julio 16, 2009

Romeo, Julieta y la pandemia

Juan José Rodríguez
El Universal

A Romeo y Julieta no sólo los mató el veneno y el odio ancestral de sus familias. Mucho tuvo que ver el caos generalizado por la epidemia del cólera que se desarrollaba en la fantasmal Verona de Shakespeare.

Ahí es cuando Julieta decide aprovechar la confusión para fingir su muerte y casarse en secreto con su amado, pero al estar Romeo en el destierro, Fray Lorenzo no alcanza a avisarle que todo consiste en una artimaña. La mala noticia viaja más rápido que el simpático clérigo montado en su burrita, según el tempo de Shakespeare y la escena que nos endilga Franco Zeffirelli.

Ya en la cripta de los Capuleto, horrorizado por la posibilidad del contagio —y los evidentes y contraproducentes resultados que siempre se suscitan cuando alguien pretende actuar en el lugar de Dios—, el fraile huye al descubrir el cadáver suicida de Romeo y deja a Julieta sola. Ahí ella mejor decide seguir su ejemplo y no desilusionar al amado, quien seguramente le aguardaba perplejo en el reino de las sombras.

La mentalidad actual ofrece una lectura más práctica: Julieta simplemente cometió el error de enamorarse de la persona equivocada. Romeo debió ser firme de carácter y volver a concentrarse en Rosalinda, quien fue el motivo que le llevó a colarse enmascarado en una fiesta a la que, de entrada, no había sido requerido. En esa reunión fue cuando se enamoró de Julieta y luego ardió Verona.

Sin embargo, el estado de psicosis de un periodo donde las epidemias eran consideradas castigo divino, pudo haber impulsado aún más en Julieta esa inconciente vocación suicida que todos tenemos. Shakespeare no da más detalles, pero no nos cuesta imaginar que, llegado el momento cumbre, tanto Romeo como Julieta debían haber estado afligidos por algunas muertes previas de familiares cercanos, debidas a la peste que pasaba su lengua purulenta por los rincones… Si todos en su mundo estaban muriendo, y la inminencia de la enfermedad era un asunto de semanas o días, ¿no sería mejor adelantarse en el camino y conmutar de una vez la azarosa espera?

Sumemos a este estado de susceptibilidad las recientes muertes de Teobaldo y Mercucio, ambos parientes de cada uno de ellos y enfrentados por su romance. Alguna culpabilidad subyacente aguardaba ahí, lista para el momento del autocastigo de los hijos desobedientes.

En los sesentas, era todo un drama contrariar a los padres; ahora imagínese usted en la época Isabelina, por no decir el tiempo en que acontece la historia. ¿Habrán tenido los amantes de Verona una depresión no diagnosticada y, por lo tanto, muy desatendida?

W. H. Auden, una verdadera autoridad en Shakespeare, dice que la tragedia de “Romeo y Julieta” nos conmueve y nos identificamos con ella porque está lo suficientemente lejana en el tiempo. Si el drama ocurriese con un suceso reciente, no nos vencerían las lágrimas, sino que hasta nos molestaríamos por su cercanía y el evidente oportunismo de los empresarios.

La postura de ambos personajes, en la que se confunde el amor con el romance, es indefendible por su desconocimiento de que el suicidio no es ético, a pesar de las advertencias de Dante, Paolo y Francesca. Los mártires religiosos y políticos cumplen su misión porque existe algo por lo que deben morir. Los confundidos adolescentes de Verona mueren porque “no hay nada por lo que merezca vivir”, en un criterio juvenil, obnubilado por la pandemia, la superstición, los prejuicios que siempre hemos tenido.

Otro suicida legendario, cuya muerte acaeció durante una epidemia y tuvo como trasfondo un conflicto amoroso, fue Pedro Ilich Tchaikovsky, quien murió en Tibilisi después de beber un vaso de agua no hervida. Él tenía conocimiento del riesgo que corría con su ingesta, pero un enemigo suyo estaba a punto de dar a conocer unas cartas donde se revelaba su homosexualidad, así que el creador del Lago de los Cisnes decidió inmolarse luego de una súbita decisión.

La pregunta hoy es: ¿deben dar especial atención los servicios de salud pública a la salud mental de los ciudadanos durante estas emergencias? Claro que sí. De hecho, esa debería ser su misión durante todo el año.