julio 10, 2009

Pecados y Penitencias

Ramón Alberto Garza
Dossier Índigo
El Universal

Soberbia: Germán Martínez se declaró poseedor de la verdad. Adoró al pragmatismo y renegó de los principios. Convirtió demonios priístas en arcángeles azules. Desoyó los lamentos de los padres fundacionales. Se alineó a lo peor y desterró lo mejor. Engañó al Señor, le vendió la gloria y lo llevó a su infierno.

Penitencia: Es el ángel caído de 2009. El índice de fuego con que apuntó a todos se volvió en su contra. Y su evangelio de “No pactamos con el narcotráfico” terminó consumiéndose en la hoguera de las inconfesables confesiones de algunos de sus impuestos candidatos.

Lujuria: Los gobernadores priístas no escatimaron los recursos de sus tesorerías para impulsar a sus candidatos a gobernador, alcaldes y diputados. Desde Nuevo León hasta Veracruz, pasando por Oaxaca y Puebla, Coahuila o Tamaulipas, la opulencia de sus campañas los hizo más poderosos. De 65 curules pasaron a 184. Desafiantes.

Penitencia: La testosterona política que producen victorias tan contundentes inflan los egos de los gladiadores y de pronto se sienten todos presidenciables. Habrá más demonios en la pelea y cada uno trae su trinche.

Gula: De la mano de Marianita, la cocinerita, Chucho Ortega y el PRD se quisieron merendar al Peje. Y sin traspasar su delantal del PRD, el tabasqueño se mudó a la cocina del PT. Y sazonó muy bien su receta ganadora de “Juanito”.

Penitencia: La mezcla de guisos y de sabores obligará al PRD a tomar una purga.

Envidia: Enrique Peña Nieto lo tiene todo. Es el “Golden Boy” de la política. Joven y guapo. Las televisoras lo adoran y La Gaviota también. ¿Alguien puede pedir más? Pues sí. Y en la elección 2009 se adueñó de los corredores Azul y Amarillo, bastiones tradicionales del PAN y del PRD.

Penitencia: La envidia que despierta entre sus rivales priístas rumbo al 2012 lo hará el blanco de intrigas y complots para ponerlo fuera de la carrera presidencial. Buscarán repetirle el infierno con el que descalificaron a su presidenciable antecesor.

Ira: La irresponsable muerte de 48 menores en el incendio de la guardería de Hermosillo desató la indignación en Sonora. Pero la aparición de los nombres de funcionarios y familiares de Eduardo Bours convirtió esa indignación en una ira que aún hoy no se contiene.

Penitencia: A pesar de su buena imagen que le daba la confianza de que el candidato priísta sería su sucesor, el gobernador vio cómo en unos días esa ira popular cobró su factura en las urnas. El PAN se fue al cielo y hará de Sonora su paraíso.

Avaricia: Está a disposición del mejor postor. En 2000 vistió de azul y en el 2009 de rojo. El Niño Verde sabe vender bien sus colores a cambio de esa sobrevivencia que le garantizan la pantalla y las aventuras de sus candidatos en las revistas del corazón.

Penitencia: Aunque crea que tiene facturado su partido hasta la eternidad, ya tiene vendida su alma al diablo. Se puso al servicio de unos cuantos y será útil mientras les sirva.

Pereza: Bajo el pretexto de acortar tiempos y garantizar candidatos triunfadores, el PAN abandonó las internas y convirtió el “dedazo” en su instrumento de selección de candidatos. Al más puro estilo priísta.

Penitencia: De sus 194 candidatos a diputados electos por “dedazo”, sólo 31 ganaron su distrito. Qué flojera.

0 comentarios: