enero 22, 2009

'Cantarell' por Paco Calderón

Cantarell se agota a ritmo acelerado

Noé Cruz Serrano
noecruz@eluniversal.com.mx
El Universal

Se extingue el símbolo del “México petrolero”


El principal yacimiento petrolero de México, Cantarell, declina a pasos acelerados. En diciembre de 2008, el campo que fue considerado el quinto más importante del mundo, registró una plataforma de producción de 853 mil barriles diarios, el nivel más bajo registrado por este yacimiento en los últimos 20 años.

Información de Petróleos Mexicanos (Pemex) revela que la producción de Cantarell está disminuyendo a ritmos más acelerados de lo previsto originalmente, debido a la política de acelerar la extracción para mantener niveles de producción de crudo de 3 millones de barriles por día y al problema de la mezcla del crudo con gas y agua en las cavernas, lo que contamina el hidrocarburo, según confirmó Pemex Exploración y Producción.

En su Programa Operativo Anual 2008, Pemex estimó inicialmente que el campo que se localiza en aguas de Campeche produciría un millón 312 mil barriles diarios en promedio. Sin embargo, arrojó un nivel de producción de un millón 47 mil barriles diarios en promedio, lo que significa 265 mil barriles diarios menos de lo previsto originalmente.

Por ello, Pemex inicio una estrategia de inversión agresiva para recuperar el mayor volumen de petróleo posible de este yacimiento mediante inversiones que podrían alcanzar 71 mil millones de dólares entre 2009 y 2026.

La estrategia parte de la base de que la declinación de Cantarell es la principal causa de la caída de la producción de crudo.

En su reporte “Indicadores Petroleros” correspondiente a diciembre de 2008, Pemex advierte de una caída de 9.2% en la producción de crudo del año pasado, lo que convierte a 2008 como el cuarto año consecutivo en que México produce menos crudo.

La recuperación de Lincoln y Luther King

Juan María Alponte
alponte@prodigy.net.mx
México y el mundo
El Universal

Ya está en la Oficina Oval el presidente 44 de Estados Unidos. La montaña por escalar que tiene ante sí es gigantesca. El poder no resuelve las cosas mecánicamente como creen los del sillón.

Lo digo pensando en el diálogo famoso entre Stalin y Lenin. El primero decía: “Kadry vse rechaïut”, “Los cuadros lo resuelven todo”. Lenin: “Vlast’ vse rechaïet”, “El poder lo resuelve todo”. Los dos serían testigos de que ni los cuadros militantes del partido ni el poder absoluto pueden impedir la incertidumbre de la historia humana. Sólo el “pensamiento complejo” (Edgar Morin) es nuestra única posibilidad de encontrar una respuesta tolerante, pues, inteligente.

Obama inicia su periodo recuperando dos formas de la conciencia humana. De un lado la de Lincoln. Al inaugurar su periodo en aquellos días (4 de marzo de 1861), interrogado sobre su religión, se limitó a decir: “None”, “Ninguna”. Señaló su respeto a las creencias. Obama lo ha rescatado no sólo porque el 1 de enero de 1863 firmara la Ley de Emancipación de los Esclavos, sino porque llegó a la Casa Blanca desde una cabaña y representó, como hombre, la emancipación de los hombres. Su asesinato, el 14 de abril de 1865, nos revela el peso profundo de la historia y de la libertad. Asumir la historia y liberarla de su pasado para que tenga sentido, es el privilegio de los mejores. Observen el poder y verán que cuando los gobernantes se acomodan al pasado, sin la crítica, para obtener la renta mercenaria acumulada, no podemos esperar nada de ellos. Están exentos de la angustia vital de la transformación. Lincoln, el del “none”, no fue un hipócrita. Por ello, posiblemente, fue límpidamente religioso (de “religación” a Dios), y por ello cambió su país. Su memoria es el reposo del espíritu. Vivió casi una noche antes de morir. No pronunció ni una sola palabra. Ya lo había dicho todo. Con su vida, con su muerte.

