noviembre 14, 2008

Jet de Mouriño se inundó de gritos

Redacción
El Universal

SCT tiene previsto presentar hoy el contenido de la comunicación

La grabación del avión Learjet 45, en el cual murieron el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y el ex fiscal antidrogas José Luis Santiago Vasconcelos, muestra en su punto culminante 10 segundos de profundo drama. De acuerdo con personas que han tenido acceso a la investigación, lo que se oye en la cabina es un prólogo de la muerte: gritos desesperados.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes dará a conocer hoy el contenido de la grabación y detalles técnicos del percance que apuntan hacia una pérdida del control del avión, presuntamente causada por la turbulencia del Boeing 767 de Mexicana, procedente de Buenos Aires, que lo antecedía en el vuelo.

La hipótesis de la turbulencia fue planteada por controladores aéreos y analistas de la industria en entrevistas con EL UNIVERSAL la misma noche del siniestro. Argumentaban una cercanía entre el Learjet 45 y el B767 de 2.8 millas, 30% menos de la distancia mínima requerida. Las autoridades federales dieron a conocer las pantallas de los radares que mostraban que la nave nunca estuvo a menos de 4 millas.

El avión, procedente de San Luis Potosí, ingresó a la zona metropolitana a 262 nudos (485 kilómetros por hora) y la última posición del radar, cercana al lugar del percance, la ubicó con una velocidad de 185 nudos (342 kph). Pilotos entrevistados dijeron que debió reducir su velocidad a 160 nudos.

La información recabada anoche no precisa el factor de la velocidad, pero sí considera la fuerte probabilidad que en las condiciones en las cuales volaba la nave, la estela de turbulencia del B767 hizo que súbitamente el piloto perdiera el control de la nave, girara bruscamente y cayera a unos 500 kilómetros por hora.

El último accidente por turbulencia registrado fue en noviembre de 2001 cuando un Airbus de American Airlines despegó del aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York a una distancia inadecuada de un Jumbo 747 de Japan Airlines.

Diálogo en cabina: 'Diosito', lo último que se escuchó

Redacción EL UNIVERSAL
El Universal
Ciudad de México
Viernes 14 de noviembre de 2008

Gilberto López Meyer, director general de Aeropuertos y Servicios Auxiliares presentó el reporte de la transcripción hecho por la National Transportation Safety Board (NTSB) sobre las últimas conversaciones al interior de la cabina entre el piloto y el copiloto del Learjet 45, matrícula XC-VMC en el que murió Juan Camilo Mouriño

El director general de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, Gilberto López Meyer, presentó el reporte de la transcripción hecho por la National Transportation Safety Board (NTSB) sobre las últimas conversaciones al interior de la cabina entre el piloto y el copiloto del Learjet 45, matrícula XC-VMC, que se desplomó en las Lomas de Chapultepec el pasado 4 de noviembre.

Antes de presentar la transcripción exacta la NTSB, López Meyer, dio a conocer una advertencia al lector del reporte: "la transcripción de voz no es una ciencia exacta, sin embargo es el mejor resultado de los esfuerzos del buró de seguridad, si la transcripción o alguna de sus partes fueran sacadas del contexto pudieran ser mal interpretados".

Al avión se le identificó como Victor Mike Charly (VMC) a las 00:44:12 segundos, la posición era sobre la radio facilidad de "Mateo":

El controlador de aproximación instruye al VMC a reducir a 180 nudos la velocidad, para efecto de tráfico entre las aeronaves, la aeronave responde "reduciendo a 180 nudos".

Grabación de cabina:

Copiloto: Reduciendo a 180 Mike Charlie
Piloto: ¿Sabes qué? dame un puntito, ¿no Alvarito?, por favor
Copiloto: Nada más un puntito

Acota López Meyer ("el puntito puede ser una indicación de reglaje altimétrico o un punto de ajuste al sistema de flats que en ese momento se estaba configurando a 20 grados para aterrizar en el AICM")

Copiloto: Sí, nada más que tengas 200 (en referencia a reducción de velocidad a 200 nudos)
Piloto: Le paro la nariz
Copiloto: No, no, déjalo ahorita
Piloto: Porque estamos próximos a nivelar, ¿no?
Copiloto: Sí (en este momento se ve que el piloto a mando de la aeronave solicita la opinión de el copiloto para utilizar el timón 6 levantar la nariz de la aeronave y proceder así y disminuir la velocidad que tenía para llegar a los 180 nudos que habían sido instruidos por los servicios de tráfico aéreo. Siguen siendo 00:44:12)

El controlador de tráfico instruye al Mexicana a que contacte a la torre de control del AICM para recibir instrucciones de aterrizaje.

Respuesta: Enterado Mexicana 692.

Grabación de cabina:

Piloto: Ahí está ya se estabilizó
Copiloto: Ok
Piloto: Ahí está
Copiloto: Bajaron (haciendo referencia a que los flats habían bajado a la posición de 20 grados a la que habían sido ordenados)

00:45:05 horas

La platica continúa en cabina:

Piloto: Voy a irme a 160 por ese que traigo atrás (en clara referencia a que se había percatado de la aeronave pesada que iba adelante)
Copiloto: Ya está empezando a virar
Piloto: O sea él está a 5 millas de nosotros
Piloto: Me pones ocho ochocientos, por favor
Copiloto: Ocho ochocientos

00:45:57 horas:

Servicio de control de tránsito aéreo de transportación instruye a VMC a contactar a la torre de control del AICM.

Piloto: Buen día gracias

El Mexicana 1692 estaba a nueve mil 300 pies de altitud y a una velocidad de 168 nudos. El VMC se encontraba nueve mil 700 pies y con una velocidad de 209 nudos.

Grabación de cabina:

Piloto: Órale la turbulencia de éste
Copiloto: Ay guey
Piloto: Ay cabrón
En el ambiental: Qué paso moti

00:46:13 horas

El piloto hace clara referencia a la turbulencia dejada por la nave que le antecede.

Grabación en cabina

00:46:18 horas

Copiloto: Ay cabrón
Piloto: Ay, ay
Piloto: Álvaro, qué hacemos, Álvaro
Copiloto: Déjamelo, déjamelo, déjamelo
Piloto: Tuyo Álvaro
Piloto (aparentemente): Hijo de tu puta madre
Piloto (aparentemente): No Álvaro

00:46:23 horas

Ambiental: Sonido similar al de la alarma del altavoz de altitud, al mismo tiempo la alarma del sistema alertador de proximidad del terreno.

Aparentemente el copiloto: Diosito

Se termina la grabación

El legítimo del PRD

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

Ocho meses después de su elección, el Partido de la Revolución Democrática ya puede hablar de un presidente —y este sí legítimo— que lo dirija. Jesús Ortega es ya oficialmente la cabeza, a nivel nacional, del partido del sol azteca.

Después de una carrera nada fácil y mucho menos corta, porque fue el 16 de marzo pasado cuando el PRD intentó darnos una cátedra de democracia con su elección interna. Decían que ellos sabían sobre cómo realizar procesos electorales donde no hubiera espacio para dudas y, mucho menos, marranadas, de esas de las que tanto se han quejado y de las que tanto son expertos.

Pero no fue así y entre acusaciones por parte de ambos bandos, Los Chuchos y Los Pejes —comandados aquí por Alejandro Encinas— fue que decidieron hacer a un lado los resultados de los votos obtenidos aquel día y pedirle al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación un “voto por voto, casilla por casilla”, que sin serlo expresamente, sí logró resolver una de las muchas diferencias que hay en el interior del partido.

Y es que, gracias a Andrés Manuel López Obrador y su constante lucha por hacerse de un cargo que le fue negado en las urnas, el PRD comenzó a fracturarse. Por un lado aquellos que optaron por apoyar al Peje y, por otro, aquellos que decidieron permanecer en el ala menos radical del partido.

