noviembre 23, 2008

'Mecánica Nacional' por Paco Calderón

Mota evita la mala memoria

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

Entre más investigan, más confirman: científicos de la Ohio State University presentan evidencias acerca de los beneficios de la mariguana sobre el cerebro que envejece. Los investigadores sugieren que al reducir la inflamación y quizá estimular la formación de nuevas células cerebrales, ciertos elementos de esa hierba podrían ayudar a prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

“La investigación indica que el desarrollo de una droga legal que contenga propiedades similares a las de la mariguana podría ayudar a prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer. Aunque la causa exacta del Alzheimer permanece desconocida, se cree que la inflamación crónica del cerebro contribuye al deterioro de la memoria”.

Estamos ante una absoluta necedad: desarrollar una droga que, por no ser mota, pero actuar como mota, sea legal. ¿Y por qué no fumarla bajo prescripción médica y control de la Secretaría de Salud? Barata, natural y orgánica, como dicta la curiosa moda, como si la cicuta y el veneno de cobra no fueran naturales y orgánicos. Pero está de moda eso como parte de una constelación que incluye meditación, acupuntura, homeopatía, apoyo al Loco López, creencia en todo tipo de complots y sospechosismo extremo.

El compuesto activo de la mariguana es el tetrahidrocanabinol, o THC, que ha mostrado, con la nicotina, el alcohol y la cafeína, ser un agente que, tomado con moderación, evita la inflamación del cerebro, “lo cual se puede traducir en una mejor memoria al final de la vida”. El principal investigador del estudio, Gary Wenk, sostiene: “Hay sustancias que millones de personas han usado miles de años en miles de millones de dosis, y estamos advirtiendo pequeñas señales por encima del ruido”. Se refiere al “ruido” social en torno a las drogas.

Wenk ha demostrado la mejoría de memoria obtenida con THC en animales. Se puede afirmar que hay al menos tres receptores en el cerebro que se activan con la droga sintética similar a la mariguana (qué vueltas más tontas). Esos receptores se encuentran en el sistema endocanabinoideo cerebral, que es parte de la memoria y de los procesos fisiológicos asociados al apetito, el humor y la respuesta al dolor.

Pero quizá el descubrimiento más importante de esta investigación es que ha logrado estimular la producción de nuevas neuronas, las principales células cerebrales. “Cuando somos jóvenes, producimos neuronas y nuestra memoria trabaja bien. Al envejecer, los procesos se retardan, así que tenemos un decremento en la formación de nuevas células durante el envejecimiento natural. Necesitas que esas células regresen y ayuden a formar nuevas memorias, y encontramos que un agente similar al THC puede influir la creación de tales células”, dice Yannick Marchalant, coautor del estudio.

“¿Podría la gente fumar mariguana para prevenir la enfermedad de Alzheimer si la ha habido en la familia? No estamos diciendo eso… (se apresura a añadir con susto), pero podría funcionar en realidad. Lo que sí decimos es que al parecer una sustancia legal, segura, que imita esas importantes propiedades de la mariguana, puede trabajar con los receptores cerebrales y prevenir el deterioro de la memoria al envejecer. Esto es realmente esperanzador”, dice Wenk.

Atención: una vez que el deterioro de la memoria es evidente, el tratamiento no es efectivo. “Reducir la inflamación y preservar o generar neuronas debe ocurrir antes de que la pérdida de memoria sea obvia”, asegura.

En un estudio anterior, Marchalant empleó en ratas viejas la droga sintética llamada WIN55212-2, o simplemente WIN, que no se emplea en humanos a causa de su alta potencia para inducir efectos psicoactivos. Un grupo de ratas recibió una dosis constante y baja de WIN. Otro grupo, el control, no recibió nada.

En las pruebas de memoria subsiguientes, las ratas tratadas con WIN aprendieron más pronto a encontrar una plataforma oculta bajo el agua que las salva de morir ahogadas y recordaron con más facilidad su localización. “Las ratas viejas no son muy buenas en esta tarea y tardan más tiempo en localizar la plataforma. Cuando les dimos la droga ejecutaron la tarea un poco mejor”, dice Marchalant.