Obama ha recuperado también a Martin Luther King, el pastor que defendiera, después de Lincoln, a los esclavos “libres”, pero sin los derechos civiles. Distinción esencial porque los negros “libres” erraron un siglo por los viejos campos de algodón sin tener ni trabajo ni voto. Por ello los eslabones de esa cadena fueron recuperados por Martin Luther King para hacer posible lo más alertador: que la ley coincida con la vida. La lucha de King en los años 60, hasta su asesinato, fue una gran epopeya que se coronó con un discurso estremecedor —precisamente en el Lincoln Memorial el 28 de agosto de 1963—: “Yo tengo un sueño”. El sueño de que un día sus hijos pudieran ir de la mano de los hijos de los antiguos dueños de los esclavos. Las bellas hijas de Obama y Michelle coronan hoy aquella esperanza.

Coincidió la última parte de la vida de King con la presidencia de Kennedy. Una de las misiones que el presidente diera a su hermano Robert, además de combatir a las mafias, fue que su teléfono estuviera abierto constantemente para escuchar a Luther King. Bob Kennedy cumplió esa misión, en la tempestad racista, sin una sola duda. Que se lo pregunten a Coretta Scott de King, que el día del asesinato de John F. Kennedy escuchó a sus hijos: “Mamá, ¿ya no tendremos libertad?”.

El 16 de marzo de 1968 Robert Kennedy, sobre la herida roja del tiempo, anunció su candidatura presidencial y ganó las primarias de California. Voló a Indiana el 4 de abril. Allí supo la noticia, impresionante, del asesinato de Martin Luther King. Bob Kennedy se fue al ghetto negro y allí, ante el sollozo de la multitud, explicó que Luther King “había dedicado su vida al amor y la justicia”. Añadió: “Cabe preguntarnos, ante su asesinato, ¿qué clase de nación somos y hacia dónde nos dirigimos?”. Acompañó a Coretta King en los funerales, y poco después fue asesinado a su vez. Memoria de los hombres que nos hicieron seres humanos. Obama lo sabe.

¿Es posible un Obama mexicano?

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Escuché el martes en la radio una inteligente conversación en torno a esta pregunta: ¿podría darse un Obama en México?

Preguntaba Salvador Camarena en la tercera emisión de Hoy por Hoy de W Radio y contestaban el director de Consulta Mitofsky, Roy Campos, y Elia Avendaño, especialista en cuestiones indígenas.

Dijeron cosas muy serias y claras respecto de la discriminación, el racismo y el clasismo realmente existente en nuestro país, más elaborados pero no más contundentes, acaso sólo más hipócritas, que el racismo y la discriminación estadunidenses.

Volvía la pregunta y volvían las respuestas: ¿podría un indígena ser Presidente de México en las actuales condiciones? No, no podría. Sería más fácil para una mujer, aunque a la mujer, dijo Roy Campos, le costaría, como le cuesta, el doble de esfuerzo llegar al mismo lugar que un hombre.

Pero para un indígena sería todavía más difícil que para una mujer y más difícil también que para un homosexual. Una sociedad racista y discriminatoria como la mexicana no podría elegir presidente a un indígena, como la sociedad racista estadunidense pudo elegir a un negro.

Sin negar uno solo de los argumentos que había escuchado pensé entonces, instintivamente: “Depende del indígena”. Estuve a punto de marcar para compartirles mi ocurrencia, pero no lo hice y la comparto aquí:

El equivalente racial y cultural de Obama no sería para empezar un indígena puro, marginado, pobre y monolingüe, sino un mestizo de padre indígena y madre blanca, con un talento fuera de serie, educado con honores en las mejores universidades de su país, orador deslumbrante y político que arrebata multitudes.

Ese indígena/mestizo no sólo podría ser Presidente de México, sino que sería entre nosotros, y en cualquier país de América Latina, una novedad tan irresistible como resultó el mulato Obama —no exactamente un afroamericano, ni racial ni culturalmente— para los electores de Estados Unidos.

Un Obama mexicano no sólo sería posible sino que acabaría volviéndose un fenómeno: un Obama. Nada de lo cual terminaría con nuestro racismo, nuestra discriminación y nuestro clasismo, como probablemente la elección de Obama no terminará con el racismo de la democracia más vieja y más joven del mundo.

Dicho esto, confieso que me abrumó todo el día de ayer el contraste salvaje entre la fiesta política de Obama, fiesta de la esperanza, de la promesa, y el asalto de pesimismo en los mercados de valores que recibieron al nuevo presidente con un apunte de velorio.

