diciembre 05, 2008

'Pena de muerte' por Paco Calderón



El Ejecutivo sin Juan Camilo

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

Para todos es evidente que el gobierno de Felipe Calderón no la ha llevado fácil desde cuando se inició el sexenio. La elección que, de tan cerrada, dio oportunidad a unos cuantos de sospechar que hubo mano negra. Las iniciativas presentadas por el federal siempre fueron secundadas por negativas que llegaban desde el lado más radical de una izquierda anticuada que impone y no dialoga.

Estos mismos grupos intentaron (y siguen intentando) debilitar las redes de apoyo de las que se integró el gobierno calderonista. Ellos, los de izquierda, asumen así su papel de opositores... y ya nos acostumbramos a sus usos y costumbres. Pero, sin duda, y apoyados por las palabras de Felipe Calderón, el momento más difícil de su gobierno, que apenas cumplió dos años, se vivió hace exactamente un mes, cuando el Learjet donde viajaba Juan Camilo Mouriño, entonces secretario de Gobernación, se estrelló a una cuadra de Paseo de la Reforma. Su muerte nos hizo pensar que la abierta lucha que el gobierno ha emprendido contra la delincuencia organizada comenzaba a tomar tintes terroristas. La teoría de un atentado contra él o José Luis Santiago Vasconcelos, que viajaba con él, fue un pensamiento inevitable.

Y aunque hace unas semanas se difundieron los resultados de lo investigado y dieron la razón a la hipótesis del accidente y no a la del atentado, sumergido todo en mucha incertidumbre y miedo, la pregunta que tampoco se puede evitar es: qué sigue ahora. Porque además del significado personal que la desaparición física de Juan Camilo tuvo para el Presidente, el luto político es el que se ha visto extraño, difuso. Para todos es sabido que Mouriño se convirtió en el secretario de Gobernación, porque era el único capaz de hablarle al oído a Felipe Calderón; era el único que lograba hacer eco en las decisiones del Presidente. Su labor llegó a convertirse en un puente entre el Poder Ejecutivo, con el resto de las clase política del país.

Gracias a Mouriño, Felipe es Presidente, según él mismo lo dijo en el homenaje póstume rendido en la sede blanquiazul. Muy aparte de las acusaciones que, incluso días antes de su muerte, exigían la renuncia de Iván, el gobierno siguió su marcha y, entre penas y glorias, logró algunas victorias a nivel legislativo. Todo, en realidad, por los alcances que la disposición al diálogo llegó con Mouriño. Más incertidumbre apareció, cuando estábamos por saber quién ocuparía el cargo principal de Bucareli, quién estaría en el puesto que Mouriño había dejado vacante. Hubo muchos nombres, pero ninguno que llenara nuestra razón.

La lógica que seguíamos para intentar deducirlo nos llevaba a lugares comunes, provocados por el hermetismo con el que se manejó el asunto, pero sin encontrar respuesta. Finalmente supimos que Fernando Gómez Mont despacharía en la Segob y eso nos trajo un nuevo camino que el gobierno pretende andar. Con elecciones en puerta, un estratega en esos temas es lo que necesita para lograr una mayoría panista en la Cámara de Senadores y eso urge ahora que Felipe ya no tiene mediador con el resto de la clase política nacional.

También, mientras transcurrió este mes, se cumplieron los cien días que como plazo se pusieron todos los representantes del Estado. En aquella primera reunión, en Palacio Nacional, Juan Camilo también se había comprometido. De eso, ya dimos cuenta. El crimen, las ejecuciones y la lucha contra quienes las perpetran no ha arrojado los resultados a los que se aspira o, al menos, a los que se puede pretender. Según muchos, la muerte de Mouriño significó un giro de 180 grados en cómo la política se estaba manejando en lo que va del sexenio.

En todo caso, hemos visto a un Presidente más humano y olvidado de los protocolos. Y es que la pregunta inevitable, para él y todos los que lo rodean, seguramente es: ¿qué hacer cuando el hombre más cercano al Ejecutivo, simplemente ya no está? ¿Quién ocupará su sitio? ¿Acaso alguien podrá? ¿O, ahora, Felipe Calderón decidirá irse solo el resto del sexenio, distribuyendo su confianza y hasta su cariño entre más de uno, pero nunca tan sólo para uno?

En todo caso, el que fue el punto más fuerte del gobierno de Calderón se convirtió en el más vulnerable, pero le dará oportunidad al Ejecutivo de ubicarse en su silla sin necesidad de mediador.

La sucesión

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

El Gabinete de Comunicación Estratégica ha puesto nombres y números al hecho del que todo el mundo político habla en privado y niega en público, a saber, que está abierta ya, y desde hace tiempo, la carrera por la presidencia del año 2012.

Se dice siempre que es prematuro hablar de eso, que lo de hoy no significa nada pues falta mucho tiempo y que es poco serio para políticos y analistas distraerse en esas cábalas, pues los políticos, ya se sabe, no deben ocuparse sino de sus responsabilidades inmediatas y los analistas no deben hablar sino de lo que les consta, tal como hacen todos los días en la prensa.

Mediante una encuesta difundida por MILENIO Televisión, el Gabinete de Comunicación Estratégica le ha puesto números a tendencias que el mundo político y periodístico intuía de sobra.

Las conclusiones de la encuesta son, primero, que el PRI lleva una delantera importante respecto del PAN y que el PRD está de regreso a su histórico 15-17% de la votación luego de tirar por la borda sus ganancias del 2006.

Segundo, que el puntero absoluto de la contienda es el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto (47%), el segundo un disminuido López Obrador (17%), en competencia con un emergente Marcelo Ebrard (14%) y un resistente Santiago Creel (12%).

Respecto de la lucha interna en los partidos, Peña Nieto arrasa también en la preferencia de los priistas con ventajas de cinco a uno sobre Beatriz Paredes y de ocho a uno sobre Manlio Fabio Beltrones.

Más interesante es la contienda dentro del PRD, cuyos militantes han empezado a preferir a Ebrard sobre López Obrador, un indicio más de la dilapidación.

Reveladora es también la ventaja que lleva Santiago Creel en las preferencias de los panistas. El PAN de Felipe Calderón no ha logrado colocar a uno de sus candidatos en el primer sitio de simpatías de su partido. La aprobación que recibe el Presidente no se extiende ni a su política partidista ni a su estrategia de sucesión.

La carrera por la sucesión se inicia formalmente al instalarse cada gobierno. Es normal que así sea. Lo que antes se llamaba despectivamente “futurismo” es una pasión central de la política.

El antiguo temor a irritar al Señor Presidente porque alguien hacía política futurista sin su venia explica la reticencia que prevalecía al respecto. Pero aquellos presidentes se han ido y el futuro, como siempre, está presente.

Argumentos en contra de la pena de muerte (II)

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Ayer, en este espacio, presenté el primer argumento en contra de la pena capital: la evidencia empírica de distintos países demuestra la ineficacia de la pena de muerte. No sirve como elemento disuasivo para los criminales potenciales. Pero hay más argumentos para oponerse a este castigo.

La pena de muerte es irreversible. Una vez aplicada, por razones obvias, no se puede corregir. ¿Qué pasa, entonces, con un preso que, gracias a nueva evidencia, se comprueba que no fue culpable? De acuerdo con un reporte de la Comisión Europea, “en Estados Unidos, desde 1976 cuando la Suprema Corte reinstauró la pena capital, más de 87 personas que estaban condenadas a la muerte han sido liberadas porque se encontró que eran inocentes. Durante este mismo periodo, más de 650 personas han sido ejecutadas. Esto significa que por cada siete personas ejecutadas, la octava —completamente inocente— pasó tiempo en el pabellón de la muerte. También hay 23 casos documentados de gente inocente que fue ejecutada por error desde los noventa, y este número es probable que sea bajo debido a la dificultad de establecer la inocencia de una persona muerta”.

Si esta es la situación en un sistema judicial mucho más eficaz como el de EU, imaginemos lo que ocurriría en México donde los juicios penales son un verdadero desastre. En aras de darle “resultados” a la sociedad, ¿a cuántos inocentes no se condenaría injustamente a la pena de muerte?

