diciembre 07, 2009

Los salvadores nunca nos han salvado

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Tenemos encima una crisis económica de pronóstico reservado pero, por favor, las cosas estaban mucho peor en 1994. ¿Acaso los intereses bancarios se están yendo a las nubes en estos momentos? ¿Cientos de miles de personas no pueden, de pronto, pagar las hipotecas de sus casas ni los préstamos de sus coches? ¿El dólar ha triplicado su valor en pocos días?

No lo digo para que nos sirva de consuelo sino por poner simplemente los puntos sobre las íes: porque resulta, señoras y señores, que esos salvadores de la patria que se apresuran ahora a volver al poder, luego de habernos mantenido sojuzgados a lo largo de siete décadas larguísimas, se olvidan no sólo de sus monumentales pecados sino que quieren que compartamos tan redituable amnesia. Y así, nos mandan avisar, sin la menor alusión a los antecesores del actual presidente de la República, que Calderón es un mandatario tan malo, digamos, como López Portillo, tan irresponsable como Luís Echeverría y tan sanguinario como Díaz Ordaz, priistas todos ellos genéticamente puros. Pareciera, por lo visto, que el país nació cuando Fox tomó las riendas y que todo lo de antes —las devaluaciones, las raterías, el autoritarismo, el patrioterismo imbécil, la demagogia hueca y el persistente subdesarrollo de la nación— son meras anécdotas de las que nadie se responsabiliza. Nunca han pedido perdón, que yo sepa, y justamente ahora que han perdido el poder se olvidan de los intereses superiores de la patria y se dedican a conformar una oposición desleal, mezquina, traicionera, estorbosa y mediocre. Una pregunta: ¿si ahora sabotean pura y simplemente cualquier iniciativa del Ejecutivo que pueda significar un beneficio para el país, acaso gobernarán adecuadamente por el mero hecho de ya no estar en la oposición? Dicho en otras palabras, ¿no están mostrando —desde ya, en estos mismísimos momentos— su verdadera naturaleza? ¿No nos están brindando una fehaciente prueba de su mala sangre? Ustedes dirán.

0 comentarios: