diciembre 02, 2008

Fallece Carlos Abascal

Horacio Jiménez
El Universal
Ciudad de México

El ex funcionario federal, de 59 años, padecía cáncer en etapa terminal. La semana pasada recibió el grado de Doctor Honoris Causa de la Universidad Anáhuac

El ex secretario del Trabajo y de Gobernación, durante el sexenio de Vicente Fox, falleció esta mañana en la Ciudad de México.
La secretaria particular de Abascal, Flor Espinoza, informó que el acontecimiento ocurrió en punto de las 9:00 horas.

El ex funcionario padecía desde hace varios meses cáncer en el estómago, por lo que se encontraba delicado de salud.

La semana pasada recibió un doctorado Honoris causa por parte de la Universidad Anáhuac.

En las imagenes que se captaron durante esa ceremonia, se notaba sensiblemente disminuído, por la enfermedad.

Abascal Carranza se desempeñaba actualmente como secretario de Formación y presidente de la Fundación Rafael Preciado del PAN.

En entrevista radiofónica, Rosa Martha Abascal, hija de Carlos Abascal Carranza, señaló que los restos de su padre serán velados en el Convento de la Visitación a partir de las 14:00 horas.
El dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), Germán Martínez, consideró que "murió uno de los grandes panistas" y externó sus condolencias para la familia Abascal.

'Tercer año' por Paco Calderón

Dos años y un informe

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

Ayer se cumplieron dos años de la Presidencia de Felipe Calderón. Después de un viernes intenso y lleno de discursos largos (y un sábado con Madonna al concierto que muchos asistieron), el Presidente de México decidió celebrar sus primeros 730 días de gobierno con un desayuno, en Palacio Nacional, hecho a medida. El primer mandatario aprovechó para hablar de los logros que su gobierno se ha echado a la bolsa. De la reforma electoral a la energética y a la Ley del ISSSTE, y de un gobierno más cercano a sus otrora archienemigos declarados: el PRD y demás “izquierda” nacional, algo en lo que Juan Camilo Mouriño tuvo mucho que ver. O sea, la celebración se convirtió en algo así como un informe mediático, sin tanto protocolo, pues. Y es que Calderón supo elegir cómo lucirse, a discreción, sin la preocupación que provocaban aquellos extintos informes de gobierno, donde los asistentes que no correspondían al partido oficial podían hacer uso de las armas populacheras tradicionales.

El domingo pasado nadie se preocupó de eso porque, en el recinto del primer cuadro de la capital, el Presidente habló frente a invitados que él mismo eligió; aunque una estirpe lopezobradoriana se apareció a las afueras del Palacio Nacional para mostrar su descontento por el evento de quien siguen llamando presidente ilegítimo y todo ese cuento que ya nos sabemos de memoria. Pero, who cares: minutos más tarde, los mismos pejelagartistas se trasladaban al Monumento a la Revolución para arruinarle la fiesta a Jesús Ortega… Según muchos, el mensaje dado por Calderón traía disfrazado un sentimiento de incertidumbre. No se le escuchó decir si estamos igual, mejor o peor. Para otros, lo ocurrido hace dos días, significó la disposición de un Estado al que le ha llovido sobre mojado desde que entró en operaciones que conoce los problemas pero no ha terminado de definir sus estrategias para combatirlos. Se reconoce la lucha que se ha emprendido contra el crimen organizado, la decisión con la que se ha enfrentado a los servidores públicos que engordaban sus arcas con dinero del narco a cambio de convertirse en infiltrados. También se aplaude que este sexenio tenga proyectos importantes en materia de infraestructura, algo que el mismo gobierno ha calificado como el más ambicioso de la historia del país. También sobresalen los números que indican el sube y baja de la inflación, misma que, desde la llegada de Calderón a Los Pinos, se mantiene como una de las más bajas de toda Latinoamérica; así como la disminución de la deuda externa y la firmeza con la que México se ha mostrado ante las presiones de una crisis financiera mundial. Podríamos estar noqueados. Y aunque en materia de seguridad no hay mucho que decir, como lo mencionamos en razón del Consejo de Seguridad en su segunda parte, el viernes pasado, lo que nos urge es confianza más que cifras y estadísticas. En eso no hay vuelta de hoja y, según el Presidente, tampoco marcha atrás. Lo del domingo, más que una celebración, fue una oportunidad perfecta para cambiar los protocolos y poner sobre la mesa las condiciones en las que se encuentra el país, de una manera muy light, claro, pero da un poco de certeza al enterarse de que, al menos, los problemas están identificados y están siendo enfrentados, aunque los métodos no convenzan del todo y, los resultados, aún sean un pronóstico.

Addendum. Entre lo mejor del evento estuvieron los mocasines tipo pantufla del flamante secretario de Gobernación: yo digo que mientras Gómez Mont tenga un buen desempeño en el Palacio de Covián, que al próximo evento asista con crocs y piyama de bolitas si así le viene en gana… De los funcionarios esperamos eficiencia, no elegancia…