diciembre 04, 2008

'La liga de la impudicia' por Paco Calderón

Ni oportunidades ni nada

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

La crisis ¿es una época de oportunidades, como dicen algunos? No, no lo creo. Al contrario, es un agobiante atolladero donde faltan, justamente, las oportunidades. Cómo me fastidia, estimados lectores, ese discurso bobalicón que te sueltan los vendedores de optimismo obligatorio que, amoldándose abusivamente a los sobrexcitados textos de los libros de autoayuda, te proponen recetas y actitudes que, en la realidad real, sólo están al alcance de unos pocos individuos. Para mayores señas, si eres un trabajador –es decir, un asalariado sin otras perspectivas que vivir de la paga que te brinda el patrón— y, de pronto, te echan a la calle en circunstancias como las que estamos viviendo en estos momentos, las probabilidades de que encuentres otro empleo son absolutamente mínimas. ¿Dónde está la oportunidad, entonces? Y, con perdón, no me vengan con el cuento de que ese empleado puede transmutarse, de la noche a la mañana, en un microempresario siendo, encima, que es muy azaroso arriesgar el dinero propio para lanzar un negocio en un entorno donde la gente deja de comprar cosas porque no le alcanza el dinero. Y eso, suponiendo que nuestro hombre hubiera estado en posibilidades de ahorrar un dinerito siendo que los magros salarios de este país apenas alcanzan para la supervivencia diaria. Ah, y por si fuera poco, los bancos no prestan, la parentela no tiene plata y las casas de empeño te cobran unos intereses exorbitantes. ¿Oportunidades? ¿Cuáles?

Llamemos las cosas por su nombre, entonces, y preparémonos para afrontar la embestida de una recesión, en el mejor de los casos, y de una depresión de pronóstico reservado si es que se cumplen las negras profecías de algunos especialistas. Estamos viviendo tiempos inéditos en los que se conjugan quiebras masivas de bancos y empresas con el empobrecimiento de amplios sectores de la población, ésos, precisamente, que, habiendo sorteado sin mayores problemas las crisis anteriores, no pueden, ahora, aceitar con sus billeteras las economías de las naciones. No queda sino rezar.

La paradoja Mitofsky

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

La evaluación de Consulta Mitofsky del presidente Calderón al iniciar su tercer año de gobierno coincide en general con las de María de las Heras y el diario Reforma publicadas al inicio de la semana.

| Según Mitofsky, que dirige Roy Campos, Calderón tiene un acuerdo del 61% de los encuestados y un desacuerdo de 36%.

Al mismo tiempo, dice Mitofsky, el 74% de la población cree que la situación política del país va mal o peor que hace un año y sólo el 20% cree que va bien o mejor.

La contradicción es evidente: ¿cómo puede tener 61% de aprobación un Presidente cuando 74 % ciento de la población cree que la situación política va de mal en peor?

La respuesta de Roy Campos es interesante: porque la gente no está culpando a Calderón de lo que pasa ni en el ámbito de la seguridad, ni en el de la crisis económica, los dos problemas que la gente percibe como fundamentales en el país.

Según preguntas de la propia encuesta de Mitofsky sólo el 17% de la población culpa a Calderón del crecimiento del crimen organizado, sólo el 18% lo culpa de los problemas políticos y sólo el 20% de la crisis económica. Lo absuelven de culpa en esas tres cosas más del 44% de los entrevistados.

De modo que en el caso de un eventual plebiscito sobre si Calderón debe quedarse en el puesto o dejarlo, el mismo 61% de los encuestados que está de acuerdo con su gobierno votaría por que continuara.

Como queda indicado, la percepción de la gente sobre el futuro del país apenas puede ser más negativa. El 85% de la gente cree que su situación económica es peor que hace un año y el 74% piensa que la situación económica general empeorará.

Casi igual de graves son las percepciones respecto de la seguridad: casi 80% cree que la situación ha empeorado en este año y 67% cree que empeorará en el siguiente.

Y sin embargo Calderón registra una de las mejores evaluaciones que hayan tenido distintos presidentes en el mismo momento de su mandato. Su 61% de aprobación es superior al que tenía Vicente Fox hace seis años (54%), superior al que tenía Ernesto Zedillo hace doce años (56.8%) y apenas inferior al que tenía Salinas, hace dieciocho (64%).

Parece cumplirse en Calderón la inmunidad soñada por todo político: no cargar con las culpas de lo que sucede, mantenerse intocados en su terreno mientras el mundo tiembla o se derrumba.

Extraña inmunidad, extraña opinión pública, extraño momento crítico de México, con un presidente a salvo del contagio de los males del país, que solían ser su culpa directísima.

***

Coda: El que a hierro mata, en el Congreso de Coahuila muere.

Viraje

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

La nota política la dio ayer Marcelo Ebrard. Su aparición en el acto de presentación del “Nuevo PRD” de Jesús Ortega llamó poderosamente la atención. El jefe de Gobierno del DF, puntal en el apoyo a Encinas durante el cuestionado proceso para renovar la dirigencia nacional del amarillo, avalaba con su presencia el triunfo de Chucho en las ya lejanas elecciones para renovar la dirigencia nacional de ese partido.

Las interpretaciones sobre la aparición del jefe de Gobierno del DF, uno de los consentidos de López Obrador, iban y venían en el Teatro de la Ciudad, donde se realizó el evento. “Es un buen mensaje sobre las alianzas”, comentó Guadalupe Chavira, ex delegada en Xochimilco.

Fernando Belaunzarán consideró la presencia de Marcelo como una señal de que se la va a jugar con el partido. “Quiere sacar sus candidaturas bien”, estimó el ex ceuista. Otros, como el senador Graco Ramírez, se congratularon por el “sentido institucional” mostrado por el jefe de Gobierno.

* * *

Calladito, atento, Marcelo escuchó el discurso de Jesús, que duró casi 50 minutos. El presidente nacional del PRD iba de menos a más. Acaparó la atención y los aplausos del respetable, cuando desbarató la estrategia de confrontación que ha seguido el legítimo, desde su derrota oficial el 6 de julio de 2006.

“No debemos reducirnos a representar sólo a una clase o sólo a un sector de la población, debemos incluir en nuestros esfuerzos a los mexicanos más pobres y desprotegidos, pero también a las clases medias, que igual exigen mejores condiciones de vida”, decía Ortega.

