diciembre 22, 2008

La muerte de mi padre

Agustín Basave
abasave@prodigy.net.mx
Excélsior

Que pasado mañana pase usted una feliz Navidad con su familia. Y si todavía tiene a su padre, dele un abrazo muy fuerte y dígale cuánto lo quiere

No sabía qué hacer, más allá de luchar como lo había hecho siempre. Casi no hablaba. Su rostro, enjuto y demacrado, era el de un hombre a quien apenas le quedaban fuerzas para comparecer ante el mundo exterior. Estaba tan absorto en la refriega inmisericorde que daba la impresión de que no podía pensar en otra cosa.

Él, que toda su vida se había preparado intensamente para vivir ese momento abrazado a su fe, ahora parecía no poder aferrarse a otra cosa que no fuera su instinto de supervivencia. Sólo su espíritu de guerrero lo sostenía. En ocasiones abría los ojos y nos veía pero en su mirada no había más que una súplica de que lo dejáramos pelear en paz, de que no le pidiéramos más. Una vez, casi al final, me senté en la cama a su lado, volteó a verme y murmuró cuatro palabras: “Ya no puedo más”.

No supe qué responderle. ¿Ánimo, sigue adelante? ¿Date por vencido? Me quedé callado unos segundos hasta que, torpemente, repetí sus palabras: “¿Ya no puedes, papá?” Cerró los ojos y volteó la cara ante mi impotencia que se engarzaba en la suya. Yo me enredé en mil cosas que quería y no debía decirle y a fin de cuentas no dije nada más. Me ganó el egoísmo. Estaba a punto de volar a Inglaterra a ver a mi hijo Francisco Salomón en un viaje que ya había pospuesto por la enfermedad de mi padre, y que no podía posponer otra vez.

Una hora después volví a su cama y le dije que me iba, que regresaría en una semana. Le pedí que me esperara. Me vio con una expresión que pudo haber sido de desesperanza, o de resignación, o quizá de profundo cansancio. Asintió con la cabeza. Partí al viaje más angustioso de mi vida. Cada minuto valía por una eternidad, cada llamada a mi celular detenía un instante mi corazón. Al tercer día, en la madrugada, entró la fatídica llamada. Era mi hijo Agustín, el nieto de su abuelo, envuelto en llanto: “Ya se está despidiendo, papá, y no sé qué decirle, ¿qué hago?” No me atreví a confesarle que yo tampoco sabía qué decir.

“Dile que vaya con Dios, hijo, que lo está esperando”. Desperté a Francisco, tan pronto pude salí corriendo con él del hotel, le di un beso, lo entregué a su mamá y tomé el autobús de Oxford a Heathrow. Salí en el primer vuelo que encontré a Atlanta. Al aterrizar llamé a Monterrey y me dijo mi hermana Cristina que se había recuperado un poco. Volé a México. Llegando recibí una llamada de mi hermana Patricia, quien me dio la noticia que había estado esperando durante esos largos, larguísimos cuatro días.

A la mañana siguiente, muy temprano, tomé el avión a Monterrey. Del aeropuerto me fui directamente a la funeraria. Llegué antes que todos, excepto él. Abrí la puerta del salón, que estaba en penumbra y parecía vacío, y busqué con la mirada hasta que observé el ataúd al fondo. Caminé lentamente. La tapa estaba abierta; con su peluca, maquillado, de traje y corbata, sólo su delgadez lo delataba. Sollocé primero, luego puse mi mano sobre el cristal y lloré. Le pedí perdón por no haber estado con él. Le di las gracias por haber hecho el enorme esfuerzo de esperarme tres, casi cuatro días. Después llegaron todos. Luego de cumplir el inopinado ritual social de recibir las condolencias de mucha gente nos fuimos a la iglesia, y finalmente lo enterramos.

Frente a su tumba leí el texto que escribí para uno de sus homenajes, y un nudo en mi garganta me ahogó. Finalmente, como pude arreglármelas, me despedí de él. Todo esto sucedió hace casi tres años, en enero de 2006. Pero hoy, ante la cercanía de la Navidad que era mi invariable reencuentro con él, y estando otra vez de visita en Oxford para ver a mi hijo Francisco, sólo acerté a recordar su partida. Es probable que usted sepa de lo que estoy hablando. Si ha perdido a su padre sabrá que esa muerte es una cicatriz en el alma que no se borra nunca, y que no hay nada más dolorosamente reconfortante que evocar las cosas por las que lo admiramos. Por eso le pido me permita citar un fragmento del texto que leí ante su tumba: “Son muchas, como se ve, las cualidades que admiro en mi padre.

Pero hay una que quiero destacar por sobre todas porque de algún modo a todas las involucra: la congruencia. Creo que el mejor homenaje que puedo hacerle es decir que soy distinto a él, que discrepo de algunas de sus ideas y creencias, que gracias a que me enseñó a ser libre logré construir mi propia identidad. Pero en lo que más quisiera parecérmele es en ese ser congruente consigo mismo, en ese jugarse hasta el pellejo por sus convicciones, en ese ser de una sola pieza… Tengo muchas cosas que agradecerle, empezando precisamente por su ejemplo de congruencia y terminando por ese sustrato de religiosidad que dejó en los hondones de mi vida y que seguramente ha de reconfortarme algún día, porque cuando alguien nos deja a Dios guardado en las entrañas su resurgimiento no puede posponerse indefinidamente.

Y dado que fue de él, de mi padre, de quien aprendí que antes que un deber el agradecimiento es un privilegio, hoy quiero ser un hijo privilegiado: Gracias, papá. Gracias por todo”. Que pasado mañana pase usted una feliz Navidad con su familia. Y si todavía tiene a su padre, dele un abrazo muy fuerte y dígale cuánto lo quiere. Créame, no hay que desaprovechar ninguna oportunidad para hacerlo.

abasave@prodigy.net.mx

A cada quien sus responsabilidades

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Estamos viviendo momentos históricos: nunca, en tiempos recientes, habíamos afrontado una crisis económica global de parecidas dimensiones. Ni falta que hace aclarar, entonces, que Felipe Calderón no tiene la culpa de lo que está ocurriendo aquí, en estos momentos –digo, a no ser que el presidente de México sea el individuo más poderoso del universo sin que nos hayamos enterado—, de manera que, con el permiso de los aviesos y desleales politicastros de la oposición, no hay que endosarle responsabilidades que no le tocan. Y, sobre todo, cualquier comparación con las crisis debidas a la estulticia de los antiguos mandatarios del PRI es obligadamente abusiva.

El peso se ha devaluado, es cierto, pero lo mismo ha ocurrido con el real brasileño, con el rublo ruso y con la moneda chilena, por no hablar de decenas de otras divisas; los tres grandes fabricantes de coches de Estados Unidos atraviesan una situación catastrófica siendo que se trata de una industria emblemática en la nación que inventó los muscle cars y las pick-ups; el gobernador del Banco de España, entrevistado por el diario El País, nos dice que “los consumidores no consumen, los empresarios no contratan, los inversores no invierten y los bancos no prestan”; Islandia es un país en quiebra y la deuda de sus bancos, impagable, representa varias veces el PIB de un país que, hasta hace poco, era el primero de la clase en el alegre escenario de la globalización; el precio del dinero, cercano al cero por cien, es el más bajo de toda la historia y a la Reserva Federal de los USA ya no le queda ningún margen de maniobra para reactivar la economía y evitar una terrorífica depresión. Porque, de recesión ya estamos hablando.

En fin, basta sintonizar Bloomberg Television u ojear las páginas financieras de los diarios para advertir las dimensiones de la catástrofe. Algo, sin embargo, debe quedar muy claro: el Gobierno de México no sólo no ha provocado esta situación –o sea, nada que ver con el efecto tequila— sino que se encuentra mucho mejor preparado que otros para resistir el temporal. No está de más recordarlo, vistos los rabiosos embates de Rayito y los suyos.

El año de Obama

Jesús Silva-Herzog Márquez
http://blogjesussilvaherzogm.typepad.com/
Reforma

La revista Time hizo lo predecible: colocó a Barack Obama, presidente electo de Estados Unidos, en la portada de su edición más reciente, nombrándolo algo así como el ente del año. No es el hombre del año porque eso sería sexista. No es meramente el humano del año porque la revista ha colocado también en ese sitio a la computadora o al planeta Tierra. El demócrata no solamente desbancó a otros políticos sino también a algunos cuerpos celestes, otras especies y un par de inventos. El hecho es que, siguiendo una larga tradición, la revista ha hecho del triunfador de la elección presidencial en Estados Unidos, el ganador de ese cambiante e indefinible título. La imagen de la revista es una adaptación del famoso cartel de campaña, un guiño para celebrar el reencuentro de la creatividad artística y la política norteamericana. El semanario invitó a Shepard Fairey, el diseñador de la pancarta oficial, para reinterpretar la estampa para su portada. El hecho tiene significado porque esa imagen elemental que parece marcada por la vieja técnica del esténcil, incorporando una expresividad callejera y contestataria con un aire novedoso y, al mismo tiempo arcaico, refleja la capacidad de la campaña de Obama para hacerse de buenos símbolos, rodearse de grandes talentos e inspirar a otros.

La revista ha dado sus razones para nombrar a Obama el personaje del año. No se trata de una elección particularmente polémica, el hombre ha dominado la escena norteamericana y mundial durante todo el año. Escriben los editores de Time: "azotó la escena norteamericana como un trueno, puso boca abajo nuestra política, sacudió décadas de entendidos y superó siglos de jerarquización social. Entendiblemente, se pensará que Obama está en la portada por estas grandes y deslumbrantes razones: por guiar al país a través de un símbolo tan trascendente, por inyectarle una nueva intensidad de participación a nuestra democracia; por enseñarle al mundo y a nosotros mismos, que nuestro mito más entrañable -el de la oportunidad infinita- sigue teniendo jugo abundante". Pero eso no es todo. No solamente encendió la llama del entusiasmo político. También está preparándose con inteligencia, prudencia y un gran sentido de realidad para gobernar eficazmente.

Éste ha sido, en efecto, el año de Barack Obama. A lo largo de los meses, fue hilvanando una sorprendente lista de impensables. Primero derrotó la maquinaria más poderosa dentro de su partido. Venció a la pareja del poder y se hizo de la candidatura del Partido Demócrata. Se conectó con millones de ciudadanos que habían vivido fuera del circuito electoral. Organizó un ejército de voluntarios y amasó una fortuna a partir de pequeñas contribuciones. Armó una campaña impecable, en donde resulta difícil encontrar el asomo del error. Enfrentó a los republicanos, resistió sus embates y los venció en la elección de noviembre. Y desde entonces, ha iniciado una transformación notable: la retórica idealista ha dado paso a un denso y ordenado plan de acción para enfrentar la severa crisis económica y atender los desafíos del momento. El equipo que forma ha decepcionado ya a quienes imaginaban al radical viviendo en la Casa Blanca pero ha demostrado la extraña -y envidiable, viéndolo desde México- capacidad de un gobernante para rodearse de figuras de peso y no con su pequeña camarilla. El futuro presidente de Estados Unidos no teme, como tanto teme el nuestro, la compañía del talento.

La perspicacia política de Obama se finca, a mi entender, en la capacidad para moderar, dentro de sí, impulsos políticamente contradictorios. Si bien es ostensiblemente un personaje que encarna una identidad negada, una comunidad históricamente humillada y marginada, Obama ha sabido expresar esa identidad, sin ostentaciones. Su política es, por ello, intensamente simbólica, pero también lo es sutilmente. No rechaza ser el emblema que muchos ansían, pero ha mantenido distancia de la política identitaria, aquella que sólo tiene ojos, propuesta y lenguaje para los propios. La notable capacidad para entender la experiencia de la humillación y el rencor no le impone un lente deformante, no constriñe su agenda, no lo marca con obsesiones. El símbolo reverenciado no se vuelve, por ello, presa de sus idólatras.

La segunda mesura es la de su idealismo. Pocos actores políticos en Estados Unidos se han atrevido a elaborar las expectativas de cambio que Obama cultivó en su discurso. Una prédica que enlaza al votante con grandes y vagas causas políticas, económicas, morales. El llamado al gran cambio de contornos imprecisos que conmueve y moviliza. Pero el orador romano es también un organizador de pizarrón, un administrador de cabeza clara que elabora un diagnóstico complejo en esquemas claros y receta listas de acción concreta. Parábolas y programas.

De ahí que ofrezca a los norteamericanos un valioso -y también envidiable- cuadro de evaluación política de su gobierno: dentro de unos años podrán preguntarnos: ¿hemos contribuido a la recuperación económica en la peor crisis financiera desde la Gran Depresión? ¿Hemos instituido regulaciones para impedir la repetición? ¿Hemos creado buenos empleos? ¿Hemos abaratado el costo de la seguridad social, hemos expandido su cobertura? ¿Hemos iniciado el cambio energético? ¿Hemos revitalizado la escuela pública? ¿Hemos cerrado la prisión de Guantánamo responsablemente, hemos terminado definitivamente con la tortura? ¿Hemos equilibrado la exigencia de seguridad con los dictados de la Constitución? ¿Hemos reconstruido nuestras alianzas en el mundo?

Ésos son los grandes retos del presidente Obama. Si su campaña tuvo obstáculos gigantescos, los que se le presentan ahora son aún mayores.

Educación de calidad para vivir mejor

María Elena Álvarez de Vicencio
malvarezb@diputadospan.org.mx
La Crónica de Hoy

Los resultados de la enseñanza elemental a principios del siglo pasado eran de calidad en algunas áreas como: la lectura, la escritura y la aritmética.

Los egresados de primaria tenían una “hermosa letra”, excelente ortografía y su lectura en voz alta deleitaba por su puntuación, dicción y expresión. La aritmética que se estudiaba permitía sumar, restar, multiplicar y dividir números enteros, quebrados y decimales. Al terminar la primaria, los alumnos podían resolver problemas prácticos de compra-venta, de tanto por ciento y hasta “raíz cuadrada”. Además, con las materias de historia y geografía se conocía gran parte del mundo. Al terminar sexto año, en verdad se había acumulado una gran sabiduría.

Había algo más en esa época: los libros eran “sagrados”, no se podían rayar, ni siquiera mojarse el dedo para dar vuelta a las páginas. Se forraban cuidadosamente y pasaban cada año a los hermanos menores, a los parientes o amigos. Los libros del FTD y “Rosas de la Infancia” se ponían amarillos de tanto usarlos, pero permanecían completos y se utilizaban muchos años, ya que el ahorro era práctica obligada. A los cuadernos que no se terminaban se les quitaba las hojas usadas, dejando el margen para que permanecieran engrapados y se pudieran usar el siguiente año. Además, se asistía a la escuela en la mañana y en la tarde, pero lo principal y más significativo en esos tiempos eran los educadores.

Los maestros, hombres y mujeres, más mujeres que hombres, abrazaban el magisterio como una vocación de servicio, eran apóstoles de la enseñanza; se entregaban a su labor sin escatimar esfuerzos y atendían a cada alumno; considerando sus circunstancias particulares, visitaban a sus padres para informarlos y orientarlos mejor. Eran formadores en toda la extensión de la palabra.

Hoy todo ha cambiado. No se da importancia a la “buena letra”, hay máquinas que la hacen mejor; la aritmética se auxilia de la calculadora y se privilegian las matemáticas. Llegaron desde 1959 los libros de texto únicos obligatorios y gratuitos, y que cada año se les regalan a los alumnos para que al término de clases, sin importar su belleza ni la calidad de los contenidos, fueran depositados en el bote de la basura.

La población aumentó y se requirió abrir dos turnos, ya que no se podían construir más edificios y la escuela se volvió de medio tiempo.

Los maestros se cansaron de ser apóstoles y, con algunas excepciones, se ocuparon más de sí mismos y no han encontrado la manera de mejorar sus condiciones sin empeorar las de los alumnos.

Además, hay otro elemento que agrava la situación: los maestros agremiados en sindicatos han desvirtuado los fines de esas instituciones sindicales y las utilizan para propósitos ajenos, perjudicándose ellos mismos, además de desatender la educación de los niños y dañando a todo el país.

No podemos, ni sería lo deseable, retomar en todo al pasado. Tenemos nuevos requerimientos que hay que satisfacer en la formación de los alumnos. Los cambios sociales, científicos y tecnológicos obligan a cambiar la currícula y las formas de transmitirlas a los alumnos.

Ante esta realidad, el gobierno federal ha buscado realizar una Alianza por la Calidad de la Educación, la cual se propone impulsar una transformación, y para ello convoca a todos los actores indispensables para lograrlo: gobiernos estatales y municipales, legisladores, autoridades educativas estatales, padres de familia, estudiantes de todos los niveles. A la sociedad civil, a los empresarios y a los académicos, para lograr la construcción de una política de estado efectiva, capaz de transformar y poner al día el sistema educativo

El objetivo central de la Alianza es propiciar e incluir una amplia movilización en torno a la educación, a efecto de que la sociedad vigile y haga suyos los compromisos que reclama la profunda transformación del sistema educativo nacional.

Los ejes básicos de esta alianza son:

- Modernización de los centros escolares. Con esto se pretende garantizar que las escuelas sean lugares dignos, libres de riesgos, que sirvan a su comunidad, que cuenten con la infraestructura básica y el equipamiento necesario, así como la tecnología de vanguardia que sea apropiada para enseñar y sobre todo para aprender.

- Profesionalización de lo maestros y de las autoridades educativas. Significa que los profesores tengan la formación debida y que obtengan estímulos e incentivos que premien su buen desempeño con sus alumnos.

- Bienestar y desarrollo integral de los alumnos. Niños sanos y bien nutridos se pueden concentrar y aprenden mejor.

- Formación integral de los alumnos para la vida y el trabajo. La escuela debe asegurar una formación basada en valores y una educación de calidad, que propicie la construcción de ciudadanos responsables, que impulse la productividad y la promoción de la competitividad para que las personas puedan desarrollar todo su potencial.

- Evaluar para vivir mejor. La evaluación debe servir de estímulo para elevar la calidad educativa, favorecer la transparencia y la rendición de cuentas, y servir de base para el diseño adecuado de las políticas educativas.

Al trabajar en estos cinco puntos básicos se pretende formar ciudadanos responsables, con valores éticos, comprometidos con su patria, para que todos puedan vivir mejor.

La desaparición del Estado

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Todo indica que la caída del imperio maya, entre los siglos IX y X después de Cristo, ocurrió cuando el Estado dejó de cumplir su función esencial, que era la de intervenir ante los dioses para que enviaran lluvia y cosechas abundantes. En resumen: dieran seguridad. La gente acabó asaltando los palacios, arrastrando a sacerdotes y reyes para matarlos cuando resultaron caros e ineficaces. ¿Por qué mantener el lujoso tren de vida de un inútil? Tejer penachos de quetzal, dedicar meses a la orfebrería de oro, cocinar los mejores productos de la tierra y de la cacería ¿para una clase incapaz de cumplir con su parte en el pacto social?

Mmh… suena a tema conocido. ¿Acabaremos arrastrando legisladores, jueces, policías y gobernantes fuera de sus palacios y destruyendo el Estado? Los mayas lo hicieron hace mil años. El costo fue el más alto: la selva recuperó sus espacios, el idioma se disolvió en decenas de dialectos, las sombras cubrieron una gran cultura que, con todo y sus horrores, tuvo una plástica maravillosa. Como luego de la destrucción de Roma por los bárbaros, así cayó sobre los mayas una edad media que, a diferencia de la europea, no tuvo fin ni renacimiento. Y no vino del exterior, sino del pueblo enardecido contra haraganes sin seso.

Para alimentar hornos en los que producían yeso con el cual decorar pirámides cada vez más grandes y ostentosas, los gobernantes mayas destruyeron selvas y mantos freáticos. Así produjeron un cambio climático en coincidencia desafortunada con un ciclo solar de largo plazo y la sequía centenaria produjo la rebelión del pueblo contra sus ineptos gobernantes.

De nuevo enfrentamos la ineptitud del moderno Estado mexicano para cumplir su tarea primordial, que no es vendernos electricidad ni gasolinas, tampoco es buscar petróleo: es dar seguridad a los ciudadanos para que no debamos salir a la calle con una espada o un pistola al cinto. Para eso en primerísimo término pagamos impuestos.

Mientras el policía con moscas de Abel Quezada está a cargo de localizar a quienes nos golpean en la calle, a quien secuestra y mata, estamos, 50 años después, discutiendo lo que yo leía en mi adolescencia en la revista Siempre!: disposiciones semejantes a las del regente Ernesto P. Uruchurtu (así se llamaba, con todo y la P.): cierre tempranero en centros nocturnos porque la autoridad cree que nos asaltan y secuestran por desvelados.

Lo de los horarios es un disparate contraproducente, no sólo porque así extinguió Uruchurtu la vida nocturna del México viejo y con ella el turismo, (el PRD es igual de mocho), sino porque, además, produce lo que busca evitar: avisas por micrófono: ¡En media hora cerramos la barra! y se te llena de chavos pidiendo dos o tres, una se la beben glu-glu-glu, otras se las llevan en desechables, todo el mundo sale a la misma hora y es una matazón... La idea es torpe, ni siquiera piensan.

En cuanto a la violencia, podemos distinguir que viene en dos presentaciones: la que se da entre bandas de narcos por disputas territoriales y la que afecta al ciudadano común. La violencia entre narcos es la que da los grandes números: decenas de acribillados, cuerpos sin cabezas, muertos con tiro de gracia.

La violencia que más nos afecta es individual: secuestro, asalto, extorsión y pago de cuotas para no sufrir agresiones. Pero la percepción social de la violencia está abonada por los grandes números de la guerra entre narcos, como lo demuestra un dato recién recuperado por Héctor Aguilar Camín en estas páginas: en Yucatán, donde el número de homicidios por 100 mil habitantes es semejante al de Suiza, los yucatecos de carne y hueso, no los números en encuestas, señalan como su más viva preocupación la inseguridad. Eso no ocurriría en Ginebra porque allá la percepción nacional es muy diversa.

Como siempre, nuestros políticos se sirven con la cuchara de la demagogia y claman por reinstaurar la pena de muerte. Suena bien, pero sobre todo, van montados en la ola de una inmensa mayoría, anda por el 80 por ciento, convencida de que se debe aplicar.

Estoy contra la pena de muerte por una sola razón: es muy rápida. Quien secuestra a una jovencita, cobra el rescate y la asesina; quien secuestra un niño y lo mata con crueldad que ningún animal despliega, debe recibir un castigo, no intentos de readaptación, pues no la tiene quien toca esos fondos vesánicos. Pena de vida larga y no de muerte rápida.

Sequía de liderazgo

Ricardo Raphael
Analista Político
El Universal

En México, el liderazgo es un concepto que ha venido de menos a peor. La figura del líder, por donde se nos cruce, carece hoy de prestigio. Igual ocurre en las asociaciones de barrio, los sindicatos, las agrupaciones empresariales o en el resto de las organizaciones no gubernamentales.

Dentro de los partidos la situación es aún más grave. Basta con ser integrante de la clase política para ser visto como un antilíder de la sociedad. La descomposición de la confianza es tanta que en estos días sólo un ingenuo se atrevería a colocar su futuro en manos de un extraño.

Se trata de una paradoja desafortunada justo ahora cuando tanta es la necesidad de conjurar orquestadamente los demonios profetizados. No hay manera en que las fuerzas de la sociedad puedan organizarse en ausencia de dirigentes creíbles y fuertes.

Los mexicanos, por fortuna, quebramos la fórmula priísta para construir liderazgo. Con la transición reciente resolvimos dejar atrás buena parte de las reglas autoritarias y jerárquicas que antes garantizaban lealtad y sumisión hacia el poderoso.

Sin embargo, no hemos podido sustituir lo previo. Tan hartos terminamos de la tradición política que ahora no sólo rechazamos la estructura clásica del poder priísta, sino que terminamos por impugnar toda expresión del poder.

Los supuestos políticos de la nueva era no han servido para reinventar lustrosamente su oficio. Han optado, en cambio, por la fabricación artificiosa y la impostura carismática, que sólo amplía la desconfianza social.

Con su errática conducción del país, Vicente Fox Quesada fue quien inauguró la última crisis del liderazgo político en México. Mucho se esmeró el ex presidente por esculpir una figura atractivamente mediática, mezcla de atributos viriles, desplantes desparpajados y frases cortas pero efectistas.

Emulando quizá la figura cinematográfica de Pedro Infante, los mexicanos terminamos obteniendo una presidencia ingenua pero generosa, osada pero inconsistente, valiente pero vanidosa. Toda ella muy presente en los medios de comunicación.

El carisma de Fox simultáneamente careció de la principal característica reclamable al líder: capacidad para conducir el cambio prometido. No tuvo una brújula propia que le indicara el lugar hacia donde debía empujar las energías desatadas por la alternancia.

Prueba evidente fue haber dejado intocadas la gran mayoría de las estructuras ilegítimas del régimen autoritario. Entre otras circunstancias, con él crecieron los feudos del poder corporativo, se consolidaron los virreyes regionales, y los poderes fácticos —legales e ilegales— se volvieron invulnerables.

El liderazgo fallido de Fox concluyó alimentando potentemente la frustración y también la ya vieja desconfianza hacia el poder.

