agosto 31, 2009

Felipe ya no es espurio; ni Andrés, legítimo

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Carlos Navarrete dialogará con Calderón
En Oaxaca, lista alianza de AMLO con AN


El tiempo, dice el refrán popular, “pone a cada quién en su sitio”. Y eso parece ocurrir entre el “espurio” y el “legítimo”, quienes antes y después de julio de 2006 llevaron al país a la más cruenta polarización que se recuerde en tiempos de democracia electoral.
Y es que ahora resulta que Felipe Calderón ya no es “espurio” y que López Obrador ya no es “legítimo”. ¿Qué tal? Bueno, para entender el galimatías en el que se han metido tanto azules como amarillos, vale recordar otro clásico de la cultura popular. A Rubén Blades y su éxito “Pedro Navajas”. Se acuerdan del estribillo que se hizo famoso en todo el mundo. “¡la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida!”.

Viene a cuento el tema porque ayer lunes se confirmó que Carlos Navarrete fue electo presidente del Senado —lo que por cierto adelantamos aquí el 17 de agosto pasado—, con lo que el guanajuatense ya está en la historia política mexicana al ser el primer senador surgido de un partido de izquierda que llega a tal cargo.

De larga trayectoria en la izquierda mexicana, Navarrete se dedicó a la política desde sus mocedades estudiantiles, en el extinto PST —partido que junto con otros era motejado como paraestatal—, y que fue pilar del nacimiento del PRD y de la corriente de Los Chuchos. Guste o no a sus detractores, Navarrete es uno de los políticos mas serios, congruentes y de los pocos autocríticos de la izquierda amarilla.

Y como la vida da sorpresas, al hablar de su nueva responsabilidad legislativa, Carlos Navarrete dijo sin tapujos que reconoce a Felipe Calderón como presidente constitucional, que en tanto presidente del Senado acudirá a los actos protocolarios de rigor y que impulsará el diálogo entre la representación del pacto federal en el Congreso y el jefe del Ejecutivo. Es decir, que Felipe Calderón ya no es espurio.

Pero la actitud de Navarrete no es novedosa y tampoco única. Su activismo político fue determinante para que el 1 de diciembre de 2006 se abortara la intención delirante de no pocos fanáticos de AMLO que intentaron meter bombas molotov al recinto de San Lázaro, lo que de no haber sido por el hoy jefe del Senado, pudo terminar en una verdadera tragedia.

Más allá del discurso bélico que todos o casi todos los amarillos exhibieron en la plaza pública contra el gobierno de Calderón —luego de julio de 2006—, no pocos legisladores del PRD entendieron que no podían romper el diálogo con el gobierno, y por lo bajo mantuvieron un diálogo permanente y fluido. Uno de ellos fue Navarrete. Está claro que los fanáticos de AMLO dirán que Los Chuchos y otros brebajes son traidores “al movimiento” de AMLO.

Pero seguro cerrarán “el pico” cuando sepan que por iniciativa de AMLO, está lista una alianza entre PRD y PAN —junto con otras empresas familiares como PT y Convergencia—, para impulsar la candidatura de Gabino Cue como gobernador de Oaxaca. El objetivo es impedir que Ulises Ruiz imponga sucesor. ¿No que el PAN era el diablo y los panistas lo más cercano a Satán? ¿O acaso ya no es el partido que se robó la elección? ¿O será “Juanito” el nuevo espurio?

En Oaxaca, AMLO no ve incongruencia, tampoco deshonestidad. Lo único que le importa es ganar. ¿Para qué? Porque en Iztapalapa se le pude caer la fuente de recursos públicos para su “movimiento”. Quiere asegurar otro “cochinito”, a costa de lo que sea, incluso aliado con el PAN, por sobre principios y doctrina. Pero tampoco esa deshonestidad es nueva. Ya AMLO intentó lo mismo, cuando ordenó que el PRD se aliara a la panista yucateca Ana Rosa Payán. La alianza estaba pactada, pero se fue a la basura cuando aquí advertimos la incongruencia de AMLO de aliarse a la ultraderecha azul. Hoy pretende hacer lo mismo en Oaxaca.

AMLO ya no es el legítimo, porque sus otrora mecenas no sólo le han retirado el financiamiento, sino que denunciado que desde la 60 Legislatura se le financió con millones de pesos. En el Itinerario Político de ayer dimos el dato, y los fanáticos soltaron el insulto fácil.

Ayer mismo, la ex diputada Ruth Zavaleta confirmó que desde la bancada del PRD se aportaban recursos públicos al “gobierno legítimo” de AMLO, como lo denunciaron legisladores amarillos que calcularon la desviación de dinero en cien millones de pesos. Otros legisladores de la saliente 60 legislatura pidieron transparencia en lo relativo a ese dinero. ¿Y saben cuándo se transparentará el cochinito de AMLO en San Lázaro? Nunca, porque la honestidad valiente fue demagogia. Por lo pronto muchos de los perredistas ya no lo ven como el presidente “legítimo”.

Mi hermano el pez

Pedro Ferriz
El búho no ha muerto
Excélsior

El Mati, querido y fiel amigo, insistió en que lo llevara. Mi mirada se quedó cautiva en el aparador instalado a la salida de un hotel en Ciudad Juárez. Entre trilobites, caracoles, restos óseos y expresiones de vida primitiva fosilizada montada en trozos de madera, mi imaginación se clavó en un pez Knigthia Coccana, que arrebató mis sentidos. Un “proyecto” primitivo de animal acuático. Bisabuelo de lo que hoy son los peces que surcan nuestros mares. Lo tomé entre mis manos y pasé mis dedos por su calcárea figura. De inmediato viajé 55 millones de años atrás en el tiempo. Si ese lapso fueran mil metros, la distancia que hoy nos separa del nacimiento de Cristo, resultarían 3.6 cm. Me clavé en lo que habrá vivido este animal y en un devaneo mental nado como si fuera él en las procelosas aguas de Chihuahua. Mar que dividía a América en dos. Desde Guerrero hasta los Grandes Lagos. Mi circunstancia era convulsa en la época del Máximo Térmico del Paleoceno Eoceno, en la era Cenozoica. La India se clavaba en Pakistán, Nepal y Bangladesh. Los Himalayas y el Everest estaban en plena gestación. Groenlandia e Islandia se moldeaban con voraces erupciones que engrosaban la atmósfera y el agua marina en el Polo Norte, allá por la Isla de Ellesmere, era de 20 grados centígrados. Vivíamos una especie de “calentamiento global”. Los insectos se adueñaron del planeta y su apetito voraz subió la temperatura. Por fortuna pululaba —yo, pez en un medio distinto. Variedades de seres raros nadaban en mi entorno. Animales de largos y delgados tentáculos. Medusas de descomunal tamaño. Eternos tiburones (prácticamente los mismos desde hace 200 millones de años). La abundancia de dióxido de carbono en la atmósfera enrarecía el ambiente. Mi visión era turbia… indefinida. Aguas rebotadas y pletóricas de helechos de un planeta joven e inquieto. Nadie sabemos lo que hacemos aquí. No hay nada racional en el planeta. Nadie. ¡Ni yo! La naturaleza cumple su función de ser… Callada, no nos participa. La naturaleza cumple su función de ser… sus intenciones. Los que estamos aquí, sólo percibimos la extraña sensación de estar vivos. Pesa la evidencia de que la Tierra con sus vacilantes continentes y mares, es un sitio destinado para alojar vida. Vida en forma animal y vegetal. Organismos sujetos a oxidación y envejecimiento. Conjuntos celulares que nacen para después morir. Infinitas veces morir. El obstinado proceso de la fecundación deja una huella inconsciente y a la vez… prometedora.

Pasó tanto tiempo para que me tomaras en tus manos. Del anonimato y una vida aparentemente inútil, de repente me ves y te veo. El encuentro es brutal. Todo lo vivido, así como la espera, valieron la pena. Un ser racional pensante escudriña en mi figura lo que fui. La evolución de todo llega a su meta. El hombre se adueña del planeta. Desplaza peces, anfibios, aves, dinosaurios. Vertebrados e invertebrados. Mamíferos y herbívoros. El resumen de todo se aloja en la mente del hombre. Llega quien comprende mi vida vagabunda. La de un aparente sinsentido como todos los demás. Sobre la Tierra ya no hay solo vida en su capricho. Surge el talento. La inteligencia. El concepto. Es el hombre que me toma entre sus manos… 55 millones de años después de cumplida mi misión de ser.

Aquí junto a mí tengo ahora en mi escritorio los restos fósiles de mi hermano “el pez”. Ya no le quitaré la mirada de encima. Trataré siempre de entender que si fue, fue para que yo fuera. Que sin él, yo tampoco hubiera sido. Que no hay prisa en los afanes de la evolución.

Pero ahora mi viaje es al futuro. ¿Qué pasará dentro de 55 millones de años? ¿Quién estará consciente de mi paso por la vida? ¿Cómo será entonces el ser que me tome entre sus manos? ¿Justificaré mi existencia en su trascendencia?…No hay prisa para entonces. Cuando esto sea, todo habrá de pasar y seguro que tendrá un porqué.

Nadie sabemos lo que hacemos aquí. No hay nada racional en el planeta. Nadie. ¡Ni yo!

¿Elegimos diputados o constituyentes?

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Cada tres años elegimos diputados. En su gran mayoría no son retrasados mentales, pero sí limítrofes. ¿Les pondríamos en sus torpes, incultas, barbajanas y ladronas manos la redacción de una nueva Constitución? ¡Jamás! Para eso deberíamos citar a elecciones específicamente ordenadas con ese fin. Pero en la práctica ocurre que los diputados nos imponen las reformas constitucionales que se les viene en gana. El resultado son modificaciones tan aberrantes como las pergeñadas en 2007 por quienes al ignorar hasta la diferencia técnica, legal, entre “electo” y “elegido”, introdujeron confusiones en el texto de la Constitución.

El procedimiento que siguieron fue tan atropellado, urgido por imponernos bozal, por acallar las voces que señalan el magno negocio en que se han convertido los partidos, la corrupción del Verde y el PRD, la insidia del PRI, la torpeza del PAN, que volvieron ilegal decir que la tajada de presupuesto que se sirven es insultante, ilegal señalar que una candidata tiene cinco actas de nacimiento, que un candidato fue acusado de malversación de fondos públicos en su último cargo, ilegal todo lo que no les guste. Los ciudadanos dejamos de tener derecho a estar informados acerca de la calaña de quienes nos quieren representar. Sólo podemos oír lisonjas. Y eso, así de aberrante, pasó a la Constitución.

Varios amparos se levantaron contra ese asalto en despoblado y todos fueron siendo desechados, uno a uno, porque los legisladores se habían blindado: al subir sus prohibiciones a la Constitución quedan a salvo de ser declaradas anticonstitucionales (palabra que la maestra Gordillo ha de contemplar con terror creciente y mortal pánico escénico: antituni… anitocio… antiticio… gulp). El lazo de lógica que nos tendieron parecía perfecto: la Constitución no puede ser anticonstitucional. ¡Ole!

