octubre 30, 2008

'A prenda' por Paco Calderón

Lo que le pasó al peso, paso a paso

Samuel García
sgarcia@elsemanario.com.mx
El observador
Milenio

La devaluación del peso durante los primeros días de octubre no se dio por salida masiva de capitales extranjeros o por especulación en contra de la moneda de algún empresario en particular. Si bien la versión se extendió por declaraciones desafortunadas de funcionarios públicos y por un manejo superficial del tema en los medios, la causa fue otra.

Previamente a estos hechos la paridad peso-dólar había fluctuado en el año entre un máximo de 11.02 en enero y 9.88 en agosto pasado. Ya en 2007 la paridad peso-dólar había superado 11.20 pesos por dólar.

Estos niveles de paridad se habían adoptado como “normales” por la mayoría de los analistas e inversionistas, sin que nadie se alarmara por ello.

Octubre comenzó con un tipo de cambio de 10.98 pesos, después de un rally alcista desde agosto pasado promovido por el propio gobierno —por cuanto el peso había tocado niveles mínimos de 9.88 por dólar—, pero también con cierta crispación por el nerviosismo de la crisis financiera internacional que adquiría ya visos catastróficos.

Por ello, durante septiembre se dieron algunas salidas de capital extranjero invertido en valores de gobierno. Nada extraordinario. Durante septiembre el saldo de inversiones de deuda pública mexicana en poder de extranjeros se redujo en 10 mil 319 millones de pesos (unos 940 millones de dólares), nada fuera de lo común tomando en cuenta lo que ocurría en el resto del mundo. El tipo de cambio de 10.35 pesos por dólar a principios de septiembre se elevó a 11.15 pesos por dólar al 3 de octubre pasado, una paridad considerada “normal” para la evolución reciente.

Sin embargo, la historia de la devaluación acelerada del peso se inició el lunes 6 de octubre cuando a lo largo de la sesión la paridad “brincó” a 11.99 pesos por dólar, un nivel nunca antes visto. Lo que ocurrió ese día fue una demanda extraordinaria de dólares por las pérdidas que registraba la tesorería de Comercial Mexicana a causa de operaciones en el mercado de derivados. Al “tocar” el tipo de cambio niveles cada vez más altos, se producían mayores pérdidas en la tesorería de la Cómer y, obviamente, una mayor presión sobre el mercado cambiario. De allí en adelante la historia es como la del perro mordiéndose la cola.

El martes 7 de octubre la paridad peso-dólar cerró en 12.23. Un nivel insospechadamente alto que provocó que otras tesorerías que operaban en el mercado de derivados y que habían “apostado” en sus contratos a que el peso no rebasaría niveles de 11.50 o 12 pesos por dólar iniciaran el mismo camino de la Comercial Mexicana, es decir, la multiplicación de sus pérdidas en la medida en que la paridad superaba los “techos” previsibles en los contratos y, por lo tanto, nuevas y mayores demandas de dólares.

Por eso entre el lunes 6 y el viernes 10 de octubre el peso ya se había devaluado en casi 18 por ciento frente al dólar, producto de las millonarias pérdidas en operaciones de derivados en una decena de tesorerías corporativas importantes del país.

Contrario a lo que se cree, en ese mismo lapso el saldo de las inversiones de extranjeros en títulos del gobierno prácticamente se mantuvo inalterado. Se redujo en 1.4 por ciento. Una caída menor a los 400 millones de dólares. Incluso al 20 de octubre pasado el saldo prácticamente se mantuvo igual (311.7 miles de millones de pesos) en términos relativos.

Fueron las pérdidas por operaciones de tesorerías corporativas con derivados las que ocasionaron una presión cambiaria inusual en una coyuntura con altísima volatilidad en los mercados financieros mundiales, lo que disparó el nerviosismo cambiario.

Perredistas cavernarios

Román Revueltas Retes
rrevueltas@milenio.com
Interludio
Milenio

Escuché un fragmento del discurso que Rayito le asestó a la Cámara muy baja. Nada nuevo. Lo mismo de siempre. Lo curioso es que había negociado el hombre un tiempo limitado para su alocución. Pero, desde luego, no lo respetó. Imaginen ustedes que este señor tuviera las prerrogativas, digamos, de un Fidel Castro: no lo bajas de la tribuna ni con un huracán.