En lugar de rechazar las formas ligeras y la frivolidad del foxismo, el resto de la clase política hoy sigue recurriendo a idénticas formulaciones. Los sucesores no han marcado distancia con el repertorio de trucos y engañifas utilizadas.

Ahí está Enrique Peña Nieto que, acompañado de La Gaviota, ha comprado un asiento como promesa política de las televisoras. O Marcelo Ebrard, quien para no quedarse atrás, con dineros también del erario, suele adquirir mañanas enteras en la pantalla chica.

Si bien es cierto que esta alianza político-económica con los medios tiene como peculiaridad volver muy populares a los gobernantes, también lo es que ella no resuelve la desconfianza, ni mucho menos la ausencia de liderazgo.

Será porque mientras más espectacular es el despliegue mediático, más cínica se vuelve la conducta de la clase política. Los policías y funcionarios se hacen más corruptos, los líderes obreros se hacen más ricos, el Presidente de la República más cómplice de Elba Esther Gordillo, los diputados más abusivos y los gobernadores y presidentes municipales menos comprometidos.

Estamos en crisis, urge construir confianza, necesitamos organizarnos. Si los liderazgos de la nueva era no llegan, el futuro de México sostendrá su desesperanzador horizonte.

Washington y Latinoamérica en el 2009

Andrés Oppenheimer
El Informe Oppenheimer
Reforma

A juzgar por los titulares de estos días, la influencia de Estados Unidos en Latinoamérica ha llegado a su punto más bajo en tiempos recientes. El deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica es un fenómeno real, pero probablemente pasajero

Así que no pude evitar sorprenderme cuando el jefe de asuntos hemisféricos del Departamento de Estado me aseguró que semejante apreciación es "significativamente errónea".

Veamos: la semana pasada, los líderes latinoamericanos se reunieron en Costa do Sauipe, Brasil, para la mayor cumbre hemisférica sin representación de Estados Unidos. En la cumbre, los Mandatarios celebraron lo que muchos de ellos calificaron como una nueva era de independencia regional de Washington D.C., y le dieron una bienvenida de héroe al Presidente del régimen militar cubano, Raúl Castro.

Mientras tanto, la Marina rusa hizo su primera parada en Cuba desde el fin de la Guerra Fría, poco después de que el Presidente ruso Dimitri Medvedev realizara una visita de estado a Brasil, Venezuela y Cuba. Y simultáneamente, el Presidente iraní Mahmoud Ahmadineyad se reunía en Teherán con el Presidente ecuatoriano Rafael Correa, luego de firmar varios "acuerdos estratégicos" con Bolivia y Venezuela.

Thomas A. Shannon Jr., el jefe de asuntos hemisféricos del Departamento de Estado, me dijo en una entrevista que la cumbre regional realizada en Brasil no le quita el sueño.

"Es cierto que no estuvimos presentes físicamente, pero sin duda fuimos uno de los principales temas de conversación", dijo. Refiriéndose a ésta y a otras cumbres latinoamericanas, añadió que "preferimos considerar estos acontecimientos como escalones hacia una cumbre más grande, que es la Cumbre de las Américas (iniciada por Estados Unidos) que se celebrará en abril, en la que sí estaremos presentes".

¿Y cómo ve el retorno a la región de la Marina rusa?, le pregunté.

"El tema de Rusia debe entenderse en un contexto más amplio", dijo Shannon, que tiene programada una visita a Rusia esta semana. "La presencia de buques de guerra rusos ha permitido que alguna gente, especialmente los venezolanos, intenten pintar la presencia rusa como un desafío a Estados Unidos. Pero en un sentido estratégico, la presencia rusa puede ser en realidad un intento de no quedarse atrás de la presencia china en la región".

Sobre la creciente presencia de Irán en Latinoamérica, Shannon dijo: "Podemos lidiar con los chinos y con los rusos. Pero Irán, debido a las sanciones a las que está sometido por sus programas nucleares, debido a lo que Ahmadineyad dice sobre Israel, y debido a la conexión histórica de Irán con el terrorismo en las Américas, especialmente (el atentado de 1994) en Argentina, es algo preocupante".

¿Están haciendo algo al respecto?, pregunté.

"Sí, pero no podemos decir nada", me respondió. "El problema no es que los países de la región tengan relaciones diplomáticas con Irán. El problema es si tienen disposición a presionar a los iraníes para que cumplan sus obligaciones internacionales".

Shannon dijo que la mayoría de los países de la región lo hacen, salvo Venezuela y Bolivia. Cuando le pregunté si le preocupan los crecientes lazos de Ecuador con Irán, respondió: "Aun no".

Shannon rechaza la idea -expresada frecuentemente en esta columna- de que el Gobierno de Bush no le prestó suficiente atención a Latinoamérica. Dijo que el Presidente Bush ha visitado la región con mayor frecuencia, y ha invitado a más Presidentes latinoamericanos a la Casa Blanca, que cualquiera de sus predecesores.

Sobre la impresión generalizada de que la cumbre de Brasil y otros eventos recientes han eclipsado a la Organización de Estados Americanos, con sede en Washington, Shannon dijo que la OEA "ha desempeñado un rol importante" en misiones de observación electoral y paneles de derechos humanos, pero que no ha funcionado tan bien en la resolución de conflictos fronterizos como el de Colombia y Ecuador, ni en crisis internas como la de Bolivia.

En cuanto a las declaraciones del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, sobre sus intenciones de ser candidato presidencial en Chile, Shannon dijo: "Ser secretario general de la OEA es un trabajo de tiempo completo, y en el momento en que un secretario general cree que no puede hacerse cargo de un trabajo de tiempo completo, debe decirlo".

Mi opinión: Shannon hace un gran trabajo tratando de pintar las cosas color de rosa. Sin embargo, el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica es un fenómeno real, pero probablemente pasajero, que podría empezar a revertirse en la cumbre estadounidense-latinoamericana de abril.

El motivo es que Estados Unidos seguirá siendo la mayor economía del mundo durante al menos dos o tres décadas, y la debacle petrolera de Venezuela, Rusia e Irán los convertirá en actores mucho más débiles dentro de la región.

Simultáneamente, con el nuevo Gobierno de Obama, que no está contaminado por la invasión a Iraq, Estados Unidos tendrá una buena oportunidad para recuperar el terreno que perdió durante el Gobierno de Bush. ¡Felices fiestas!

