Nudo Gordiano
Excélsior
Mañana vence la licencia de 59 días que Rafael Acosta solicitó como parte del pacto que hizo con Clara Burgada y Andrés Manuel López Obrador. En teoría, al término le sigue su salida definitiva del cargo para que Burgada sea la delegada oficial. Pero Juanito aún se piensa con la sartén por el mango y para mañana planeó la toma de la jefatura delegacional de Iztapalapa, que electoralmente, ganó.Inclusive tiene una estatua que colocó temporalmente en el lobby de un hotel del Centro Histórico, donde se hospeda desde hace tres meses. Juanito se resiste a aceptar la victoria —que le dejó un sabor a derrota— que le fraguó el grupo de lopezobradoristas. Las razones fueron discutidas, igual que en aquella reunión con Marcelo Ebrard, ya que en menos de 50 minutos el rostro y el rumbo le cambiaron a Rafael Acosta, y justo cuando los reflectores lo apuntaban se apagaron.
Al parecer veremos el inicio de un nuevo episodio y no sabemos qué más nos traerá, pero en definitiva, la intensidad ya no será la misma.
Hubo un rumor. En esa reunión se dijo que a Juanito se le había encontrado su talón de Aquiles: un expediente familiar de tintes delictivos, de ahí que diera su brazo a torcer y aceptara el acuerdo inicial que había pactado con la gente de AMLO antes de las elecciones del 5 de julio pasado. Ése habría sido el argumento que escuchó en el encuentro con en el jefe de Gobierno del DF. Todo quedó en un estado de salud poco favorable para que pudiera tomar el cargo que, como sea, le dieron las urnas.
Aunque nos quedó claro por qué el cambio de opinión, de exigir se respetara lo que los votos decían, a la sumisión y acuerdo para que Burgada acabara como jefa en Iztapalapa. Tampoco sabemos si le cumplieron 100% sus peticiones (el porcentaje de salario o la inclusión de su gente en el equipo de trabajo de la delegación). Claro que para Juanito nada se satisfizo y más que otra cosa, le representa razón suficiente para mover a Burgada del cargo.
Juanito perdió todos los reflectores, tan deslumbrantes siempre, y ahora con esta oportunidad, de nuevo inicia la batalla por la jefatura de Iztapalapa, el botín perredista por excelencia del DF. Es la delegación más poblada y que ha representado tanto para el movimiento de AMLO. En caso de dar la batalla, Juanito no la tiene fácil.
Aunque al menos les ha hecho pensar a los del bando contrario que tampoco para ellos será así, ayer se supo que Burgada había “blindado” las oficinas delegacionales como medida de prevención ante lo que Juanito tiene planeado para mañana.
Rafael Acosta ya anunció que en punto de las 11 de la mañana entrará al edifico delegacional a recuperar lo que es suyo.
Es evidente, el reflector que ahora lo apunta, el teatral, no es suficiente, y tal vez, la candidez de un personaje como Juanito, le da el valor necesario para abrir este segundo acto... cuyo final podría ser predecible.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada