febrero 24, 2009

¿Incidente vial?

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

¿Cuál es la verdad de lo sucedido al gobernador de Chihuahua? ¿Atentado o altercado de tránsito? Era la pregunta que anoche se hacían los sufridos y angustiados habitantes del estado más grande del país. José Reyes Baeza, el mandatario estatal, declaró que los sicarios no iban por él, a pesar de que la policía ministerial hizo saber que una hora antes una serie de amenazas fueron registradas en sus frecuencias.

“La policía municipal puede decir mil cosas, como que hubo amenazas vía frecuencia, pero los que estamos enterados somos la guardia que me acompañaba y un servidor, porque en ese momento no había nadie más.

“Desde las amenazas conocidas (narcomantas) de hace meses, yo no he vuelto a ser amenazado, yo me he dedicado a trabajar y lo seguiré haciendo”, declaró el mandatario estatal a los periodistas locales.

La procuradora Patricia González, quien también ha sido amenazada, reconoció, sin embargo, que la tesis del atentado —o por lo menos del aviso— no puede ser descartada.

El axioma, en Chihuahua, es que la autoridad está rebasada, no existe. Hace apenas unos días, el jefe de la Policía de Ciudad Juárez renunció por una amenaza cumplida del crimen organizado. Ahora se produjo el ataque a los “escoltas satélite” del gobernador. En lo que va del año, ha habido más de dos mil ejecuciones, a pesar de la presencia del Ejército. ¿Cuánto nos falta para hablar de chihuahuatización e ilustrar el poder del crimen organizado?

El valiente periodista local Alejandro Salmón Aguilera, del periódico digital ahoramismo.com, hizo un comentario que ilustra el sentir de la población local: “Si dos mil 500 soldados no son capaces de dar protección a los ciudadanos, o por lo menos, a quienes se encargan de administrar al Estado, pues entonces el Estado ya falló.”

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Ulises Ruiz no va a admitir la recomendación de la CNDH, dirigida a los tres niveles de gobierno en Oaxaca, sobre la desaparición de los dos integrantes del EPR. Es lo que se deduce de sus comentarios. “Hay partes que no proceden”, nos aseguró el mandatario de esa entidad.

Esta sería la primera vez que Ruiz rechaza una recomendación de la Comisión que encabeza José Luis Soberanes. No está de acuerdo con sus términos, aunque, dice con cautela, “voy a hacer lo que me digan los abogados”.

Ulises insiste en que su gobierno no tenía motivo para agredir, secuestrar, matar o esfumar a Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, los dos desaparecidos que reclama el EPR. “No estaban activos, no hay una razón de Estado”, subrayó.

Contó, incluso, que el día que desparecieron, 28 de mayo de 2007, un nativo de Loxichas, región donde nació el Ejército Popular Revolucionario, visitó a un reo en la cárcel de Oaxaca. El nativo tenía orden de aprehensión. “¿Qué hacemos? ¿Lo detenemos?”, le preguntaron al gobernador. “No, déjenlo ir”, repuso.

La CNDH, sin embargo, considera que hay indicios suficientes para establecer que servidores públicos de la entonces Secretaría de Protección Ciudadana, actualmente Secretaría de Seguridad Pública, así como de la Procuraduría General de Justicia, ambas del gobierno estatal, pero también de la Dirección General de Seguridad Pública del municipio de Oaxaca, omitieron realizar las pesquisas necesarias para ubicar el paradero de los presuntos desaparecidos.

Ruiz tiene que dar respuesta a la CNDH antes del 6 de marzo.

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Diana Pando, la mujer que balconeó a Luis Téllez, nos mandó un correo para inconformarse por lo aquí publicado, en el sentido que no es la primera vez que asedia a funcionarios destacados, con determinados fines. La versión del asedio repetido tiene base en fuentes que nos merecen absoluta confianza y que alguna vez estuvieron muy cerca de Bucareli.

Le damos cabida al mensaje de Pando, como parte de su derecho de réplica, con la aclaración de que, por lo menos en lo que a este reportero se refiere, no hay interés en desprestigiarla. Lo transcribimos textual para que usted, lector, juzgue su contenido.

“Quisiera hacerle notar que con la campaña de desprestigio que usted, el Grupo Salinas y el Sr. Raymundo Rivapalacio, han levantado en mi contra, lo único que ganan, lo único que provocan, es hacerle mas daño al Secretario de Comunicaciones y Transportes, porque haciéndome daño a mí, terminarán irremediablemente por hacerle daño a él.

“Si ustedes insisten en seguir haciendo olas y enturbiando las aguas, con mi vida personal, que dicho sea de paso usted desconoce por completo y sólo maneja una versión manipulada, tergiversada y hasta inventada por gentes que creen que quedar ‘bien’ paradas con el Dr. Téllez, puede serles útil en un cercano futuro, están muy equivocados. Al final del día, existen sólo tres versiones: la mía, la del Dr. Téllez y la VERDAD.”

Va una pregunta: ¿Le importará realmente el daño a Luis Téllez?

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