Tomemos el caso de Nie Shubin en China documentado por Amnistía Internacional. Este jornalero “fue ejecutado por asesinato y violación en 1995. Informes recibidos pusieron de manifiesto en aquel momento que Nie Shubin había confesado los delitos bajo tortura. En marzo de 2005, un detenido en relación con otro caso confesó voluntariamente, según informes, los delitos imputados a Nie Shubin, y al parecer describió la escena del crimen con precisión”. La policía china, urgida por entregar resultados, le imputó el delito a un inocente que luego fue ejecutado. ¿Acaso no se correría con el mismo riesgo en México? ¿O es que nuestras policías ya no torturan como en China?

Otro argumento en contra de la pena de muerte es la discriminación que genera. En EU hay decenas de estudios que documentan cómo existe un patrón discriminatorio estadísticamente significativo en contra de los negros y de los hispanos en la pena capital. A los criminales de raza blanca los condenan menos a este castigo. Más aún, también hay una discriminación en contra de los pobres, aquellos que no tuvieron los recursos para defenderse mejor en los tribunales y terminaron en la silla eléctrica. Aquí, en México, sería lo mismo. Como lo demuestran los estudios realizados por el CIDE de quién está en la cárcel: son los más pobres entre los pobres. Es previsible que ocurriera lo mismo con aquellos condenados a la pena capital.

Las ejecuciones de criminales son una falsa salida al problema de los delitos graves. Una vez ejecutado un peligroso delincuente, quizá la sociedad se sintiera retribuida por la lógica de la Ley del Talión: que el asesino sea asesinado. Pero lo cierto es que la pena capital no va a solucionar el incremento en los delitos graves. Las posibles penas no son lo que detiene a los criminales. Lo que sí los disuade es la probabilidad de ser capturados y castigados. He ahí el problema en México. La impunidad rampante. De acuerdo con un estudio del CIDAC, en México sólo 1.24% de los crímenes cometidos acaban con una condena a los delincuentes. Esta es la probabilidad de ser castigado en nuestro país. ¿Qué sentido tiene, entonces, hablar de los castigos si el problema es la falta de un sistema judicial que efectivamente castigue?

México: país de récords

Ana María Salazar
salazaropina@aol.com
Analista política
El Universal

En México seguimos acumulando récords, pero lamentablemente en el ámbito de la inseguridad. Estamos compitiendo seriamente para convertirnos en uno de los países con más violencia del planeta.

Los titulares de esta semana relacionados con la inseguridad en noticiarios y en medios escritos fueron increíbles. En 2008 ya se cuentan más de 5 mil ejecuciones relacionadas al crimen organizado. Otro titular decía que en los últimos 42 días en México, un asesinato se estaba llevando a cabo en promedio cada hora y que de las últimas mil 31 víctimas, 90 eran mandos y policías de varias corporaciones (EL UNIVERSAL, 3/XII/08).

El presidente Felipe Calderón, al clausurar la Reunión Anual de Industriales 2008, nos recordó de otros récords: México ha llevado a cabo el mayor decomiso de dinero en el mundo con 204 millones de dólares; el operativo en el que más armas se decomisaron a un grupo criminal: más de 500 armas, varias decenas de granadas, lanzamisiles, más de medio millón de cartuchos; y la interceptación del mayor cargamento de cocaína: 24 toneladas en Manzanillo, Colima. Y aunque estos ejemplos demuestran la voluntad del gobierno de perseguir a los grupos criminales, también nos recuerdan la magnitud del problema. Esta voluntad política se opaca cuando sigue aumentando el número de funcionarios de alto nivel investigados y arrestados por sus vínculos con los sujetos que tienen la responsabilidad de combatir.

Yo creo que es importante recordar lo siguiente: los narcotraficantes mexicanos son de los más peligrosos del mundo y serían un reto para cualquier gobernante de cualquier país; no obstante, este factor no explica por qué México sigue siendo el rey en secuestros. Somos el número uno en el mundo. Además, tenemos el deshonor de ser uno de los países donde hay más probabilidades de que se use violencia extrema para llevar a cabo un asalto. Y ni hablar de la violencia contra la mujer, ya que las diferentes cifras señalan casi la mitad de las mexicanas en su vida serán víctimas de algún tipo de violencia. Otro indicador preocupante es que México es uno de los países más peligrosos para ejercer la profesión de periodista.