Los investigadores determinaron que WIN genera nuevas células, proceso llamado neurogénesis. Con estos resultados, los científicos especularos que la combinación de inflamación reducida y neurogénesis es la razón por la que mejora la memoria en las ratas. Así, ensayaron con el THC de la mariguana, sin los efectos colaterales del WIN.

Ahora buscan cuales receptores son cruciales, lo que idealmente llevaría a desarrollar drogas que activen específicamente esos receptores. Esperan encontrar un compuesto que acierte tanto en la inflamación como en la neurogénesis. Presentaron el estudio en el congreso de la Sociedad para la Neurociencia, en Washington, del 15 al 19 de este mes.

Contacto: Gary Wenk, Wenk.6@osu.edu o Yannick Marchalant, Marchalant.1@osu.edu.

Dios mío: hazme culta, por favor

Vianey Esquinca
La inmaculada percepción
Excélsior

Hay que reconocer que ser una figura pública tiene sus complejidades. En la medida que la fama y el reconocimiento aumentan, también lo hace la posibilidad de cometer errores.

Lo irónico del asunto es que la gente y los medios suelen recordar la última estupidez declarada o el último error cometido, por encima del trabajo que la persona haya realizado, pero si es un individuo que se reinventa a sí mismo para cometer una tras otra equivocación, ni como ayudarlo.

Uno de los desaciertos más comunes en que incurren los políticos es su obsesión por meter en sus presentaciones nombres o frases célebres de escritores, filósofos, poetas, santos u otras personalidades famosas o citables, para dar la apariencia a sus interlocutores de que son personas cultas, ilustradas y letradas.

El problema es que los asesores que elaboran los discursos en ocasiones no miden las carencias culturales de sus jefes y olvidan —por ejemplo— ponerles entre paréntesis cómo se pronuncia el nombre del autor, así que cuando el político en funciones repite con ese tono solemne que suelen adoptar, el enunciado, el nombre del libro o del escritor, quedan en ridículo.

La Inmaculada Ediciones, cansada de que los políticos le den permanentemente en la torre a los diversos autores y ante la ola de protestas de escritores que piden, ruegan, exigen y demandan no ser citados otra vez por ningún político mexicano, abrió la convocatoria, en colaboración con la Fundación José Luis Borgues, para que cualquier funcionario o político que quisiera publicar su propio libro lo hiciera, y así poderse citar a sí mismo, reduciendo el margen de error, aunque conociendo a los políticos no hay garantía de que no se equivoquen mencionando su propio nombre.

Destaca la tendencia de todos los actores políticos a escribir libros de autoayuda, pero eso fue mejor que cuando se les tuvo que convencer de que no todos podían ser quienes escribieran el Libro Vaquero.

Sorprendentemente, la primera que tocó la puerta de Inmaculada Ediciones fue la titular de la Secretaría de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, quien traía bajo el brazo su libro Dios mío: hazme culta, por favor. El desafío de ser yo misma (segunda parte de su popular libro Dios mío, hazme viuda por favor). En este ejemplar la autora explica el karma que trae con el escritor Carlos Fuentes, a quien no sólo confundió con Octavio Paz, sino que le cambió el nombre a uno de sus más famosos libros.

El dirigente nacional del PAN, Germán Martínez, pidió la publicación de su libro Por qué los votantes aman a los cabrones. En él hace una detallada descripción del motivo por el que su partido ha perdido todas las elecciones locales a manos del PRI, y lo que ha hecho este instituto político para reconquistar a los electores.

Por su parte, Beatriz Paredes, lideresa del PRI, tampoco se quedó atrás y presentó su ejemplar Los priistas son de venus y los perredistas son de Marx, en el que explica cómo, aunque parezcan distintos, los dos partidos vienen del mismo origen.