La zanahoria “podrida” del PRI

Ubaldo Díaz
ubaldodiazmartin@hotmail .com
La Crónica de Hoy

Un importante senador priista nos comentaba que la lideresa de su partido Beatriz Paredes ha querido dar la impresión de que los triunfos logrados en el 2008 se deben atribuir a lo acertado de su política, en un afán por hacer creer que ella es la mejor posicionada, inclusive para obtener carta abierta para palomear las listas de candidatos a diputados federales, aunque ello no corresponda a la realidad.

Y nos explica que los procesos electorales en donde han triunfado son entidades priistas, en donde los gobernadores han “hecho su trabajo”. Como ejemplo de ello están Humberto Moreira en Coahuila y Miguel Ángel Chong en Hidalgo. En Guerrero, fue la labor de los candidatos priistas, al igual que en Michoacán y Tamaulipas.

Y en seguida nos aclara que en el panorama electoral para el año próximo la situación se presenta complicada y ve muy difícil que puedan evitar la derrota priista en los estados de San Luis Potosí y Querétaro. En Sonora la situación se ve muy reñida, al igual que en Nuevo León. Los únicos dos estados en donde pueden refrendar triunfos los candidatos del tricolor son en Campeche y en Colima.

Entre los funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública cayeron mal las propuestas del ex vocero presidencial, Rubén Aguilar, en el sentido de que el gobierno federal llegue a un entendimiento con los capos de la droga, con los delincuentes que han dejado un reguero de cadáveres por todo el país. Lo único que le faltó a este personaje sugerir fue que les permita el narcomenudeo, que se puedan instalar a la entrada de las escuelas, instalar puestos ofreciendo cocaína, crack o mariguana. Lo mismo podría sugerir a la entrada a las iglesias, para que “trabajen al lado de quien vende jícamas” o dulces. ¿Rubén estará hablando a nombre de su ex jefe, de uno de los funcionarios que “administraron” la justicia, en lugar de combatir la delincuencia?

El senador panista Humberto Andrade Quezada entró a esa lucha que libran los estados por obtener el premio presidencial, que les conceda crear la nueva planta de Petróleos Mexicanos, pero hizo a un lado o se olvidó de la grave contaminación ambiental que tienen los guanajuatenses

Pero el panista considera que Salamanca es el lugar ideal para la edificación de la nueva refinería de Pemex. “Tenemos un capital humano muy importante, hay una cultura petrolera en Salamanca, hay familias enteras que viven alrededor del petróleo, hay un clima de paz social propicio para el desarrollo, para el empleo, para la generación y la productividad; por eso, Guanajuato debe ser el lugar donde se defina la edificación de la nueva refinería”.

Fidel Herrera Beltrán dio el tradicional timbrazo en el piso de remates de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) en una sesión histórica, porque es la primera vez que a nivel nacional se llevan recursos bursátiles a los municipios, tradicionalmente olvidados, que les permitirán financiar su propio desarrollo, además de que la colocación de certificados bursátiles de 199 municipios veracruzanos por concepto de tenencia vehicular por mil 200 millones de pesos marca una pauta en el país que será replicada por otros estados, ya que este mecanismo es una forma de combatir la pobreza y de crear empleos en medio de una crisis mundial, señalaron los actores financieros involucrados en esta histórica operación bursátil.

Con los nuevos recursos se financiarán mil proyectos diferentes para obras de infraestructura que beneficiarán a millones de veracruzanos. Herrera Beltrán dijo que esta es la mejor manera de demostrar que el trabajo conjunto, coordinado, respetuoso, entre los gobiernos federal y estatal, los municipios, el sector empresarial, con el pago responsable de los contribuyentes y el manejo escrupuloso de los fondos del pueblo, pueden tener resultados como el que hoy estamos celebrando.

Javier González Garza aclara que el PRD “en mi opinión tiene una gran obligación, que es hacer progresar al país, y eso significa sacar del atraso a una enorme cantidad de la población. No somos enemigos entre sí. Si no resolvemos eso, entonces el país no tiene viabilidad. Yo estoy seguro de que las dos líneas (Nueva Izquierda e Izquierda Unida) pueden avanzar si van juntas, porque en términos legislativos sin fuerza no hacemos nada hacia afuera, y el PRI y el PAN son mayoría. Y la fuerza afuera sin la participación de los legisladores no funcionaría”.

Natividad

Pedro Ferriz
El búho no ha muerto
Excélsior

Aparte de lo simbólico que para cada uno de nosotros puedan representar estas fiestas, la mente humana requiere siempre marcar un final y un reinicio. Nacer y morir. Morir y nacer. No importa en qué orden. Lo que sí, ciertamente nos acompaña a lo largo de la vida, es que todo viene de un principio y conduce hacia un final. Por obvio que resulte el tema, éste ha sido objeto de cavilaciones profundas en todos los tiempos. En todos los pueblos. En todos los hombres. Saber que todo parte de algo y conduce al final, apabulla a la mente. Atormenta, pero a la vez fascina.

La Navidad —natividad— si bien marca para la cultura occidental la llegada de Jesús a nuestras vidas, representa una forma de consuelo, al saber que Dios nos acompaña en estos ciclos. Aquel que dispuso la creación y la extinción de todo, es testigo y cómplice. Siempre trae paz saber que tu padre conoce y cuida tu camino. Ahí la filosofía se junta con la religión. La ciencia se inclina ante la fe. Einstein llegó a proponer que si contundente resultara la no existencia de Dios, habría que inventarlo para consuelo y soporte. Basado en la fe y la necesidad de tenerla. Incluso desde antiguo, se impuso el camino de concluir con todo… Todo y volver a cero. A esto se le conoció como “jubileo”. El período jubilar era marcado en estas fechas como un momento de descanso, de rotación de cultivos. Jubilación para personas y animales. Liberación de esclavos, animales y deudas. Perdón de afrentas. “Sembrarás tus tierras, recogerás sus productos. Al séptimo año, le darás un descanso y la dejarás sin cultivar para que ahí encuentren alimento los pobres de tu pueblo”. Júbilo y reencuentro. Reacomodo para volver a empezar.

