noviembre 25, 2008

Deja César Nava equipo cercano de Calderón

(Bien por los cambios... Da lugar a la experiencia. Sólo falta en el equipo del Presidente alguien que sepa de comunicación)

Sergio Javier Jiménez y Ricardo Gómez
El Universal
Ciudad de México

Tendrá la posibilidad de ocupar la Secretaría Técnica para la implementación de las recientes reformas constitucionales en materia de seguridad y justicia penal; su lugar, como secretario particular del Presidente, será ocupado por Luis Felipe Bravo Mena

De nueva cuenta, se ajustará el equipo de primer nivel del presidente Felipe Calderón al confirmarse la salida de la Secretaría particular del mandatario a cargo de César Nava, cuyo lugar será ocupado por Luis Felipe Bravo Mena, quien se desempeñaba como embajador de México en El Vaticano.

Bajo reserva había dado cuenta desde la mañana de este movimiento que se venía previendo desde ayer.

De acuerdo con información obtenida por EL UNIVERSAL, el cambio se efectuará en próximos días y Nava Vázquez tendrá la posibilidad de ocupar la Secretaría Técnica para la implementación de las recientes reformas constitucionales en materia de seguridad y justicia penal.

Sin embargo, el panista también tendrá la posibilidad de optar por impulsar su propia carrera política y luchar por la coordinación de los diputados federales del PAN en la próxima legislatura

Con este ajuste en la Presidencia de la República, se mueven de nueva cuenta las piezas del equipo del mandatario federal, quien va por su sexto cambio en la residencia oficial de Los Pinos.

Primero fueron las salidas de Beatriz Zavala como secretaria de Sedesol y de Juan Camilo Mouriño, quien salió de Los Pinos para ser secretario de Gobernación.

En esa etapa salió Ernesto Cordero de la subsecretaria de Hacienda, para ocupar la cartera de Desarrollo Social y su cargo fue ocupado por Dionisio Pérez Jacome, quien era colaborador de Calderón en Los Pinos.

Después separaron la coordinación de Imagen de la Opinión Pública y del Mensaje Gubernamental. En este último quedó Alejandra Sota, mientras que en Opinión asumió el puesto Rafael Giménez.

A raíz del fallecimiento del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y de José Luis Santiago Vasconcelos, se realiza este ajuste en la Presidencia de la República.

El presidente Felipe Calderón ya había hecho otro movimiento al designar a Gerardo Ruiz Mateos como secretario de Economía en sustitución de Eduardo Sojo.

Ruiz Mateos había ocupado la jefatura de la oficina de la Presidencia de la República y al quedar vacante el puesto este fue ocupado por Patricia Flores Elizondo quien era la directora general de administración en la presidencia.

Jefe policiaco escoltó camión de la muerte a La Marquesa

Francisco Gómez
francisco.gomez@eluniversal.com.mx
El Universal

El cártel de los Beltrán Leyva no sólo infiltró a la SIEDO, lo mismo hizo entre jefes de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México

El cártel de los Beltrán Leyva no sólo infiltró a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, lo mismo hizo entre jefes de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México. Uno de ellos es ahora testigo protegido e incluso viajó en el camión que trasladó a los 24 hombres que fueron ejecutados en La Marquesa, mientras los escoltaba el comandante de Huixquilucan, Antonio Ramírez Cervantes.

La matanza, uno de los capítulos más cruentos de la lucha por el control del estado de México entre el cártel de Los Beltrán y La Familia, puso al descubierto la infiltración de ambas organizaciones dentro de las corporaciones policiacas a nivel municipal y estatal, e incluso federal en la entidad mexiquense, de acuerdo con la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/302/2008 a la que tuvo acceso EL UNIVERSAL.

Las declaraciones del testigo de nombre clave Claudia revelan que en Huixquilucan uno de los presuntos operadores de Los Beltrán, Raúl Villa Ortega, El R, tuvo la protección de la policía de ese municipio.

''Jala'' Calderón a Luis Felipe Bravo Mena

http://www.ehui.com/

Luis Felipe Bravo Mena dejó hoy su puesto de embajador de México ante El Vaticano y viajará la tarde de este martes a su país, donde se pondrá a las órdenes del presidente Felipe Calderón Hinojosa.


El mismo diplomático confirmó que su repentina salida respondió a "instrucciones superiores" vinculadas a nuevos proyectos políticos, pero aclaró que aún no tiene conocimiento de las nuevas actividades que le encargará el mandatario.

Como es tradición, el Papa Benedicto XVI recibió en audiencia privada al embajador saliente y a su familia el sábado 22 de noviembre en el Palacio Apostólico del Vaticano para despedirse.

Durante el encuentro, que no fue difundido en la agenda papal dada a conocer por la sala de prensa de la Curia Romana, el pontífice envió un saludo y su bendición personal al pueblo de México.

Ese día Bravo Mena saludó también al "número dos" del Vaticano, el cardenal secretario de Estado Tarcisio Bertone, quien se mostró "entusiasmado" y "emocionado" por la visita que hará a la capital mexicana en 2009.

El purpurado será el representante oficial de Joseph Ratzinger durante el VI Encuentro Mundial de las Familias, cumbre internacional de asociaciones y movimientos católicos, programado del 13 al 18 de enero de ese año.

La precipitada salida del embajador impidió la realización de las tradicionales recepciones de despedida con los diversos sectores del cuerpo diplomático y religioso en Roma.

A partir del miércoles el ministro Miguel Ángel Vilchis Salgado, jefe de cancillería y encargado de la Sección Cultural, quedará al frente de la representación diplomática mexicana en calidad de encargado de negocios.

Luis Felipe Bravo Mena fue el sexto embajador de México ante El Vaticano desde el establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos Estados en 1992.

'¡Cómo nos cambia la vida!' por Paco Calderón

La revolución al revés

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

El espantajo de la revuelta social está siempre ahí, en boca de los posibles insurrectos, esos agitadores para los cuales el actual régimen político no es otra cosa que un sistema al servicio de los “ricos y los poderosos”. Nos avisan, así, de que un pueblo empobrecido e inconforme puede, en cualquier momento, armar una “tercera revolución, no sé si en 2010 ó cuándo, pero ahí está la inconformidad, latente”, en palabras de la señora Claudia Rebollar, una de las portavoces del movimiento magisterial en Morelos, entrevistada por Pablo Becerra Acosta.

