. No cruzar ese umbral es un desafío de nuestra democracia.

Precisamente, en vacilar del valor de las mayorías parlamentarias y, al mismo tiempo, adorar el consenso, en ese titubeo radica la fuerza de movimientos como los de López Obrador.

Las mayoría parlamentarias sin consenso no son vergonzosos actos de exclusión o imposición; son y deben seguir siendo actos tan soberanos y firmes como una unanimidad parlamentaria.

Hace tiempo, en un análisis crítico al sistema federal alemán, Thomas Darnstädt, profesor de la Universidad de Frankfurt, advirtió contra esa “placentera” forma de hacer política y dejó constancia de que el consenso puede ser una “trampa” para la democracia (La trampa del consenso, Trotta).

En conclusión, la reforma a Pemex es buena por el fondo, por los pasos firmes en la dirección correcta de modernizar a Pemex, no necesariamente por el consenso parlamentario, tan felicitable como prescindible.

¿Sería para aplaudir el consenso parlamentario que desapareciera las garantías individuales de los mexicanos?

***

Don Luis H. Álvarez cumplió 89 años, es constructor de nuestra democracia y ejemplo generoso de verticalidad incorruptible. Felicidades.

AMLO otra vez sube las apuestas

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

No entiendo por qué muchos se sorprenden con la decisión de López Obrador de continuar con la protesta en contra de la reforma petrolera, a pesar de la victoria legislativa que consiguió el Frente Amplio Progresista al imponer un espíritu estatista en dicha reforma. No lo entiendo porque si hay un personaje predecible en la política mexicana es AMLO. Como lo he dicho varias veces, el tabasqueño me recuerda a los jugadores muy agresivos de póker que siempre están subiendo las apuestas. No importa las barajas que tengan. No importa si van ganando o perdiendo. Redoblan las apuestas para generar temor. Y, con esta estrategia, a veces ganan y a veces pierden.

AMLO ganó, y fuerte, con el desafuero en 2005. Cuando el presidente Fox, el PAN y el PRI trataron de sacarlo de la competencia presidencial, el tabasqueño subió duro las apuestas. Movilizó a cientos de miles de ciudadanos. Amenazó con formar un movimiento social que el gobierno foxista no podría controlar. El Presidente no aguantó la presión, reculó y acabó dándole una gran victoria a López Obrador. La jugada agresiva de subir mucho las apuestas le funcionó.

Pero el tabasqueño también ha tenido derrotas con esta estrategia. Ante el descalabro que sufrió en las elecciones de 2006, fiel a su estilo, subió las apuestas montando un largo conflicto poselectoral. Trató de reventar la elección imponiendo, en las calles, demandas sin sustento jurídico al IFE y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Sin embargo, las autoridades electorales se mantuvieron firmes y AMLO, a pesar de subir las apuestas, no ganó: Calderón fue proclamado Presidente.

Tampoco logró su objetivo al subirle la apuesta a Calderón al prometer que no podría tomar posesión como Presidente. El panista no se amedrentó e hizo todo lo posible por llegar a la tribuna de la Cámara de Diputados junto con el presidente saliente a recibir la banda presidencial y tomar protesta. En este caso, Calderón agarró faroleando a López Obrador y le ganó la partida.

Pero, en el caso de la reciente reforma de Pemex, Calderón sí se dobló frente a AMLO cuando éste subió la apuesta prometiendo que incendiaría al país en caso de que el Presidente, junto con el PRI, aprobaran una reforma que abriera los negocios petroleros al capital privado. Ante la amenaza, el Ejecutivo reculó y le dio una victoria a López Obrador.

¿Y qué hizo AMLO? En lugar de celebrar, fiel a su estilo agresivo, volvió a redoblar las apuestas para llevarse una victoria mayor. Dice que lo único que quiere es incluir en la reforma una cláusula: “No se suscribirán contratos de exploración o producción que contemplen el otorgamiento de bloques o áreas exclusivas”. Parece poco para una reforma que, de acuerdo con sus propios expertos, evita la participación privada en el sector petrolero. Pero si los legisladores acceden, AMLO se anotará un triunfo más y luego buscará más y más y más porque, cuando uno gana con una estrategia, tiene incentivos para seguirla utilizando.

