diciembre 09, 2009

Adiós PRD

Froylán M. López Narváez
Reforma

Pablo Gómez: "Hemos permitido regresiones en nosotros mismos y hemos dejado de ser un partido fundamental del pueblo y la nación mexicana". Rene Arce: "...lo que estamos haciendo solamente es simular que estamos en un documento unidos, pero saliendo de aquí nuevamente cada quien seguirá trabajando cada quien por su lado".

Estas aseveraciones rotundas y verificables se expresaron en el XII Congreso Nacional del Partido de la Revolución Democrática en Oaxtepec, Morelos, iniciado el viernes pasado. También se aseguró, José Antonio Rueda, coordinador de la Comisión de la Reforma: las reformas aprobadas no responden a las expectativas de la ciudadanía porque seguirán las mismas prácticas viciadas. David Cervantes: con tal de proyectar una unidad aparente se impidió la expresión de opiniones divergentes. Agustín Guerrero: sólo hubo gatopardismo y un acuerdo básico de las corrientes para convivir hasta el 2012.

Probablemente tales conclusiones y convicciones eran de anticiparse en mucho, por lo que también ésta sería una razón para que no asistiesen los personajes nacionales del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador.

Se habían externado juicios sobre la necesidad y urgencia de una refundación partidaria. Se había propuesto una "Carta Refundacional". Se recurrió al artilugio de posponer debate y acuerdos sobre este punto. Lo mismo la propuesta de obligación de reducción del 10 por ciento de los salarios de los servidores públicos. Las propuestas serán manoseadas en la Comisión Política y el Consejo nacionales.

Los acuerdos que convinieron no tienen objeción ni trascendencia ni en las acciones y tareas específicas populares, sociales. En la declaración de principios se acurrucaron en valores que todo partido mexicano habrá de admitir: refrendo del Estado laico, prioridad del trabajo político con jóvenes y la creación de una nueva organización juvenil. Los principales del PRD son cincuentones o más, y de la juventud, de algún joven, no se tiene conciencia de ninguna agrupación militante eminentes en la diluida y contradictoria organización.

En el área en donde se disputan, logran y pierden posiciones internas, en sus estatutos, se impuso una reducción del 70 por ciento de los órganos directivos; la desaparición de la Comisión Política Nacional; la desaparición del Secretariado Ejecutivo Nacional; se conviene la creación de comités por secciones electorales; se reducen comités estatales y municipales; se anuncia integración de un nuevo padrón partidario.

La grilla y la actualización la consignan en votación de representantes por comités seccionales. La paridad de género es reiterada. Y los líos grandes, propiciatorios de transacciones, transas, entreguismos y defecciones acomodaticias las centran en la posibilidad de alianzas con el PAN y el PRI, lo que han cumplido y quieren caciquillas partidarios regionales y federales. Tramposos alegan que acogerán, o se aliarán, con candidatos de la sociedad, aunque sean de otros partidos.

Pusieron candados abiertos a las corrientes o tribus con el registro de un mínimo de 3 por ciento de representación en el Consejo Nacional, con las obligaciones de una publicación bimestral y que sus representantes participen en debates regulares. En los irregulares quedan libres.

Por supuesto reiteran consignas viejas que no afectan a los poderes reales en el país, así la conformación de un "nuevo" bloque histórico demócrata y antioligárquico. Serán pragmáticos y tomando en cuenta compromisos de gobierno de candidatos. Y, claro, como programa de partido: la reivindicación del medio ambiente sano. También se programa un desarrollo sustentable.

Dirigentes y beneficiarios del voto y la ilusión izquierdizante sostienen que el congreso fue exitoso, que no hubo divisiones ni sangre. Van a convivir pluralmente (Navarrete); el PRD salió más unido, el PRD salió fortalecido, el PRD ha hecho grandes y profundas reformas en el terreno programático... en la estructura organizativa (J. Ortega); "yo deseo expresar mi beneplácito, A. García".

Por las posiciones contradictorias, por el análisis de los acuerdos, por las ausencias relevantes, por la entraña de los acuerdos para la vida interna, por la anomia y pusilanimidad de las ideas, por la ausencia de propuestas de una izquierda radical y contemporánea, llegó el día de cantar las golondrinas al PRD, ya inmerso en el negocio electoral y electorero. Es una lástima pero es mejor que se encueren y no suponer luchas sociales en un partido que apenas duró más de una década, conforme a sus ideas e ideales originales. Adiós, PRD.

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