enero 05, 2009

El fiel de la balanza

Pedro Ferriz
El búho no ha muerto
Excélsior

Han sido diez años de constantes advertencias del Profesor Igor Panarin, ex analista de la KGB y actual Rector para “futuros diplomáticos” del Ministerio de Asuntos Extranjeros de Rusia, sobre la inminente desaparición de los Estados Unidos. Será por la coyuntura vivida, que si bien durante toda esta última década —nadie le hacía caso— ahora voltean a verlo y escucharlo, con el fin de entender qué es lo que está provocando la “posible decadencia” de la economía más desarrollada del planeta.

Sostiene: “El hecho de que desaparezca Estados Unidos como tal, no es el mejor escenario para nosotros. Si bien Rusia se reposicionaría en el panorama mundial, debemos de aceptar que nuestra economía descansa fuertemente en el dólar y el intercambio de bienes con los norteamericanos”. “Su posible desmembramiento vendrá por la decadencia moral de su sociedad, la actual crisis financiera y la avasalladora inmigración que desenfoca los intereses comunes del pueblo americano”. “Para el año 2010 se partirá en seis pedazos. Alaska volverá a ser controlada por Rusia”. “California será un ente independiente que retendrá su bienestar para no compartirlo con estados más pobres o dilapidadores”. “Texas sucumbirá a la tremenda influencia de México y su idiosincrasia”. “La costa este-norte se ligará al bloque europeo”. “Los estados del norte centro querrán una alianza con Canadá” “Hawai buscaría una anexión con Japón o China”. Obviamente Panarin no tiene altas probabilidades de ser un nuevo Nostradamus, pero lo que sí es cierto es que estamos ante un reacomodo social global que llama a otros pueblos a buscar un lugar en el podio de ganadores y obviamente no faltarán los que aspiren al primer sitio del bienestar y desarrollo.

Tengo mis dudas si en este tramo de la historia se marcará el final de Estados Unidos como unidad hegemónica. Pienso que quien tiene y propone la tecnología de punta, el avance del conocimiento científico y la educación superior, es el que en “su época” conserva la punta… y todo esto lo mantiene Estados Unidos. Pero lo que si es verdad es que la decadencia de un imperio, va siempre ligada a los excesos de su sociedad. Y ahí sí, presenciamos las consecuencias del “epicurianismo norteamericano”. La riqueza llevada fuera de los límites marcados por la historia. Emmanuel Todd analista político francés pronosticó el final de la URSS en 1976. Nadie podría haber pensado entonces que Monsieur Todd tuviera la más mínima oportunidad de llegar siquiera cerca de su predicción. De hecho yo siempre pensé que moriría antes de ver el desvanecimiento de la hoz y el martillo. La caída del Muro de Berlín en el 89 marcó otro camino tal vez insospechado.

¿Estamos cerca de un desenlace como el que propone Igor Panarin? En caso de de que así fuera, no pasaremos exentos el estertor más violento de todos los tiempos. Estaríamos por experimentar el cambio más dramático de la forma de vivir del hombre moderno.

Como en toda teoría así de aventurada, aceptemos parcialidades… no todo el tramo de su hipótesis. Claro que vendrán metamorfosis. ¡Estamos en medio de ellas! Pienso que a Rusia le urge subirse al movimiento de un país de bríos renovados. Este tipo de brincos, sólo se pueden dar en base al militarismo. No dudo que a empujones quieran reeditar la guerra fría. Lo veremos. Putin… un guerrero irredento. Barack… un pacifista en apariencia. Vladimir empujará hasta el límite. ¿Hasta dónde aguantará Obama, sin ceder sus posturas antibélicas? Las hegemonías se sostienen con armas, no con flores. Veremos pronto a dos gigantes en este eterno juego de las vencidas. El hombre ha sido así… ¡y no tengo información que me haga augurar un cambio!

Todo mundo voltea a ver a China como la nueva posibilidad planetaria, sepultando a Rusia como si fuera un muerto. Yo todavía mantengo la duda de si Rusia ya se hizo a un lado en sus pretensiones de supremacía. Igor Panarin puede ser un falso profeta, pero representa el antiamericanismo de un pueblo que hasta hace poco, era el fiel de la balanza.

Los detestables buenos

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

¡Musulmán! Hay un judío oculto 
tras de mí, ¡ven y mátalo! 
Plataforma de Hamas. Art. 7


Los buenos pululan por el mundo llevando su mensaje candoroso y lleno de melcocha. Un ejemplo: en carta a Público un lector se refiere al complejo problema griego con la cándida versión de que el joven Aléxandros Grigorópulos caminaba con sus amigos cuando un policía lo mató de un balazo. ¿Un policía loco, borracho y drogado? De otra manera no se entiende.

Omite un primer dato: el joven, que no merecía morir por eso, con su banda apedreaba una patrulla por haber invadido su barrio. Los policías fueron de inmediato detenidos, sometidos a proceso y la bala a peritaje para revelar si pegó de rebote. Lo cual, por supuesto, nadie creerá. En México, no se ha resuelto el asesinato de nueve adolescentes, aplastados y asfixiados por un operativo policiaco que no tenía más finalidad que extorsionar a sus padres y ordenó el gobierno perredista del DF: el caso New’s Divine. Y no pasa nada porque es el PRD.

En el actual conflicto palestino-israelí ya se elevan voces clamando por uso excesivo de la fuerza. No condenan la fuerza porque, aun los más obtusos, saben que Hamas ha declarado su intención de acabar con Israel, un hecho, una nación, una realidad guste o no. Condenan el exceso. Significa que si Hamas ataca con cohetes de manufactura casera, ¿Israel debe hacer otro tanto? Su ejército es uno de los cinco más poderosos del mundo: eso deberían recordarlo quienes lanzan cohetes sobre estadios de futbol. Hamas va por el total exterminio judío, Israel apunta a Hamas: hay diferencia.

Pero el asunto no comenzó ayer ni en 1948: tiene milenios, desde que los palestinos se llamaban filisteos (y los romanos escribían esa F con Ph por razones que ignoro). El primer pleito judeo-palestino está… ¡en el Génesis! Veamos: “Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre (de Isaac) en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra”. Génesis 26.15.

No menciona el Génesis qué les hizo Isaac para que le taparan sus pozos. Pero amistad no había. Y esto es antes de que el hijo de Isaac, Jacob, tuviera 12 hijos; antes que uno de ellos, José, fuera vendido a mercaderes y acabara en Egipto adivinando sueños al faraón y así llegara a primer ministro; antes de que llegaran los 11 restantes a Egipto, se reprodujeran como cuyos y Moisés los sacara para devolverlos a la tierra de Abraham, esto es: antes del Éxodo.

¿Alguien quiere tomar partido en ese lío? Sí, los buenos, que están con una Palestina que no existió jamás: en ese territorio hubo, hasta 1918, una región pobre del Imperio Otomano (turco). Como en la guerra mundial del 14 los turcos se aliaron con los imperios alemanes y con ellos perdieron la guerra, Inglaterra y Francia se repartieron los despojos y dejaron a Turquía únicamente la península (que del siglo XII a.C. al año 1453 d.C. fue la Jonia griega y los griegos reclaman, por cierto…).

Bueno… las potencias vencedoras no le concedieron a los griegos toda Turquía (aunque fue de ellos), pero sí una parte; dieron Bulgaria a los búlgaros, olvidaron crear Kurdistán para los kurdos, pero sí delimitaron (muy artificialmente) Irak, Líbano, Siria, Jordania y Palestina; la última quedó bajo protectorado inglés de 1918 a 1948, en que la joven ONU creó allí dos países: Israel y Palestina. Muchos palestinos abandonaron, por voluntad propia, la zona israelí que podían gobernar como ciudadanos, otros se quedaron, no perdieron sus tierras ni casas, y por eso hay diputados palestinos en el congreso (Knesset) de Israel y es bilingüe: hebreo-árabe.

El conflicto se remonta, pues, a dos hermanos: Abraham tuvo un primer hijo con su esclava Agar porque su esposa, Sara, no le daba uno. Lo llamó Ismael (casi Israel). Cuando al fin Sara logró concebir y parió a Isaac, el padre desalmado lanzó a esclava e hijo al desierto. Ésa es la herida freudiana: el repudio del padre por el hijo espurio.