Como resultado de esa falta de acuerdo, Guadalupe Acosta Naranjo fue designado presidente interino. Evidentemente, fue casi ninguneado por el grupo que respalda al Frente Amplio Progresista, liderado por Andrés Manuel. Y, como dicta la tradición dentro del partido, decían que respetarían los resultados de la elección, que son sino los resultados de sus electores, pero, por supuesto, sólo lo harían si los favorecían. Ambos, Ortega y Encinas, se declaraban ganadores de la contienda. Como no hubo acuerdo, mucho menos diálogo, dejaron pasar 241 días antes de que el TEPJF diera su dictamen. Hoy Jesús Ortega es el candidato ganador del Partido de la Revolución Democrática, tras vencer con 440 mil 891 votos a Alejandro Encinas, quien sólo obtuvo 404 mil 940.

Basándonos sólo en los hechos, podríamos pensar que el PRD podría retomar un poco el camino que perdió a causa de los disparates del Peje. El ala de Nueva Izquierda se ha manejado, si no del todo opuesta, sí abierta al diálogo con el gobierno federal; algo que en absoluto está dentro de la agenda de Izquierda Unida —el ala de Encinas, el FAP y Obrador—.

Y, como señal de esa apertura, al instante de saber la resolución del TEPJF, Jesús Ortega habló de Felipe Calderón, refiriéndose a él como el presidente constitucional de la República Mexicana. Misma postura que ya habían expresado algunos miembros del partido. El mismo Acosta Naranjo habló de una disposición al diálogo el lunes pasado cuando conocimos al nuevo secretario de Gobernación.

Y no es que queramos ser alarmistas, pero con un PRD comandado por quienes sí reconocen al gobierno de Calderón, ¿qué será del movimiento de Andrés Manuel y su necesidad de hacerse los legítimos?

¿Será que esto nos anuncie una ruptura definitiva y el nacimiento de un nuevo partido político con El Peje dentro de su consejo de maquiavelos?

En la izquierda

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

La política institucional gana espacios en la izquierda y los pierde la política de la movilización.

En unas cuantas semanas la corriente de legisladores y militantes del PRD que quieren ser parte de la vida institucional del país ganó cosas que hubieran parecido imposibles hace un año, impensables hace dos.

Primero, se volvieron fiel de la balanza en el Congreso en la negociación de la reforma petrolera y en la del presupuesto, terminada ayer.

Luego, el tribunal electoral le dio la victoria a Jesús Ortega en la elección interna del PRD, celebrada hace ocho meses, lo cual despeja legalmente el control de su corriente sobre el partido.

El triunfo legal no borra el hecho político originario del problema: que el principal partido de la izquierda es incapaz de unas elecciones abiertas a todos los votantes, garantizando al mismo tiempo limpieza electoral.

La pieza clave del nuevo curso de los ganadores es que han perdido el miedo a perder los votos y la popularidad que hace dos años era tesoro exclusivo del líder de la izquierda rupturista, Andrés Manuel López Obrador.

La popularidad y los votos de este líder parecen haberse diluido al punto de no representar para sus correligionarios ni una ventaja ni una amenaza mayor.

Pocos mexicanos habrán tirado un capital político tan grande como el que López Obrador tiró en estos años de empeño rupturista. Cuando uno mide el punto a que llegó a co-gobernar el PRI siendo la segunda minoría, entiende lo que hubiera podido co-gobernar la primera minoría perredista, preparando el camino desde ahí, como lo ha preparado el PRI, para volverse mayoría.

Los perdedores de esta nueva batalla en la izquierda, con mucho peso aún dentro del partido y el Congreso, anticipan decisiones fuertes que pudieran llegar incluso a una nueva escisión en el PRD.

Pero los institucionales han ganado autonomía respecto de la izquierda rupturista, que se reclama del movimiento social aunque no esté muy claro donde está ese movimiento en el país. La crisis económica puede despertarlo el año entrante y reanimar con él la fuerza del discurso rupturista.

Es posible, como dicen los rupturistas, que muchos estemos ciegos al gran movimiento silencioso que se gesta en los pueblos anónimos del país.

Pero ese movimiento no se manifiesta con claridad en el campo de la izquierda, donde los institucionales, simplemente, ganan terreno.

***

Coda: La unidad es aquello que queda después de las escisiones.

