febrero 02, 2009

Caudillismo y “felicidad”

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Felipe Calderón admitió ante Ernesto Zedillo que estar en la oposición le fue como estar en el cielo, y que estar en el gobierno “es como estar en el infierno”.

No obstante, dijo sentirse “confortable” y “sin problemas mayores” con sus actuales opositores.

Uno de ellos, sin embargo, Andrés Manuel López Obrador, no escatimó epítetos contra Zedillo y Calderón: al primero le dijo “cínico” por afirmar que a los gringos les está saliendo menos caro que a México el rescate financiero, en tanto que al segundo no deja de acusarlo de que le “robó” la Presidencia.

Más allá del cinismo que le atribuyó López Obrador en Ciudad Juárez (donde no resistió la tentación de equipararse a Benito Juárez), al Peje no le significa gran cosa el hecho de que Zedillo le ayudara a contender por la jefatura del Gobierno del DF, pese a no poder cumplir con los requisitos de residencia (residencia, por cierto, que hizo válida por el departamento del Fovissste que le ayudó a conseguir el ex vocero de Carlos Salinas de Gortari, José Carreño Carlón).

Bien, pues mientras un puñado de salvadores de la patria mexicana se manifestaba en o a propósito de Davos, en el congreso de periodistas iberoamericanos realizado en Santiago de Compostela, Gerardo Reyes, reportero del Nuevo Herald y veterano en la cobertura de procesos electorales, con su ponencia Yo o el caos, destripó los liderazgos “democráticos” derechosos e izquierdistas en América Latina, en los que no parecen encajar Zedillo y Calderón:

  • Subidos en los hombros de los pobres y pregonando el obituario de los partidos, emergen los caudillos.
  • Es también la retórica ultraderechista de Uribe de Colombia, como lo fue de Fujimori en Perú.
  • Han hecho un trabajo de masas extraordinario al crear un ambiente de incertidumbre anticipada, una especie de nostalgia trágica por alguien que no se ha ido, y se ingenian mecanismos, casi todos cuestionables, para continuar en el poder más allá de los límites de la Constitución.
  • Algunos le han declarado la guerra a la corbata y prefieren tomar juramento en indumentarias ancestrales o gobernar en sandalias, como lo hace el ex obispo de Paraguay Fernando Lugo.
  • En Brasil, Lula, que se ha convertido como en un obispo que bendice (o envidia) las reelecciones seriadas de sus colegas, estuvo explorando tras bastidores la posibilidad de una reforma para una segunda reelección, pero no se concretó.
  • Esta moda de atornillarse en la silla presidencial (es la de) Leonel Fernández en Dominicana y, por la vía del nepotismo, Kirchner en Argentina. El presidente de Costa Rica, Óscar Arias, repitió gobierno gracias a un cambio constitucional, y (en Perú) Alan García tampoco lo descarta.
  • A esta confusión hay que sumar los increíbles niveles de felicidad de los habitantes de la región. Según la encuesta correspondiente al informe al año 2008 del Latinobarómetro, el 66 por ciento de los latinoamericanos, son “felices…”.

Los candidatos de la desilusión

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Este será el año de la desilusión de la gente con los partidos y, quizás, también con la democracia. Olvidemos la torpeza enorme de quienes en el Instituto Federal Electoral deciden el momento en que deben pasar los anuncios de los partidos y el sano coraje que debe haber sufrido el espectador que, al momento de querer ver el juego de América-Monarcas o el Monterrey-Guadalajara, se sorprendió porque, a la mitad de los mismos, entraron muchos minutos de anuncios del PT, del PAN, del PRI, del PSD, del PRD y de Nueva Alianza. Seguramente, la interrupción de la transmisión del juego de alguno de los equipos más populares de México, por órdenes del IFE, debe haber llenado a la ciudadanía de un alto espíritu cívico y dejado muy bien parados a los partidos y a los políticos, a los miembros de las instituciones electorales y a sus familiares. Para sensibilizar a la sociedad de participar en las elecciones, no hay nada mejor.