Elecciones 09: el dilema de Nuevo León

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Pasada la toma de posesión de Barack Obama y mientras la crisis económica comienza a hacerse sentir (y lo continuará haciendo durante prácticamente todo el primer semestre del año, por lo menos), en la vida política de México los tiempos son ya electorales. Y aunque habrá elecciones federales para diputados (¿por qué en la reforma electoral no se ha establecido, como hubo en el pasado, un cambio, aunque sea gradual, de un tercio o la mitad de los senadores? Es ridículo y alejado de la realidad política tener una Cámara que se elige al mismo tiempo que el Presidente y no puede tener modificaciones a todo lo largo del sexenio, ni como premio ni como castigo, así sea parcial, para el desempeño de las autoridades ejecutivas), mucha de la atención estará puesta en los seis estados donde habrá elecciones de gobernador, además de otras autoridades locales, pero también se darán comicios en el Edomex y el Distrito Federal, donde muchos municipios y delegaciones tienen más recursos que algunas entidades federativas. Y la atención se concentra en esos comicios porque, aunque podrá haber modificaciones en San Lázaro, éstas no serán demasiado dramáticas ni tampoco van a afectar en forma radical la gobernabilidad. El punto fino son los estados, particularmente donde se elige gobernador.

Y allí los partidos tienen problemas. Ninguna de las gubernaturas es tan importante como Nuevo León y allí todo parece pender de decisiones de dirigentes que no están, en ninguno de los casos, bien amarradas. En el caso del PRI, la candidatura parece encontrarse mucho más cerca de Rodrigo Medina, el joven secretario de Gobierno de Natividad González Parás, que contaría con el respaldo en el ámbito nacional de Enrique Peña Nieto y se dice que de Beatriz Paredes, con el compromiso de que Natividad pudiera apoyar otras candidaturas priistas ya en campaña. En los hechos, la que parece ser la única oposición todavía visible para Rodrigo Medina sería Abel Guerra, también miembro del gabinete de Natividad, pero con un perfil más tradicional que Medina y mayor distancia personal con el gobernador. Se dice que Guerra tendría el respaldo de Manlio Fabio Beltrones, lo que no queda claro, pero ciertamente Nuevo León es uno de los estados en los que el priismo no ha terminado de procesar su decisión. Si fuera como lo ha dicho Beatriz y si el gobernador es quien tendrá en sus manos la decisión, será Rodrigo Medina el candidato. Hay quienes apuestan a que Medina y Guerra se desgasten y pueda surgir en el proceso un tercero, en este caso, candidata, que estaría entre una actual diputada y una presidenta municipal.

Pero, pese a que esas diferencias son públicas, todo parece indicar que en el PAN el proceso será aún más complejo, aunque se ha dicho una y otra vez que ya habría candidato y sería el ex gobernador interino Fernando Elizondo, quien tendría la simpatía del presidente Calderón, de la dirección del partido y de buena parte de la cúpula empresarial del estado. Pero Elizondo no tiene trabajo en las bases panistas: sería necesario construirlo después de que se decidiera la candidatura. Hay quienes piensan que la coalición estatal con Nueva Alianza podría servir para afianzar esa posibilidad y permitir la designación directa, sin tantos conflictos. Pero lo cierto es que hay por lo menos otros tres candidatos que no parecen querer resignar sus candidaturas, sobre todo dos de ellos. Uno es el alcalde de Monterrey, Adalberto Madero, el mismo que fue acusado de corrupción por la iniciativa privada del estado y que, en términos políticos, sorteó el temporal sin que la dirigencia partidaria hiciera nada. Madero, un hombre muy alejado de los círculos de poder del PAN, incluso de sus prácticas y formas de ver la política, tiene altos índices de popularidad en la capital neoleonesa y un estilo evidentemente populista. Dicen en el PAN que no puede ser candidato, pero también se asegura que Madero está en pláticas con un viejo amigo, el presidente del PT, Alberto Anaya, al que le urgen votos luego de que dos terceras partes de su partido lo abandonaron para ingresar al PRD. Madero amenazaría con ser candidato del PT si el PAN lo rechaza y eso modificaría todo el panorama electoral.