Si te fijas, todo lo que emprenden los caudillos termina siempre por reducirse a una sola cosa: al quebrantamiento de los límites. Son insaciables. Nada los atiborra. Quieren siempre más, más y más: más poder, más tiempo, más atención, más facultades. Y así, la democracia no les basta porque es un sistema de equilibrios y contrapesos, un modelo donde no se permiten los excesos y los márgenes de acción están muy acotados. Para mayores señas, por cuenta de nuestra imperfecta transición democrática, el presidente de México, hoy día, es un individuo que debe afrontar calladamente las injurias y denuestos que le dedican, precisamente, los que no saben vivir en democracia. En el otro extremo, no es una casualidad que un personaje zafio y ventajista de la calaña de López Obrador se otorgue el privilegio de lanzar majaderías y ofensas tan flagrantes como su incapacidad para soportar, él mismo, las críticas de los demás.

A Vicente Fox se le reprocha lo lenguaraz que era pero el señor apretó simplemente los dientes y mantuvo el tipo cuando todos arremetimos contra su mujercita; no hubo reclamaciones, amenazas ni censuras. Escuchen, por contra, los lloriqueos del prócer de Macuspana cuando, metido al negocio de afrentar, le tocan de vuelta los escarnios que soltó en primer lugar.

Una de las adelitas del séquito del tabasqueño se acaba de percatar, maravillada, de que “el pelele no puede entrar al Congreso, pero el presidente legítimo sí lo puede hacer”. Pues, ¡vaya descubrimiento de que los diputados del PRI y del PAN sí respetan las reglas del juego democrático! Si Calderón no va a la Cámara es… ¡por la arbitraria coerción de una turba de cavernarios perredistas! Digo.

Estar en eterna campaña

Poncho Vera
ponchov@exafm.com
La Crónica de Hoy

Hablar es fácil. Es muy sencillo prometer. No hay ninguna dificultad en criticar negativamente. ¡Qué divertido estar en una eterna campaña política! Una delicia debe resultar el vivir de ello.

Recibir dinero por prometer, expresarse desde la lejanía de las acciones... eso debe ser vida.

Perder y no aceptar la derrota. Inventar argumentos sin sustento.
Ser oportunista en toda ocasión que se preste la oportunidad.

Aprovechar las adversidades que se vienen arrastrando desde hace varios años para venderse como el único capacitado para resolver, lo que se puede solucionar con mucho tiempo y mucho esfuerzo.

Obtener recursos de partidos políticos que a su vez los reciben de los impuestos que pagan los ciudadanos.

Violar la ley cuando te conviene y quejarse de que no se cumpla cuando la necesitas.

Hablar públicamente, pero sólo con los que saben que no te van a señalar tus errores.

Ofender, ridiculizar constantemente; pero nunca permitir que te ofendan ni te ridiculicen.

Olvidarte de las personas que te apoyaron y culparlas de tus fracasos.

Aprovecharse de las personas necesitadas para que te protejan a cambio de brindarles falsas esperanzas.

Ver al que no piensa como tú, como tu adversario. Tachar de traidor al que difiere de tus opiniones.

Asegurar que la democracia debe estar a tu servicio, sólo a tu servicio, porque de lo contrario se transforma en dictadura. No aceptar un solo error.

No acudir a los debates organizados; y luego buscar debate en los momentos y circunstancias que quieres tú.

Criticar a quienes se benefician del poder que obtienen, y recibir ostentosos regalos cuando te encuentras en una situación poderosa.

Mandar al diablo a las instituciones, pero a su vez, cuando las circunstancias lo ameritan, recibir beneficios de ellas.

Escribir un libro en el que te manifiestas a favor de la inversión privada, incluso extranjera en la industria petrolera, y luego cambiar tu discurso promulgándote contra ésta.

Hacer todo lo posible por destruir, pero no por construir.

Afectar con movilizaciones y plantones a miles de trabajadores, con el único objetivo de hacer ruido para estar siempre presente en los medios de comunicación y, por lo tanto, en la opinión pública, que en mucho te afecta, pero también en buena parte te beneficia.
Querer todo aquí y ahora.

Así, parece ser que es como uno puede lograr hablar en la Cámara de Diputados, aparecer en el Canal del Congreso, ser escuchado.
No, no tomaremos el ejemplo.

Retrato

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

El camino político a la reforma de Pemex es un buen retrato de la democracia mexicana. Mejor dicho, de la negociación dentro de la democracia mexicana. Es una negociación larga, cara y de pobres resultados.

De los políticos y de los intelectuales que daban muchas vueltas en sus discursos antes de parir una media definición de cualquier cosa, el viejo Jesús Reyes Heroles solía decir: “Se le miró profuso, confuso y mamón”.

Recordé su dicho, por ejemplo, ante las hemorragias de nacionalismo petrolero en que vino envuelta la reforma. Y ante el olor unánime de santidad de las prevenciones contra la privatización de Pemex.

Desde que empezó la discusión de la reforma petrolera, en marzo de este año, ha sido difícil saber qué se discute, al tiempo que se ha sabido siempre hasta dónde se iba a llegar. Es decir, que la reforma estaba pactada de antemano y que no iba a llegar muy lejos.

Para andar ese poquito se hizo mucha bicicleta estacionaria, aparato preferido de la sudorosa negociación democrática mexicana.

El problema de fondo es que los ciudadanos del país tienen convicciones y prejuicios divergentes en cuestiones fundamentales. Sus partidos políticos también, además de que uno de ellos, el PRD, ha vivido estos años en la divergencia pura, al margen de la negociación.

Con el campo de negociación tan corto, es natural que se haya impuesto como bien público la lógica de la “reforma posible”, aquella que no rebasa el mínimo común denominador de las agendas de los partidos.

No seré yo quien desprecie el valor de las pequeñas reformas. Pero el estilo de negociación que busca el acuerdo como un valor en sí mismo acaba poniendo más atención en el acuerdo que en la reforma.

Acabamos sin saber qué efectos tendrá la reforma resultante de la negociación, aunque sabemos con claridad que serán distintos a los de la propuesta original.

¿Ha sido buena o mala la reforma petrolera acordada por el Congreso? No lo sabemos, porque no sabemos cuál acabó siendo el objetivo de los legisladores unidos.

Lo cierto es que han gastado una enorme cantidad de tiempo de ellos y de la sociedad en discutir y aprobar una cosa cuyas bondades, o maldades, sólo las sabremos con el tiempo.

La negociación democrática mexicana es de mucho ruido y pocas nueces. Una y otra vez deja la impresión de que México es un país un tanto hueco: discutidor y sin rumbo.

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Coda: La bolsa es un casino de tiempo completo donde se gana de verdad sólo unos días.

Palo al CCE... y a la libertad de expresión

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

Vaya palo que le metió el Trife al Consejo Coordinador Empresarial. La acusación de que violó la Ley Electoral, con los dos spots que difundió en 2006, deja al organismo empresarial muy mal parado y sienta un grave precedente, de cara a las elecciones que vienen.

Es también un golpe directo a la libertad de expresión. “Lo que hizo el Tribunal es una interpretación de contexto, que borda en la censura”, sintetizó Benito Nacif, consejero electoral del IFE. La Sala Superior del Tribunal ordenó ayer al IFE sancionar al PAN, al PRI y al PVEM por considerar que los promocionales del CCE —que no mencionan a candidatos ni partidos— beneficiaron a los abanderados de estos partidos, al criticar implícitamente la propuesta económica de AMLO.

El consejero Nacif está convencido de que con este tipo de resoluciones, el Tribunal genera incertidumbre en organizaciones de la sociedad civil sobre los spots que sí puede contratar y los que no. Aquí le agregamos que la amenaza de sanciones al contratante o al concesionario —la nueva ley así lo prevé— desalienta la participación ciudadana y fortalece la partidocracia. Nacif nos dio elementos para respaldar sus palabras. Ilustró con el ejemplo del aborto. La Unión de Padres de Familia puede ser sancionada, si saca un promocional en contra de la interrupción voluntaria del embarazo, sólo porque el PRD se posicionó sobre el tema. Aquí no estamos en contra del aborto, lo aclaramos. Tampoco nos chupamos el dedo en cuanto a las intenciones del CCE, al ordenar la difusión de esos spots. Pero defendemos el derecho de todos los ciudadanos a expresar libremente sus ideas.

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Por cierto que María del Carmen Alanís, titular del TEPJF, sale de viaje a Washington. Va como observadora a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, invitada por la Fundación Internacional para Sistemas Electorales. La acompañarán los ministros Manuel González Oropeza y Pedro Esteban Penagos. No estaría mal que le echara un ojo a los spots de Obama y McCain, sólo para normar criterio.

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La victoria tiene muchos padres. El PRI asevera que la reforma energética que aprobó el Congreso de la Unión se construyó en torno a su iniciativa. Manlio Fabio Beltrones, coordinador de los senadores del tricolor, ya hasta mandó editar un cuaderno titulado El Pri en la Reforma Energética.

El texto presume la postura “viable e incluyente” de los tricolores a lo largo del proceso y, bajita la mano, le pega al PAN y al Peje. “Tan lesivo es pretender privatizar todo en Pemex, como el no hacer nada por simple calculo político o electoral…” ¡Qué tal..!

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Y mientras unos presumen, los otros tratan de contrarrestar la campaña obradorista que los coloca como traidores. El PRD, que encabeza el sustituto Guadalupe Acosta Naranjo, iniciará una campaña nacional de difusión sobre el contenido y los alcances de la reforma.

