noviembre 10, 2009

Lo que ya tenemos

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

El mundo ha cambiado de forma alucinante. Es más, ha cambiado para bien a pesar de las jeremiadas de muchos de nosotros. En mis tiempos, les cuento, me tocó ver desfilar al Ejército en las calles de San Luís Potosí. El supremo Gobierno, rotundamente contrario a que el doctor Salvador Nava fuera el primer mandatario estatal de oposición en este país, quiso lanzar así una advertencia a los ciudadanos: o el PRI sigue en el poder o los destripamos a ustedes a bayonetazos. Tómate esa. Y pensar que, hoy día, recibo correos de lectores que afirman, sin pestañear, que Felipe Calderón es “un fascista”.

México no se ha convertido en una sociedad justa ni igualitaria, desde luego. Pero, los columnistas podemos decir lo que nos viene en gana, los caricaturistas ridiculizan abiertamente al “señor presidente de la República”, los votantes eligen a sus candidatos preferidos y la democracia electoral es una realidad incontestable. No es poca cosa. Por ahí, un provocador de la calaña de Rayito lanza tremebundas acusaciones contra el sistema y sus seguidores lo secundan fielmente. Pues sí, pero ya quisiera yo ver a un opositor de este calibre —fundamentalmente desleal y mentiroso— tan envalentonado, cacareando sus baladronadas abiertamente en un régimen como el de los hermanos Castro o el del gorila Chávez. ¿Quién le planta cara a Fidel, en Cuba? Nadie. Mientras tanto, aquí ¿quién denuesta a Calderón? Cualquier persona. ¿No escuchamos al señor López Obrado gruñirle “¡cállate chachalaca!” al mismísimo presidente de Estados Unidos (Mexicanos). La bravata resonó en todo el territorio nacional. Y, ¿qué ocurrió? Nada. Bueno, sí: el candidato peleón comenzó a perder puntos en las preferencias de los electores. Terminó por quemarse una delantera que parecía inalcanzable. Nada más.

Hace poco mas de 20 años, si querías salir de la República Democrática Alemana, te cosían a balazos. Un 9 de noviembre, el Muro fue destruido. Todos los alemanes viven hoy en libertad. Dentro de otros 20 años, México será un país mucho mejor.