febrero 08, 2009

'1959' por Paco Calderón

(¡Muchas felicidades Paco, por tus primeros 50!)

Por una nueva economía

Jean Meyer
Profesor investigador del CIDE
jean.meyer@cide.edu
El Universal

Bien lo dijo el economista francés, autor del Fondo de Cultura Económica, Pierre-Noël Giraud: “Injustas, las crisis financieras son tan imprevisibles como inevitables (…) y el regreso de la confianza obedece a leyes más impenetrables aún que su desaparición: la duración de la crisis, la profundidad de sus consecuencias económicas y lo que al final habrá costado en dinero público siguen por lo tanto imprevisibles” (Le Monde, 2 de octubre 2008).

Dice también que el riesgo financiero y sus consecuencias, las crisis, son inevitables y necesarios; “lo único que nos queda para escoger es la forma de las crisis”. No cree en la eficacia de “más reglamentación”, lo que muchos piden a gritos; tampoco de “más transparencia”, pero piensa que si no se puede actuar sobre las causas, se puede y debe intentar corregir los efectos, incluso de manera preventiva, reforzando o creando los medios para proteger a los más vulnerables, los que sufren más de las consecuencias macroeconómicas de las inevitables fluctuaciones de las finanzas de mercado.

¿No será el momento para todos de hacer un examen de conciencia y reflexionar un poco sobre el destino del cual nos quejamos, olvidando que nos lo estamos fabricando?

Con mucha o poca responsabilidad, según nuestra posición, pero siempre con alguna parte de responsabilidad. Hace más de 30 años —perdón por repetirme— que el gran Alejandro Solzhenitsyn, en su discurso de Harvard, muy mal recibido en Harvard y en el resto del mundo, nos invitaba a la moderación, al respeto de la naturaleza, a una revisión de las pautas que seguimos.

Él nos advirtió que la meta no podía ser la de un crecimiento sin fin, y hoy en día se burlaría de nuestros dirigentes políticos, de sus asesores económicos y de los empresarios y financieros que hablan de “recuperar el crecimiento económico”; su única preocupación es saber cuánto tardará, pero no ponen en duda esa meta única y absoluta: crecer, crecer... Esa obsesión ha infectado hace años hasta la academia que publica en sus informes anuales gráficas que siempre deben ir a la alza, como los planes quinquenales soviéticos. Dicha obsesión capitalista la compartieron todos los regímenes comunistas. ¡Qué falta de imaginación, la nuestra!

Solzhenitsyn hablaba de justicia y amor al prójimo y proponía no pasar hambre, sino frenar un consumo insaciable, fuente de frustración en su satisfacción misma: ¿cuánto más dinero, cuántas cosas más, iPod, iPhone, coches, viajes, ropa, necesitamos? ¿Qué es suficiente y qué es demasiado? Si comparo el estilo de vida de mis padres hasta, digamos, 1960, el estilo de vida de mis abuelos, con el consumo a partir de 1960, y su crecimiento exponencial, puedo empezar a contestar.

Parte de la contestación es que no se puede decir que la felicidad haya crecido en forma paralela. No me atreveré a decir que nuestros antepasados eran más felices que nosotros; sé que sus vidas, en muchos aspectos, fueron mucho más duras que las nuestras, pero… Debemos aprender a desear de otra manera, olvidar nuestro apetito insaciable de consumo para salvar el planeta, inventar o encontrar de nuevo otras maneras de ser felices, descubrir lo que es esencial y renunciar a lo demás.

Como el Principito que no acepta tomar las píldoras que quitan la sed (para ahorrar tiempo) y prefiere emplear esa media hora virtual para caminar hasta la fuente y beber de su agua.

¿Qué hacer, pues? Otra vez, la pregunta de siempre. Barack Obama habla de apoyar a fondo un desarrollo (no es lo mismo que crecimiento) sostenible, verde, que transforme las industrias energéticas y automotrices, de manera a limitar las emisiones de gases con efecto invernadero; hay que hacer el esfuerzo científico y económico equivalente en el campo para poner fin a la devastación de los bosques, desertificación de la tierra y envenenamiento de las aguas.

Nosotros, los que pertenecemos a la clase media y a la media superior, debemos trabajar para que surja una nueva economía, una que no tenga por sola meta producir más, vender más, sino mejorar las condiciones de existencia de todos, buscando más justicia, salvando el planeta.

¡Ojo! Eso implica sacrificios; eso depende, en buena parte, de las clases medias de los países ricos y de países como el nuestro. Es obvio que 6 mil 700 millones de personas no pueden vivir y consumir como la clase media. Solzhenitsyn lo dijo hace 30 años: o excluimos a grandes multitudes de la prosperidad para que siga siendo nuestra, o cambiamos nuestro estilo de vida y de consumo. ¡Levanten la mano los que están dispuestos a renunciar a algo!

Spots story

Alvaro Cueva
alvarocueva@milenio.com
Ojo por ojo
Milenio

Yo, como usted, llevo poco más de una semana mirando a un montón de gente rasgándose las vestiduras sobre el tema de la programación de spots políticos en emisiones estratégicas como partidos de futbol soccer y americano.

Unos dicen que si qué barbaridad, que si el Instituto Federal Electoral tan malo que nos está privando de nuestro derecho a ver las cosas que nos gustan, que si los ratings se van a desplomar, que si esto es un atentado contra las televisoras, que si la libertad de expresión. ¡Bueno! ¡Se acabó el mundo!

Otros, por supuesto, se oponen y afirman que las televisoras están atentando contra la democracia, que están manipulando a la gente para desprestigiar al IFE, que están abusando de nuestras pobres instituciones, que lo que los canales quieren es seguir haciendo de las suyas, que son malos, macabros, el diablo. ¡Uy! ¡Qué miedo!

Con todo respeto, cómo se nota que la mayoría de las personas que están jugando a ver quién grita más fuerte jamás se han sentado un día completo a ver televisión.

¿De cuando a acá usted y yo podemos disfrutar de un partido de futbol, de una pelea de box, de una telenovela o de una caricatura sin interrupciones? ¡Nunca!

Todas las televisoras privadas, todo el tiempo, nos están interrumpiendo las jugadas, los trancazos, las escenas y los chistes con menciones comerciales.

Cuando no nos bloquean la pantalla con la animación de un anuncio de celulares lo hacen con el recuadro de los resultados de un sorteo o con el letrero del programa que van a estrenar la próxima semana.

Cuando no nos interrumpen una situación dramática para poner a un personaje a beber una marca de yogur cortan la caricatura donde se les da la gana para meter un comercial. ¡Entonces!

¡Oh, sí, son tres minutos de nuestro valioso tiempo como televidentes!

A ver, ¿por qué nadie dice nada de los más de nueve minutos que llega a durar un corte comercial en medio de cualquier programa?

¿Por qué tres minutos de spots políticos cada hora son una desgracia y 20 minutos de anuncios de cualquier otra cosa, cada hora, no?

Qué casualidad que las tendencias que hasta hace dos semanas decían que los televidentes jamás le cambiábamos cuando nos metían “spots” de golosinas, ahora digan que a nosotros no nos gusta ver comerciales.

No me indigna este circo de temporada, era predecible. Me indigna que a usted y a mí nos traten como si no existiéramos, como si fuéramos tontos, como si en realidad no viéramos la televisión que vemos.

¿Por qué se hace tanto escándalo si Andrés Manuel López Obrador sale a decir “su verdad” sobre el partido que lo está promoviendo y no si una estrellita marinera recién operada de todas partes sale a decir “su verdad” sobre un producto milagroso?

¿Por qué todo el mundo se queja de que de aquí a junio nos vamos a chutar no sé cuántos millones de spots políticos y no de que vamos a ver una cantidad todavía mayor de minutos de infomerciales?

Y, ojo, hay infomerciales en la mañana, en la tarde, en la noche y hasta canales completos dedicados única y exclusivamente a transmitir infomerciales las 24 horas del día. ¿Por qué nadie hace mesas redondas de eso?

¿Por qué los spots del IFE son asquerosos, y los spots de los ungüentos contra el pie de atleta donde los hongos cubren toda la pantalla, no?

¿Por qué los mensajes del IFE aburren, están mal hechos y tratan a los televidentes como deficientes mentales, y los infomerciales de los juguitos maravillosos que adelgazan 20 kilos en una semana, no?

Señores de las televisoras y señores del IFE: hagan lo que quieran, pero no se burlen de nosotros.

Se necesita ser muy ingenuo para tragarse ese cuento de que esto es un berrinche por la reforma electoral.

Esto es un aviso, sólo un aviso de guerras todavía superiores, guerras como la de la Ley Federal de Radio y Televisión.

Y se da no porque las televisoras sean malas o porque el IFE no sepa cómo hacer las cosas, se da porque desde hace mucho tiempo que en México no tenemos una autoridad que se atreva a meter las manos sobre algo.

¿A usted no le llama la atención el silencio de Felipe Calderón alrededor de este conflicto? A mí, sí, casi tanto como ese juego de a ver quién grita más fuerte de gente que realmente ni sufre la televisión ni padece los spots del IFE.

¡Atrévase a opinar!

México embozado

León Krauze
camarahungara@hotmail.com
Excélsior

La interpretación de la reforma electoral está convirtiendo al país en una nación de histéricos, en donde las acusaciones por una supuesta guerra sucia se vuelven cada día más estridentes y desinformadas.

Sobre advertencia no hay engaño. A principios de 2007, el sitio de internet YouTube fue censurado en Turquía. Cuando Google, el gigante cibernético dueño de esa web, pidió una explicación a las autoridades turcas, los hipersensibles de Estambul argumentaron que algunos videos del sitio atentaban contra la imagen de Mustafá Kemal Ataturk, el fundador de la Turquía moderna. Después de un largo debate, la gente de Google decidió impedir el acceso a ese contenido desde dentro de Turquía, pero optó por permitir su uso libre en el resto del mundo. La decisión no dejó contentos a todos en Google. De entre los directores hubo quien defendió la naturaleza libérrima de internet y, antes que nada, el código de ética de YouTube, que prohíbe videos racistas o de corte fanático, pero permite el contenido político. Aun así, y a pesar de que los videos “contra Ataturk” no eran más que parodias inanes, Google decidió atender las quejas del gobierno turco. No obstante, la censura engendra más censura, como Orwell bien sabía. Al poco tiempo, el gobierno turco comenzó a quejarse con mayor fervor, esta vez exigiendo que Google negara el acceso en todo el mundo a videos en contra la turqueidad. De manera sensible, Google resistió la presión: la censura dentro de Turquía no tenía por qué convertirse en la censura en el planeta entero. Algo similar pasó cuando el gobierno de Tailandia exigió a Google que retirara de YouTube una serie de videos que “insultaban” al rey, acto considerado criminal bajo la ley tailandesa. Una vez más, Google decidió respetar las leyes locales: bajó los videos claramente ilegales en Tailandia, pero optó por dejar abierto otro contenido que había disgustado a los tailandeses y que no violaba estatuto alguno, como los que no contenían llamados a la violencia ni expresiones fanáticas. Al final, Google cedió a la censura pero mantuvo, hasta donde pudo, la libertad de expresión que hace de internet un auténtico foro global.

Dentro de poco, Google enfrentará un nuevo y complicado reto con las leyes locales. Pero esta vez no será en Turquía, Tailandia o China. El siguiente debate para YouTube será decidir si acepta retirar contenido proveniente de México, ese nuevo escenario de la censura política. Y es que se veía venir. Apenas comenzó a aplicarse la nueva ley electoral y la equidad ya se ha convertido en bozal. La reforma electoral, que arrebató el derecho de participación política en los medios de comunicación masivos a la sociedad civil, he engendrado lo que muchos se temían: un enorme Big Brother. En la semana que termina, algunos consejeros del IFE dejaron entrever que, en aras de proteger la limpieza del proceso electoral en México, el órgano regulador podría exigir a YouTube retirar contenido político si alguien así lo requiere. Es una vergüenza. Pero mucho peor fue la respuesta de YouTube. Ricardo Blanco, vocero del sitio para América Latina, hizo el disfavor de anunciar que estaría dispuesto a “cooperar” con el IFE. Sería bueno conocer la opinión de los jefes del señor Blanco. Porque si bien es cierto que YouTube acató la disposición de censura de los gobiernos de Tailandia y Turquía, también es verdad que la empresa sólo decidió impedir el acceso de los usuarios a aquel contenido que incitara a la violencia o usara lenguaje de odio o prejuicio. ¿Entraría en esa categoría un video del plantón de Paseo de la Reforma o un montaje de la ilustre carrera política de René Bejarano? ¿Qué tal un montaje de imágenes de Enrique Peña Nieto junto a Arturo Montiel o, mejor aún, un breve video contando ciertos pasajes de la historia priista en el siglo XX? ¿O incluso un fragmento de esa magnum opus del documentalismo imparcial mexicano que es Fraude 2006, de Mandoki? Ya imagino el rostro del consejo de Google cuando el señor Ricardo Blanco les llame para informarles que en México se exige la censura de cientos de videos de carácter político por considerarlos impropios para la impoluta democracia mexicana.

Y eso será sólo el principio. Porque habrá que avisarle al IFE que internet es mucho más que YouTube. Pensemos en el auténtico gigante social en la red: Facebook, sitio que resultara fundamental para Barack Obama en la elección del año pasado. ¿Hablará el IFE con Facebook para que se cancele la posibilidad de formar grupos como el de “Creo que puedo encontrar a más de 100 mil personas que les cague El Peje”, una sociedad cibernética con cerca de 30 mil miembros? ¿Es ilegal este acto de libre asociación, que incluye correos constantes entre los miembros y, claro, videos ciertamente severos en contra de Andrés Manuel López Obrador? Y no sólo está Facebook. El IFE tendría que irse poniendo en contacto con Twitter, donde ya alguien seguramente tuvo la idea de cubrir minuto a minuto la campaña electoral en tonos que distan mucho de la higiene orwelliana que pretenden los consejeros.

En suma, a las cosas por su nombre: la interpretación de la reforma electoral está convirtiendo a México en un país de histéricos, en donde la libertad de expresión está cada vez en mayor desventaja y las acusaciones por una supuesta guerra sucia se vuelven cada día más estridentes y, peor aún, desinformadas. Ninguna democracia en el mundo se ha construido sobre los cimientos de la censura. Eso hay que dejárselo a quienes defienden una monarquía o se rasgan las vestiduras por los atentados mediáticos a su intocable identidad nacional. Que sean ellos quienes censuren a sus ciudadanos, ellos quienes tengan que “cooperar” con leyes dignas del Gulag.

camarahungara@hotmail.com

Google enfrentará un nuevo reto con las leyes locales. Esta vez no será en Turquía, Tailandia o China. El siguiente debate será si acepta retirar contenido proveniente de México, ese nuevo escenario de la censura.

Hidroponia para la crisis

Luis Manuel Guerra
quimicoguerra@quimicoguerra.com
La Crónica de Hoy

Este domingo tenía yo programado escribir la segunda parte de Ecoturismo en Xochimilco, pero un encuentro venturoso con una mujer extraordinaria, Gloria Samperio, mexicana de excelencia, me hizo posponer el artículo mencionado por ocho días.

Gloria, a quien me gustaría clonar (sólo 32 ejemplares, uno por cada estado el país) para transformar al México turbulento de hoy, en un México de avance, desarrollo equilibrado y fuerte, es la principal promotora de la hidroponia, cultivo sin tierra, en nuestro país.

Ha publicado cuatro libros, Hidroponia básica, Hidroponia comercial, Un paso más en la Hidroponia e Hidroponia fácil, este último apenas hace unas semanas. Todos con editorial Diana. Verdaderamente se los recomiendo, querida, querido lector, sobre todo el último, que se lee en dos tardes y le permitirá incursionar fácil y divertidamente en el fascinante mundo de la hidroponia.

El encuentro fue venturoso porque Gloria me comentó dos cosas que me cimbraron en mi interior y que tienen que ver con el México convulso que mencioné y con el mundo que se está transformando frente a nuestros ojos.

Nuestro país está inmerso en un cambio profundísimo que va a derivar en poco tiempo, quince o veinte años, en otro México. Lo que estamos viviendo de la narcoviolencia, de la brecha enorme entre los partidos políticos y la gente de este país, del desplome de las instituciones tradicionales, son los síntomas de la nueva sociedad que emergerá cuando los adolescentes de hoy dirijan al nuevo México.