La hora de Jesús Ortega

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

La decisión del Tribunal Electoral de reconocer el triunfo de Jesús Ortega a la dirigencia nacional del PRD es, sin duda, un acierto pero constituye, y eso es más importante aún, un elemental acto de justicia.

No cabe duda de que la realización de elecciones internas es un método que el perredismo debe revisar con seriedad. Prácticamente nunca ha logrado implementarlo sin terminar al borde de la ruptura, con serios cuestionamientos en su interior y haciendo el ridículo político hacia el exterior. Esta vez no fue la excepción: las elecciones se realizaron el 16 de marzo, hace ya ocho meses. En el camino y a unas horas de los comicios, Alejandro Encinas, siguiendo el ejemplo de su jefe político López Obrador (¿qué habrá sido de aquel Alejandro Encinas que se forjó en las luchas de izquierda, serio, responsable, respetado y respetable?, ¿cuándo fue que se convirtió en un simple compañero de ruta de los López Obrador, los Bejarano, las Padierna?, ¿cuándo perdió su sentido de Estado?), cuando apenas comenzaba el cómputo se declaró triunfador, aunque no había una sola cifra que avalara esa presunción. Cuando comenzaron a llegar los resultados fue evidente que el ganador no era Encinas sino Ortega, y entonces el lopezobradorismo comenzó a impugnar seriamente los órganos electorales internos. Como es costumbre entre el perredismo, el que terminó perdiendo fue el árbitro: Arturo Núñez (sigamos con las preguntas: ¿qué hacía un político como Arturo aceptando ser el árbitro de unas elecciones imposibles?, ¿no sabía que le cobrarían todas las afrentas reales o supuestas de los grupos en disputa?). Tuvo que renunciar a la secretaría de elecciones, en parte por las presiones y también porque no quiso avalar el triunfo de Nueva Izquierda y con ello concitar aún más el rencor de López Obrador. El tema fue a la Comisión de Garantías y allí, finalmente, para tampoco darle el triunfo a Ortega, decidieron mejor anular la elección, sabiendo que, por la conformación del consejo, habría un interino y de todas formas sería de Nueva Izquierda. Así fue y Guadalupe Acosta Naranjo se convirtió en presidente interino del PRD y podría haber permanecido en ese cargo hasta 2010.

Pero el tema ya había sido llevado al TEPJF y el Tribunal decidió que, si bien 22% de las casillas registraron irregularidades, eso no alteraba el resultado, que era favorable a Ortega, porque si se anulaban esas casillas, la diferencia seguiría estando a su favor e incluso se ampliaría la diferencia con respecto a Encinas. En otras palabras y repitiendo una vez más el esquema de 2006 en la elección federal: el lopezobradorismo se quejó de fraude y recurrió al Tribunal Electoral y, cuando éste investigó el caso, resultó que las mayores irregularidades estaban en el bando del denunciante que, por supuesto, como ocurrió entonces y sucede ahora, se siente agraviado y no reconoce la resolución de las autoridades.

Lo cierto es que en las próximas horas Jesús Ortega será el nuevo presidente nacional del PRD. Jesús lo ha buscado durante más de una década y siempre distintas fuerzas del perredismo se le cruzaron para impedirlo, incluso después de que durante la gestión como presidente de ese partido de López Obrador, Ortega, como secretario general, había logrado los mayores éxitos para esa fuerza política. López lo frenó, igual que volvió a hacerlo en 2005 colocando en su lugar a un Leonel Cota que jamás había militado, ni un solo día, en el PRD, e incluso lo bloqueó en la búsqueda de la candidatura al DF. En esta ocasión Ortega y su corriente habían acumulado suficiente fuerza propia como para evitar, una vez más, que una alianza extraña de enemigos comunes alineados en torno a López Obrador evitaran que llegara a dirigir el partido.