Rayito suele también lanzar parecidas advertencias y, visto que el modelo económico que tenemos en México –una extraña mezcla de capitalismo salvaje y desregulado, de indecentes maridajes entre el poder financiero y el Gobierno, de burocratismo depredador y sectores monopólicos, aderezado todo ello de una corrupción que, cual peste de la antigüedad, todo lo infecta—, visto que tal receta, repito, no ha servido para crear riqueza en este país y visto, también, que un pueblo ineducado, bronco y resentido puede escenificar atrocidades como la de Tláhuac en cualquier momento, pues entonces los agitadores por vocación y los sediciosos por conveniencia se regocijan de acojonarnos a todos los demás con sus profecías de futuras barbaries.

Pero, en el caso de esas hordas de profesores que abandonan desfachatadamente a sus alumnos para cerrar carreteras y armar alborotos en nuestras calles, sus reclamaciones son realmente muy exóticas: en principio, exigen la preservación de canonjías tan delirantes como la prerrogativa de heredarle al pariente directo una plaza que, en los hechos, no les pertenece a ellos sino al Estado mexicano; se acomodan, también, a la insólita circunstancia de que ese puesto público puede ser comprado o vendido y no parece molestarles demasiado el carácter mercantilista –y privatizador— de parecida transacción. Pero, a la vez, van de revolucionarios siendo que, en el fondo, su causa es escandalosamente conservadora. ¿Luchadores sociales? Por favoooor…

Que trabaje

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

Ya los cansó. Ni un peso más de la bolsa de 60 diputados del PRD a la campaña nacional que realiza López Obrador para dividir a los mexicanos y sembrar el encono de unos contra otros.

Eso no quiere decir que vaya a tener problemas de dinero. Qué va. Sus fuentes de financiamiento son mucho más vastas que las aportaciones que le hacen legisladores del FAP.

Incluso con los diputados que tiene como aliados en el PRD, el PT y Convergencia, se ha formado una vaquita de 20 mil pesos cada uno para que el gobierno legítimo tenga un aguinaldo de 800 mil pesos.

Pero el caso es que 60 diputados le dijeron “hasta aquí llegamos, compadre”.

Pues sí. ¿Qué sentido tiene que los diputados de Nueva Izquierda financien, de su bolsa, las giras y movilizaciones de una persona que los insulta de manera directa o valiéndose de terceros?

Diputados perredistas, además de donar 10% de su sueldo al partido, entregaban cantidades mensuales al gobierno legítimo de López Obrador.

¿Para qué quiere tanto dinero?

Resulta por lo menos bochornoso que el político que ha gritado a los cuatro vientos que los ex presidentes no deben recibir pensión una vez que dejan el cargo, disponga de una holgada dieta para sus actividades personales y políticas.

López Obrador les dice a los ex presidentes que trabajen para ganarse el sustento y no reciban la pensión a la que tienen derecho.

Bien, ¿y por qué él no trabaja?

¿Tiene algún impedimento físico para hacerlo?

Miguel de la Madrid está en edad avanzada, con problemas de salud, y es legal y justo que reciba una pensión.

Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo renunciaron a la pensión que les corresponde.

¿Y él? ¿Cuándo va a trabajar?

Carlos Navarro, de Nueva Izquierda, puso las cosas en claro: “Los diputados y senadores mantuvimos el movimiento por muchos meses.

Aportamos dinero incluso para el mitin en el que (simpatizantes de López Obrador) agredieron a Carlos Navarrete”, coordinador de los senadores del PRD.

Lo que han hecho los diputados de Nueva Izquierda al dejar de darle dinero a López Obrador y a su gobierno legítimo, no es un acto de falta de generosidad, sino de congruencia política.

Esa corriente, que ganó las elecciones internas en el PRD con Jesús Ortega a la cabeza, tiene una idea muy distinta de cómo hacer política.

Quieren dialogar, establecer lazos con partidos que piensan diferente al suyo, discutir con todas las autoridades que sea necesario hacerlo para sacar adelante sus propuestas.

Y por el otro lado, López Obrador recorre el país en un frenético activismo rupturista. A los que dialogan los llama traidores.

Busca dinamitar todos los puentes de diálogo y entendimiento. La prensa que le sigue de manera incondicional destaza a los miembros de Nueva Izquierda.

¿Le van a seguir regalando parte de su sueldo para que haga exactamente lo contrario que Nueva Izquierda cree que hay que hacer?

¿Le van a seguir financiando un gobierno legítimo que busca derrocar al gobierno constitucional?

Ya le dijeron que no. Basta ya de payasadas.

En dinero no es significativo lo que dejará de ingresar al movimiento de López Obrador, pero políticamente sí lo es.

Quien alzó la voz para decir que “hemos tomado la decisión de retirar nuestros apoyos (a AMLO), porque pensamos que los apoyos de los diputados deberían estar en consecuencia con nuestro perfil y nuestra visión de cómo hacer política y cómo hacer las cosas”, fue Antonio Ortega, hermano del próximo presidente del PRD.

Se trata de una señal de cuán profunda es la molestia de los nuevos dirigentes del PRD con López Obrador por la forma en que los ha agraviado y calumniado.

Molestia por el daño que le ha hecho al PRD este personaje que pasea su ira por el país, y que en cada arrebato verbal provoca la deserción de votantes perredistas que no quieren que al país le vaya mal.

En mucho ayudaría si López Obrador entendiera el mensaje de quienes le han cerrado la llave del dinero, y aceptara, por un tiempo, ponerse a trabajar para ganarse la vida.

El regreso del Estado

Javier Corral Jurado
Profesor de la FCPyS de la UNAM
El Universal

En el portal de YouTube, esa ventana al mundo que el propio mundo construye y abre sólo para los que tienen acceso a internet, está un video del programa The Last Laught en el que se explica con humor la crisis financiera internacional a partir de las “hipotecas basura”, mejor conocida como la “crisis subprime”. El diálogo entre John Bird y John Fortune no tiene desperdicio, es altamente recomendable para quienes, aún hoy, no se explican qué pasó con el todopoderoso capitalismo y cómo disminuyó tan dramáticamente la otrora felicidad que brindaba el mercado libre.



La genialidad de esa “entrevista al mundo” consiste en combinar la gracia de la ironía con un retrato puntual del funcionamiento del sistema especulativo. El amargor severo de la realidad se disimula en el chiste, pero resulta verdadero. Y si algo subyace como pregunta al terminar los ocho minutos de pedagogía financiera que dura el video es: ¿dónde estaba el Estado?

Sin alegrarnos tanto la explicación, autores, analistas, escritores y economistas coinciden en señalar que la cuarteadura del sistema financiero internacional es una oportunidad para la política y para el regreso del Estado en su función de gobierno y en su papel rector de la economía.

Ignacio Ramonet, periodista y escritor, ha significado que “el desplome de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que representó en el ámbito geopolítico la caída del muro de Berlín. Un cambio de mundo, un giro copernicano”. Paul Samuelson, Premio Nobel de Economía, lo describió de esta manera: “Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo”.

Pero el neoliberalismo se resiste a dar cauce a esta esperanza de los demócratas del mundo, e intenta, desde su misma lógica de funcionamiento y con los datos de su propio desastre, formular salidas y respuestas a la crisis, para así evitar que se prestigie la idea de un volver del poder estatal. Quieren, por un lado, que el Estado los salve distribuyendo entre los contribuyentes los costos de sus excesos especulativos, pero por otro pretenden mantener como espectador a la autoridad estatal, mantener los privilegios del modelo.

Dentro de lo duro que aún está por venir en el acumulado de las crisis que enfrenta el mundo —la energética, la alimentaria y esta financiera—, en efecto es una oportunidad de redimensionar la política, desplazada desde hace un par de décadas en la orientación y definición de las políticas públicas no sólo en la economía, sino también en lo social y lo cultural. Recordemos que en nuestro país se metió como hiedra —hasta en las plataformas electorales de la izquierda— la idea absoluta del mercado con la que “se venció a las duras ideologías”. De ese postulado absoluto se agarraron los negociantes de la política —transversales a los partidos— y se envalentonaron frente a cualquier iniciativa social que ensanchara la acción del gobierno. Recuperar en lo comunicacional la propuesta central del informe McBride aparecía como desfasamiento intelectual, o que el PNUD planteara una “nueva estatalidad” en su informe sobre la democracia en América Latina era nostalgia estatista.

En nombre del mercado que “todo lo arregla por sí mismo” y del libre comercio se desregularon áreas vitales de la soberanía estatal y se le cerró el paso a ideas y reglas que buscaban poner a salvo el interés público y obligar la tutela del Estado en actividades estratégicas que, desarrolladas por particulares, tienen su base en el intercambio de productos esenciales o en el usufructo de bienes del dominio de la nación.

De ahí que haya que devolverle a la política su ambición grande, como dijo el fin de semana en el alcázar del Castillo de Chapultepec el político italiano Massimo D’Alema, refiriéndose a la idea de trascendencia en la historia que debe acompañar a los verdaderos políticos. Sí, sacarla de sus pequeñas ambiciones, en las que la atrapó el “capitalismo de compadres”. Recuperar el acto de gobernar en su sentido primario, en el origen griego de la palabra que está relacionada con el timón de un barco; es decir, gobernar es llevar a un conjunto a un puerto seguro. Y en ese viaje que es el gobernar, lo primero que debemos hacer es recuperar el timón, porque ahora tenemos gobiernos que administran, pero no mandan ni dirigen. Que por lo menos la crisis sirva para que los gobiernos recuperen su dignidad.

Diagnóstico

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Resumo y cito las palabras del procurador Medina Mora a El País (23/11/08), con la sugerencia de que se lean completas No he leído mejor análisis de la guerra contra el narco en México.

“México nunca se planteó con seriedad la construcción de instituciones policiales transparentes. El modelo era un modelo de delincuencia administrada: el crimen organizado desde el poder. Ese modelo fue liquidado en los ochenta, pero no se sustituyó por instituciones sólidas.

“Otro factor fue la desconcentración del poder. El poder se descentralizó, pero no siempre en un sentido virtuoso. México tiene una enorme fragmentación policial. Hay policías en zonas de la frontera norte que fueron privatizadas por el narcotráfico, disputando al Estado sus potestades básicas: uso exclusivo de la fuerza, cobrar impuestos y dictar normas de carácter general.

“El principal error de Colombia fue subestimar el poder corruptor del narcotráfico. El estado (mexicano) nunca le prestó suficiente atención a esta penetración lenta, pero muy potente en el marco institucional.

“La violencia por la disputa de los territorios fue provocada porque el consumo de droga cambió en Estados Unidos. La demanda de cocaína bajó y subió la de metanfetaminas. Los cárteles mexicanos empezaron a perder ingresos. Al ser el pastel más pequeño, se generó la lucha inicial, que luego se hizo más cruenta por alianzas precarias que se rompen, agravios y traiciones entre los mismos grupos.

“Los niveles de violencia en el país comparados con otros países no son tan desfavorables. México tendrá este año alrededor de 12 asesinatos por cada 100.000 habitantes, Colombia va a llegar a 33 o 34, Guatemala cerca de 50.

“De diciembre de 2006 hasta ahora, hemos confiscado 69 toneladas de cocaína, 3 mil toneladas de marihuana, 40 toneladas de precursores químicos de la metanfetamina, 12 mil vehículos, 209 barcos, 315 aviones, 27 mil armas, 2 mil granadas, 3 millones de municiones.

“El abastecedor fundamental de armas es Estados Unidos. Tienen 107.000 establecimientos de ventas de armas. Más de 12.000 están en la frontera con México, que tienen como promedio de ventas anual el doble que el resto.

