noviembre 20, 2008

Retiran diputados del PRD apoyo económico a AMLO

Notimex
El Universal
Ciudad de México
Jueves 20 de noviembre de 2008

Deciden 60 legisladores federales del partido del sol azteca no financiar más al Movimiento en Defensa del Petróleo; sus aportaciones iban de 7 mil a 20 mil pesos; atribuyen la determinación a diferencias en la forma de hacer política

Un grupo de 60 diputados federales del PRD decidió retirar su apoyo económico al ex candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, por no estar de acuerdo con la forma de hacer política del tabasqueño.

El diputado Antonio Ortega, integrante de la corriente de Nueva Izquierda, indicó que durante más de año y medio hicieron aportaciones voluntarias al líder del Movimiento en Defensa del Petróleo.

Precisó que unos daban siete mil pesos, otros 15 mil, e incluso había quien aportaba 20 mil pesos, pero hace algunos días tomaron la decisión de no seguir financiando el movimiento de López Obrador.

El legislador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) agregó que retirarán su aportaciones porque "pensamos que debería estar en concordancia con nuestro perfil y visión de cómo hacer política, y como ello no ocurre lo mejor es no sacrificar nuestros ingresos" .

Adelantó que no se sumarán al llamado de su correligionario Alejandro Sánchez Camacho, de la corriente Izquierda Unida, quien planteó que cada uno aportara 20 mil pesos al movimiento que encabeza el político tabasqueño.

Asimismo, advirtió que si Alejando Encinas y López Obrador no se suman al apoyo a la nueva dirigencia del PRD terminaran arrinconados y abandonados.

Resaltó que Ifigenia Martínez, quien estaba con López Obrador, dio a conocer su intención de sumarse al equipo de Jesús Ortega, al igual que la esposa de Heberto Castillo.

Por separado, el líder de la corriente Nueva Izquierda en San Lázaro, Octavio Martínez Vargas, aclaró que no aportarán los 20 mil pesos que propuso su compañero de bancada, a menos que así lo determine la dirigencia nacional.

Dijo que ha aportado para el movimiento que encabeza López Obrador todas las veces que el PRD lo ha solicitado, ya sea un apoyo extraordinario o solidario para una movilización, pero "cuando son solicitudes que no tienen el visto bueno del partido no lo ha hecho" .

"Nosotros colaboramos con las personas que laboran en nuestras organizaciones sociales, en nuestras oficinas de atención ciudadana Y con los dirigentes que apoyan al partido en cada uno de los distritos" , subrayó.

Martínez Vargas negó que se tenga pensando hacer una purga al interior del partido. De lo que se trata, dijo, es de sumar a más actores, ser un instituto político accesible a las clases medias, revisar la agenda y no desatender a los sectores prioritarios.

Más adelante, recordó que el 28 y 29 del presente mes se llevará a cabo la reunión del Consejo Nacional del PRD en la que se tomará protesta al nuevo dirigente nacional, Jesús Ortega, y a la secretaria general, Hortensia Aragón.

'Fuerza ... o tumor?' por Paco Calderón

La decisión de “Alejandro”

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

Hay algarabía en el PRD porque “Alejandro” no se fue del partido. Desechó la secretaría general, pero continuará en las filas del perredismo.

Respiraron aliviados en todas las corrientes y elogiaron la actitud responsable de “Alejandro”, que conjuraba una escisión en el PRD.

“Se quedaron con las ganas quienes estaban zopiloteando al PRD”, dijo un feliz Carlos Navarrete, coordinador de los senadores de su partido y miembro de la corriente ganadora, Nueva Izquierda.

¿De veras “Alejandro” tiene tanto peso en el PRD como para dividir a ese partido con su renuncia?

Si por “Alejandro” se refieren a Alejandro Encinas, por supuesto que, independientemente de sus cualidades personales, no es quién para escindir al PRD.

Así es que cuando se dice “Alejandro”, hay que entender “Andrés Manuel”.

Ese es el nombre del juego que no se atreven a mencionar.

El nuevo dirigente nacional perredista, Jesús Ortega, dijo aliviado la noche del martes que “la decisión de Alejandro va a fortalecer nuestra presencia en las próximas elecciones federales”.

¿De veras la decisión de “Alejandro” va a fortalecer la presencia del PRD en las próximas elecciones?

Claro que no. Cuando Ortega se refiere a “Alejandro”, quiere decir López Obrador.

Esa era la gran preocupación del grupo de Ortega y de otras corrientes perredistas: que López Obrador aceptara el ofrecimiento tácito del Partido del Trabajo y de Convergencia para incorporarse a alguno de esos partidos.

Ahí sí habría un cisma en el PRD, y eso fue lo que se conjuró con “la decisión de Alejandro”.

La noche anterior al anuncio de que no aceptaba la secretaría general pero se quedaría en el PRD, Encinas fue a visitar a López Obrador a sus oficinas.

Al día siguiente de esa conversación nocturna, “Alejandro” decidió y lo comunicó en una conferencia de prensa.

En buen romance: López Obrador ha puesto a la dirigencia nacional de su partido en la misma tesitura que puso al gobierno luego de su derrota en 2006.

Al Presidente de la República le llamó usurpador, a las elecciones un fraude, y a las autoridades electorales una mafia que decidió quién va a gobernar.

Es lo mismo que hace ahora con la nueva dirigencia nacional de su partido: dijo que las elecciones fueron un fraude y que la mafia del Tribunal Electoral decidió quién ganaba.

El propio Encinas expuso que Nueva Izquierda no le robó la presidencia del PRD, sino que fue “el Estado y su gobierno de facto”.

Se trata de una estrategia igual a la empleada después de los comicios del 2006: desconocieron al Presidente, pero aceptaron las diputaciones y senadurías surgidas de la misma elección.

Desde luego aceptan el dinero que el “gobierno espurio” les da a través del IFE.

En el PRD los lopezobradoristas seguirán diciendo que Ortega fue “impuesto por el gobierno de facto”, pero van a tomar los lugares que les corresponden en el Consejo Nacional, tendrán carteras y negociarán con Ortega las candidaturas a diputados federales del próximo año.

En síntesis: el grupo de López Obrador toma todo, menos la responsabilidad.

Toman cargos, presupuesto, tribunas, candidaturas, pero no se hacen responsables del resultado de la elección del próximo año.

Así como le apuestan al fracaso del presidente Calderón para que a México le vaya mal y de esa manera resurgir ellos, también le van a apostar al fracaso de Ortega para que al PRD le vaya mal y luego presentarse como los salvadores.

Es de sobra conocido que, por la actitud radical y rencorosa de López Obrador, el PRD ha perdido simpatías entre los electores que en 2006 lo apoyaron.

Esa caída en las preferencias electorales, debido al radicalismo de AMLO, se va a reflejar en las urnas el año entrante. El PRD va a perder millones de votos. Y la cuenta se la van a pasar a Ortega y a su corriente Nueva Izquierda.

He ahí la importancia de “la decisión de Alejandro”,

Veneno puro para los que tomarán las riendas del PRD en estos días.

Al final, todos caen

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

No me creía mucho las historias de infiltración del narco en los altos círculos del poder pero, por lo pronto, algunos peces gordos –entre ellos el mismísimo director de la Interpol-México— parecen estar enredados con las familias mafiosas de este país. Y así, me pregunto dónde se detienen realmente los tentáculos de los criminales, a qué nivel llegan y hasta dónde alcanzan. Porque, señoras y señores, no es un asunto menor cultivar parecidas frecuentaciones: ser socio de esta gente es un negocio muy riesgoso. Vaya que sí. Y en ese camino no hay regreso. O sea, que no es como un trabajo normal, en una corporación o en la burocracia, del que entras y sales a voluntad. No. El pacto con los narcotraficantes es absolutamente irrevocable, un compromiso tan lapidario como un juramento de sangre entre miembros de una cofradía criminal o la venta de tu alma al diablo. De tal manera, el mero hecho de que un individuo particular –un funcionario, un policía, un agente, un político— tome la decisión de celebrar acuerdos con las organizaciones criminales me llama poderosamente la atención. Naturalmente, muchas personas se dejarían tentar por las fabulosas recompensas que ofrecen los traficantes. Pero, a partir del momento en que recibes la primera mensualidad estás absolutamente comprometido y parecida hipoteca, a mi entender, supone una especie de condena de muerte anticipada.

