julio 31, 2009

La historia detrás de la expulsión de Zelaya de la presidencia de Honduras

José de Córdoba
Dow Jones Newswires
Sentido Común

Tegucigalpa, Honduras, 27 de julio — Durante la celebración del día de la independencia de Honduras, el pasado 15 de septiembre, el entonces presidente Manuel Zelaya, apareció en una ceremonia tradicional en pro de la unidad del país, pero en vez de dar el tradicional grito “¡Viva la república!”, se dirigió a los líderes políticos, civiles y empresariales con una diatriba de 15 minutos contra el capitalismo.

“Los hombres de negocios y la oligarquía corrupta son los responsables de dos siglos de miseria en nuestro país, porque apoyan un modelo económico neoliberal injusto, que explota a los seres humanos y a nuestros recursos naturales”, dijo Zelaya, portando su típico sombrero blanco stetson, mientras la multitud empezaba a gritar “¡Fuera, fuera, fuera!”

Expulsado del país el mes pasado por los militares, Zelaya regresó el viernes 24 de julio temporalmente. Seguido por reporteros y hablando por el celular, Zelaya cruzó la frontera con Honduras desde su exilio en Nicaragua. Caminó hacia la cadena oxidada que limita la frontera, la levantó y caminó unos cuantos pasos en su suelo.

“No venimos armados. Vengo en paz”, dijo Zelaya al saludar a un oficial del ejército hondureño, antes de retirarse a Nicaragua, bajo la amenaza de arresto por el gobierno provisional de Honduras. La secretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Clinton, calificó la incursión de “imprudente”.

Este es el último acontecimiento notable en una creciente crisis regional mucho más complicada de lo que parece. El episodio parecería un regreso a la época tragicómica de la historia latinoamericana, cuando los presidentes eran derrocados con regularidad en golpes de estado; no obstante, un vistazo más de cerca al régimen de Zelaya revela una fuerte tendencia antidemocrática.

Él se colocó a si mismo en el conjunto de presidentes latinoamericanos electos, que han intentado permanecer en el poder después de su periodo, a fin de implementar una agenda populista de izquierda.

Estos líderes, empezando por Hugo Chávez, de Venezuela, han utilizado la histórica pobreza y desigualdad regionales para obtener el apoyo de las clases bajas, pero han creado grandes divisiones en sus sociedades, al concentrar el poder en sus propias manos e incrementar el control gubernamental de la economía, los medios y otros sectores.

Zelaya, un agricultor de 56 años, se unió a dicho grupo que incluye a Chávez, a Rafael Correa de Ecuador, a Evo Morales de Bolivia y a Daniel Ortega de Nicaragua. La semana pasada, Ortega difundió planes para un referéndum que modificaría la constitución y a fin de reelegirse indefinidamente, algo que Chávez ya logró en Venezuela.

Una medida similar fue la que metió en problemas a su vecina Honduras. Durante el año pasado, Zelaya dirigió una iniciativa para cambiar la constitución a fin de abolir los periodos presidenciales. El día de su expulsión, planeaba un referéndum para convocar una asamblea constitucional, aunque dicha votación se hubiera declarado ilegal por la Suprema Corte de esa nación.

Los antecedentes de Zelaya revelan muy poco que él se convertiría en el símbolo internacional del líder democráticamente electo expulsado de la administración.

Zelaya es originario de Olancho, un estado violento y machista en el centro de Honduras, dominado por terratenientes, que siempre portan armas, dueños de enormes propiedades. Su familia, dedicada a la maderería y la agricultura, ha sido una de las fuerzas dominantes en esa entidad durante décadas.

Uno de cuatro hijos, Zelaya creció con privilegios en su medio rural y sólo se distinguía por su amor a la guitarra, a las motos Harley Davidson y a los caballos. En 1975, cuando tenía 23 años, su padre, también llamado José Manuel, fue enjuiciado por ayudar a oficiales del ejército a torturar y matar a 14 activistas rurales, incluyendo a dos sacerdotes.

Procesado y sentenciado a 20 años de cárcel, el padre de Zelaya pasó menos de un año ahí antes de ser liberado con una amnistía general.

El encarcelamiento del padre de los Zelaya afectó mucho a su hijo, dijeron sus amigos. Zelaya abandonó la universidad después de un periodo irregular de estudios en ingeniería industrial y regresó a Olancho para cuidar del negocio familiar.

El joven visitaba a su padre con frecuencia e incluso a veces dormía en prisión, dijo Víctor Meza, el último ministro del Interior de Zelaya. “Eso lo formó”.

En su juventud, Zelaya no tenía firmes tendencias ideológicas. Dirigía las operaciones madereras de la familia y finalmente llegó a ser director de la principal organización empresarial de Honduras.

También logró subir de rango en el Partido Liberal, el más antiguo e importante del país, primero como diputado y luego como jefe del fondo para inversión social del país.

De acuerdo con sus colegas, Zelaya es desorganizado y carece de educación formal, pero tiene un instinto político innato. “Su origen es ordeñar vacas y de repente se encuentra hablando ante las Naciones Unidas”, dijo Meza. A pesar de la falta de estudios, aprende rápido.

En poco tiempo logró ascender en el Partido Liberal y se postuló sin éxito para la presidencia en 2001. En 2005 fue nuevamente candidato y ganó con un margen muy reducido. En su toma de protesta, desechó el discurso ya preparado e improvisó, con numerosos errores.

“Era una señal de la forma en que llevaría su gobierno”, dijo el analista político de Honduras, Miguel Calix.

En su primer año, Zelaya no parecía muy ideológico y dedicó mucho tiempo a viajar. Era un gran derrochador. En un notable viaje a Washington, llevó a una comitiva numerosa, incluyendo a miembros de su familia. En una ceremonia en la Casa Blanca puso en brazos del asombrado presidente George W. Bush, a su nieta de meses de nacida.

A dos años en la presidencia, Zelaya reorganizó su gobierno y convirtió su gabinete a un cuadro de ministros de mano dura dominados por Patricia Roda, la ministra de Relaciones Exteriores. Hija de un famoso líder de derecha del Partido Liberal, Roda tiene fama de marxista radical y doctrinaria desde sus días en la universidad.

Aun cuando los partidarios de izquierda aumentaron su influencia en Zelaya, la economía mundial también lo impulsó hacia ese lado. En 2007, Honduras fue afectada duramente por los elevados precios del petróleo. Ese país importa todo el hidrocarburo que requiere y además no tiene capacidad de refinación.

Lo anterior significó que cuatro compañías —Chevron, Exxon Mobil, Royal Dutch Shell y la local Dipsa—, controlaran el mercado: Importaban el combustible directamente y lo distribuían en sus propias estaciones de servicio.

Al subir los precios del crudo, Honduras, cuyas plantas de energía lo necesitan para operar, fue obligada a incrementar los precios de la electricidad y a racionar la energía.

Al principio Zelaya, desesperado por ayuda, trató de bajar el costo de las importaciones al comprar productos derivados de petróleo a granel, pero el plan falló porque el gobierno no tenía sus propias instalaciones de almacenaje.

Así que, en 2007, decretó un recorte en los precios del combustible, pero su medida generó escasez, mientras los importadores se quejaban de que los recortes mermaban sus ganancias. Para mediados de 2008, las compañías petroleras amenazaron con frenar nuevas inversiones en el país.

Su vecina Nicaragua, que obtenía petróleo a tasas reducidas de Caracas desde 2005 bajo un programa llamado Petrocaribe, no tenía esos problemas. Este programa, creado por Chávez, vende petróleo venezolano a precio de mercado, pero permite a sus 18 naciones miembro financiar parte del petróleo a tasas de interés muy bajas.

Desde 2007, Petrocaribe proporcionaba 1,200 millones en financiamiento, lo cual era similar a los préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo en esa época.

Cuando Zelaya peleó contra las petroleras extranjeras, Chávez le ofreció crudo barato. Muy pocos se opusieron al pacto venezolano cuando el Congreso lo aprobó en marzo de 2007. “Yo apoyé mucho a Petrocaribe”, dijo Adolfo Facusse, director de la cámara de industriales de Honduras y ahora opositor de Zelaya.

Desde entonces, Petrocaribe contribuyó a que el gobierno hondureño ahorrara casi 126 millones de dólares, de acuerdo con las autoridades.

Zelaya, quien al principio mantuvo su distancia de Chávez, rápidamente se acomodó en el abrazo cálido de Venezuela. “Se llevan muy bien e intercambian bromas”, agregó Meza. “En un viaje a Caracas, Chávez dijo a Zelaya, Mel, ¿dónde dejaste el caballo?”

El mandatario hondureño pronto copió la retórica venezolana. En agosto, Zelaya se unió a ALBA, un pacto político y comercial entre nueve naciones, que Chávez diseñó para contrarrestar la influencia de Estados Unidos en la región. Sus otros miembros incluyen a Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua.

Como Chávez, Zelaya pronto enfrentó a la mayoría de las instituciones de Honduras. Obligado por la constitución a enviar el presupuesto al Congreso para el 15 de septiembre, se rehusó y alegó diversas razones, incluyendo que la crisis financiera global le imposibilitaba calcular las cifras.

Nadie quedó más decepcionado de Zelaya que su exmentor, el cardenal de Honduras Óscar Rodríguez, un candidato importante para remplazar al papa Juan Pablo II luego de su muerte.

Rodríguez culpa a Zelaya de usar fondos públicos para promover su referéndum, en vez de gastarlo en los pobres. A principios de año, las cámaras de seguridad del banco central de Honduras captaron a funcionarios del gobierno retirando casi 2 millones de dólares de la bóveda en una maleta, presuntamente para financiar la iniciativa del referéndum.

Tres de los principales funcionarios de Zelaya, y él mismo, fueron acusados de mal uso de recursos públicos en dicho caso. Las autoridades niegan los cargos y argumentan motivos políticos.

“Éramos buenos amigos, pero él cambió drásticamente”, dijo el cardenal. “Fue Chávez. Fue Chávez”.

Lo que realmente enfrentó a Zelaya con la mayoría de los grupos que defienden el estado de las cosas, fue eso que muchos hondureños consideraron como un osado impulso de perpetuarse en el poder, al pretender que se modificara la constitución y poder reelegirse, lo cual está prohibido en el país.

En las semanas previas al referéndum, la Suprema Corte declaró ilegal la votación por dos razones: En primer lugar, sólo la dependencia electoral del país puede llamar a un referéndum. En segundo, el artículo de la constitución que prohíbe la reelección es intocable, tanto, que incluso intentar modificarlo es motivo de destitución del cargo.

Cuando los militares, bajo una orden judicial, se negaron a distribuir las boletas días antes del referéndum, el presidente despidió al jefe de personal del ejército, el general Romeo Vásquez, y aceptó la renuncia de los comandantes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea junto con la del ministro de Defensa.

“Le dije al presidente que no podíamos actuar contra una orden judicial. Si lo hiciéramos, sería cometer un delito”, dijo el exministro de Defensa, Edmundo Orellana, amigo cercano de Zelaya.

Las tensiones aumentaron dos días después, cuando el mandatario, desafiando a los tribunales, dirigió a la multitud a tomar las boletas en una base de la Fuerza Aérea. “Eso fue impactante para las fuerzas armadas”, dijo Orellana, refiriéndose al ingreso de las masas por la fuerza. “En ese momento todos dijeron este hombre está loco. Tenemos que sacarlo de aquí”.