La Cámara de Diputados presentó el título ¿Quién se ha llevado mi hueso?, un libro de autoayuda para todos los diputados que quieren lograr saltar de una curul a otra, evitando la fatiga. En este volumen se dan tips de cómo adaptarse a las circunstancias y no morir en el intento.

Habrá varias ediciones de este ejemplar: con caricaturas, para evitar la lectura, de bolsillo o como audiolibro con la voz sensual del ex gobernador del Estado de México, Arturo Montiel.

Andrés Manuel López Obrador quiere que se imprima su libro Peje rico, Peje pobre, en el que narra las aventuras de un eterno candidato que debe sortear de distintas maneras la falta de recursos, ocupando lo mismo la tarjeta de una diputada para pasar las casetas sin pagar, que los recursos de sus compañeros de partido.

El libro titulado El Alquimista es un manual para el perfecto mapache electoral, y llegó en sobre cerrado con un logo de la Secretaría de Gobernación. Tiene un capítulo completo dedicado a las elecciones intermedias de 2009.

El secreto, escrito en su totalidad por Jesús Ortega, habla de cómo el PRD ha logrado cristalizar la ley de atracción: atrae conflictos, atrae problemas, crisis internas, tribus diversas, etcétera.

Su compañero Alejandro Encinas escribió el libro ¿Cómo superar el fracaso?, pero no lo ha entregado a la editorial todavía porque López Obrador aún no se lo ha autorizado.

El monje que vendió su Hummer es un libro en el que lideresa de los maestros, Elba Esther Gordillo, explica a los delegados estatales del sindicato cómo fingir que ya no tienen las camionetas Hummer que les regaló, mientras pasa la tempestad y viene la calma.

Pero la Inmaculada Ediciones también tiene autores propios que editarán ejemplares de primerísimo nivel como Parque jurásico, estudio antropológico y científico del PRI; El principito, biografía no autorizada del gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto; El hablador más grande del mundo, retrato del ex presidente Vicente Fox, y El arte de negociar o arrebatar, escrito con la coautoría del senador priista Manlio Fabio Beltrones.

Estas novedades editoriales formarán parte de la colección particular de la “Rabina Gran Tagore” ubicada en el Centro Fox, en Guanajuato.

En la compra de cada ejemplar se acompañará una postal autografiada de Vicente Fox y Marta Sahagún abrazando a los Guerreros de Terracota en Xi’an, China.

País de mentiras

Sara Sefchovich
sarasef@prodigy.net.mx
Escritora e investigadora en la UNAM
El Universal

El próximo 27 de noviembre, Denise Dresser, Sergio Aguayo, Ilan Semo y Jorge Zepeda Patterson me harán el honor de presentar mi libro País de mentiras. La distancia entre el discurso y la realidad en la cultura mexicana.
En él sostengo que México entra al siglo XXI de la mano de la mentira y la simulación, que han sido compañeras fieles a lo largo de nuestra historia, pero que hoy se han convertido en la única forma de gobernar.

Nos han dicho que la nuestra es una economía sólida, que vivimos en una democracia y que hemos avanzado en la lucha por los objetivos que la comunidad internacional considera los correctos, como son la justicia social y el respeto a los derechos humanos, al medio ambiente y a la diversidad (religiosa, sexual, étnica, ideológica, cultural). Pero nada de eso es cierto. Nuestra democracia es puramente electoral y no ha pasado la prueba de los acuerdos y las negociaciones, no hay participación ciudadana y las tan mentadas transparencia y rendición de cuentas son inexistentes. La economía, que según el discurso gubernamental nos colocaría entre los grandes del planeta, no pasó la prueba de la competitividad y el TLC no se convirtió en el motor de desarrollo que nos dijeron que iba a ser, la mitad de la población vive en pobreza hoy igual que hace medio, uno, dos, siglos, el racismo hacia los indios es brutal, la impartición de justicia no se ha enterado de que debe hacer honor a su nombre, la educación escolarizada es un desastre, y hasta en la sacrosanta familia reina la violencia. Ya ni siquiera sabemos si somos una nación y si tenemos una identidad, algo sobre lo que hasta hace poco tiempo no había duda.