Al mismo tiempo, diputados y senadores del amarillo realizarán una gira por todo el país, para hacer lo propio en universidades, congresos locales, medios de comunicación y sedes locales del partido.

—¿No es una contracampaña a lo de López Obrador? —preguntó un reportero.

—Todavía no hay universidades legítimas, vamos a ir a las universidades públicas —repuso Acosta Naranjo.

Y fue más lejos: “No me voy a convertir en un Torquemada ni voy a tomar la actitud de ellos, de que todo el que no piense como yo es traidor…”

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Nos llamó Canek Vázquez desde El Salvador. Al líder del Frente Juvenil Revolucionario del PRI se le escuchaba contento. Lo acababan de elegir presidente adjunto de la Copppal juvenil, en el marco de la XVIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que se desarrolla en la capital de ese país centroamericano. “Como priistas queremos volver a influir en el escenario internacional, como lo hacíamos antaño. El PAN está muy bien representado en la OCDA (por Manuel Espino, su presidente) y nosotros, nada”, nos dijo, antes de colgar.

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Menudo coraje hizo el senador del PRI Carlos Jiménez Macías, eterno aspirante al gobierno de SLP, por la presencia de 15 diputados federales del tricolor, encabezados por el mismísimo Emilio Gamboa Patrón, en el informe de actividades de Jesús Ramírez Stabros, rendido ayer en la capital potosina. “Jesús tiene mi respaldo y el del ejército de 105 diputados federales del PRI”, aseguró el coordinador de la bancada del PRI en la Cámara baja, durante el acto, realizado en el Teatro de la Paz. Allí estuvieron también los ex gobernadores Horacio Sánchez y Florencio Salazar.

¿Hará lo mismo Manlio con Jiménez Macías? Haga sus apuestas.

Informe especial

Germán Dehesa
german@plazadelangel.com.mx
Gaceta del Ángel
Reforma

A quien corresponda: quien esto suscribe, profesora Etelvina Chipilín (a) "La Pihua", maestra de nivel pre-escolar en la escuela "Tomás Garrido Canabal A-327K" del municipio de Macuspana, Tabasco, quiere por este medio poner en evidencia la condición inmanejable, irascible, marrullera y rijosa del niño Andrés Manuel López Obrador, también conocido como "El Pejito" o "El Rollito de Esperanza". Este educando ha observado un comportamiento totalmente acomodaticio con respecto al reglamento que rige la vida en este centro docente. Todos sus amigos, que son muchos, lo han oído gritar ¡al diablo el reglamento! como grito de batalla antes de acometer alguna iniquidad en contra de su escuela.

El mencionado niño es lo que aquí en lenguaje coloquial llamamos un chingaquedito que, por un lado, solicita ser recibido por las autoridades escolares y esto incluye al Secretario de Educación y por el otro, se burla de ellas, pero además afirma que lo hace por el bien de Tabasco. No hay manera de tener a raya a este infante que no vacilo en llamar un emisario de Satanás. Si lo consecuento y lo tengo en clase, de inmediato empieza a vociferar que las condiciones no están dadas para tomar el curso de caligrafía porque el maestro es hijo de franceses y representa, según el niño, una avanzada de la nueva invasión francesa que el gran capital prepara contra México. Lo peor es que muchos de sus compañeritos le hacen caso y lo secundan y le hacen coro y aun niñas de tan buen comportamiento como Jesusita Rodríguez y Claudita Sheimbaum y Elenita Poniatowska pierden toda compostura y se desmelenan, salvo Claudita que ya se rapó, en apoyo de su minúsculo líder. En el salón, la situación es tensa y difícil. El niño Felipito Calderón que es su enemigo natural tal parece que le tiene miedo al incendiario Andresito y no le presenta ningún tipo de oposición; como dicen sus amiguitos: se está viendo muy culebra Felipito.

Ha habido veces, lo confieso, en que este mocoso de Lucifer me ha colmado la paciencia y lo he tenido que expulsar del salón de clases. Tampoco ha funcionado como remedio. Él y su pandillita que siempre se sale junto con él, se paran junto al salón y pintan mantas, cantan cumbias, lanzan consignas y se dicen víctimas de "La espuria" que es como han dado en llamarme. A todo esto, Felipito Calderón esconde la cara en su libro de ejercicios y le pide a su amiguito "El Vampiro" Mouriño que haga lo propio para garantizar la buena marcha de las clases. Las horas pasan y las huestes de "El Pejito" siguen friegue, friegue y friegue. De mí han llegado a gritar cosas horribles y en una manta pusieron que yo tenía quereres y queveres con Don Patrocinio que es nuestro anciano director que ya no está para esos galopes (porque aunque me esté mal el decirlo, en amores yo no troto; galopo). Mentiría si les dijera que nunca ha habido nada entre Patro y yo, dejaríamos de ser tropicales, pero eso fue hace muchos años durante los cuales nuestro amor se fue consumiendo como un loto desmayado. Pero mi vida sentimental, lánguida y sensual ¡ay, sí!, no es el motivo de este informe, sino el comportamiento desastroso del niño López. Aquí en la escuela ya nadie puede con él. Hemos intentado cambiarlo de pupitre, de escuela y hasta de país, pero el Cónsul de Belice ya nos dijo que ni borracho acepta al "Rollito de esperanza".