Y más: “Un PRD incluyente se obliga a incorporar no sólo a los enojados de la coyuntura, sino también, y principalmente, a los esperanzados en que es posible el cambio, en que es posible una vida mejor, un país diferente, es decir, una izquierda que represente a la mayoría, pero que sea para todo el país…”

* * *

En el Teatro de la Ciudad vimos también a la gobernadora de Zacatecas, Amalia García. Ella apoyó a Encinas; ella se hartó igualmente de los plantones, las movilizaciones y descalificaciones del movimiento obradorista.

Zeferino Torreblanca, Guerrero, y Narciso Agúndez, Baja California Sur, completaron el cuarteto de mandatarios que arroparon a Jesús.

La plana mayor de Nueva Izquierda hacía las veces de anfitriona. Acosta, Navarrete, Zambrano, Zavaleta. Todos se mostraban contentos. ¡Y cómo no! Eran, después de muchos años, los patrones del partido.

De Izquierda Unida, la corriente que respaldó a Encinas, no acudió nadie relevante. Tampoco llegó Cuauhtémoc Cárdenas. Ni siquiera el ex rector Juan Ramón de la Fuente, el supuesto “proyecto” de Los Chuchos para 2012.

El diputado federal Juan Guerra, quien no está ni con uno ni con el otro, contrastaba las posturas de los dos grupos. “Unos (Los Chuchos) quieren negociar todo; otros (los obradores) no quieren negociar nada”, comentaba el ex guerrillero.

¿Y el GüeroGonzález Garza?, preguntó súbitamente una voz en tono de extrañeza. “Si no vino, es su problema”, respondió, sobrada, otra voz. Belaunzarán, por cierto, equiparó al coordinador de los diputados del PRD con “Lupe López” ¿Por qué?, le preguntamos. “Porque unas veces anduvo de queda bien con Lupe (Acosta) y otras con López (Obrador).”

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Otro hecho relevante es que hacía tiempo que no acudían empresarios de primer nivel a un acto del PRD. La violencia verbal del Peje los mantuvo alejados del amarillo. Pero lo de ayer era una refundación y el anuncio de un proyecto incluyente.

Allí estaban, entre otros, Pepe Carral, presidente del Club de Industriales; Juan Pablo Vega, empresario naviero; Armando Paredes, cabeza del Consejo Coordinador Empresarial; Ricardo González, presidente de la Coparmex. El diputado panista Gerardo Priego y el ex líder del PSD, Alberto Begné, acudieron también al teatro.

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El colmo. Ortega y Encinas, rivales en la cuestionada elección interna del PRD, desayunaron en el mismo restaurante, pero no en la misma mesa. El cachorro de Obrador estaba sentado con el rector de la UNAM, José Narro; Ortega hacía lo propio con Roberto Alcántara.

Testigos de la escena, ocurrida en El Cardenal del Sheraton Alameda, nos dijeron que ambos se ignoraron, hasta que Alejandro se levantó de su mesa y caminó a donde se encontraba Jesús. “Lo cortés no quita lo Cuauhtémoc, te vengo a saludar…”, le dijo.

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Emilio Álvarez Icaza, ombudsman capitalino, presentará el próximo 15 de diciembre el Primer Informe sobre Medio Ambiente. ¿Y qué tiene que ver eso con los derechos humanos?, le preguntamos al titular de la CDHDF.

“Sesenta días al año se rebasa la norma de ozono en la Ciudad de México. Eso viola el derecho a la salud y a un sistema ecológico sano”, repuso el ombudsman.

La crisis es global

Macario Schettino
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Hace rato que no teníamos una crisis económica que afectara a todo el mundo. La época más reciente de problemas globales fue la década de los 70

En esa época hubo el abandono del sistema de Bretton Woods, el alza en los precios del petróleo y el cambio de dirección de los países industrializados, un proceso que inicia en 1971 y termina hasta 1982.

Sin embargo, en esos años América Latina pospone los ajustes endeudándose todo lo posible, de forma que nuestros problemas iniciaron cuando los de aquéllos terminaban. Por otra parte, en esos años China e India están fuera del mercado global, así que no los podemos contar en esto.

Hoy todos entramos en el proceso, algo difícil de comprender, porque uno no suele pensar de manera tan amplia. Véalo de esta manera: nosotros nos hemos estado preocupando con la devaluación del peso, que le achacamos a los especuladores, sin darnos cuenta que en todos los países pasaba lo mismo. O vea usted cómo han abundado opiniones sin fundamento acerca de la migración y las remesas, que incluso en octubre se incrementaron. Nuestro horizonte apenas incluye Estados Unidos, aunque ya lo ampliamos, porque hace poco ni a ese país considerábamos en nuestras explicaciones.

Pero así no entiende uno nada. El mundo es más que nosotros y nuestros migrantes, y más que la industria de Estados Unidos. No cabe duda que, para nosotros, lo que ocurre con estas dos cosas es determinante, porque le vendemos a esa industria 80% de lo que exportamos, y porque recibimos de los migrantes 24 mil millones de dólares al año, sin los cuales no podríamos financiar nuestras cuentas externas. Pero si nos quedamos sólo viendo esta pequeña parte de la realidad, siempre nos sorprenderán fenómenos que no teníamos en mente.

Tenemos que ampliar nuestra información. Por ejemplo, valdría la pena empezar a considerar el comportamiento económico de China, que no es nada fácil de observar porque no hay estadísticas de largo plazo, ni son totalmente confiables las que podemos encontrar. Pero China es la fuente de más de una cuarta parte del crecimiento mundial, de forma que si su tendencia cambia, el mundo entero lo va a resentir. Un poco como Estados Unidos, que no crece mucho, pero que es la cuarta parte de la economía mundial. Lo que le pase, afecta a todos, aunque no lo queramos.

Bueno, pues China tiene también un índice adelantado de actividad industrial, semejante al del Institute for Supply Management de Estados Unidos que analizábamos el martes pasado. En el caso de China, no le puedo decir qué tan buen predictor es este índice, porque no hay datos suficientes, pero de algo puede servirnos saber su comportamiento. La semana pasada se publicó el dato correspondiente a octubre, que fue de 38.8 puntos. De la misma forma que el índice de Estados Unidos, un dato inferior a 50 puntos significa una contracción. Ya en septiembre este índice de China había sido ligeramente superior a los 45 puntos, implicando una contracción, pero el dato de octubre no sólo confirma la tendencia, sino que amplía el margen.