Pienso que en estas fechas, si bien festejamos todo esto sin saberlo, celebramos en automático. Sin reflexionar. Sin entender. Intercambiamos regalos. Decoramos. Derramamos aguinaldos. Nos abrazamos y festejamos, a veces con calidez… a veces con superficialidad. “Me doy a los demás, bajo el límite de mi egoísmo”. Perdonar no está en la agenda. Una especie de “jubileo limitado a nuestros tiempos”. Acotado a la modernidad. No hay un mandato para ser compasivos. Tememos a Dios, pero hay herramientas para ignorarlo. Sólo el límite de la ciencia, te hace recurrir a la fe. Si padezco una enfermedad que nada ni nadie te cure, entonces Dios será la medicina. No antes. El dominio de la certeza suple a la incertidumbre. El misticismo que envuelve al misterio de lo inexplicable es cada día menor. El hombre de las cavernas adoraba al rayo y al trueno, porque no se explicaba su naturaleza. Al hombre de hoy sólo le causa temor el que por el rayo o el trueno “¡se vaya la luz!” y se quede a oscuras.

No sé cómo marcarán las generaciones que me sucedan estos finales de año. La vida cambiará dramáticamente en los próximos cien años… ¡Nada! Volarán vehículos y personas. Píldoras lo curarán todo. Se cambiará el clima a placer. Se inhibirán los males y se promoverá el bienestar por decreto. El reino del hombre sobre la tierra, quedará corto. Buscará expandir sus territorios. Alcanzará las estrellas. Nuevos planetas. Nuevos horizontes.

Pero la esencia de lo humano y la liga con lo divino, no cesará. Habrá un principio y un fin, como hasta ahora. Espero no se pierda ni la incertidumbre, ni el respeto por otros planos inalcanzables. ¡Que haya fe! Fe al morir… para renacer.

En estas fechas, si bien festejamos todo esto sin saberlo, celebramos en automático. Sin reflexionar. Sin entender.

Deep Throat, 1

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Murió la semana pasada Mark Felt, confeso autor de las filtraciones de prensa hechas al Washington Post que condujeron a la deposición del presidente Richard Nixon en 1974, quizá la mayor victoria que haya obtenido un diario sobre un gobierno en la historia de la democracia occidental.

Felt, entonces el segundo funcionario en importancia del FBI, confesó años después a la revista Vanity Fair (junio de 2005) que él era Deep Throat, el turbio personaje que hacía laberínticas citas con Bob Woodward para revelarle, en la intimidad nocturna de un garaje, las intimidades de Watergate.

La revelación suscitó una polémica sobre los motivos de Felt para actuar como Deep Throat, apodo alusivo a la pornografía política y periodística que son las filtraciones.

¿Felt había filtrado por integridad y patriotismo, para impedir el crecimiento de un gobierno particularmente inclinado al juego sucio?

¿O había filtrado en venganza porque, a la muerte del mítico, y sórdido, jefe del FBI, Edgar G. Hoover, Nixon no hizo a Felt director del FBI, puesto para el que Felt se sentía con derecho de piso?

La verdad probablemente no está en los extremos, sino en la mezcla. Felt fue Deep Throat por convicción política y por resentimiento burocrático. Pero su convicción es menos nítida que su resentimiento, porque aparece teñida por una doble moral.

Felt no quería ver a la Casa Blanca haciendo cosas que sólo eran justificables, según él, si las hacía el FBI: grabar conversaciones, interferir la vida privada, usar los instrumentos de la inteligencia policial para contener y chantajear adversarios políticos.

Esta había sido la especialidad de Edgar G. Hoover, el ídolo de Felt. Y de Felt mismo, que en 1982 fue hallado culpable de grabar ilegalmente a la organización radical Weather Underground. Lo indultó el presidente Reagan, elogiando la “gran distinción” de su hoja de servicios.

El juicio moral más duro hecho contra las filtraciones de Deep Throat es del propio Felt. Para esconder su secreto, Felt ejerció el privilegio puro y duro de mentir. Escribió en sus memorias (The FBI Pyramid, 1979): “¡Nunca filtré información a Woodward y Berstein, ni a ningún otro!”.

Años después, Felt volvió a negar sus actos frente al reportero Timothy Noah, quien le preguntó por qué le parecía tan terrible la posibilidad de haber sido Deep Throat. Felt descalificó su conducta con estas palabras: “Filtrar información habría sido contrario a mis responsabilidades como empleado leal del FBI”.

(Timothy Noah. “Chatterbox. 'Deep Throat' Unmasks Himself as Ex-No. 2 Official at F.B.I.” Mayo 31, 2005)

El PAN en su torbellino

Roberto Rock
Expedientes abiertos
El Universal

Tres tensiones alteran la vida interna del partido en el gobierno, y pueden inducir una convulsión: el jaloneo rumbo a las elecciones, las disputas entre foxistas y calderonistas, y el precoz apetito por la sucesión presidencial.

Angustiado por el peligro real de resultar aún más acotado tras las elecciones del próximo año y descubrirse con una delgadísima base política, el Partido Acción Nacional protagoniza crecientes pugnas internas que han implicado, incluso, a su más destacado miembro, Felipe Calderón, el presidente de la República, quien gusta de colocarse como el último fusible a reventar en los conflictos.

En los últimos días tan sólo, el mandatario decidió enderezar ataques contra su antecesor, Vicente Fox, primero durante una reunión interna en la que anunció, como un signo de avance político, que no intervendría en los procesos electorales. Y apenas la semana recién terminada atribuyó a los gobiernos recientes haber “administrado” la presencia del crimen organizado en el país, lo que desató una tormenta con personajes del foxismo.

En otro frente, la muerte súbita del número dos del régimen, Juan Camilo Mouriño, funcionó como un catalizador para la desazón de los panistas. Pero no de todos: todavía no concluían los homenajes para el desaparecido secretario de Gobernación cuando miembros del equipo de Calderón se promovían no sólo para despachar en la casona de Bucareli, sino para presentarse como el candidato más viable del panismo a la sucesión presidencial de 2012.

El recién estrenado activismo del propio dirigente del partido, Germán Martínez, y del ex secretario presidencial César Nava, que junto con varios miembros del gabinete tienen sus propias ambiciones futuristas, da cuenta de hasta dónde ha llegado la descomposición en este ámbito.

La inminente confección de los listados de candidatos para los comicios intermedios y en los estados donde habrá elecciones locales, provocará que el panismo siga cuesta abajo en su rodada. En al menos tres de las seis entidades donde habrá cambio de gobernador, los problemas internos obligarán a la dirigencia nacional a decidir por sobre los líderes locales quién será el candidato.

Precisamente porque se sabe que en esta oportunidad serán muchos menos los que lleguen a la Cámara de Diputados bajo las siglas del PAN, los apetitos han empezado a lucir encarnizados, como lo demuestran los señalamientos recientes del ex dirigente panista Manuel Espino.