Sí, parecería que México se está volviendo uno de los países más violentos del planeta. ¿En qué momento alguien va a asumir la responsabilidad de esta violencia que se vive en el país? Aunque el actual gobierno puede apuntar que el problema viene de la inactividad de las anteriores administraciones, pronto tendrán que asumir la responsabilidad que les corresponde por gobernar en este momento que se vive tanta violencia.

¿Serán las elecciones intermedias el momento en que los ciudadanos empezarán a cobrar facturas a Calderón a través de los candidatos panistas? ¿Cobrarán los ciudadanos estas facturas a los gobernadores o a los presidentes municipales por su parte en el problema? ¿O llegará un momento en que el Presidente simple y llanamente se canse de ser el portavoz de una estrategia que empezará a recibir aún más críticas al pasar los días y seguirse incrementando las bajas alrededor del país?

¿Cuándo habrá un golpe de timón en el ámbito de seguridad pública? Es difícil de decir. En otros países cualquier escalamiento de la violencia hubiera sido suficiente para presionar la renuncia de funcionarios. Veamos lo que sucedió en India a la luz de los atentados de Bombay la semana pasada. Su ministro del Interior, Shivraj Patil, renunció inmediatamente por las críticas surgidas después de los ataques terroristas en los que murieron más de 170 personas en un espacio de varios días (lo que duró el ataque de los terroristas pertenecientes a Lashkar-e-Taiba, Ejército de los Puros, grupo musulmán aliado de Al-Qaeda). Además, el gobernador de Maharashtra, estado donde sucedieron los hechos, también ha ofrecido su renuncia por su responsabilidad política en los hechos.

Si sigue muriendo violentamente un mexicano cada hora, como sucede hoy en día, la gran pregunta sería: ¿cuál de los miembros del gabinete será el que asumirá la responsabilidad de una estrategia que cada día está siendo más y más cuestionada?

Moreira catequizado

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Si, como dice la Conferencia del Episcopado Mexicano, Humberto Moreira es un “católico que no supo aplicar su creencia en su práctica profesional”, y como fiel “no estaría dentro de quien se dice un discípulo” (o sea de la Santa Madre Apostólica Romana), el gobernador bailarín debe ir ahora a bailar a Chalma para dar gracias por no haber sido excomulgado ipso facto por atreverse a promover la pena de muerte para criminales extremos.

Sorprende que los jerarcas ignoren el Catecismo de la Iglesia Católica vigente (modificado y aprobado por Juan Pablo II en 1997).

Del capítulo La legítima defensa, precepto 2266:

La preservación del bien común de la sociedad exige colocar al agresor en estado de no poder causar prejuicio.

Por este motivo, la enseñanza tradicional de la Iglesia ha reconocido el justo fundamento del derecho y deber de la legítima autoridad pública para aplicar penas proporcionadas a la gravedad del delito, sin excluir, en casos de extrema gravedad, el recurso a la pena de muerte...


¡Ángeles y querubines, Batman!

La economía mexicana, ¿qué tan mal?

Arturo Damm Arnal
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

En el último Pesos y Contrapesos comparé lo que fue la crisis de 1995, producto del tristemente célebre error de diciembre (del 94), causa del Efecto Tequila (del 95), con las proyecciones económicas para el 2008 y 2009, proyecciones presentadas en la Encuesta sobre las Expectativas de los Principales Analistas en Economía del Sector Privado, correspondiente al mes de noviembre, que mes tras mes levanta el Banco de México y la conclusión fue que el problema económico que enfrentamos hoy no es, ni será, de la magnitud del Efecto Tequila, mucho menos parecido a lo que fue la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado, que supuso, solamente en los Estados Unidos, tal y como lo señala Hans F. Sennholz (ver), que uno de cada 10 trabajadores quedara desempleado, y que miles de bancos, cientos de miles de negocios y millones de agricultores cayeran en la bancarrota y dejaran de operar por completo, algo que no sucederá ni en los Estados Unidos ni en México, por más que ya hayan declarado, oficialmente, a la economía estadunidense en recesión, recesión que hay que distinguir, para no alarmar más de la cuenta, de una gran depresión. Una recesión es un problema, una gran depresión es un desastre, y entre el primero y el segundo hay una diferencia considerable.