A diferencia de lo que ocurre con Estados Unidos, donde nos es posible estimar el crecimiento con base en el dato del ISM, para China no tenemos suficiente información, de manera que no podemos saber si esto significa que la industria de ese país se contrae en términos anuales o no. Recuerde usted que el crecimiento de ese país estaba ligeramente arriba de 10% anual, pero que para el tercer trimestre (es decir, incluyendo septiembre) ya fue de 9%. Más todavía, recuerde que hace menos de dos semanas que el gobierno chino anunció un paquete de gasto adicional del orden de 12% del PIB entre 2009 y 2010. Un paquete que tiene sentido cuando ve uno la información de la industria: China deja de crecer, y no poco.

De hecho, la crisis de Estados Unidos puede ser verdaderamente grave para China, puesto que este país ha concentrado su crecimiento en venderle a nuestros vecinos, lo mismo que nosotros. Pero México, como quiera que sea, tiene algo de mercado interno, mientras que China aún no ha logrado desarrollarlo lo suficiente. En esta semana, periódicos occidentales empiezan a analizar con más detalle lo que pasa en China: el riesgo del mercado inmobiliario en ese país (Bloomberg), la migración de regreso al campo (Wall Street Journal).

China tiene varios ases en la manga: su poca deuda externa, sus inmensas reservas internacionales, el gran margen de su tipo de cambio, pero también tiene enfrente un problema que no es nada fácil de resolver. Para sostener el sistema como lo habían diseñado, requieren crecer 10%. Pero eso implica que sus mercados sean dinámicos, y eso no va a ocurrir en 2009. La caída de actividad ya se refleja en desempleo, un fenómeno poco conocido en China, y en cancelación de pedidos. Esta reducción de la actividad ha provocado que el costo de transporte marítimo, que ya se había desplomado, caiga aún más, para ubicarse en menos de 10% de lo que costaba hace seis meses.

La crisis es global. No podemos vernos nada más el ombligo.

El luto de Calderón por Mouriño

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

El mundo empezó sin hombres y así terminará; de ahí las guerras. Florestán

El lunes por la noche, el presidente Felipe Calderón habló, por primera vez en público, de la trágica muerte de su amigo y entrañable colaborador, compañero de proyecto pasado, presente y futuro, Juan Camilo Mouriño.

Dijo que cuando le avisaron que el avión accidentado era el de la Secretaría de Gobernación, que en él viajaba Mouriño y que estaba muerto, dudó, sospechó.

“Yo honestamente, en el primer momento, como muchos mexicanos, pensé que pudo haberse tratado de un atentado. Era inevitable tener esa hipótesis en la cabeza. Esa misma madrugada estuve platicando con técnicos y funcionarios de aeronáutica civil, recolectando todas las evidencias y la información que llegaba al gobierno. Hacia la madrugada fue asentándose más la hipótesis del accidente”.

Eran las dos de la mañana del miércoles 5, y el Presidente estaba reunido en Los Pinos con el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, cuando le ordenó que a las siete de la mañana hiciera pública, tal y como se fuera generando, toda la información que tenían.

Reveló que Téllez le sugirió que dijeran que “todo parecía indicar que se trataba de un accidente”, y él se opuso.

“Le dije que no. La verdad es que todavía no podíamos afirmar absolutamente nada; en todo caso lo que le autoricé a decir era que hasta ese momento no había indicios que nos permitieran elaborar una hipótesis distinta a la del accidente. Era una diferencia sutil, pero diferencia”, contó. En la entrevista con Noticieros Televisa, el presidente Calderón habló de cómo procesó su luto, lo que algunos de sus antecesores enfrentados a muertes violentas cercanas no pudieron resolver, como Carlos Salinas al asesinato de Luis Donaldo Colosio.

Reconoció que le costó mucho trabajo enfrentar esa circunstancia muy dolorosa, “que fue una tragedia, una sorpresa y un dolor muy profundo en el que desde la enorme cercanía que teníamos había que combinarla con la cabeza fría hasta donde fuera posible, para enfrentar una coyuntura terriblemente adversa”, que calificó, sin duda alguna, como el peor momento de su gobierno.

“A mí me costó mucho trabajo, porque en esos días tuve que estar enfrentando esa circunstancia muy dolorosa. Para mí fue muy importante la ceremonia en el Campo Marte, estar en Gayosso, estar con su esposa Marigeli, con sus hijos, eso me dio fuerza”.

Recordó que ya en privado, con su esposa Margarita, con sus hermanos, pudo procesar lo que sentía y lo que pensaba, lo que, asegura, le ayudó humanamente a encarar las cosas.

“Hay un momento en el que no te puedes permitir expresar tus propios sentimientos, no te puedes permitir una vulnerabilidad, por muy humana que pueda ser. Mientras seas jefe de Estado, tienes que estar al frente y asumir las cosas”.

Nos vemos mañana, pero en privado

Argumentos en contra de la pena de muerte I

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Humberto Moreira, gobernador de Coahuila, sabe leer bien las encuestas. La gente está preocupada y enojada por el aumento de la criminalidad. Se siente amenazada y agraviada por delitos como el secuestro y el homicidio. Quiere soluciones rápidas y piensa que la pena capital para los secuestradores podría ser una de ellas. Por eso, la legislatura de Coahuila, con el evidente apoyo del gobernador, envió al Congreso federal una iniciativa de reforma a la Constitución para restaurar en México la pena de muerte. Esto con el fin de aplicarla en Coahuila a los secuestradores que asesinen a sus víctimas.

Esta decisión ha puesto sobre la mesa el tema de la pena capital. Considero que este asunto, lejos de desecharlo de un plumazo aduciendo que es inconstitucional o inmoral, debe debatirse con mucha seriedad. Al fin y al cabo, la mayoría de los mexicanos está a favor de ella. La Encuesta Nacional de Parametría de febrero de 2008 “muestra que los delitos para los que la población cree que la pena de muerte debe ser aplicada son los secuestros (60%), homicidios (64%) y violaciones (68%)”. No sorprende, entonces, que haya políticos que prometan la reinstauración de la pena de muerte. Ven en ello una oportunidad electoral de quedar bien con la mayoría de la población. Por ello quienes estamos en contra de la pena capital debemos debatir y convencer a aquellos que sí creen que podría ser una solución a los altos niveles de criminalidad existentes en el país.

Es en este sentido que a continuación presento algunos argumentos en contra de la pena de muerte. No son de carácter jurídico, religioso o ético. Tienen que ver, estrictamente, con la efectividad real de esta pena para bajar los índices delictivos, sobre todo en aquellos que agravian más a la sociedad como son el secuestro y el homicidio.

La evidencia empírica demuestra que la pena de muerte no intimida a los criminales. Si así fuera, en los lugares donde existe, habría menos delitos que en los sitios donde está prohibida. De hecho, ocurre lo contrario.

