diciembre 10, 2008

'El Exhortista' por Paco Calderón

¡Viva Carlos Slim!

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Las cosas son lo que son. Solicito su indulgencia luego de proferir tamaña perogrullada, lectores, pero, con perdón, el fuego es el fuego, el aire es el aire, el agua es el agua y la tierra es la tierra. Y, ya puestos, los intereses bancarios también son los intereses bancarios. O sea, que si tú metes la mano a la lumbre te quemas y si te lanzas a una fuente pública te mojas. De la misma manera, si tienes que pagar unos réditos de 50 o 60 por cien al año por haber cometido el pecado de adquirir un artículo vagamente suntuario sin liquidarlo de un tirón, pues, qué quieren que les diga, es una auténtica putada, nuevamente con perdón.

Pero, señoras y señores, algunas personas opinan que tenemos lo que merecemos, es decir, que la culpa es nuestra por ser como somos y por vivir donde vivimos. El típico consumidor mexicano sería esencialmente descuidado, irresponsable y haragán. Y así, cuando le llega a casa la factura que le manda el banco, ni se entera de los intereses que le están cobrando y ni le importa. Lo único que hace es no pagar o pagar lo que puede o pagar el mínimo exigido. Nos dicen que si este usuario de servicios financieros fuera más sofisticado –digamos, como un irlandés o un escocés o un galés— entonces analizaría exhaustivamente los números y, una vez concluido su meticuloso escrutinio, cancelaría los servicios que tiene contratados en el banco que le chupa la sangre y se mudaría a otro donde solamente le arrancarían la caspa.

Muy bien, yo me pregunto ¿dónde coños se encuentra, en este país, el banco que cobre los mismos réditos que colectan, por ejemplo, las entidades bancarias de la Unión Europea o de nuestros socios del NAFTA? ¿Qué financiera se contenta, en estos pagos, con que le sueltes un 10 o un 15 o un 20 por ciento de lo que le debes en la tarjeta? Ninguna. No existe. No se encuentra en ningún rincón del vastísimo territorio nacional. Entonces, por favor, no nos jodan con admoniciones luego de entramparnos con pillerías. Carlos Slim tiene toda la razón.

La indulgencia ante la corrupción

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

El verdadero cáncer de nuestro sistema político y social es la corrupción: en la seguridad, en la economía, en la política, en la justicia, en la vida sindical o empresarial, la corrupción penetra, marca tendencias, está en el fondo de decisiones que de otra manera serían incomprensibles.

Apenas ayer el gobierno federal anunció sanciones de la Secretaría de la Función Pública contra 11 mil 500 funcionarios de distintas áreas, de Diconsa a Pemex, pasando por aduanas y varias otras instituciones federales. Ayer mismo, las formas de corrupción son muchas, se informó que 38% de los integrantes de la PGR no pasaron los controles de confianza. El diputado Edgar Olvera, de la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados, aunque no especifica cuál es la fuente de esa información, asegura que 83% de los policías estatales y de los federales no pasarán las pruebas de control de confianza y, pese a ser un porcentaje altísimo, nos resulta creíble. Un grupo de jueces acusados de relación con el narcotráfico buscan amparos para ser reinstalados en su respectivo cargo y la lista podría continuar en forma indefinida.

El tema es la corrupción: sin combatirla, no habrá salida a ninguna de las crisis que nos azotan. Y, en ese sentido, por supuesto que las autoridades de los tres niveles de gobierno y de los tres Poderes de la Unión tienen una responsabilidad ineludible. Pero también la tenemos en la sociedad porque somos parte de la misma y no terminamos de ser absolutamente intolerantes con ella. ¿Alguien podría explicarnos en qué país que no fuera tolerante e incluso indulgente con la corrupción un hombre como René Bejarano podría tener el descaro de presentarse nuevamente en el escenario político, lanzar un movimiento político aliado íntimamente a un ex candidato presidencial que se dice “incorruptible” y que coloca a sus hermanos como dirigentes del mismo? Un movimiento que se caracteriza por tener tras de sí a un grupo de legisladores y de agrupaciones sociales que lucran y operan políticamente con miles de taxis pirata y con vendedores ambulantes, que construyen viviendas de pésima calidad y explotan a los los sectores más necesitados y los usan como carne de movilización. ¿Tan mala memoria tenemos como sociedad que podemos olvidar que este personaje y su movimiento, que se alimentan cotidianamente de recursos provenientes de la corrupción, fue el mismo que vimos llevarse bolsas enteras con miles de dólares de la oficina de un empresario al que estaba chantajeando hace apenas cuatro años? Ese es el rostro de la corrupción no sólo por el dinero, sino también por la forma en que se ejerce y se utiliza la política, los recursos públicos, se violan las leyes impunemente en beneficio personal.

¿Tan indulgentes podemos ser con la corrupción que un personaje como Napoleón Gómez Urrutia, el “líder” del sindicato minero puede desafiar a las autoridades, en este caso al secretario del Trabajo, Javier Lozano, a mantener un “debate virtual” sobre “la política laboral” y obvian el hecho de que lo hace a través de una comunicación on line, por la sencilla razón de que el señor está prófugo en Vancouver, Canadá, protegido por un grupo empresarial que quiere incursionar en el sector minero en México, apoyado en ese “líder”, que está acusado de haberse robado más de 50 millones de dólares de sus afiliados? No hay peor política laboral, y quizá pocas formas de corrupción son peores, que robarle desde sus organizaciones sindicales sus recursos a los trabajadores y, si Gómez Urrutia quiere mantener algún debate, debería, por lo menos, regresar al país, mostrar sus cuentas y atenerse a las decisiones de la justicia. No merece ser tolerado.

Once mil 500 funcionarios federales fueron sancionados por la SFP: ¿cuántos han sido sancionados en los estados o en los municipios o en el Distrito Federal? El ex oficial mayor del GDF, Porfirio Barbosa, como una derivación del caso Bejarano (en realidad una venganza por haber desenmascarado a éste) se encuentra ya en la cárcel, pero, ¿qué sucede con las casi 400 obras viales que se están desarrollando simultáneamente en la capital y fueron otorgadas en la enorme mayoría de los casos por adjudicación directa, sin que mediara licitación?, ¿allí no existen irregularidades?, ¿hubo, por ejemplo, que reconstruir el Metrobús en tres ocasiones porque todo estuvo bien hecho desde el principio?, ¿cuándo conoceremos los recursos destinados a los “programas sociales” y cómo se utilizan, cuándo el padrón de beneficiarios, cuándo el mismo podrá ser auditado por una institución independiente?, ¿por qué el GDF decide otorgarle, sin licitación de por medio, la exclusividad para el uso de los vales de despensa de sus trabajadores, a una cadena comercial en quiebra?