La Suprema Corte respondió con la orden de que Zelaya debía dejar la presidencia y lo arrestó. Los militares obedecieron, pero temían que la detención incitaría a la violencia.

Por tanto, el ejército lo expulsó con lo que violó otro artículo constitucional, el cual estipula que un ciudadano no puede ser obligado al exilio. El hecho generó una imagen: La de un presidente en pijama exiliado a la fuerza; esto hizo que casi todo el mundo concluyera que la irrupción se trataba de un golpe de estado.

Orellana, quien dimitió días antes porque creía que Zelaya infringía las leyes, también piensa que la acción del ejército constituyó un golpe. “Es lo peor que pudo haber pasado”, dijo.

Traducido por Alejandra Díaz Alvarado
Editado por Pedro de la Garza

'Changuito trepador' por Paco Calderón

Mi vecino Marcelo

Sergio Sarmiento
Jaque Mate
Reforma

"Es más fácil amar a la humanidad en general que a tu vecino". Eric Hoffer

Tengo un vecino de esos latosos. Se llama Marcelo. Usted conoce al tipo, sin duda. Quizá le haya tocado vivir cerca de alguno también. Es de esos que hacen fiestas ruidosas. Pero no en su casa, sino en las áreas comunes.

Para una gran fiesta este próximo domingo, 2 de agosto, el vecino ha empezado a montar un templete en medio de la calle. Ahí va a presentar a algunos grupos musicales y cantantes. Y son muy buenos. A Nelly Furtado la ha traído desde Los Ángeles. A Juan Luis Guerra de la República Dominicana. La fiesta que está preparando va a ser, a todas luces, enorme.

Para montar el templete, el vecino incómodo ya ha empezado a cortar el tránsito en la calle. Aunque la fiesta es el domingo, la experiencia nos dice que los grupos musicales estarán haciendo pruebas y ensayos días antes. La circulación en el vecindario estará restringida todo el fin de semana para que el vecino pueda hacer su fiesta cómodamente. De hecho, ya hay problemas de tránsito provocados por el templete.

Yo puedo quizá escaparme de la ciudad este fin de semana. Muchos vecinos, sin embargo, no cuentan con esa posibilidad. Tendrán que aguantar los problemas de tránsito y de ruido.

El domingo por la tarde o noche, sin embargo, tendré que regresar a la ciudad. Al contrario de mi vecino, yo no estoy de vacaciones. Tengo que trabajar este lunes. Pero no sé siquiera si podré llegar a mi casa, porque la fiesta estará en pleno auge. Parece difícil, por otra parte, que pueda yo dormirme temprano para despertar fresco a las cuatro de la mañana y llegar a trabajar a las cinco como hago cotidianamente. Al vecino poco le importa.

Hace años tuve un problema similar pero en Canadá. Otro vecino ruidoso hacía fiestas cuando se le antojaba con música a un volumen muy alto. No hacía las fiestas en la calle, porque a ningún canadiense se le hubiera ocurrido aprovechar un área pública como su propiedad personal. Cansado del ruido, sin embargo, un día llamé a la policía y minutos después llegó una patrulla. Los agentes obligaron al vecino a bajar el volumen de su música de forma tal que ya no molestara a los demás.

Me dicen que en la Ciudad de México hay una ley similar que impide a los bares, centros de diversión o fiestas privadas tener música a un volumen que moleste a los vecinos. Sólo que en México esa regla, si existe, no se aplica. En algunos casos, porque las autoridades no se molestan en hacerlo. En otros, porque los responsables de violarla reciben una gratificación de los ruidosos. En algunos más, porque quienes violan la ley son influyentes.

Éste es el caso de mi vecino Marcelo. La policía, en vez de impedirle poner su templete en la calle, lo está apoyando. El vecino es un hombre muy importante. Tiene un cargo elevado en el gobierno de la ciudad y está tratando de conseguir uno todavía más alto en la administración federal. Por eso hace estas fiestas. Piensa que la gente que invita lo apoyará para conseguir el nuevo puesto que ambiciona.

Lo que más coraje da es que antes organizaba esas fiestas en una plaza amplia, el Zócalo, donde molestaba a menos gente. Pero pensó que en esa plaza no se le prestaría atención a su fiesta, por lo que ha decidido tomar la calle.

Todos tenemos vecinos incómodos, cierto. Pero el que a mí me ha tocado tiene mayor capacidad para molestar a los vecinos que cualquier otro.

Bravatas

Otra vez unos sicarios han matado a un comandante policial. Se trata de José Antonio Romero Vázquez, subcoordinador de la policía intermunicipal de Veracruz-Boca del Río. Lo mataron junto con su esposa mientras ambos dormían en su domicilio. Después incendiaron la casa y quemaron vivos a cuatro niños, de siete a 15 años de edad. Romero Vázquez, un policía de toda la vida, había asumido el cargo hace menos de un mes. ¿Quién asumirá ahora la responsabilidad? ¿Tendrá el secretario de Gobernación que lanzar más bravatas a los criminales para retarlos a atacar a las autoridades?

La importancia del caso Sodi

Benito Nacif
Consejero Electoral del IFE
Opinión del experto
Excelsior

El candidato del PAN a la jefatura delegacional de Miguel Hidalgo, Demetrio Sodi de la Tijera, protagonizó la entrevista más polémica de las pasadas campañas electorales. Lo que dijo fue intrascendente, pero el medio utilizado y el contexto generaron una ola de críticas.

Sodi apareció en TV en la transmisión del partido Pumas-Puebla celebrado en Ciudad Universitaria el 23 de mayo.

Un reportero se le acercó micrófono en mano para preguntarle, “¿Qué haciendo por aquí? ¿Le gusta el futbol?” Sodi se declaró fan de los Pumas y aprovechó para hablar de lo que haría de ganar la delegación. La entrevista dio lugar a una queja ante el IFE.

En particular, se presentaron tres acusaciones: contra Sodi por “contratar o adquirir” tiempo en televisión; contra Televisa por difundir propaganda política “ordenada por personas distintas al IFE”, y contra el PAN por “no conducir sus actividades dentro de los cauces legales”.

El IFE resolvió declararlas infundadas el pasado 22 de julio. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) emitirá una sentencia definitiva en las próximas semanas. Su resolución trascenderá la contienda por el cargo de jefe de la delegación Miguel Hidalgo, porque definirá el estándar de prueba que se requiere para mostrar que una entrevista difundida en radio o TV deja de estar bajo el amparo del derecho de la libertad de expresión y se convierte en propaganda política ilegal.

El criterio que se fije definirá los límites y alcances de la libertad con la que los medios electrónicos cuentan para difundir entrevistas a personajes políticos, incluidos precandidatos, candidatos, dirigentes y simpatizantes de partidos, ciudadanos con la aspiración de ocupar un cargo de elección popular y servidores públicos.

Afectará no sólo a concesionarios de la radio y televisión, sino también el trabajo de periodistas, reporteros y conductores.

Un estándar de prueba es un conjunto de reglas o criterios sobre la calidad de la evidencia que una autoridad requiere para decidir si alguien violó la ley. En derecho penal, los estándares de prueba son más estrictos que en el civil. No es lo mismo quitarle a alguien su dinero que su libertad.

Un estándar de prueba afecta directamente el número de casos que se presentan ante la autoridad y la probabilidad de ser encontrado culpable. Si bajan los estándares de prueba, aumenta el número de denuncias, pero también la probabilidad de que la autoridad termine sancionando inocentes.

Con estándares altos, tendrás menos casos, asimismo la probabilidad de exonerar a culpables aumenta. En delitos cometidos mediante actos de expresión sobre asuntos de interés público, la Constitución promueve estándares de prueba altos.

En su artículo 6 incorpora la presunción de libre manifestación de ideas: la autoridad está obligada a respetar todo acto de expresión, a menos que se pruebe de forma clara y convincente que viola ley. Así, la carga de la prueba cae en quien busca declararlo ilegal.

En el caso Sodi, el IFE concluyó que no había pruebas suficientes para determinar que se había violado la ley. Desde luego, las declaraciones vertidas tuvieron un carácter propagandístico. Pero el acusado negó haber contratado la entrevista.

Televisa declaró que había sido un ejercicio de libertad periodística. La única evidencia “incriminatoria” que se presentó fue la página de internet del propio Sodi, en la que consta que la entrevista se concertó con antelación.

Aún persiste en la opinión pública la sospecha razonable de que hubo alguna suerte de entendimiento entre Sodi y la televisora. Este estándar de prueba puede ser suficiente para iniciar una investigación.

Pero, para sancionar la duda no basta, sino evidencia clara de que se violó la ley. Pero los estándares de prueba pueden relajarse. La ley prohíbe a partidos y candidatos contratar o adquirir tiempo en radio y televisión. La pregunta clave es qué significa “contratar” y “adquirir”.

El IFE optó por una definición convencional: un acuerdo de voluntades que genera derechos y obligaciones. No basta con mostrar que hubo acuerdo. Hay que probar que el acuerdo generaba la obligación a transmitir la entrevista y el derecho a que se transmitiera.

Claro que en este caso hubo un acuerdo de voluntades, pues que se sepa, a nadie lo entrevistan a la fuerza. Sin embargo, con un estándar de prueba tan relajado, la sospecha de ilegalidad se extendería a todas las entrevistas a personajes políticos difundidas en radio y TV.

El nuevo criterio generaría no sólo una ola de denuncias, sino también un pernicioso efecto silenciador sobre asuntos que son necesariamente de interés público. Los perdedores podrían ser no sólo los inculpados, sino la sociedad entera.

Cruzaditos de brazos mientras México se hunde

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Hemos visto, todos y en primera fila, la decidida respuesta de los Gobiernos de este país —los estatales, los municipales y el Federal— cuando se decretó la emergencia sanitaria: se cerraron los cines, se celebraron partidos de futbol sin espectadores, se cancelaron las clases en las escuelas, etcétera. Pues bien, ahora mismo tenemos una auténtica emergencia económica y nadie parece estar haciendo nada. Los únicos que se dan cuenta de este problema de terroríficas dimensiones son los damnificados directos, esos miles de mexicanos que, de la noche a la mañana, se han quedado sin trabajo.

Sepan ustedes, amables lectores, que muchos estados de nuestra Federación no tienen ya los recursos para pagar siquiera los sueldos de sus empleados. Algunos van a prescribir una cura muy drástica: los trabajadores se quedarán en casa —a la manera de esos obreros que no laboran por cuenta de los “paros técnicos” decididos por la empresa— y, naturalmente, no recibirán la paga que les tocaría. Pero no sufre únicamente la burocracia de los Gobiernos estatales: hay historias desgarradoras de comerciantes que no venden mercancía alguna y de ingenieros industriales que terminan barriendo los pasillos de una factoría a cambio de unos cuantos pesos.

Podríamos llenar páginas enteras reseñando las desdichas de las víctimas económicas. Lo más apremiante de consignar, sin embargo, es lo siguiente: no parece haber, en nuestra clase política, ningún sentimiento de urgencia. El Congreso, para empezar, vive un compás de espera —muy a la manera de esos señores ministros de la Tremenda Corte que invocaron las más constitucionalísimas de las disposiciones para justificar sus vacaciones sin que los cadáveres de los niños quemados les quitaran el apetito— mientras toma posesión, el primero de septiembre, la nueva Legislatura. Las colosales y tan cacareadas inversiones de dineros públicos para construir infraestructuras y contrarrestar así el brutal desplome de la actividad económica no se han realizado por culpa de la tramitología, auténtica plaga nacional. Pero, no hay un gran acuerdo, no hay reuniones aceleradas, no hay llamados de alerta y, en consecuencia, no hay acciones concretas.

El Congreso y el jefe del Ejecutivo, por ejemplo, podrían celebrar un encuentro urgentísimo —invocando una situación de excepción y, por lo tanto, ignorando los calendarios que imponen recesos legales— para emprender un gran plan que, entre otras cosas, permitiera la inmediata construcción de las cinco refinerías que requiere el país o una moratoria para eximir a los contratistas de los agobios burocráticos. Pero nada de esto pasa: hay que ir a la guerra y estamos de vacaciones. Es patético.

La enfermedad y sus políticas

Nicolás Alvarado
El Universal

Yo no duermo y no voy al baño. Nunca. O al menos eso me gustaría que pensaran los demás. No me gusta imaginarlos imaginarme en tales trances. No quiero que se hagan una idea de mi aliento al despertar o de mi recurso vano a la linaza y al yogurt Activia. Y, sobre todo, me horroriza rozar tan sólo la idea de que puedan tenerme por lo bastante vulnerable –lo bastante humano, pues– como para precisar de tales prácticas. Con mi mujer, la cosa es otra. Ella sabe, por fuerza –es irremediable testigo de ello–, que ronco (un poco) y que a veces me encierro con un libro en el baño (no que eso genere los resultados esperados con demasiada frecuencia). Y tanto es mi amor por ella que incluso estoy dispuesto a darle todos los días tan humillada visión de mi persona.

Tales confiancitas, sin embargo, tienen un costo para ella: la prohibición de revelar que estoy dormido o en el baño cuando alguien me busca al teléfono. Debe decir, pues, que estoy en la ducha (me gusta que se sepa que soy pulcro) o en otra llamada (con lo que me procuro el estereotipo mucho más respetable del profesional eternamente ocupado). Y así lo hace. No que le crean, desde luego: alguna vez me ha confesado que, cuando esgrime tales excusas, a menudo recibe por respuesta un “¡Ah, está dormido!” o un “O sea que está en el baño…”. Aún así, le he pedido perseverar en la estrategia. Estoy dispuesto a lo que sea –a la farsa, incluso – con tal de garantizar que nadie salvo ella tenga la certeza absoluta de mis intimidades vergonzantes y que nadie, ni ella, las pronunciará con todas sus obscenas letras.

¿Neurótico? Lo concedo. Pero he aquí mi atenuante: por alguna extravagante razón, no tengo el menor pudor en que se divulguen y discutan mis enfermedades (a menos, claro, que la cosa vaya de infección intestinal o de narcolepsia), del síndrome de Ritter –horrible mal que me mantuvo semanas en cámara de oxígeno– que casi me mata a los 3 meses de nacido a la fiebre del jején que hace poco me traje en tanto souvenir indeseable de un fin de semana en Cuernavaca. ¿Exhibicionista? A lo mejor. Pero es mi derecho. Como también es mi derecho ocultar mis necesidades fisiológicas –o cuando menos hacer lo posible por ello– si me viene en gana.

Todo esto para hablar de Beatriz Paredes. Que ganó los pasados comicios para el PRI –con una ayudadita, hay que decirlo, del estridente PRD y del incompetente PAN–, pero de la que a últimas fechas se habla en razón no de su éxito político sino de su crisis de salud. La especie corrió de súbito: estaba internada en tal habitación de tal hospital, a saber por qué. Y la prensa que insistía. Y Beatriz que callaba. Y la prensa que insistía (más). Y el vocero del PRI que salía a desmentir la información, a decir que la presidenta del Partido no había sido sometida a estudio alguno ni mucho menos estaba hospitalizada y que de un pre infarto ni hablar. Falso, como sabemos ahora que la propia Paredes ha concedido la práctica de un cateterismo (a saber si diagnóstico o terapéutico, pues de ambos hay).

En mi afectuosa opinión –no tengo empacho en consignar que Beatriz me es querida y que incluso que alguna vez trabajé para ella–, el manejo mediático del incidente fue desastroso. Justo la semana en que tanto se especulaba sobre su salud leía yo, en la edición británica de la revista GQ, un artículo en el que el periodista Matthew d’Ancona diagnosticaba el anuncio de los padecimientos cardíacos del entonces Primer Ministro Tony Blair –quien reveló en 2004 que se sometería a una cirugía para corregir un soplo y que en virtud de ello se postularía para un tercer periodo pero no para un cuarto– como “un ejemplo brillante de manejo informativo”. Cierto. Y de trabajar ahora para Beatriz le habría recomendado seguir idéntica estrategia. Lo que, sin embargo, jamás me llevaría a cuestionar su derecho personalísimo a hacer exactamente lo que hizo.

Todo ser humano tiene derecho a hablar de su salud tanto o tan poco como le plazca. Y eso incluye a los políticos, sobre todo cuando no son jefes de Estado y la estabilidad de la República no pende de sus aptitudes. Así, condenar a Beatriz Paredes por haber ocultado información sobre un hecho íntimo resulta no sólo absurdo sino inmoral. En cuanto a sugerir, como algunos han osado, que sacó raja de su padecimiento para seguir ocupando las primeras planas, tal aseveración no me merece sino un adjetivo: enferma.

La mala racha de México

Andrés Oppenheimer
El Informe Oppenheimer
Reforma

Pobre México. Como si no tuviera suficientes problemas con la violencia de los carteles del narcotráfico, la epidemia de gripe porcina y la crisis económica, ahora llega Bruno

Vi la película unas noches atrás y salí moviendo la cabeza, sin saber claramente si acababa de ver una repugnante diatriba racista, o una comedia irreverente que sólo hay que tomar como tal.

Su personaje central, un modelo gay austríaco convertido en periodista televisivo, interpretado por el comediante británico Sacha Baron Cohen, se burla prácticamente de todo el mundo, pero es particularmente brutal con los mexicanos.

En su show televisivo ficticio, Bruno convida a sus invitados a sentarse sobre hombres que están en cuatro patas, mirando el piso con una mezcla de aburrimiento y resignación, y que tienen todo el aspecto del estereotipo de los migrantes mexicanos, bigotes densos incluidos.

"Adelante, tome asiento en uno de nuestros maravillosos sillones", le dice Bruno a su atónita invitada, la cantante pop Paula Abdul. "Son nuestros sillones humanos mexicanos. Demi Moore tiene dos en su casa".

Todo el cine estalló en carcajadas. Una parte de mí se unió al coro de risas y otra parte pensó: "esto es de mal gusto".

La mayoría de los mexicanos no lo ven con mucha gracia.

"No hay memoria de una percepción mundial más depresiva de México", escribió el ex vocero del Gobierno mexicano José Carreño Carlon en el periódico El Universal del miércoles. "No más mexicanos altivos, románticos ni ingeniosos en el estereotipo mundial. No más el México de las modernizaciones de principios de la década de 1990 ni la nueva era de la democracia mexicana (...) Sólo imágenes de mexicanos rotos, dispuestos a ser utilizados como cosas".

Según cifras oficiales del Gobierno mexicano, solo la epidemia de H1N1 le costará este año al país alrededor de 4 mil millones de dólares en turismo e ingresos comerciales perdidos. México ha lanzado una campaña publicitaria internacional de 100 millones de dólares para volver a estimular el turismo en el país.

Curioso por saber cómo responderá México a esta película, llamé a Bruno Ferrari, director de Pro-México, la agencia gubernamental mexicana a cargo de mejorar la imagen del país en el exterior.

Ferrari me dijo que el filme todavía no se ha exhibido en México, y que él no lo ha visto, pero que tiene sentimientos encontrados sobre la manera en que deberían reaccionar los funcionarios oficiales.

Por un lado, cualquier cosa que ofenda la dignidad de un pueblo, independientemente del pueblo de que se trate, es racista y debe ser denunciada como tal por quienes representan al país. Por otro lado, hablar sobre la película sólo ayudará a que vaya más publico a verla, dijo.

"Habrá que evaluarlo muy bien," dijo Ferrari. "Creo que habrá que hacer un análisis profundo para ver cómo reaccionar".

Simon Anholt, el experto británico en "marca país" que publica cada año el Ranking de Marca País Anholt-GFK Roper - una encuesta realizada con más de 20 mil personas de todo el mundo, que les pregunta cuál es su percepción de otros países- me dijo en otra entrevista telefónica que no cree que el filme haga mella en la imagen de México en el exterior.

"La imagen general de un país no cambia mayormente por algo como esto", me dijo Anholt. "Ni siquiera acontecimientos como la fiebre porcina destruyen la imagen de los países. Si México tuviera enfermedades infecciosas durante 20 años, eso sí afectaría su imagen. Pero cosas como estas ocurren todo el tiempo, y la gente lo entiende. La gripe aviaria no destruyó la imagen de Asia".

En cuanto a cómo debería reaccionar México ante la película, Anholt dijo: "Sólo hay una respuesta posible ante una comedia, y es reírse. Este es un filme cómico: o bien uno lo ignora, o se ríe con él".

Agregó que "si uno responde con seriedad, pasa a convertirse en objeto de la burla. Eso es lo que ocurrió en el caso de Borat (el filme anterior de Sacha Baron) y Kazajastán. Ellos [Kazajastán] se comportaron exactamente como su propia caricatura: dijeron que el filme era un insulto contra el glorioso estado nación de Kazajastán. Tendrían que haber dicho: Es un filme muy divertido. Y, a propósito, vengan a visitar Kazajastán".

Mi opinión: Estoy de acuerdo. Lo mejor que puede hacer México es tomar la película con una sonrisa. El Gobierno podría incluso considerar la idea de fabricar bancos de madera con la imagen de Sacha Baron Cohen en cuatro patas, ponerlos en las plazas públicas e invitar a los turistas a descansar en ellos.

Luego, podría aprovechar la atención mundial que traería esta noticia para desviar la atención de la violencia de los carteles de la droga y la epidemia H1N1, y para presentarse como un país espectacular donde la gente la pasa muy bien, algo que sigue ocurriendo a pesar de sus problemas actuales.

¿Qué tiene que festejar ETA en su medio siglo de terrorismo?

Fran Ruiz
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

La banda terrorista vasca ETA cumple hoy 50 años y en su desesperado intento de ser noticia intentó el miércoles una matanza indiscriminada con 200 kilos de explosivos dirigidos contra guardias civiles y sus familias (entre ellos 41 niños), mientras dormían en un edificio de viviendas de 14 pisos que no se desplomó de milagro. Como no logró su objetivo —una carnicería para demostrar que sigue viva— lo intentó un día después, esta vez matando a dos guardias civiles en Mallorca.

A esto se reduce su medio siglo de historia, a matar por inercia, porque es lo único que saben hacer después de tantos años, aún sabiendo que no sirve para nada su lucha, dada la promesa firme del presidente Zapatero de no intentar nunca más cualquier diálogo con la banda, al igual que en su día hizo el otro gran partido español, el PP.

ETA ataca ahora arrinconada y más aislada que nunca, porque si alguna vez tuvieron apoyo social en el País Vasco, éste se reduce ahora al de una minoría fanatizada, mientras que las simpatías que alguna vez cosechó en el exterior se esfumaron totalmente tras el rechazo mundial al terrorismo a partir del 11-S.

Tampoco han logrado, y esto sí que son malas noticias para esa organización separatista, ni uno sólo de sus objetivos en su carrera sangrienta. Ni han logrado imponer a la fuerza la creación de un Estado independiente, que abarque las tres provincias del País Vasco español, las tres del País Vasco francés y la región española de Navarra, ni ha logrado imponer un Estado socialista ni desde luego han forzado una amnistía general para que sus presos salgan a la calle.

Nada qué festejar, pues. ETA es una organización patética y fracasada que nunca ha doblegado al Estado español y que no despierta el más mínimo interés fuera de las fronteras españolas, sencillamente porque nadie, mínimamente informado, se cree la falacia de que los vascos están tan oprimidos como los kurdos, los tibetanos o los palestinos, de que tienen negados sus derechos democráticos y que ni siquiera pueden estudiar en su lengua propia.

El último intento de llamar la atención de la comunidad internacional fue la querella que puso Batasuna, el brazo político de ETA, ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, denunciando que el Estado español había ilegalizado esa formación radical, atropellando de esta manera los derechos democráticos de miles de votantes. El fallo fue demoledor para la organización proetarra: No sólo fue acertada la ilegalización de Batasuna por la justicia española sino que hacerlo era un “imperativo”, porque ese partido amenazaba de muerte a sus adversarios políticos, muchos de los cuales cayeron asesinados por ETA.

A cualquier pueblo civilizado se le caería la cara de vergüenza si para ganar unas elecciones algunos candidatos “animaran” a grupos mafiosos a eliminar a sus adversarios literalmente. No es así para el conjunto del pueblo vasco, por eso ETA existe medio siglo después, porque sigue habiendo vascos que celebran los atentados cometidos por sus “soldados”, como el de ayer, y sigue habiendo vascos que votarían tranquilamente por el brazo armado de una organización terrorista de seguir siendo legal, aún teniendo la posibilidad de hacerlo por otros partidos independentistas, que sí son legales porque rechazan la violencia.

Esta es la triste diferencia entre el País Vasco y otras regiones con tensiones separatistas, como Québec, Escocia o Flandes, en la primera encontró apoyo social el terrorismo y en las otras no permitieron que esto ocurriera, por una razón básica: la vida de un ser humano vale más que cualquier ideal independentista.

Mientras haya vascos que admitan el asesinato como arma política existirá ETA, aunque se dé la paradoja de que cuanto más se prolongue la violencia menos posibilidades tendrá el País Vasco de ser independiente y más y más se irán llenado las cárceles de jóvenes que inocularon de su entorno un odio irracional a los españoles.

¡Debacle en Venezuela!

Francisco Martín Moreno
fmartinmoreno@yahoo.com
Excélsior

El marxismo-leninismo constituyó la mentira más grande del siglo XX. Cuando se desplomó la Cortina de Hierro dejó al descubierto la infamia y la tragedia contenidas en dicha filosofía económica y política que masacró a los “enemigos del sistema”, los encarceló, los recluyó en manicomios, postró en la miseria a millones de personas y sepultó en la orfandad política a miles de teóricos, hipócritas, la mayoría de ellos.

¿Usted invertiría la quinta parte de un centavo en Venezuela? Sin inversión desaparecen las empresas; sin empresas no hay empleos y sin empleos se atenta en contra de la estabilidad política y social de un país. Sin empresas no hay recaudación tributaria y sin recaudación el gobierno carece de recursos para satisfacer las necesidades fundamentales de la ciudadanía.

El marxismo-leninismo constituyó la mentira más grande del siglo XX. Cuando se desplomó la Cortina de Hierro dejó al descubierto la infamia y la tragedia contenidas en dicha filosofía económica y política que masacró a los “enemigos del sistema”, los encarceló, los recluyó en manicomios, postró en la miseria a millones de personas y sepultó en la orfandad política a miles de teóricos, hipócritas, la inmensa mayoría de ellos, unos connotados presupuestívoros, golosos consumidores del Armagnac XO…

Hugo Chávez, este acaudalado primate bajado a pedradas de una palmera de La Guaira, hoy ocupa explicablemente la primera magistratura de su país en razón del voto mayoritario de los venezolanos, los mismos que en su momento también reeligieron a Carlos Andrés Pérez con las consecuencias por todos conocidas. Los venezolanos reeligieron el caos, algo así como si los mexicanos hubiéramos reelegido a Echeverría… Si Chávez ganó las elecciones fue porque su pueblo demandó promesas porque ya estaba harto de realidades…

Este pintoresco mico del Orinoco olvidó, por lo visto, la catástrofe padecida por los soviéticos y sus satélites fundamentalmente europeos. Ni siquiera giró la cabeza hacia Brasil en donde una izquierda inteligente y lúcida ha disparado los índices de bienestar del país vecino. Socialismo el de Felipe González, el de Mitterrand, el de Lula, el de Lagos y el de la Bachelet. El pretendido socialismo de Chávez o el de Castro son fórmulas supuestamente progresistas que hunden en la pobreza a la población, además de mutilarla y orillarla a la rebelión, salvo que en cada manzana el ejército corrupto y cómplice controle cada casa, calle, manzana, colonia, pueblo y ciudad. Todavía no conozco elecciones transparentes y democráticas en las que se vote libremente por el comunismo: éste debe ser impuesto con la fuerza de las bayonetas.

Chávez y su gabinete “bolivariano” ya deberían haber aprendido que la nacionalización de los bienes de producción conduce al desastre. El Estado, por lo general, no ha sido un buen empresario. En nuestro caso ahí están Petróleos Mexicanos, la Comisión Federal de Electricidad, Luz y Fuerza y el Instituto Mexicano del Seguro Social: donde hay un burócrata hay un problema y donde hay cuatro millones de burócratas hay cuatro millones de problemas. El proyecto de Ley Venezolano de Propiedad Social provocará no sólo la quiebra de su economía, sino que, a la larga, propiciará un baño de sangre.

Chávez ha convertido a más de 12 mil firmas contratistas de Petróleos de Venezuela en “unidades de producción socialistas” dirigidas y financiadas por el gobierno. No es conveniente gobernar con reglas y principios extraídos del bote de la basura, por ello la nacionalización del sector eléctrico, de las telecomunicaciones, de la metalurgia, de la industria del cemento, de plantas procesadoras de alimentos y tierras para la siembra y la ganadería, además de algunos bancos clave en la economía, sólo se traducirán en ineficiencia, pobreza e injusticia social desde que los sindicatos y sus respectivos líderes se convertirán en sectores privilegiados que se enrollarán como sanguijuelas alrededor de la tráquea de la nación para absorber los últimos flujos de sangre fresca.

Chávez, es claro, no aprendió tampoco de la experiencia mexicana. Chávez nunca aprendió nada. ¡Pobres de los venezolanos que lo eligieron y lo reeligieron! Pobre de América Latina si no aprende del caso venezolano o del cubano. Honduras ya dio una lección, sombría por cierto. La violencia engendra más violencia. El rompimiento del Estado de derecho es una amenaza para la paz social. ¿Las expropiaciones o los robos “legales” y la tiranía legalizada no lo son? ¿Y la supresión de la libertad de expresión, además de las persecuciones políticas? ¿Qué falló en primera instancia? ¡La educación…! A más desesperación e ignorancia, más Chávez o más Andrés Manuel López Obrador…

A Raúl Castro, otro tirano, le asiste la razón cuando sostiene que “en Cuba no sobra nada, sólo problemas.” Agregó que “los frijoles en Cuba son un asunto de seguridad nacional” y que su país “no puede seguir gastando cientos de millones de dólares en importar alimentos que se pueden producir en la isla”. ¿Quién va a producir frijoles en Cuba y a cambio de qué si con las ganancias —¿cuáles…?— no es posible mejorar las condiciones de vida ni ahorrar para tener una vejez sin sobresaltos ante la ausencia de la propiedad privada?

La socialización del campo mexicano tendría que haber sido otra experiencia a investigar… ¿Cuándo se entenderá que el capitalismo de Estado es un embuste muy vendible en los países depauperados y sepultados en la ignorancia? Chávez estaba mejor trepado en su palmera en La Guaira

PRD: seguir haciéndole al güey

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Hoy sesiona en Morelia el Consejo Político Nacional del PRD. Los perredistas llegan derrotados, divididos, agraviados, sin liderazgo ni proyecto. Morelia 2009 parecería, por lo mismo, una de esas oportunidades que se presentan cada década, cada dos décadas, para sacudir las cosas y trazar un claro plan de vuelo para la próxima, las próximas décadas.

¿Qué es el PRD hoy? Una falsificación del partido que algún día fue. Un cuerpo desprestigiado. Una diminuta fuerza electoral. Una gavilla en trifulca por los restos del botín.

El PRD es también una historia llena de pasajes admirables, un puñado de gobiernos estatales y municipales, excelentes cuadros legislativos, el partido que manda en la capital. Y una esperanza para tres, cuatro millones de mexicanos.

El renacimiento pasa obligadamente por resolver el problema López Obrador. No hay posibilidad de pactar con él y los suyos, porque ¿quién volvería a confiar en su palabra, en que tienen un mínimo de honestidad política?

Ruth Zavaleta me dijo ayer que es la hora de sacar la casta y mandar al diablo a un hombre “que en el momento que se le dio la gana ordenó: ‘Voten en contra del PRD’, e hizo que perdiéramos mucho de lo que habíamos conseguido en años”.

¿A qué le tenemos miedo?, preguntó retóricamente Ruth: “Vamos a dejar de depender de él, vamos a trabajar en los municipios, a hablar con la gente, a informarle qué cosas abanderamos”.

Pero eso difícilmente ocurrirá. Los Chuchos y los otros y los otros jalarán el pretexto de la ficticia unidad para conservar espacios, chambas, sueldos. Protegiéndose burocráticamente dirán que protegen al partido, y a la izquierda, y a México.

Pobre PRD. Frente a una oportunidad histórica creo que optarán por seguir haciéndole al güey.

Asesinato

José Cárdenas
El Universal

¿Cuándo mataste a mi hija? Nelson Vargas, cargado de impotencia, disparó la pregunta a los ojos de Cándido Ortiz González, alias el Comandante Blanco, secuestrador y asesino de la joven Silvia Vargas Escalera. El líder de la banda de Los Rojos respondió sin conmoverse, con la frialdad de un criminal que ha cometido por lo menos 11 secuestros: “…desde el tercer día”.

Vargas sabe que su hija fue víctima de un shock anafiláctico. Intentaron anestesiarla para cortarle los dedos y se les fue. Los asesinos se deshicieron del cadáver en un terreno de Tlalpan. Los restos de Silvia fueron localizados 15 meses después. ¿Cómo se sufre tan prolongada agonía? ¿Cómo se soporta un golpe así? Ni siquiera podemos imaginarlo.