Pero no vieron que en sus ansias por cancelar la libertad de información acerca de sus turbios pasados y pillerías presentes, la libertad de expresión y el derecho a votar y ser votado, habían dejado un tiradero en la cocina que delataba el asalto al refrigerador de donde se sirvieron a sus anchas. Un gran abogado, Fabián Aguinaco, señaló, no el atraco mismo, sino el incumplimiento de procedimientos para el atraco. Así elaboró un amparo que el Tribunal Colegiado correspondiente resolvió, por unanimidad, poner a disposición de la Suprema Corte para revisión del caso.

El promotor del amparo, Federico Reyes Heroles, considera que “se trata de una espléndida oportunidad para que la Suprema Corte de verdad se sitúe como una Corte Constitucional.”

Como conclusión de este caso, la Corte debe plantear a los legisladores no el robo sino el tiradero. No los 3 mil 600 millones que se repartieron sin tener que pagar ya ni radio ni TV, no los millones que nos cuesta su seguro médico privado (ellos, defensores del IMSS), el cuidado de sus cabelleras, de sus uñas, y los boletos en primera clase para ir una vez por semana a sus hogares, las notas de consumo en El Cardenal, teléfonos celulares y secretarias. No ese atraco, sino el desaseo e incumplimiento del procedimiento para reformar la Constitución a su antojo y perpetrar el atraco.

La Constitución, han señalado grandes constitucionalistas (aguas, maestra…), tiene ordenamientos inatacables. Uno es la igualdad de todos los mexicanos, abolida por la prohibición a ser candidato sin partido; otro es la libertad de expresión y la de información, también bloqueadas por cacos que volvieron ilegal llamarlos cacos.

Es la oportunidad de la Corte.

Crisis, influenza, sequía… y Jackson

Por si algo le faltara al presidente Calderón que torea crisis económica mundial, agotamiento de yacimientos de petróleo y baja en los precios, agujero fiscal, oposición de mala fe, influenza de nueva cepa, la peor sequía en 60 años… luego de sus declaraciones sobre la juventud que sin dios pierde el rumbo y se mata con drogas, Michael Jackson resulta asesinado por su médico. Cuide bien el Estado Mayor que no se le acerque un perro…

El PAN posee una inmensa habilidad para meterse en honduras. Hasta el gran Carlos Castillo Peraza, que tantos admiramos y quisimos, metió su peor pata cuando publicó aquellas cuentas de los miles de kilómetros que cubrirían condones alineados y el consiguiente daño ecológico… e imagen por demás cachonda. Ya no digamos cuando sonrojó a púdicos reporteros con la palabrota “chingaderas”.

Los 500 parásitos

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Está claro que cuando se habla de “los 500”, la referencia es a los diputados federales, cuya popularidad en todas las encuestas está en los últimos lugares, junto con los policías judiciales.

Lo novedoso es el adjetivo de “parásitos”, que muchos acreditan a diputados federales. Fuerte, sobre todo si se recurre a la Real Academia: “Parásito. Que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo”. Sin duda enojará a muchos de los nuevos diputados federales a la 61 Legislatura —de todos los partidos—, pero lo cierto es que tienen bien ganado el adjetivo.

Díganlo si no las siguientes perlas. El semanario Emeequis documentó que la saliente 60 Legislatura gastó —de 2006 a 2009— 12.72 millones de pesos en galletitas, café y leche; 6.8 millones en botellas de agua; 126 millones en comidas en eventos y vales de alimentos; 613 millones en boletos de avión; 670 millones de seguros médicos; 190 millones en teléfonos fijos, y 32 millones en celulares. Además, cada diputado recibe vales para gasolina, tarjeta IAVE para pasar gratis las carreteras, 45 mil pesos mensuales por asistir a su trabajo, 28 mil mensuales para ayuda ciudadana. Una perla de perlas. El diputado Francisco Javier Calzada, del PRD, pidió baño propio en su oficina de vicecoordinador, que costó 200 mil pesos. ¿Son o no parásitos?

No es todo. Excélsior documentó opacidad en 12% del presupuesto. Es decir, de los 5 mil millones que cuesta la Cámara de Diputados, los coordinadores apartan 600 millones, cuyo gasto no revelan a nadie, conocido como “asignación a grupos parlamentarios”. Y como —son ciudadanos “de otra especie”—, los diputados no sólo tienen fuero, sino que no pagan impuestos. Reciben ingresos limpios. ¿Son o no parásitos?

Pero existen más datos que ofenden a todos. ¿Sabe usted cuánto gana un diputado? Bien a bien, nadie lo sabe. ¿Por qué? Porque depauperan el dinero público hasta para pagar peluquero, dentista, y enfermedades de ex esposas, como ocurrió con un perredista. Por eso, Milenio calculó las horas trabajadas por sesión, de martes y jueves. Concluyó que ganan mil 869 pesos por hora laborada. Es decir, 160 veces el salario mínimo. ¿Son o no parásitos?

Los diputados de la 60 y ahora la 61 Legislatura son —igual que senadores, jueces, gobernadores, alcaldes y funcionarios federales—, la casta divina del Estado. Parásitos azules, amarillos y tricolores. ¡Basta!

EN EL CAMINO Perlas. ¿Saben qué cargo tendrá el diputado Noroña? De risa, velará por el orden del pleno. Y sí, también AMLO se llevó casi 100 millones de pesos de la 60 Legislatura. Ordeñó la vaca de las ubres de oro.

Edward Kennedy

Carlos Fuentes
Reforma

Hace tiempo, recibí en mi casa de la ciudad de México a Edward Kennedy. Un grupo de intelectuales y políticos mexicanos le interrogó y todo procedía con fluidez hasta que un inteligente y provocador amigo mío hizo una pregunta que criticaba directamente, no a la política de los EE.UU., sino a la nación norteamericana. En ese momento, Kennedy interrumpió la sesión y me dijo: -Vamos a cenar.

Entendí sus razones. Una cosa era criticar las políticas de los EE.UU. y otra muy distinta criticar a la nación: a lo largo de sus casi cincuenta años de actividad pública, Kennedy se gobernó por esta divisa. Atacó, revisó, propuso numerosas iniciativas de ley y políticas tanto exteriores como interiores pero jamás puso en duda la integridad nacional de los EE.UU. Criticó, en cambio, actos de gobierno que le parecían contrarios a la Constitución y las leyes, considerando que éstos eran el alma del país. Nunca cometió, en otras palabras, el error de considerar que la crítica política era contraria al país, sino que le era indispensable.

Esto explica, por ejemplo, que Kennedy fuese uno de los veintitrés senadores que votaron en contra de la decisión de George W. Bush de invadir Irak. El tiempo le dio la razón. La guerra contra Irak era una guerra por el petróleo y por la hegemonía, no parte del combate a Al-Qaeda, razón espuria, entre otras igualmente inválidas, de la invasión: Al-Qaeda no se encontraba en Irak porque el dictador Sadam no lo permitía. Ahora, Al-Qaeda sí opera en Irak.

Se opuso, también, a la venta de armas al dictador chileno Augusto Pinochet y favoreció las sanciones al régimen fascista del apartheid en África del sur (régimen apoyado por Dick Cheney). Las iniciativas de ley del Senador Kennedy se refieren a los derechos civiles, los refugiados, el derecho al voto, la educación pública, el salario mínimo, el poder judicial, la seguridad social y la capacitación laboral.

Destaco dos temas. La última vez que conversé con Kennedy fue durante los funerales de nuestro común amigo, el gran novelista William Styron, en la Catedral de San Patricio en Nueva York. Estaba preocupado por el destino de la legislación protectora del trabajo migratorio, toda vez que la iniciativa más razonable, la ley Kennedy-McCain, había sido archivada por el Congreso. Pero el tema persistía y Kennedy no cejaba en buscar una solución que beneficiara tanto a la economía de los EE.UU. como al propio trabajador migratorio. La posición de Kennedy consistía en legalizar a los trabajadores mexicanos presentes ya en los EE.UU., imponerles obligaciones a los empleadores y sujetar a los futuros solicitantes de trabajo a estrictas condiciones jurídicas de ingreso. Nada se gana, opinaba Kennedy, con penalizar a los trabajadores que ya están en los EE.UU. Se trataba más bien de ofrecerles caminos a la legalización y eventualmente a la ciudadanía. Yo insistía en otra obligación: la de ofrecerles trabajo en México para que no se vean obligados a emigrar. En mi concepto, enviar trabajadores a los EE.UU. para que a su vez envíen remesas a México es una práctica explosiva cuando el trabajador no puede emigrar y no encuentra trabajo en México.

Otro importante tema destacado por Kennedy fue el de la cobertura de salud en los EE.UU. Al contrario de casi todos los estados europeos, los Estados Unidos de América carecen de protección médica universal para sus ciudadanos. Ésta, que fue preocupación central de Kennedy, es atacada por los intereses privados que, con virulencia creciente a raíz de las iniciativas del Presidente Obama, hablan de "socialismo" y, a instancias de la inefable Sarah Palin, de "asesinatos de ancianos". Todo ello oculta los grandes intereses de las aseguradoras que cancelan los seguros de alguien que se enfermó de cáncer: veinte mil pólizas canceladas en California en los pasados cinco años, ahorrándoles a las compañías aseguradoras trescientos millones de dólares. El aumento exorbitante del precio de las primas a compañías con un solo empleado mortalmente enfermo. La eliminación de miles de derechohabientes por razones "técnicas" a fin de ahorrarse el pago de gastos médicos. Y un largo etcétera.

Obama y Kennedy se han preguntado por qué motivo los EE.UU. no pueden tener un sistema de seguridad sanitaria comparable a los de Francia, Alemania o Escandinavia -seguramente naciones "comunistas" bajo el fleco de Sarah Palin-. La arbitrariedad terrorista ("Obama es Hitler"), la agitación pagada y provocada, los llamados al odio del lamentable líder de una derecha derrotada, el locutor Rush Limbaugh, adquieren un tinte sombrío a la luz de las iniciativas modernizantes de Obama y de la trayectoria de Kennedy. Ojalá que la desaparición de éste sirva para despertar el ánimo de demócratas y republicanos libres de brujerías ultraderechistas.

Y queda en mi ánimo el recuerdo no sólo de un gran político demócrata, sino de un hombre sonriente, activo, que veleaba con una mezcla de riesgo y seguridad y que gustaba de jugar un fútbol recio y echarse de cabeza a una piscina helada, amén del disfrute de un martini, igualmente frío.

Descanse en paz.