Nadie sabe cuántos milenios después (porque nadie sabe cuántos nos separan de Abraham), los filisteos- philistinos- palestinos, hijos de Ismael, insisten en tapar los pozos de Isaac, su medio hermano. Tapar los pozos del hijo reconocido, no hacer los propios y vivir en paz, sino “cegar y rellenar” los de un enemigo con mismos genes e idioma hermano: unos dicen shalom y otros salam al desear paz. Luego lo olvidan. Es que, con los cristianos, tienen al mismo dios, vengativo e iracundo, pues “alá” no significa sino “dios” en árabe: en él está el problema.

2009, ¿regreso al pasado?

Demetrio Sodi
demetriosodi@hotmail.com
El Universal

De convertirse en realidad los resultados de las encuestas, el PRI será el ganador en las elecciones del próximo año y su triunfo significará un regreso político al pasado.

El PRI no ha cambiado, es prácticamente el mismo que perdió las elecciones del 2000 y 2006, sus liderazgos en las cámaras, el partido y sus sectores están en manos de priístas de la vieja guardia y las caras nuevas en los gobiernos de los estados son descendientes de grupos políticos que representan las viejas prácticas de autoritarismo, abusos y corrupción.

El PRI, hay que reconocer, ha hecho su tarea y ha aprovechado la ineficacia de los gobiernos panistas y los extremos del PRD, pero si analizamos cómo funcionan la gran mayoría de los gobernadores priístas en los estados de la República, veremos que el PRI no ha cambiado.

Los gobernadores son auténticos dictadorzuelos que controlan, por cualquier vía, dinero y amenazas, el Congreso local, el Poder Judicial, la Procuraduría, los órganos electorales y comisiones de derechos humanos y acceso a la información y a los presidentes municipales.

El autoritarismo, la corrupción y el caciquismo no sólo no han disminuido a nivel estatal y municipal, sino que han aumentado al no existir el poder presidencial que los controlaba y limitaba. La dirigencia priísta ha protegido esos excesos, como lo hemos visto en Oaxaca, Puebla, Sonora, Coahuila y Tamaulipas, entre otros, con tal de mantener la unidad del partido y recuperar la Presidencia de la República.

Los avances democráticos que hemos visto a nivel federal no se han dado en la mayoría de los estados y municipios y, de hecho, en muchos casos ha habido severos retrocesos, sobre todo por la corrupción y falta de transparencia.

La gente no desconoce todo lo anterior, sin embargo, está desilusionada de los gobiernos panistas, y aun cuando el Presidente de la República mantiene una buena imagen, un porcentaje muy alto de la población no cree que su gobierno pueda con el paquete del narcotráfico, la inseguridad y la crisis económica.

Son ya ocho años de gobiernos panistas a nivel federal y la población está cada día más desilusionada del panismo y temerosa del perredismo.

Es cierto que la guerra contra el narcotráfico tenía que darse y que el problema se gestó en los gobiernos priístas, sin embargo, la gente siente que antes vivía más tranquila y segura. Por otro lado, hace mucho que no había una actitud tan pesimista sobre la economía y el empleo como la que tiene en estos momentos la mayoría de la población mexicana.

Todos estos factores estarán presentes en las elecciones de julio de este año y, de no existir un verdadero milagro, lo más seguro es que el PRI gane las elecciones y con ello el país y nuestra democracia sufran en el 2009 un “regreso al pasado”.

2009: inseguridad, crisis, elecciones

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Hasta ahora, la administración de Calderón había logrado que no se conjugaran los principales puntos de conflicto en un mismo tiempo. Si bien la seguridad, la economía y la política (entendida sobre todo como gobernabilidad) siempre han tenido un papel central en la marcha del gobierno, hasta ahora los equilibrios se habían mantenido de forma tal de que en determinado momento no estuvieran los tres ámbitos, simultáneamente, en el centro de la atención.