Desde septiembre de 2007 una llamada anónima señaló a Óscar Ortiz González, chofer de la familia Vargas, como el autor del secuestro de Silvia. La Procuraduría del DF no dio crédito a la versión. Tampoco la PGR ni la PFP. La investigación se atoró. En la desesperación, Nelson contactó con Ernesto Mendieta Jiménez, investigador y negociador privado, maestro y doctor en seguridad pública, ex jefe en la Unidad de Secuestros de la PGJDF, en el Instituto de la Policía Judicial Federal, en la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada y gente muy cercana a Jesús Jiménez Granados, actual director de la Policía Judicial del DF.

El “experto” Mendieta participó en la negociación para la liberación del jesuita Wilfredo Guinea. Se pagó el rescate y lo mataron. Tuvo éxito en los casos del banquero Alfredo Harp y el comediante Adal Ramones.

Nelson Vargas se arrepiente, al igual que el empresario Alejandro Martí, por haber contratado a Mendieta. El “negociador” es sospechoso de haberlos defraudado. En los casos Martí y Vargas se pagaron los rescates. Las bandas criminales de Los Petriciolet y Los Rojos han declarado a la PFP que nunca recibieron pago alguno. Por eso mataron a Fernando y Silvia. Nadie sabe dónde quedó el dinero de los rescates. Nadie ha aclarado algo. Un negociador cobra entre 15% y 20% de la cantidad no pagada por un rescate. Entre la negociación y el pago se rompió el hilo. La PGJDF nos debe el testimonio de Mendieta. Debe aclararse si el “asesor” cometió delito al no recomendar la denuncia penal, en ambos casos. Necesitamos saber si Mendieta es un perverso o un estúpido. Ya es hora de que se diga, y si es en público, mejor. De lo contrario, es válido sospechar que a Mendieta, alguien lo protege.

En situaciones de secuestro, Nelson Vargas y Alejandro Martí recomiendan, por fatal experiencia, acudir a la autoridad y evitar a toda costa la intermediación de estafadores perversos, como Ernesto Mendieta Jiménez. La única manera de que las muertes de Silvia y Fernando no hayan sido en vano es romper la barrera del silencio judicial. Los casos aún no han cicatrizado. Son dos heridas infectadas.

julio 30, 2009

'Debe haber un rebote' por Paco Calderón

“Columnas malévolas”

Francisco Garfias
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

La renuncia del procurador Eduardo Medina-Mora ha sido tema recurrente en “columnas malévolas” —así las llama el panista Juan de Dios Castro—. Al veterano subprocurador de los Derechos Humanos de la PGR, muy inclinado a las rabietas, seguramente no le va a gustar el comentario que nos hizo uno de los coordinadores parlamentarios en la Cámara de Senadores.

El citado legislador reveló a este espacio que recibió una llamada personal del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, para preguntarle si apoyaría el nombramiento de un nuevo titular de la PGR. “Están explorando”, dijo. Le recordamos que a Medina-Mora ya lo han renunciado varias veces.“Pero ahora sí va en serio”, insistió.

El coordinador parlamentario, quien pidió no ser citado, jura que el hombre de Bucareli solicitó también su apoyo para que Mariano Azuela, hombre cercano al famosísimo Jefe Diego, sea el sucesor de José Luis Soberanes en la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

* * *

Ya que estamos. Legisladores del PAN externaron su “malestar” por el hecho de que Gómez Mont invitó al priista César Duarte, presidente de la Cámara de Diputados y aspirante a la gubernatura de Chihuahua, a la gira que efectuó el martes por esa entidad. “Se lo llevó en su avión particular”, comentó indignado un panista de viejo cuño. No entiende por qué don Fernando no tuvo la misma atención con su correligionario Gustavo Enrique Madero, presidente del Senado.

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A César Nava no le fue bien en la famosa reunión a puerta cerrada que Felipe Calderón tuvo el fin de semana con panistas, leales y disidentes, de acuerdo con el testimonio de uno de quienes estuvieron. El hombre asegura que el Presidente de la República comentó abiertamente que a su ex secretario particular le atribuyen una cercanía con él “que no es”. Nava es el candidato único a la presidencia del PAN. Su postulación fue causa del agrupamiento de los no alineados. Alegan que seguirá la línea de sumisión a Los Pinos que caracterizó la desastrosa gestión de Germán Martínez.

Por cierto que Santiago Creel, Javier Corral y Ricardo García Cervantes, cabezas de los inconformes, no contestan una llamada desde que asistieron a ese cónclave. ¿Hubo arreglos? Es pregunta.

* * *

El tema del diputado electo del PRD, Julio César Godoy, prófugo de la justicia, divide a la bancada del amarillo en la Comisión Permanente. Hay quienes promueven que el medio hermano del gobernador de Michoacán sea introducido clandestinamente al Palacio Legislativo para rendir protesta y quedar amparado por el fuero. Hay otros que consideran que el partido debe expulsarlo de inmediato, para evitar mayor desgaste.

Uno de los defensores a ultranza de Godoy es el diputado Juan Guerra. Jura y perjura que Godoy no tiene dinero. Está convencido de que es inocente. “¿Y por qué no se entrega?”, le preguntó de bote pronto su homólogo Humberto Zazueta, convencido también de que, el que nada debe, nada teme. “Eso sí no lo sé”, reconoció Guerra. Zazueta, además, recordó que hay fotos en las que La Tuta aparece con el diputado prófugo.

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Lo tenemos confirmado. A pesar de que fue convocado, Andrés Manuel López Obrador no asistirá al Consejo Nacional del PRD, que va a celebrarse este fin de semana en Morelia, Michoacán. Sin su anuencia, todo lo que allí se acuerde queda sin sustento. Él es el camino, la verdad y la vida para unos, y el causante de la división que hundió al PRD según otros.

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Transcribimos ayer una declaración ministerial de Emilio, testigo protegido de la PGR, en la que balconea las relaciones de Julio César Godoy con La Tuta. Armando Machorro, vocero del gobernador, nos hizo llegar copia de la columna local Mirador Político, en la que el periodista Víctor Ardura critica el uso de los testigos protegidos por la PGR.

El columnista, quien escribió su texto a raíz de la presentación en la SIEDO de alcaldes y funcionarios michoacanos, dice que la utilización de estos testigos “va en contra de la jurisprudencia mexicana, pone a la fiscalía en situación de cometer delito de prevaricato y es inservible, porque al final no es lo suficientemente sólida como para probar un caso.” Hay que recordar que, de los 30 alcaldes y funcionarios presentados, 27 fueron consignados.

www.elarsenal.net

http://panchogarfias.blogspot.com

Un legislador nos dijo que recibió una llamada de la Segob para saber si apoyaría el nombramiento de un nuevo procurador.

Martí: un año de farsa

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Contra lo que muchos suponen y a despecho de lo que otros quieren hacer creer, la teoría de que el procurador Miguel Ángel Mancera fabricó culpables del secuestro y crimen del niño Fernando Martí no se dijo aquí ayer ni la semana pasada. No, es una teoría que explicamos en el Itinerario Político de hace casi un año, el 9 de septiembre de 2008.

Y es que mientras muchos aplaudían que Marcelo Ebrard y su nuevo procurador presentaran a la banda de La Flor como culpables del crimen, desde ese día aquí pusimos en duda la veracidad de la indagatoria. ¿Por qué? No por una ocurrencia o debido a un acto de fe. Tampoco por amiguismo o por afecto a tal o cual político o servidor público.

El asunto resulta elemental y hasta de sentido común. Dijimos que la confianza ciudadana en la eficacia de los gobiernos “no es un acto de fe, sino de resultados”. Y Ebrard y Mancera no ofrecieron un solo dato duro que hiciera creíble su versión. Jugaron al engaño mediático. Por eso regresamos al tema el 10 y el 11 de septiembre. Y hasta en seis ocasiones más —en los últimos 11 meses—, siempre con la denuncia de que eran más las evidencias de un montaje de la PGJDF que de una investigación seria.

Y viene a cuento el tema —con lo arrogante que parece— porque ahora resulta que algunos que siempre defendieron la teoría de Mancera —que el crimen de Martí lo cometió La Flor— ahora pretenden meternos en el mismo saco de aquellos a los que abrió los ojos la SSP federal. No; en todo caso, la dependencia de Genaro García Luna confirmó con su trabajo de investigación que, en efecto, Ebrard y Mancera pretenden engañar a los ciudadanos.

Pero tampoco se trata de convertir a los integrantes de La Flor en blancas palomas. Todos saben que El Apá y compañía eran investigados por la PGR, desde mucho antes del secuestro de Martí, y que esa investigación fue entregada por la PGR a la PGJDF tras el escándalo. Luego, Mancera montó el caso Martí sobre las pesquisas de La Flor, ya que el atentado contra Sergio Humberto Ortiz —que lo dejó desahuciado— era la coartada perfecta. Pero El Apá no murió y la coartada se fue al suelo.

Hoy todos saben que Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera inventaron culpables en el caso Martí. Lo que pocos saben es hasta cuándo defenderán lo indefendible.

EN EL CAMINO

Por cierto, ¿sabía que el perfil sicológico de los feroces secuestradores es de hombres de una cobardía extrema? Al ser detenidos son los que más suplican por no ser maltratados.

PRD, casi el paraíso

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

Andrés Manuel López Obrador puso al PRD, en el año 2006, a las puertas del paraíso. Se quedó a muy poco, un puñado de votos, de irse a vivir a las viejas recámaras del Palacio Nacional. Desde la cama que fue de Benito Juárez estaría, hoy en día, calculando las opciones para alargar su mandato, pues un sexenio hubiera sido insuficiente para acabar con la mafia. Pero no. Lo que finalmente ocurrió fue que el establishment, “haiga sido como haiga sido”, le cerró el paso y clausuró la posibilidad de que un movimiento como el encarnado por el tabasqueño se hiciera del poder nacional.

No obstante, las carretadas de votos jalados por Obrador convirtieron al PRD en la segunda fuerza de la Cámara de Diputados, con un montón de legisladores, varios de los cuales no querían al tabasqueño pero se montaron en su popularidad. La frustración de la derrota fue tan grande y tantos los rencores acumulados que el partido comenzó a desmoronarse por dentro, mientras que por fuera sus enemigos les dejaron ir, en los medios de comunicación, todo el arsenal. Ha sido una paliza. En el proceso de caída quedó expuesto lo peor del partido, y en buena parte de la izquierda mexicana, maestra del canibalismo político, que devora a sus hijos, comenzando por los mejores.

NUEVOS CORTESANOS

Lo ocurrido en la elección del 2009, apenas tres años después del subidón del 2006, es un pasaje destacado de la historia de la infamia política, por la acumulación de trampas y traiciones, al grado de que está abierta la discusión sobre la viabilidad del partido que pasó de casi al paraíso al infierno. Algunos cuadros políticos perredistas, respetados como luchadores sociales, una vez que disfrutaron las mieles del poder –por decir algo: quincenas abultadas, restaurantes de lujo, viajes al extranjero, un séquito de ayudantes– se transformaron en cortesanos de la administración panista, brindando a Calderón las deferencias que le negaron a AMLO. De pena ajena. ¿Tiene oportunidad de salvarse? Desde luego que sí. Es posible y necesario un retorno de la izquierda a la competencia política, sobre todo en una etapa donde el neoliberalismo económico demostró sus insuficiencias. Me refiero a que compita con posibilidades de ganar y que no se conforme, como parece que lo está haciendo, con tener una presencia testimonial.

Un paso adelante fue la decisión de esclarecer el cochinero de la elección y expulsar del partido a los militantes que compitieron por otros institutos políticos. Es un paso lógico, de respeto elemental a los documentos básicos. El paso se consolidaría con la expulsión de López Obrador, principal promotor del cambio de camisetas. Por su supuesto que sería una decisión controvertida, que causaría por uno días revuelo mediático, pero es un principio de orden necesario para clarificar el panorama, hacer un corte de caja y mirar hacia el futuro. No comparto la apreciación de Ebrard de que la expulsión de AMLO debilitaría al PRD. Es la confusión, la promiscuidad, el desorden lo que tiene al partido en las últimas. La cohabitación de las tribus impide curar la infección. Deben darse espacio, reflexionar sobre si siguen siendo grupos con ideologías políticas distintas o apenas camarillas con intereses materiales opuestos.

PT Y CONVERGENCIA

Después de todo, el tabasqueño no está desamparado. Logró el pasado 5 de julio que dos partidos políticos que le son afines, el PT y Convergencia, conservaran el registro, y por lo tanto las prerrogativas, y que sirvan como plataforma para su activismo político de corto plazo. Es su reducto, donde puede hacerse fuerte y resistir por décadas, o también puede ser la ocasión de reagrupar a sus huestes para intentarlo de nuevo, con una estrategia más inteligente, que no sea vetada de antemano por los grupos de poder real en el país. Que se expulse a militantes que compitieron por otros partidos no quiere decir que se clausuren las posibilidades de formar, en el futuro, incluso en el 2012, una gran alianza política que respalde las aspiraciones de un candidato común con posibilidades de éxito. Esas cosas pasan todo el tiempo, pues política es negociación para alcanzar posiciones de fuerza.

Y la OEA tan campante…

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

El presidente Felipe Calderón estuvo en Costa Rica para la reunión cumbre del mecanismo de diálogo y concertación de Tuxtla. El tema de Honduras es imposible que haya quedado fuera del encuentro y, por supuesto, aunque se debe asumir que la crisis que se generó con el presidente depuesto, Miguel Zelaya, trasciende el tema de un simple golpe de Estado, a éste como tal debe condenársele. Pero no deja de llamar la atención que, mientras la condena para el nuevo régimen hondureño es tan dura, las naciones del continente terminen siendo tan indulgentes como otros gobiernos que violan, no sólo su estatuto democrático interno, sino también algunas convenciones básicas de política internacional.

El caso del gobierno de Hugo Chávez en Venezuela es paradigmático al respecto. Decir que en Venezuela hay un régimen democrático es, sencillamente, mentira. El presidente Chávez ha establecido una nueva Constitución a su medida, que le permite reelegirse eternamente. No respeta ni a la oposición ni a la libertad de expresión. Ha expropiado empresas de todo tipo (desde grandes conglomerados hasta talleres de reparación de automóviles), pero también canales de televisión, emisoras de radio, periódicos.Los opositores suelen terminar presos y más aún quienes provienen del propio régimen. Se podrá argumentar que es un problema de los venezolanos y se debe aplicar estrictamente la Doctrina Estrada de no intervención que durante tantos años rigió nuestra vida diplomática.

Pero lo que no se puede ignorar es el abierto intervencionismo del gobierno de Chávez en casi todos los países de la región, incluido México. El último y más sonado de los casos, también el más peligroso, demostró que armamento del ejército venezolano apareció en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), algo que ocurre desde hace mucho tiempo, pero que en esta ocasión alcanzó ribetes más destacados porque se trataba de armas pesadas, antiaéreas y antitanques, que Suecia le había vendido al ejército venezolano. No hay margen alguno de duda al respecto ni se trata de especulaciones, sobre todo de países como Suecia, que tienen un estricto control sobre el armamento que venden a terceras naciones. Y el gobierno sueco ha exigido una explicación a Chávez.

La respuesta de éste ha sido previsible: en vez de explicar o por lo menos investigar qué hacían en manos de las FARC las armas que los suecos le habían vendido a su ejército, aseguró que todo era, en otras palabras, un “compló”, que se trataba de una provocación del gobierno colombiano (a los suecos simplemente los ignoró), amenazó con expropiar los bienes de los colombianos en Venezuela y retiró a su embajador en Bogotá. Y la comunidad internacional no ha dicho ni una palabra.

Habría que recordar que el tráfico de armas hacia organizaciones terroristas es un delito castigado por esa misma comunidad ahora tan indulgente… por lo menos mientras Chávez tenga suficiente petróleo y amigos peligrosos: además de sus acuerdos estratégicos con Irán y su amistad con el régimen de Corea del Norte, el martes mismo Chávez suscribió acuerdos también de largo plazo con Rusia como ya lo había hecho antes con China. Otros gobiernos han tenido graves problemas por ello en el continente: Estados Unidos fue descalificado y algunos de sus funcionarios perdieron sus puestos y hasta la libertad por el envío de armas a la contra nicaragüense en el escándalo Irán-contras. El ex presidente argentino Carlos Menem y varios de sus colaboradores han sido acusados por el tráfico de armas a Perú, pero sobre todo a Serbia, en medio del conflicto en Los Balcanes. Hace años, Cuba fue dejada fuera de la OEA precisamente porque se le acusaba de proporcionar armas y entrenamiento a grupos armados del continente. Pero ahora que existen evidencias materiales de que armamento del ejército venezolano termina en manos de las FARC, destinado a intentan derrocar al gobierno colombiano, no pasa nada.

Como tampoco sucedió nada, en términos diplomáticos, cuando se dieron a conocer otras relaciones entre Chávez y las FARC, incluido el financiamiento de 200 millones de dólares que éste les habría proporcionado, así como los encuentros clandestinos de funcionarios venezolanos con dirigentes de las FARC o el intenso intercambio epistolar entre Chávez y mandos de esa organización. Tampoco se ha dicho nada respecto al ofrecimiento (que no sabemos si se ha concretado o no) de que las FARC invirtieran sus recursos (producto del secuestro y de la venta de drogas) en la industria petrolera venezolana. De todo eso hubo constancia en los documentos encontrados en las computadoras del comandante Raúl Reyes, muerto el primero de marzo del año pasado en un campamento en la frontera entre Colombia y Ecuador.

El triángulo amoroso del régimen de Chávez, las FARC y el gobierno de Rafael Correa en Ecuador, tuvo una prueba más con la divulgación de un video del tristemente célebre Jorge Briseño, apodado el Mono Jojoy, jefe militar de las FARC (y acusado en México desde 1997 de participar en el tráfico de drogas hacia nuestro país), donde éste relata cómo las FARC financiaron la campaña de Correa a la presidencia de su país. Hasta el ataque de marzo de 2008, donde murió Reyes (y fue detenida Lucía Morett), el gobierno ecuatoriano otorgó absoluta permisividad a las FARC para operar desde su país contra Colombia. Nadie ofrece ni da una explicación por ello, tampoco se escucha un reclamo.

Vamos, ni siquiera se ha recibido una explicación sobre cómo y por qué llegó a México con documentos falsos una de las hijas de Chávez el mismo día de la calificación en el Trife de las elecciones presidenciales de 2006, para mantener encuentros políticos con dirigentes lopezobradoristas, una trama que se descubrió porque la joven fue detenida por los agentes de migración en el aeropuerto capitalino y tuvo que revelar su verdadera identidad.

No se ha recibido una explicación sobre cómo y por qué llegó al paíscon documentos falsos una de las hijas de Chávez.

Tres lecciones de Nelson

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Agradezco la generosidad de Nelson Vargas en la entrevista que me concedió la noche del martes, tras la captura de una parte de la banda de secuestradores y asesinos de su hija. Me quedo con tres momentos, tres lecciones.

Negociadores privados de secuestros

“No creamos en los investigadores privados. Son una amenaza. A mí me tocó. Nunca lo quise decir en su momento. Por supuesto que yo contraté a uno, al mismo que contrató Alejandro: a Mendieta. Lo único que hizo fue que me estafó. No tengo nada contra él. Le pagué lo que me pidió: arriba de un millón de pesos. Pero lo digo para que otras víctimas no caigan en lo mismo”.

Derechos humanos de los secuestradores

“Hay algo que me deja algo tranquilo: enfrenté a uno de los secuestradores de mi hija. Fue en una oficina de la PFP. La autoridad estaba haciéndole preguntas. Él estaba viendo hacia la pared y yo lo volteé: ‘¡Veme a la cara!’ Y lo único que le pregunté fue: ‘¿Cuándo asesinaste a mi hija?’ Me dijo: ‘Tres días después del secuestro’. Lo hago público para que conste y no se vaya a desviar con este asunto de los derechos humanos y todo lo que ha impedido que la justicia avance. No tengo nada en contra de los derechos humanos, pero la autoridad le tiene temor a las acusaciones de violar derechos humanos. Eso es parte de la problemática que está viviendo el país”.

La familia después del secuestro

“Mis hijos, mis nietos, ya no están aquí. No son cobardes. Tienen hijos muy pequeños. Prefiero eso. Tengo que apoyarlos. Estoy feliz que no estén conmigo. Yo sí me quedo aquí, porque yo me debo a este país. He trabajado 50 años incansablemente y transparentemente. Estaré en pie de lucha y haciendo mi trabajo. Pero exijo a las autoridades que le den certidumbre a la sociedad”.

Gracias, Nelson.

Se acaba el tiempo

Alfonso Zárate
Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario, SC
El Universal

Cuando en 1935, después de la ruptura con Calles, el general Lázaro Cárdenas reorganizó su gabinete, buscó un nuevo secretario de Hacienda. Para ello, definió los rasgos mayores del perfil exigido: “Abogado, competente, honesto, patriota”. El escogido resultó ser el director jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Eduardo Suárez Aranzolo. El presidente Cárdenas no era amigo de Suárez, ni siquiera lo conocía, pero Suárez cumplió con extraordinaria eficacia esa responsabilidad, tanto que, al asumir la Presidencia de la República, Manuel Ávila Camacho lo confirmó al frente de Hacienda.

Adolfo Ruiz Cortines, ese político sencillo y austero que, siendo gobernador y aún como ex presidente, solía reunirse con sus amigos en La Parroquia, la célebre cafetería en el puerto de Veracruz, integró uno de los gabinetes más sólidos y con mejores resultados en el siglo XX mexicano, el del desarrollo estabilizador: Ángel Carbajal, Gobernación; Luis Padilla Nervo, Relaciones Exteriores; Antonio Carrillo Flores, Hacienda; Gilberto Loyo, Economía; Carlos Lazo, Comunicaciones y Obras Públicas; Ignacio Morones Prieto, Salubridad y Asistencia; Adolfo López Mateos, Trabajo y Previsión Social; Ernesto P. Uruchurtu, Departamento del DF; Antonio Ortiz Mena, Instituto Mexicano del Seguro Social…

Don Adolfo pudo congregar en torno suyo a funcionarios que quizá eran mejores que él. No prevaleció en su decisión la cercanía personal o la confianza; privilegió, en cambio, trayectoria, honestidad y amor a México. El “milagro mexicano” —alto crecimiento de la economía con baja inflación— se sustentó en una intervención prudente del Estado en la economía, una política sagaz de fomento industrial, incentivos para la inversión mexicana y foránea y un manejo sensible de la política.

Hoy, cuando México vive uno de sus momentos más críticos —la recesión económica, el desempleo, la pobreza de distinto grado que padecen 50 millones de mexicanos y la violencia criminal destacan como los retos más visibles, pero no los únicos—, el equipo del presidente Calderón muestra severos déficit: no parece tener la solidez, la imaginación, los saberes requeridos para conducir los cambios que urgen al país. No tienen, siquiera, el sentido de urgencia.

Salvo raras excepciones, caracterizan al primer nivel de la administración: la escasa o nula trayectoria en el ramo a su cargo, la carencia de experiencia administrativa en el sector público, un desempeño inercial y, sobre todo, pobres resultados.

Muchos de quienes acompañan al Presidente en el gabinete no son mejores que los “gerentes” del lastimoso equipo de Vicente Fox, y esto es mucho decir; allí está, como caso emblemático, el secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos; destacados empresarios señalan la inmadurez, la falta de liderazgo y, lo más grave, la incapacidad para articular un proyecto estratégico que ponga en sintonía políticas fiscales, laborales, educativas, comerciales, de infraestructura, para revertir aceleradamente la pérdida de competitividad e impulsar el crecimiento de la economía. En un momento en que la actividad industrial y, particularmente, la manufacturera sufre la peor caída en lustros, y cuando pronósticos serios, como el The Economist, anticipan una caída de -8% este año, más grave que el -6.2% de 1995, Ruiz Mateos parece no comprender la gravedad del presente.

No le queda mucho tiempo al presidente Calderón para corregir el rumbo socioeconómico del país y evitar que este sea otro sexenio perdido. Administrar la inercia sólo aceleraría los desarreglos sociales.

La determinación que ha mostrado el Presidente para enfrentar al crimen organizado tiene que ser replicada en este terreno, lo que le exige sacudirse de compromisos onerosos que influyeron en la composición de su gabinete y convocar, más allá de militancias o cercanía personal, a los mexicanos más talentosos de todo el espectro político-ideológico y con ellos revisar las líneas estratégicas, los programas y proyectos y encabezar un esfuerzo inédito, un pacto político que haga posible superar fallas estructurales y coyunturales, relanzar su gobierno y diseñar estrategias que permitan no sólo salir de esta dura coyuntura, sino perfilar el país del siglo XXI.

Después de todo, como me dijo un día Enrique Burgos: “Es más fácil convertir en amigos a funcionarios inteligentes, honestos y patriotas, que convertir a los amigos en funcionarios inteligentes, honestos y patriotas”.

julio 29, 2009

Paco Calderón

La necesidad de los pobres

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Me ha regocijado el cartón dominguero de Calderón, verdadero ensayo gráfico, dedicado a esa especialidad de la opinión pública mexicana que es la rumia/queja/ablución por la pobreza del país.

Hemos tenido una dosis tradicional de queja y expertise en pobreza por los malos resultados del año dados a conocer oficialmente hace unos días. Fue una ocasión obligada para el repertorio de conocedores y críticos en la materia.

Hace años me contó Luis Rubio que un conocido economista norteamericano llamado Michael Novak confesó, durante una conferencia, que le impresionaban los muchos libros dedicados a la pobreza que había visto en librerías de la Ciudad de México. Dijo que era importante entender la pobreza pero más lo era entender de la riqueza, ya que sólo ésta puede acabar con aquélla.

En su ensayo dominguero, Calderón el de los monos inteligentes recordó que hay dos leyes en vigor en México: la que limita la inversión y la que prohíbe el déficit público. La crisis terminará abrogando una de las dos: o se permite la inversión o se autoriza un mayor déficit público, pues los dineros del gobierno no alcanzarán para todo. Cuál de las leyes se cancela constituye, dice Calderón, “una decisión toral del estado: permitir ricos o permitir pobres”.

La inversión creará ricos y riqueza; el déficit público, pobres y pobreza.

Durante el sexenio de Fox tuve acceso a un estudio de Pemex sobre sus escenarios de crecimiento. Uno de ellos contemplaba el desarrollo de la empresa en condiciones de reinversión de sus excedentes y apertura a la inversión privada. Calculaba un crecimiento equivalente a 4 puntos del producto interno bruto (unos 360 mil millones de dólares por año).

En lugar de buscar ese Pemex rico, el Congreso puso a Pemex a construir una refinería cara que empobrecerá a la empresa.

Pero la pobreza, como dice Calderón, tiene algo de necesario para los tejidos de nuestra vida pública. ¿Qué haríamos sin los pobres? ¿Qué haría la mitad del gobierno que gasta en ellos? ¿Qué harían los partidos y los redentores del pobrismo?

Hace muchos años, luego de discutir con la reportera de un diario de izquierdas, concluyó, horrorizada: “¿Entonces lo que tú quieres es un país de consumistas?”.

Un país de consumistas con expertos en cómo gastar frívolamente podría ser mejor que un país de pobres con expertos en cómo salvar a los pobres.

Godoy sí es narco

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Con toda razón, entre la clase política mexicana crece la duda sobre el futuro y destino de uno de los más visibles narcodiputados a la próxima Legislatura de San Lázaro. Nos referimos a Julio César Godoy Toscano, hasta hoy diputado federal electo, por el PRD.

¿Qué va a pasar con el hermano de Leonel Godoy, gobernador de Michoacán, a quien las autoridades federales vinculan como presunto socio de La Familia Michoacana? ¿Acaso los aparentes nexos de Godoy Toscano con el narcotráfico y la delincuencia organizada no lo descalificarán para llegar a San Lázaro? ¿Qué autoridad debía ser la encargada de parar por la vía del derecho el proceso de convertir en diputado federal a un presunto criminal?

Para fortuna de todos, la Secretaría de Seguridad Pública federal y la PGR muy pronto podrían responder las interrogantes anteriores —y a los perredistas que aún hoy cuestionan el poder del cártel de La Familia en Michoacán—, y las dudas sobre el estatus legal del diputado federal electo, Julio César Godoy Toscano, con evidencias contundentes que, además, involucran a buen parte de la clase política michoacana, sobre todo en los órdenes estatal y municipal.

Y es que para los que —con toda razón— reclaman insistentes “¡Pruebas, pruebas!” contra Julio César Godoy; para los que dudan del peso de la narcopolítica en el estado de Michoacán, y para quienes desestiman la influencia de La Familia en la política y el ejercicio del poder público en tierras michoacanas, la SSP federal tiene en sus manos respuestas que difícilmente podrían ser rebatidas sobre los vínculos de Godoy con La Familia.

¿Qué tal muchos minutos —horas, incluso— de evidencias irrefutables en las que cabecillas de La Familia diseñan estrategias políticas, de apoyo de candidatos a puestos de elección popular, dan órdenes a alcaldes, dictan sentencias y hasta benevolentes perdonan una que otra vida? Y entre esos largos minutos de evidencias irrefutables, los Godoy —el gobernador Leonel y su hermano Julio César— son tema recurrente.

Pero no es todo. Julio César Godoy Toscano no aparece sólo de oídas —como tampoco alcaldes y otros hombres de poder—, sino que el propio diputado electo por el PRD le reporta a uno de los cabecillas de La Familia.

¿Y por qué la autoridad federal no hace públicas esas evidencias?, se preguntarán algunos incrédulos. La respuesta es elemental. Porque en política —y la impartición de justicia es política— todo tiene sus tiempos. Y por eso, al tiempo.

EN EL CAMINO

Por cierto, la Secretaría de Seguridad Pública federal suma aciertos en la lucha contra el secuestro. Ahora capturó a los secuestradores y asesinos de Silvia Vargas. ¿Y la PGJDF? Sí, de cuentacuentos.

Triste, pero cierto

Manuel J. Jáuregui
Reforma

Nos parece increíble que el Gobierno anuncie un supuestamente ambicioso plan de inversión, el cual incluye la construcción de una refinería, y que esta obra -"la joya de la corona" del Plan Sexenal- no pueda ni siquiera arrancar porque no sabe aún dónde la va a poner.

Toda la faramalla del "concurso" para escoger el mejor lugar para este proyecto ha resultado un albur, ya que meses después del anuncio, la misma burocracia que ahoga al ciudadano ha tomado como rehén al Gobierno mismo y ahora éste no puede ni siquiera avanzar con sus planes, atorados en la tramititis y en las confusas reglas de propiedad que tenemos en este país.

¿Cómo construir una onerosa refinería si ni siquiera cuentan con los terrenos en los que piensan ubicarla?

¡Ésta no es la manera de conducir un negocio!

¡Y menos uno tan grande e importante como el que monopoliza nuestros hidrocarburos!

Mientras aquí en México PATINAMOS EN EL LODO y no logramos arrancar los proyectos que tienen como propósito no sólo estimular la economía sino, además, evitar la costosa importación de gasolina, nuestros competidores globales nos están haciendo garras con su crecimiento y eficiencia.

Ellos sí funcionan como empresas, pues son productivos y eficientes. Para muestra tenemos Petrobras en Brasil.

Esta empresa, el equivalente brasileño de Pemex, pero mucho más fregona, arrancará en breve NO UNA, sino CINCO refinerías merced a un ambicioso plan de inversión que contempla el gasto de 174 mil millones de dólares en los próximos cinco años.

Como parte de este proyecto, Brasil se ha propuesto, además de poner en línea nuevos yacimientos petroleros, generar más electricidad y construir una nueva red de gasoductos en su país.

No es sólo que estemos perdiendo el tiempo (y la credibilidad del Gobierno) con esta garrafal falla sino que además estamos perdiendo oportunidades de ganar en competitividad ante nuestros rivales por los mercados de exportación.

Mientras Pemex pierde producción, ingresos y se atora de tal manera que hasta arrancar "su" proyecto del sexenio le cuesta trabajo, las demás empresas contra las que competimos avanzan a pasos agigantados y nos están dejando muy, pero muy, atrás.

Llama poderosamente la atención que el Presidente Felipe Calderón tolere tanta indecisión e ineptitud y no se percate del pésimo papel que está haciendo la mayor parte de los funcionarios que nombró y que lo están haciendo quedar requetemal.

Se rumora que puede pronto haber relevos en varias de las carteras del Gobierno, lo cual sería una buena noticia siempre y cuando existiera la certeza de que el Presidente dispone de unos "superfuncionarios" calentando en la banca.

Dudamos mucho que éste sea el caso, ya que el Presidente acusa una inclinación, que borda en lo obsesivo, por elevar más allá de su nivel de incompetencia (el principio de Peter) a sus incondicionales.

El estrepitoso fracaso de Germán Martínez al frente del PAN representa una muestra de esta obsesión presidencial por el "subditismo".

Pero el relevo de Martínez ya de plano acusa en forma clara lo grave de ese padecimiento: después de que Martínez destrozara al PAN, el Presidente recurre por la misma vía del dedazo a su ex secretario particular César Nava, quien no dudamos sea un buen muchacho, pero de ninguna manera posee la estatura o el carisma de un LÍDER o un estadista conocido y respetado dentro y fuera del PAN.