Pero el problema no es sólo Madero. La estructura del partido está también en parte en manos de otro hombre alejado del panismo tradicional, Fernando Larrazabal. Tanto Madero como Larrazabal demandan una elección abierta o de militantes y simpatizantes, porque allí tienen mayores posibilidades. Larrazabal (un “priista azul”, dicen en Nuevo León, como en el caso de Madero) asegura que él puede ser “el Felipe Calderón del estado”, el que gane su candidatura pese al Presidente, al favorito y en este caso también al gobernador. El punto es que ni Larrazabal ni Madero concitan simpatías del empresariado regiomontano. Y eso en Nuevo León es algo más que un problema. Por ello, a pesar de que se decía que el tema estaba superado con su próxima designación en una embajada, sigue estando presente la posibilidad de Fernando Margáin, como una suerte de cuarto en discordia.

Se podrá decir que el tema se puede superar, como en el caso del PRI, con trabajo político. Pero lo cierto es que precisamente ese trabajo político es el que por lo menos no se percibe y si, finalmente, Madero y Larrazabal aceptan la candidatura de Elizondo (o incluso la de Margáin) lo harán exigiendo un pago político muy alto.

Y la historia se repite en varios estados. Lo cierto es que en las seis gubernaturas en disputa nada está decidido y todo dependerá de cómo trabajen el PRI y el PAN (en estos seis estados, ni el PRD ni la alianza Convergencia-PT tienen influencia real, salvo que se diera, en Nuevo León, la hipotética adhesión de Madero al PT). Hoy, cualquiera de ellos podría ganar cinco de las seis gubernaturas en disputa... o podría perder todas.

Gabinete sin cambios

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
El Universal

El resultado electoral y el previsible retroceso del PAN en estos comicios serán el contexto que aprovechen en Los Pinos para hacer cambios en el equipo de trabajo

Aunque hay al menos tres secretarios del gabinete que están “en la cuerda floja” y se valora su salida, el presidente Calderón ha decidido aguantar hasta después de las elecciones parlamentarias de julio próximo para realizar ajustes a su gabinete.
El resultado electoral y el previsible retroceso del PAN en estos comicios provocarán una sacudida en la relación entre el Presidente y su partido, y serán el contexto que aprovechen en Los Pinos para hacer cambios en el equipo de trabajo, en una suerte de adecuación del gabinete para enfrentar la nueva correlación de fuerzas que quede en la Cámara de Diputados después de estos comicios.

En las evaluaciones que se realizan en la casa presidencial sobre el trabajo de los secretarios, hay dos funcionarios cuyo desempeño ya no satisface y se prepara su relevo.

Al secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas, se le ve “muy desgastado” por los constantes conflictos que se han generado en su sector y que no han sido bien operados ni resueltos por el funcionario. El caso más reciente es el del paro Cero Pesca, realizado por pescadores de varios estados por los altos precios del diesel y en el que, tras la fallida operación de Cárdenas Jiménez, tuvo que entrar, por instrucciones del Presidente, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, para buscar una salida al problema.

El otro caso de relevo que está ya decidido por el Presidente y sólo espera la coyuntura precisa es el del director de Pemex, Jesús Reyes Heroles. Los roces y diferencias que tuvo al inicio del sexenio Reyes Heroles con el fallecido Juan Camilo Mouriño dejaron secuelas que, aunque se atenuaron, desgastaron la figura del funcionario, que ya no es bien visto en el círculo presidencial, en donde dan por hecho su próxima salida.

El tercer cambio en el gabinete calderonista será en el área de seguridad. En la fuerte pugna que sostienen el secretario de Seguridad, Genaro García Luna, y el procurador Eduardo Medina Mora, el ánimo de Los Pinos está cargado a favor del titular de la SSP. Hay en la casa presidencial quien asegura que Medina Mora “no es bien visto desde hace un rato” por Calderón, aunque no saben explicar por qué no se ha dado su relevo. En todo caso, dicen, si se tiene que ir uno de los dos, ese sería el procurador.