Pero la decepción irá más allá. Se iniciaron en los hechos las precampañas para la elección de candidatos a diputados de todas las fuerzas políticas y se han dado dos fenómenos notables. Todos los partidos han hablado una y otra vez de democracia interna, se han comparado unos con otros, pero lo cierto es que se han reservado la mayor parte de las candidaturas para que sean designaciones directas de la dirección de cada una de esas fuerzas. Como se preveía desde la aprobación de la reforma electoral, cada vez más el poder se concentra en las dirigencias partidarias y no sólo se cancelan los derechos de la ciudadanía, salvo en el acto de votar (“gracias por participar, podría ser la consigna, los invitamos a regresar dentro de tres años”), sino también la de los militantes partidarios. En el PRD habrá disputa abierta en 53 de los 300 distritos, los demás, al igual que las listas de plurinominales, serán designaciones del CEN del partido; en el PAN se elegirá a candidatos en 105 de los 300 distritos, los otros 195 son para la dirección panista; en el PRI, en por lo menos 12 estados, los candidatos serán de unidad, o sea, únicos.

Y lo mismo sucede con las demás fuerzas, incluido el extraño comportamiento del PRD, Convergencia y el PT, que llevan, los primeros, candidatos propios; los segundos, en una coalición relativa y, en los tres casos, el que termina designando a muchos de los aspirantes es López Obrador, escoltado por un expulsado del PRD, el célebre René Bejarano. Según los estatutos del PRD, el ex candidato presidencial tendría que ser expulsado por apoyar a candidatos de otros partidos distintos del PRD, pero Jesús Ortega ya ha dicho que no hay problema y que él no se peleará con el tabasqueño, a quien una vez más se le permite violar la ley públicamente, sin consecuencia alguna (vamos, hasta la multa por el plantón de Paseo de la Reforma la terminó pagando el PRD y no la presidencia legítima de AMLO, que maneja sus recursos).

Por eso la designación de esos candidatos, en esos tres partidos, es la más extraña. Para empezar, en Convergencia encabeza su lista de plurinominales Alejandro Gertz Manero, secretario de Seguridad en el Gobierno del DF con Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles, con los que terminó muy distanciado y que, en virtud de ello, el entonces presidente Fox lo promovió como secretario del ramo a nivel federal. Gertz tuvo la confianza del mandatario durante casi cuatro años, pero sus enfrentamientos con Santiago Creel, Rafael Macedo de la Concha, Genaro García Luna y Wilfrido Robledo, entre otros, están en el corazón de los graves problemas que enfrenta el sistema de seguridad desde el sexenio foxista. Por alguna razón ha quedado como candidato a diputado y dirige también el centro de estudios del partido. La pregunta es desde cuándo Alejandro Gertz estaba relacionado con uno de los partidos más cercanos a López Obrador. Tanto que Pío, el hermano del ex candidato presidencial, impulsado por la corriente de René Bejarano también será candidato por ese partido. Lo mismo que un ex presidente del PRI tabasqueño con Roberto Madrazo, Pedro Jiménez León.

Como si faltaran negociaciones extrañas, Alejandra Barrales, también del equipo de Bejarano, dejó la presidencia del PRD en el DF, cuando estaban a punto de desconocer la elección en el Trife, para buscar una candidatura y también dicen que están negociando con Rubén Mendoza, que en elEstado de México ya recorrió el PRI y el PAN. Y afirman que la ex corredora Ana Gabriela Guevara será lanzada como candidata, pero a delegada por la Miguel Hidalgo. Mientras tanto, el que palomea las listas del perredismo en Oaxaca es nada menos que José Murat. Pero hay más, aparece también en la lista, apoyado nuevamente por Bejarano, Miguel Bortolini, que se hiciera famoso por la leche contaminada Betty que vendía a los sectores populares. Como castigo ahora será candidato a diputado (en China, por algo similar, vender leche contaminada, acaban de fusilar a dos funcionarios del gobierno). Nada para asombrarnos si el otro responsable, Martí Batres, es el secretario de Desarrollo Social de la capital del país. Lo que sí resulta asombroso son los pocos candidatos que ha podido colocar en las listas precisamente el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, sólo a su secretaria jurídica, Leticia Bonifaz.

En los hechos, en el PRD por una parte y en Convergencia y el PT por la otra, se dará una lucha intensa en busca de las candidaturas, porque Ortega y la nueva dirigencia del partido son conscientes de que los lopezobradoristas quieren armar una bancada propia con los legisladores que salgan de la coalición PT-Convergencia, unidos con los de esa corriente en el PRD. Habrá que ver aún muchas cosas. Pero pocas como la decisión del flamante PSD de candidatear a Silvia Irabién, apodada La Chiva en Big Brother, para diputada. ¿Así buscan reemplazar a Patricia Mercado? Para mañana, los priistas y los panistas.

Cita con la historia

Macario Schettino
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Acaban de iniciar las precampañas rumbo a la elección intermedia. Ahora ya tenemos regulada esa parte del proceso electoral, como usted posiblemente se haya enterado. Es cierto que en esta ocasión las precampañas no tienen muchos participantes, porque los partidos decidieron reservar para su dirigencia la mayoría de las candidaturas, pero de cualquier manera les servirá este mes para promocionarse.

La elección de este año forma parte de este proceso histórico que no percibimos en su real magnitud. La Legislatura que terminará sus funciones con esos comicios ha sido, reitero, la primera en la historia de este país en atacar problemas de fondo, aunque lo haya hecho de manera muy superficial, con miedo e ignorancia. Es que tampoco los legisladores se dan cuenta de lo histórico del momento. Tal vez podría uno argumentar que el primer Congreso, el de 1822, o el primero de la República Restaurada, en 1867, también eran autónomos frente al Ejecutivo, pero el primero lo único que logró fue su disolución, y el segundo fue claramente superado por Juárez, quien ignoró siempre al Legislativo y prefirió gobernar por encima de la Constitución.

Los tres Congresos Constituyentes de la tradición liberal tal vez puedan ponerse en distinta canasta, pero tampoco crea usted que tanto. El primero, en 1824, como todos los fundacionales de América Latina, hizo poco más que traducir la Constitución estadounidense al español, agregándole aquello de “éste es un hogar católico, no aceptamos propaganda protestante”. El segundo, en 1857, dominado por los “rojos”, los liberales intransigentes, actúa en contra del Ejecutivo, dando pie a la Guerra de Reforma. El tercero, en 1917, también se enfrenta al Ejecutivo de Carranza, porque se agrupa en torno a otro caudillo, Obregón.

En cualquier caso, la Legislatura actual ocupa un lugar con aquéllas. Así como los ve usted, ya están en los libros de texto del futuro. Y lo mismo ocurrirá con el Congreso que resulte electo en julio. La Legislatura entrante tendrá que regresar a los temas que los actuales diputados, timoratos, apenas rasguñaron. Nueva reforma fiscal, para evitar una crisis en 2010; nueva reforma energética, para garantizar el abasto interno, al menos; nueva reforma en seguridad social, ahora ampliada a la cuestión laboral; y sin duda se tendrá que volver al asunto electoral, cuando quede claro que la ley que hicieron es contraproducente. Tema aparte es el asunto de la seguridad, que implica considerar con seriedad si debemos o no ser una República Federal. No sé si podamos conseguir medio millar de diputados capaces de entender ese problema.

Usted elegirá en julio esta histórica Legislatura. Tal vez tenga la excusa de que, cuando eligió en 2006, no sabía la importancia que tendría su voto, pero ahora ya no tiene ese pretexto. Usted decide, con su voto, si quiere repetir los experimentos del siglo XX, que nos convirtieron en un fracaso, o si prefiere convertir a México en un país serio. No se raje.

Del foro del Senado

Arturo Damm Arnal
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

Organizado por el Senado de la República, se está llevando a cabo el foro de propuestas y compromisos México ante la crisis: ¿qué hacer para crecer?, cuyo objetivo es que grupos de agentes económicos, que bien pueden ser, ¡ojo!, grupos de interés pecuniarios, presenten, a los legisladores, sus propuestas en materia económica, para que éstos establezcan, después de haber realizado una síntesis de las mismas, una serie de compromisos, con los cuales todos, y si no por lo menos la mayoría, estén de acuerdo, todo lo cual no deja de ser circo, maroma y teatro, con resultados que pueden ser contraproducentes, es decir, favorables a los intereses de algunos, y en contra del bienestar de otros, por ejemplo, de los industriales agrupados en la Canacintra, representantes del más acendrado mercantilismo y proteccionismo, siempre en contra de la competencia y de la competitividad, y por ello de los intereses de los consumidores. No hay que olvidar que, en el ámbito de la economía, cualquier ley o política debe juzgarse por el impacto que tendrá sobre los consumidores, es decir, sobre las posibilidades de contar con más y/o mejores opciones de consumo en los mercados, a lo cual se oponen los mercantilistas y los proteccionistas.

Con relación al mentado foro, lo primero que hay que decir es que, si del mismo esperamos la receta mágica para salir de la crisis que enfrentamos hoy, los resultados van a ser decepcionantes, y esto hay que decirlo con toda claridad, para que luego no haya quien le llame engaño.

Entonces, si del mentado foro no debemos esperar la solución de la crisis, ¿qué podemos esperar? El fortalecimiento de la economía mexicana para que, cuando volvamos a enfrentar un problema como el actual (mismo que enfrentaremos si a los bancos centrales, comenzando por la Reserva Federal, no se les quita la facultad de emitir dinero sin más límite que la voluntad de los banqueros centrales, facultad que se les puede quitar obligándolos, por ejemplo, a adoptar el regla monetaria de Milton de Friedman —que la cantidad de dinero que se intercambia en la economía crezca a una tasa constante, determinada por el crecimiento promedio de la producción en el pasado inmediato—, que no es lo ideal, pero si algo políticamente posible), estemos en mejores condiciones, sobre todo en materia de competitividad, que se define como la capacidad de un país para atraer, retener y multiplicar capitales, es decir: inversiones, única manera correcta de contrarrestar las presiones recesiva. Ojo: única.

Esto es lo que, de manera realista, podemos esperar del foro México ante la crisis: ¿qué hacer para crecer?, todo lo cual dependerá del cumplimiento de tres condiciones, de no fácil cumplimiento. Primera: que se haga el diagnóstico correcto, sobre todo en materia del marco institucional (reglas del juego) de la economía. Segunda: que se propongan las medidas correctas para eliminar los excesos y defectos de dicho marco y, tercero, que se apliquen correctamente, algo que yo considero difícil de lograr, y a las pruebas me remito: ¿cuántos años llevamos con esos excesos y defectos frenando, por ejemplo, la competitividad del país, años durante los cuales no hemos avanzado sino retrocedido? Según el Índice de Competitividad Global 2009, del Foro Económico Mundial, al inicio de este año México ocupa, en materia de competitividad, entre 134 naciones, el lugar 60, lo cual se sintetiza en una sola palabra, mediocridad, con un agravante: el año pasado ocupamos, entre esos mismos 134 países, la posición 52. No solamente no avanzamos, ¡retrocedimos!, encontrándose buena parte de los excesos y defectos que limitan la competitividad del país en el marco jurídico de la economía mexicana, materia en la cual los legisladores tienen la última palabra. ¿La pronunciarán? Y de hacerlo, ¿será la correcta? Lo dudo mucho: no hay tela de donde cortar.

“Huelga” por un ladrón

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Mientras hay millares de empleados despedidos de sus trabajos, industrias que cierran o restringen su producción, las guardias blancas al servicio de Napoleón Gómez mantienen cerrada hace año y medio la mina de Cananea, Sonora, principal fuente de trabajo en la zona. Napito heredó de su padre, otro Napoleón Gómez, el sindicato minero, exactamente el derecho que los maestros del sindicato de educación exigen para sí: la herencia o la venta de sus plazas. Si Napo padre alguna vez fue minero antes de constituirse en charro sindical de primera línea, al servicio del PRI y con cuota de diputados asegurada, Napito no lo fue jamás.

Los reportes de seguridad estadunidense que ven a México y Pakistán como altos riesgos para la primera potencia, señalan datos concretos: las atómicas de Pakistán y la debilidad del Estado mexicano ante la ola de criminalidad, pero sólo producen jeremiadas en respuesta. La preocupación de nuestros legisladores está en otro lado: en dotarse de miles de millones para sostén de la oligocracia partidaria, en la grilla interna por sumas que se escriben con nueve ceros.

No les queda tiempo, claro está, para revisar la atroz legislación laboral que sigue permitiendo, como en los mejores tiempos del PRI, el despido del trabajador a quien el sindicato expulse, la desaparición de cuotas sindicales en los bolsillos y los bolsos Vuiton authentique de la charrería sindical y la ocupación indefinida, sin huelga legal porque sus demandas habían sido recientemente satisfechas, de la que fue una de las mayores minas en el mundo. El paro exige que se retiren los cargos que hicieron huir a Napoleón, con al menos 55 millones de dólares del sindicato, y refugiarse en Canadá como “perseguido político”.

¿Se lo creen los mineros? No, pero las guardias blancas tienen por función el sostén de la estructura sindical que permite despedir del trabajo a los disidentes y no rendir cuentas por cantidades tan enormes como aquellos mil millones que otro sindicato, el petrolero, deslizó bajo la mesa a la campaña del PRI en 2000. Y siguen tan campantes los capos sindicales.

“Desde la secretaría general del sindicato minero, el ratificado dirigente, Napoleón Gómez Urrutia, desvió entre 2004 y 2006 recursos hacia cuentas ajenas a la organización, incluidos pagos a las tarjetas de crédito de su esposa e hijos”. La Jornada, 27.04.07. La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje declaró la inexistencia del paro. Luego, el juez Máximo Torres suspendió la declaración de Conciliación, aunque añade que Minera México puede “reanudar sus labores con los trabajadores no huelguistas y con los huelguistas que voluntariamente deseen regresar al trabajo”. Al año, Conciliación ha vuelto a declarar inexistente la huelga. Así de clara es la legislación laboral que no sólo admite estos galimatías, sino la herencia de un sindicato y la defensa de un líder ladrón.

Empezamos admitiendo, y sobre todo La Jornada, que el EZLN cobrara impuestos de guerra y derechos de paso en carreteras y caminos donde el Estado mexicano era, literalmente, un Estado fallido. El hecho fue defendido por “luchadores sociales”. Ahora los narcos hacen otro tanto, pero con mucha mayor efectividad: venden protección adelantada, lo mismo en Michoacán que en Coahuila; hacen llegar listas de hijos y padres, domicilios y escuelas, a gobernantes reacios; asesinan a quien llama a poner el ejemplo y no huir… Y nuestros legisladores son incapaces de formalizar una Guardia Nacional, unos Carabineros, con entrenamiento y equipo.

En vez de eso van de paseo a Cuba, insultan a la resistencia contra el tirano más longevo de la historia humana, y vuelven tan orondos a despacharse codornices en El Cardenal y, claro, nos pasan la cuenta. Nada podemos esperar de quienes coquetean con la narcoguerrilla colombiana, experta en secuestros y torturas. Hace 20 años era el Estado colombiano el que se debatía entre las tomas de territorios y los impuestos guerrilleros. Hoy, con secuestrados escapando de la selva, todavía esas FARC son consideradas parte de una “lucha social” por senadoras con clara deficiencia mental y otros conspicuos voceros de las nuevas “buenas conciencias”.

Quienes se dicen de izquierda están preocupados porque las guardias de Napito pudieran ser desalojadas de la mina donde, en defensa de un ladrón, impiden el trabajo en tiempos de desempleo y crisis mundial. ¿Y la derecha?: preocupada porque no le pongan ese mote.