Todos los días se promulgan leyes que no se aterrizan y no se respetan, se crean instituciones, oficinas y comisiones que no cumplen con su trabajo, sea por falta de recursos o de voluntad política, por ineficiencia o por corrupción y se firman convenios sobre todas las buenas causas que luego quedan como letra muerta. Nuestros poderosos mienten para tapar esas verdades y hacernos creer que hacen las cosas y que las hacen bien.

La mentira es la esencia de nuestra vida pública: promesas incumplidas, proyectos no realizados, cifras manipuladas, informes falsos. Han inventado un país maravilloso que habla de logros y avances, respeto y cuidado, apoyo y solidaridad, gestión y acción, pero los ciudadanos no vemos con claridad hacia dónde vamos y la inseguridad, el miedo, la desconfianza y el desinterés dominan nuestra vida cotidiana.

Este es el libro que vamos a presentar. Lleva mi nombre pero no soy yo la autora, soy quien recogió los discursos públicos y los comparó con los de estudiosos y ciudadanos, con quienes he mantenido un fructífero diálogo durante mis tres décadas como académica en la UNAM y mi década y media como articulista en EL UNIVERSAL. Y lo seguiré haciendo en la página que para tal efecto ha abierto la editorial Océano. Les invito a que juntos hagamos esta tarea para que nuestros poderosos no crean que nos pueden seguir engañando, para que se den cuenta de que nos damos cuenta.

Justicia podrida para combatir la podredumbre

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
La Semana de Román Revueltas
Milenio

El primer problema, sin embargo, es que la justicia, en México, no brinda seguridades. Por el contrario, significa un aparato temible, lento e ineficaz, vejatorio, tendencioso y, por encima de todas las cosas, corrompido en sus raíces mismas. No hay peor realidad para un país que ésta

No hay proceso judicial, en México, que no resulte altamente sospechoso. Para mayores señas, sigo teniendo mis dudas de que Sergio Ortiz, alias El Apá, sea realmente el autor intelectual del secuestro del chico Martí. La ex agente Lorena González, por su parte, vivía muy modestamente en ciudad Neza lo cual no se acomoda demasiado a su presunta condición de secuestradora. Naturalmente, es una sospechosa perfecta y la opinión pública, en un país en donde se exhiben públicamente documentos privados de los acusados antes siquiera de que comiencen los juicios penales, ha decretado ya la culpabilidad tanto de ella como de ese jefe suyo que cometió el pecado de viajar a Las Vegas y tomarse unas fotografías en la mesa de juego.

Cómo quisiera, en lo personal, tener la certeza absoluta de que estos individuos son los descarnados criminales que asesinaron a un niño y no, por el contrario, padecer la duda, perturbadora, de que estén atravesando una situación infernal, viviendo la pesadilla del inocente que no sólo es acusado de un delito que no cometió sino que vivirá años enteros de prisión injusta, la más extrema experiencia de la vulnerabilidad del individuo soberano –y la expresión de su absoluta indefensión— frente a la avasalladora maquinaria del Estado arbitrario.

Pero, a la vez, me pregunto también si los acusados –y sus familiares— no están protagonizando simplemente el montaje que, por principio, acostumbran los delincuentes para, aduciendo abusos y atropellos, evadir la acción de la justicia. No hay postura más vil, sabiéndose culpable, que la de presumir la integridad moral de los otros, de aquellos que han sido injustamente acorralados y que, ante el acoso del aparato judicial, no tienen otro recurso que invocar –una y otra vez, contra viento y marea— su inocencia, una palabra que, en sus labios, tiene una dimensión suprema, la de la desesperación.

Para mayor confusión, la familia mexicana no suele asumir la realidad de las cosas sino que, recurriendo descaradamente a los más abusivos mecanismos de negación, solapa al hijo ladrón o encubre al padre asesino en vez de confrontarlos y exigirles cuentas. La moral, aquí, es para consumo externo y sus mandamientos se terminan donde comienzan los lazos de sangre. Y así, no es nada extraño que los secuestradores y otros criminales sean avalados, incondicionalmente y hasta el final, por unos parientes que, llegado el momento, jurarán y certificarán airadamente la candidez del acusado.

El primer problema, sin embargo, es que la justicia, en México, no brinda seguridades. Por el contrario, significa un aparato temible, lento e ineficaz, vejatorio, tendencioso y, por encima de todas las cosas, corrompido en sus raíces mismas. No hay peor realidad para un país que ésta. Porque, la esencia de la convivencia civilizada en una sociedad debe estar asegurada, antes que nada, por el imperio de la ley y la preeminencia absoluta de las reglas. La gran guerra que el Gobierno ha emprendido contra las mafias criminales se sustenta, así, en bases muy precarias. Mientras no tengamos las certezas que brinda un sistema judicial limpio, funcional y trasparente, no sabremos realmente si la detención, por ejemplo, de Noé Ramírez Mandujano –debida a la simple denuncia de un “testigo protegido”— es un golpe asestado al narcotráfico –por más que desvele, desafortunadamente, la infiltración del crimen organizado en las corporaciones del Estado encargadas de combatirlo— o si resulta, por contra, de una ofensiva lanzada, precisamente, por los delincuentes para neutralizar a un funcionario que hizo bien su trabajo.

Otro responsable de la seguridad, Javier Herrera Valles, antiguo Coordinador de Seguridad Regional de la Policía Federal Preventiva, ha sido detenido por presuntos vínculos con el crimen organizado pero, curiosamente, había enviado una carta al mismísimo presidente de la República, el 25 de febrero, para denunciar irregularidades en la Secretaría de Seguridad Pública federal. Una vez más, su hijo, Eduardo Herrera, alega su inocencia. Es más, sostiene que la detención de su padre se debe a las denuncias que realizó. ¿A quién creerle?

No se puede luchar contra la podredumbre desde la podredumbre. Y, más allá de que el Gobierno del presidente Calderón haya emprendido una encomiable cruzada contra las mafias, los ciudadanos de a pie deberíamos poder acudir a una agencia del Ministerio Público sin que ello signifique un descenso a los infernos. Por ahí se empieza, creo yo.

¿Otro(s) cambio(s)..?

Enrique Aranda
De naturaleza política
Excélsior

De concretarse este martes, como está previsto, el abandono de la elegante residencia que en su calidad de embajador de México ante el Vaticano ocupa en Villa Borghese, en el centro mismo de Roma, Luis Felipe Bravo detonará con ello un proceso que le traerá a la Secretaría Particular del presidente Felipe Calderón, previa remoción de su actual ocupante, César Nava, cuyo destino —en la administración pública, obviamente— aún ayer no acababa de definirse.

Convertido en un auténtico secreto a voces —del que, por cierto, le informamos desde el pasado domingo— el cambio ordenado por el jefe del Ejecutivo, e instrumentado en paralelo a las ceremonias de duelo que siguieron al infortunado avionazo que costó la vida a Juan Camilo Mouriño y a 14 personas más, aquel cobró fuerza ayer en suelo vaticano, donde fuentes extraoficiales dieron cuenta del encuentro de despedida que, con motivo de dejar la representación mexicana ante la Santa Sede, habría tenido el ex dirigente panista con el papa Benedicto XVI.

Previamente, la semana pasada, habría que decirlo, en la embajada de México ante el Vaticano todo se volvió “juntas y más juntas… y mucho silencio”. Nadie, en diversos enlaces telefónicos a la sede diplomática, aceptó confirmar o negar la versión de la salida de Bravo Mena porque, reveló el más osado, “hemos sido conminados a guardar silencio…”.

Así las cosas, pues, habrá que esperar si el supuestamente ya para entonces ex embajador aborda vuelo con destino a México con el fin de, desde el miércoles, estar en disposición de asumir nuevas tareas…

En tanto que, en paralelo, el presidente Calderón deberá completar el análisis que le permitirá decidir si envía a su actual secretario a otra Secretaría, la Técnica para la Implementación de Reformas Constitucionales en materia de Seguridad y Justicia Penal, en sustitución del extinto José Luis Santiago Vasconcelos o, por el contrario, le mantiene en reserva para que, como se ha especulado también, asuma como candidato a una diputación federal —por el codiciado (por fácil de ganar) XV distrito capitalino— con miras a asumir la coordinación de la fracción “azul” en la próxima Legislatura.

Hasta ahí las cosas que, al parecer, están más seguras. Porque sobre eventuales cambios en otras instancias del gobierno, como pudieran ser la Secretaría de Energía —donde se da por hecho el arribo de Jordi Herrera— o bien, la llegada de actuales o ex “elbistas” como Miguel Ángel Yunes o Benjamín González Roaro, el propio Jorge Tello Peón incluido u otros a posiciones en el cada vez más ininteligible Gabinete de Seguridad federal, simplemente no hay nada, aunque… ¿usted qué piensa?

Asteriscos

*Más pronto que ya, Fernando Gómez Mont pudo constatar que el glamour y el enorme poder que en otro tiempo exhibía Gobernación son cosa del pasado. Apenas el martes, habiendo invitado a su mesa a la presidenta y a los coordinadores parlamentarios del priismo Beatriz Paredes, Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones el senador declinó, ofreciendo toda suerte de explicaciones, sí, aunque…

* Desmedida y absurda, como otras muchas que “circulan” hoy entre los líderes del blanquiazul —las “pulseritas” de las diputadas “viudas” son apenas una muestra— la propuesta de Germán Martínez, su jefe nacional, de que “hágase donde se haga (la nueva refinería cuya construcción pretende iniciar este año el gobierno) debería llamarse Juan Camilo Mouriño. Ahora sí que “pero qué necesidad…”.

* En contraste a lo expuesto a priori, la salida de Norberto Tapia de la dirección general de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC), para ubicar ahí a Álvaro Lozano, respondió más a una promoción que a una remoción. Será titular de Relaciones Interinstitucionales de Comunicación Social de la Presidencia; el segundo de Max (Cortázar), pues…

* ¡Vaya prolongada reunión la que ayer sábado sostuvo con el nuevo inquilino en el Palacio de Covián el priista Enrique Peña Nieto. De los temas de fondo que ahí fueron abordados ya le comentaremos en otra ocasión.

Veámonos el miércoles, con otro tema De naturaleza política.

Olvidado Tíbet

Jean Meyer
Profesor investigador del CIDE
jean.meyer@cide.edu
El Universal

Las violentas manifestaciones que sacudieron el Tíbet en marzo y abril de 2008 sorprendieron al mundo y hasta a los especialistas. Sin embargo, era la consecuencia trágica de la implementación de un proyecto global, económico, político, social, cultural, (anti)religioso, de asimilación total del Tíbet a China. Luego vinieron las Olimpiadas, la guerra de Georgia, la crisis financiera, las elecciones en EU, la caída de la aeronave que transportaba a nuestro secretario de Gobernación y a José Luis Santiago Vasconcelos, nuestro campeón en la guerra contra el narcotráfico. Y el Tíbet quedó olvidado. ¿Qué pesan 5 millones frente a mil 300 millones de habitantes de una China que ha recuperado su estatuto histórico de potencia mundial?
En total, 5.4 millones de tibetanos viven en un territorio grande como toda Europa occidental, mayor que México, la cuarta parte de China; su modo de vida sigue siendo en gran parte rural, en un ecosistema entre 3 mil y 5 mil metros de altura, pero el gobierno chino trabaja velozmente para cambiar todo esto, puesto que considera, con razón, que el desarrollo, la modernización y la urbanización son las condiciones necesarias para acabar con los valores culturales y religiosos de los tibetanos.