¿Por qué les molesta tanto Jesús Ortega a ciertos sectores? La razón está en su forma de hacer y entender la política. Con Ortega se puede o no estar de acuerdo en muchos temas, pero siempre se puede dialogar; es un político que acepta al otro; que sabe cuándo y cómo se puede llegar a acuerdos; que no está en la lógica del enfrentamiento y la movilización sino en la de obtener resultados. Algunos dirán que con eso abandona las banderas de la izquierda. En realidad es todo lo contrario: las banderas de la izquierda no tienen nada que ver con la violencia irracional, los insultos y las agresiones de los Fernández Noroña o personajes similares; con las descalificaciones violentas contra quien no piense igual; con la aceptación vertical y sin discusiones de las decisiones y los caprichos del caudillo en turno: todas esas características son sinónimo de las corrientes más conservadoras, más autoritarias, más populistas, del pensamiento y de la acción política. No tienen nada que ver con la izquierda, salvo que se considere que también lo son un José Stalin, un Kim Il Son o, llevado a nuestro terreno, un Luis Echeverría o un José López Portillo. El autoritarismo y la violencia son elementos que se relacionan con movimientos fascistoides, no con la izquierda. Ésta construye, trabaja para la gente, busca mejores propuestas, quiere el poder en un espacio de pluralidad y tolerancia, lo fomenta en su partido y lo ofrece a la sociedad.

No sé si Jesús Ortega, desde la presidencia del partido que ha buscado durante tantos años, ofrecerá todo lo que no hemos visto en la mayor parte del PRD a lo largo de sus casi 20 años de existencia. Pero se acerca a ello, es consciente de que ese debe ser el camino a tomar y que la razón de ser de un partido político es buscar el poder pero para ello se deben respetar las reglas del juego democrático y unir, construir, en lugar de destruir y desconocer. Eso lo convierte en una opción para algunos y en un peligro para quienes han hecho de la movilización y la desestabilización una forma de vida. Construir acuerdos y ofrecer resultados es mucho más difícil que acarrear y prometer imposibles. Ese será su desafío.

Atentado y conspiración

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

El que corta y recorta le toca la mayor parte… Florestán

A raíz del siniestro del pasado martes 4, cerca del Paseo de la Reforma y Periférico, en el que murieron Juan Camilo Mouriño y trece personas más, ha irrumpido una oleada de especialistas en aeronáutica, antes ocultos, con las más diversas y disparatadas leyendas urbanas que tienen como común denominador la conspiración, el atentado.

Manejan sus versiones como verdad única, y su sustento es lo que su imaginación les da.

Y así han afirmado que el avión fue abatido por un cohete tierra-aire que le dispararon –aquí manejan varias líneas muy sólidas– desde Los Pinos, desde las instalaciones del Estado Mayor Presidencial (?), desde la Secretaría de la Defensa Nacional y desde los helicópteros, que le tendieron una trampa. Su mecánica se centra, necesariamente, en aceptar la que plantean como única verdad.

Han asegurado, también, que fue una bomba, que hay quienes juran haber visto estallar al Lear Jet en pleno vuelo y cómo caía envuelto en llamas; que el sabotaje se originó en el aeropuerto de San Luis Potosí, donde contaminaron el combustible, aun cuando hay quienes sostienen que le agujeraron el tanque para que se quedara sin turbosina, pero también quienes afirman que no le llenaron el tanque; insistido en que especialistas en cibernética, desde algún lugar, que ubican en la sede de la Fuerza Aérea (enfrente de la Sedena), manipularon con sus computadoras las del avión, y que la señal fue el aviso al piloto del cambio de frecuencia de radio para pasar a la torre del aeropuerto de la Ciudad de México; que la familia del piloto estaba secuestrada y que para salvarla desplomó la nave, y que el copiloto estaba amenazado de muerte, por lo que la tiró en picada; que no, que no fue la tripulación, fue el noveno pasajero, otro piloto que se subió para coordinar el atentado.

¡Ah!, que envenenaron a los pilotos con la comida que les dieron a bordo.

Otra, más perversa, sostiene que Mouriño descubrió que José Luis Santiago Vasconcelos era el jefe de la mafia del narcotráfico, aunque hay promotores de lo contrario: que el capo era el primero y lo descubrió el segundo. En cualquier caso, uno mató al otro, a la tripulación y a los acompañantes. A todos.

Pero, ¡no! ¡no! ¡no! El plan era una versión de septiembre/11: iban a estrellarse contra Los Pinos, ¡pero no atinaron!