El año que se inicia será diferente en ese sentido: la seguridad sigue estando en el corazón de la estrategia gubernamental y 2008 concluyó con la decisión, que es casi una declaración de principios, de extraditar a Estados Unidos a varios de los principales líderes de los cárteles de la droga presos. Como sucedió con las extradiciones de enero de 2007, éstas del último día del año pasado significan, más allá de la decisión judicial, la convicción de que en la batalla contra el crimen organizado el gobierno sigue decidido a no dar marcha atrás. En ese contexto, falta en la administración de Calderón establecer con mucha mayor claridad los mecanismos de operación y control en el sector, que se sumieron en la confusión a fines de 2008 y que deberán, además, adecuarse a la parcial, incompleta y en parte errónea reforma sobre seguridad y justicia que aprobaron los legisladores. Tendrán que establecerse con claridad estrategias, deberán hacerse nombramientos e insistimos, habrá que definir la operatividad, la responsabilidad y el mando entre las distintas dependencias.

Las insuficiencias en las reformas a la seguridad y la justicia son el reflejo del segundo gran capítulo que confluirá de lleno en este 2009: la lucha política. Los tiempos de los acuerdos, aunque sea parciales, parecen estar quedando atrás. Si no se logró completarlos en la seguridad y la justicia, el tema que más preocupa a la ciudadanía, difícilmente lo veremos en otros aspectos. Las elecciones de medio término ya están entre nosotros y la lucha entre los partidos (y dentro de los mismos) promete ser cruenta. Si a eso sumamos las numerosas incertidumbres políticas que se generan por las candidaturas pendientes y las diferencias internas en los partidos, se podrá comprobar que, pese a lo que tanto se ha dicho, son demasiados los comicios que no están definidos y que dependerán de los acuerdos que puedan o no establecer internamente los partidos para sacar sus candidatos. Sobre todo en las elecciones estatales, ello será definitivo y puede haber cualquier sorpresa entre el PRI y el PAN, salvo en las del DF, donde el PRD será en el único estado donde podrá jugar con cartas ganadoras pero, paradójicamente, es también el partido más dividido y más cercano a una ruptura real en sus filas.

De lo que no cabe duda es que los partidos nos saturarán de anuncios y de publicidad de una forma inmisericorde, mientras esperamos que el IFE decida si la sociedad podrá tener alguna voz en las elecciones y en la política o si eso queda en manos solamente de los dirigentes partidarios. En los comicios de 2006 hubo poco más de 700 mil anuncios de partidos; con las reformas, en esas elecciones, éstos, en total, incluidas las instituciones electorales, tendrán alrededor de 22 millones de anuncios, todo, por supuesto, pagado con nuestros impuestos. Quienes dijeron que la reforma electoral tenía como objetivo quitarle peso a la publicidad y otorgárselo a la discusión de plataformas y programas, una vez más nos mintieron: 2009 nos apabullará con la publicidad partidaria.

En el Congreso dicen que al inicio del periodo ordinario de sesiones se abocarán a establecer medidas económicas de emergencia. Puede ser, pero suena más a una faramalla que a una búsqueda real de acuerdos. En realidad, esas medidas, para bien o para mal, son las que se establecieron en el Presupuesto 2009 y difícilmente un Congreso que está ya de salida, con muchos integrantes en cada Cámara, buscando nuevas posiciones políticas, tendrá algo nuevo que decir al respecto.

El tema económico, sin duda, será central en este año. No estaremos ante una crisis tradicional, como la de 82, la de 87 o la de 94-95. La economía nacional en general parece estar bien preparada para afrontarla y las medidas anunciadas tal vez sean las correctas. La pregunta es si será suficiente y la respuesta va a depender de lo que suceda en el terreno internacional: si la crisis se comporta como creen los especialistas, y luego de un periodo de declive, en el segundo semestre del año, la economía estadunidense y la mundial comienzan a reactivarse, hacia fines de 2009 México podría comenzar a sobrellevar las cosas y enlazarse a ese tren. El temor es que la crisis actúe en forma anómala, como lo ha venido haciendo hasta ahora, y se entre en lo que algunos economistas llaman el efecto Japón, un largo periodo de estancamiento, de deflación, como ocurrió en ese país asiático durante buena parte de los 90: una crisis económica que, recordemos, allá fue de la mano, también, con una dura crisis política. De ser así, sencillamente ningún país estará preparado para enfrentar una circunstancia de esas características. Todas las previsiones de gasto, apoyo, rescate, utilización de reservas, están pensadas en torno a una crisis tradicional. Nadie puede prever qué sucederá si ocurre lo imprevisible. En todo caso, incluso en los términos de la “normalidad” económica, lo que más va a sufrir en el país durante 2009 será la generación de empleos y ello se engarza con los desafíos de seguridad, los sociales y los políticos. La tentación de entrelazar, la violencia y la inseguridad, con la falta de empleos y las dificultades económicas, en el proceso electoral, será demasiada como para exigir conductas de Estado en todos los actores.