En 1976 se restituyó la pena capital en Estados Unidos. Las ejecuciones de criminales pasaron de cero a un poco menos de 60 por año en 1996. Y la tasa anual de homicidios por 100 mil habitantes no cambió en esos 20 años. En ese país, en 2004, la media anual de asesinatos en estados donde existe la pena de muerte era de 5.71 por 100 mil habitantes, mientras que, en estados libres de la pena capital, el porcentaje era tan sólo de 4.02 por 100 mil habitantes. En 2007, el promedio anual de asesinatos donde existía la pena capital era de 5.5 por 100 mil habitantes mientras que en las entidades donde no existe la pena de muerte había caído a 3.3, de acuerdo con el Death Penalty Information Center.

En Canadá, según datos de la secretaria general de Amnistía Internacional, “en 2003, 27 años después de la abolición de la pena de muerte, el índice de asesinatos había caído 44% desde los niveles de 1975 (antes de que se suprimiese la pena capital)”. De acuerdo con un reporte del Consejo Europeo, “en Lituania ningún criminal ha sido ejecutado desde 1996 y el número de asesinatos ha caído consistentemente. En Georgia la pena capital fue abolida en 1997 y desde entonces ha habido un declive impresionante en el número de homicidios intencionales”. Finalmente, un estudio de las Naciones Unidas de 1998 no deja dudas al respecto: “No hay pruebas científicas de que las ejecuciones tienen un efecto disuasivo más que la cadena perpetua”.

En suma, la evidencia de distintos países demuestra la ineficacia de la pena de muerte: no sirve como elemento disuasivo para los criminales potenciales. Este es un primer argumento en contra de este castigo. Pero hay más. Mañana, en este mismo espacio, los presentaré.

Demagogia irresponsable

Pedro Salazar Ugarte
Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
El Universal

La abolición de la pena de muerte ha sido un símbolo civilizatorio, una prueba de modernidad ilustrada. Lo que reposa detrás de esa decisión es la convicción profunda de que la dignidad humana —de todas las personas, incluso de los delincuentes más despiadados— está por encima de las pulsiones primitivas que nos inclinan a la violencia y a la venganza. No es baladí que la enorme mayoría de las democracias constitucionales contemporáneas hayan caminado en esa dirección.

La Unión Europea es el modelo emblemático: el Coliseo romano, arena que fue testigo de ejecuciones y masacres, por decisión de los estados europeos, en nuestros días, se viste de colores las noches en las que, en algún lugar del planeta, se decide suspender la ejecución de un condenado. En el extremo opuesto está el salvaje primitivismo que, inspirado en la Ley del Talión, conduce a ciertos países, sobre todo de tradición islámica, a lapidar personas, ahorcar adolescentes, cercenar cuerpos. ¿Hacia dónde queremos mirar los mexicanos?

La demagogia casi siempre es peligrosa: inflama los ánimos, confunde a las personas, engaña simulando. Pero lo es aún más cuando explota el miedo de una sociedad azotada por una ola de criminalidad sin precedentes. La campaña del —así llamado— Partido Verde Ecologista ya era preocupante: una organización política que explota el desconcierto mediante una falacia infame: “Porque defendemos la vida, proponemos la muerte”. Pero lo del gobierno de Coahuila y el priísmo —por el momento— local debe despertar nuestra indignación y, sobre todo, movilizar nuestras conciencias.

Lo que ha hecho el gobernador Humberto Moreira, con el obsequio de los legisladores de su partido, es irresponsable y peligroso: aprovechar el temor ciudadano, apelando a los instintos y no a la razón de las personas, para posicionarse políticamente con una propuesta que, para colmo, es jurídicamente inviable. No encuentro otra manera más cobarde para esquivar la responsabilidad incumplida de brindar seguridad a sus gobernados.

La propuesta de Moreira es inviable porque, venturosamente, en el sistema internacional de los derechos humanos tienen vigencia dos principios fundamentales: el de progresividad y el de no regresividad.

En su conjunto estos principios estipulan un mandato claro y contundente: en el ámbito de los derechos fundamentales —¿alguien duda que la vida humana sea uno de ellos?—, los estados tienen la obligación de adoptar medidas legislativas que tengan como única finalidad ampliar las garantías de los mismos. So pena de abandonar el grupo de los países democráticos, entonces, está proscrito aprobar reformas constitucionales o legales regresivas, reaccionarias. Cuando el Estado mexicano, en 2005, con el respaldo de todos los partidos políticos (¡412 votos a favor y ninguno en contra en la Cámara de Diputados!), decidió reformar los artículos 14 y 22 de la Constitución para expulsar de esa norma —y, con ello, de todo el ordenamiento jurídico mexicano, ya que cualquier reforma legal en sentido contrario sería inconstitucional— la posibilidad de aplicar la pena de muerte en el país dio, por decirlo de alguna manera, un paso progresista sin retorno. Materializó, para decirlo con Bobbio, el “giro copernicano” que separa a la modernidad de los derechos del mundo premoderno.

La objeción a la pena de muerte no es una posición de humanistas ingenuos. Es una postura congruente con el paradigma del constitucionalismo democrático que, de paso, tiene un sustento práctico: todas las estadísticas serias indican que la medida no sirve para disminuir los índices delictivos. Y, según entiendo, eso es lo que todos queremos: ¿o alguien promueve la venganza como fin último? Quizá no faltará el personaje que prefiera sumar muertes a los muertos y tampoco el irresponsable que esté dispuesto a atizar la exacerbación social a cambio de votos.

Lo que sí les garantizo es que ni uno ni el otro buscan consolidar una sociedad democrática en la que la seguridad —física, económica, ecológica— de todos y de todas sea la prioridad.

Gracia o castigo, el debate

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Humberto Moreira, el gobernador que se ha expuesto a bailar en público lo mismo el regiomontano chúntaro (tropirrock ideado por El Gran Silencio) que la Cumbia sobre el río (de Celso Piña y su Ronda Bogotá), dice que en Coahuila ya no es debatible si debe aplicarse la pena de muerte, sino, en todo caso, las formas de ejecución.

Lo que habría que discutirse, provoca, es tan sólo si a los peores criminales hay que fusilarlos, degollarlos o aplicarles el método “light” de la inyección letal.

No puede Moreira ignorar que su propuesta, avalada ya por el Congreso de Coahuila, no ha servido en ninguna parte del mundo para inhibir a los más peligrosos delincuentes.

Sabe también que ocho de cada diez mexicanos quieren lo mismo que se atrevió a destapar, y empiezan a salir del clóset otros políticos para que se debata el asunto.

Está bien: que se discuta (como la reforma petrolera o el aborto) lo que sostiene Moreira.

La opción de fondo está entre castigar a los criminales o concederles la gracia de que no paguen sus culpas y mueran impunes.

La diferencia...

Marielena Hoyo Bastien
producciones_serengueti@yahoo.com
Animalidades
La Crónica de Hoy

No cabe duda que las personas hacen al puesto y no al revés… por eso hacen historia… algo que desconocen o parecen no tomar en cuenta algunos insolentes “servidores públicos” que, contrario a lo que debería ser, piensan que somos nosotros, la ciudadanía simple de la que comen, quienes tenemos que rendirles pleitesía y hasta rogarles por una “audiencia” cuando un caso de su competencia se nos complica, de pilón, obligándonos a tragar sapos crudos ante su extrema petulancia y falsedad. En cambio, tratar con funcionarios de carrera, no sólo académicamente hablando, sino de gran experiencia en el servicio público, sí que hace la diferencia. Tal es el caso del doctor Manuel Mondragón y Kalb, Secretario de Seguridad Pública del D. F., quien teniendo ya pendiente una reunión conmigo y enterado además ahora de mi gran preocupación por el destino de los perros que la Procuraduría General de Justicia del D. F. (PGJDF) absurdamente decidió traspasarle, sin complejo alguno le puso fecha a la plática.

Siendo así, celebrose puntualmente la junta el pasado jueves, misma a la que no acudí sola. Lo hice en compañía de quienes siempre me secundan en esta específica batalla. Pensamos… una reunión más, pero… ¡sorpresa!, además de ser recibidos con gran afecto y respeto, el alto funcionario también nos esperaba con su equipo en una enooooorme mesa de trabajo en la que participaron todos y cada uno de los jefes policiacos y administrativos que tuvieran que ver con el caso a tratar, incluyendo uno más… la deficiente labor de la Brigada de Vigilancia Animal (BVA) que convirtiese el tiempo y el abandono en un cuerpo más bien de laza-mata-perros, dejando de lado el espíritu tan interesante y necesario por el que fue instituida precisamente cuando el actual jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, estaba al frente de la SSP capitalina.

Una vez entonces en conocencia de quién era cada quien, el doctor Mondragón comenzó a citar la importancia que para él representa el uso de perros en la labor policiaca… “nuestros perros son importantísimos…”. A estas alturas, ya sabrán, estaba yo que quería pegar de gritos por la emoción de escuchar a ese preciso jefe de policía refiriéndose tan conmovedoramente a los “agentes caninos”, a quienes reconoce plenamente como tales y por los que velará –nos aseguró– hasta su retiro con “honores” o hasta el fin de su vida natural, más allá de la vida útil que como perros de trabajo puedan tener. O sea, nosotros íbamos a convencerlo de darnos a los animales para colocarlos poco a poco en hogares, teniendo ya tres estupendas ofertas o, de quedarse con esos canes por…

En fin, llevábamos nuestro mejor discurso para convencerlo de lo que ya estaba convencido. Le insistimos, sin embargo, sobre el intenso entrenamiento a que habían sido sometidos esos 26 elementos perrunos desechados por la PGJDF, factor por el que merecían un sitio especial. Que por eso mismo habían obtenido un primerísimo lugar durante la demostración de sus habilidades en la más reciente Exposición Mundial Canina celebrada, por cierto, en la capital mexicana y donde compitieron contra los perros del Ejército Mexicano y de otras organizaciones especializadas en ejemplares de rastreo y de rescate. Ahí, los hoy ya ex agentes caninos de la PGJDF demostraron ser los mejores durante la simulación que se hizo del rescate de un funcionario y…

Si no se les reconocía por lo anterior, al menos que se les diera la oportunidad de demostrar la estupenda función social que pueden representar, por ejemplo, en las escuelas, como detectores de droga o como intermediarios preventivos de la violencia intrafamiliar que siempre comienza por el ser más débil del hogar, la “mascota”. No fue necesaria mucha insistencia sobre el punto, ya que el doctor está más que convencido del importante apoyo que son los canes en general, a los que por cierto es proclive. Nos platicó que en su casa tiene dos perritos recogidos de la calle por él mismo. Ojalá que esto lo hayan entendido bien los mandos que sin haber hecho contacto con los perros ya daban por hecho la difamación de que no servían para nada. Por eso mismo…

En plena junta y al saber que todavía no habían recogido a los animales, don Manuel dio estrictas órdenes para su traslado INMEDIATO a las instalaciones de la SSP en donde se encuentran desde el pasado viernes. Ahora, sólo espero que el traslado haya incluido también el impresionante equipo con que contaban los perros para su atención y manejo. De todas formas, pronto visitaremos a los canes, porque el doctor Mondragón está interesado en conocer la opinión que nos merecen la estancia, dieta y manejo que tienen los animales que, supongo, terminará también por incluir a los equinos.

Por lo pronto, son alrededor de 100 los perros integrados a diferentes agrupamientos de la SSP y no todos ya con posibilidades de seguir en el servicio. Hay un número alto para jubilar y algunos delicadamente enfermos. Por ello, MMK instruyó una evaluación profesional sobre cada individuo, lo que incluirá la presencia de una experta de San Diego y la opinión de autoridades nacionales en la materia. De esa forma se conocerá detalladamente el estado físico y de entrenamiento de cada individuo para saber qué prospectos seguirán en activo y cuáles causarán baja, lo que no implicará matanza, como ya corre por ahí el chisme, y sí en cambio la necesidad de hogares para alojarlos, ya que este tipo de perros no deben quedar en refugios.

Al tiempo en que se trabaja en lo anterior se hará lo propio con la BVA, comenzando por verificar que cada elemento cubra el perfil correspondiente y certificando que esté calificado y tenga vocación para el propósito. Todo… en el plazo de un mes.

Por mi parte, ya iré pasando al costo los avances de lo prometido. Mientras, no se hagan… apúntense para la adopción o… cuello.

Sí dan ganas...

Adela Micha
DesdeCabina
Excélsior

“Lo que está a discusión no es la pena de muerte, sino cómo los vamos a matar”, dijo el gobernador de Coahuila Humberto Moreira. Y, en la noche, el Congreso del Estado de Coahuila aprobó la iniciativa. Ayer el panista Gustavo Madero, presidente del Senado, señaló, categórico: “No vamos a permitir cambios a la Constitución Política que pongan en peligro la vida”. Y agregó que “aprobar la pena de muerte a secuestradores que mutilen o maten a sus víctimas es una regresión desde el punto de vista político, de los derechos humanos y de la democracia”. Todavía Gustavo Madero fue más allá. Afirmó que “el gobernador Humberto Moreira de ninguna manera puede aplicar la pena de muerte en forma independiente, motu proprio, autónoma en Coahuila, pues sería objeto de graves sanciones, incluso —así lo destacó— de juicio político y podría ser relevado de la gubernatura.

Entonces, Manlio Fabio Beltrones, coordinador del PRI en el Senado, salió en defensa del priista de Saltillo. Con firmeza, dijo: “Madero sufre de una confusión”. Explicó que “la legislatura de Coahuila no aprobó el establecimiento de la pena de muerte en ese estado, sino sólo una iniciativa de reforma a los artículos 14 y 22 de la Constitución, para volver a establecer la procedencia de la pena de muerte”. Precisó que la iniciativa deberá llegar a las cámaras del Congreso de la Unión y, entonces, diputados y senadores podrán revisar, dictaminar y, en su caso, decidir lo que proceda.

En la Cámara de Diputados, el presidente de la Mesa Directiva, César Duarte, defendió “el derecho del Congreso de Coahuila a presentar una iniciativa a favor de la pena de muerte y pidió analizarla y no desecharla a priori.”

A lo que voy es que una reforma en este sentido, haya voces a favor o en contra, no es algo que se pueda o se deba decidir con el estómago. No se puede, no se debe, legislar llevado por la emoción, la rabia o el coraje.

Duarte llamó a un debate nacional sobre el tema. Y, la verdad, dan ganas de que se aplique la pena de muerte, después de ver la saña con la que actúan los secuestradores.

A María Elena Morera, presidenta de México Unido Contra la Delincuencia, le enviaron cuatro dedos de su marido plagiado. Y habrá que recordar la crueldad de Daniel Arizmendi, el llamado Mochaorejas, uno de los más peligrosos secuestradores de los últimos años en México.

El caso es que, ante las dimensiones de la inseguridad que vive el país, frente al drama y el temor cotidianos de la ciudadanía que ha escuchado las voces, desesperadas en su momento, de Eduardo Gallo, Isabel Miranda de Wallace y, más recientemente, de Alejandro Martí, de Nelson Vargas, sí, repito, sí dan ganas de que maten a quienes secuestran y mutilan y asesinan.

Y, sin embargo, lo tengo bien claro. En un país donde imperan la corrupción y la impunidad, sé que la pena de muerte es inoperante en México. Y pienso en los miles de inocentes que no sólo serían privados de su libertad, sino ejecutados por las instituciones de justicia.

No estoy a favor de la pena de muerte, que los conocedores califican como crimen de Estado. Más allá de una discusión bizantina, donde cada quien tendrá razón y razonamientos válidos, debo reiterar lo que siempre he dicho.

La pena de muerte no es disuasiva y eso está documentado. En los países donde se aplica no ha disminuido el delito debido a aquellos a quienes se ejecuta.

Actualmente, ha sido abolida en casi toda Europa, excepto en la República de Belarús. En todo Oceanía: Australia, Nueva Zelanda y Timor Oriental. En América: Canadá y la mayoría de los países latinoamericanos.

Pero sigue vigente en Estados Unidos, Guatemala y la mayoría de los países del Caribe. Brasil la contempla, en situaciones excepcionales, como traición a la patria. En Asia, la aplican Japón e India. En África democracias como Botswana y Zambia. Y la gran mayoría de las naciones musulmanas.

Hay países, en pleno siglo XXI, donde, por adulterio, hasta matan a las mujeres a pedradas, pero ésa, esa es otra historia.

Aquí en México dan ganas, y muchas, de que a quien a hierro mata, a hierro muere.

Pero sería un retroceso de siglos. Porque tenemos deuda grande con otros fenómenos vigentes: la corrupción, la impunidad. Sin embargo, sí, sí dan ganas...

La percepción del Presidente

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
El Universal

Tal vez le faltó acotar que hablaba de su peor momento “en lo personal”, porque en cuanto a su gobierno, habría todo un catálogo de momentos complicadísimos

Sorprendente y algo desconcertante, por decir lo menos, fue escuchar la respuesta que Felipe Calderón dio el lunes pasado a Joaquín López Dóriga.

“En estos dos años, ¿cuál ha sido su peor momento?”, preguntó el periodista. El Presidente no lo pensó mucho: “Bueno, sin duda alguna el saber la noticia del fallecimiento de Juan Camilo Mouriño, definitivamente (…) ha sido el peor momento, sin duda, de mi gobierno”.

Sin restarle importancia a la tragedia en la que perdió la vida el ex secretario de Gobernación y al fuerte impacto político que tuvo en el gabinete presidencial y en el país, da la impresión de que el Presidente de la República confunde el plano personal, emotivo y humano con su responsabilidad de gobierno. Porque si de muertes se trata, en estos dos años de la administración calderonista han muerto más de 8 mil mexicanos (8 mil 500 según los conteos periodísticos) como resultado de la guerra contra el narcotráfico que libran el gobierno y los cárteles de la droga.

Aunque en el gobierno afirman, con cierta frialdad, que según sus análisis el mayor porcentaje de personas que mueren en ejecuciones y asesinatos violentos tenían algún nexo con el narcotráfico, y los dividen entre narcomenudistas, sicarios y “halcones” —estos últimos son taxistas, ambulantes u otros informantes de los cárteles—, la realidad indica que también hay una parte de víctimas de la guerra contra el narco que eran civiles inocentes que murieron atrapados entre el fuego cruzado o familiares de involucrados con el narco.

Algunos medios ubican en 152, tan sólo en 2008, la cifra de civiles que han muerto en tiroteos, ejecuciones o, en algunos casos, en excesos y abusos cometidos por soldados del Ejército. Otros más hablan de 79 personas totalmente ajenas al crimen que han perecido en esta guerra; en lo que sí coinciden es en que de los civiles ejecutados, 49 eran menores de edad, niños y adolescentes que fueron asesinados en ejecuciones masivas, en fuegos cruzados, por balas perdidas o en venganzas familiares.

¿La vida de todos esos mexicanos, de niños inocentes, no pesa en el ánimo presidencial?

