julio 08, 2009

¿Sólo Germán..?

Enrique Aranda
De naturaleza política
Excélsior

Aunque esperada, la apresurada renuncia de Germán Martínez a su cargo en Acción Nacional pareció más un golpe mediático orientado a evitar que los fuegos de la debacle en los comicios alcanzara a otros niveles, así como a desmontar la moderna versión de “la noche de los cuchillos largos” en su contra y de los suyos, que grupos de panistas inconformes preparaban aun antes de las elecciones, que un acto de responsabilidad y pago de costos, independientemente de que nadie, sino él mismo, haya asumido tal decisión.

Esto, en virtud de que, si bien es cierto que “alguien” debía pagar por el “tiradero” que, a su paso por terrenos del partido oficial dejó el “huracán electoral” del domingo y de que él encabezaba la lista de los posibles, nadie duda de que Germán no fue ni el único ni el principal causante de la derrota que, traducida en la pérdida de cinco de seis gubernaturas en juego y otros importantes enclaves “azules”, así como de aproximadamente 60 curules federales respecto a las 207 con que cuenta ahora, terminó por erosionar un liderazgo que, aceptemos, nunca acabó de ser lo fuerte que se requería… por falta de independencia en relación con quien le llevó a él.

Por ello es que, hoy, la renuncia de Martínez Cázares ha conmovido a pocos en el blanquiazul y que, luego del anuncio de la misma, se multipliquen propuestas y llamados a “rescatar el panismo”, a “devolverlo a sus orígenes reasumiendo los valores tradicionales” o, como asegura su antecesor en el cargo, Manuel Espino, a volver a empezar… a reiniciar un camino que, escasos meses antes de celebrar el 70 aniversario de su fundación, en septiembre próximo, fue violentamente interrumpido por las deplorables cifras que logró el “nuevo panismo” de los últimos años.

¿En verdad basta con la cabeza de Germán? ¿Dónde están las solidarias renuncias de quienes, desde la Secretaría General Adjunta del partido o la Secretaría de Elecciones —posiciones ambas del “fontanero” Jorge Manzanera— operaron mal la campaña federal y no pocas estatales, donde se perdió prácticamente todo? ¿Dónde la de quienes le convencieron de ignorar a la militancia para designar más de dos tercios de las candidaturas a los 300 distritos federales y la nómina de quienes, los más sin éxito, pugnaron por una gubernatura o una alcaldía?

Hoy, por el bien de México, parece necesario que Acción Nacional retorne a sus orígenes, a sus fundamentos doctrinales y a “su” manera de hacer política. También a ser un partido en el gobierno… y no del gobierno.

Asteriscos

* A más de uno, por cierto, ha llamado la atención la ausencia del supuesto aspirante a coordinar la bancada “azul” en la Cámara de Diputados, Francisco Ramírez Acuña, en las mesas de alto nivel donde se discute el futuro del panismo, y del gobierno, tras la debacle del domingo. ¿Será que está dedicado a organizar los mítines que en Casa Jalisco —contra el gobernador Emilio González— realizan las huestes de Eduardo Rosales, el aún líder estatal y, según muchos, su “más fiel escudero”?

* Mal se vio el coordinador de la fracción perredista en el Senado, Carlos Navarrete, y con él cinco legisladores más del “sol azteca”, al concurrir ayer a las oficinas centrales del IMSS para tratar de presionar a su titular, Daniel Karam, con el fin de que les “adelantara” información que, sobre el incendio en la guardería ABC de Hermosillo, éste deberá dar a conocer —en comparecencia ante la Permanente— hoy.

Veámonos aquí el viernes con otro asunto De naturaleza política.

¿Dónde están las solidarias renuncias de quienes operaron mal la campaña federal y no pocas estatales?

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