Vamos al norte del país: ¿qué pasó con las denuncias de la iniciativa privada sobre los actos de corrupción en la administración de Adalberto Madero, el presidente municipal panista de Monterrey y precandidato para gobernador de Nuevo León?, ¿realmente se cortó de raíz con la detención de un par de empleados de segundo nivel?

La corrupción ahí está. Ahora, cuando en el IFE y los partidos se habla de “blindar” las elecciones de 2009 para que no ingresen recursos del narcotráfico o de otros factores de poder, no estaría mal saber cómo lo harán, con base en qué, porque hasta ahora lo que hemos visto, de casi todos los ángulos partidarios, es que solamente están buscando poder darle la vuelta a la legislación que ellos mismos aprobaron, utilizando desde la promoción en programas para amas de casa hasta las revistas del corazón. ¿Con eso se blindarán de los recursos del narcotráfico?

Sin abatir la corrupción no habrá seguridad ni crecimiento ni creación de empleos ni mejoría en la calidad de vida. Ni un sistema político que funcione eficientemente.

La muerte y los payasos

Alejandro Gertz Manero
Doctor en Derecho
editorial2003@terra.com.mx
El Universal

En la degradación política que sufrimos, lo más importante no es resolver problema alguno, sino poder treparse en cualquier tragedia para medrar mediáticamente con ella, convirtiendo los peores ejemplos del desastre en la convivencia en un show en el que el escándalo, la nota estrepitosa y el oportunismo más superficial vienen a sustituir cualquier solución que pudiera tener sentido, lógica y resultados.

La “perla” en este collar de payasadas y frivolidades se da en la oferta política de instaurar la pena de muerte para ciertos delitos graves, fundamentalmente el secuestro, que han sido la materia más impactante de la violencia, que al haber llegado a quienes tienen la oportunidad de defenderse mediáticamente, la crisis explotó en una cobertura de información verdaderamente abrumadora.

Quienes tienen la obligación de solucionar los problemas en el ámbito de sus territorios o en el Congreso, para impedir que la inseguridad llegue a los extremos desmesurados que hoy vivimos, en lugar de hacer su trabajo en forma discreta y eficiente se trepan cínicamente en la desgracia de muchos mexicanos para proponer la pena de muerte en lugar de aceptar su propia incapacidad o colusión; y de esa manera tratan de movilizar o conmover a una opinión pública dolida, indignada y abandonada, proponiendo una sanción brutal y despiadada, para de ese modo tan tramposo responder a la justa rabia y a la impotencia de una comunidad que se va a unir a cualquier sanción, por desmesurada o impráctica que pueda ser, si con ello considera que es posible detener la ola de violencia que la abruma.

Esos oportunistas siempre están dispuestos a subirse a la pista de cualquier circo que les pueda redituar beneficios en la ansiada y bienaventurada “popularidad”, que se mide por la “bufonada” de cada día, por el “baile por un hueso” o por el exótico concurso del bikini electoral más provocativo; ya que para ellos no somos una comunidad responsable y pensante a la que se le debe atender y servir, sino sólo un inmenso y amorfo conglomerado pasivo y atolondrado por los espectáculos baratos e insulsos en los que se debate la vida pública nacional.

En ese maratón descarnado de ridículo y cinismo, la propuesta de pena de muerte en un país que sufre la impunidad más absoluta en 98% de los delitos es verdaderamente una bofetada al sentido común que los mexicanos no merecemos.

Pongamos en práctica la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Antonio O. Garza
Embajador de Estados Unidos
Milenio

Hoy, 10 de diciembre, los pueblos de México y de Estados Unidos se unen en la celebración del 60 aniversario de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La Declaración dicta los derechos y libertades fundamentales que todos los ciudadanos del mundo deben disfrutar, y compromete a los gobiernos en todos lados a respetarlos.

La Declaración Universal es mucho más que un catálogo de derechos – es un llamado a la acción. Durante los sesenta años desde su adopción, el 10 de diciembre de 1948, estos derechos han avanzado notablemente en cada continente. Hoy, en todo el mundo, hombres y mujeres están trabajando para asegurar los derechos básicos de vivir de forma digna, seguir lo que les dicte su conciencia y expresar sus ideas sin miedo, escoger a sus gobernantes y exigirles rendición de cuentas, y obtener justicia equitativa ante la ley.

Se ha logrado considerable progreso, y aún queda mucho por hacer. Sin embargo, como el presidente Bush dijo, “la libertad puede ser resistida y la libertad puede ser postergada, pero la libertad no puede ser negada”. Tenemos la confianza en que en los países donde las libertades más básicas no son todavía más que aspiraciones, quienes sirven y se sacrifican por la dignidad y la democracia prevalecerán.

En Estados Unidos estamos en el umbral de nuestra propia transición democrática a una nueva administración. Nuestro esfuerzo diplomático por promover la causa de la libertad en todo el mundo trasciende nuestra política interna, ya que la promoción de los derechos humanos y los principios democráticos reflejan la esencia de los valores de nuestros ciudadanos. Cuando la administración del presidente Obama tome posesión el 20 de enero, este importante trabajo por promover la libertad humana continuará.

Estados Unidos, como todas las democracias, dista mucho de ser perfecto. La democracia siempre es un trabajo continuo. Nuestro viaje hacia la “libertad y la justicia para todos” ha sido largo y en ocasiones difícil, pero estamos orgullosos de continuar avanzando en él. Continuaremos escuchando y atendiendo las preocupaciones sobre nuestras propias prácticas, incluyendo las acciones que hemos tomado para defender a nuestra nación del reto global del terrorismo.

México también ha progresado en promover un mayor respeto a los derechos humanos y en reforzar la democracia, aun enfrentando el propio grave reto a la seguridad nacional que representa la violencia criminal. A través de la Iniciativa Mérida, nos sentimos orgullosos de unirnos al gobierno de México mientras éste lucha por proteger a sus ciudadanos de la ilegalidad al tiempo que mantiene su compromiso por respetar los derechos y libertades fundamentales contenidos en la Declaración Universal.

En el escenario global, valoramos a México como un socio democrático, y esperamos verlo tomar el liderazgo en la promoción de los preceptos de la Declaración Universal cuando ocupe su escaño en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en enero. Juntos, México y Estados Unidos pueden trabajar para ayudar a la Organización de Naciones Unidas a cumplir con la creciente demanda mundial de más libertades personales —y políticas— y hacer rendir cuentas a los gobiernos que oprimen a los que intentan avanzarlas.

Legislar a tontas y a locas

Jorge Javier Romero
jorge_javier_romero@yahoo.com.mx
La Crónica de Hoy

Desbaratadamente, sin orden ni concierto. Así parecen legislar los diputados mexicanos. No importa si se trata de los altos representantes al Congreso de la Unión o de los diputados locales del Congreso de Coahuila o de los de la Asamblea Legislativa de la ciudad de México. La percepción es que en México se legisla por ocurrencias, sin un proyecto político coherente, sólo para salirle al paso a los temas, de acuerdo a los humores del gobernador, cuando se trata de un poder local sin independencia real del legislativo, o con base en una iniciativa desesperada del Ejecutivo federal o a bote pronto, cuando se percibe que una idea brillante puede resultar en vísperas de elecciones.

