diciembre 10, 2009

Calderón: personal o de Estado

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

No era borrego, fue cordero. Florestán

El presidente Felipe Calderón había dicho que en diciembre enviaría su propuesta al Senado con el nombre del gobernador del Banco de México. Entonces no se sabía si sería Guillermo Ortiz para un tercer periodo, o con otro iniciaría una nueva era.

A esto comenté que pocos como Ortiz reunían las credenciales internas de eficacia e internacionales de prestigio. En lo local, cuatro índices lo avalaban: tasas de interés y de inflación, monto de reservas y paridad peso-dólar, además de un ejercicio autónomo del banco que lo llevó a serias diferencias con el mismo Calderón, como cuando elevó las tasas de interés, provocando un gran disgusto en Los Pinos.

Además, en medio de la crisis económica, parecía poco recomendable cambiar a las dos piezas fundamentales de las finanzas: el gobernador del banco central y el secretario de Hacienda, sobre todo si el objetivo era hacerle lugar a otro, Ernesto Cordero, como sucesor de Agustín Carstens y eventualmente de Calderón.

Dije, también, que todo indicaba que lo más acertado era proponer a Ortiz para un tercer periodo, aunque también reconocí que mi voto valía madre, como se confirmó ayer, además de no ser este un asunto sujeto a votación sino a la decisión personal del Presidente de la República, con base en sus atribuciones constitucionales, como lo ratificó al anunciar su propuesta de Carstens para el Banxico y las designaciones de Cordero en Hacienda y Heriberto Félix en Desarrollo Social.

¿Que si estuvo acertado? El muy breve tiempo calificará, más que en el retorno de Carstens a su alma máter, la designación de Cordero, que se convierte en el primer secretario de Hacienda panista, cumpliendo una vieja exigencia de su partido desde que llegó a Los Pinos hace una década.

Deseo que, como dijo Calderón, su decisión sea para el bien de México y no para el de un partido, el suyo, o el de un precandidato, Cordero, también suyo.

Retales

1. PORTAZO. Carlos Navarrete, con respaldo del PRI, mantuvo cerrada la ventanilla del Senado a la propuesta presidencial de Carstens como gobernador del Banco de México. Su ratificación iría a la Permanente, a partir del martes. Hoy podría haber un acuerdo. Pero es difícil. A ver;

2. NOBEL. En su encuentro del jueves con el presidente Calderón en Los Pinos, Guillermo Ortiz fue enterado de que Carstens, y no él, sería el nuevo gobernador del Banxico. Ayer estaba en Estocolmo, como invitado a la entrega, hoy, de los Nobel cuando aquí se hizo el anuncio; y

3. INDIGESTIÓN. ¿Pues qué se comió el panista Adalberto Madero como alcalde de Monterrey? Lo pregunto por el inusitado anuncio de César Nava de expulsarlo del PAN por corrupto. De saberlo, lo sabían. Tanto así, que lo batearon de la candidatura al gobierno de Nuevo León donde llevaba la delantera.

Nos vemos mañana, pero en privado.