Dicho lo anterior —que para la economía mexicana el problema actual no será ni siquiera, de la magnitud de lo que fue el Efecto Tequila—, vale la pena comparar el desempeño de algunas variables en la economía mexicana (crecimiento y desempleo, sobre todo) con su desempeño en otros lugares (Estados Unidos y la Unión Europea, por ejemplo), reconociendo que mal de muchos consuelo de tontos, pero con la intención de proporcionar eso, un punto de comparación, dándole crédito a la Secretaría de Hacienda, quien en su informe semanal, correspondiente al periodo del 24 al 28 de noviembre, presenta la nota La economía mexicana en el escenario global: una visión objetiva (ver), a la cual vale la pena echarle un vistazo. Yo centro la atención en las dos variables mencionadas: crecimiento y desempleo.

El crecimiento promedio anual de la producción de bienes y servicios de los últimos cinco trimestres (los dos últimos de 2007 y los tres primeros del 2008), en México fue del 2.9%. ¿Cuánto fue en Estados Unidos? 2.1 por ciento, ocho décimas de punto porcentual menos, equivalentes al 28 por ciento. ¿Cuánto fue en la Unión Europea? 1.8 por ciento, 1.1 punto porcentual menos, equivalente al 38 por ciento.

Entre enero y octubre la tasa promedio mensual de desempleo abierto en México fue del 3.9 por ciento de la población económicamente activa. ¿De cuánto fue en la Unión Europea? De 7.4 por ciento, 90 por ciento mayor. Y en los Estados Unidos, ¿cuál fue la tasa promedio mensual de desempleo abierto a lo largo de los 10 primeros meses del año? 5.5 por ciento, 41 por ciento mayor que la registrada en México.

Otro dato interesante es que, del 1 de enero al 28 de noviembre, la bolsa de valores mexicana perdió 30.5 por ciento; la estadunidense 33.4; la del Reino Unido 33.6; la alemana 42.1; la brasileña 42.7; la japonesa 44.4; la de Hong Kong 50.1; la argentina 53.8, y la china 64.4 por ciento, ¡más del doble de la pérdida de la mexicana!

Mal de muchos, ¿consuelo de tontos? Sí, pero hay de males a males, y los males de la economía mexicana, hasta el momento, son menores, en comparación con los de otros países.

El México que todos soñamos

Francisco Martín Moreno
fmartinmoreno@yahoo.com
Excélsior

¿En qué nos equivocamos diez generaciones para que hoy en día 50 millones de los nuestros subsistan en la miseria sin ignorar a otros 30 millones de paisanos que viven en EU porque aquí nunca pudieron encontrar los instrumentos para construir una vida digna?

En el México que todos soñamos no tienen cabida los empresarios que sobornan a los líderes sindicales en las negociaciones de los contratos colectivos de trabajo ni los que practican como deporte nacional la defraudación impositiva ni los comerciantes que venden kilos de 800 gramos o medicamentos y alimentos caducos. ¡No! En el México que todos soñamos no hay espacio para los columnistas mercenarios ni para los periodistas chantajistas que inventan la información, la venden o la distorsionan, ni para los pensadores que enajenan su inteligencia al Estado ni para los asesinos intelectuales o materiales que con premeditación, alevosía o ventaja simplemente recurren a la desaparición física de quienes se interponen en sus planes ni hay lugar para los abogados que se venden a la contraparte ni para los candidatos que olvidan lo prometido a lo largo de las campañas electorales tan pronto se colocan la banda presidencial en el pecho.