Ocurre, sin embargo, que los narcos tienen a mucha gente en su plantilla de colaboradores. Es decir, estas personas, a pesar de todo, tomaron la decisión de trabajar para un patrón temible, vengativo, sanguinario y exigente. Desde luego, podemos también imaginar que hay amenazas y advertencias; y, más tarde, ofrecimientos que, vistas las circunstancias, no puedes rechazar. De cualquier manera, es muy mal negocio. Porque, si te fijas, todos los involucrados terminan por caer, tarde o temprano, en las manos de la justicia. He ahí algo que la gente no parece haber advertido todavía: la impunidad no es eterna. Para nadie.

Los infiltrados reloaded

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

Ayer se dio a conocer el arraigo por 40 días al que se encuentra sometido Ricardo Gutiérrez Vargas, quien es nada menos el director general de Interpol-México. La Procuraduría General de la República informó que su detención se realizó el pasado domingo bajo sospecha de presuntos nexos con el narcotráfico, igualito que Rodolfo de la Guardia García, a quien sucedió en el cargo y se encuentra bajo arraigo desde el 7 de noviembre pasado por la probable existencia de indicios que hacen pensar en vínculos entre él y el cártel de Sinaloa.

La puesta en marcha del Operativo Limpieza ha originado el destape de varios nombres, peligrosamente, la mayoría de alto rango, con los que se han logrado establecer nexos con organizaciones criminales, principalmente de narcos, y que ponen en entredicho la credibilidad y la astucia de las instituciones judiciales del país.

La Agencia Federal de Investigaciones (AFI), la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y ahora la Interpol están siendo barridas de piso a techo para intentar hacer frente desde el interior a la lucha gobierno-crimen. Como cuando supimos del episodio de la SIEDO, hace poco menos de un mes, los cárteles pagaban cantidades millonarias a miembros de alto nivel de estas dependencias, con el fin de enterarse de los procedimientos antes de que se llevaran a cabo y así ganarle a los operativos federales y burlarlos.

Gutiérrez Vargas se ha convertido en el ex funcionario con mayor rango detenido hasta el momento gracias a la Operación Limpieza y que, al sumarle el nombre de la dependencia de la que estaba a cargo y, de resultar ciertas las sospechas, ello lo hace aún más peligroso.

Y es que la Interpol es el mayor centro de inteligencia e investigación policial del mundo. Son nada más 186 países los miembros de esta organización y, sus objetivos, perseguir aquellos delitos que ponen en riesgo la seguridad pública, como el crimen organizado, el terrorismo y la corrupción. Sería no sólo el colmo, sino una verdadera vergüenza y clara señal de alarma, que nuestro país esté representado frente a esta organización por gente vinculada a esos grupos criminales a los que persigue.

Debido a esto y porque también el prestigio de la Interpol se encuentra en riesgo, esta organización envió un comunicado donde hace constar que, en su interior, nunca hubo movimientos, sospechas o señales que los hicieran dudar de las actividades de Gutiérrez Vargas, por lo que lo consideran inocente mientras no se demuestre lo contrario. Y como no quieren quedar en entredicho, apoyarán la investigación de la PGR con una inspección de las operaciones de sus oficinas en nuestro país. Un equipo que será enviado directamente de Lyon, Francia, donde se ubica su Secretaría General, llegará aquí en próximos días para checar cómo fueron usadas sus bases de comunicación y de datos.

Y es que, con las habilidades sospechosistas con las que se realiza la famosa Operación Limpieza, y sumándole los acontecimientos de las semanas recientes, en realidad, investigaciones como ésta deberían realizarse de rutina, si en verdad se quieren romper los vínculos que corrompen y dan permiso a las organizaciones delictivas para operar. Lo grave de esta ocasión es que, en caso de ser verdad, el crimen organizado estaría demostrando nuevos niveles de poder, porque infiltrarse en la Interpol no es cualquier cosa.

Seguridad y cabezas del Estado

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Cuando Vicente Fox resultó electo, pidió recursos al gobierno de Ernesto Zedillo “para rentar un avión”.

Se le respondió que no, pues el Estado respondía (o debía responder) por los hombres de Estado.

El recuerdo viene a cuento por el avionazo del 4 de noviembre.