Así el mejor símbolo del proyecto tecnocrático es “la vía del cielo”, el ferrocarril que desde julio de 2006 une Beijing a Lhasa. Cada día un tren une las dos ciudades; cada dos días, un tren va de Lhasa a Shanghai, Cantón, Shongqing, Shengdu, Xining y Lanzhu; esa obra extraordinaria que tuvo que vencer obstáculos enormes acelera la explotación de las grandes riquezas del subsuelo tibetano, así como de los bosques que desaparecieron en el resto de China. Acelera también la inmigración china al Tíbet, perseguida tercamente desde la anexión de 1950.

Además, la construcción de esta vía es sólo una primera etapa: en 2010, el tren debería llegar a Shigatse, la segunda ciudad tibetana y, más tarde, hasta la frontera con India. Hay que saber que desde 2006 la pacífica China ha empezado a afirmar que la provincia india del Arunashal Pradesh es históricamente china. La misma vía férrea podría llegar en 2013 a la frontera de Nepal, país en el cual la influencia china contrabalancea la de India.

En tales condiciones, se entiende la importancia estratégica y económica de un Tíbet cuyos habitantes no reciben mucho beneficio de un tal “desarrollo”. Cuando empezaron, lo que Beijing llama púdicamente “los eventos” del Tíbet, las autoridades afirmaron que los “motines” estaban organizados y provocados por “la pandilla” del Dalai Lama y unas fuerzas oscuras, reuniendo todos los que se sienten amenazados por el rápido crecimiento de China. La promesa de un diálogo con los tibetanos en exilio no fue más que una palabra y hasta la fecha lo poco que se sabe del Tíbet entra en la categoría tristemente clásica de la represión.

Parece que en el pasado mes de agosto el Ejército disparó sobre los manifestantes, en la región del Kham, con un saldo negro cercano al centenar de muertos; en la sola región de Lhasa, entre marzo y septiembre, 400 personas han muerto; se habla de 10 mil presos que nadie puede visitar, por la sencilla razón que no se sabe dónde quedaron encarcelados. La presencia militar china ha sido permanente en los últimos 50 años, pero sus efectivos han aumentado de manera impresionante y el Ejército está construyendo bases nuevas y permanentes en las provincias del Amdo y Kham, históricamente las provincias guerreras y propensas a la rebelión. Mano dura, tal es la primera reacción.

¿Se puede pensar que después vendrá el diálogo? Entre marzo y agosto, antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos, el presidente Hu Jintao había prometido discusiones serias, pero los enviados del Dalai Lama se toparon contra un muro. En septiembre el Congreso tibetano en exilio, en India, afirmó, una vez más, que la meta es la autonomía, una verdadera autonomía, no la que pretende haber otorgado Beijing. ¿Los métodos? La no violencia. El Dalai Lama, anciano y enfermo, no se cansa de repetir que “hay que respetar la constitución de la República Popular de China”, así como “el socialismo”. Desde 1992 afirma que, tan pronto como se logre una solución aceptable, volverá a Lhasa para reconocer oficialmente las autoridades de Beijing y disolver el gobierno en exilio.

¿Por qué el gobierno chino no le toma la palabra, en lugar de desesperar a las nuevas generaciones tibetanas, tentadas por la violencia?

Peña Nieto y La Gaviota

Alvaro Cueva
alvarocueva@milenio.com
Ojo por ojo
Milenio

El tema de la política está cada vez más amarrado al de los espectáculos.

En Estados Unidos, país castigado por la recesión económica, la gente vive una auténtica fantasía hollywoodense alrededor de Barack Obama.

En México, donde no hay día en que uno mire los medios y no se quiera morir de la vergüenza, soñamos con amores de telenovela.