NOTAS INDISCRETAS… La pregonada unidad del PRI cruje y muestra fisuras por la selección de candidatos. En San Luis Potosí los priístas terminaron divididos y la postulación de Fernando Toranzo a la gubernatura deja fracturado al viejo partido. Las cúpulas nacionales metieron las manos. Beatriz Paredes hizo un pacto con el gobernador panista Marcelo de los Santos para apoyar a Toranzo, luego de que al mandatario el PAN le impuso a Alejandro Zapata como candidato. El pacto de Beatriz le quitó aire al sobrino de Enrique Jackson, el diputado Jesús Ramírez Stabros, quien aun con los apoyos de los diputados priístas, incluido el coordinador Emilio Gamboa, además de la estrella del gobernador Enrique Peña Nieto, no pudo ganar. Los enviados de la Fuerza Mexiquense estuvieron un mes en San Luis para apoyar a Ramírez Stabros, pero el acuerdo de Beatriz Paredes con el gobernador pudo más… Y si eso pasa en San Luis, hay que voltear a Nuevo León y Sonora, donde también se calientan las nominaciones priístas. Tanto que el CEN decidió enviar a ambos estados a dos ex gobernadores, con experiencia, a operar. A Nuevo León llegó como delegado Manuel Ángel Núñez Soto, ex gobernador de Hidalgo, y a Sonora a Melquiades Morales. Núñez tiene enfrente la intención de Natividad González Parás de meter a su “delfín” Rodrigo Medina, aun cuando éste no ha crecido mucho en las encuestas, y Melquiades llega con un PRI en riesgo de fractura porque Eduardo Bours se aferra al impopular senador Elías Serrano como su candidato, cuando el que creció y suma cada vez más apoyos —no sólo en las encuestas sino entre el mismo gabinete y hasta entre familiares de Bours que se han acercado a apoyarlo— es Eduardo Gándara Camou… Mario Delgado, secretario de Finanzas de Marcelo Ebrard, es mencionado como candidato del PRD a la gubernatura de Colima. Lo interesante es que a Delgado lo apoyan casi todas las tribus y corrientes perredistas, algo nada fácil de lograr en ese partido. El problema es que si Mario se entusiasma y se va a buscarla al estado occidental, el hueco para Marcelo será importante porque perdería a uno de sus funcionarios más eficaces; mientras que Delgado tendría que medir si el PRD tiene la fuerza para romper el conocido cacicazgo priísta en Colima… Los dados se baten. Acecha serpiente.

La tentación de salir a matar

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

El Comando Ciudadano por Juárez difundió el martes a través de internet un segundo comunicado: bien estructurado, con una lógica y un boceto de organización y estrategia.

El Comando, que “cree en las instituciones, pero no en sus funcionarios”, le declara la guerra a “ladrones, secuestradores y extorsionadores”, y emplaza a los “funcionarios” a restablecer el orden antes del 5 de julio o comenzará a matar a un “criminal” cada 24 horas: “Por el bien de todos los juarenses; saldremos a la calle con nuestro ejército de hombres y mujeres a hacer lo que el gobierno no pudo hacer”.

Sin espíritu poético pone a disposición del Ejército mexicano su base logística y de inteligencia. Promueve, además, la activación de un sitio en internet que, a partir del 2 de febrero, recibirá denuncias anónimas para saber quiénes son y dónde están los “criminales”.

El Consejo Coordinador Empresarial de Juárez, que hace un par de meses, llenó la prensa con desplegados muy duros contra el desempeño del gobierno mexicano en la lucha contra el crimen, se desmarcó de inmediato.

—¿No se les ha acercado alguien de este Comando? —le pregunto al presidente de los empresarios juarenses, Fernando Uriarte.

—A ninguno, y no creemos que esa sea la forma de remediar las cosas.

—¿Nadie les ha sugerido armar escuadrones de la muerte?

—Pueden surgir algunas pláticas de café, pero nosotros debemos ser muy responsables al emitir alguna declaración. Debemos también cuidar la economía de Juárez y esto sería como estar ahorcándonos. Sería avalar que es una tierra de nadie y no es así.

El miedo y la desesperación no suelen estudiar historia ni sociología. La tentación debe ser grande. El 2 de febrero comenzarían a recibirse las primeras denuncias anónimas.

Al final, unas breves notas

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

WASHINGTON, DC.- Termino una larga serie de artículos que comenzó hace casi dos años sobre la elección en Estados Unidos. Hoy, contra todos los pronósticos originales, Barack Hussein Obama despacha en la Casa Blanca. En este último artículo quisiera compartir algunas notas acerca del proceso sucesorio en el vecino del norte que me tocó seguir:

• En una democracia no se puede asumir nada. En noviembre de 2007 todos pensaban, incluidos los “expertos políticos”, que la competencia presidencial en EU sería entre la demócrata Hillary Clinton y el republicano Rudolph Giuliani. No fue ni la una ni el otro. Sorpresivamente, la competencia fue entre Barack Obama y John McCain. En particular le recuerdo esto a todos aquellos que, desde ahora, creen que Peña Nieto será el candidato del PRI y Ebrard de la izquierda en la contienda electoral de 2012.