Nada bueno traerá para el partido en el gobierno la crisis económica que se extiende ya por todo el mundo, y cuyos efectos finales aún parece que estamos lejos de conocer. El agravio de los ciudadanos ante la pérdida de su empleo y de otros indicadores de calidad de vida encontrarán en el gobierno y en el logo blanquiazul entidades sobre las cuales cebar su enojo.

Algunas de las claves para este deterioro pueden encontrarse en la más reciente reunión del Consejo Ejecutivo Nacional panista, donde resurgieron las voces que —como la muy claridosa de Javier Corral— alertaron sobre la incapacidad del gobierno para enfrentar los desbordados intereses de poderes fácticos, sean de carácter mediático, banquero o de otros ámbitos empresariales.

Esta visión advierte que quienes se hallan hoy a cargo de los intereses de la República parecen entender que para gobernar hay que claudicar ante los poderosos. Y que si se desean cambios, primero hay que ver qué recursos dejan la voracidad y la arrogancia de aquellos que no parecen nunca satisfechos.

Es probable que el PAN y sus principales líderes, Felipe Calderón incluido, encaren el peligro de un revés de grandes dimensiones en las próximas elecciones, tan profundo que los aleje de la posibilidad de conservar la Presidencia después de 2012. Está en ellos decidir si ese trance los encuentra en medio de una batalla para cambiar las cosas en el país, o los halla salvaguardando los mismos intereses que han postrado a la nación durante décadas.

LUCA fue nuestro primer abuelo

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

Llaman ahora “diseño inteligente” a la viejísima idea de que el cosmos y los seres humanos fueron creados por una divinidad que hizo tonterías tan grandes y diseño tan poco inteligente como pasar la uretra de los hombres por la próstata y con ello conseguir muertes horrorosas, entre dolores tremebundos, cuando esa glándula productora de líquido seminal se inflama e impide el vaciado de la vejiga. Por eso en otros tiempos era tan frecuente que los hombres de edad mediana murieran “de un dolor”.

En fin, argumentos contra el diseño inteligente sobran. Otro, contra la bondad de esa divinidad, es que nos haya creado para comernos los unos a los otros, porque hasta el vegetariano más estricto devora una pobre lechuga e inermes zanahorias, tan vivas como una vaca.

Pero investigadores de la Universidad de Montreal, Canadá y otros de Lyon y Montpellier, en Francia, acaban de publicar en Nature un asombroso estudio con las características del más antiguo ancestro de toda la vida sobre el planeta Tierra, lo denominan LUCA (siglas de Last Universal Common Ancestor), y vivió hace 3 mil millones 800 mil años.

Veamos por pasos: todos los seres humanos nos originamos en el este de África hace unos 200 mil años. Nos dispersamos lentamente y los cambios de luz solar y de alimentación nos dieron los rasgos que identifican a las razas actuales. ¿Y antes? Antes tenemos homínidos en una larga cadena (a la que no le falta ningún eslabón perdido) hasta el ancestro de todos los primates, hace unos 8 a 10 millones de años.

Seguimos nuestro árbol genealógico y ese abuelo de todos los primates viene del abuelo de todos los mamíferos: una cosita horrible cuya foto nadie pondría en su sala con orgullo, porque era como un ratón. Seguimos y llegamos a reptiles, peces, etcétera: salimos del mar y todavía la placenta, salada, es nuestro recuerdo genético, así como los vellos de la espalda.

Así llegamos al tatarabuelo LUCA, que compartimos usted, yo, mi perro, las peras y las bacterias que las pudren: “En general se cree que LUCA fue un organismo hipertermofílico (que le gusta el calorcito fuerte). Un poco como esos raros organismos que viven en los hirvientes veneros del fondo oceánico”, dice Nicolas Lartillot, coautor del estudio. “Sin embargo, nuestros datos sugieren que LUCA en realidad no soportaba temperaturas tan cálidas y vivió en un clima por debajo de los 50 grados”.

El estudio, señala Lartillot, se parece a los análisis de etimologías que revelan la evolución de los lenguajes modernos: cómo del latín domus llegamos al español doméstico. “Identificamos rasgos genéticos comunes entre animales, plantas, bacterias, y los empleamos para crear un árbol genealógico cuyas ramas representan especies diversas. Todas ellas surgidas del mismo tronco: LUCA”.

Los expertos en origen de la vida (uno es el mexicano Antonio Lazcano Araujo, de la UNAM) debaten si la vida comenzó con RNA o con la genética común a la mayoría de los animales y vegetales actuales, con DNA. Se inclinan por el RNA, pero presenta la dificultad de ser más inestable al calor que el DNA y la Tierra primitiva fue de lavas y aguas hirvientes. Los datos del equipo indican que LUCA encontró un microclima más fresco donde pudo desarrollarse. Eso demostraría que las micro regiones tuvieron un papel crítico en el desarrollo de la vida sobre la Tierra.

“Fue luego sólo un paso más que los descendientes de LUCA descubrieran la molécula de DNA, más termoestable, que adquirieron presumiblemente de los virus, y reemplazaran su viejo y frágil vehículo genético de RNA. La invención les permitió salir de ese pequeño microclima fresco, evolucionaron y se diversificaron en una gran variedad de organismos sofisticados que toleran el calor”. Por eso peces, hormigas, bacterias, calabazas y humanos tenemos nuestro material genético guardado en DNA, pero cada célula que se replica debe hacer RNA, crear el molde genético y volver a guardar como DNA las copias.

Contacto: Sylvain-Jacques Desjardins, sylvain-jacques.desjardins@umontreal.ca.

Navidad y evangelios

Lea los cuatro evangelios canónicos y la multitud de evangelios rechazados y en ninguno encontrará la fecha del nacimiento de Jesús. Ni siquiera la época del año. La Iglesia primitiva fijó el 25 de diciembre porque todos los pueblos hacen del Sol un dios e interpretan como debilidad el hecho de que los días, luego de ser largos en el verano, vayan siendo cada vez más cortos. A la noche más larga, la del solsticio de invierno, siguen días que comienzan a crecer. La explicación es sencilla si conoce uno que la Tierra gira inclinada, pero a la mente primitiva le inspiraba terror la posibilidad de que los días siguieran disminuyendo hasta terminar en una noche eterna y helada. Por eso el día siguiente al solsticio era de alivio y gran fiesta porque el dios había renacido, era un dios-niño. Como los cristianos le entraban a la fiesta, los obispos decidieron fijar en ese día el desconocido nacimiento de Jesús