Los cuatro desafíos del 09

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

Pronosticar calamidades

Las últimas semanas del año pasado sirvieron para documentar nuestro pesimismo. Expertos de diferentes áreas proporcionaron datos duros para indicar que el 09 será difícil y peligroso. Sin crecimiento económico y con balaceras por doquier. Propongo que los primeros días del año sirvan para darle una oportunidad al optimismo, disponernos para la batalla y poner en marcha acciones que aseguren la resistencia. La premisa es no ceder la plaza, bajo ninguna circunstancia.

No será el primer año complejo que nos toque encarar. De hecho, los mexicanos menores de 40 años de edad, han escuchado la palabra “crisis” muchísimas más veces que sus contemporáneos en otros países. La vida, para la mayoría, no transcurre en un jardín de rosas. La gente está acostumbrada a remar contra la corriente; a escalar una cuesta de enero que dura, invariablemente, 12 meses. Los compatriotas se doblan pero no se quiebran. Se las arreglan para salir adelante y el 09 no tiene por qué ser la excepción. Lo único que no podemos hacer es bajar los brazos o arrojar la toalla. Nadie tiene derecho a sustraerse del esfuerzo colectivo. Si el 09 tira zarpazos, salgamos a cazarlo.

El Año Nuevo tiene, de entrada, cuatro desafíos principales: el cambio de gobierno en Estados Unidos, la guerra contra las bandas del crimen organizado, las elecciones de julio y la crisis financiera, transformada ya en pesadilla de la economía real. En esta entrega abordaré los dos primeros y en el artículo de mañana, los siguientes.


Radar descompuesto

México no está en el radar de Barack Obama, alertan internacionalistas. La nueva estrella política estadunidense no conoce ni le interesa conocer nuestro país, su problemática y posibles soluciones. Está concentrado en otras latitudes. Lo demostró durante su campaña cuando fue hasta Berlín para emitir un histriónico discurso contra los muros que separan a la humanidad, poco después de votar a favor de la construcción del muro para separar a México de Estados Unidos. Los políticos, rubios, negros o amarillos, son iguales.

El desinterés mostrado por el gobierno norteamericano sobre lo que sucede al sur de su frontera tarde o temprano le saldrá muy caro. Por un lado, líderes de ese país aseguran que su prioridad es tener una frontera segura, pero no hacen nada útil para alcanzar este objetivo; además, claro, de aprobar recursos para construir muros que impiden el paso de animales migratorios, no de trabajadores migrantes.


Frontera peligrosa

El mundo está aterrado e indignado con la sangrienta ofensiva judía sobre los territorios ocupados por palestinos. Los bombardeos primero y después la incursión terrestre han causado ya más de 400 muertes, lo cual es intolerable. Los medios de información de Estados Unidos se han volcado, sin excepción, a cubrir los detalles del cruel operativo semita en Oriente Medio.

Sin embargo, a tiro de piedra de varias de las principales ciudades de Estados Unidos se registraron el año pasado más de cinco mil ejecuciones. Muertes violentas perpetradas por ejércitos de delincuentes que deambulan, a bordo de camionetas último modelo, por la extensa frontera entre ambos países. Se desplazan en convoyes de 10 o 12 vehículos portando armas largas, cortas y municiones adquiridas legal e ilegalmente en armerías norteamericanas en Texas, Nuevo México o Arizona. ¿Los norteamericanos quieren fronteras seguras y al mismo tiempo proveen de armas a bandas que operan sin control a unos metros de su territorio? No tiene sentido.

Si Obama desdeña este problema incurrirá en una equivocación grave. La pérdida de gobernabilidad y el imperio de las bandas criminales en ciudades fronterizas como Tijuana, Juárez o Reynosa, supone un problema de seguridad nacional para México, pero también para Estados Unidos. Es increíble que no lo hayan detectado. Así como atraviesan la frontera, de sur a norte, toneladas de drogas y de regreso armas a granel, montañas de dólares en efectivo y trailers repletos de mercancía de contrabando, pueden pasar terroristas y armas de destrucción masiva, químicas o convencionales.