• Un candidato nunca debe creer que tiene la victoria asegurada. Hillary estaba convencida de que le ganaría a Obama el supermartes electoral del 5 de febrero. Ese día empataron. La diferencia es que Clinton no tenía ni estrategia ni dinero para seguir adelante en la contienda. A la senadora le pasó algo similar a lo que López Obrador en 2006: ya se sentía en el puesto que pretendía ganar cuando aún no lo había ganado.

• La verdadera competencia para Obama fue la elección primaria contra Clinton. La otra, contra McCain, prácticamente se decidió el 15 de septiembre cuando Lehman Brothers quebró, los mercados financieros cayeron en picada y la economía se descalabró. En este contexto, era casi imposible que ganara el candidato del partido gobernante.

• McCain nunca pudo convencer de que él era el candidato del cambio. En este sentido, Bush derrotó dos veces a McCain en su vida. En la elección primaria del Partido Republicano en 2000 y en la presidencial de 2008 donde el impopular presidente se convirtió en una lápida para el senador de Arizona.

• En un principio, Sarah Palin, la candidata a la vicepresidencia de los republicanos, calentó la competencia. Pero pronto se vieron sus limitaciones intelectuales. Entre más hablaba, más hundía a McCain quien se equivocó en la decisión de su compañera de fórmula.

• Sin internet, Obama no gana. Se trata del primer candidato presidencial de la historia que usa esta potente herramienta comunicativa para organizar comunidades, trasmitir mensajes y recaudar millones de dólares.

• Las campañas negativas son esenciales en una competencia democrática real. Permiten contrastar las fortalezas y debilidades de los candidatos. En la elección, los republicanos atacaron sin misericordia a Obama. Sin embargo, el afroamericano se defendió bien y hoy, a pesar de las terribles críticas que recibió, despacha en la Oficina Oval.

• Las apuestas son el mejor instrumento para pronosticar un evento político futuro como una elección presidencial.

• El electorado es implacable: a los malos gobernantes los castiga como lo demostró la derrota contundente de los republicanos en las urnas.

• El color de la piel de Obama hizo de la contienda electoral un evento histórico. Su triunfo agrandó aún más el adjetivo. EU dio un paso fundamental para desterrar el racismo. Hoy un negro despacha en la Casa Blanca.

• La principal cualidad de Obama es su inteligencia. Por fortuna, ha regresado a la presidencia un político con alto coeficiente intelectual como Bill Clinton. Siempre es mejor que gobierne alguien inteligente que un ranchero cualquiera. Los mexicanos lo sabemos.

• La democracia estadunidense demostró vigor y asombró al mundo entero.

• Erróneamente muchos han convertido a Obama en celebridad y hasta divinidad. El nuevo presidente es, simplemente, un político eficaz. Un hombre que destaca por haber venido de atrás. Un ejemplo de que con trabajo, audacia y tesón, “sí se puede”.

• Mucho se espera de Obama. Las expectativas son altas. Yo sólo espero que ayude a resolver el problema económico de su país lo antes posible.

En 1996, AMLO pactó con Zedillo (II)

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

El PRD siguió los pasos del PAN y estableció una alianza con el PRI
Las reglas electorales de 2006 las acordaron Andrés y Calderón


En 1988 el PAN resultó el gran ganador de la crisis electoral al forzar la transición política, restablecer la relación del Estado mexicano con el Vaticano y negociar sus primeros gobiernos estatales.

Como lo recordamos aquí ayer, el PAN de Álvarez y Clouthier impugnó la elección presidencial de 1988, y sin pruebas denunció un fraude que nadie fue capaz de probar, pero que les permitió negociar con Salinas lo que fue el arranque de la transición democrática pactada.