Tres ejemplos de la casuística legislativa mexicana: las reformas a la legislación federal para limitar las garantías individuales en nombre del combate a la delincuencia organizada; la legalización de la pena de muerte en Coahuila; subordinada a la reforma constitucional propuesta por el congreso local, y la restricción de horarios para la venta legal de bebidas alcohólicas en la ciudad de México y de horarios de apertura de los locales de esparcimiento.

La primera cuestión es debatible, sobre todo, desde un enfoque jurídico liberal. El ámbito de la privacidad debe ser respetado por el Estado. Las garantías individuales claramente establecidas son el elemento sustancial de la limitación del poder legítimo, base sin la cual no se sostiene un Estado liberal. Cuando en aras de la seguridad se establecen facultades estatales excesivas para fisgar en la vida privada, se comienza a traspasar la frontera del respeto a la libertad de los modernos, la que Constant considera consubstancial al desarrollo de las sociedades de individuos, las de mercados complejos.

Cuando la comprensible preocupación por la seguridad conduce a la limitación sancionada estatalmente de la libertad, entonces algo está muy mal en la convivencia. Sin duda, ese es el caso de la sociedad mexicana, pero sería preferible empezar por corregir la eficacia científica de las policías y del ministerio público que por la laxitud de las exigencias legales de respeto a las garantías individuales.

Después está la demagogia intolerable del gobernador de Coahuila y de su incondicional Congreso. Promover la pena de muerte, vaya demagogia. Éste es uno de los dilemas fundamentales de la democracia: ¿Hasta qué punto representar significa renunciar a la condición de elite? Cuando un gobernante se plantea sólo como vocero de la emoción, entonces deja de tener sentido la política como construcción inteligente. Frente al desastre en la seguridad y a la incapacidad para frenar a la delincuencia, la percepción generalizada es la de promover la venganza. Pero una visión más informada, documentada, y sustanciada en una ética ilustrada, no puede aceptar que el Estado se convierta en vengador. La revancha, sin duda, es consubstancial a la moral del cristianismo, pero no es sustentable desde una perspectiva constitucional liberal y democrática. La pena de muerte es indefendible desde cualquier punto de vista racional. Si un gobernador del PRI la impulsa, un partido que se ostenta como integrante de la Internacional Socialista debería salirle al paso y denunciarlo. Sin embargo, la dirigencia del autoproclamado socialdemócrata Partido Revolucionario Institucional ha sido condescendiente con el audaz gobernador y ha echado mano de la argucia del respaldo popular para evitar la condena del despropósito.

Y por si fuera poco, la legislatura de la ciudad de México, que ha sido pionera en la legalización del aborto y en el reconocimiento de derechos a las uniones no convencionales, ahora sale con su domingo siete y se pone a restringir los horarios del esparcimiento metropolitano. Ese es el problema de la ausencia de memoria. Cuando el regente de hierro, Ernesto P. Uruchurtu, limitó los horarios del esparcimiento nocturno en la capital, proliferaron los clandestinos, por supuesto al amparo de la corrupción de la policía local, o se trasladó al Estado de México la disipación a deshoras. Los legisladores del Distrito Federal parecen convencidos de que la ciudad de México debe parecerse más a Guanajuato que a Nueva York.

Visto en conjunto, lo que parece es que en México se legisla por ocurrencias. Nada de proyectos articulados en torno a un programa político coherente. Nada de correspondencia con los programas electorales presentados a los electores durante las campañas. Ocurrencias, respuestas a las percepciones reflejadas en las encuestas, oportunismo y demagogia, parecen ser el tono de la estrategia legislativa nacional. Un argumento más a favor de un cambio de régimen que modifique el sistema de incentivos políticos, pues lo que hay hoy parece fomentar la irresponsabilidad y la demagogia, en lugar de promover la racionalidad política que, en teoría, debe ser consecuencia de la democracia.

PAN, más problemas…

Enrique Aranda
De naturaleza política
Excélsior

Si bien sólo permaneció en el lugar muy pocos minutos, lo cierto es que Eugenio Govea, el senador que apenas el domingo perdió la oportunidad de abanderar a su partido en la puja por el gobierno de San Luis Potosí, sí estuvo en la pasada sesión sabatina del Consejo Político blanquiazul y, más aún, aprovechó su viaje a la capital para desayunar, esa mañana, con el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont.

Al margen de ser muy pocos, contados, quienes podrían referir los temas abordados por ambos y los términos en que lo hicieron, resulta obvio suponer que el solo conocimiento del encuentro suscitó, en el interior de las filas panistas, toda suerte de versiones: la más “socorrida”, aquella según la cual el nuevo “número dos” del gobierno habría aprovechado la reunión para “planchar” la realización, 24 horas después, de una elección interna sin sobresaltos, lo que —en el supuesto— no consiguió…

Y no lo logró, decimos, porque si bien apenas concluyó la elección en que Alejandro Zapata fue ungido candidato para suceder a Marcelo de los Santos, Govea salió a aceptar su derrota ante los medios, algo ocurrió entre ese momento y la noche del lunes en que, sin más, el aspirante “de los recursos ilimitados” —como en algún momento se le identificó— retomó el discurso, presumiblemente dejado atrás, de que la contienda había constituido un auténtico “cochinero azul”…

Un supuesto atraco al que el propio Govea se refirió —ya ayer y después de haber reasumido su posición en el Senado— al explicar: “Me asaltaron… pero me dejaron el recibo”, culpar de ello a Germán Martínez y ofrecer garantías de que recurrirá a todas las instancias partidistas para evitar que tal situación se consume.

Al margen el incidente, que no irá más allá, lo cierto es que lo ocurrido en este caso mueve a encender luces (amarillas) de alerta —rojas incluso—, pues revela una clara ausencia de “operación política” y disciplina en un proceso que habrá de repetirse para elegir, en los próximos meses, a quienes habrán de representar al panismo en las próximas elecciones federales y en la disputa de media docena de gubernaturas.

¿Habló el titular de Gobernación, en cuanto que panista y hombre del Presidente, sobre el tema, con Govea?, ¿se le ofreció algo que después, la noche del lunes, él percibió que no se le cumpliría?, ¿en verdad, y esto es lo realmente importante, no bastó lo anterior y los múltiples llamados y gestiones de Germán para garantizar una elección interna sin sobresaltos? Son sólo preguntas, ante lo que viene…

Asteriscos

* Al margen la invitación recibida para representar a México ante el gobierno de Canadá en sustitución de Emilio Goicoechea —lo que deberá ocurrir a partir de enero—, es claro, en opinión de quienes le conocen, que Francisco Barrio había decidido ya dejar su natal Chihuahua, tras sufrir en carne propia la violencia y agresividad de las bandas criminales que mantienen “secuestrada” a esa entidad.

* Un día sí y otro también se consolida, entre quienes en el Banco de México colaboran con Guillermo Ortiz, la percepción de que el cada vez más próximo 2009 será, en lo económico, mucho peor de lo que hasta el momento se ha mencionado. Tanto, diría alguno, que “si la inflación anual se ubica entre cinco y seis por ciento, y el producto no decrece… ¡lo vamos a celebrar!”

* Con el apoyo de una veintena de cabildos de otros tantos municipios, Morelos se convirtió en la tercera entidad donde, por mandato constitucional, la vida es un derecho que debe ser protegido ,“desde la concepción hasta la muerte natural”, lo que contrasta con políticas “depredadoras” de la vida humana, como las promovidas en el Distrito Federal de Marcelo Ebrard. Bien.

* En verdad lamentable, de ser cierto lo que se comenta en círculos del sector empresarial, el papel que en torno de la pasada visita del futuro secretario estadunidense de Comercio, Bill Richardson, jugó la embajada mexicana en Washington, toda vez que, a la petición para que aquél se reuniera con Gerardo Ruiz Mateos, quien se presenta como secretario de Economía, no sólo recibió una negativa, sino la explicación de que su viaje era de carácter “no oficial”…

Veámonos el domingo, con otro tema De Naturaleza Política.

‘Blindar’ las elecciones

Lorenzo Córdova Vianello
Investigador y profesor de la UNAM
El Universal

La presencia del narco en nuestro país no es nueva, pero nunca como ahora había existido la legítima preocupación de su injerencia en la política a través del financiamiento de las campañas electorales.

La subsistencia de la criminalidad organizada es posible sólo si existe protección desde el poder público. De ahí que la corrupción sea la salvia vital de toda corporación criminal. Así, las campañas electorales, que suponen una natural necesidad de gasto para las actividades de proselitismo por parte de partidos y candidatos, se convierten en un delicado momento de la vida política propicio para que los intereses criminales busquen tener injerencia en quienes tendrán la responsabilidad de tomar las decisiones públicas.

En 2009 se realizarán, además de las elecciones para renovar la Cámara de Diputados, comicios en 14 estados (en 11 de manera concurrente con el proceso federal), y aunque ninguno de ellos está “vacunado” de la injerencia del dinero del narco, es en el ámbito local donde el riesgo aumenta. En ese contexto, en las últimas semanas varios partidos han urgido al IFE a blindar el proceso mediante acciones preventivas y de control para impedir que dinero ilícito irrumpa en las campañas.

Nadie puede menospreciar la gravedad del tema y subestimar los riesgos que para el Estado supone que el dinero ilícito incida en la política. Por eso el llamado blindaje de las elecciones es una necesidad de Estado. Pero esa legítima demanda ha errado el tono y sobre todo pretende que el IFE cumpla una tarea que no le compete y mal haríamos en encomendarle. Tal como se ha planteado el problema, parece que es una responsabilidad del IFE impedir y vigilar que el crimen financie las campañas, lo cual es un sinsentido.

El diseño del Estado prevé cuáles son los órganos encargados de combatir al narco y de rastrear los movimientos ilícitos de dinero: la PGR y las autoridades bancarias. El IFE hace otra cosa: vigila que los recursos que reciben partidos y candidatos no provengan de fuentes ilícitas previstas en el Cofipe, así como que su uso sea acorde con sus fines y, de no ser así, impone las sanciones correspondientes.

Además, las tareas de fiscalización electoral son acciones ex post, buscan auditar ingresos y gastos realizados en un periodo contable previo. Cierto, la reciente reforma introdujo informes preliminares de campañas, pero no tienen un carácter definitivo (sino informativo) y, por lo tanto, no pueden sustentar un ejercicio de auditoría en forma; éste, por ley, debe hacerse hasta que se presenten los informes finales de precampañas y campañas. Hoy algunos partidos pretenden que el IFE realice una fiscalización ex ante y que además, investigue los antecedentes financieros de los candidatos, con base en meros acuerdos del Consejo General, lo que supone pedirle a la autoridad que se extralimite en sus atribuciones.

Por supuesto que el IFE como órgano de Estado tiene que colaborar con las autoridades ministeriales y bancarias proporcionando (dentro del marco legal) la información que éstas le soliciten y denunciando cualquier sospecha de financiamiento ilícito. También le compete abrir los procedimientos en materia de fiscalización que dentro de su ámbito de competencia le incumban.

Lo que no podemos pretender es que frente a la ineficacia de los órganos competentes para combatir el crimen el IFE se subrogue a éstos y cumpla funciones de investigación policial. Pedirle al IFE eso significa abrir una peligrosa puerta de la que difícilmente saldremos (todos) bien librados.

Los muertos

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

No sé si escribí pero pensé hace un año que la implacable poda que los sicarios del narco hacían de sí mismos en algún momento agotaría su cuota de sangre por simple desaparición de reclutas.

Mi punto de partida es que el número de reclutas para esas tareas es finito y que la misma brutalidad del oficio, y sus riesgos crecientes, disminuiría la disponibilidad de voluntarios.

Ser parte de una de las bandas del narco se ha vuelto cosa mortal, infinitamente más riesgosa de lo que era hace dos décadas.

Las cifras del año 2008 desmienten por lo pronto mi previsión, pues las ejecuciones entre narcos se han más que duplicado. En un año crecieron 117%. De 2,477 en diciembre de 2007 a 5 mil 376 en diciembre de 2008. (MILENIO, 9/12/08)

Un porcentaje pequeño de esos muertos, menor al 10%, corresponde a fuerzas del orden o a ciudadanos inocentes, muertos sin ser parte del pleito descomunal que libran los sicarios del narco.

A diferencia del delito de secuestro, donde todas las víctimas son inocentes, la inmensa mayoría de los ejecutados en las guerras del narco son culpables: juegan voluntariamente el juego de matar y morir.

Sus muertes llenan de sangre nuestros diarios, pero tienen su propia lógica interna, la lógica de la guerra entre bandas que la negligencia estatal dejó crecer y encanallarse hasta tomar la forma de una psicopatía colectiva de decenas de miles dispuestos a matar y que los maten.

A fuerza de oír de ejecuciones –un promedio de nueve diarias en lo que va de diciembre— se crea en nuestra cabeza la idea de un país donde se mata alegremente.

Nadie sabe cómo ni por qué, de pronto unos ejecutan a otros, como si vinieran pasando y escogieran al gusto a quien ejecutar.