Eventualmente el tema de la reforma a Pemex se agotará y AMLO buscará otros donde subirle las apuestas al gobierno calderonista. Es claro hacia dónde apunta. Se trata de la economía. México se apresta para sufrir las consecuencias negativas de la recesión en Estados Unidos y esto implicará un enfado natural de la población. Y ahí estará el tabasqueño tratando de capitalizar el enojo social y prometiendo las soluciones populistas que la gente, en horas de desasosiego, quiere escuchar. Ya las adelantó el domingo: evitar despidos de trabajadores; congelar los precios de alimentos, impuestos y servicios; reducir el precio de las gasolinas y el diesel; exigir que el Estado frene la caída de los ahorros en los fondos de las pensiones; aumentar el presupuesto destinado al campo. Este es el nuevo desafío que prepara en contra de Calderón. ¿Cómo reaccionará el Presidente?

Ni un diptongo

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Ironías de la vida, Andrés Manuel López Obrador será tratado esta mañana con la misma deferencia que al presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, el priista César Duarte, le mereció… el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño (cuando éste lo visitó para entregarle el segundo Informe de Calderón): el encuentro lo transmitirá el Canal del Congreso.

Tal es el acuerdo a que se llegó con el emisario que presentó la solicitud formal, el coordinador de la bancada de Convergencia, Alejandro Chanona.

AMLO llegará después de marchar desde el Zócalo, a la cabeza de adelitas y adelitos que sitiarán las instalaciones.

Duarte, al frente a su vez de una comisión diputadil, le dará la bienvenida, y López Obrador ingresará con diez comparsas frentistas, e insistirá durante media hora (de nueve y media a diez en el Salón Protocolo) en que se incorporen a la reforma energética 17 salvíficas palabras.

Concluida la reunión, AMLO saldrá por donde entró, y la mayoría de diputados federales, sin agregar siquiera un diptongo, aprobará el texto de consenso que avaló la mayoría en el Senado.

Marcelo contra Andrés Manuel

Carlos Loret de Mola
Historias de un reportero
El Universal

López Obrador vende gobernabilidad y recibe de Ebrard financiamiento. Pero ambos quieren dejar de ser codependientes

Marcelo Ebrard y López Obrador no pueden vivir políticamente el uno sin el otro. No son aliados incondicionales, no piensan siempre igual y a más tardar en el 2011 tendrán que chocar; a ver quién gana, pero mientras, se necesitan.

Ebrard no tiene el control de los hilos de la ciudad, cuya administración encabeza, y López Obrador no tiene dinero. En cambio, los Bejarano, Padierna, Batres y demás fieles a Andrés Manuel son quienes lideran los grupos sociales capaces de poner en jaque al DF y por las finanzas informales del gobierno de Marcelo circulan billetes de policías auxiliares, basureros, ambulantes.

El intercambio es casi automático: López Obrador vende la gobernabilidad de la metrópoli y recibe de Ebrard el financiamiento que mantiene vivo su movimiento. Mientras, ambos hacen hasta lo imposible por dejar de ser codependientes: Andrés Manuel busca recursos propios (hacerse de la dirigencia del PRD sería un buen ejemplo) y Marcelo teje sus propias redes políticas.

Ninguno lo ha conseguido plenamente. Por necesidad, más que por afinidad o coincidencia, se respetan: no pudo ser más tenue el deslinde de Ebrard al rechazo final a la reforma energética que planteó el tabasqueño, y no pudo ser más callado el reclamo de López Obrador.

A Marcelo, para sus intenciones presidenciales en 2012, no le conviene un PRD fracturado, que quede con 8% o 10% del electorado. Con esa base nadie llega a Los Pinos.

Para reconstruir y mantener unido al PRD hace falta dinero. Un presupuesto que emane del Gobierno del DF se vuelve imprescindible. Esa es la fortaleza de Ebrard y con ella mantiene interlocución con ambos bandos, Chuchos y Pejes.

Viene un nuevo riesgo de fractura perredista por el reparto de candidaturas a 2009. A este partido le va a ir muy mal en la elección del próximo año, la factura la tendrá que pagar AMLO y luego se tendrá que medir contra Ebrard por la candidatura presidencial de 2012.

Los de un lado dicen que Ebrard puede esperar a 2018 porque está joven. Los del otro señalan que un pacto Marcelo-Andrés puede darle al capitalino la candidatura a cambio de que mantenga al tabasqueño como referencia moral de su triunfo —foto al lado de la de Juárez, citas en discursos, párrafos en libros de texto—. La candidatura, pues, a cambio de la historia.

A ver si no se les olvida, exhaustos en su contienda interna, que además tienen que ganarle al PRI y al PAN.

SACIAMORBOS

Respetuoso, Raúl Salinas de Gortari escribe que en su rancho no aterriza seguido el helicóptero del góber precioso para armar parranda. Debería echarle un telefonazo al ex secretario particular para preguntarle si renunció porque lo agotaron las múltiples llamadas que recibía de su jefe a las tres de la mañana pidiendo “refuerzos”.