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Itinerario Político
El Universal
La mañana del 6 de julio los jefes del PAN despertaron con la esperanza de haber vivido —horas antes— una amarga pesadilla. Más que poema, el clásico de Tito Monterroso se hizo realidad. Sí, esa mañana el dinosaurio estaba allí.Y hasta entonces los jefes azules parecieron percatarse de que todos habían participado en una grosera simulación —fueron víctimas y victimarios— a lo largo de toda una década en la que perdieron doctrina y principios, congruencia y capacidad autocrítica y, al final, al partido. Y todo por una década de poder: de 1999 a 2009.
¿Y cuál fue esa simulación? Está a la vista de todos. Desde 1999 su discurso no fue más que una simulación de que eran los herederos del partido fundado por Gómez Morín en 1939. Pero todos sabían que en la práctica llegar al poder no sólo los hizo perder al partido, sino convertirlo en el partido del presidente. Vulgar copia del PRI.
Y hoy con un cinismo propio del doble discurso y la doble moral de la derecha, todos se quejan de que Calderón mangoneó al PAN, como si no lo hubiese mangoneado igualmente Fox. Desde éste, pasando por Creel, Espino y toda la pléyade de “apaches” azules se dicen furiosos contra el mangoneo que pretende Calderón del PAN. Pero cínicos olvidan que escupen para arriba. Vamos a los hechos.
En marzo 1999, ya como potente aspirante presidencial, Fox asaltó al PAN. Impidió la reelección de Calderón e impuso a Luis Felipe Bravo Mena. Entendió que para acceder al poder el primer paso era secuestrar al partido. Lo mismo que pasa en PRI y PRD. Fox mangoneó al PAN, al tiempo que Creel se creyó heredero de la Presidencial.
Por eso, para garantizar que sería el sucesor de Fox —y gracias a un manotazo presidencial—, Creel impulsó la llegada de Espino al PAN. Espino fue enviado por Fox. Luego se aliaron Fox, Creel y Espino, para reventar al rebelde de la familia, Calderón. Pero el hijo desobediente salió respondón. Junto con claque —sobre todo con Germán Martínez—, Calderón les arrebató el método de selección del candidato presidencial. Y con ello les ganó la candidatura.
Ya presidente, Calderón, como Fox y los presidentes del PRI, impuso al jefe del partido. Pero, insólito, el 8 de diciembre de 2007, Martínez ganó la presidencia del PAN con 330 de 341 consejeros. Aplaudieron que Calderón mangoneara el partido. Y hoy se quejan, gritan y patalean. ¿A poco no son cínicos, farsantes y simuladores? Son azules.
EN EL CAMINO
Sí, dicen que habrá un jefe panista de consenso. Al tiempo.
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