No es así. La inmensa mayoría de los muertos en esta guerra de las bandas ha elegido estar en esa guerra, participa voluntariamente en ella. No son ciudadanos que iban pasando a los que acribillan otros ciudadanos. Son sicarios muertos por otros sicarios.

Sigo creyendo que las reservas de psicopatía de una sociedad no son infinitas, porque son extremos de la conducta social, no su norma.

El dinero, la impunidad, la imbricación del narco en el tejido social de pueblos y ciudades, puede multiplicar esas reservas, dar a todos los violentos la oportunidad de matar y morir, pero siguen operando en el margen.

México tiene una tasa de homicidios de 11 por cada cien mil habitantes. Estados Unidos, 10; Colombia, 33; Brasil, 40; Guatemala, 50. (MILENIO, 9/12/08)

Problemas económicos, ¿qué hacer?

Arturo Damm Arnal
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

En el último Pesos y Contrapesos proporcioné algunas respuestas a la pregunta ¿qué pueden hacer las empresas, o en general cualquier oferente de bienes y servicios, ante las presiones recesivas?, respuestas que se sintetizan de la siguiente manera: reducir precio, elevar calidad y/o mejorar servicio. En éste artículo doy respuesta a la misma pregunta, pero planteada desde el punto de vista del consumidor quien, antes de serlo, debe ser trabajador, es decir, oferente de algún bien o servicio (para consumir hay que generar ingreso, y para generar ingreso hay que trabajar), por lo que la primera parte de la respuesta ya está dada. Lo primero que debe hacer el consumidor ante las presiones recesivas (que significan menor producción y, muy probablemente, menor empleo) es cuidar el trabajo, lo cual, en las actuales circunstancias, quiere decir poner más atención en mantener el puesto de trabajo que en exigir un aumento salarial o un incremento de sueldo.

La primera parte de la respuesta a la pregunta ¿qué debe hacer el consumidor ante las presiones recesivas? es: ¡cuidar el trabajo!, o dicho en términos coloquiales: apapachar la chamba. Pero ésta es la primera parte de la respuesta, lo cual quiere decir que hay una segunda, que tiene que ver con el gasto, es decir, con el destino que se le da al ingreso generado en el trabajo, gasto que, de no cuidarse, puede dar al traste con todo lo que se haya hecho en materia de apapacho a la chamba. En pocas palabras: no basta con generar ingreso, además hay que gastarlo bien, sobre todo en épocas de recesión.

Gastar bien, ¿qué quiere decir? En primer lugar tener claras las prioridades, que deben ser las siguientes: saltisafacer necesidades básicas, pagar lo que se debe, ahorrar y, si sobró, darse gusto, para lo cual hay que tener muy clara la diferencia entre lo que se necesita y lo que se quiere, con el fin de que sea uno el que decida sobre los bienes y servicios que se nos ofrecen en el mercado, y no las mercancías las que nos “predeterminen” a comprarlas, sobre todo cuando solamente las queremos sin realmente necesitarlas, diferencia entre necesitar y querer que es especialmente útil en épocas de problemas económicos, sobre todo si los mismos se sintetizan en la palabra recesión.

Lo primero que hay que hacer con el ingreso es satisfacer necesidades básicas, que son aquellas que, de quedar insatisfechas, atentan en contra de la salud o la vida del ser humano. Una vez satisfechas dichas necesidades, y suponiendo que haya sobrado dinero, hay que liquidar deudas, sobre todo en tiempos de alza en la tasa de interés, tal y como sucede en el presente, y a las pruebas me remito: en octubre del 2007, la tasa promedio de interés que cobraron los bancos en tarjetas de crédito fue 31.80 por ciento, misma que llegó a 41.78 en octubre pasado. Una vez liquidadas deudas, o por lo menos parte de ellas, hay que ahorrar, sobre todo en tiempos de recesión, misma que implica la posibilidad de que se pierda el trabajo, y por lo tanto la fuente de ingreso, pérdida cuyos efectos serán menores en la medida en la que se cuente con un colchón, es decir, con ahorro, que no es otra cosa más que ingreso, generado en el pasado, que se puede usar para consumir en el futuro, ahorro que debe convertirse, para que no sea solamente atesoramiento, en una inversión financiera que genere intereses, siendo que en octubre, último mes para el que tenemos información, la tasa promedio de interés, de los valores privados a corto y mediano plazo, fue, respectivamente, de 9.68 y 10.01 por ciento. Por último, si sobro dinero, ¡y sin recurrir al endeudamiento!, bien puede darse uno algún gusto, cumplir algún capricho, o cualquier cosa por el estilo.

Los problemas surgen cuando se invierte el orden, y comienza uno por cumplirse algún capricho, por darse algún gusto, y hacerlo recurriendo al endeudamiento. ¡Cuidado!

El PRD, Ortega y ella... la niña

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

Mientras en el PAN y en el PRI se preparan con miras a la contienda electoral que se avecina para 2009, en el Partido de la Revolución Democrática, finalmente han entendido que, para poder llegar a esa lucha por votos en igualdad de condiciones, tienen que sacudirse a la estirpe que poco aporta y cómo les ha estorbado.

Ahora que Jesús Ortega tomó las riendas del partido, ya están aprovechando que el grupo de Andrés Manuel López Obrador no quedó contento con la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, para iniciar su campaña que pretende llevarlos con el mínimo de ropa sucia a las urnas.

Algunos ya hemos visto —y si usted aún no, no se preocupe, seguro lo hará mientras ve su programa favorito de televisión— los anuncios con los que el PRD pretende lavar su muy rijosa imagen. Jesús Ortega, Ruth Zavaleta, Graco Ramírez, Hortencia Ramírez, Guadalupe Acosta, Martha Dalia Gastélum, Carlos Navarrete, Horacio Duarte y demás miembros del gremio perredista afloran sus capacidades discursivas (y sí, también histriónicas) en esta serie de anuncios. ¡Ah!, y también ella... la niña, que no es mala, al contrario, sus escasos siete años son apenas lo necesario para conmover al menos un poco al televidente e intentar transmitir la apertura al diálogo que el PRD ha utilizado como una de sus estafetas ahora que inician una nueva etapa.

Pero, lejos de los mensajes, calificados con ojo de elector, lo que refleja esta campaña es la postura de la nueva dirigencia perredista que, de una manera muy elegante y directa, le dice entre líneas a AMLO que se haga bolas y que ahi se ve, que ellos, en el PRD, ya no están interesados en seguir con los discursos y las usanzas que, en otros tiempos, no muy lejanos, constituían sus formas de hacer política. Así que El Peje de pejes se ha quedado con la lealtad jurada por Alejandro Encinas, que muy cerca estuvo de la dirigencia del partido y que pudo significar la permanencia de los métodos caducos del PRD radical, y por unos cuantos más.