La eficaz convicción

Jesús Silva-Herzog Márquez
Reforma

Edward Kennedy salió del hospital para pronunciar su discurso en la convención demócrata. De ahí, de regreso al hospital. Al cáncer se había sumado un repentino ataque renal. Le quedaba un año de vida y estaba dando su penúltima batalla: lograr que Barack Obama ganara la Presidencia de Estados Unidos. Había intervenido en el proceso de primarias en un momento decisivo de la contienda demócrata. Todo el prestigio de un hombre y todo el peso de un nombre llamaban a votar por el joven senador de Illinois cuando todavía el aparato estaba de lado del clan Clinton. La presencia del legendario senador en el Pepsi Center de Denver encendió al auditorio. Miles coreando un solo apellido: Kennedy. Rendían tributo a una familia, pero sobre todo a su último representante. Atestiguando el homenaje de los demócratas, me percaté que un partido ha de ser un banco de orgullos comunes. Orgullos que se nutren de ideales y realizaciones. La presencia de Kennedy en el evento era incierta. Su enfermedad era grave. Unas semanas antes había recaído. En la víspera no era seguro que pudiera dirigirse a la convención. Finalmente logró imponerse a sus médicos y escaparse a la fiesta. Se sabía que su discurso no era solamente una celebración del abanderado del partido sino, en buena medida, su despedida. Su mensaje fue, en efecto, un testamento: el patrono del liberalismo norteamericano entregando la estafeta a una nueva generación.

Pasó toda una vida en el Senado. Llegó en 1962 cubierto por el descrédito. Tenía 30 años, era el hermanito del Presidente, lo habían corrido de la universidad por haber hecho trampa en un examen, se le veía como un muchacho inexperto que usaba su apellido para trepar. Al morir se le reconoció como uno de los más eficaces senadores del siglo XX en Estados Unidos. Su vida estuvo marcada por la tragedia pero también por el escándalo. Sufrió el asesinato de dos hermanos y la muerte prematura de tres sobrinos. Fue también responsable de la muerte de Mary Jo Kopechne, ahogada en su coche sin que él le prestara ayuda ni reportara el accidente. Ganó todas las elecciones en las que participó para el Senado pero fracasó en su único intento por ganar la Presidencia. Esa mezcla de heridas del destino y cuchilladas a mano propia alejó la tentación de la Presidencia en el último tramo de su carrera. Sus fiascos fueron una bendición (uso palabras suyas): eliminaron la obsesión por la política singular y lo concentraron en labores de asamblea. Se convirtió así en el gran maestro del oficio legislativo. No fue, como sus hermanos, héroe ni mártir: fue un gran político, el mejor de los tres.

El homenaje al "león del Senado" desborda a su partido. Sus adversarios se han unido a la celebración del estadista legislador. Conservadores y liberales reconocen sus grandes talentos, su abundante producción legislativa, su disposición a cruzar la línea de la ideología, su calidez personal, su capacidad para reírse de sí mismo, su resistencia vital. Entre los elogios que se han escuchado en días recientes se destaca, por una parte, su fidelidad ideológica y, por otra, su genio para la negociación. Unos alaban al mejor exponente del progresismo demócrata, otros al político eficaz. Fue siempre leal a esa versión norteamericana de la izquierda comprometida con el ensanchamiento de los derechos y la promoción de la justicia a través del brazo del Estado. De los tres Kennedy, Edward fue, sin duda, el más izquierdista. No creyó en el fin de las ideologías; no sucumbió al imperio de la era conservadora. No aceptó nunca la divisa de Reagan de que el gobierno era el problema, no la solución. Resistió a la marea reaganthatcheriana; vio la acción del poder público como la gran palanca de transformación social. Pero no lo han honrado solamente quienes compartieron su credo. Los republicanos se han unido a la celebración porque vieron muchas veces en Ted Kennedy al profesional de la legislación con el que podían tejerse acuerdos sustanciales. Ahí radica la grandeza política de Edward Kennedy, su gran legado. Fue un político de convicciones sin dejar de ser un político de resultados. No fue un hombre de grandes ideas. Nunca compitió con el encanto de sus hermanos. Fue el amo de la minucia legislativa. En ese territorio del estatuto, el procedimiento, el párrafo y el inciso reinó como nadie: ahí, en el detalle de los bocetos, en la aparente trivialidad de los enunciados legales supo pactar con los adversarios para defender su proyecto.

Se ha sugerido que la política de la convicción se opone a la política de la responsabilidad. Se ha dicho que la congruencia es el precio que se paga por la eficacia. El senador Edward Kennedy encarna la excepción: el gran representante de la izquierda demócrata fue, simultáneamente, el gran senador del Congreso norteamericano. El fecundo legislador no renunció a sus ideales, los impulsó vigorosa y eficazmente. Desistió, eso sí, de la política del paisaje para entregarse a la política del detalle.

El retorno de los brujos

José Antonio Crespo
Horizonte político
Excélsior

La elección de Francisco Rojas como coordinador de la bancada priista vuelve a sugerir lo que de tiempo atrás se viene especulando; que la influencia de Carlos Salinas de Gortari dentro del PRI sigue fuerte, y que está operando para alcanzar la nominación tersa de su gallo, Enrique Peña Nieto, como candidato presidencial. Hay varios elementos que pueden inferirse del nombramiento de Rojas. Cabe pensar que la indecisión que Beatriz Paredes mostró durante semanas no respondía (o no exclusivamente) a un dilema estrictamente personal para elegir entre ser coordinadora de la diputación tricolor o concluir su ciclo como lideresa del PRI. Más bien parece que estuvo sondeando entre la cúpula priista si contaría con la mayoría de los votos legislativos. La decisión última no radicaba en Paredes, sino en sus pares, es decir, los diputados. Puede colegirse que Paredes no tuvo el respaldo necesario, precisamente porque hay alguien con más poder, e interesado en mover sus fichas para amarrar su propia candidatura: el gobernador mexiquense. Y ese personaje cuenta con el respaldo y los buenos oficios para operar ese propósito dentro del PRI: Salinas de Gortari. Por ello se le vio a éste en Oaxaca, negociando con Ulises Ruiz a nombre de Peña Nieto, la designación del también mexiquense Rojas, pues el candidato del oaxaqueño era César Augusto Santiago. Para inferir que Rojas es aún un salinista en activo (lo cual no es una “acusación”, sino una descripción) no basta con ubicarlo como director de Pemex en ese gobierno, sino por un suceso más reciente; Rojas fue un emisario de Salinas en la casa de Miguel de la Madrid para obtener de éste su propia descalificación como una persona senil, cuyas declaraciones no habrían de tomarse en serio.

Hasta ahora, no he oído o leído a ningún analista negar que el nombramiento de Rojas refleje un paso más en la operación de Salinas en favor de Peña Nieto. En donde hay divergencia es en la forma de valorar que detrás de Peña Nieto esté Salinas (y muchos otros poderosos actores políticos y económicos). Muchos hacen un balance negativo del gobierno de Salinas, por las múltiples razones que lo llevaron a ser considerado como el “villano favorito” en estos años. Otros, en cambio muchos de ellos salinistas que salen de su madriguera o se quitan la capucha recuerdan y revaloran los logros y avances reales o ficticios alcanzados durante su gobierno. Tiendo a coincidir con los primeros más que con los segundos. Pero tanto la propaganda priista en general, como la salinista en particular, tendrán como telón de fondo el fiasco político y económico que representaron los gobiernos del PAN.

Que haya amplio acuerdo entre los analistas de que un eventual triunfo de Peña Nieto implicaría un retorno de Salinas, tiene un elemento positivo; en la medida en que se divulgue que detrás del mexiquense está el padrinazgo y respaldo de Salinas, por lo menos los electores no se llamarán a engaño en 2012. Eso no necesariamente es un obstáculo insuperable para el PRI. Baste recordar que los mexicanos del siglo XIX llevaron a la Presidencia a Antonio López de Santa Anna 11 veces. Por eso tan controvertido personaje es un espejo de lo que era México en esa centuria, aunque no nos guste reconocerlo. Y un eventual retorno del PRI al poder con o sin Peña Nieto como candidato, con o sin Salinas como sombra protectora reflejará también lo que somos los mexicanos del siglo XX y principios del XXI. Se dirá quizá que la comparación no vale por las enormes diferencias políticas y sociales que distinguen al siglo XIX mexicano del México de hoy. Pero justo por eso el regreso de Salinas no sería directo ni total, sino parcial y transversal. El sistema político no es el mismo, desde luego, pero no estoy seguro de que nuestra cultura política sea radicalmente diferente hoy que hace dos siglos.

Muchos ciudadanos todavía son muy proclives a decidir su voto a partir de criterios frívolos, como puede ser un físico atractivo o un romance de telenovela. Es cierto que eso es propio de los segmentos políticamente más desinformados de la población. Sí, pero son la mayoría. Y otros ciudadanos suficientemente informados han decidido devolver su voto al PRI por razones más sofisticadas: la falta de opciones eficaces en los partidos que enarbolaron la bandera democrática para dejarla caer apenas llegados al poder estatal o federal. ¿Cómo responder a quien ahora se inclina por el PRI cuando pregunta qué se ganó con los gobiernos del PAN, o qué se puede esperar de una izquierda fracturada? En su más reciente encuesta, el Gabinete de Comunicación Estratégica no sólo arroja una intención de voto superior para el PRI, sino que el tricolor es también la segunda preferencia de los simpatizantes panistas.

Se dirá que falta mucho para la elección presidencial como para dar un hecho, tanto la candidatura de Peña Nieto como su eventual triunfo en la elección constitucional. Es cierto. Pero los vientos soplan claramente a favor del mexiquense. Bastarán algunas encuestas más que confirmen la enorme distancia entre Peña Nieto y sus rivales internos, para que las fuerzas vivas del priismo se inclinen por el nuevo adalid. Ante lo cual, probablemente los propios rivales del gobernador terminen por pactar, para dar lugar a una nominación tersa, que eleve las probabilidades del retorno del PRI. En la misma lógica, otros actores y personajes no priistas pero sí gobiernistas, que no es lo mismo, harán lo propio elevando en esa medida las probabilidades de amarrar esa candidatura. Y más allá de los apoyos priistas y gobiernistas que logre congregar Peña Nieto, está el hecho de que no se ve a nadie que se le ponga enfrente, ni en el desgastado y desprestigiado PAN ni en la fragmentada y rijosa izquierda. Por lo que, para que tal ominoso suceso (el retorno de los brujos) no se concrete, tendría que ocurrir algo extraordinario. Algo que hoy no se vislumbra en el horizonte.

Muchos ciudadanos todavía son muy proclives a decidir su voto a partir de criterios frívolos, como un físico atractivo o un romance de telenovela.

El carnaval de Juanito

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Rafael Acosta, Juanito, delegado electo de Iztapalapa, la mayor demarcación del Distrito Federal (2 millones de habitantes, tres mil millones de pesos de presupuesto) es el personaje de la temporada mediática, el rey absoluto de sus 15 minutos de gloria.

Juanito es el último acto de la gran comedia de Iztapalapa, esa risotada de la vida real hija del afán de saltar por encima de las restricciones de la contienda democrática.

