julio 15, 2009

San Fermines... Qué manera más cretina de perder la vida

Marielena Hoyo Bastien
producciones_serengueti@yahoo.com
Animalidades
La Crónica de Hoy

Este pasado lunes llegaron por fin a término los llamados “encierros de los sanfermines” que año con año, a partir de cada 6 de julio, se llevan a cabo en Pamplona, capital de Navarra, España, dando inicio a las 12 horas en punto con el lanzamiento de un cohetón -el famoso chupinazo- desde la Plaza del Ayuntamiento. Se trata de que cada día de los 8 que duran, y recurriendo a ejemplares procedentes de diferentes ganaderías, varios toros de lidia con promedio de 500 kilos de peso cada uno, son conducidos hacia la plaza donde por la tarde serán muertos salvaje y primitivamente durante una “corrida”, para más, debiendo antes lograr el recorrido, sobre adoquín, de poco más de 800 metros en 2 ó 3 minutos y en medio de jaloneos de cola, pellizcos y periodicazos por la parte humana, actitudes todas que provocan en los animales pánico, uno de los peores maltratos que cualquier ser vivo puede sufrir y que en su caso hace que lo toros reaccionen corriendo desaforadamente, cayendo y levantando ante una muchedumbre eufórica y hasta borracha, descontrolada por el miedo a partir de que se permite la participación de cualquiera en esta dizque “tradición muy española” y que por lo mismo no sólo se termina poniendo en riesgo la vida de los advenedizos en cuestión de segundos, sino la de los “mozos” experimentados, como fue el caso de este 2009 que le costó la vida y terriblemente empitonado por el cuello, a un joven de tan sólo 27 años de edad que dejó en solitud y desolación a sus padres y en pleno trauma a su novia que todavía no asimila lo que pasó.

Hay quienes aseguran que la nobleza de los animales ha dado como resultado de estos “encierros”, que de 1922 a la fecha sólo se tenga documentada la muerte de 15 personas por asta de toro. El resto, presumen, ha muerto por asfixia debido al aplastamiento de la multitud o a consecuencia de contusiones diversas. Sin comentarios pues…

Realmente nunca me he podido explicar por qué, existiendo fielmente grabado en la Sagrada Biblia (Salmo 50, versículo 10) que de Dios son todas las bestias del bosque y los millones de animales en los collados y que a todos, especialmente a las aves de los montes, los conoce bien y le pertenecen, casi toda fiesta religiosa correspondiente a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana deba incluir o de menos estar ligada a maltrato animal, muy especialmente en la zona hispano-parlante del Planeta, puntualmente en España, desde donde tan cuestionables costumbres fueron heredadas a un México ampliamente respetuoso de la fauna, a tal grado, que muchas especies eran consideradas deidades hasta antes de la Conquista, pero…

Menos todavía me explico cómo puede permitir la sociedad entera, la Iglesia de Pedro en particular y el resto de autoridades civiles y sanitarias, inclusive las administrativas por el costo económico que las pamplonadas representan, que la gente se divierta a costa del sufrimiento de un tercero, trátese de quien se trate, pero…

Peor todavía me resulta que actualmente, estando al frente de la Iglesia Vaticana quien lo está, un Papa que como buen alemán cultural y emocionalmente fue educado en el amor y respeto por los animales que en su presentación felina simplemente lo fascinan, NO HAYA PROCEDIDO A LA PROHIBICIÓN MUNDIAL DE TODO ACTO RELIGIOSO QUE IMPLIQUE MALTRATO A LOS ANIMALES O PONGA EN RIESGO LA VIDA en cualquiera de sus presentaciones. De no hacer algo Benedicto XVI, dudo que alguien más lo pueda hacer. Y… me dirán que son costumbres muy arraigadas en los pueblos; tradiciones imposibles de eliminar… sin embargo… muchos nombres desaparecieron del popular santoral por el vil plumazo de Juan Pablo I y nada pasó. De igual forma cambió la manera de ofrecer Misa y la del acto de confesión y la relación de los Ministros con los fieles, ¿luego entonces?

Y aunque quizás de entre todas las fiestas que implican maltrato y muerte de los animales, esta de los “encierros” posiblemente sea de las menos cruentas para con ellos, aún así, la miro por la parte humana fuera de toda proporción y rayando ya en la demencia, en el sinsentido, en la plena irracionalidad. Me pregunto en qué momento nos perdimos… aunque… después de ver el costo del traslado de equipo de Cristiano Ronaldo, el futbolista portugués que además provocó recientemente la reunión de 80 mil almas para verlo simplemente ponerse la camiseta y gritar una porra… todo puede suceder.

EN OTROS ASUNTOS MUCHO MEJORES cuéntoles que después de los varios intentos que hizo mi recordada Anabel Ochoa para que asistiera a ver la obra Los Monólogos de la Vagina, original de Eve Ensler bajo la producción de Morris Gilbert, por fin quien pudo convencerme de asistir fue mi querida y admirada de tantos años Janett Arceo que no está simpática y oportuna, sino lo que le sigue. ¡Cómo me hizo reír!... y reflexionar. Para más, me tocó en suerte la participación de mi alma gemela Susanita Moscatel, que a partir del miércoles pasado en que la ví en escena con motivo de las 5 mil 600 representaciones me pasó a la mayoría de edad con esa magnífica y graciosísima interpretación final que todavía le celebro. Encantadora, hábil y… conocedora. ¡Chapeau! Si los lectores, lectoras, no han visto la obra temiéndole a los excesos o por estar hartos, como me pasa, de que todo gira vulgarmente alrededor del sexo, les recomiendo no perdérsela por tratarse de un tema muy profundo e inmensamente ignorado hasta por las propias mujeres. De ahí tantos años en cartelera.