Uno de los elementos preponderantes de la situación que viven los jóvenes es la falta de empleo, la ausencia de oportunidades para avanzar, la incertidumbre hacia el futuro. Aquí es donde la hidroponia va a llenar un vacío preocupante. La crisis económica, otro de los síntomas del cambio, que subyace tanto a la falta de empleos como a la incertidumbre, está cancelando muchos puestos de trabajo en un país que crece en su población a un ritmo de seis mil niños cada día.

La alimentación de esta población está migrando aceleradamente hacia comidas grasientas y desequilibradas, que nos están colocando como la segunda nación del planeta en cuanto a la proporción de obesos, sobre todo entre los niños mexicanos. La crisis se resolverá tarde o temprano, pero la diabetes adquirida por mala alimentación perseguirá a estos mexicanos hasta su muerte.

La producción de todo tipo de vegetales libres de plaguicidas y sustancias químicas a través de la hidroponia es una ventana de oportunidad para cualquier persona que adquiera un mínimo de conocimientos y tenga la voluntad de desarrollarse como productor de hortalizas, flores, verduras y plantas de ornato. En esta época de crisis, a través de la hidroponia, un joven puede en una semana de aprendizaje y con un capitalito de diez mil pesos hacer su instalación hidropónica y en noventa días empieza a obtener ingresos por cuatro o cinco mil pesos mensuales, y en un año amortiza su inversión y tuvo un ingreso para sus gastos básicos.

Este negocio requiere de tres horas por la mañana y tres horas por la tarde, lo que le permite a estos jóvenes seguir estudiando o desarrollarse en algún oficio.

Al cabo de un año pueden duplicar su instalación y obtener ingresos por diez mil pesos mensuales, con la misma dedicación en tiempo, de tal manera que a los tres años tengan ingresos por quince mil pesos mensuales y la posibilidad de desarrollarse en otra actividad, ya sea terminar su educación superior o tener ingresos adicionales por algún oficio aprendido. El área inicial para empezar puede ser tan pequeña como sesenta metros cuadrados (una zotehuela o un patio pequeño).

Gloria me mostró ejemplos de alumnos de ella, algunos que estaban encadenados a las drogas y la desesperanza hace cuatro años, y que ahora producen más de diez toneladas mensuales de jitomate y los exportan a Texas con contratos anuales de suministro a ¡50 pesos por kilo en promedio! Eso da medio millón de pesos precio de venta al mes. Con costos en el umbral alto de 50%, este joven ex-adicto es un próspero industrial de la hidroponia hoy en día.

Pero esta ventana de oportunidad está abierta también para los adultos mayores (y no tan mayores) que hoy en día están desesperados por no saber cómo se van a mantener a sí mismos en la vejez. La hidroponia tiene la gran virtud de que puede ser desarrollada por personas con capacidades diferentes o con fuerza y energía disminuidas.

En un país con la carencia de agua como el nuestro (que se va a incrementar debido al cambio climático), con la falta de empleo y la pésima alimentación que tenemos, la hidroponia puede ser el catalizador que impulse a la sociedad mexicana hacia el futuro brillante que nos merecemos.

Pero Gloria me comentó una segunda cosa que verdaderamente me motivó: Logró crear en Toluca, el primer Centro Internacional de Investigación, Desarrollo y Aplicación Hidropónica del mundo, atrayendo el apoyo y la buena voluntad de asociaciones e institutos hidropónicos de Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Colombia, Canadá, Estados Unidos. Un colega alemán, el Dr. Dieter Ehrlich, le comentó esta semana a Gloria: “Estoy emocionado que en México, en donde se inició la hidroponia con las chinampas hace mil años, se cree este centro. Qué fortuna poderle demostrar al mundo que en México no sólo hay matones del narco o políticos frívolos, sino que hay mujeres mexicanas de excelencia que están forjando el México que todos hemos esperado desde hace décadas”.

Si quieres cambiar tu vida para bien, contacta a Gloria a través de anilusa@prodigy.net.mx o a través de anilusa@hidroponia.org.mx y de www.hidroponia.org.mx o www.hidroponiafacil.com


Te invito a ver el programa Vida Verde hoy por el canal 412 de Cablevisión a las 11:00 de la mañana, para que te emociones con otro ejemplo de excelencia para el desarrollo sustentable: lo que se hace en el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, conducido por la mexicana más bella del siglo XXI (según yo).