En fin, que como estas leyendas urbanas circulan muchas, y que a pesar de que en su momento se conozca la verdad, como se ha comprometido todos los involucrados en la investigación, habrá quienes la rechazarán porque contradice la conspiración, su conspiración, como en el caso Colosio.

Pero eso no exime a las autoridades de su obligación de informar las causas de la tragedia, en lo que nos han dicho que están, y que se sabrá.

Ya veremos.

Nos vemos el martes, pero en privado.

El perfil del secretario de Gobernación

Francisco Martín Moreno
fmartinmoreno@yahoo.com
Excélsior

Debe saber mover hilos, cuerdas, alfiles, caballos, torres, sin olvidar jamás que tratar de quedar bien con todos sólo traerá como consecuencia quedar mal con todos...

El secretario de Gobernación debe contar, elementalmente, con experiencia política, ser un intérprete sagaz de las radiografías practicadas a sus interlocutores para poder descifrar ágilmente las intenciones de quienes lo rodean y, de esta suerte, estar en posibilidad de adelantarse a los acontecimientos, mismos que debe producir sin constituirse en víctima de ellos. Debe aceptar, además, que la historia es la verdadera maestra de la política. ¿A dónde va un secretario de Gobernación que ignora la historia de México, desconoce el sistema de respuestas de sus semejantes y carece de conocimientos para operar el tablero en donde se encuentran los instrumentos de control de una gestión eficaz? Como bien decía Proudhon: “La última palabra de la política es la fuerza”.

El secretario de Gobernación debe saber cómo filtrar, con la debida discreción, a través de sus “Gargantas Profundas”, la información a la prensa y a ciertos terceros interesados para convencer a la opinión pública y a ciertas instituciones, de la procedencia de sus objetivos. Nuestro hombre debe saber extirpar “legalmente” a los cabecillas de un movimiento, a través de una operación pinza, de modo que no sigan incendiando al país.

En fin, debe saber mover hilos, cuerdas, alfiles, caballos, torres, sin olvidar jamás que tratar de quedar bien con todos sólo traerá como consecuencia quedar mal con todos… La magia consiste en que de repente aparezca el orden sin que nadie se explique el cambio.

Claro que la política consiste en ser virtuoso, en extender la mano finamente enguantada que cubre un puño de acero, en saber jalar oportunamente los hilos de la intriga para producir los acontecimientos deseados. Hay quien es víctima de los hechos y quien, por otro lado, propicia los hechos, los produce con una sonrisa sardónica en el rostro. El secretario de Gobernación infiltra espías, orejas, en los grupos incendiarios. Se adelanta a sus planes terroristas, los detecta, los conoce: cuenta con información privilegiada y si carece de ella, la busca, la obtiene a través de agentes secretos de diferentes facciones a su servicio que contrata con dinero negro para no dejar huella en las nóminas oficiales. No se trata de una monja de la Orden de las Hermanas del Verbo Encarnado. No. El secretario manipula a sus opositores al contar con datos que estos últimos han intentado ocultar a la opinión pública para no lastimar su carrera política. ¿Chantajea? Por supuesto que chantajea sin confesarlo. Es un cínico porque ama al cine… Hace que los eventos se den mágicamente aventando la piedra y escondiendo la mano o a la inversa. Su presencia invisible hace que los eventos se cancelen por inconvenientes… El secretario calienta o enfría. Inserta o extirpa. Detona o apaga. Encarcela o excarcela. Premia y castiga.

Shakespeare decía que la política estaba por encima de la conciencia. Este solo enunciado justificaría per se la redacción de una teoría ética. ¿Qué tiene más valor, la solución de los ingentes problemas de Estado que bien pueden implicar a millones de personas o mi conciencia? Cuando Winston Churchill hizo navegar al Lusitania, lleno de niños, cerca del Canal de la Mancha antes del estallido de la I Guerra Mundial, a sabiendas de que sería hundido por los submarinos del káiser Guillermo II, lo que le interesaba era provocar el ingreso de Estados Unidos en el conflicto armado europeo. ¿Que se ahoguen los niños y otros tantos cientos de inocentes? ¡Que se ahoguen! El fin justifica los medios. ¿Peligroso, extremista y temerario? Sin duda. ¿La conciencia..? Al terminar mi gestión estaré en mejor posición de analizarla… Por lo pronto se trataba de salvar a Inglaterra de la barbarie germana. Intereses superiores sin duda reñidos con las convicciones y los principios personales.