Es una buena campaña publicitaria: de entrada porque en parte reconoce la realidad, la mala imagen en la que el PRD se ha sumido durante los últimos dos años. Una campaña publicitaria que atiende a la urgencia de reposicionar al partido del sol azteca empezando por la sacudida de los parásitos que mucho tuvieron que ver con lo que ha padecido el partido desde 2006.

Creo que esta campaña logrará parte de su cometido en un primer momento: diferenciar al PRD de Jesús Ortega del PRD de Andrés Manuel López Obrador. Ya veremos si también logra el de transmitirle a los no perredistas el mensaje de que este PRD, esta izquierda, sí puede dar debate, pero también llegar a consensos; que esta izquierda sí piensa en México y no sólo en su caudillo; que este PRD sí quiere competir, no sólo imponer o impedir.

Empiezan, a mi juicio, con el pie derecho: es una campaña que, al menos, se ve honesta, sensata y con ganas de salvar la imagen de su muy manchado partido… Y qué bueno, porque México sí necesita una izquierda fuerte… pero también moderna y competitiva. Y, sobre todo, autocrítica.

El Peje de pejes se ha quedado con la lealtad jurada por Alejandro Encinas, que muy cerca estuvo de la dirigencia del partido y pudo significar la permanencia de los métodos caducos del PRD radical...

Más fuego a la lumbre

Mauricio Merino
Profesor investigador del CIDE
El Universal

Tengo para mí que la organización de las elecciones de 2009 será mucho más difícil que la de 2006. No sólo porque el primer domingo de julio habrá más electores que nunca, ni porque se pondrá a prueba un nuevo modelo de competencia, sino por los efectos sociales que traerán las crisis de seguridad y de crecimiento y, sobre todo, porque la clase política sigue añadiendo factores de incertidumbre a la construcción de resultados confiables.

Los partidos parecen haber olvidado que la aceptación social y política de los resultados no depende tanto (o no, al menos, únicamente) de los resultados que arrojan los conteos oficiales la noche de los comicios, cuanto de la construcción del proceso de decisiones y acciones que conducen a la veracidad de esos resultados.

Me consta que una parte de la ciencia política mexicana todavía no ha logrado comprender esta afirmación. Pero me preocupa mucho más que los partidos tampoco lo hagan y que, obrando con prepotencia, sigan sumando razones para desconfiar de los resultados.

No es cierto que la única clave de la aceptación de los resultados sea la magnitud de la diferencia entre ganadores y perdedores. En México abundan los ejemplos históricos de victorias arrolladoras, que sin embargo no produjeron confianza (por el contrario, esos triunfos abultadísimos fueron la razón de la mayor parte de los alzamientos armados en la segunda mitad del siglo XIX y el origen político de la Revolución Mexicana). Y en fechas más próximas, bastaría recordar las elecciones de 1988, cuando Carlos Salinas ganó la elección con más de 19 puntos de diferencia, para dar constancia de que esa variable es insuficiente por sí misma para ofrecer certidumbre política.

Pero suponiendo que así fuera, en las elecciones de 2009 habrá varios comicios que se resolverán apenas por un puñado de votos y, en esa medida, construir procesos confiables desde el origen será cosa fundamental. No obstante, los partidos no sólo se están volviendo en contra de las reglas mediáticas que ellos mismos se dieron, sino que han pugnado con insistencia para que el IFE blinde (esa palabra de moda, que no dice nada) las campañas y evite que el narcotráfico se adueñe de ellas.

Se trata de un despropósito inaceptable. Se le exige al IFE que actúe por encima de sus facultades legales y que supla, como si fuera una institutriz, la irresponsabilidad de quienes postulan candidatos y organizan campañas, y que además asuma la tarea de combatir a la delincuencia organizada, que en rigor le corresponde exclusivamente al gobierno. El IFE debe ceñirse a la legalidad más estricta, y nada más.

Bastará la primera acusación de complicidad con el narcotráfico, formulada por un partido en contra de otro, para que la (ya de suyo precaria) confianza en los procesos electorales se venga abajo. ¿Cómo probaría el IFE que ese candidato o ese partido efectivamente tienen lazos con los criminales o, peor todavía, cómo probaría que no los tienen?

Nos consta que los partidos, puestos a competir, utilizan todos los medios que tienen a mano para restar votos al adversario: fue así como estropearon las elecciones de 2006. Pero añadir más estrategias negras bajo el pretexto de blindar las campañas, en parte para proteger la ineficacia de sus gobiernos y en parte para disponer de otro argumento político, me parece una imprudencia muy grave.

Nos hemos cansado de pedir sensatez a los partidos políticos. Es inútil. Pero todavía cabe la posibilidad de que el IFE la tenga y no se rinda a las presiones absurdas. Que cada quien haga lo suyo.

Hoy la mordida, mañana el rescate

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

A propósito de la cero tolerancia de que habló ayer Felipe Calderón, su gobierno y el de todas las entidades federativas y colores partidistas, en vez de publicitarse para ganar simpatías políticas, debieran producir variantes de una magnífica idea plasmada en un spot que, por desgracia, se ha visto muy poco en televisión:

Una conductora se pasa un alto, la detiene un policía, y ella le ruega que le eche la mano porque sólo tiene cien pesos… que el corrupto, por supuesto, acepta de la corruptora.

El mensaje seco, duro, es algo así:

“Ahora das la mordida, mañana das el rescate…”.

Mérito del Consejo de la Comunicación, el anuncio traza una dramática pero lógica línea entre dos problemas en apariencia inconexos: corrupción y ¡secuestro!

“No es para tanto”, dirán quienes, en todos los niveles sociales, incluyen el soborno, la corrupción y la impunidad en sus usos y costumbres.

La batida contra estos flagelos tiene que incluir una, ésta sí, profunda revolución en el sistema público y privado de enseñanza.

Esa terrible indiferencia

Marielena Hoyo Bastien
producciones_serengueti@yahoo.com
Animalidades
La Crónica de Hoy

Circula en estos días, por la red cibernética, un video harto conmovedor en el que se observa a un menudo perro callejero de manto dorado-amarillo desafiando la tremenda velocidad que los automotores generalmente alcanzan en una vía rápida. Ello, para rescatar y poner a salvo a un congénere atropellado... seguramente su compañero (a) de parranda. El hecho sucedió en la capital chilena, en una amplia avenida conocida como Costanera Norte, donde cámaras de vigilancia captaron la escena en que los seres supuestamente racionales quedamos como el chahuistle y a cambio recibimos severa lección por parte de un ser calificado científicamente de irracional, pero que ante la indiferencia de los manejadores que le pasaron por encima una y otra vez al cuerpo de su amigo —un individuo corpulento y de color negro— sin tratar siquiera de disminuir la velocidad, mucho menos frenando, arriesga su vida en un intento por salvar la de su congénere, aparentemente ya sin vida. Hoy la sociedad chilena busca afanosamente a ese HERO DOG para adoptarlo y me pregunto por qué no antes, cuando vagaba por ahí y a los dos pues... de acuerdo al locutor del reporte original, hay tremenda sobrepoblación de perros en Santiago, como en todas partes. En fin...