La privatizadora obsesión de que el gobierno “sólo debe gobernar” no puede ser a costa de que la integridad física de los responsables del Estado quede a la buena o mala suerte de la ley de la oferta y la demanda.

Si bien el EMP debe garantizar la seguridad del Presidente, todos los secretarios de Estado deben ser cuidados por la misma institución.

Pero no sólo: en las normas que después del niño ahogado se cocinan, deben asegurarse las cabezas del Congreso y la Suprema Corte.

Y más aún: el EMP (o una variante de su rango) debiera garantizar la seguridad de los responsables de instituciones que también conforman el Estado mexicano, como son el Instituto y el Tribunal Electoral, el Banco de México, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Instituto Federal de Acceso a la Información.

López y Bejarano, juntos y revueltos

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

El PRD es un partido que se ha fracturado desde hace ya bastante tiempo, pero los vagos gestos de unidad que perduran tienen un solo fin: quedarse con una parte de las importantes prerrogativas que tiene (sólo en recursos materiales un millón de pesos al día, por prerrogativas federales, sin contar las de los estados, además de anuncios en los medios e infraestructura de todo tipo, sin rendir cuentas). Esto es más notable aún en el grupo de López Obrador que sistemáticamente ha tratado de deshacerse de ese partido: como jefe de Gobierno no los tomó en cuenta; impuso como presidente, desplazando a Jesús Ortega, a Leonel Cota Montaño sin un día de militancia partidaria; luego impuso, también sin militancia en el PRD, a Marcelo Ebrard en el DF e integró su equipo de campaña, salvo el propio Jesús Ortega que, sin embargo, no quedó en el círculo cercano de colaboradores, por gente externa, casi todos viejos amigos o ex militantes del PRI. La historia continuó en 2006 con el impresentable plantón y el menos presentable aún gobierno legítimo, integrado sólo por los suyos y realizado aun a contracorriente de lo que su partido opinaba.

Pero antes, ahora y todo indica que en el futuro, López Obrador tiene un operador en el PRD que, fuera de formalidades, es su hombre en el partido: René Bejarano. Su ex coordinador de campaña en el DF, ex secretario particular, líder perredista en la ALDF y más conocido de todos por chantajear y llevarse millones de pesos de las oficinas de Carlos Ahumada, el famoso Señor de las ligas, siempre fue defendido por López Obrador y exonerado de todos los cargos y ahora se apresta para realizar su reingreso público en una política que nunca dejó. Siempre su esposa Dolores Padierna apareció junto a López Obrador y fue la principal operadora de la fracasada campaña de Alejandro Encinas (por cierto, casualmente, durante su gobierno interino en el DF se exoneró completamente a Bejarano de cualquier delito). Esta semana, cuando Encinas anunció que renunciaría a la posibilidad de aceptar la secretaría general del partido, además de acusar a la dirección partidaria de espuria, de ser producto de un golpe de Estado y de estar manejada por el gobierno, Dolores Padierna declaró que estaba de acuerdo con los dichos pero no con la decisión, porque había que conservar desde adentro las posiciones de poder y utilizarlas. Pragmatismo puro.

Bueno, Bejarano y su esposa, junto con sus aliados de siempre, que nunca han abjurado de él, se lanzarán el 30 de noviembre con su nuevo movimiento denominado de la Esperanza, con el que piensan “renovar” a la izquierda mexicana, “rescatarla” y recuperar (no es una broma) sus “valores”. Quizás el dato más importante es que el ex candidato presidencial apoya abiertamente a Bejarano, el hombre que todos vimos embolsándose dinero en forma ilegal, dinero, por cierto, que jamás Bejarano dijo en qué utilizó o a quién se lo entregó.

Y tan evidente es el apoyo de López Obrador al movimiento de Bejarano que sus tres hermanos, los tres militantes del PRD, serán parte de la dirección del movimiento bejaranista pese a que Guadalupe Acosta Naranajo, todavía presidente provisional del PRD, recordó que Bejarano está expulsado de ese partido y que no puede regresar. Poco le importa eso a la corriente lopezobradorista que buscará quedarse con una parte de las candidaturas del PRD en 2009 (las que no pueda ocupar allí las utilizará en la súbita alianza PT-Convergencia) y que construirá tras Bejarano su propia fuerza política. Para ello están con Bejarano los tres hermanos de López Obrador: José Ramiro (acusado de malos manejos en su paso por la alcaldía de Macuspana) será el responsable del bejaranismo en Tabasco; su otro hermano, Pío, en Chiapas y, el tercero, menos conocido, Arturo, en Tlaxcala.