El secretario de Gobernación debe haber entendido que el fundamento del poder no es el amor ni se finca en cursos de ética legislativa como los impartidos por monseñor Abascal, uno de sus antecesores. Que quede claro por más que agreda a los incautos: el fundamento del poder es el temor, una herramienta especialmente eficaz para controlar a las muchedumbres, a las masas, a los necios, a los fanáticos, a los terroristas y a los suicidas.

Es claro que no me refiero a semejante monstruosidad. He luchado toda mi vida contra el fascismo, así como contra cualquier clase de tiranía, de derecha y de izquierda. Aclaro: cuando anteriormente los secretarios de Gobernación ejercían el poder, ningún ciudadano, medianamente sensato, se atrevía a negarse telefónicamente alegando un pretexto pueril. En aquellos tiempos las llamadas de dichos funcionarios se traducían en latigazos, golpes sonoros sobre el escritorio. Era algo así como la voz estruendosa de Dios que obligaba a ponerse de pie de inmediato en posición de “firmes”, pecho salido, espalda erecta, respiración contenida, mirada clavada, fija en la inmensidad del firmamento, ojos inmóviles, sin parpadear, mandíbulas apretadas: nada de que llame más tarde o me reporto…

¿Desarrollo urbano ilegítimo?

Gabriela Cuevas Barrón
gabrielacuevasbarron@hotmail.com
Orden del día
El Universal

I. ¿Voluntad popular? El 29 de agosto pasado, el pleno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal votó y aprobó por fin el Programa Delegacional de Desarrollo Urbano de Miguel Hidalgo, después de un par de años de incontables negociaciones que buscaron que fuera lo más claro posible y protegiera la calidad de vida de los vecinos. Sin embargo, de manera sorprendente y me atrevería a decir inédita, el dictamen aprobado no fue el mismo que se publicó el 30 de septiembre en la Gaceta Oficial del DF. Ante la posibilidad de que se tratara de un error, la administración de Miguel Hidalgo trató de contactar a los responsables de la publicación para que se realizara una aclaración oportuna. Al no obtener respuesta, esta semana se presentó una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

II. ¿Un error muy rentable?

El programa impulsado por esta administración buscaba acotar al máximo la discrecionalidad y asignaba en plano una zonificación directa a todo el territorio. Eliminaba los usos de suelo para “Salones de baile y peñas” y “Estaciones repetidoras de comunicación celular” en el territorio delegacional. En cambio, la versión publicada permite ambos usos en zonas habitacionales mixtas y centros de barrio. Por otro lado, en dicha versión el predio de Pedregal 24, donde el jefe de gobierno promovía la construcción de la torre Bicentenario, fue retirado de manera sospechosa y ¿fortuita? de la lista de inmuebles con valor urbanístico y arquitectónico. También, a diferencia de lo que fue votado, se elevaron las alturas y se flexibilizaron las normas de ordenación de varios predios. Las inconsistencias son graves y afectan la calidad de vida de la gente, aunque, hay que decirlo, pudieran beneficiar intereses privados.

III. ¿Confundidos?

Además de afectar la calidad de vida de los ciudadnos, las consecuencias de “errores” o “confusiones” como éstas pueden ser muy graves porque vulneran no sólo el principio democrático de la representatividad sino también la confianza en las instituciones. ¿Qué pasaría si la Presidencia de la República mandara a publicar su versión del Presupuesto y no la aprobada por el Congreso?

Estoy segura de que la Corte suspenderá provisionalmente la aplicación de este programa, que vulnera los derechos y la voz de la ciudadanía expresada por sus legisladores, y que finalmente se publicará el Programa Delegacional de Desarrollo Urbano legítimo de Miguel Hidalgo.