Tal vez al Presidente le faltó acotar que la muerte de su amigo ha sido su peor momento, “en lo personal”, porque en lo que respecta a su labor de gobierno, habría todo un catálogo de momentos complicadísimos, algunos que han puesto en duda incluso la efectividad de su gobierno, que debieran haber registrado en el termómetro o la sensibilidad política del presidente Calderón. Si no se trata de una confusión o un lapsus momentáneo, entonces habría que preocuparse, porque tal vez la percepción presidencial está alterada. Y apenas vamos en el segundo año.

NOTAS INDISCRETAS... A partir de los resultados de la Operación Limpieza, los métodos de inteligencia y combate al narcotráfico que se han seguido en el país en las últimas décadas quedan todas bajo duda y sospecha. Las revelaciones del testigo protegido Felipe confirman la fuerza ya no sólo de un “crimen organizado” en el país, sino de un “crimen organizado y protegido” desde el gobierno en todos sus niveles. Si la PGR y su infiltrada SIEDO son controladas por el cártel de los Beltrán Leyva y la SSP y su Policía Federal Preventiva estaban al servicio de El Chapo, según afirma el informante del gobierno, faltaría por decir que a Los Zetas los protege un sector del Ejército y que… Dudoso se vuelve también el mapa del narcotráfico y las rutas de los distintos cárteles hechas por policías y agentes de inteligencia que eran pagados por los propios capos. Un periodista del norte del país, especializado en el tema, afirma que todo lo que manejan las distintas agencias del gobierno en cuestión de mapas, territorios y rutas de los cárteles de la droga son “narcoficción”, pues lo que menos querían las agencias y policías que hicieron parte de la inteligencia con la que se trazaron esos mapeos y rutas era que sus “jefes”, los narcos, que les pagaban en dólares, fueran molestados. Tal vez la “limpieza” tendría que ser no sólo de los funcionarios y policías federales que se corrompieron, sino de la información y datos de inteligencia y seguridad errónea que por décadas se ha utilizado. Eso sin contar que los aparatos de inteligencia gubernamental han sido rebasados y poco saben de las nuevas modalidades y campos de acción que empiezan a abarcar los narcotraficantes, como la venta y distribución de mercancía pirata en las principales ciudades del país, o el cada vez más extendido cobro de impuestos a empresas y negocios que hacen los narcos en amplias regiones del país… Capicúa de los dados. Escalera y subimos.

El caballo de Peña Nieto

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Adela Micha me contó que hace unos días, los operadores, gente de intendencia y personal administrativo estaban esperando afuera del estudio de televisión que terminara la entrevista para tomarse una foto con Enrique Peña Nieto. Eran muchos.

Hay un fenómeno en marcha. Termina 2008 y el gobernador del Estado de México se consolida como el político más popular del país y puntero indiscutible en las encuestas que miden presente y futuro.

El 10 de enero pregunté aquí a propósito de las prohibiciones que imponía la nueva reforma electoral, quiénes y cómo podrían opositar a Peña Nieto en el PRI, y qué haría él para mantenerse en el prime time sin poder mostrar en adelante su sonrisa en las pantallas. Parecía una reforma diseñada para el naufragio de un hombre que comprende como pocos qué son los medios de comunicación y tiene el dinero para pagarlos y sacarles hasta la última gota de provecho.

No sé si alguien esté buscando ese naufragio ni quién le esté diseñando la estrategia para estar en los medios sin estar. En cambio, la encuesta nacional del Gabinete de Comunicación Estratégica presentada el martes (16 mil entrevistas telefónicas y mil 500 domiciliarias) muestra a un Peña Nieto más fuerte que nunca. En la pregunta de “¿quién le gustaría que fuera el próximo Presidente?”, supera tres a uno al segundo lugar, Andrés Manuel López Obrador, y al menos siete a uno al resto. Rumbo al 2012, los simpatizantes del PRI le dan una preferencia de cinco a uno sobre Beatriz Paredes y de ocho a uno sobre Manlio Fabio Beltrones. En los cara a cara, le saca entre 30 y 35 puntos a Marcelo Ebrard.

¿Quién será el guapo que lo tire del caballo? Quien sea, tiene tres años y medio… y contando.

Polarizar, abrir heridas

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

En un acto de innecesaria demagogia y deliberada desmemoria, el Senado aprobó que el 2 de octubre sea izada a media asta la bandera nacional, para conmemorar a “las víctimas de la lucha por la democracia”.

¿Qué les pasa a los senadores del PAN, a los del PRI, a los del Verde y del Panal?

¿Otra vez se han dejado llevar por una maniobra del PRD para erosionar la credibilidad y el prestigio del Ejército Mexicano?

¿En serio piensan que el FAP, con personas como Muñoz Ledo, Dante Delgado y otros están acongojados por lo que ocurrió en el 68?

Desde luego que es condenable la muerte de jóvenes estudiantes a manos de las fuerzas del estado, en esa fecha y en cualquier otra, aquí y en China, o en Chile y en Praga o en Moscú. Pero jugar con la memoria histórica y falsear los hechos es algo muy distinto, y desde luego reprobable.

Decir que los estudiantes que se manifestaron en los meses de julio, agosto, septiembre y octubre de 1968 eran “luchadores por la democracia” es una mentira.

En ninguno de los seis puntos del pliego petitorio del Consejo Nacional de Huelga había reivindicaciones democráticas.

Al contrario, en esa época la democracia era concebida, por los contingentes que se movilizaron, como un valor burgués por el cual no tenían ningún aprecio.

De lo que se trata con esta iniciativa que ya aprobó el Senado, es de polarizar, reabrir heridas en lugar de cerrarlas.

¿Le creen en el PAN, en el PRI, en el Verde y en el Panal a los perredistas que hay que guardar luto nacional por los “luchadores por la democracia”?

Uno de los eventos que desencadenó la represión del gobierno de Díaz Ordaz fue una manifestación en favor de la Revolución Cubana, que para ese entonces ya tenía casi seis años de haberse declarado marxista leninista.

Muchos de los que participaron activamente en el movimiento del 68, en calidad de líderes, hoy reniegan de la Revolución Cubana, precisamente por la ausencia de democracia y de libertades en ese régimen.

Sin embargo se les ha olvidado reconocer que estaban equivocados cuando luchaban para que México tuviera un sistema como el cubano, que instauró en la isla la dictadura del proletariado y abolió la propiedad privada.

¿Luchadores por la democracia? No es verdad. Pueden haber sido cualquier cosa, idealistas, nobles incluso, pero no luchadores por la democracia.