¿Por qué apuesta tanto López Obrador en un personaje tan descalificado como Bejarano? Porque tienen una coincidencia fundamental: el objetivo es llegar al poder, los medios para ello no importan, tampoco las instituciones si no están puestas a ese servicio. No importa si se miente, si se roba, si se violan leyes, si se atropellan derechos: el objetivo es el poder, y el poder no se negocia. Bejarano, en este sentido, es el perfecto operador amoral, cuyos principios sólo funcionan en servicio de las exigencias de su jefe político. Y éste lo ha recompensado una y otra vez.

Ahora regresa porque López Obrador, cada día más débil y con un movimiento sin sustento, necesita un organizador con mano de hierro, que sepa trabajar debajo de la superficie y quizás porque también quiere más dinero. Apenas ayer se dio a conocer que los diputados lopezobradoristas harían una “donación mensual extraordinaria” para su jefe de 20 mil pesos, para de esa forma regalarle un “aguinaldo legítimo” de 800 mil pesos. Eso es por fuera de los cinco mil pesos que le descuentan regularmente cada mes a todos y cada uno de los legisladores del llamado Frente Amplio para López Obrador y los descuentos “voluntarios” que les aplican, por nómina, a todos los trabajadores del DF y de algunos otros estados que gobierna por el PRD.

¿No es demasiada desfachatez?, ¿no es cínico que se rechace la decisión del TEPJF y se hable de golpe de Estado cuando se acudió a él?, ¿no es cinismo decir que se quedan en un partido que detestan porque quieren compartir las prerrogativas?, ¿cómo calificar que Bejarano, que personifica a mucho de lo más rechazado de la política nacional se convierta nuevamente en el gran operador de quien se dice “el salvador de la patria” y que sus hermanos sean los operadores de un político corrupto?, ¿no es vergonzoso que quien dice vivir con 60 mil pesos mensuales reciba “aguinaldos” de 800 mil y recursos de cientos de miles de pesos de muchos ámbitos oficiales de los que no ha dado cuenta jamás?, ¿estos son los hombres y mujeres que quieren dictar la moral pública de la nación?

Ni atentado ni accidente

José Carreño Carlón
Agenda del debate
El Universal

El vocero es el mensaje; probables delitos e imprudencias
Del gozo del portavoz al pozo de la responsabilidad oficial


Habilitado como portavoz para la prevención de la crisis que se veía venir tras la caída del avión en que murieron altos funcionarios, tripulantes y transeúntes de la capital de la República, el secretario de Comunicaciones se altera ante quienes le preguntan sobre el curso que ha tomado la información: probables responsabilidades oficiales, incluso de su propia institución.

Porque si no hubo atentado, tampoco hubo accidente en el sentido de mera casualidad. Aparecen en cambio irregularidades en la compra del avión y la contratación de los pilotos, así como —quizá lo más verificable— incapacidad o negligencia en la SCT ante una serie de comportamientos en vuelos no comerciales que frecuentemente violan normas de seguridad aeronáutica y eventualmente conducen a tragedias como la de Lomas de Chapultepec.

Podrían llegar a configurarse así trasgresiones en materia de adquisiciones y contrataciones gubernamentales; imprudencias acaso delictivas a cargo de tripulantes presionados para acortar tiempos de vuelo pasando sobre protocolos de seguridad, y faltas de funcionarios que no cumplen sus obligaciones legales de supervisión.

Pero no obstante que la regulación aeronáutica a cargo de la SCT justificó su centralidad en el manejo de la crisis desde el anochecer del 4 de noviembre, Luis Téllez empezó a perder altura esta semana ante las preguntas de los medios sobre las zonas grises que rodean los manejos del trágico Learjet de la Secretaría de Gobernación.

El vocero y los medios

A nadie escapa que el papel que desempeñó el secretario de Comunicaciones a partir de aquella noche fue el de portavoz del gobierno federal, con la misión de controlar las especulaciones sobre un atentado de las bandas criminales. El vocero —y no el medio, como proponía Marshall McLuhan— fue aquí el mensaje. Un mensaje doble.

Por un lado, con el desplazamiento de las procuradurías del escenario del siniestro, y su sustitución por el vocero habilitado, el mensaje que recibió el público desde el principio fue que no se trataba de investigar delitos. Así se percibió también la temprana y repetida argumentación de Téllez de que todo apuntaba a un accidente. Y sin duda fue eficaz para disipar la percepción dominante en las primeras horas de que era un sabotaje que probaría una vez más la supremacía del crimen sobre el Estado.

Por otro lado, con la elección precisamente del titular de Comunicaciones como vocero de la crisis se envió otro mensaje, dirigido a persuadir a los medios. Y el vocero fue aquí también el mensaje: el portavoz gubernamental para el manejo de los medios era a la vez el titular de la dependencia que se empeña en reconcentrar el poder de decisión del gobierno sobre los medios.

Así, a la perspectiva innovadora, a la oportunidad e incluso a la calidad que por momentos alcanzó el manejo de la información por Téllez, se agregó el poder de persuasión del viejo régimen de relaciones clientelares: lo que se vio fue un regulador empeñado en imponerle sus mensajes a sus regulados, a sus clientelas: las empresas informativas de radio y televisión.

Cuentas pendientes

Hasta aquí, misión cumplida: en el margen quedaron las especulaciones que tenían la delantera con la especie del atentado.

Pero ya en sus apariciones de las últimas horas, Téllez parece pasar del gozo del portavoz con una misión de alto impacto positivo en los medios, al pozo de las responsabilidades oficiales: al tropiezo gramatical ante los medios que le exigen rendición de cuentas sobre las probables faltas oficiales que habrían concurrido a la tragedia.

Y todavía falta la suerte mayor de una buena faena de comunicación de crisis: definir con precisión el momento en que la crisis ha terminado. Ello supone conjurar dos riesgos: festinar su fin, cuando aún la crisis está viva, o prolongarla cuando ya ha pasado, con la sobreactuación informativa. Y en esos dos riesgos andamos.

El pleito Beltrones-Peña Nieto-Beatriz

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Un buen amigo, que suele traer la mejor información, me sugirió ayer que levantara antenas, pues el pleito en el PRI había comenzado.

Se refería, claro, a la que parece inexorable confrontación entre el líder del priismo real, Manlio Fabio Beltrones, y el líder del priismo popular, Enrique Peña Nieto, y a la que sumó a la líder formal Beatriz Paredes.

Su argumento es lógico: por más grande que sea el cuerpo del PRI, no puede soportar tres cabezas. Los hermanos tendrán que devorarse para prevalecer. Y como los tricolores calculan que arrasarán en las elecciones federales de julio, no van a perder tiempo en la misión de menguar al adversario para tomar las mejores posiciones.

Aposté en contra. Le dije que, tratándose de estos tres personajes, deben tener fresca la desastrosa guerra Madrazo-Montiel del 2005, por lo que no repetirán el error y no chocarán antes de los comicios. Es más, le dije que por el perfil de los tres veía probable una forma de arreglo rumbo al 2012. La fuerza de uno es la debilidad del otro; las miserias de uno son las virtudes del otro. Se pueden complementar bien. Y creo que saben que juntos serían prácticamente invencibles.

Qué bueno que no le pusimos monto a la apuesta, porque él tradicionalmente gana y yo pierdo. Aunque pensándolo bien, en esta siento que será al revés. Peña Nieto quiere la Presidencia de la República, Beltrones el poder para hacer y Beatriz una buena página en la historia. Cuestión, entonces, de que en paz encuentren la fórmula.

No veo, por lo pronto, un pleito descarnado antes de que se repartan las fichas del 2009. Porque por más priistas que sean saben que ni ellos podrán contar fichas que no tengan en las manos.

Cinco notas sobre el PRD

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

1. En sus 19 años como partido, el PRD no ha podido desarrollar las instituciones partidistas para procesar sus conflictos internos. En particular, los perredistas han sido incapaces de crear un sistema de sucesión pacífica e institucional para renovar al presidente del partido. Ante el cochinero de la elección a este puesto en 1999, Pablo Gómez tuvo que entrar como presidente interino. Por el cochinero, al parecer aún mayor, de la elección de 2008, Guadalupe Acosta Naranjo fue nombrado presidente interino. En esta última ocasión, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) tuvo que entrar a validar una elección sucia que ganó Jesús Ortega. El TEPJF lo hizo así porque se ciñó a las reglas internas que se dieron los perredistas para la competencia, reglas absurdas como lo demostró José Antonio Crespo ayer en Excélsior.

2. Gracias a la resolución del TEPJF, Jesús Ortega finalmente realizará su sueño de ser dirigente nacional del PRD. De esta forma, el grupo que comanda se constituye como la principal fuerza política del perredismo. Y en esta ocasión, a diferencia del pasado, el llamado grupo de Los Chuchos no se amilanó frente al que comanda López Obrador. Ante la ausencia del dirigente nacional, lograron que Acosta Naranjo se quedara como presidente provisional. Mientras tanto, a contracorriente del lopezobradorismo, negociaron con el gobierno calderonista una reforma a Pemex y lograron que quedara en ésta un espíritu estatista. Finalmente, demandaron que un órgano externo al partido, el TEPJF, sentenciara sobre la conflictiva elección. A pesar de las amenazas que recibieron, Los Chuchos demostraron autonomía y con ello fortaleza.

3. La determinación de Los Chuchos y la resolución del TEPJF dejó a la defensiva al grupo lopezobradorista. Su candidato a la presidencia del PRD, Alejandro Encinas, decidió no tomar la secretaría general del partido, pero tampoco renunció a éste. Esta última decisión es racional. En México, la legislación electoral incentiva que los militantes se queden en un partido porque, de renunciar, pierden muchos activos: el dinero, las estructuras operativas, el uso de la marca y la capacidad de registrar a candidatos de elección popular. Históricamente se ha demostrado que quien se sale de un partido, pierde. Es mejor quedarse, aunque esto signifique la ignominia.

4. La salida de Encinas del PRD hubiera puesto en un aprieto a los perredistas que todavía se identifican con López Obrador. ¿Quién hubiera seguido a Encinas? ¿El propio AMLO? Más importante, la salida hubiera presionado mucho a Marcelo Ebrard a finalmente tomar una decisión de qué hacer con AMLO: si apoyarlo y seguirlo, junto con Encinas, fuera del partido, o quedarse en el PRD y romper con su mentor. La renuncia de Encinas al PRD hubiera adelantado un asunto que a nadie le conviene enfrentar por el momento: la candidatura presidencial de este partido para 2012. Al quedarse en el PRD, Encinas le ahorró a Ebrard y AMLO un dolor de cabeza.

5. Encinas se queda pero, como buen lopezobradorista, promete ser una oposición semileal ahora dentro del partido. Cuando alguna decisión de Los Chuchos le convenga a su grupo, respetarán las instituciones partidistas. Cuando no les convenga, se movilizarán con el propósito de presionar. Para este fin, Encinas anunció la conformación de “un movimiento nacional por la renovación del partido, paralelo al movimiento en defensa del petróleo, de la economía popular y la soberanía nacional. Que tenga como base superar los graves defectos y vicios que desvirtuaron los mejores propósitos del origen del partido y que permita rescatar al PRD como instrumento de lucha al servicio de las causas del pueblo mexicano”. Tal como han hecho con Calderón, el lopezobradorismo se convertirá en un dolor de cabeza constante para Ortega y compañía. Y eso, por cierto, lo hacen muy bien.

AMLO: genética de la derrota

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

¿Quién dijo a AMLO, Encinas y Ortega que el PRD es de ellos? ¿Y los ciudadanos?
No respetan a militantes y tampoco se respetan ellos; Encinas terminó en títere


Nadie puede negar el cochinero electoral en el que se metió todo el PRD el 16 de marzo pasado para elegir a su nuevo presidente.

Pero tampoco nadie puede negar que todas, absolutamente todas las elecciones para nombrar presidentes del PRD han sido eso, el mejor ejemplo de la cultura del cochinero, que siempre se resolvió mediante negociaciones y acuerdos, a través de la aplicación de efectivos controles de daños y las urgentes operaciones cicatriz.

Y en efecto, existen diferencias en la elección del pasado 16 de marzo en el PRD, respecto de anteriores procesos. ¿Cuáles diferencias? Primero, que el cochinero que impulsó el líder dominante del partido —que en este caso es Andrés Manuel López Obrador— no resultó suficiente para doblegar al cochinero que impulsó su adversario histórico, Jesús Ortega. Y segundo, que a pesar de chantajes, presiones, amagos, Ortega no aceptó negociar y recurrió al Tribunal Electoral.

Por eso es de risa —y significa un insulto a la inteligencia y el sentido común—, que Alejandro Encinas acuse a toda esa institución política, que es el PRD, y a su grupo hegemónico, Los Chuchos, de un cochinero en el que participó con singular alegría el propio Alejandro Encinas. ¿A poco no sabía Encinas el cochinero en el que se metió? ¿A poco el grupo político de Encinas no hizo exactamente las mismas cochinadas que sus adversarios? ¿A poco no se proclamó ganador el señor Encinas —la misma noche del domingo 16 de marzo—, aún cuando no se conocía el resultado de la elección? ¿Cómo se le llama a ese albazo electoral? ¿Qué no era parte del cochinero para forzar la negociación?

En realidad lo que presenciamos luego del 16 de marzo pasado es una copia de lo que vimos luego del 2 de julio de 2006; la aparición de la tara genética de la derrota. Es decir, que como muchos otros políticos herederos de la genética del PRI, López Obrador y ahora Alejandro Encinas, dejan ver que son portadores de la tara genética de la antidemocracia, que se traduce en su incapacidad para reconocer la derrota.

En 2006, AMLO llegó al 2 de julio sin cuestionar el proceso electoral. Una vez que perdió —hoy sabemos que la derrota se debió a muchas circunstancias, sobre todo los propios errores de AMLO—, inventó el cuento del fraude, chantajeó, pretendió negociar, pero al final el Tribunal Electoral declaró ganador a Calderón, a partir de las evidencias disponibles, lo que desató una campaña de infundios e insultos contra el Presidente, al que lo más suavecito que le dijeron fue “espurio”.

En 2008, Encinas llegó al 16 de marzo sin cuestionar el proceso. Sin tener las pruebas, se declaró ganador, intentó un albazo, pretendió negociar a cambio de quedarse con la Presidencia, se negó a recurrir al Tribunal Electoral, y una vez que fue declarado derrotado, a partir de las evidencias disponibles, se declaró víctima de un fraude, llamó espurio a su adversario, y se negó a asumir la secretaría general, pero su grupo asumirá el resto de canonjías.

Como no ganaron ni en 2006 y tampoco en 2008, entonces todo es un cochinero, todo es un complot, todo es parte de las mafias, y todo debe ser destruido, incluso el partido más importante de la izquierda mexicana y que —deben saberlo AMLO y Encinas—, no les pertenece, sino que es de los ciudadanos que creyeron y votaron por los amarillos en dos décadas. ¿Quién les ha dicho a AMLO, Encinas, Ortega… que el PRD es de ellos?

Pero la feria de las incongruencias, el insulto a la militancia, a la doctrina, a los electores, van mucho más allá. ¿Qué significa que Encinas reniega de la secretaría general, pero se queda dentro del partido para destruir al grupo hegemónico? Que otra vez reproducen las taras genéticas de la antidemocracia. La elección fue un cochinero, los jefe del partido son la peor burocracia, traidores y entreguistas; las instituciones son mafias… ah, pero el dinero público y de las prerrogativas y las otras posiciones de poder, dentro del mismo partido, sí valen, sí deben ser retenidas. ¿Cómo se le llama a esa esquizofrenia?

Dentro del PRD y en el llamado campo de la izquierda mexicana todos tienen el derecho a defender sus posiciones, sus cuotas de poder, a sus respectivas corrientes y tendencias, pero nadie se puede llamar dueño de un partido político o de una tendencia ideológica, porque las siglas partidistas, el color de las banderas y las burocracias de los partidos no son nada sin la sociedad, sin los militantes, a los que ni Encinas ni Ortega y menos AMLO respetan.

Pero el problema es aún mayor, porque ni ellos mismos se respetan. Y si existen dudas, basta ver el triste papel de Alejandro Encinas, venido a títere del mesías legítimo. Y sí, dicen los conocedores del comportamiento: “origen es destino”.