¡Es más de lo mismo que causó el daño!

Si el Presidente hace cambios en el gabinete para sustituir a los Martínez por los Navas den por seguro, amigos, que NUNCA se hará la refinería; que Pemex seguirá siendo la empresa corrupta e ineficiente que siempre ha sido y México seguirá sumido en el sótano del Tercer Mundo.

Triste, pero cierto.

Hooliganismo mexicano

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

La victoria de la Selección Mexicana de Futbol el domingo pasado fue como un vaso de agua fría para un sediento en medio del desierto. Cinco goles a cero a Estados Unidos en una actuación extraordinaria, en su sentido literal: fuera de lo ordinario, a lo que nos habían acostumbrado los seleccionados mexicanos con partidos aburridos, desesperantes y desganados.

Pero el domingo, la historia fue diferente. Sí que había motivos para celebrar. No sólo se le ganó a un rival que ya le había tomado la medida al equipo mexicano sino que la victoria fue contundente y, con ella, se conquistó la Copa Oro de la Concacaf. Más todavía: los jugadores determinantes para la victoria fueron los de la nueva generación de futbolistas, los que ganaron la Copa del Mundo Sub 17 en Perú en 2005.

Había que festejar. Sobre todo en un país que atraviesa por una profunda crisis económica y de inseguridad. El triunfo de la Selección era como un bálsamo temporal a las múltiples desgracias de este año.

En la Ciudad de México los aficionados se congregaron en el Monumento a la Independencia, mejor conocido como El Ángel. El orgullo nacionalista estaba por las nubes. Sin embargo, algunos mexicanos confundieron el nacionalismo con la xenofobia. Aprovecharon la ocasión para ventilar su odio a los extranjeros, en particular a los estadunidenses, los llamados gringos, entendidos éstos como todo aquel con piel blanca y pelo rubio.

Eran aproximadamente cincuenta los hooligans mexicanos que gritaban “maten a los gringos”. Su lamentable diatriba era en contra de una familia de turistas holandeses a los que etiquetaron como los enemigos. Ellos, pacientemente, explicaban que no venían del vecino del norte sino de Europa. No importó. El color de su piel y pelo los condenaba ipso facto. A los Vrooijink los bañaron con espuma, los empujaron, les gritaron. A una de las jóvenes le exigieron que se quitara su blusa. Los holandeses escaparon “en medio de una lluvia de piedras, botellas de refresco y latas”. Al final, “les robaron celulares, relojes, anillos y dinero en efectivo, con un valor aproximado de 400 dólares”. Vive México, vive lo tuyo.

Por su parte, a un alemán “lo obligaron a desfilar como un gringo caído”. No importó que Florian Schulz dijera varias veces que él no era estadunidense. El color de su piel también lo condenó. Finalmente, la policía llegó y arrestó a 12 de los hooligans.

En Europa, el hooliganismo, vinculado con la pasión futbolera, ha estado relacionado con ciertos movimientos de corte racista como los skinheads que en la Gran Bretaña suelen atacar a inmigrantes paquistaníes y en Alemania reivindican al nacional-socialismo de Adolfo Hitler.

Es una pena que este tipo de movimientos también aparezcan en México. No nos confundamos. Una cosa es el orgullo nacionalista y otra muy diferente la xenofobia en contra del otro, del diferente, del que tiene una apariencia racial distinta, del que profesa una religión ajena.

Resulta muy lamentable que un juego como el futbol despierte sentimientos xenofóbicos y racistas. Odio del mexicano al güero que parezca gringo al cual, en el paroxismo de la celebración, agreden y roban. Es el mismo tipo de odio que me ha tocado ver en Estados Unidos en contra de los mexicanos que trabajan ahí, de sol a sol, para ganarse unos cuantos dólares. Les dicen despectivamente mexcrement, al combinar las palabras “mexicano” y “excremento” en inglés. No sorprende, entonces, que estos inmigrantes discriminados vayan al partido de la Selección Mexicana de Futbol y, cuando se entona el himno estadunidense, chiflen como muestra de su frustración.

Odio, puro odio, que se reproduce por todos lados y acaba eclipsando el juego del hombre que es el futbol.

La victoria de la Selección Mexicana el domingo fue como un vaso de agua para un sediento en el desierto.

El opio de las ideologías

Héctor Tajonar
htajonar@artemultimedia.com.mx
Milenio

El filósofo polaco Leszek Kolakowski, fallecido el pasado 17 de julio, fue uno de los pensadores políticos más destacados de la segunda mitad del siglo XX, así como uno de los principales historiadores y críticos del marxismo. Lo conocí en 1982 en el colegio All Souls, de la Universidad de Oxford, donde impartía un curso de filosofía política. En 1990 le hice una larga entrevista en el marco del primer Encuentro Vuelta, organizado por Octavio Paz un año después de la caída del imperio soviético. Le pregunté por qué consideraba que el marxismo había sido “la más grande fantasía” del siglo XX, como lo afirma en el epílogo de su magna obra Main Currents of Marxism, (T. III, 1978, p. 523). Resumo su respuesta:

Es innegable que el marxismo forma parte de la historia intelectual europea y por tanto debe ser estudiado y conocido, como innegable es también que en las obras de Marx se encuentran observaciones y análisis de la historia muy importantes. Sin embargo, el marxismo realizó predicciones fantásticas del futuro glorioso del comunismo en el mundo. Predijo el advenimiento de una nueva humanidad liberada, con el tono de las fantasías milenaristas. Enseñó también que el pasado debía interpretarse a la luz de ese futuro glorioso. Todo eso no pasó de ser una mera fantasía. Si consideramos las ideas principales del marxismo, ninguna de ellas es creíble. La teoría marxista del colapso del capitalismo como resultado de la tendencia descendente del libre comercio sencillamente es errónea. La idea de que el capitalismo había perdido su capacidad para promover el progreso técnico es exactamente lo contrario de lo que nos ha demostrado la experiencia. La revolución proletaria pronosticada por Marx nunca ha ocurrido y es improbable que ocurra.

El pensador polaco sostenía que el comunismo soviético “era una versión bastarda del ideal socialista”, sustentado en un gobierno despótico y legitimado por la ideología marxista-leninista-estalinista, que logró monopolizar la tradición socialista. ¿Sigue vigente el ideal socialista?

Por supuesto. Antes de la primera guerra mundial, el movimiento socialista fue el principal defensor de las instituciones y los valores democráticos, de la equidad legal, de la libertad cívica y del Estado de bienestar —instituciones sin las cuales sería inimaginable el Estado moderno. El movimiento socialdemócrata sigue vigente.

Kolakowski nos previno contra los excesos de la política: la ideología, la idolatría y la irracionalidad. Su pensamiento crítico ofrece el principal antídoto contra ellas, como lo muestran sus reflexiones acerca del fenómeno ideológico, reunidas en la colección de ensayos titulada La modernidad siempre a prueba, (Editorial Vuelta, 1990).

Kolakowski pensaba que las ideologías políticas tienen algunas similitudes con la fe religiosa: ambas están basadas en la creencia en dogmas que contienen verdades absolutas y, por tanto, son imposibles de rebatir para quien las profesa. “Lo que comparten los sistemas de creencias ideológicas y religiosas es que ambos pretenden imponer un significado a priori a todos los aspectos de la vida humana y que ambos están construidos de tal suerte que ningún hecho concebible —no digamos real— pudiera refutar la doctrina establecida.” (“Por qué siempre tiene razón una ideología”, p. 307) Es decir: las ideologías son inmunes a la evidencia de la realidad: si los hechos contradicen los postulados de la ideología, peor para los hechos.

Trátese de masas o de intelectuales, quienes sucumben ante una ideología lo hacen por la combinación de instinto gregario y pereza mental. “El atractivo intelectual de una ideología de pretensiones universales reside precisamente en ser tan fácil. Una vez aprendida, lo cual siempre se consigue en un dos por tres y sin esfuerzo, todo adquiere sentido y uno se convierte en el feliz poseedor de una llave que abre todos los secretos del mundo.” (p. 309).

El mapa ideológico del mundo se ha transformado durante las últimas dos décadas: la fusión de religión e ideología tiene su manifestación extrema en el terrorismo islámico, la original mezcla de comunismo y capitalismo en China refuta los paradigmas conceptuales acerca de la incompatibilidad de esos dos sistemas, y la ideología económica del libre mercado también se ha fracturado.

Las ideologías se han debilitado, pero conservan su esencia: ser instrumento y máscara de demagogos, así como alimento de soñadores. El pensamiento de Kolakowski nos enseña a no confundir ideas e ideales con dogmatismo político.

PGJDF: el enemigo en casa

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
El Universal

A Miguel Ángel Macera lo conocí hace más de un año, recién llegado al cargo de procurador. Julio Scherer Ibarra me buscó para ofrecerme platicar con él y conocerlo. Acepté y en un restaurante de la colonia Del Valle me encontré con un funcionario joven, dedicado y comprometido. Sigo pensando lo mismo de él y mantengo un trato cordial y profesional con el procurador capitalino.

En el embrollo que se ha vuelto la investigación del caso Martí, el fondo no es la disputa política entre el GDF y el gobierno federal —por lo demás real—, sino todo el funcionamiento de nuestro sistema de seguridad y procuración de justicia y la credibilidad de las instituciones; lo más útil ahora es atenerse a las pruebas, las evidencias, a los datos basados en investigación científica que nos acerquen a la verdad.

El lunes, con Carlos Loret, Carlos Puig, Raymundo Riva Palacio y Ricardo Alemán, fui invitado a una plática con el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna. Se nos presentó toda una explicación, con procedimientos, datos y evidencias del caso Martí.

Nunca se nos dijo ahí que la PGJDF mentía o que estuvieran mal sus investigaciones de ese crimen. Pero ante las evidencias mostradas, contundentes, era imposible no deducirlo. Escuché la voz distorsionada de uno de los secuestradores de Fernando al negociar el rescate de una víctima, justo la que siguió de Martí. El secuestrador —que la SSP identifica como Abel Silva Petriciolet— dice a los familiares del secuestrado, cuyo nombre me reservo: “Si no me pagas, como en el caso anterior, voy a matar a tu familiar… Tengo ahí llorando y arrastrándose al anterior (Alejandro Martí) por no pagarnos”.

Conozco de voz de Mancera sus argumentos. He revisado los expedientes de la PGJDF. Y de la confrontación de las dos versiones no me quedan dudas. Mancera se equivocó; si no deliberadamente, entonces lo engañaron los policías que le armaron el caso, con extrañas intenciones.

Esos mismos policías de la PGJDF recibieron, del abogado de Martí, Ernesto Mendieta, 5 millones de pesos para el rescate de su hijo, dinero que no pagaron, lo que causó la muerte de Fernando. También actuaron extrañamente en el caso Equihua, jovencito asesinado tras cortarle una oreja. Y aparecen en el fallido rescate de Yolanda Ceballos Coppel, en el que la filtración de información de la PGJDF a los secuestradores terminó en la muerte de la secuestrada y de Antonio Moreno Sánchez, subdirector de Antisecuestros, y de Julio Rincón Juárez, jefe del grupo de élite.

¿No será que los enemigos que el procurador y Marcelo Ebrard debieran combatir y desenmascarar no están en la SSP sino dentro de su procuraduría?