Salinas cumplió su alianza, empujó una tibia reforma electoral, entregó al PAN gobiernos como los de Baja California y Guanajuato, e hizo suyas reformas compartidas con Acción Nacional. Concluido el salinato, el PAN creyó llegado el momento del cambio y perfiló a su hombre fuerte, Diego Fernández de Cevallos, para Los Pinos. Sin embargo, imponderables como el alzamiento del EZLN en Chiapas y el asesinato del candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio, mudaron el proyecto azul.

Por una razón que nadie ha explicado —y designado Ernesto Zedillo como sustituto de Colosio—, el panista Fernández de Cevallos retrocedió y dejó pasar al candidato del PRI. Así, el PAN se alió por segunda vez a un gobierno del PRI, el de Zedillo, con el que cogobernó y pactó lo que fue la reina de las reformas electorales, con la que se hizo posible la entrega del poder por parte del PRI en el año 2000.

Y justo en el primer tercio del gobierno de Zedillo un ambicioso aspirante a dirigir el PRD, Andrés Manuel López Obrador, siguió los pasos del PAN y se alió precisamente al otrora repudiado gobierno de Ernesto Zedillo. Los incrédulos de esa realidad pueden consultar la hemeroteca del diario La Jornada del lunes 3 de junio de 1996, que tituló así su nota principal: “Conspiran contra Zedillo: López O.”.

Resulta que AMLO buscaba ser presidente del PRD, y con el “petate del muerto” de la supuesta “conspiración” contra el gobierno de Zedillo, le propuso un pacto a ese gobierno para legitimarlo en los hechos. Es decir, AMLO siguió los mismos pasos que el PAN en 1988 y en 1994. La nota principal de La Jornada de la fecha citada se refería a una declaración de AMLO formulada en Misantla, Veracruz, el domingo 2 de junio, en donde además dio a conocer la propuesta de un “acuerdo de unidad y apoyo político” al gobierno de Zedillo. ¿Qué proponía dicho acuerdo?

En palabras de AMLO: “No queremos alianzas con el presidente Zedillo. Deseamos acuerdos donde él se comprometa con el pueblo y con la nación, y nosotros a construir una verdadera transición democrática. Queremos acceder al poder, pero no sobre el cadáver de la República. Queremos un nuevo proyecto nacional, pero ello sería imposible si perdemos a la nación. Zedillo podría tener el apoyo del pueblo mexicano, de nosotros mismos, pero no se la quiere jugar del lado del nacionalismo”.

Lo que proponía AMLO al presidente Zedillo en su arenga del domingo 2 de junio de 1996, era una copia de lo que propuso el PAN a Salinas en la concentración del Zócalo la noche del 16 de noviembre de 1988; un pacto político de transición. El primero en denunciar lo que entonces era lo más parecido a una traición al PRD y a la izquierda —porque el PRD y Cárdenas habían impugnado la elección de Zedillo, y habían propuesto su anulación y la creación de un movimiento de salvación nacional— fue nada menos que Heberto Castillo.

En su artículo del semanario Proceso número 1023, del 10 de junio de 1996 —titulado “Lombardismo en el PRD”—, Heberto denunció: “Sorprenden los bandazos del candidato a la presidencia del PRD, Andrés Manuel López Obrador”, y enumera las incongruencias de un político que se decía de izquierda y pactaba con el PRI. Al final de cuentas, AMLO se convirtió en líder del PRD. En 1997 ese partido ganó el gobierno del DF con Cárdenas, pero también gobiernos como el de Tlaxcala, Baja California y Zacatecas, y a pesar de que era ilegal, Zedillo ordenó que se le autorizara a AMLO la candidatura a jefe de Gobierno del DF. Camino idéntico el de AMLO al que siguió en 1988 el PAN de Luis Álvarez y Manuel Clouthier.

Es decir, que PAN y PRD negociaron reformas, elecciones, puestos de poder con el PRI, a cambio de legitimar a los gobiernos tricolores en 1988 y 1996. Pero esa estrategia dio como resultado las más avanzadas reformas electorales —aprobadas en 1996-1997—, y que hicieron posibles elecciones creíbles, equitativas, legales, transparentes… Y esas reglas que se aprobaron cuando eran presidentes del PAN y el PRD Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, son las mismas reglas de las elecciones de julio de 2006. ¿Dónde está el fraude de 2006? No existió. Lo que pretendió AMLO a partir del 3 de julio fue una fórmula parecida a la del PAN en 1988. Sí, sólo que carente de inteligencia.