No quería yo confesarlo, pero debo reconocer que ya no puedo más, que ese escuincle me tiene hasta la madre y que todas las noches rezo para que a) lo atropelle el tren, o b) su familia se largue a la Capital donde, estoy segura, le espera a Andresito un brillante porvenir. Ojalá y algo se me cumpla. Si son los dos deseos, todavía mejor.


¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCDXIV (1414)

MONTIEL.


Cualquier correspondencia con esta columna ficticia, favor de dirigirla a german@plazadelangel.com.mx (D.R.)

Una excepción justiciera

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Como toda regla, los “aforismos de Marín” (como ironiza Ciro) tienen sus excepciones, inclusive uno que reza: ningún problema dado a conocer por un periodista se resuelve (The Washington Post no tumbó a Nixon, sino las mentiras que éste le dijo a su Congreso).

La noche del martes, Denise Maerker presentó en Punto de partida un hallazgo envidiable y sublime de su reportera Miriam Moreno: el alcalde perredista del municipio de Tala, Jalisco, decretó la proscripción de… ¡la venta de tortillas de maíz hechas a mano!

El reportaje dio a conocer que los tortilleros “establecidos” (con sistema de producción automatizada) convencieron al munícipe de perseguir a las tortilleras (como si traficaran drogas), dizque porque el empacado (bolsitas de celofán) en que distribuyen su producto no es higiénico y su comercio (12 pesos el kilo) se hace sin pagar impuestos.

Bien, pues la excepción a la regla se produjo de manera fulminante: el alcalde tuvo que comerse en taco su decreto y el desquiciante problema se resolvió la mañana de ayer.

López, el principal enemigo del PRD

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Es verdad, la reforma petrolera es pequeña con respecto a lo que se necesitaba, no alcanza a cubrir las exigencias que el país demanda en este ámbito, pero ha logrado convertirse en un éxito político del gobierno federal y de una parte del Congreso cuando todo indicaba que terminaría siendo percibida como un triunfo, sobre todo, perredista.

Si, en dos años, López Obrador ha dilapidado el capital político acumulado en los comicios de 2006, lo que logró en apenas una semana supera todo lo anterior. La reforma petrolera estaba discutida y acordada por los partidos y sus principales líderes parlamentarios desde 2007 y los acuerdos estaban ya muy avanzados en febrero e incluso la salida de Francisco Ramírez Acuña de Gobernación y la llegada de Juan Camilo Mouriño (que venía trabajando ese tema en la Oficina de la Presidencia) tuvieron relación con los ajustes finales de esa propuesta. Pero antes de que la misma se diera a conocer, para reventar los acuerdos y de paso apoyar a su candidato en el proceso interno del PRD, Alejandro Encinas, López Obrador denunció la privatización de Pemex (aunque la propuesta consistía casi en lo mismo que él mismo había propuesto en su plataforma electoral): era una mentira más, nunca se planteó la privatización de Pemex ni de ninguna de sus partes, lo máximo que se planteaba en la reforma original era la posibilidad de que el capital privado construyera refinerías y ductos (por cierto, las refinerías de Pemex, dentro del país, se acaba de anunciar, tienen pérdidas por unos 45 mil millones de pesos, mientras que la que posee con el capital privado en Houston, de donde provienen 40% de las gasolinas que utilizamos en México, tienen números negros, con la única diferencia de que es allí donde se crean las fuentes de trabajo y se canalizan los impuestos). Una mentira más, pero redituable, se adicionó con el caso de los contratos de transporte de la empresa de la familia de Mouriño, otro acto legal, pero políticamente atacable como una demostración de los intentos de “privatización” de la empresa. Como el 16 de marzo era la elección interna del PRD y el 18 el 50 aniversario de la expropiación petrolera, se fueron postergando las fechas y las negociaciones se estancaron. Finalmente el 8 de abril el presidente Calderón presentó su iniciativa y, cuando iba a comenzar su análisis en comisiones, el lopezobradorismo ordenó tomar las tribunas del Congreso aun con el rechazo de la mayoría de la bancada parlamentaria del PRD. Y en medio de la disputa poselectoral interna, el perredismo se terminó plegando a las órdenes de López. Éste exigió foros y los foros se hicieron. Primero iban a durar un mes, para que la iniciativa pudiera evaluarse en un periodo extraordinario. Se concedieron tres meses y 22 foros: por el PRD, el exponente más importante y quien terminó imponiendo la huella más profunda en la reforma que se aprobó fue CuauhtémocCárdenas. López Obrador, invitado a participar, lo rechazó. Él no está para exponer ideas y debatir.