Estados Unidos no inhibe el consumo de drogas entre sus jóvenes. No emprende operaciones serias contra el lavado de dinero en sus circuitos financieros. Regatea hasta el último minuto la entrega de ayuda para combatir a las bandas de traficantes. No detiene el tráfico de armas hacia nuestro país y, a pesar de todo eso ¿pretende contar con una frontera segura? Lo dicho: desinterés, ninguneo y arrogancia conforman un coctel muy peligroso, explosivo dirían los clásicos. Los diplomáticos mexicanos deben encontrar durante este año la fórmula para transmitir este mensaje de manera clara y firme a la nueva administración norteamericana.


Año de tiroteos

El Año Nuevo constará de 365 días de balazos. Los medios tendrán la ardua tarea de llevar, otra vez, el recuento de los daños. Cuántas ejecuciones, cuántas cabezas, cuántos traidores. El año viejo nos dejó algunas certezas que se agradecen. Quedó claro, por lo pronto, que se trata de un reto para la viabilidad del Estado mexicano. Mientras los narcos anden por ahí decapitando soldados del Ejército no es momento de hablar de legalizar drogas o pactar con asesinos. El Estado tiene que imponerse. Lo primero es recuperar el monopolio de la violencia en el territorio bajo su jurisdicción. Está lejos de alcanzar esta meta, pero es una batalla en la que no tiene otra opción que la victoria.

Quedó claro también que la corrupción es la fórmula, no tan mágica, para transformar grupos de matones en asesinos de élite. Sin la corrupción son pistoleros de segunda división, con la corrupción son estrellas de la Liga Premier. Quedó más allá de toda duda que la confrontación callejera es necesaria pero insuficiente. El año pasado murieron más de cinco mil personas y no se logró capturar a ningún capo de cuello blanco. Es imperativo seguir la ruta del dinero, aunque el camino de los dólares llegue a empresarios filantrópicos o bufetes de abogados, de esos que nunca pierden, sin importar su eventual afinidad con el régimen.


Polígrafo

También quedó al descubierto que la sociedad, la gente común y corriente, no ha hecho su parte para salir de este círculo vicioso. Marchar y prender veladoras está bien, pero no alcanza. Si la gente compra droga para pasar un buen rato, el país volverá a tener otro mal año. Yo digo que sí podemos alcanzar la victoria. El primer paso es reforzar los controles de confianza. Por ejemplo, durante el mes de enero aplicar el detector de mentiras a todos los funcionarios del gabinete de seguridad, desde secretarios de Estado hasta directores de área, aunque sea para saber en cuántas ventanillas cobran. Una vez que tengamos la certeza de que están de nuestra parte, lo demás será cuesta abajo.

Para pulmonías y catarros

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Son muchas las frases que escribieron, dijeron o se les atribuyen a personajes que gozan de respeto público, no muchos, por cierto, de la dimensión de Albert Einstein.

Por ejemplo esta mordacidad:

“La educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido”.

Para muchos el ser más inteligente que ha existido sobre la Tierra, tenía conciencia de su propia relativa genialidad:

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”.

De los seis a los 13 años estudió violín, y alternaba su gusto por Mozart o Beethoven con reflexiones filosóficas y sus trascendentales aficiones trigonométricas:

“Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”.

De la pusilanimidad:

“La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”.

Podía ver la energía más allá de la física:

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.

De la condición humana:

“Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor pertenece a los pensamientos”.

De la sabiduría:

“Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos”.

En los momentos de crisis, decía, “sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

Y a propósito de la que sacude a los países ricos y sus efectos en los demás, a Pancho González, presidente de Multimedios y del Grupo Editorial MILENIO, un amigo le envió esta otra reflexión, tan einsteniana y oportuna que se publicó aquí como desplegado (en vísperas de Navidad y Año Nuevo), y que conviene recordar:

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederles a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más los problemas que las soluciones. La verdadera crisis es la de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos nuestro talento y nuestras habilidades para encontrar las soluciones. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla…”.