La mecánica es así: un candidato del PT (Juanito) se compromete a dejar en manos de una ex candidata del PRD (Clara Brugada) la delegación que él gana en las urnas gracias a la movilización encabezada por un líder (Andrés Manuel López Obrador), que pertenece por igual al PRD y al PT, y hace campaña por ambos y contra ambos partidos en distintos distritos electorales.

Juanito acepta en un mitin la maniobra propuesta por el líder de renunciar cuando gane, pero luego del triunfo empieza a pisar el palito de la fama, a poner condiciones y a desconocer lo pactado.

Se entiende que Juanito sea un espectáculo irresistible, entre otras cosas porque habla de sí mismo en tercera persona y se dice listo para ser no sólo delegado de Iztapalapa, sino jefe de Gobierno de la ciudad y hasta Presidente de la República.

Noticia es, desde luego, continua sorpresa y segura carcajada, cosas difíciles de rehusar para nadie. Lectores y entrevistadores acuden a él con un retintintín de burla, el guiño de complicidad que se hacen entre sí quienes atestiguan las ocurrencias de un loquito que profiere sin embargo, en su inconciencia, verdades de a kilo.

Juanito es el rey bobo de nuestro carnaval político, el tonto listo del pueblo. Hay algo irresistible pero también algo malsano en su consagración noticiosa.

El auge mediático de Juanito lo exhibe a él pero algo dice también como retrato involuntario de los medios y su disposición a crear, levantar noticias donde sea, incluso en el delirio de un personaje que linda con la condición de minusválido, ebrio como está, además, del licor adulterado de su notoriedad que le sirven a cubetadas los propios medios

No me olvido de que Juanito es también un golpeador al servicio de los políticos que lo han encumbrado, y a los que ahora desconoce en una regocijante reciprocidad en el arte bajo de usar y tirar: justicia poética.

Pero hablo de otra cosa: de la calidad del debate público que alimenta la elección de estas glorias mediáticas.

Una salida digna

Denise Maerker
Atando Cabos
El Universal

Hay una salida digna para la Presidencia luego de la derrota simbólica que le asestó el PRI al obligarlo a cancelar la ceremonia a la que convocó el 1 de septiembre en la mañana: Felipe Calderón debería presentarse en el Congreso a entregar el tercer Informe de Gobierno. Sería reparador no sólo para Calderón sino para una institución ridiculizada por tanta improvisación. Y es que fue por pura estupidez, aquí no hay malicia posible, que los mal llamados operadores del Presidente lo dejaron expuesto al convocar al (textual en la invitación) tercer Informe de Gobierno en Palacio Nacional a las 9:00 de la mañana del 1 de septiembre. Los priístas simplemente aprovecharon el banquete que les servían, y de entrada, sin mediar ni un día de la nueva Legislatura, demostraron dónde está la experiencia, el cuidado de los detalles, el poder. Y conste que no es un halago.
El error del equipo del Presidente es de una torpeza pasmosa: la hora es inadecuada —antes de que el Congreso se instale formalmente—, la convocatoria no estaba garantizada —no se planchó previamente la asistencia de las bancadas—, la redacción es provocadora —no se puede invitar al tercer Informe, a lo mucho a un mensaje con motivo de…—, y el envío insultante —vía internet.

Este es el tercer año en que el Presidente y su equipo no encuentran la forma de renovar el viejo rito del 1 de septiembre. Arrastran el pasado como un pesado bulto en vez de inaugurar nuevas formas. Las salidas han sido todas fallidas. El primer año, luego de una rápida entrega (12 minutos estuvo en la Cámara), el Presidente convocó en Palacio a una ceremonia de lectura del informe para los medios y en presencia únicamente de empleados suyos. Fue un remedo del rito priísta, un intento fallido de restauración de la grandeza presidencial, y se notó. El segundo año, mandó a Juan Camilo Mouriño a entregarlo, y ya. Y ahora, de entrada, la regaron.

Una ceremonia renovada que refleje los nuevos equilibrios democráticos y en la que una vez al año se reúnan todos los poderes de la República, sería saludable.

A la hora que escribo estas líneas, en Presidencia no han decidido qué hacer: si confirman la lectura en Palacio el día 2, si (penosamente) se abstienen de hacer algo, o si con un poco de audacia el Presidente sorprende encarando a los diputados. La verdad, esto último es poco probable, de buena fuente sé que lo llegaron a considerar pero les preocupa la presencia entre los diputados del petista Gerardo Fernández Noroña.

Increíble, pero en eso estamos.

agosto 30, 2009

Iniciativas contra la impunidad

Gabriel Said
Reforma

Debemos la democracia al crecimiento de la población moderna, una minoría que supone (aunque parezca inocente) que México puede ser un Estado de derecho; que las autoridades deben someterse a la ley y cumplir lo que ofrecieron; que el gobierno está para hacerle los mandatos a la sociedad, y no al revés.

La población moderna se reproduce poco demográficamente, pero se ha multiplicado culturalmente porque la libertad es contagiosa. Además, los viajes ilustran, tanto a los que viajan para conocer como a los que emigran por necesidad. Hace un siglo, había miles de mexicanos con exigencias cívicas. Hoy son millones, y eso inspira confianza en los años que vienen.

Desgraciadamente, la clase política está rezagada frente a la población moderna. No por taras congénitas, como algunos sospechan, sino por razones históricas. En las democracias que funcionan mejor que la nuestra, los políticos no son más inteligentes ni decentes que los mexicanos. La diferencia está en que allá no los dejan hacer de las suyas tan fácilmente. Hay instituciones públicas, asociaciones privadas, instrumentos ciudadanos y medios de comunicación que limitan sus desviaciones, incumplimientos y mentiras. En todos los países hay abusos del poder, pero no en todos hay tanta impunidad de las autoridades y los influyentes.

Todavía falta mucho para tener una red institucional y social que acabe con la impunidad en México, pero han estado apareciendo iniciativas notables, con mayor o menor éxito. El mayor ha estado en las leyes de transparencia, una iniciativa que parecía inocua y por lo mismo fue aprobada por todos los partidos, que ahora intentan lo que pueden para frenar su aplicación.

Una iniciativa reciente, también subestimada, fue el voto nulo: acudir a las urnas y votar en blanco, para manifestar el descontento con todos los partidos. Desconcertó, porque se parece a la abstención; y, para efectos legales, el voto en blanco es un cheque en blanco a favor de los mismos que provocan el repudio. Pero está en un caso parecido al de una iniciativa anterior: las manifestaciones que exigieron seguridad pública. No tuvieron consecuencias legales ni consiguieron su objetivo. La inseguridad empeoró. Sin embargo, las manifestaciones de impotencia pesan por su misma impotencia. Una multitud silenciosa que vota en blanco es tan impresionante como una multitud silenciosa vestida de blanco.

Otra iniciativa notable, también considerada inocua, fue pedir a los candidatos que firmaran sus promesas electorales ante notario. El simbolismo es importante: las promesas se vuelven contratos que deben cumplirse, no propaganda que nadie toma en serio. Y pueden ir más lejos: dar pie para acciones políticas y legales. Los juristas del Observatorio Ciudadano deben ir perfilando desde ahora las acciones legales para demandar por incumplimiento a los que firmaron y no cumplan. Aunque las demandas no tengan mucho éxito judicial, el mero hecho de tomar en serio las promesas tendrá consecuencias políticas.

En México, hay obsesión por legislar y volver a legislar; como si reformar la vida nacional consistiera en cambiar la redacción de unos párrafos. Se ignora el hecho elemental de que las leyes que no se cumplen están ahí como si no existieran. ¿De qué sirve legislar penas mayores para el crimen, si los criminales rara vez llegan a la cárcel, y cuando llegan tienen a su servicio a las autoridades carcelarias? Ninguna reforma es más urgente que depurar los poderes públicos, despidiendo o encarcelando a los ineptos, mentirosos, corruptos o abusivos.

Los poderes federales, estatales y municipales no han demostrado capacidad de autodepurarse. Lo mismo ha sucedido con el PAN y el PRD, que desperdiciaron la ventaja competitiva que tenían por ser vistos como más decentes que el PRI. La depuración tiene que hacerse desde afuera. La presión ciudadana debe concentrarse en exigir a las autoridades el cumplimiento de las reglas que ya existen y las promesas que hicieron, no en promover nuevas reglas para ver si las cumplen.

Hay que multiplicar las iniciativas para no dejar impunes los abusos, incumplimientos y mentiras. Más allá del castigo electoral a los partidos cada tres años, hacen falta castigos diarios para los servidores públicos que no sirven. La Secretaría de la Función Pública ha sido un fraude para efectos prácticos. Hay que suplirla con servicios no gubernamentales dedicados a vigilar, denunciar y fundamentar juicios contra los delincuentes en el poder.

Una teoría simplona supone que los crímenes se explican por la pobreza, como si la impotencia de los pobres los llevara a poder lo que no pueden: superar su desánimo y sus inhibiciones morales, organizarse, adquirir tecnología de punta, desarrollar operaciones internacionales y comprar o intimidar a las autoridades. Los crímenes no se explican por la impotencia, sino por el poder. Hay que acabar con la impunidad de los delincuentes en el poder.

'Orgullosamente diles que es por ti' por Paco Calderón

Jóvenes por los derechos de los animales

Gustavo Larios Velasco
Presidente y fundador de Amedea
El Universal

Cuando era niño mi padre me llevó a una “becerrada” en un lienzo charro; la experiencia me dejó sensaciones de impotencia e injusticia que nunca pude olvidar. Yo ignoraba, al momento del traumático evento, que tales sensaciones eran compartidas por otros pequeños que, al igual que yo, y en formas diversas, estaban siendo presionados por sus padres para ver tales masacres.

Desde temprana edad me lastimaba el sufrimiento de los demás: niños de la calle, ancianos con rudos trabajos, perros famélicos o confinados a infames azoteas, burros cargados hasta casi no verse sus cuerpos, cadáveres amontonados de pollos, cerdos o reses en las carnicerías… la tristeza en la mirada de los animales de los circos, de los zoológicos o de las perreras. Llegué a pensar que únicamente yo sufría ante esas imágenes de abuso y que posiblemente algo andaba mal en mi mente, pues el resto de la gente pasaba ante ello como si nada, e incluso era capaz de reír y aplaudir ante el linchamiento de un becerrito.

Siendo adulto me enteré de que la patología estaba del otro lado: en la indiferencia o, más aún, en el gusto por el sufrimiento ajeno, y no en la capacidad de compadecer. Fui conociendo a mucha gente sensible y a expertos en la psique humana y en el razonamiento lógico, al tiempo que descubría literatura seria sobre el maltrato a los animales y el ambiente, la salud, la ética y la criminalidad, todo lo cual me reveló que mi preocupación por el sufrimiento de los animales era natural e incluso era prueba de salud mental. Aprendí también que la peligrosidad de un sujeto que tortura a humanos o no humanos es similar, aunque las legislaciones primitivas no lo contemplen así. Me di cuenta de que las nuevas generaciones tienden a rechazar a la crueldad, incluso teniendo a ascendientes taurinos o aficionados a la cacería, a palenques o a otras formas de abuso.

De hecho, la decadencia de la tauromaquia y de los circos con animales obedece en mucho a esa mutación generacional y, claro está, a las mayores posibilidades de comunicación que existen gracias a la tecnología y a la nueva apertura de los medios, lo que ha sacado a la luz la vergonzosa realidad de esos espectáculos.

Empresarios y viejos aficionados ya no pueden convencer a los jóvenes y niños de que clavar lanzas, arpones, espadas y dagas a un bovino, o destripar a un equino en una plaza donde se consumen incontables litros de alcohol, es algo artístico, y menos aún, de que eso deba continuar por simple inercia, como si fuera obligatorio que una sociedad se mantenga aturdida o enajenada.

En mi activismo a favor de los derechos de los animales por más de 15 años he conocido niveles inimaginables de maldad humana, pero al mismo tiempo se ha acrecentado mi esperanza en una sociedad más justa, pues la mayoría no está de acuerdo con la crueldad, sólo que muchos no saben qué hacer o desconfían de las autoridades para denunciar o para proponer cambios en legislación o en políticas públicas.

Hoy, cuando alguien pretende convencer a un estudiante de que “el toro no siente” o de que los humanos somos seres superiores y tenemos derecho de hacer lo que nos plazca con los demás animales, el fracaso suele ser rotundo. En los debates en los que he participado es recurrente la respuesta de los jóvenes: toreros y picadores deberían ser tratados igual que el toro para que entiendan lo que se siente. Aunque no se trata de lastimar a los torturadores, sino de evitar que éstos sigan haciendo daño, es claro que la respuesta de las nuevas generaciones alude en forma sencilla y lógica a la regla de oro de la ética: “No le hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran a ti.”

Algunos aficionados a la tauromaquia intentan convencer de que hay una diferencia entre su “fiesta” y las “pamplonadas” u otros eventos de abuso animal, tratando de atribuir a la primera ciertas virtudes “estéticas” o de “rito”, pero la verdad es que más allá de sus extrañas vanidades, las nuevas generaciones conciben a todo maltrato animal como un primitivismo a superar y piensan que sólo modificando nuestra actitud podremos garantizar la supervivencia del planeta.

Trabajando con niños en talleres en los que se les motiva a desarrollar su empatía con los seres vivos, o en foros con jóvenes, notamos la facilidad con que comprenden los derechos de los animales. Con frecuencia, estudiantes de diferentes carreras solicitan asesoría para sus trabajos escolares y a aun para la elaboración de tesis con el tema del abuso a los animales y sus derechos.

Un ejemplo de este fenómeno de la generación sensible es la realización del documental Bravo, de egresados de la Universidad Iberoamericana, campus Puebla, que decidieron crear un testimonio gráfico del salvajismo real de los “festejos” callejeros en Huamantla, Tlaxcala, donde imitando a las fiestas españolas de San Fermín, pero en una modalidad aún más cobarde, se tortura, agota y asesina a varios bovinos. En la “huamantlada” se rentan azoteas para que los visitantes observen cómo decenas de individuos envalentonados por el alcohol torturan animales, mientras algunos noticiarios de tv preparan alegres y superficiales notas sobre el número de lesionados que “heroicamente” enfrentaron a los “fieros toros”.

En Bravo las imágenes van más a fondo, pero además se integran testimonios que muestran la mentalidad de quienes forman parte de la masacre y de quienes, apoyándonos en la ciencia y en la ética, proponemos conciencia y dignidad en gobernantes y gobernados. Leyes y burócratas deberían ser instrumentos sociales para poner límites a la conducta criminal, pero no es así. Muchas autoridades son la primera causa del problema, pero en contrapeso, la nueva generación sigue empujando para bien, documentando, invitando a pensar, presionando hacia un México civilizado y no discriminador por especie.

Quizá las catástrofes en el planeta (inundaciones, maremotos, huracanes, sequías, desgajamientos de cerros), provocadas por los impactos ambientales antropogénicos, están obligando a nuestra especie a plantearse modelos distintos de desarrollo. Quienes han causado la destrucción podrán o no reflexionar, pero aquellos a quienes corresponderá vivir el nuevo y frágil escenario no tienen más que ver a la Tierra y a sus integrantes desde otra perspectiva, con menos egoísmo y prepotencia. Pero, más allá de lo que esté provocando en los jóvenes ese cambio de mentalidad, tal mutación es evidente y… esperanzadora.

Hay ecos del nacimiento del Universo

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

El origen del universo: no hay una pregunta más radical, esencia de todas las esencias, anterior a la vida, anterior a las estrellas… La especulación más antigua y la rama de la ciencia más reciente.

En el siglo VI a. C., Aristarco de Samos puso el Sol fijo en el centro del universo, con la Tierra, los planetas y las “estrellas fijas” a su alrededor. La idea, herética por mil años, fue recuperada en la Italia renacentista por Galileo, consolidada por Kepler y dotada de su fuerza de cohesión por Newton, que vio en la gravitación la fuerza que atrapa los planetas en torno al Sol y la que nos retiene en el suelo: una síntesis maravillosa producto de las matemáticas.

Con el descubrimiento del Big Bang, cuyos restos han sido detectados, supimos que el universo tuvo un principio… Al menos este universo. Nada sabemos, todavía, de otros anteriores de los que éste sea un rebote, el último por ahora.

Nature ofrece el más reciente atisbo a la infancia del universo. Un equipo internacional de científicos buscan las ondas de gravitación que debió producir el Big Bang. Realizan sus observaciones por medio del LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory). En 2007 se unió a la investigación el Interferómetro Virgo, en Italia.

Recordemos: el Big Bang es también el inicio del espacio y del tiempo. No había espacio dentro del cual ocurrió el Big Bang. No: ocurrió en una nada que incluye el espacio. Con el Bang comenzó a crecer el espacio y a correr el tiempo. Es en ese espacio primigenio, anterior al primer minuto, donde la gravitación primordial debió dejar sus rastros.

“Nuestros resultados son un gran paso hacia la detección de las ondas gravitatorias primordiales —arrugas en el tejido del espacio y el tiempo— que fueron creadas conforme el universo se expandió en los primeros momentos”, señala Lee Samuel Finn de la Universidad Penn State. “Este tipo de información proveería claves vitales para entender cómo evolucionó la estructura del universo. Por ejemplo, ¿por qué está nuestro universo aglutinado en galaxias?”

Los cosmólogos buscan una superposición de ondas gravitatorias con diferentes tallas y direcciones, como las que se forman en la superficie de un estanque en una granizada. De las cuatro fuerzas (quizá cinco) esenciales del universo, la gravitación dominó los primeros nanosegundos. Pero la gravitación, de acuerdo con la física cuántica, tiene su elemento mínimo, su quantum, que está en superposición de estados partícula-onda mientras no ocurra una observación.

“El espacio-tiempo es el escenario vivo sobre el cual se desarrolla el drama del universo”, dice Finn. “Y las ondas gravitatorias primordiales son los pliegues, torsiones y dobleces en el espacio-tiempo que dejaron su marca conforme el universo se expandió desde sus primeros instantes al presente. Las observaciones que reportamos en este artículo son el más directo examen del universo viviente y respirando.”

La gravitación en Newton era un hecho instantáneo, una fuerza de atracción que pudo medir, pero no describir su naturaleza. Las ecuaciones de Newton podían localizar un nuevo planeta por sus efectos gravitatorios, pero no daban respuesta a qué es la gravitación.

Debimos esperar a 1916, cuando Einstein nos dio la respuesta en su teoría general de la relatividad: es una curvatura del espacio-tiempo, curvatura producida por la masa, como un balón puesto sobre un cielo raso. Y esa curvatura viaja a la velocidad de la luz, no aparece de forma instantánea, en la relatividad nada es instantáneo. La palabra misma está desechada.

Las ondas gravitatorias son una previsión de la relatividad general: si pongo un balón sobre un cielo raso, la curva que produce en la tela avanza, muy rápido, pero no es instantánea. La curvatura del espacio-tiempo fue comprobada muy pronto: durante el eclipse solar de 1919 se pudieron observar estrellas que deberían quedar ocultas tras del disco solar. La luz, curvada por la masa del Sol, hacia observable lo que estaba detrás. La primera evidencia de ondas gravitatorias se tuvo en 1979.

Desde entonces, la ciencia anda tras de las generadas durante el Big Bang, ya que son la única manera de sondear los primeros nanosegundos del universo. En este sentido son absolutamente únicas, dice David Reitze, de la Universidad de Florida. ¿Y cómo captar el paso de una onda gravitatoria? Un rayo láser se divide en dos que siguen brazos en forma de L, un detector tiene 2 kilómetros, el otro 4. Uno en el estado de Washington y el otro en Louisiana: la diagonal más grande en los EU continentales. Según la relatividad, un brazo debe ser ligeramente estirado y el otro comprimido cuando una onda gravitatoria pasa. Y las variaciones en el láser del interferómetro pueden detectar un cambio de una milésima del diámetro de un núcleo atómico en la longitud de los brazos de la L. ¡¡¡Uf!!!

Contacto: Samuel Lee Finn: lsf5@psu.edu.

Los diputados también lloran

Vianey Esquinca
La inmaculada percepción
Excélsior

A punto de terminar la LX Legislatura de la Cámara de Diputados, los medios volvieron, como cada tres años, a publicar notas sobre los excesivos bonos y compensaciones que reciben los legisladores al finalizar cada periodo. Más de un millón cien mil pesos recibe cada diputado como liquidación —sin contar las devoluciones secretas que se hacen por boletos de avión no utilizados ni la distribución que cada bancada legislativa hace de sus remanentes a los legisladores— y ni siquiera esperan el campanazo de salida, se van antes del 31 de agosto, no vaya a ser que los pongan a trabajar. No importa si son de izquierda, derecha, centro, si están pintados de verde, amarillo, azul o naranja, ninguno le hace feo a recibir esas cantidades de dinero.

Pero, como siempre, no pasa nada. Es más, los nuevos diputados que tomarán protesta el próximo 1 de septiembre ya comienzan a frotarse las manos para recibir las prestaciones prometidas. La Cámara de Diputados se vuelve el paraíso terrenal y fiscal donde sólo por existir reciben mensualmente 205 mil pesos mensuales entre salario y diversos apoyos y, por supuesto, tienen gasolina y casetas gratis, boletos de avión, gastos de seguro médico mayor y seguro de vida. Además, no pagan impuestos, todo lo absorbe el órgano legislativo y los trabajadores de las distintas bancadas tienen esquemas irregulares de contratación. Es un mundo feliz, donde el saludo oficial entre los diputados es: “que el fuero te acompañe”.

Durante todas estas décadas, un requisito para pertenecer a la fauna legislativa era tener la piel dura como lagarto para evitar que las críticas les hicieran el más mínimo daño. Sin embargo, algo pasó este año, y seguramente cansados de ser protagonistas de tantas notas negativas, los diputados se unieron e hicieron llegar un desplegado pidiendo su inmediata publicación: “A la opinión pública y no tan pública, en un hecho histórico, los 500 diputados de la nueva LXI Legislatura nos hemos puesto de acuerdo para exigir a ustedes respeto. Estamos ciertos que la mayoría de las críticas vienen de la gente envidiosa que desearía estar en nuestros sitios para estar tres años becados, pero eso no les da derecho a juzgarnos, porque somos diputados como cualquiera, con dudas y confusiones, con defectos e imperfecciones, con fuero e impunidad.

“La Cámara de Diputados es el órgano legislativo más democrático del país, no se exigen estudios o mostrar una capacidad o talento, tampoco es necesaria una carrera política o en ninguna otra materia, se aceptan líderes ambulantes, sindicales o sociales, ex secretarios de gobierno, funcionarios de televisoras o juniors. Hasta estábamos dispuestos a aceptar a un integrante del cártel de La Familia, pero no nos dejó el Poder Judicial. No importa si es hombre, mujer o quimera, todos los que hayan tenido los contactos necesarios en sus partidos para contender por una diputación son recibidos, hasta legisladores que no tienen madre… o padre, son aceptados sin ninguna objeción.

“El único requisito académico que se les pide es que sepan escribir su nombre y decir protesto, antes tenían que decir y escribir correctamente: ‘a favor’ o ‘en contra’, pero gracias a la tecnología, se pudo quitar ese reto y ahora sólo tienen que apretar un botón. Estamos hartos de que la gente no entienda lo difícil que es mantenerse despierto después de largas horas de discusión inútil o de tener que estar concentrados sin verles las piernas a las edecanes.

“La población no comprende lo que es lidiar con traidores al género que pretenden devolver sus cheques, que son fruto de nuestras escasas horas de estar sentados en esas curules que, aunque confortables, nos quitan horas de sueño. Nos duele mucho que peleles nos quiten la atención que nosotros merecemos por ser los peleles legítimamente electos. No todos nos llamamos Juanito, pero tenemos nuestros propios ladrillos a dónde subirnos y nuestros delirios de grandeza que ventilar.

“Los medios no han entendido nuestra misión histórica, ¿qué harían sin nuestros excesos, acuerdos en lo oscurito, escándalos y escenas diarias? ¡Nada! ¡No tendrían nota! La gente sin el Canal del Congreso no tendría horas y horas de sana diversión. También somos humanos, tenemos derecho a cambiar de opinión y, si un año queremos que el Ejecutivo nos mande por escrito su Informe de Gobierno y al otro que venga al recinto, estamos en nuestro derecho. El trastorno bipolar legislativo es un lujo, pero creemos que lo valemos.

“Incluso merecemos tener un día del diputado. Si se celebra al albañil, a la secretaria, al compadre y al amigo, ¿por qué no contemplar al señor legislador como parte de las celebraciones del año? Así se podría tener un día más de descanso que buena falta hace. Por eso exigimos consideración a nuestro trabajo, a cambio de ello, los líderes de las tres principales fuerzas políticas: Josefina Vázquez Mota, con su look al más puro estilo del Fashion Emergency; Francisco Rojas, que regresó de ultratumba para demostrar que el PRI dejó de lado las nuevas tendencias, para quedarse con sus mismas viejas corrientes, y el Santa Claus de la izquierda mexicana, Alejandro Encinas, se comprometen a dar lo mejor de sí para no decepcionar a sus detractores y mantener el mismo nivel de percepción de la Cámara baja y sus legisladores.

“Si no nos respetan, les vamos a echar encima a Gerardo Fernández Noroña, que ahora con fuero se convierte en alguien más peligroso que un terrorista con una bomba amarrada a la cintura. Atentamente.”

Ignorancia

Luis Rubio
Reforma

Hace años un sindicato de maestros estadounidense lanzó una campaña cuyo lema pretendía lograr la solidaridad social: "si crees que la educación es costosa, prueba la ignorancia". Yo me pregunto qué pasa cuando la ignorancia se origina en el propio gobierno.

Los desafíos que enfrenta el país son enormes, pero también lo son las oportunidades. A pesar de eso, llevamos décadas sin ser capaces de empatar uno con lo otro y el resultado es que los problemas se acumulan mientras que las soluciones escasean. Y esto pasa en el contexto de un mundo cambiante en el que las fuentes de oportunidad, riqueza y desarrollo han dejado de ser las tradicionales. La educación se ha convertido en el corazón del desarrollo de los países, pero nosotros seguimos firmemente enfocados hacia una economía industrial y agrícola que arroja rendimientos decrecientes. El costo para el mexicano promedio es inmenso e incremental.

Todos los indicadores relevantes muestran enormes rezagos e impedimentos que se han tornado en virtuales muros, obstáculos insalvables para el crecimiento de la economía y de la riqueza, pero también para el avance de nuestro país como sociedad organizada. Tenemos frente a nosotros problemas fiscales y de infraestructura, una incapacidad que cada vez más parece genética para que nuestros políticos se pongan de acuerdo y policías incapaces de cumplir su cometido. Todos estos temas y problemas son enormes pero palidecen frente al que se ha convertido en el mayor fardo para el futuro: el educativo.

La educación es el eje de nuestros problemas por dos razones: ante todo, porque lo que agrega valor en la producción en la actualidad es la capacidad creativa de la población y ésta se magnifica y acrecienta con la educación. La otra razón es que nuestra estructura educativa es un microcosmos perfecto de la realidad política y hasta cultural del país. El mundo educativo mexicano se caracteriza por un sindicato abusivo que todo lo paraliza, una secretaría hiperburocrática, un centralismo disfrazado en el que nadie gobierna nada y un enorme dispendio que resulta de una descentralización malograda. El (o)caso de nuestro sistema educativo sería risible si no fuera por el terrible daño que le hace al porvenir del país y de cada niño que se queda estancado sin la menor posibilidad de prosperar en la vida.

El gobierno actual intentó llevar a cabo un cambio en la relación SEP-sindicato. Por años, la líder sindical se había adueñado de la secretaría y se había acostumbrado a mandar a los secretarios. Los presidentes le hacían caravanas y todo mundo se le plegaba. Uno llegó al extremo de ir a visitarla fuera de México para recibir sus instrucciones. El primer paso emprendido por el gobierno actual consistió en redefinir esa relación: los temas educativos se negociarían en la secretaría, no en Los Pinos, y la relación sería de carácter laboral, es decir, patrón-sindicato, y sustantiva, es decir, concentrada en la educación, no en las elecciones, los paros o las manifestaciones.

El siguiente paso consistió en negociar un nuevo esquema de administración de la educación que consistía en un realineamiento de los incentivos de los maestros y alumnos. La llamada Alianza por la Calidad Educativa (ACE) cambió dos elementos clave en la relación laboral: en primer lugar, se acordó que la contratación de nuevos maestros se realizaría por medio de concursos de oposición, matando con ello la sacrosanta práctica de la venta de plazas. En segundo lugar, se llevarían a cabo exámenes anuales estandarizados y el pago por mérito a los profesores (a diferencia de la negociación general anual) dependería del desempeño de los alumnos en esos exámenes. En otras palabras, la ACE se proponía vincular el pago de los maestros con el desempeño de los niños. Un maestro que enseñara bien y cuyos estudiantes aprobaran exitosamente sus exámenes podría llevarse a su casa un bono anual de hasta 120 mil pesos. Si bien nunca se resolvió qué pasaría con las plazas de los maestros que se retirarían en los primeros años de ejercicio de la Alianza, todos los maestros que lograran mejorar el desempeño de los alumnos habrían salido beneficiados en términos económicos.

El objetivo de estas reformas era uno muy simple: romper con el obstáculo que la educación se había vuelto para el avance del país. De haberse continuado, la Alianza prometía la posibilidad de avanzar hacia una auténtica igualdad de oportunidades para todos los niños de México. Ciertamente, un país con las desigualdades tan agudas que acusa el nuestro no puede esperar un cambio radical de inmediato, pero la modificación de los patrones e incentivos que guiarían a los maestros en el futuro sin duda habría contribuido a transformar las vidas de los niños para bien, sobre todo los de extracción más pobre.

Aunque el liderazgo sindical negoció y firmó la ACE, muy pronto comenzó a retractarse, en parte por conflictos como el de Morelos, pero sobre todo por la pérdida de poder sindical que la Alianza entrañaba. Quizá por la cercanía de las elecciones intermedias, en lugar de forzar el avance del proceso, el presidente optó por el canto de las sirenas y la promesa de apoyos electorales cuya realidad siempre ha sido dudosa.

Dicho y hecho: como era previsible, las elecciones recientes mostraron que el apoyo del SNTE no hizo diferencia alguna para el partido gubernamental. En contraste, el sindicato logró librarse de los compromisos que había contraído con la ACE y el gobierno abandonó el proyecto de reforma educativa. Más allá de la política, la economía mexicana pagará las consecuencias y los problemas de desigualdad no podrán más que acentuarse.

La salida de Josefina Vázquez Mota de la SEP tuvo en su momento muchas lecturas y especulaciones. El paso de los meses confirma la hipótesis de que el presidente optó por la relación política y electoral con el sindicato por encima de la transformación educativa, quizá el único proyecto de su gobierno que era susceptible de trascender. La evidencia de que la SEP ha vuelto a ser del dominio único del sindicato es tan contundente que no deja lugar a lecturas alternativas. Patético.

En política lo que cuenta son los resultados, no las intenciones. El resultado en educación es que retornamos al reino del control sindical, con lo que la niñez mexicana tendrá que aguardar otras décadas para tener las oportunidades que merece y que son responsabilidad del gobierno. Hay cosas que se miden por lo que se hace. Ésta tendrá que medirse por lo que pudo ser.

www.cidac.org
 

agosto 28, 2009

Contrastes

Germán Dehesa
german@plazadelangel.com.mx
Gaceta del Ángel
Reforma

Nuestro país no es serio. No nos permite ni abandonarnos al júbilo, ni tolera que nos abismemos en la depresión. Hay noticias y reportajes que son enérgicos recados que nos conminan a la tristeza y al desaliento. Sin embargo, cuando ya está uno transido de congoja y dispuesto a suicidarse con la receta del chapandongo de mi tía Trudis, en ese momento, se recorta en el horizonte la recia figura de Juanito y nos dejamos ganar por la risa y el asombro. ¿Cómo le hizo México para crear a este mítico personaje?. El hacedor de este milagro, todos lo sabemos, fue Andrés Manuel que con innegable poder demiúrgico pepenó a un cachafás de los muchos que lo rodeaban, le infundió vida y poderes mediante unas cuantas zarandeadas de cogote, le predijo que él reinaría en Iztapalapa, pero que, llegado el momento, tendría que renunciar a todo esto a favor de Clara Brugada y que era muy importante que se comprometiera públicamente a esto; ven aquí al micrófono y comprométete a que así lo harás. Con una breve sesión de zarandeo, Juanito, que se sentía inmerso en una versión azteca de Winnie Pooh, se comprometió a lo que fuera. Vino luego su inesperada victoria y a estas horas, Juanito está que no cree en nadie. Ya se rebeló contra su creador y ya anunció que después de su reinado en Iztapalapa irá por la Presidencia y de ahí al Papado. En Inglaterra no pasaría algo así; esto es privilegio de la pachanga mexicana y como tal lo celebramos.

Pasemos ahora a cotejarnos con el agridulce caso de nuestros astronautas que ya llevan como dos meses con la escafandra puesta y listísimos para despegar. Cada noche en el noticiero los vemos haciendo antesala con sus tacuchitos anaranjados y con unas tripas que les salen de lo profundo de sus intimidades y sin dirección precisa. Pobrecitos. Parece que están en la clínica "La Prensa" esperando que les revisen el juanete. Son un fiasco. Han anunciado como 20 veces que ahora sí ya se van y nada. Quién sabe quien construyó ese maldito cohete, pero lo hizo con las patas: cuando no se le barre el clutch, las balatas se chorrean, o le arrastra el calabazo, o en un acelerón le truena el béndix. Pobres compatriotas. Cuando por fin se vayan, no los va a ver ni su familia.

Vayamos ahora al beisbol. Yo desde pequeño soy muy beisbolero y en mi galería de ídolos infantiles y juveniles hay varios señalados peloteros mexicanos. Para mí, éste es otro encanto de recorrer Veracruz por carretera y pasar por Medellín de Bravo que es la tierra del "Zurdito" Ortiz, un maravilloso lanzador que podía además cubrir todas las posiciones y era temible con el bat al hombro. Se puede pasar por Cosamaloapan, la tierra de los Arano, familia de notables peloteros. Me encanta el beisbol y para verlo tengo además un compañero y mentor que es el eficiente leguleyo Max "El Mago" Trapiche.

Toda esta larga y honda historia le da sentido a la celebración de que nuestros peloteros categoría Renacuajo estén ya disputando la fase final del torneo de beisbol infantil y juvenil con validez internacional, organizado por los norteamericanos. El sábado estaremos frente al televisor en el juego final. Creo que ganará México.

Y no olviden: HOY TOCA.

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCXXIII (1623)
MONTIEL y la Gordillo, dos ladrones que merecen cárcel.

Cualquier correspondencia con esta contrastada columna, favor de dirigirla a dehesagerman@gmail.com (D.R.)

Harakiri político

Francisco Garfias
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

Gerardo Priego Tapia ha pagado con aislamiento, burlas y rechazo su “osadía” de regresar el millón de pesos a la Cámara baja, que le sobró en cupones intercambiables por boletos de avión no utilizados. El gesto equivale a un harakiri político. Así es la grilla.

Antes de la última sesión de la Comisión Permanente, celebrada el pasado miércoles, el diputado del PAN fue blanco de ácidos comentarios por parte de sus compañeros de bancada. A los que “balconeó” con razón, no le perdonan haberlos exhibido. Los que se llevó “de corbata” —ni a todos les sobró el millón ni todos se lo clavaron— le reprochan haber arreado parejo.

Héctor Larios, coordinador parlamentario, le aplicó la “ley del hielo”. No le volvió a hablar. El senador Humberto Aguilar solicitó incluso su expulsión del azul. ¿Cuál fue la falta grave? ¿Haber regresado recursos que le sobraron? Son preguntas.

Eso, sin contar que el diputado tabasqueño se sintió aludido en el mensaje que el presidente Calderón pronunció el pasado viernes frente a los diputados salientes del azul. En ese discurso, el primer mandatario criticó a “los que hablan mal” de nuestros heroicos y baratos diputados.

—¿Renunciarás al PAN?— le preguntamos.

—No, me moriré siendo panista. Lo que defiendo son los principios del partido. Estoy seguro de que Gómez Morín y González Luna también hubiesen regresado el dinero— repuso el hombre.

Priego le preguntó a alguno de sus bromistas compañeros legisladores si le molestaba que hubiese devuelto la lana. Le hizo ver que los cupones traen inscrita la leyenda “no intercambiable por dinero en efectivo” y a él le dieron tremendo cheque. La agencia Viajes Valero —“la misma que le presta servicio al PAN”— le devolvió, en cash, más de 830 mil pesos, mediante el cobro, eso sí, de una comisión de seis por ciento. Bussines are business.

* * *

Nunca me ha gustado el estilo vertical y autoritario de Mariana Gómez del Campo. Muchos de sus compañeros se quejan de las imposiciones, los manejos en lo oscurito, la tendencia a la exclusión, de la presidenta del PAN.

Pero hay que reconocer que tiene carácter y no se amedrenta fácilmente.

Carlos Orvañanos, delegado electo de Cuajimalpa, agredido junto con Gómez del Campo y Demetrio Sodi por las huestes “bejaranistas”, nos cuenta que el miércoles pasado, al llegar a la sede del Tribunal Electoral del DF para responder a las acusaciones de rebasar los topes de campaña, ya estaban en el lugar unos 300 perredistas. Su recomendación fue entrar al TEDF por el estacionamiento, para evitar problemas.

Pero a Mariana no le gusta recular. “Entremos por la puerta de enfrente. Hay que demostrarles que no les tenemos miedo”, soltó, resuelta. Se bajaron de los vehículos y vino el publicitado zafarrancho. “Nos llovieron las mentadas, botellas de plástico llenas de refresco. Una señora se me acercó y me aventó un escupitajo”, contó el panista.

Orvañanos, por cierto, exculpa a Marcelo Ebrard de la agresión de la que los panistas fueron víctimas. “El jefe de Gobierno no tiene problema con Cuajimalpa. Nos ha mandado mensajes en ese sentido. Fueron los bejaranistas, que no quieren soltar la delegación”, dijo.

El delegado electo nos entregó una carpeta con observaciones sobre el dictamen del IEDF que lo inculpa. “Está hecho con las patas. Nos imputan anuncios en el Metro, cuando en Cuajimalpa no hay Metro. Hubo prorrateo indebido de gastos de campaña, nos cargan el anuncio de Iridia Salazar, que es del CEN”, aseguró. Está convencido de que no le arrebatarán el triunfo. “Gané por diez puntos. Se verían muy descarados”, recalcó.

* * *

Ulises Ruiz ya se hizo cliente de esta columna. El gobernador de Oaxaca se ganó el espacio al calificar al panista Rodolfo Elizondo como el mejor secretario de Estado del gabinete del presidente Calderón. Pero no vaya usted a creer que el guayabazo fue gratuito. El Negro Elizondo elogió la forma en que Oaxaca superó la cifra de visitantes de 2008, pese a la crisis sanitaria. “Como pocos estados en el país, superó los índices nacionales en materia turística”, subrayó el panista.

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Nunca me ha gustado el estilo vertical y autoritario de Mariana Gómez del Campo. Pero hay que reconocer que tiene carácter y no se amedrenta fácilmente.

Todo sea por la causa

Denise Maerker
Atando Cabos
El Universal

Aunque están de moda los vampiros, los políticos no se imaginan a sí mismos como muchos los ven: con afilados colmillos, mirada turbia y una insaciable sed de dinero público. Y es que cuando se trata de gastar del erario todos tienen buenas razones para hacerlo. Salvo unos cuantos cínicos que no se engañan, pero sí pretenden hacerlo con nosotros, los demás tienen “causas”.

Ayer en Excélsior Andrés Becerril revelaba que la saliente fracción parlamentaria del PRD tomó del presupuesto para trabajos legislativos, originalmente destinada para labores de gestión social, la friolera de 50 millones de pesos para entregárselos directamente al movimiento de López Obrador. Esto sin contar con las aportaciones mensuales que cada uno de los 127 legisladores perredistas dio de su dieta para apoyar el financiamiento del gobierno legítimo.

Esto es posible por los pavorosos huecos que persisten en la cámara respecto del manejo de los recursos. Además de lo que gana cada legislador, las fracciones reciben dinero del que dispone con mucha libertad el coordinador de cada bancada. Antier, a la hora de hacer cuentas y ver por qué les faltaba dinero para liquidar a los trabajadores del PRD en la cámara, salió el dato. Los 50 millones que debieron servir para robustecer el trabajo de los diputados perredistas se fueron para financiar un movimiento político. Otros 10 millones para apuntalar las finanzas del PRD.

Nada se puede decir de lo que cada uno decida hacer con su sueldo, es cosa de ellos, pero lo otro es un abuso. Si de financiar la diversidad política se trata, ya gastamos suficiente dinero a través del IFE, en partidos y asociaciones políticas. El gobierno legítimo de López Obrador no es ni una cosa ni la otra.

Indigna que mientras se dan golpes de pecho, prometen ser austeros y honestos, contritos justifican estos desvíos. Las razones las hemos escuchado muchas veces: en 2006 hubo un fraude electoral y sólo López Obrador podía encauzar de forma pacífica el enojo popular, o había que darle recursos para que recorriera el país y, en el fondo, nos salió barato. En suma, lo hicieron por el movimiento, por una buena causa, por el país.

Urge ponerle límites a los diputados. Cada fracción tiene una idea diferente de lo que necesitamos y está visto que no dudan en ensuciar su reputación por el bien de todos. Pretenden no verlo, pero salta a la vista que la gran causa sorprendentemente termina siendo siempre su causa.

agosto 27, 2009

¡Ternurita! por Paco Calderón

México: país de liberales minoritarios

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Si se fijan ustedes, a cada afirmación sobre cualquier cosa se puede responder con un par de feroces refutaciones. Tú pensarías, por ejemplo, que el café es perjudicial para la salud. Pues no. Resulta que contiene sustancias que, según el especialista de turno, te ayudan a la digestión o te flexibilizan las arterias o te neutralizan las espantables consecuencias de los “radicales libres” o te evitan la oxidación. Pero, justamente en el momento en que, con la fanática determinación del converso, te dispones a agenciarte dos tazas cada mañana del Señor, lees en un diario que el café, por el contrario, hace subir las famosas bilirrubinas y, encima, provoca incómodas inapetencias sexuales. Esto, en lo que se refiere a los productos que los angustiados ciudadanos de la modernidad pueden consumir y que, por cuenta de una frenética búsqueda de remedios para evadir las durezas de la realidad, han alcanzado, en esta sociedad del entretenimiento forzoso, el rango de auténticos talismanes. Tenemos así cofradías que practican la religión del aguacate y otras que rinden pleitesía a la cebolla cruda. Pero, como les decía, en cuanto se funda una secta de adoradores de las verduras, aparece por ahí una nueva congregación de devotos de la carne de vaca. Y sí, alguna vez leí, en un semanario viejo del consultorio del dentista, que los aminoácidos de la chuleta son insustituibles y que no los suplantas aunque te atices medio kilo de nueces.

