abril 29, 2009

¿Fuimos nosotros los culpables?

Víctor Gordoa
Excélsior

Como nación, la hemos ido forjando desde hace muchos años, pero ahora, con lo sucedido, está peor que nunca y eso nos va a afectar gravemente.

Pues si no… parece que lo fuimos y el mundo entero está advirtiendo a su gente que se alejen de México debido a la crisis de influenza porcina que se desató en nuestro país. Bienvenidos una vez más al mundo de la imagen pública, donde el fenómeno de la reputación se desprende de la manera como algo o alguien es percibido al través del tamiz del tiempo y, en ese terreno, nosotros como nación hemos ido forjando la nuestra desde hace muchos, muchos años, por desgracia en no buenos términos, pero ahora, con todo lo que ha sucedido, está peor que nunca y eso nos va a afectar gravemente.

La reputación…

No es otra cosa que una imagen pública sostenida en el tiempo. Recordemos que una imagen se configura con todos los estímulos verbales y no verbales que alguien recibe al mismo tiempo y lo único que la mente hace es discriminar aquellos que no pueda aparejar por pecar de incoherentes. La coherencia en el proceso de estimulación de audiencias es el gran factor que nos permite creer o no creer en algo o en alguien y esta coherencia puede actuar en sentido positivo o negativo. Así, poco a poco almacenamos la información que después nos hará decidir a favor o en contra de lo que estamos percibiendo y otorgamos identidades buenas o malas y formamos los prejuicios con los que construimos una reputación, buena o mala.

La reputación mexicana…

Podemos decir que nuestro país ha ido percibiéndose de manera histórica según como los medios de comunicación han evolucionado en su capacidad de difundir masivamente cualquier información. En Europa se supo oficialmente de México desde el siglo XVI, pero las noticias tardaban mucho en llegar y eran transmitidas dependiendo de la objetividad del informante, que se constituía oficialmente como medio de comunicación. Como no pretendo hacer un análisis histórico, permítanme dar un gran salto en el tiempo para ubicarnos en la década de los cincuenta del siglo XX en la que ya éramos percibidos en el mundo como flojos, irresponsables, buenos para la fiesta, la bala, el alcohol y las mujeres, gracias en gran medida a la difusión de la imagen que dimos de nosotros mismos en el cine de los años cuarenta y cincuenta. Después, a partir de los años sesenta, con el crecimiento de la prensa, la radio y la televisión, durante varias décadas difundimos la imagen de ser un país poco democrático y corrupto, en el que surgían muchos nuevos ricos en medio de la gran pobreza del pueblo mexicano. Nuestra fama de atrasados, incumplidos e irresponsables creció. La mala imagen de México y los mexicanos se arraigó. Pero vendría aún más.

Los tiempos modernos...

En los últimos veinte años crecieron los satélites y las computadoras, surgió la telefonía celular y la internet, la información se hizo más veloz y nosotros jamás reparamos en que la que partía de México sólo hablaba de corrupción, inseguridad, secuestros, narcoviolencia y muertos, muchos muertos.

Escenario actual…

A todo esto hoy se le suma el gran brote epidémico de influenza porcina que ya está siendo bautizado en el mundo como la gripe mexicana, es decir, que internacionalmente ya se nos considera causantes de ella y culpables de que otros países se estén infectando, por lo que ya se recomienda aislarnos. Estados Unidos, posible foco de la infección, ya nos señaló como el origen y hábilmente se lavó las manos. ¿Se dan cuenta del gran daño de imagen pública que esto causará? ¿De las repercusiones económicas y sociales? Los medios de comunicación se han centrado en difundir cifras alarmantes, en hacer ver más grande la emergencia de las medidas extremas preventivas que se han tomado, en difundir imágenes que cualquiera que las vea en otros países pensará que estamos al borde de un colapso que cobrará centenas de miles de muertos. A nuestra de por sí mala reputación súmenle ahora los adjetivos de enfermos y dañinos. La carne de cerdo mexicana ya no se quiere importar, el turismo se va a derrumbar, las divisas van a escasear y esto hará más grave la gran crisis económica que ya traíamos por culpa de otros. ¿Y el gobierno qué está haciendo para atajar la desinformación? ¿Qué esperan los encargados de imagen de la Presidencia para salir con una campaña internacional que involucre a todo el aparato de la Secretaría de Relaciones Exteriores con el fin de informar en la justa dimensión lo que mitigue el daño? Cada día que pase dejando correr la desinformación obrará en contra, así que estamos ante otro caso de emergencia. Y encima tiembla… me cae que estamos jodidos.

Estados Unidos, posible foco de la infección, ya nos señaló como el origen y hábilmente se lavó las manos.

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