Describo resaltadamente al animal atropellado porque al ver detenidamente la imagen, el cadáver que jala nuestro héroe no parece corresponder al del ejemplar atropellado. Más bien, el cuerpo inerte luce muy similar al del rescatista en talla y coloración de manto, lo que vendría siendo lo de menos porque de todas formas el hecho está ahí y logró su cometido, CONMOVER, tanto así, que este lunes mi querido Joaquín López Dóriga cerró su noticiario con esa imagen que truqueada o no, quienes amamos entrañablemente a los animales sabemos y conocemos que se trata de sucesos más comunes de lo que se supone y que de no ser captados por las cámaras parecerían situaciones exageradas o imposibles y que más que prejuzgarlas o averiguar la probabilidad de que estén editadas a conveniencia, son imágenes que nos obligan a reflexionar cada vez más fuerte y contundentemente sobre el trato y la ética que damos y manejamos hacia los animales no humanos, muy particularmente hacia los perros que milenariamente se han entercado en vivir a nuestro lado y que por ello cada vez humanizamos más, no sé qué tan a su conveniencia.

En este particular tema han de saber los estimados lectores, lectoras, que muchas veces los animales quedan vivos tras un atropellamiento, situación repetida por todo el planeta y sin embargo es contada la gente que repara en su rescate. Generalmente se pasa con indiferencia ante hechos del tipo o de menos se evita el contacto visual con la escena. Ahí termina la compasión humana, además, con el pretexto de no poder detenerse para no provocar daños mayores o por miedo. Pero...

Lo peor es cuando aún deteniendo nuestro paso damos por muerto al animal, estando todavía vivo. En lo personal recientemente me sucedió... Sí, se me fue la liebre.

En mi paso diario de ida y vuelta a Toluca es común encontrarme animales atropellados, mayormente perros, aunque también vacas y caballos. Siendo así, hace poco topéeme con los cuerpos de dos canes, según yo bien muertos. Uno era blancuzco, de buena talla, mestizo y, había quedado totalmente planchado al costado izquierdo de la carretera. El otro estaba metros adelante y correspondía a un corpulento rottweiler que, gracias a Dios, quedó sobre el acotamiento. Y...

Refiero agradecimiento celestial porque... pasando por la misma ruta a dos días de distancia, el cadáver de manto blanco ya no estaba pero el rott... casi imperceptiblemente movía la cabeza. Luchaba por su vida ante la indiferencia total de quien seguramente removió el cuerpo del perro blanco y de los numerosos transeúntes de a pie y en coche que no fueron ni para acercarle un poco de agua al agonizante animal, mucho menos lo reportaron. Y sí... ¿a quién?.. tienen razón. No contamos con ese servicio ni en el DF ni en el Estado de México. Mucho menos por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Eso es para países civilizados o para promesas de campaña. Estando en esta reflexión, tampoco podía dar crédito a que el perro que yo había dado por muerto 48 horas antes estuviera todavía vivo. ¡Cuánto habría sufrido por mi tarugada!

Rescatarlo, créanme, no fue empresa nada fácil por la talla y especialmente porque el animalito estaba muy mal. En un inmenso dolor. Tuve entonces que pedir el auxilio del maravilloso y siempre dispuesto equipo del Refugio Franciscano. Fue entonces como Genoveva Ávila y Javier Ortiz se trasladaron conmigo hasta el lugar de los hechos, donde con gran amor y sobre todo con la facilidad de su amplia experiencia, montaron de inmediato al perro en el auto. Para no hacer larga esta verídica historia, después de una muuuuy larga recuperación, que requirió por supuesto hospitalización, CRUZ goza de vida completa y de un hogar al lado de casi dos mil perritos más. Por ello, insisto, no hay que pasar indiferentes ante el cadáver de un animal. Mucho menos conmoverse hasta su aparición mediática...

A PROPÓSITO... Me gustaría saber cuál fue el criterio que siguió el Instituto Nacional de las Mujeres a cargo de Rocío Gaytán para seleccionar a los protagonistas de la campaña Hombres contra la violencia, ya que al menos uno de los voceros, me consta, aplicó toda la furia psicológica que pudo y que le permitió además su poder mediático, contra una mujer que todavía está en espera de una explicación. Ello no va de acuerdo con la definición y al campo de aplicación que INMUJERES dicta para distinguir y sancionar la violencia de género. Me reservo el nombre por el alcance que todavía tiene ese maligno ser, pero... no todo lo que brilla (o está de moda) es oro.

Los oportunistas de la pena de muerte

Víctor Gordoa
Excélsior

Bienvenidos una vez más al mundo de la imagen pública, un terreno en el que hay que saber aprovechar las contadas ocasiones en que los demás están dispuestos a expresar abiertamente sus sentimientos y nos dan la oportunidad de escucharlos, para satisfacer sus necesidades y ganar sus simpatías. Una buena parte de la construcción de una imagen pública eficiente se logra gracias a ese mecanismo profundamente emocional. Sin embargo, no siempre funciona así debido a la confusión que puede surgir entre ser oportuno y ser oportunista.

Hay diferencias…

Lo oportuno es lo que se hace o dice en el momento justo a propósito, cuando conviene. Esto habla de una intuición especial, de un don personal que tiene que ver con la sensibilidad, habla de la posesión de un poder de observación más allá de lo evidente que permite decir o hacer algo conveniente en el tiempo adecuado. No confundamos entonces aquí la palabra conveniencia con el interés personal, sino entendámosla como la correlación o la conformidad entre dos cosas distintas. Por otro lado, el oportunismo comprende una actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias para obtener el mayor beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones, por lo que aquí sí cabe mencionar sin ambages la presencia del interés personal.

La pena de muerte...

Estamos viviendo tiempos inéditos en torno a la violencia y los delitos atentatorios contra la libertad personal. El secuestro y los asesinatos han proliferado tanto que en México ya nadie se siente a salvo de ser la próxima víctima al circular por las calles, y mucho menos seguro en algún lado, vaya, ni siquiera en su casa. Esto puedo afirmarlo de acuerdo con las encuestas que he leído al respecto y hasta sin ellas, pues nos basta escuchar el sentido de las pláticas personales todos los días y en todos los lugares. Esta situación tan grave y duradera ha generado sentimientos negativos que están al borde de la explosión colectiva: el Miedo, el Enojo, la Indignación y la Desesperación se han arraigado en el corazón de casi todos los mexicanos, quienes ya no sabemos qué hacer ni a quién acudir. Por supuesto que esto ha formado un caldo de cultivo muy rico para que genere otro sentimiento devastador: el del Deseo de Venganza. El problema es que, como no la podemos ejercer por nuestra propia mano, necesitamos recurrir a alguien que la ejecute por nosotros. De ahí que veamos con simpatía y descargo de Ira el que mueran delincuentes en enfrentamientos con la policía o haya linchamientos en algunas poblaciones. Por todo ello, el clamor popular de que se establezca la pena de muerte como castigo para secuestradores y asesinos ha sentado sus reales oportunamente. Lo malo es que el deseo de venganza lo han tomado ventajosamente algunos oportunistas.