Antes que montar un día para linchar al Ejército Mexicano, el PRD, partido que impulsó la reforma que se aprobó en el Senado, tendría que hacer una severa crítica a destacados miembros de su organización que en 1968 militaban en el PRI, y nada dijeron por los sucesos del 2 de octubre.

El actual coordinador del Frente Amplio Progresista, Porfirio Muñoz Ledo, después del 2 de octubre, hizo un encendido discurso en nombre de las juventudes priistas, en defensa y agradecimiento de la “valiente” actuación del presidente Díaz Ordaz.

Según Muñoz Ledo, Díaz Ordaz salvó al país de la desestabilización montada desde el exterior. Eso dijo, y así se lo han recordado en meses recientes sin que el alto dirigente de “la izquierda” nacional haya hecho rectificación alguna. Tampoco se ha disculpado.

El caso es que ahora quieren que se reforme el Artículo 18 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, para decretar luto nacional el 2 de octubre.

Si así va a ser, es preciso que la Cámara de Diputados enmiende la plana al Senado para hacer del 2 de octubre un evento de reconciliación nacional y honrar, también, la memoria de soldados que murieron en esos días trágicos.

Del lado de los estudiantes había elementos armados que dispararon balas y no flores.

No puede ser que, como ocurrió con la comisión montada en el sexenio pasado, para los de un bando haya amnistía y reconocimiento social, y para los otros cárcel, persecución o escarnio. Los que ayer estaban por instaurar en México la dictadura del proletariado, hoy se encuentran sentados en los escaños del Senado y en las curules de la Cámara de Diputados. Están en el Congreso, una institución esencial de la democracia que antes despreciaban.

Qué bueno que cambiaron de opinión. Lástima que aprovechen los espacios que les brinda la democracia para linchar a quienes fueron sus adversarios, en lugar de sellar, con grandeza, la reconciliación.

De lo que se trata es de fastidiar al Ejército. Polarizar. Abrir heridas.

Con Ortega, ¿la otra izquierda?

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Pregonan ‘Chuchos’ el fin de los caudillos, y dejan fuera a AMLO
Rompe con su pasado, y Marcelo Ebrard es ya su candidato presidencial


Contra lo que suponen aquellos perredistas que patean y escupen todo lo que no comulga con su credo, en ese partido se gesta otra izquierda.

Ayer el nuevo presidente del PRD, Jesús Ortega, dibujó en grandes trazos lo que será su gestión —la primera sin el padrinazgo de Cárdenas y López Obrador— y, ante el asombro de muchos, no hizo un solo guiño al “presidente legítimo” para una eventual reconciliación. Al contrario, si se lee con cuidado el largo discurso que leyó Jesús Ortega en el Teatro de la Ciudad, dibujó las pinceladas de un partido en el que no hay lugar para el tabasqueño.

Propuso una izquierda lejos del pensamiento único y mesianismos como el de Andrés Manuel López Obrador, pero que abre sus puertas a liderazgos como el de Marcelo Ebrard; que cierra la puerta a pensamiento y liderazgos únicos que dicen no sólo representar a los sin voz, sin techo, sin oportunidades, sino a las clases medias y empresariales; que más que ciudadanos enojados, resentidos y fanáticos, quiere simpatizantes esperanzados.

El nuevo PRD que prometió Ortega —y al que no acudieron ni los Cárdenas y menos los Obrador— es uno que no le apuesta “ni al desastre, ni al colapso económico y social de la nación para ser alternativa de poder”, que “está obligado a participar en todos los foros, en todas los espacios políticos… porque sus propuestas y alternativas son mejores que las de la derecha”; una izquierda pacífica que rechaza la idea de que la violencia puede ser una vía para terminar con la desigualdad y la pobreza”; un nuevo partido que “ratifica que accederá al poder por la vía democrática, de las elecciones, lo que no debe verse como claudicación y menos como la negación a la movilización popular”.

Pero acaso lo más importante del cambio que propone Jesús Ortega —y puede significar una mudanza fundamental e histórica— es que ve al partido amarillo “lejos del comunismo estalinista, burocrático y dictatorial”, pero también distante de “una economía estatista que limita la libertad y la iniciativa individual o social”. ¿Por qué esa distancia de los extremos de derecha e izquierda? Porque según Jesús Ortega “los extremos de la derecha, como los de la izquierda se encuentran en la orfandad ideológica… porque igual que en el mundo, en México se agotó el nacionalismo estatista y autoritario, como el fundamentalismo conservador”.

Pero fue más allá. Dijo: “Pareciera que no hay lugar para la esperanza, pero no es cierta esta visión apocalíptica, porque se abre paso una izquierda democrática que lo mismo reconoce las virtudes del liberalismo democrático, como la libertad, la soberanía popular, la igualdad jurídica… el pensamiento del PRD debe alejarse de la recetas y de las verdades únicas”.

Y confirmó que el dibujo esbozado no es otra cosa que llevar al PRD a un cambio radical, histórico, que disputará el centro. Ortega parece pavimentar la ruta de la socialdemocracia. Así lo dijo: “La alternativa entonces es la del Estado democrático, social, y de derecho que preserva la libertad individual, la democracia política y que impulsa una verdadera economía de mercado, aquella que alienta la sana competencia y que necesariamente debe ser rentable socialmente”.

Por último, advirtió que es momento de que la izquierda mexicana “defina sus fines con pasión y sus medios con la razón; una izquierda consecuente en sus principios, propositiva y contemporánea”, y dijo que la prioridad de prioridades de esa izquierda “será impulsar la verdadera reforma estructural, la más importante de todas; la reforma educativa”.

No es ocioso, no es una terquedad, pero tampoco una ocurrencia hablar de un cambio histórico en el PRD. ¿Por qué? Porque a querer o no, Jesús Ortega es el primer presidente del PRD que no llegó gracias al apoyo de los Cárdenas o los López Obrador. En los hechos se podría decir que es el primer presidente resultado de los primeros 20 años del partido amarillo. Con todo lo que eso significa, para bien o para mal.

Por esa razón, en todo el mensaje aparecen señales de que en el nuevo PRD —ya muy alejado de su origen autoritario y nada democrático del nacionalismo revolucionario y del menos democrático y harto estalinista Partido Comunista— se habla de una ruptura con el pasado, de romper con sus padres fundadores, y del fin de los caudillos. Claro, si no es que Ortega se reedita como un caudillo más.

Y otro dato fundamental. Ese PRD ya tiene candidato presidencial. Y se llama Marcelo Ebrard. Por eso, desesperada, Dolores Padierna apela a que el candidato es AMLO. Y hasta dice: “No se hagan bolas”. Al tiempo.