Es en el terreno de las ideologías, sin embargo, donde se manifiestan de manera más inquietante las divergencias. Porque las ideas, cuando se trasmutan en preceptos obligatorios —es decir, de forzado acatamiento— dejan de ser meras entelequias y determinan fatalmente la realidad. El comunismo pretendía encarnar la más hermosa de las utopías y terminó siendo un infierno terrenal donde murieron millones de personas perfectamente inocentes. Hoy, el capitalismo salvaje de Rusia es insultante e injusto (aunque mucho menos mortífero). Ambas doctrinas, la colectivista y la del libre mercado, llevadas a los extremos, se sustentan en la negación absoluta del contrario. No hay, por lo tanto, espacio para retomar, así fuere por mera curiosidad, ningún elemento ajeno que pueda modificar mínimamente una sectaria concepción del mundo.

Aquí vivimos, a diario, el consabido enfrentamiento entre dos bandos rivales. Los liberales, con todo, son una minoría que no logra hacer oír su voz. No hay equilibrio. Por eso, tal vez, este país no cambia
verdaderamente.

Dos códigos postales en AL

Jorge G. Castañeda
jorgegcastaneda@gmail.com
Reforma

El aparente fracaso de una solución negociada a la crisis hondureña seguramente va a servir como catalizador de nuevas divisiones en la región y de la región con Estados Unidos y Canadá. Como se sabe, el gobierno de facto se niega a cualquier acuerdo que implique el retorno, por efímero que sea, de Zelaya. La unión -con mayor o menor convencimiento- de todo el hemisferio a favor de un arreglo basado en ese retorno, aunque fuera de pisa y corre, no ha bastado para alcanzar una salida aceptable para todos. A menos que uno crea las insensateces de Chávez a propósito de la complicidad de Washington con el golpe del 28 de junio y con la negativa de Micheletti a toda propuesta, probablemente la única respuesta a ¿por qué no se ha podido? es la que ofrecía un Presidente latinoamericano hace unos días: porque Zelaya simplemente carece de apoyo interno.

Todo esto conduce a un callejón sin salida, o a una posible trampa montada por Chávez y el ALBA en la que parecen haber caído ya España, Argentina, México y otros. Si no hay solución a finales de noviembre cuando se celebrarán las elecciones, incluyendo las denuncias de Human Rights Watch, la comunidad internacional va a verse ante una disyuntiva diabólica: o bien acepta la tesis de sentido común, aunque absurda, de que un gobierno ilegítimo no puede organizar elecciones legítimas; o bien se resigna y el próximo presidente de Honduras, democráticamente electo y reconocido, será el que emane de esas elecciones y el derrocamiento funcionó.

Digo tesis de sentido común pero absurda porque aquí yace la clave de la crisis y el meollo de la trampa. Nadie con un mínimo conocimiento de la historia de los últimos 30 años puede argumentar la ilegitimidad por una razón: por definición, el proceso fundacional de un régimen democrático que sustituye a uno autoritario proviene de elecciones organizadas por una dictadura o su equivalente, con mayores o menores niveles de negociación, supervisión internacional o unilateralidad del régimen saliente. En Chile, en 1988, Pinochet impuso el referéndum con sus propias condiciones; en España, en 1977, el rey Juan Carlos logró una importante negociación previa; y en varios de los países del este europeo las elecciones las realizaron los regímenes autoritarios salientes, cuyo mejor ejemplo fue el de Jaruzelski en Polonia. En 1994, en Sudáfrica, fue el régimen del apartheid el que administró el proceso electoral en el que triunfó Mandela. No hay otra manera de hacerlo cuando se trata de una transición pacífica a la democracia. Por ello la tesis de ilegitimidad carece de sentido.

Lo que sí importa en Honduras es que las elecciones de noviembre se realicen con muchos observadores internacionales, con una autoridad electoral independiente, con la plena participación de todos los grupos políticos y con acceso equitativo a medios, etcétera. Si en los próximos días se comprueba que no existe manera de imponerle a Micheletti el retorno de Zelaya, por lo menos algunos países del continente deberían desde ahora asegurar que las elecciones sean libres y equitativas, en lugar que seguir haciéndole el caldo gordo a Chávez.

En días recientes, voces inteligentes han sugerido que el dilema mexicano del Código Postal, aquí mencionado semanas atrás, no es tal. Se puede, dicen, residir en un c.p. en cuanto a la retórica (el de la nostalgia, de las hermanas repúblicas, etcétera) y en el c.p. de la sustancia (el de Norteamérica). Además de discrepar con el intento de mantener vivo cualquier componente de la simulación mexicana, el caso de Honduras muestra que no existe esa América Latina unida y cercana a nuestro corazón con la que debiéramos mantener relaciones retóricas, mientras nos concentramos en desarrollarnos gracias a nuestra relación con EU. Lo que existe es una profunda división entre dos grandes ejes, dentro de cada país y entre casi todos los países. O si se prefiere: en América Latina ya hay dos códigos postales.

Diputados dieron a AMLO 50 millones

Destinan presupuesto de la Cámara a AMLO
Andrés Becerril
Excélsior

En los tres años de la LX Legislatura, la fracción del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la Cámara de Diputados aportó a las arcas de la “presidencia legítima” de Andrés Manuel López Obrador 50 millones de pesos del presupuesto de San Lázaro.

Según el arqueo final de los diputados perredistas salientes, que prácticamente ya abandonaron las instalaciones de ese recinto, su bancada entregó a la causa del tabasqueño esa cantidad proveniente del presupuesto para trabajos legislativos y que originalmente era para labores de gestión social (apoyo de los legisladores a sus distritos).

Esos 50 millones de pesos de los que dispuso el grupo perredista para dárselos a López Obrador son independientes de las cantidades que mensualmente aportaron a la “presidencia legítima” a través de sus sueldos los 127 integrantes de la fracción del PRD en la LXI Legislatura de San Lázaro, por lo menos hasta noviembre del año pasado.

Y es que a finales de 2008, el grupo de 60 legisladores de Nueva Izquierda, encabezados por Antonio Ortega, hermano del líder nacional perredista, Jesús Ortega, anunció que retiraban el apoyo económico al ex candidato presidencial.

Esta decisión obedeció a que un grupo de diputados de Izquierda Unida, afines al tabasqueño, había determinado que cada diputado del Frente Amplio Progresista entregara 20 mil pesos para dar aguinaldo a López Obrador

Además de los 50 millones que entregó la fracción perredista al ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México, en el arqueo se conoció que el PRD nacional recibió de los mismos gastos de gestoría social diez millones de pesos de 2006 a 2009.

El martes por la noche un grupo de diputados del PRD se reunió en privado para hacer las cuentas de cómo habían quedado los gastos de su paso por el Legislativo, aparte de tratar el problema laboral de decenas de trabajadores al servicio de su fracción que podrían ser despedidos en las próximas horas.

Entre los trabajadores de base que reclaman los pagos hay quienes tienen desde 15 hasta tres años de labor en la Cámara de Diputados. Se supone que deberían recibir de 500 mil a 100 mil pesos, de acuerdo con su antigüedad.

En esa reunión, a la que asistió la diputada Sonia Ibarra, se conoció además que la fracción perredista en la Cámara de Diputados aún dispone de diez millones de pesos. Una de las propuestas fue que ese dinero se entregara de manera directa e inmediata a la causa de López Obrador, a lo que la mayoría de los asistentes se negó.

Según algunos legisladores perredistas que participaron en el arqueo interno, otro de las planteamientos fue que dispusiera de ese sobrante de diez millones de pesos el coordinador de la nueva bancada de ese partido, Alejandro Encinas, lo que tampoco fue aprobado.

También en ese encuentro, los diputados salientes acordaron que si esta cantidad no es utilizada para liquidar a los trabajadores mencionados, se divida en partes iguales entre todos los integrantes de la fracción parlamentaria que el sábado próximo, cuando rendirán protesta los nuevos legisladores, finaliza sus funciones.

Es decir que de aprobarse este último planteamiento, cada diputado del PRD se despediría de las labores de la LX Legislatura con alrededor de 80 mil pesos más.

“Juanito” está mareado

Carlos Loret de Mola
Historias de un reportero
El Universal

Le está gustando la fama. Se fascina al verse en la tele. Se regodea enlistando los países de donde le han llamado para entrevistarlo. Habla de sí mismo en tercera persona, como Hugo Sánchez.

Quiere quedarse con Iztapalapa, con el del DF, con la Presidencia y si alguien lo provoca —“¿por qué no, si el pueblo manda?”— a la Casa Blanca o la Secretaría General de la ONU. Está crecido, creído, Rafael Acosta Ángeles Juanito. Su caso no es sólo folclórico. Es conducto para retratar la pobreza de personajes e instituciones en la democracia mexicana:

Su “toma de posesión” exhibió al López Obrador más autoritario y déspota del que se tenga registro público (“El verdadero Andrés Manuel”, le dice Denise Maerker).

Su campaña demostró que el acarreo de los caciques y el uso de gobierno en la inducción del voto mandan en nuestra vida electoral: el PRD en Iztapalapa operó como el PRI en el estado de México o el PAN en Guanajuato. Con un grito, AMLO movió a la masa del PRD al PT.

Su triunfo amplio sobre Silvia Oliva desnudó al Tribunal Electoral y dejó a Los Chuchos como simples mapaches; demostró que tenían razón Clara Brugada y López Obrador: ellos eran apoyados por mucho más gente y los magistrados les quitaron injustamente la candidatura del PRD.

Su condición para dejar la delegación —recibir la mitad de los puestos para repartirlos entre sus petistas— confirmó cómo se manejan las cosas en la política y cómo el poder hace iguales a los que se claman distintos. Su nuevo hogar —un hotel de la colonia Juárez donde vive hace mes y medio por las amenazas de muerte de los lopezobradoristas de Brugada— resalta hasta de qué son capaces por un puesto.

Su mareo lo ridiculiza a él mismo: ¿en serio creerá que hubiera ganado sin la cargada y el dedazo de Andrés Manuel?

Su coqueteo con la posibilidad de no renunciar al cargo, como lo prometió a su presidente legítimo en aquel multicitado mitin, ha animado a la derecha, a los anti-AMLO a dejar de considerarlo “Juanito, el pelele del Peje” para convertirlo en una especie de don Rafael Acosta Ángeles, señor jefe delegacional electo, a quien conminan a entender “la misión que le ha confiado el pueblo con su voto”, no renunciar y con ello aguarle la fiesta al tabasqueño.

Sus dudas despiertan la avaricia de quienes quieren quedarse con Iztapalapa y sus casi 4 mil millones de pesos de presupuesto: ya lo buscaron enviados de Peña Nieto para consolidar el corredor priísta ahora que tiene en la bolsa Neza y de René Arce (Horacio Martínez se coló como su asesor) para recuperar lo que fue por años su dominio.

SACIAMORBOS

De Oaxaca y Veracruz llegaron las presiones internas al PRI: los “demócratas” querían aprovechar su mayoría con el Verde para agandallarse en la repartición de comisiones en la Cámara de Diputados.