diciembre 31, 2008

2009: las definiciones

Alfonso Zárate
Usos del poder
El Universal

Aunque muchos confían en que el mero transcurso del tiempo ponga las cosas en su lugar, en los próximos días y meses muchas piezas políticas cambiarán de posición como fruto de acciones u omisiones. Una, muy importante, definirá la nueva correlación de fuerzas en la Cámara de Diputados. Las tendencias favorecen al PRI, no al “nuevo PRI” sino al PRI de siempre.

Al grito “¡Que regresen los corruptos y se vayan los pendejos!”, anchas franjas del electorado votarán por el PRI en las elecciones federales intermedias. A pesar de que la mayor parte de los problemas que abruman a la sociedad fueron cuidadosamente cimentados durante gobiernos priístas —el “estancamiento estabilizador” y sus saldos perniciosos: desempleo, propagación de la economía informal, emigración; el desbordamiento de la delincuencia—, el PRI está de regreso.

La corta memoria y la conducción decepcionante de los gobiernos de la alternancia, lo mismo a nivel federal que estatal o municipal son, entre otros, factores que explican la recuperación del partidazo.

Mientras tanto el PAN desfallece como partido en el gobierno. Son muchas las malas cuentas de oportunistas, ineptos y corruptos. Para colmo, las señales contradictorias que envía su dirección nacional a la dupla Fox-Espino y lo que ésta representa (“te quiero/no te quiero”) afectarán más al partido.

Otra decisión que no podrá posponerse es la permanencia o no de López Obrador y los suyos en el PRD. Andrés Manuel se ha preparado para ese escenario y en Convergencia se aprestan a recibirlo. La ruptura acelerará otras definiciones: Marcelo Ebrard no podrá mantener indefinidamente el precario equilibrio en ese tema, sobre todo porque con López Obrador no hay medias tintas: o se está con él o contra él.

En el PRI estará en juego la coordinación parlamentaria en la Cámara de Diputados y, si Beatriz Paredes ocupa esa posición, deberá decidirse el reemplazo en la presidencia nacional. No será fácil, los grupos con mayor poder tendrán que encontrar una solución que satisfaga a los principales jugadores (Peña Nieto, Manlio y algunos gobernadores) que tienen la mira puesta en el 2012.

El Partido del Trabajo y el Partido Socialdemócrata enfrentarán la verdad de las urnas; difícilmente mantendrán su registro.

Otras definiciones surgirán de la casa presidencial. Algunos miembros del equipo de Calderón podrán, como César Nava, salir en busca de una candidatura; será la mejor ocasión para recomponer el equipo con el menor costo. Pero si el Presidente se equivoca, si desaprovecha la oportunidad o nos receta “más de lo mismo”, estará cancelando las posibilidades de dar el jalón que reclama el país en esta hora crítica.

El Programa Nacional de Infraestructura y la mejora regulatoria pondrán a prueba la capacidad de la administración pública para vencer resistencias, mover las cosas y avanzar en materia de competitividad, reclamo cada vez más enérgico de los sectores productivos.

En los terrenos de la procuración de justicia los términos legales obligarán a otras definiciones. Los “arraigados” (integrantes de la banda de La Flor, el ex zar antidrogas y otros detenidos por la Operación Limpieza) deberán ser consignados o puestos en libertad, esto último significaría una derrota severa para la PGR. Por su parte, el Consejo de la Judicatura deberá decidir si le entra en serio a la depuración en su casa: sancionar severamente a los jueces corruptos, sin la cual la lucha contra el crimen organizado se frustrará.

Son muchas las definiciones que deberán tomarse en los próximos días y meses, lo único inadmisible sería la inercia; no hacer nada llevaría al país a una degradación mayor y, quizá, a severos desarreglos sociales. Pero quizá el hecho de encarar “condiciones límite” en distintas materias (estancamiento económico, delincuencia, educación) obligue a movilizar a los principales actores políticos, económicos, académicos y religiosos, a todos los recursos sistémicos, en una sola dirección: qué país queremos ser y cómo lograrlo. Esa convocatoria le toca al Presidente de la República.