¿Por qué le digo esto? Por la noticia que tiene fantaseando a una buena parte del país: el noviazgo formal entre Enrique Peña Nieto, gobernador priista del Estado de México, y Angélica Rivera, actriz emblemática de Televisa.

El señor Peña Nieto, desde hace años, es uno de los nombres que más suenan para combatir y ganar las elecciones presidenciales de 2012.

La señora Rivera ha sido protagonista de diferentes éxitos telenoveleros pero a raíz de su participación en Destilando amor, se convirtió en una de las luminarias más queridas del gran público mexicano, el que suma los ratings, el que suma los votos.

Definitivamente se trata de una combinación tan sublime como macabra, porque si algo necesitaba esta nación para olvidar sus penas era una historia de amor y porque esta historia de amor, definitivamente, sabe a campaña de promoción preelectoral.

Y a ver, que diga algo el IFE. Contra el amor, por más cursi que suene, no hay nada ni nadie que pueda hacer algo.

Fíjese nada más qué combinación de factores. Enrique Peña Nieto, joven, galán, padre de familia, viudo. Angélica Rivera, joven, hermosa, madre de familia, divorciada.

No es lo mismo, para él, llegar a unas elecciones solo y con el sello de un partido político que gobernó durante tantos años nuestra nación que hacerlo al lado de una mujer tan conocida, capaz de hacer que millones de personas olviden lo que significa el PRI.

No es lo mismo, para ella, regresar al mundo de las telenovelas después de haber alcanzado la cima con uno de los melodramas seriados más exitosos de todos los tiempos, que seguir en el negocio como novia de un político tan popular, capaz de hacerla llegar a Los Pinos en calidad de primera dama.

Seguramente usted estará pensando: pero si falta mucho para las elecciones de 2012. No, porque hay un factor que casi nadie ha tomado en cuenta. Enrique Peña Nieto tiene poco de haber enviudado.

Si noviembre de 2008 fue el momento perfecto para anunciar una nueva relación formal sin faltarle el respeto a la memoria de su esposa, 2012 está que ni mandado a hacer para estar recién casado.

¿Se imagina usted que Enrique y Angélica se casaran en plenas campañas electorales? ¿Ya se puso usted a pensar en el impacto político y social que eso pudiera llegar a tener?

Porque no es igual que Vicente Fox se haya casado a escondidas con Marta Sahagún, como tratando de ocultar una relación pecaminosa, después de un año en el poder, que don Enrique se case con Angélica Rivera antes o durante las campañas electorales, compartiendo su historia de amor con todos los mexicanos, como sólo se hace con las relaciones limpias.

Usted nada más póngase a pensar en lo que Enrique ganaría a nivel simbólico.

De ser el hombre viudo y sexy de las revistas del corazón, el señor Peña Nieto pasaría a ser un hombre enamorado, y un hombre enamorado puede ser todo menos malo.

A esto súmele que estaríamos hablando de un hombre enamorado que le estaría buscando una mamá a sus hijos y que esa mamá no es cualquier mujer, es la súper mujer de las telenovelas, la del carácter rudo, la que se superó con base en estudio y trabajo, La Gaviota.

¿Puede haber algo más grande que esto? Peña Nieto es tan hombre, tan macho que, a diferencia de Santiago Creel con Edith González, sí supo conquistar a su hembra y tuvo los pantalones para reconocerlo desde el principio.

Ahora, desde el lado de la señora Rivera, esto también es un éxito, porque no estamos hablando de una amante. Su relación es formal y eso la bendice a nivel opinión pública.

Además, esta historia de amor se ha manejado tan bien en términos mediáticos que no hay manera de no festejar a esta pareja.

Don Enrique fue a dar la exclusiva a Shalalá, de Tv Azteca, pero inmediatamente después fue a hacer lo mismo a Las noticias por Adela, para no ofender a Televisa. ¿No es increíble?

Lo único malo es que las fantasías sólo son fantasías, y la política se supone que es otra cosa, ¿no?