PRI y PAN… pequeño extracto

Pedro Ferriz
El búho no ha muerto
Excélsior

PRI y PAN han tenido la oportunidad de administrar la esperanza de un pueblo. La gente vota bajo la mecánica de pretender un bienestar. En 1929, Plutarco Elías Calles funda el Partido Nacional Revolucionario. Debemos entender que México venía del descalabro de la revolución. La sociedad enfrentada se envileció producto de la revuelta. La necesidad de ser violento, hizo que sus líderes también lo fueran. Esto derivó en que una de las patas de nuestra “institucionalidad” se hiciera de maderas de ilegalidad, atornillada con pernos de injusticia. Fue común durante décadas, que los presidentes en turno hicieran funcionar al aparato de gobierno, bajo principios de antivalor. Esto derramó a la sociedad… lo que hizo del procedimiento, una forma de vida. La corrupción quedó oficializada. La discrecionalidad en todo fue la óptica. Nada por encima del poder de la maquinaria. El Presidente, gobernador, alcalde, juez, policía o burócrata se convirtió en dueño de nuestra realidad. Nada pasaba sin “su criterio”. La cultura de la ilegalidad se hizo material… nos llegó por correo, de un pasado que así fue. No gana el esforzado, sino el advenedizo. No el recto, sino el transa. Hacer las cosas bien, resulta mal y viceversa. El camino de lo legal no es el camino. Si tengo algo que reprocharle a nuestra historia, es que no nos enseñó la base del “valor universal”. La iglesia, no llegó para revertir el proceso. Sólo nos enseñó a resistir bajo la base del estoicismo. “Así somos, hay que adaptarnos”. “Lo que no gocemos en la tierra, será recompensado con una módica cuota de sufrimiento”.

El fin del siglo terminó con la hegemonía del PRI, cuando la globalización abrió los ojos… clavados en nuestro interior.

Luego llega el PAN a la presidencia. Con un grito de guerra: “Sacaremos al PRI de Los Pinos”. Vicente Fox le dio forma a una vieja aspiración hecha objetivo, una década después de haber observado la ruta de Don Plutarco. En 1939, Acción Nacional comienza una lucha sorda que no tuvo eco en la base del pueblo. La clase media reacciona hasta el 2000, dando inicio a la alternancia en el poder. Algunas campanadas se oyeron en el 89, con el ascenso del primer panista al gobierno de un estado. Ernesto Ruffo triunfa en Baja California. Antes, en 1956, Luis H. Álvarez es derrotado en Chihuahua por Teófilo Borunda en su aspiración de ser el primer gobernador de oposición. Una vez robado, encabeza una marcha hacia la capital del país. Obviamente no fue escuchado. En el 58, Don Luis fue candidato a la Presidencia y derrotado ante la figura del todopoderoso PRI y su candidato Adolfo López Mateos.

Hoy que el PAN es gobierno… ¿Dónde ha fallado? Para olvidar las formas de una presidencia ejercida bajo dosis de temor, Vicente Foxquiso ser moderno en su desempeño ante “la silla”. Con esto perdió el respeto que se le tenía a la figura. Devaluada la Presidencia de la República, fue fácil presa de la oposición en el Congreso. Nunca tuvo “el estómago” para dar un manotazo sobre el escritorio —palabras de él— y lo peor fue que nunca llevó a los peces gordos de la corrupción ante la justicia, como lo hubiera esperado el pueblo de México. El desencanto fue casi total. El capital político resultó dilapidado aunque suficiente para retener una segunda oportunidad. No exenta de haber pasado la prueba del populismo de una izquierda intransigente que estuvo a punto de ascender al trono, en el “imperio de la simulación” propuesto por Andrés Manuel López Obrador.

Si bien, Felipe Calderón empieza a pegar donde duele, la lucha ha comenzado cerca del precipicio de la ingobernabilidad. No acierta en lastimar a los corruptos de la política y burocracia (incluidos los sindicatos) y apunta sus cañones hacia la delincuencia profunda. Por todo lo vivido, reencauzar al país —hoy— casi resulta una misión imposible. Se requiere de más de una voluntad para cambiarlo todo. Revertir los vicios de nuestra historia requiere de ti, de tus hijos y de toda acción que se apiade de nuestro incomprendido México.

El cielo y el infierno

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

• Fobaproa. El cinismo de Zedillo en Davos; pero también de AMLO
• Los opositores se vuelven iguales al poder que pretenden derribar


En pocas ocasiones se han encarado en público —y menos en un foro internacional— un Presidente en activo y un ex presidente.

Y es que son pocos los ex mandatarios mexicanos que lejos del cargo ocupan un lugar en foros públicos —sea en México o en el extranjero—, ya que además de casos aislados como el de Lázaro Cárdenas, la vida de los ex presidentes parece ser una sucursal del infierno. ¿Por qué? Porque muchos de esos gobiernos han terminado en tragedia… para los mexicanos.