“El narcotráfico está perdiendo fuerza. En su caída están teniendo reacciones de violencia inusitada. La situación de normalidad empezará a verse no muy lejos en el tiempo. México tiene capacidad para derrotar al narcotráfico. No hay espacio para la derrota”.

Operación Limpieza

Rodrigo Morales
Excélsior

Los mandos habrán de decirnos, esperaría que con una buena dosis de autocrítica, ¿por qué ocurrió lo que ocurrió, qué sigue, cómo blindar ahora sí de manera efectiva a las instituciones?, en fin...

La cada vez más escandalosa operación limpieza deja al menos tres saldos provisionales: el primero es constatar el nivel de infiltración del crimen organizado en las estructuras de gobierno encargadas de combatirlo; el segundo, que aún sigue habiendo entereza para combatir y enderezar una operación de las dimensiones que hemos conocido y, el tercero, la duda sobre la solvencia en las averiguaciones de muchas de las detenciones que se han efectuado.

Así, por lo que hace a la capacidad de infiltración, no deja de ser una muy mala noticia enterarse de que muchos de los mandos más encumbrados gozaban de una doble nómina, lo cual hacía imposible pensar que se pudiera tener éxito en la erradicación del narcotráfico. Constatar lo endeble de la seguridad en la información, lo poco confiable de los procesos de reclutamiento, en fin, la ausencia de controles efectivos en el interior de las instituciones diseñadas justamente para brindar la seguridad de todos, es desde luego desalentador, y nos da cuenta de la magnitud del problema.

Por otro lado, si las imputaciones que hasta ahora se han hecho a diversos funcionarios resultaran ciertas, hay que celebrar la existencia de la disposición gubernamental para emprender una cirugía de esa envergadura. Es una buena noticia que, frente a la descomposición institucional, subsista aún el ánimo de recomponer radicalmente las formas de operación. Llama la atención, sin embargo, que sea hasta ahora cuando se percaten de cuál era la calidad de sus principales colaboradores.

Ahora bien, el tiempo irá aclarando algunas dudas que hoy son inevitables. Para empezar, a diferencia de otros episodios, frente a la Operación Limpieza, la política de comunicación social ha sido, por lo menos, errática. No ha resultado precisa con respecto a la condición jurídica de los funcionarios señalados y me parece que se ha incrementado la incertidumbre. Reitero: no sabemos de la solvencia de las averiguaciones y si, por lo que dicen los voceros, están fundadas en declaraciones de testigos protegidos o en los testimonios de otros detenidos, creo que muchos de los casos pueden no llegar a una buena conclusión. El desánimo que pudiera ocasionar que en algunos se trate de ajustes de cuentas internos de los cuerpos de seguridad, sin mayor asidero en la realidad, pudiera convertirse en monumental.

Ojalá no, ojalá se trate de una verdadera operación quirúrgica en la cual la precisión de los ataques pronto se vea correspondida por el accionar del Poder Judicial, y no sólo eso, sino que se nos pueda describir cuál era el modus operandi de la infiltración para poder evitar subsecuentes intromisiones del crimen organizado. Hay que hacernos cargo de que, con estas detenciones y arraigos, una buena parte de las figuras emblemáticas de la nueva generación de policías están en tela de juicio, y la pregunta inevitable es ¿cómo gestar ahora sí una nueva generación de servidores públicos que no sucumban ante el crimen y cuánto tiempo nos va a llevar esto? No parecen menores las consecuencias sobre los aparatos de seguridad de la Operación Limpieza.

Una vez confirmada la procedencia jurídica de los detenidos, los mandos habrán de decirnos, esperaría que con una buena dosis de autocrítica, ¿por qué ocurrió lo que ocurrió, qué sigue y cómo blindar ahora sí de manera efectiva a las instituciones?, en fin... El problema no parece terminar ahí: hace unos días el presidente Calderón sugirió o estimó conveniente que la operación limpieza se hiciera extensiva a otros órdenes de gobierno. Pareciera que tras el deseo existe algo más que una intuición. Y lo único que podemos pedir es que dichas limpias en otros poderes puedan ser conducidas a partir de un diagnóstico certero y no se vuelvan ocasión para actualizar fobias y ajustar cuentas. El calado de la operación limpieza nos habla en principio de la enorme corrosión existente en todos los órdenes; convendría que con realismo se nos advirtiera qué podemos genuinamente esperar y exigir.

No se puede menospreciar el golpe brutal a la credibilidad de las instituciones que se le ha prodigado con este operativo. Recuperar o reconstruir la confianza tiene que ir de la mano de una mejor información que nos dijera dónde estamos parados. Están por cumplirse los primeros 100 días del plazo fatal que las autoridades se dieron con el objetivo de ofrecer resultados del combate a la inseguridad. Ojalá sea ocasión para las alertas, y no del recuento festivo de lo logrado.

Las decisiones del PRD

Alberto Aziz Nassif
aziz@ciesas.edu.mx
Investigador del CIESAS
El Universal

En el PRD las decisiones no van hacia la ruptura, a pesar de que ya existe una división interna profunda; tampoco parecen ir a un arreglo por consenso, pero alguna convivencia se va a negociar. El mayor partido de la izquierda mexicana no se rompe, sólo pierde votos y las partes en conflicto mantienen sus banderas.

El modelo de financiamiento y las reglas que regulan las prerrogativas de los partidos políticos son un cemento que mantiene pegadas a las partes, a pesar de los desacuerdos y las diferencias. Un registro partidario no sólo es una marca que garantiza acceso a tiempos oficiales en los medios, sino dinero público. Se pueden tener enormes diferencias, pero el que se va pierde prácticamente todo y más cuando se trata de los grandes partidos.

Muchas veces hemos visto la salida de militantes y su ingreso a otros partidos, pero una ruptura es mucho más costosa. En el pasado vimos diferentes fracturas partidistas, pero el esquema era diferente, no había ese cemento tan potente como el actual. El PRD va a cumplir 20 años, estuvo a punto de ganar la Presidencia en 2006; es una organización reconocida y, a pesar de su desigual implante territorial, es uno de los tres grandes partidos del sistema político. No es lo mismo irse a un pequeño partido, como puede ser el PT o Convergencia. Incluso con un PRD que ha perdido 42% de sus votantes, lo que puede obtener será superior a la votación de cualquiera de los partidos chicos. Hoy tiene 19% en la intención de votos (EL UNIVERSAL, 24/XI/2008).

No se puede negar que la crisis del PRD ha sido continua desde la derrota de 2006. Hay al menos dos componentes importantes en este proceso. El primero se refiere a las estrategias postelectorales, desde la figura de la presidencia legítima de AMLO hasta la actitud ante la reforma petrolera, que tuvo ganancias importantes pero que no fue capitalizada. El segundo es que estas estrategias de confrontación han profundizado una severa división entre dos grupos que se disputaron la presidencia del partido en las elecciones internas de marzo pasado, y generaron un conflicto que se prolongó durante ocho meses. Este conjunto de errores han golpeado el prestigio del partido y sus posibilidades electorales en el corto plazo.

Una discutible decisión del Tribunal Electoral le dio la victoria a una de las partes, cuando internamente ya se había procedido a la anulación. Esta decisión volvió a activar el conflicto. Sin embargo, no produjo la ruptura que se había diagnosticado. Mediante el cálculo de que era más costoso irse que permanecer, la parte perdedora anunció que no se iba, sino que haría un movimiento para “rescatar” al partido. Ni la ruptura ni el consenso. Parece que la izquierda tiene mucha capacidad para vivir en ciclos conflictivos largos. Ahora vendrán los reacomodos, el reparto de las posiciones y más adelante las candidaturas para las elecciones intermedias de 2009.

El PRD carga varias tensiones que lo seguirán estrujando y que posiblemente no tocarán fondo hasta ver los resultados de las elecciones de julio. Ya con las cifras que se anuncian a la baja, los perredistas quizá se pongan a reparar el barco, pero será hasta después de la tormenta. Dentro de estas tensiones parece que no está una diferencia ideológica o programática fundamental. El PRD, al igual que todos los partidos de izquierda, se ha descolorido en su ideología. El problema parece que está en los grupos, los liderazgos y las jerarquías de negociación. Las llamadas corrientes o tribus del PRD pueden convivir bajo una misma plataforma programática, como lo han hecho durante todos estos años, pero no pueden soportar la competencia por las posiciones y, sobre todo, no tienen capacidad de dirimir el conflicto a través de métodos institucionales.

Así que el PRD tendrá que definir el balance entre ser un movimiento social y/o ser un partido, estar en la calle y/o en el Congreso, gobernar y ser oposición. Pero sobre todo, tendrá que decidir si quiere ser un partido de 18% o ser un partido gobernante…

La Pause, o la estupidez

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

La probabilidad de éxito en la ilegalidad es superior a 90 por ciento. En cambio, sólo uno de cada cuatro nuevos pequeños comercios legales sobrevive más allá del segundo año. Un dato. Una realidad.

A mediados de 2004, en la calle de Francisco Sosa, emblema de Coyoacán, comenzó a funcionar La Pause, una bella cafetería-librería que se convirtió en el mejor punto de reunión de la zona. Un lugar limpio y muy apreciado por los clientes que no hacía ruido ni ocasionaba problemas viales.

Desde siempre, el grupo de vecinos de Coyoacán, que quisiera que la zona muriera tal como estaba hace medio siglo, puso a La Pause en la mira. El lugar vivía bajo permanente verificación delegacional. La última fue el 2 de julio y, según consta en los documentos, se cumplieron todos los requerimientos, incluso los estúpidamente absurdos.

Pero hace ocho días aparecieron los inspectores de la delegación para clausurarla ipso facto. ¿Por qué? Porque, según esto, hubo falta de interés de los propietarios para resolver el asunto del valet parking (clausura temporal) y por ¡no cumplir el programa de protección civil que la propia delegación había dado por cumplido en julio! (clausura permanente).

“Nunca se nos notificó absolutamente nada, ni verbalmente ni por escrito”, dice Margot Kiehnle, la dueña que todos los días daba la bienvenida en La Pause. “Vinieron, nos clausuraron y no nos dan cita hasta el 1 de diciembre. Denotamos dolo en el proceder de las autoridades y nos sentimos impotentes”.

Quizá algún día triunfe la lógica y 15 empleados recuperen su empleo y Coyoacán vuelva a gozar de una de las mejores librerías-cafeterías de la ciudad y el país.

Pero contra la estupidez (quiero pensar que eso es), más vale no hacerse ilusiones.

Los cálculos políticos de la seguridad

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Esta será una semana de evaluaciones clave para el futuro de la lucha contra la inseguridad, pero también en el caso del futuro de la estrategia gubernamental. Se cumplen los 100 días de la firma de los compromisos adquiridos el pasado 21 de agosto, pero también dos años del inicio de la administración de Felipe Calderón y la evaluación de la seguridad se podrá y deberá realizar en el contexto global de la gestión de gobierno.

En los hechos, es obvio que en 100 días no se puede hacer una evaluación completa de compromisos que, en algunos casos, tienen periodos muy largos para su cumplimiento. Pero lo importante aquí consiste en que lo que se podrá evaluar es lo que las autoridades de los tres Poderes de la Unión y de los tres niveles de gobierno se comprometieron a realizar en este periodo. Y en ello habrá cuentas disparejas: en el federal existen rezagos, pero son mucho menores a los que se registran en estados y municipios. En el Judicial no parece que sobre estos temas haya habido cambios significativos. En el Legislativo, desde la semana pasada ya anunciaron diputados y senadores que no tendrán ninguna reforma de seguridad y justicia aprobada y esa es quizá la carencia más significativa. Dicen los legisladores que tratarán de que, “por lo menos”, algunas reformas se aprueben antes de finalizar el periodo ordinario, el 15 de diciembre. Pero off the records, insisten en que hay diferencias de fondo entre la propuesta enviada por el Ejecutivo, con base en los acuerdos del 21 de agosto y las que está impulsando el PRI, sobre todo a través de Jesús Murillo Karam en el Senado. Sectores perredistas, los relacionados con López Obrador, por otra parte, sostienen que no aprobarán nada, aunque en los grupos de Nueva Izquierda, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, están en la duda de si apoyar la propuesta del Ejecutivo o la de los priistas. Recordemos que sobre todo el PRI quiso poner distancia con los compromisos del 21 de agosto, y en esa fecha no estuvieron en Palacio Nacional ni Manlio Fabio Beltrones ni Emilio Gamboa. Guardaron distancia con compromisos que, aseguraron, no tuvieron tiempo de analizar. Ahora quieren sacar adelante sus reformas en justicia y seguridad, pero están apostando a su proyecto y quieren presionar al Ejecutivo para que lo apruebe. Compaginar ambas propuestas es posible en algunos aspectos, pero en otros no, sobre todo en varios temas estructurales, como el futuro del Sistema Nacional de Seguridad Pública o de la secretaría de seguridad.