Se había llegado al acuerdo de que, terminados estos foros, en la primera semana de agosto se analizarían los dictámenes en comisiones para votarlos antes del inicio del periodo ordinario el primero de septiembre. El PRD dijo que no, que quería más tiempo. Se lo volvieron a conceder. A todo esto el PRI presentó su iniciativa petrolera y el PRD anunció que presentaría la suya: creó, designado por López, un grupo de expertos que presentó dicha propuesta. Y comenzó el periodo ordinario: en el trabajo en comisiones, queda casi 80% de la propuesta calderonista, pero en varios capítulos esenciales, lo que se impone es la visión del PRI y la del PRD. El tricolor le dio un sentido global a la reforma, mientras que el PRD logró colocar más de 60% de sus propuestas en la que terminó siendo aprobada en comisiones. El grupo de expertos perredista, no sólo sus senadores, le dieron el visto bueno a las iniciativas aprobadas y recalcaron que no había ningún rasgo privatizador. Carlos Navarrete y Graco Ramírez dijeron que se había derrotado la propuesta privatizadora y era un triunfo del PRD (y lo era, el primero en esta Legislatura). Pero López decidió que la reforma no le gustaba, que le faltaban “12 palabras” y que quienes la habían votado, incluidos sus compañeros de partidos, eran “mayordomos de los poderosos y sirvientes del extranjero” y convocó a impedir la votación en el Congreso.

En apenas 12 horas, lo que era un triunfo perredista se tornó en un ejemplo más de intolerancia, violencia, irracionalidad, ante lo que su atormentado ex candidato presidencial calificaba como una derrota. Y, al abandonar esa bandera, la misma fue tomada, con toda lógica, por el PAN y el PRI, que reivindican como propia una reforma y un triunfo que, en realidad, tenía en el perredismo moderado a uno de sus principales actores.

Si el jueves en el Senado el papel de López había sido ridículo, el martes en San Lázaro se superó. Exigió ser recibido. En el límite de la legalidad interna, la Mesa Directiva decidió hacerlo, con el compromiso de que se realizara la sesión con normalidad. López no aceptaría ni preguntas ni cuestionamientos. Leyó, durante 45 minutos, un discurso vacío donde le dedicó al tema petrolero menos de cinco. Y, cuando terminó, violando otra vez los acuerdos, los suyos tomaron la tribuna. El resto de la historia es conocida: hubo sesión y los siete dictámenes de la reforma se aprobaron y fueron festejados como un triunfo por el PRI y el PAN. Los lopezobradoristas se quedaron hablando solos de la privatización, mientras que la mayoría del PRD abandonaba el salón cabizbaja, derrotada, cuando había tenido su mayor triunfo político en años. Me decía Ruth Zavaleta que no podían seguir convirtiendo triunfos en derrotas. Tiene razón, pero para eso necesitan deshacerse de su principal enemigo: y, ése, lo tienen, aún, en casa.

Ahora sabemos cuántos son

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

José Agustín Ortiz Pinchetti, uno de los más brillantes y leales compañeros de lucha de Andrés Manuel López Obrador, me dijo desde el viernes que, gracias en gran medida al movimiento social y las movilizaciones en las calles, obtuvieron un “triunfo impresionante” en la reforma de Pemex.

Más en el papel de analista que en el de perteneciente a una causa, detalló cómo esa forma de presión, que “es un instrumento válido de la política”, redundó en la victoria petrolera. Y aseguró que son millones los activistas, brigadistas regados por el país.

— Lo de millones no deja de ser una hipótesis que en algún momento se tendrá que probar, José Agustín.

— Es correcto y está en el terreno de lo discutible. Nada más que yo parto de la constatación sistemática en el terreno de los hechos de la política como se está viviendo en los municipios de México. Hay analistas que están viendo las cosas desde el balcón muy cómodo de la Ciudad de México, pero que no han ido a los municipios, que no lo han palpado, que no han investigado.