El gobernador de Coahuila...

Humberto Moreira, el gobernador de Coahuila, ha armado un gran revuelo sugiriendo la implantación de la pena de muerte en su estado y dando por hecho que se va a establecer puesto que su Congreso local aprobó la iniciativa, abrió la discusión solamente en torno a la técnica que se va a usar para aplicarla y mencionó con humor negro hasta procedimientos light. Es evidente que el Congreso federal va a rechazar su iniciativa y le prohibirán aplicarla en su estado, pero, mientras tanto, él se ha erigido en el vengador de las películas de Charles Bronson y ha levantado muchas simpatías por sus arrestos, su actitud, entre las cuales puede contar con las mías. ¡Ah!… ¡cómo me gustaría que lo lograra! Este es un ejemplo de un oportunista simpático.

El Partido Verde…

Los verdes ahora sí no se midieron con la colocación de cientos de espectaculares por todo el país pidiendo la pena de muerte. La condición sine qua non para gozar de una buena imagen pública es la coherencia, característica que las huestes de Jorge Emilio González ahora sí perdieron con su absurda postura, pues no se puede ser ecologista y estar contra la vida, aunque sea la de los delincuentes. Se necesitaría estar muy ciego para no ver la intención de ganar simpatías hacia el PVEM con miras a las elecciones intermedias de 2009. Este es un ejemplo perfecto de oportunismo, aunque debo reconocer que al menos en esta característica siempre han sido coherentes.

Marcelo: “Sí quiero para 2012”

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Cimentó popularidad y alianzas políticas con ‘Los Chuchos’, enemigos de AMLO
En los próximos tres años tiene todo para alcanzar al mexiquense Peña Nieto


Durante 24 meses, Marcelo Ebrard cimentó popularidad y tejió los amarres básicos rumbo al 2012.
Ahora arrancará el tercer año de su jefatura de Gobierno del DF, ya como potencial candidato presidencial del espacio de la centroizquierda. Y contra lo que muchos suponen, tiene todo para llegar a los prolegómenos de 2012 como uno de los aspirantes más fuertes. ¿Por qué?

Porque en su camino hacia Los Pinos tiene por delante una singular alineación astral; tres largos años de potente exposición mediática, suficientes para construir una sólida popularidad, además de montañas de dinero para gobernar mediante obras y atención a los problemas de los capitalinos. Todo para convertirse en el aspirante presidencial mejor posicionado. Más, incluso, que el mexiquense Enrique Peña Nieto, hoy el puntero solitario.

El problema es si Marcelo Ebrard será capaz de manejar todo ese potencial político, electoral y de imagen de manera adecuada; si procesará de manera correcta el obligado deslinde de su segundo padre político, AMLO —porque el primero es Manuel Camacho—; si será capaz de mantener una alianza funcional con Los Chuchos, verdaderos dueños del PRD, y, sobre todo, si al final de cuentas su gestión al frente del GDF es vista por propios y extraños como la de un gobierno exitoso y un gobernante con agallas de estadista.

Desde el 5 de diciembre de 2006, Marcelo Ebrard entró de manera formal no sólo a la Jefatura de Gobierno del DF, sino a la lista de los potenciales presidenciables para 2012. En los 24 meses transcurridos desde entonces —y en un total de 11 entregas de Itinerario Político— dimos cuenta de la evolución política, de la construcción de su imagen y liderazgo, y del teje y maneje político que lo fue alejando de Andrés Manuel López Obrador y acercando al grupo de Los Chuchos.

La sola hipótesis de que Marcelo buscara ser candidato presidencial por sobre las pretensiones de AMLO, desató toda suerte de insultos, pero en el Itinerario Político del 19 de noviembre pasado —titulado “Marcelo y Ruth, ¿dupla al 2012?”— estuvimos en condiciones de informar sobre la confirmación de una alianza “natural” entre Marcelo Ebrard y el grupo político hegemónico de Los Chuchos.

El asunto es bastante simple. Resulta que al final de una feroz pelea por el control del PRD —entre AMLO y Los Chuchos—, éste quedó en manos de Nueva Izquierda, grupo que jefatura Jesús Ortega. Pero da la casualidad de que Los Chuchos no tienen un candidato presidencial como para oponer a los afanes sucesorios de su archirrival, López Obrador.

Sin embargo, en una de esas alineaciones astrales que ocurren en la política, “se juntaron el hambre y las ganas de comer”, porque Marcelo Ebrard tiene todo para construir una sólida candidatura presidencial, sólo que no tiene partido político para ello. ¿Y qué creen? Pues sí, imperó el sentido común, la lógica, la muy peculiar “racionalidad del poder”. Y se aliaron Marcelo y Los Chuchos. En realidad, lo mejor que le pudo haber pasado a Marcelo Ebrard, en cuanto a sus aspiraciones presidenciales, es que AMLO perdiera el control del partido y ese control lo ganaran Los Chuchos. ¿Qué tal?

El 4 de diciembre pasado confirmamos la hipótesis al dar cuenta del acto en el que Jesús Ortega “presentó en sociedad” su dirigencia al frente del PRD. ¿Que qué ocurrió? En efecto, el invitado central del acto —que incluso prestaron el bellísimo Teatro de la Ciudad— fue precisamente Marcelo Ebrard, el jefe de Gobierno del DF. Así lo dijimos ese 4 de diciembre: “Un dato fundamental: el PRD de Ortega ya tiene candidato presidencial. Y se llama Marcelo Ebrard”. ¿Qué significa todo eso?

Que Marcelo Ebrard ya se colocó como el segundo potencial candidato presidencial para 2012 —por debajo del gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto— y que tiene todos los recursos políticos, de gobierno, humanos y económicos para hacer una campaña que podría ser exitosa por donde se le vea.

Y ante esa realidad —la que convierte a Ebrard en presidenciable por encima de Andrés Manuel López Obrador— no pocos de los fanáticos del “legítimo” ya han empezado el ensayo del insulto y la descalificación. Ya circula en espacios mediáticos la especie de que Marcelo es una suerte de “traidor” a la patria. Por eso debe procesar bien su deslinde. Al tiempo.

EN EL CAMINO

Y, por lo pronto, en preparación de una estrategia de comunicación ganadora, Marcelo podría nombrar hoy a Óscar Argüelles director de Comunicación Social del GDF, un profesional que garantiza operación y eficacia.