Es verdad que se trata de temas complejos, pero también que diputados y senadores no tendrían ningún motivo para no poder sacar esos acuerdos, por una simple razón: están sobre la mesa desde hace años e incluso con las reformas constitucionales que se aprobaron a principios de año, ya muchos de estos capítulos se encontraban de alguna manera presentados y discutidos. Se retrasarán, no porque no se sepa qué discutir o porque no hubo tiempo para analizar con detalle las iniciativas, sino porque, una vez más, la seguridad es una carta de cambio en la negociación política entre los partidos y, paradójicamente, mientras en muchos sectores existe verdadera urgencia para sacar adelante esas reformas, en los partidos creen que el tiempo juega a su favor. Esa lucha por espacios de poder es la que está en el fondo de la campaña como lo señaló el presidente Calderón en Lima contra Genaro García Luna, un funcionario con aciertos y errores en su gestión, pero honesto, y al que algunos grupos quieren quitar a la mala de la SSP, para responder a estrategias estrictamente personales y de sector, incluso defendiendo con ese fin a delincuentes a quienes presentan como mártires y les inventan historias sin asideros en la realidad.

Es verdad que los problemas reales de la seguridad deben ser resueltos estructuralmente, pero no sobra tiempo y quienes no participen en este proceso pagarán un costo. Quizás algunos sectores consideren que de esa manera aumentan los costos, pero sólo para el gobierno federal, y que pueden aprovecharse de ello en las próximas elecciones, que serán eminentemente locales. Se equivocan: los costos los pagarán todos, sin embargo, sobre todo aquellos que decidan no participar en este ciclo de reformas.

En todo caso, lo que el gobierno y los partidos deben discutir, además de las reformas netamente operativas que es necesario aprobar, son los temas estructurales: ¿dónde y con qué atribuciones deben estar reunidos, o no, los distintos sectores relacionados con la seguridad pública? El esquema actual, como decíamos con motivo de la designación del nuevo secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, no parece ser estructuralmente el más adecuado: hoy participan en temas de seguridad, muchas veces superponiendo sus responsabilidades y atribuciones, desde la Secretaría de Gobernación hasta la de Seguridad Pública, desde la PGR hasta Hacienda, pasando por las Fuerzas Armadas, y a eso debemos sumarle gobiernos estatales y de los municipios. El Sistema Nacional de Seguridad Pública es un instrumento muy útil pero se debería ir más allá. En todo caso, es preciso colocar esas instituciones y sectores bajo mandos relativamente únicos que permitan no sólo una operación más adecuada sino también un control mucho más estricto (con tantos mandos diversos y con responsabilidades compartidas son mucho más sencillas la corrupción, la traición y la fuga de información, como ha ocurrido). Y en ese sentido no hay demasiadas opciones: se opta por una institución similar al Homeland Security de Estados Unidos para concentrar todo lo de seguridad en un solo espacio institucional especializado o se consolida una suerte de ministerio del interior, similar al de las naciones europeas. Hoy estamos a la mitad de todo y es hora, también en ello, de definiciones.

Chávez

Germán Martínez Cázares
Presidente nacional del PAN
El Universal

“Si permiten que la oligarquía regrese a la gobernación… a lo mejor voy a terminar sacando los tanques de la Brigada Blindada para defender al gobierno revolucionario y para defender al pueblo”, así amenazó a los ciudadanos de Carabobo, durante la campaña electoral, el presidente Hugo Chávez. Carabobo, el estado más industrializado del país, sede de la casas de General Motors, Chrysler y Ford, le dio la espalda al comandante Chávez, también la alcaldía de Caracas y otros estados de los más poblados en Venezuela.

Poco efecto surtieron esas y otras amenazas. Tampoco la agresiva campaña electoral que incluyó una marea roja como las que organiza el gobernador de Veracruz, Fidel Herrera; o la inhabilitación de algunos opositores, como la que pretende el gobernador de Colima, Jesús Silverio Cavazos Ceballos, contra el alcalde de Manzanillo, Virgilio Mendoza Amezcua.

El poder ciudadano expresado en la rutina democrática de acudir a las urnas (en una participación histórica, por cierto) acotó el poder de Hugo Chávez. Es un balde de agua fría a la caliente revolución bolivariana.

Las victorias de la oposición al partido de Chávez, Partido Socialista Unido de Venezuela, pintan un mapa electoral distinto. Termina el monocolor rojo de Chávez y expresa la pluralidad venezolana, y permite enrumbar a ese país por un sendero de responsabilidad en el manejo de la economía y de tolerancia y respeto políticos.

Al mismo tiempo en la región latinoamericana, y con la presión de los precios bajos del petróleo, las victorias de la oposición al régimen de Hugo Chávez pueden representar una confianza de que este “neobolivarismo populista” tenga, también, por fin, un frenazo en el continente.

Los mesianismos deben ser derrotados en las urnas. Nada lastima más a nuestras economías y crecimientos emergentes que el poder unipersonal e irresponsable. Nada ayuda más a los pueblos latinoamericanos que un gobierno acotado al imperio de la ley y dividido para su ejercicio.

Mientras México tuvo a los monarcas sexenales, las crisis económicas las provocaban sus propias torpezas. No había poder humano que hiciera responder al gobernante inepto o cleptómano. Todo el poder se iba en fanfarronerías o equívocos que empobrecían, más, a nuestras clases medias.