En la segunda quincena de octubre, López Obrador encabezó ocho actos, o asambleas informativas, en la capital: el 15, 20, 21 y 22 en el Hemiciclo a Juárez; el 19 y 26 en el Monumento de la Revolución; el 23 afuera de la Torre del Caballito y su caminata del martes 28 a la Cámara de Diputados. En ninguno juntó a más de 15 mil personas. La media de participantes, vamos a ser generosos, rondaría los 5 mil.

Con ese contingente terminó de ganar la batalla de Pemex. Ahora sabemos cuántos son hoy los incondicionales bravos en su plaza más fuerte y en los días decisivos.

Contar suele ser un ejercicio útil en la política. Y el periodismo.

El motín del “Caine”

Rafael Álvarez Cordero
rafael.alvarez@nuevoexcelsior.com.mx
Excélsior

López Obrador ha mostrado una y otra vez que no es un líder, es un iluminado (siempre tiene la razón), pero también un golpeador (arremete contra quienes no piensan igual)...

Es (el Zócalo) la plaza milusos. Cualquier payaso puede llenarla si grita alto y duro.
Carlos Fuentes, La voluntad y la fortuna.

Hay películas inolvidables, una de ellas es El Motín del Caine, que estelarizó Humphrey Bogart junto con otros grandes actores. Usted la recuerda: un nuevo comandante, el Capitán Queeg, es enviado a un dragaminas estadunidense. Queeg siente que llega a la nave más importante de la Armada y trata de cambiar radicalmente las actividades de la nave, impone una férrea disciplina aun en las tareas más inocentes. Choca con todos, pero lo obedecen porque es el capitán. Las cosas suben de tono, llega al absurdo de convocarlos en medio de la noche para investigar el robo de unas fresas; incluso los más fieles le tienen aversión, pero callan, hasta que en medio de una tormenta entra en pánico y muestra sus limitaciones, por lo que sus más leales seguidores también lo rechazan.

Finalmente, la tripulación se amotina y le quita el mando, pero el Capitán, rencoroso y vengativo, al llegar a tierra pide que sean enjuiciados por traición quienes lo relevaron del mando y en ese momento muestra dramáticamente su paranoia. La actuación de Bogart a lo largo del filme es ejemplo del deterioro de un individuo paranoico, que tiene explosiones de rabia, frases que quieren ser humorísticas (“no me tengan miedo, mi perro me quiere”), trata de calmar su ansiedad jugando con su mano derecha unas bolas de metal como tranquilizantes, pero sobre todo vive una realidad propia, cree que tiene siempre la razón y, si la realidad es otra, peor para la realidad. Humphrey Bogart es en El Motín del Caine un ejemplo perfecto de paranoia.

He recordado este filme al ver el camino que ha recorrido quien llegó a encabezar un movimiento político secundado por más de 15 millones de mexicanos y ahora arrastra su victoria, como si fuera derrota, acompañado de dos o tres mil desangelados seguidores.

Andrés Manuel López Obrador ha mostrado una y otra vez que no es un líder, es un iluminado (siempre tiene la razón), pero también un golpeador (arremete contra quienes no piensan igual), que lo mismo cierra instalaciones petroleras que marcha sobre la Ciudad de México para ahogarla con manifestaciones (y se retira al recibir millones del gobierno). Lo mismo insulta y vitupera a las instituciones que exige entrar en ellas para ser el único orador. Lo mismo desprecia a los ciudadanos al partir la capital en dos durante varios meses y arenga a sus seguidores con el fin de que asalten aeropuertos, carreteras, edificios públicos o la misma Cámara de Diputados, que llama traidores a los perredistas que no aceptan sus fantasías pues “van a convertirse en cómplices de la entrega de nuestro territorio”(sic).

Fue incapaz de reconocer que había perdido en 2006 (como lo menciona Luis Carlos Ugalde en su reciente libro) y ahora es incapaz de reconocer que ganó y, fiel a su pensamiento paranoico, sigue terco y obcecado, tira todo por la borda, se está quedando solo, pero no lo acepta: “Me siento muy apoyado, vamos hacia delante”(sic). Los legisladores perredistas de cada Cámara se deslindan abiertamente de él, pero no entiende. Ahora piensa en ir a advertir a las empresas extranjeras que no se metan con México. Vive su infierno circular, su paranoia. Ha hecho un gran daño al país y el martes pasado, cuando fue recibido en la Cámara de Diputados, vio frustrada su ilusión de ser el mártir del petróleo.

Dos casos de paranoia, pero sin duda la actuación de Humphrey Bogart es superior.