En el México que todos soñamos ya no deben existir los cirujanos que operan por dinero sin justificación clínica alguna ni los ingenieros que instalan alambrón y cobran varilla ni los laboratorios que producen y distribuyen medicamentos prohibidos por la Organización Mundial de la Salud ni agricultores que utilizan fertilizantes cancerígenos con tal de aumentar sus ganancias ni quien introduce mercancías de contrabando al país sin reparar en que atenta contra las fuentes de trabajo de sus semejantes ni pueden subsistir altos ni bajos funcionarios que enajenan sus facultades al vender ilícitamente la resolución, el contrato o el permiso, ni gobernadores que distraen recursos públicos para alcanzar objetivos personales ni jueces que interpretan la ley de acuerdo al importe de los billetes depositados en el cajón del escritorio donde se debe impartir justicia ni legisladores que suscriban iniciativas adversas a los intereses de quienes los llevaron a ocupar una curul en el Congreso ni policías que asesinan, amenazan, roban, torturan y secuestran o pierden a los detenidos tan pronto encuentran el botín... No, no queremos rateros disfrazados de policías que en las mañanas utilizan uniformes para velar por la paz pública y en las noches extorsionan o asesinan a los ciudadanos, cuya integridad física y seguridad patrimonial estaban obligados a preservar.

En el México que todos soñamos no caben quienes mandan al diablo a las instituciones nacionales ni los sacerdotes que destinan las limosnas a propósitos inconfesables ni los curas que venden indulgencias y bendicen hampones ni lavan dinero proveniente del narcotráfico ni constructores que venden en maqueta lo que jamás van a construir ni violadores de urnas y defraudadores electorales ni testaferros que prestan sus nombres para facilitar transacciones prohibidas a extranjeros o a políticos corruptos ni delincuentes que inducen al vicio a los menores de edad...

En el México que todos soñamos debemos contener la tala de árboles, cuidar el equilibrio ambiental, evitar la contaminación de los ya escasos ríos nacionales, cancelar descargar en la atmósfera humos nocivos, reducir la deserción escolar, expulsar a los fósiles universitarios que proponen el pase automático a la miseria y a la resignación...

El México que todos soñamos requiere una sociedad nueva, un Congreso nuevo, legisladores nuevos, políticos nuevos, maestros nuevos, padres con una nueva mentalidad, candidatos a la Presidencia con nuevos enfoques y nuevas ideas, sacerdotes y religiosos con nuevas concepciones de cara a los nuevos tiempos, jueces, líderes sindicales, profesionales, expertos y científicos con una nueva visión del México nuevo. Requerimos comunicadores con una nueva visión del futuro.

En el México que todos soñamos debemos cambiar el concepto festejar por el de conmemorar el bicentenario. ¿Somos más independientes en materia diplomática, política, alimentaria e industrial, etcétera..? ¿En qué somos más independientes si basta con que el presidente de Estados Unidos levante la ceja para conocer nuestra ruda realidad en materia de soberanía? ¿En qué nos equivocamos diez generaciones de mexicanos para que hoy en día 50 millones de los nuestros subsistan en la miseria sin ignorar a otros 30 millones de paisanos que viven en Estados Unidos porque aquí en México nunca pudieron encontrar los instrumentos para construir una vida digna?

En el México que todos soñamos no podemos dejar el país en manos del gobierno por más aberrante que parezca este enunciado. Es nuestro país, no sólo el del gobierno. Debemos esculcar los bolsillos de quienes administran el tesoro público, exigirles cuentas, razones y justificaciones en torno a los votos emitidos en nuestro nombre en los congresos, criticar sus decisiones, participar en la vida pública de alguna manera, hacer sentir en cada paso la presencia ciudadana, escrutadora y escandalosa. Si los mexicanos nos tomamos de la mano construiremos el país con el que hemos soñado.

fmartinmoreno@yahoo.com

Debemos esculcar los bolsillos de quienes administran el tesoro público, exigirles cuentas, razones y justificaciones en torno a los votos emitidos en nuestro nombre en los congresos, criticar sus decisiones, participar en la vida pública de alguna manera.

PRD: La mudanza

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

“Las viudas” de AMLO se fugan del partido amarillo en busca de centros de poder

Se reagruparán allá por 2010 para emprender la nueva marcha presidencial


Entre los reacomodos que vive el mayor partido de la llamada izquierda mexicana, el PRD, es visible una “mudanza hormiga”.
Es decir, que en pequeñas dosis y de manera constante, en grupos o en lo individual, muchos de los que militaron en ese partido decidieron hacer maletas rumbo a una nueva aventura. Se van en repudio a que el PRD quedó controlado por una de sus tribus, la de Los Chuchos, a los que acreditan toda suerte de malas artes y cuyo líder, Jesús Ortega, motejan como “espurio”.

Y en un lance que quiere ser de sabiduría política —pero que no llega más que al vulgar oportunismo—, una parte de aquellos que salieron “en fuga” del PRD no fueron lejos; apenas llegaron a la casa contigua. Pasaron del amarillo al naranja. Y como si hubiesen cruzado el Jordán —y con ello limpiado sus historias pasadas y las del partido al que llegan— se dicen listos para la nueva aventura y las mejores causas; la lucha por “la gente”.

Y la “tierra prometida” no es otra que ese grosero negocio familiar de Dante Delgado, conocido como Convergencia; formación política de sólida ideología que para su mejor comprensión se reduce al nombre de un cítrico o, si se quiere, a un color; “naranja”. En efecto, buena parte de los que se mudan de ese “perverso” y nada democrático PRD que quedó en manos de Los Chuchos, han encontrado la salvación de sus almas en ese ejemplo de democracia, congruencia, transparencia y honestidad que es el “partido naranja” de Dante Delgado, prohombre de la política mexicana, sólido ejemplo de congruencia política y de honestidad.

Y en el extremo de la farsa —porque nadie que se respete y que respete lo que queda de la izquierda mexicana puede tomar en serio a Dante Delgado y a su insultante negocio familiar—, hasta el diario oficial de los rabiosos fugados del PRD lava la cara de Convergencia y lo vende como el partido del futuro. Dante y Convergencia son —según el resentido diario oficial— no sólo “la tierra prometida”, sino lo más parecido al paraíso.

Pero la mudanza de un sector de ex perredistas al partido naranja es apenas parte de la estrategia de “demolición” del partido amarillo. Otros que aún no salen pero que tienen listas sus maletas, han preferido como destino esa otra moderna expresión de la democracia, la transparencia, la congruencia y la honestidad que es el Movimiento por la Esperanza, que preside el otro ejemplo de honestidad llamado René Bejarano, también prohombre de la izquierda mexicana, incomprendido mártir de la lucha “por la gente”.

En realidad la mudanza de simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador que salen del PRD hacia otras formaciones políticas como Alternativa de Dante, como el Movimiento por la Esperanza de Bejarano, como el PT de Alberto Anaya —incluso la pelea que desde dentro del PRD dan otros como Dolores Padierna—, no es otra cosa que la “estrategia de la canasta de huevos”. Es decir, que distribuir a los seguidores del “legítimo” en otras expresiones políticas en donde buscarán los puestos de elección popular que les negará el PRD de Los Chuchos, pero que al final del día rendirán cuentas a un solo patrón; al llamado “jugo gástrico”.

Otros prefieren motejar la nada convencional idea de repartir a “los hijos” en tantas casas como sea posible, como la estrategia “casa de citas”, porque los seguidores de AMLO se visten de “adelitas” por la mañana, al medio día se enfundan las ropas de promotores de “la esperanza”, por la tarde se meten en la botarga “naranja”, y por la noche deambulan con el disfraz de amarillos del PRD. Y en todos los casos venden su amor político al mejor postor.

La idea, en términos generales —y una vez que el grupo político de AMLO perdió la hegemonía del PRD— es mudar a buena parte de sus simpatizantes a otros centros reales de poder, para que ocupen espacios en la Legislatura por venir en 2009 y en los gobiernos a ser renovados, mientras que otros serán llamados a construir lo que será “la nueva casa”, dentro del Movimiento por la Esperanza.

Otro sector seguirá “sangrando” todo lo que sea posible al PRD, a través de los grupos de Alejandro Encinas, Dolores Padierna, Martí Batres…

Llegado el momento, allá por 2010, todos los hijos dispersos serán llamados a la nueva casa familiar —panal al que también se mudará la “Abeja Reina”— y comenzará “la madre de todas las batallas”, la construcción de la segunda candidatura presidencial de López Obrador, quien a través de un partido propio se enfrentará a su hijo político, Marcelo Ebrard, empujado éste por el PRD de Los Chuchos. Y ocurrirá un nuevo parricidio político. Al tiempo.