Con mucho poder todavía, Hugo Chávez empieza ya a ser el pasado de Venezuela. “Una nueva etapa de esperanza” se abre en ese país, como declaró uno de los candidatos victoriosos.

Chávez organizó una “batalla por el pasado”, como la definió Enrique Krauze en el recientísimo libro El poder y el delirio, en el que, con entrevistas, análisis y una apasionante recreación histórica, pone en su lugar al presidente venezolano.

Krauze, en ese nuevo libro, defiende al liberalismo democrático recordando a Octavio Paz, recrea el escenario de la revolución bolivariana de tintes maniqueos y autoritarios, y alerta sobre la sacralización de la historia. Sobre esa adoración del pasado.

Advierte que en Venezuela el papel de lo sagrado lo asumió Bolívar, que imanta a la sociedad venezolana como en México la Virgen de Guadalupe; y ese papel lo teatralizó magistralmente Hugo Chávez. Una religión sin más dios que Hugo Chávez, y un evangelio que sólo él escribe y él dicta a la nación.

Un evangelio de pasado. Un discurso de ayer. Una nostalgia por las glorias pretéritas. Una añoranza por el panteón. Ese discurso de enaltecer “el antes” es el miedo al futuro. Es la repugnancia a la modernización del país. Ese discurso es el que está sacando del ropero de los recuerdos el Partido Revolucionario Institucional en México.

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La Operación Limpieza es un pendiente en varios estados de la República, algunos de los que más presupuesto piden y menos transparencia tienen.

Que viene Bravo

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Sí, sí, sí, que a este mundo venimos a sufrir, y que de eso, claro, se encargan ellos. Florestán

Luis Felipe Bravo Mena era presidente del PAN (1999-2005) aquel sábado 29 de mayo de 2004, cuando Francisco Ramírez Acuña, gobernador de Jalisco, destapó a Felipe Calderón como candidato del PAN a la Presidencia de la República, posición que los Fox tenían reservada para Santiago Creel.

Calderón, que había iniciado aquel sexenio como coordinador de la bancada panista en San Lázaro, fue designado director del Banco Nacional de Obras y Servicios, el 12 de febrero de 2003, y unos meses después, en septiembre, ascendido a cardenal como secretario de Energía, cargo que ocupaba cuando, a raíz del destape jalisciense, se dio la crisis que provocó un regaño público del presidente Fox, el domingo 30 de mayo, y su inmediata renuncia al gabinete, al día siguiente.

Después de este lance, y desde la nada, Calderón venció al candidato presidencial, Creel, con todo el apoyo de la pareja y de Manuel Espino, que había sucedido a Bravo Mena en la dirigencia del PAN y quien había sido socorrido con la embajada de México ante la Santa Sede, relevando a un profesional, Javier Moctezuma Barragán. La Secretaría de Estado vio con molestia cómo en menos de seis años de gobierno Fox enviaba tres embajadores.

Bravo Mena fue muy feliz en el palacete de Villa Borghesse, pero ya viene de regreso.

Unos, bisoños, lo ubican ahora en la Subsecretaría de Asuntos Religiosos de Segob; otros, informados, en la Secretaría Particular del presidente Calderón, al que recibió cuando su visita a Benedicto XVI.

¿Y César Nava, que con Max Cortázar son los últimos del equipo original de Los Pinos?

Pues nada. Que ha decidido dejar Los Pinos, dar un vuelco en su vida pública, en la personal ya, en busca de luces y salir de la penumbra que, para algunos, es la secretaría particular de un Presidente de la República.

Retales

1. DESTINO.- Han coincidido Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto en hacer un frente común de cara a las elecciones presidenciales, en donde el que vaya abajo apoyará al que vaya arriba y no habrá división, ni traiciones, como en 2006. Con Beatriz Paredes han decidido que nadie vuelva a adueñarse del PRI, como hizo Roberto Madrazo.

2. SALIDA.- Inminente la salida de Ana Teresa Aranda de la subsecretaría de Población, Migración y Asuntos Religiosos de Gobernación, a donde llegó sin ninguna experiencia. Su curricula sólo habla de dos cargos, y con Fox: el DIF y la Sedesol. Irá a Puebla, donde ya fue derrotada; y

3. INSEGURIDAD.- En menos de dos meses han robado impunemente cuatro de las más emblemáticas tiendas de Mazaryk: Mont Blanc, Hermes, Lacoste y vaciado las vitrinas de Louis Vuitton. Y eso que es una zona de seguridad especial, seguridad que ni con estos robos han mejorado.

Nos vemos mañana, pero en privado.

El regreso de Espino

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

A Germán Martínez se le acaba la tregua que fijó Manuel Espino al entregarle la jefatura nacional del PAN. El polémico duranguense adelantó a este espacio que en enero próximo volverá a participar en las reuniones del Comité Ejecutivo Nacional y va a emitir su opinión sobre la situación de crisis que vive el partido en el terreno electoral

En su calidad de ex jefe nacional, Manuel Espino es integrante vitalicio, tanto del CEN como del Consejo Nacional. Entre sus obligaciones está la de asistir a las juntas de los órganos directivos, pero en el año que termina “no puso un pie” en el partido.

“Decidí respetar el espacio de Germán como jefe nacional y no involucrarme en la vida interna del partido, pero a partir de enero me reincorporaré a las reuniones del CEN; voy a opinar y a hacer propuestas para revertir la situación de crisis electoral que se vive”, nos dijo el polémico dirigente de la OCDA.

Los resultados electorales del PAN han sido poco menos que desastrosos desde que Martínez asumió la presidencia del PAN, a finales de 2007. No ganó uno solo de los seis estados donde se realizaron comicios (Quintara Roo, Baja California Sur, Hidalgo, Coahuila, Guerrero y Nayarit).

De 198 ayuntamientos en juego, sólo se llevó 18 (ni 10% ) y de los 115 escaños disputados en distintos congresos estatales, triunfó únicamente en tres (El Universal 24/nov/08). “Es evidente que hay que modificar la estrategia”, consideró Espino.