Actualización

Macario Schettino
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
Economía Informal
El Universal

Se dice tanto acerca de la crisis financiera que uno acaba hecho bolas. Ya nos cuesta trabajo distinguir entre ficción y realidad, entre teorías conspirativas y datos duros, así que más difícil es aún identificar, entre tantos números, los que son verdaderamente relevantes

Por eso, quisiera comentar con usted el día de hoy en qué situación nos encontramos ahora y lo que podemos estimar hacia delante. Esto, para dejar por un rato el seguimiento de la crisis y entrar, en la próximas colaboraciones, en un tema diferente. Empecemos recordando que el origen de la crisis es el exceso de gasto de los estadounidenses (y los europeos), que se tradujo en una caída de su ahorro y crecimiento de su deuda. Vivieron de prestado, digamos, y ahora tienen que pagar y no tienen con qué. Es muy parecido a lo que hicimos nosotros en los primeros años 90, que nos llevó al año de pago, 1995, que nos costó mucho.

Pero ahora esto pasa no en un país mediano, sino en los más grandes del mundo. La crisis que vemos ahora inicia el 15 de septiembre, cuando el banco de inversión Lehman Brothers se declara en quiebra al no conseguir apoyo del gobierno de Estados Unidos. Pero resultó que Lehman tenía papeles en todas partes del mundo, y al quebrar muchas instituciones perdieron dinero. Al hacerse evidente esta pérdida, y al quedar en duda la solvencia de otros bancos de inversión, todo mundo quiso convertir sus papeles en algo más seguro, y sobrevino el pánico. Ayudó mucho a este pánico la irresponsable decisión del Congreso de EU de rechazar un paquete de ayuda, que era insuficiente en ese momento, porque expandió el problema de crédito a todo el sistema.

Así, el mes de octubre quedará como uno de los peores en la historia de los mercados financieros, con grandes caídas en las bolsas, quiebras, paquetes de rescate, y una incertidumbre monumental, que se traduce, no lo dudo, en la mayor volatilidad de la historia. Pero para este momento ya hay una base de solución más o menos clara. Siguiendo el paquete de rescate del primer ministro británico Gordon Brown, se trabaja ahora en tres grandes líneas: limpiar créditos malos, apoyar la liquidez y restaurar el flujo de crédito. No es nada sencillo, y esta etapa no ha acabado, sino apenas iniciado.

Hoy los paquetes de rescate ya están alcanzando un nivel más creíble. Gran Bretaña dedicará 830 mil millones de dólares a estas tres líneas, y algo parecido hará Alemania. Estados Unidos tendrá que utilizar entre 2 y 2.5 billones (de los nuestros, trillones de ellos). Es decir, entre 3 y 3.5 veces el paquete tan llevado y traído. Aclaro que al menos dos terceras partes de estos rescates no es dinero regalado al sistema financiero, sino préstamos a tasas de interés importantes, que producirán ganancias para los gobiernos, pero que al mismo tiempo salvan la situación actual. Será clave en este proceso la elección de Estados Unidos y lo que anuncie el presidente electo en los primeros días. Me parece que seguirán la lógica de Inglaterra y Alemania, y eso permitirá que el sistema financiero se estabilice. Muy en el fondo, pero ya estará estable.

Una vez logrado esto, que debería ser claro para mediados de noviembre (sobre todo alrededor de la cumbre del 15 de ese mes), habrá que intentar una recuperación del consumo en los países ricos. No va a estar sencillo, porque los datos indican que los consumidores están muy preocupados, deprimidos, y no quieren comprar. Habrá que utilizar herramientas de demanda (regalar dinero, pues), para que recuperen la confianza y compren.

En cualquier caso, los niveles de endeudamiento son tan elevados (de los consumidores y del gobierno) que no es posible incrementar el consumo de manera muy acelerada. Así, yo esperaría que tuviéramos una contracción brusca (que ya inició) pero una recuperación lenta. Me gustaría que fuera de otra manera, pero no encuentro cómo podría lograrse eso con el nivel de endeudamiento actual.

En los términos de la recesión no seguirá una V o una U (por la forma de la curva), sino algo más cercano a una L, pero no exactamente. Es decir, no se mantendrá deprimido el consumo de manera permanente, pero crecerá con lentitud.

Conforme se estabilicen los mercados, en estos primeros días de noviembre, seguramente veremos cómo el petróleo, los granos y el resto de materias primas recupera valor. No llegarán a los precios del verano, pero sí van a crecer. Lo mismo le pasará al peso. Así que si quiere usted saber si ya se está ordenando el asunto, siga el tipo de cambio y el precio del petróleo. Si quiere más exactitud, busque la tasa LIBOR, que debe regresar a niveles de 3%, o un poco menor, en el próximo mes.