Consultor y profesor de la Universidad Iberoamericana
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Lo que quiso decir...
El Financiero
Si se compara la derrota del PAN y el triunfo del PRI en esta elección con las intermedias de 2003, no hay una gran diferencia. Es cierto que la pérdida y el triunfo son ahora mayores, pero aquí, en todo caso, no está el mayor de los retos que enfrenta el PAN. La dificultad más grande, esto sí hace diferencia para el 2012, es que a esta altura no están resueltos tres problemas:a) No se ve que el presidente Calderón, en el marco de la ley, quiera desempeñar el papel que le corresponde en el proceso electoral para elegir al próximo presidente. Él en este último proceso sólo participó de manera indirecta cuando desde Los Pinos se nombraron candidatos a diputados y gobernadores, pero una vez que esto ocurrió ya no hizo nada para apoyarlos.
De cara a 2012 no existe ningún dato que haga pensar que el presidente va a cambiar su actitud para ahora sí impulsar al candidato de su partido. No se trata de que violente la ley y utilice los recursos públicos, como en los tiempos del PRI se hizo desde la presidencia. Eso, está claro, no puede admitirse. Se trata de que apoye al candidato de su partido, aunque no necesariamente le simpatice, por medio del discurso y acciones que contrasten las posiciones y que hagan ver la diferencia con las otras fuerzas políticas.
Eso es lo que hacen todos los presidentes de los países democráticos. En la media en que el presidente no lo haga, no lo hizo ahora, nadie lo agrede, es cierto, pero salvo eso no obtiene ninguna ganancia y sí muchas pérdidas. Intervenir implica pagar un costo, el de la crítica de la oposición y de los medios, pero también la posibilidad de ganar. Se trata de hacer política y no sólo de evitarse problemas.
b) El PAN, que ahora se dirige desde Los Pinos, no integra a todas las fuerzas que lo componen y sólo da lugar a los miembros de la corriente que encabeza el presidente. El PRI, en la integración de todos los grupos, da lecciones a todos los demás y ahí radica una de sus mayores fortalezas. El PAN controlado por el presidente no sólo se ha negado a dar entrada a los que no son de su grupo, sino que se les ha marginado e incluso combatido.
Esa posición ha llevado a que el presidente sólo incorpore en el gabinete a los "incondicionales", pero no necesariamente a los mejores. En vez de sumar y desde el gobierno consolidar la unidad y fortaleza del partido, lo que se ha hecho es polarizar y dividir. Desde Los Pinos se pretendió conducir al partido como si no existieran los otros, que ahora son la mayoría. Es cierto que hoy están divididos y no han actuado como un solo grupo, pero están ahí.
Si el presidente no cambia de posición, lo previsible es que el partido llegue sin ninguna fuerza a la contienda de 2012. Lo que queda por hacer, hasta ahora que vaya a suceder, es que Los Pinos den vuelta de página, el daño ya está hecho, y asuman una nueva actitud donde poner su fuerza y condición para que el partido, también su gobierno, dé lugar a la participación de los integrantes de todos los grupos.
Los miembros del partido, no el presidente, son quienes deben nombrar a su nueva dirección. La gran tarea de la próxima presidencia del PAN, surgida del acuerdo de todos los grupos, es impulsar la unidad. El desánimo entre los cuadros y las bases del PAN es palpable, y sólo las acciones que promuevan la unidad podrán revertir, no sin dificultades, la actual situación. Si esto no se logra en los próximos dos años, el PAN y su candidato llegarán derrotados a la contienda presidencial.
c) Los posibles candidatos de PRI y PRD son visibles, pero no el del PAN. Es cierto que todavía van a suceder muchas cosas y nadie pude asegurar que Peña Nieto y López Obrador serán los candidatos de sus partidos. Lo que sí es cierto es que cada vez se hace más difícil que no lo sean y los dos trabajan intensamente en esa dirección. A los ojos del electorado, el PAN no tiene candidato y ante la ventaja de los otros partidos ya resulta difícil posicionarlo.
El PAN no se puede esperar a la elección interna de finales de 2011, para dar a conocer a sus candidatos. Desde ya deberían ser visibles los que aspiran a serlo. El presidente y su partido deben abrir el espacio para que esto ocurra en el marco de ciertas reglas, y de no hacerlo, harán todavía más profunda la desventaja que ya tienen. No vale el argumento de que cuando el ahora presidente Calderón fue candidato nadie lo conocía y superó esa condición y se hizo de la presidencia. Las condiciones son ahora otras.
Posdata:
El 9 de julio en L´Aquila, Italia, nació el G-14, que integra a los países del G-8, el G-5 y Egipto. En su constitución se argumentó que el G-8 ya "no es un formato idóneo, para establecer directrices" y que "la gobernabilidad mundial" requiere de este nuevo mecanismo, en el que participa México. Se dijo también que el G-20 resulta un grupo demasiado grande para discutir. Habrá que darle seguimiento, para ver su eficacia.
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