Leales a Germán Martínez fueron consultados sobre la decisión del duranguense de regresar a las reuniones del CEN. “Quiere reposicionarse en el PAN y, quizás, buscar una curul en la Cámara de Diputados”, señalaron.

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Previamente, en rueda de prensa, Espino consideró “innecesario” que el presidente Calderón saliera a la plaza pública a defender a Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública. “Deben ser los funcionarios quienes se ganen la confianza de los ciudadanos”, dijo el panista.

El ex jefe nacional del PAN convocó a los reporteros para posicionar a la OCDA, organismo que preside, frente al avance de la oposición a Hugo Chávez en las elecciones del pasado domingo en Venezuela. “Es el segundo revés que se lleva en sus intenciones de perpetuarse en el poder”, dijo Espino.

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El senador del PAN Santiago Creel va por la libre con la iniciativa para crear el ministerio del interior en México. “No la tenemos ni avalada ni discutida, mucho menos planchada”, nos dijo una voz de la Secretaría de Gobernación.

La iniciativa será presentada hoy en el Senado de la República. Propone que el ministerio del interior concentre las actividades relativas a la seguridad —repartidas actualmente en siete dependencias— y que el titular en Bucareli se quede primordialmente con las responsabilidades políticas.

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Fernando Gómez Mont, titular de la Secretaría de Gobernación, trabaja a marchas forzadas en la preparación del documento que presentará en la reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, el viernes próximo. Se cumplirán los 100 días del reclamo de Alejandro Martí y su famoso emplazamiento: “Si no pueden, renuncien”.

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¿Participaría usted en un foro sobre el “uso recreativo” de la mota en el que uno de los ponente estrella es el secretario de Seguridad Pública del DF, Manuel Mondragón y Kalb? Pues eso precisamente va a suceder este miércoles en el Polyforum Siqueiros de la Ciudad de México.

El singular foro se realizará a instancias de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y va a tratar, entre otros temas, la regulación del uso recreativo de la cannabis (portación, distribución, adquisición, transporte); el consumo responsable y los efectos en la salud. Pero también las libertades, obligaciones y los derechos del consumidor.

Los tiempos cambian, ni duda cabe.

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Alonso Lujambio, comisionado presidente del IFAI, declaró campeón nacional de la transparencia al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que encabeza su colega y amigo, Juan Molinar Horcasitas.

El titular del IFAI destacó que de las más de 350 mil solicitudes de acceso a la información que se han formulado desde el inicio de vigencia de la Ley Federal de Transparencia, casi 12%, más de 41 mil, han correspondido al IMSS, con respuestas mayoritariamente favorables a los solicitantes.

El Seguro Social ha recibido más de 23 mil peticiones de acceso o corrección de datos personales, de las cuales apenas han sido recurridas ante el IFAI poco más de 2.8% de las solicitudes en más de cinco años. El promedio general de la Administración Pública es de más de 5% de peticiones recurridas.

Ya llegó la señora

Carlos Loret de Mola
Historias de un reportero
El Universal

Beatriz hará las listas de candidatos al Congreso. Para que no respinguen otros, tendrá que negociar los plurinominales

La encuesta que publicó este lunes EL UNIVERSAL pone al PRI a un puntito porcentual de ser mayoría en la Cámara de Diputados. Tiene siete meses para ganarlo.

Durante el primer tramo de su presidencia, Felipe Calderón no tuvo de otra más que negociar con el PRI y sus dos principales líderes: Beltrones, a quien ofreció espacios en el poder a cambio de votos en el Congreso, y junto a Peña Nieto realizó giras con chequera abierta para amarrar su apoyo.

Entre los priístas entendieron que faltaba mucho para 2012 y no debían pelearse entre ellos… pero ya no falta tanto y 2009 sí cambia el tablero.

De entrada, porque entra una nueva jugadora: Beatriz Paredes. Desea ser presidenta de México. Su plan: seguir en la dirigencia nacional del PRI y al mismo tiempo ocupar una diputación para ser la coordinadora de la bancada (si no ella, uno de los suyos que le resulte manejable).

Además, la quiere mucho Calderón. Se hicieron muy amigos cuando coordinaron a sus bancadas entre 2000 y 2003 en San Lázaro, y aunque durante el arranque del sexenio negociar con ella no aportaba un voto en las cámaras, el Presidente la sentó siempre a la mesa.

Paredes ya va a tener esos votos, de entrada, porque ella es quien hará las listas de candidatos al Congreso. Para que no respinguen Beltrones ni Peña Nieto, tendrá que negociar con ellos los espacios plurinominales. Y para quedarse con dirigencia y coordinación de bancada tendrá que “aflojar” más. Aun así, el cálculo es que serán “beatricistas” la mitad de los diputados del PRI en la siguiente Legislatura, y con ella Felipe Calderón se siente más cómodo que con nadie de su oposición.

Así, el reinado de Manlio Fabio ya no será lo que hasta ahora, pero seguirá como principal operador en la Cámara de Senadores. Además, ha aprovechado estos años para que mucha gente “se la deba”.

Por su lado, Enrique Peña. Un dato: una encuesta de Roy Campos lo ubica, en el DF, con un nivel de popularidad superior al que tenía López Obrador cuando era jefe de Gobierno. Candidatos priístas lo quieren en sus mítines porque jala gente, es el mejor colocado en las preferencias electorales, favorito del establishment y tiene el presupuesto más rico del país.

En este escenario, se acabó el PRI de un bloque que por momentos negoció, por momentos secuestró al Presidente. Vienen tres PRI. Que se suman a los dos PRD, ahora que los moderados se han atrevido a votar algo de fondo sin el aval de Andrés Manuel. Más Elba Esther.

Poderse aliar con varios abarata las negociaciones y eso conviene a Los Pinos, siempre y cuando no pierda control del PAN, que hasta ahora mantiene en un puño... y según la encuesta de EL UNIVERSAL, a tres puntos porcentuales de la mayoría en la Cámara de Diputados.

SACIAMORBOS

Son cada vez más los que cuentan anécdotas de cómo lo ven perder la investidura al calor de las copas. Aguas.