Y viene a cuento el tema por la reciente visita de Felipe Calderón al Foro Mundial de Davos, en donde no sólo platicó en privado con el ex presidente Ernesto Zedillo, sino que compartieron un panel sobre la crisis en América Latina. Ahí el ex presidente priísta aludió al hoy presidente panista y recordó que no es lo mismo estar en el poder presidencial, que ser el presidente del principal partido opositor.

Calderón dijo entender hoy más a Zedillo —que el panista está en el poder—, y que el papel de opositor es lo más cercano a estar “en el cielo”, en tanto que el de gobernante es lo más parecido “al infierno”. Al paso de los días los “genios” de Los Pinos han pretendido encontrar fallas en la traducción estenográfica de lo dicho por Calderón y niegan que haya comparado el gobierno con el infierno.

Como sea, lo interesante del asunto —en nuestra opinión, claro—, es comprobar el cambio de piel que experimentan los políticos y sus partidos al pasar de la comodidad del cielo opositor, a la fea realidad y el infierno del poder. Al opositor la sociedad no sólo le festeja el engaño, disparates y dislates —porque vende a los electores su propuesta ideal de la realidad—, en tanto que al gobernante no se le tolera ni el menor tropiezo.

Pero para contrastar el tamaño de los despropósitos de opositores y del gobernante en turno, debemos recordar que durante la gestión de Ernesto Zedillo, los dos principales partidos opositores, el PAN y el PRD, respectivamente, fueron presididos por Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador. El primero ocupó los dos más importantes cargos de Acción Nacional entre 1994 y 1999, en tanto que AMLO lo hizo por el PRD de 1996 a 1999.

Resulta que Zedillo, Calderón y AMLO no sólo se conocieron a la perfección entre 1994 y 2000, sino que en tanto poderosos opositores establecieron acuerdos, alianzas y pactos con Zedillo. ¿Ejemplos? Por razones no expuestas desde entonces, el candidato Diego Fernández de Cevallos literalmente se retiró de la contienda electoral, y dejó pasar a Zedillo. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Lo que sí se sabe es que Zedillo cogobernó con el PAN.

A su vez, aquí hemos documentado en repetidas ocasiones el pacto que hicieron Andrés Manuel López Obrador —en tanto líder del PRD— y Ernesto Zedillo. ¿Qué pactaron? Además de una exitosa reforma electoral, el acceso del PRD al poder, y todas las facilidades para que AMLO fuera jefe de Gobierno a pesar de que se trató de una ilegalidad, acordaron la caída del PRI. Y es que sin la alianza de Zedillo con el PAN de Felipe Calderón, y sin el pacto con el PRD de AMLO, la crisis resultante del “error de diciembre”, con todo y su Fobaproa, no se habría resuelto.

Y todo el escándalo se desató a partir de lo que muchos creyeron fue una torpeza mayúscula de Zedillo, cuando el ex presidente se aventó la puntada de decir en Davos que el Fobaproa mexicano había sido más costoso que el rescate de los bancos de Estados Unidos en la crisis global. Esa declaración enojó a muchos especialistas y políticos que, con toda razón, calificaron de “cínico” a Zedillo. Uno de ellos fue precisamente López Obrador. Y sí, tiene razón Andrés.

Sólo que se le olvida al tabasqueño que el 2 de junio de 1996, en la plaza pública le propuso a Zedillo una alianza contra las perversas fuerzas externas que pretendían derribar al pobre presidente de México. Y de ahí pa’l real. El PRD fue gobierno y AMLO jefe de Gobierno. ¿Pero qué creen? Sí, que en junio de 1996 el Fobaproa estaba en pleno auge. ¿Por qué entonces AMLO no gritó “cínico” a Zedillo. ¿Por qué prefirió una alianza? ¿Por qué creen? Porque el poder los hace iguales.

Felipe Calderón, a su vez, fue el principal impulsor del “no a la privatización de Pemex” en el gobierno de Zedillo, luego dijo que le daba “asco” pactar con el PRI. Pero sin esos pactos el PAN nunca habría sido gobierno. Sin pactar con el PRI, Calderón no habría sido presidente. En todo caso la pregunta es otra: ¿por qué los opositores se vuelven iguales al gobierno que critican, cuando ellos llegan al poder? Una hipótesis que todos conocen: porque el poder atonta a los inteligentes y enloquece a los tontos. Al tiempo.