Reino del cinismo

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

En la página 3 de Milenio del pasado 6 de febrero, el cartonista Jabaz moteja —como pocos hasta ahora— el fondo del conflicto ético y moral que viven los Legionarios de Cristo

Maciel. El tiempo no perdona
Jabaz: “legionarios del Peje”


En la página 3 de Milenio del pasado 6 de febrero, el cartonista Jabaz moteja —como pocos hasta ahora— el fondo del conflicto ético y moral que viven los Legionarios de Cristo.

A su peculiar estilo, el cartonista presenta una fotografía de Jesús Ortega —con rostro de funeral—, quien señala con el índice diestro una pantalla de televisión en la que aparece Andrés Manuel López Obrador, flanqueado por el sello del Partido Convergencia de Dante Delgado.

En globos que encierran su declaración, el jefe nacional del PRD dice, al tiempo que señala a AMLO: “Quiero informarles con gran tristeza que hemos descubierto que nuestro guía moral lleva una doble vida... Tiene al menos una amante con la que ha procreado una candidatura”.

Una declaración casi idéntica —en relación a la doble o triple moral del sacerdote Marcial Maciel, hoy probado pederasta e inmoral jerarca católico— formularon voceros de los Legionarios de Cristo al reconocer de manera pública lo que todos sabían —pero todos ocultaban en torno al fundador de la legión—: que Maciel fue uno de los más grandes cínicos y mentirosos entre los católicos del pasado medio siglo.

No sólo abusó sexualmente de niños y jóvenes que creían en el apostolado de la legión, no sólo mantenía escandalosos amasiatos y tiene hijos —en plural, porque existen versiones que aseguran que procreó más de un hijo—, no sólo buscó impunidad política y policiaca en gobiernos del PRI y del PAN, sino que fue protegido por poderosos empresarios que hoy prefieren guardar silencio. Y claro, por décadas muchos jerarcas católicos locales y del Vaticano no quisieron ver y menos escuchar esa vedad de escándalo.

Pero lo curioso del asunto es que el cartonista Jabaz no se queda en lo que todos han visto y entendido del engaño y la doble moral de Maciel. No, el crítico no sólo moteja con humor fino la tragedia que viven los Legionarios, sino que emplea el mismo recurso del humor para llevarnos de la mano a otro de los centros de culto al cinismo: la política partidista.

Primero debemos aclarar que la institución política más antigua del mundo es precisamente la Iglesia católica. Y que los hombres de sotana practican lo que ellos mismos han bautizado como “la política negra”, por el color de las sotanas. Pues bien, Jabaz contrasta lo que ocurre en los dos templos católicos, con lo que resulta cotidiano en las iglesias políticas, en donde también son comunes la doble o triple moral de sus respectivos sacerdotes. AMLO y su “movimiento” son —y no lo ven sólo aquellos que no lo quieren ver— una religión.

Y en esa religión muy a la mexicana no sólo se dan casos de pederastas políticos, no sólo se rompen los votos de castidad, no sólo se procrean hijos fuera y contra los principios de esa religión, no sólo se llega a extremos incestuosos sino —como aquí lo documentamos desde 2001— se diseñan y ejecutan parricidios políticos.

Queda claro el parentesco del engaño, la infidelidad y la doble o triple moral de Maciel frente a los creyentes y a la Iglesia católica, y el engaño, infidelidad y la doble o triple moral practicados por AMLO, frente al partido que lo construyó, que lo llevó al liderazgo y al que hoy combate con las peores artes de la política. Acaso por eso el cartón de Jabaz se titula “Los Legionarios del Peje”. ¿Existe alguna diferencia entre la iglesia de Maciel y la de AMLO?

Política negra

Pero debemos reconocer que no es nuevo lo que vemos y vivimos. Resulta que con voz de profeta —o conocedor de las entrañas del cinismo, del cual era fervoroso practicante—, en septiembre de 1976 —hace justo 33 años—, el entonces candidato presidencial del PRI, José López Portillo, acuñó uno de sus memoriales discursivos: “Lo peor que le puede pasar a México es convertirse en un país de cínicos”. Tres décadas después México no sólo parece; es un país de cínicos.

Aun así, López Portillo pidió perdón en dos momentos. El 1 de diciembre de ese mismo 1976 dijo, en un discurso memorable... “si algo tengo que pedir a los pobres y los desposeídos, es perdón, perdón por no haber acertado a sacarlos de la postración...”. Otro mes de febrero, pero ahora de 1982 —cuando ya había llevado a la quiebra al país, cuando terminó convertido en el mayor cínico de la política mexicana—, López Portillo lloró, pidió perdón y se dijo dispuesto “a defender el peso como perro”.

Igual que hoy, la crisis económica amenazaba con la ruina. Y hace tres décadas esa crisis terminó por vaciar las arcas nacionales. Entonces se ordenó una investigación para descubrir y castigar a los sacadólares de entonces. Hoy, 33 años después, nadie sabe quiénes fueron.

Pero esa es la política pública. En la política del alma, de Dios, otros tienen la obligación de aclarar, de ofrecer perdón por décadas de engaño, doble moral, insultos y persecuciones.

¿QUIÉN PEDIRÁ PERDÓN?

¿Quién, desde Benedicto XVI, pasando por los cardenales mexicanos, los nuncios apostólicos —por cierto, todos sabían que Girolamo Prigione, igual que Maciel, tenía amantes y se hablaba de hijos—, los nuevos jefes de los Legionarios de Cristo, los sacerdotes mexicanos y los empresarios que defendían con todo a Maciel, van a pedir perdón a los ciudadanos agraviados, a los feligreses ofendidos por la doble o triple moral de Maciel, a los medios y periodistas perseguidos? ¿Quién?

La Iglesia reclama a los políticos y al poder público transparencia, congruencia, responsabilidad, ética, verdad y perdón por los errores y omisiones. Y es un reclamo legítimo. ¿Pero dónde está la transparencia, la congruencia, responsabilidad, ética, verdad y el perdón de parte de la Iglesia católica por los errores y horrores de Maciel y los suyos, contra los creyentes? ¿Dónde están los beneficiarios de hoy de “la obra” de Maciel, en caravana de rodillas a la casa de la Guadalupana, pidiendo perdón y expiando sus pecados? Por cierto, ¿a poco Marcial Maciel se mandaba solo; a poco era el único practicante de la doble o triple moral? Y es que igual que en el crimen organizado, en la política negra también existe complicidad e impunidad.

LEGIÓN DEL PG

En el caso de la religión política de AMLO ocurre algo muy parecido a lo que hemos visto en los Legionarios de Cristo. Entre sus cardenales, sus sacerdotes y feligresía —y por supuesto entre sus intelectuales—, no sólo nos les parece pecaminosa esa doble moral de seguir viviendo bajo el templo amarillo, de los dineros que reportan los poderes amarillos, y traicionando las reglas amarillas, sino que con alegría lo justifican y celebran.

Muchos no quieren ver la traición, el engaño, la mentira, la destrucción de un partido político que es propiedad de todos; se hacen desentendidos ante la opaca rendición de cuentas, ante el autoritarismo grosero y nada democrático, estimulan el caudillismo, el engaño colectivo. Y en el extremo de la amnesia y la subcultura de la doble moral, olvidan que AMLO actuó igual que Fox en su momento; metió la mano para imponer a sus preferidos a la dirigencia partidista, a cargos de elección popular, dejó encargado el changarro, manoseó la elección presidencial y hasta fue el que más spots pagó.

La doble moral que no quieren ver los obispos, cardenales, curas de la religión que es AMLO. Y claro, tampoco darán explicación alguna, tampoco harán una revisión histórica. Y ni hablar de perdón. La historia pondrá a cada quien en su sitio. Al tiempo.

Ataca Chagas a 8 millones de mexicanos

Thelma Gómez Durán
El Universal

Chagas es una enfermedad incurable, pero que detectada a tiempo puede ser combatida con fármacos; sin embargo, por nulas políticas públicas para controlarla, el mal se ha extendido a 8 millones de mexicanos.

El parásito se adquiere por chinches —a lo que se atribuye 80% de los contagios—, transfusión de sangre o de madre a hijo durante el embarazo. Daña principalmente el corazón y pueden pasar 20 años sin que el portador lo note; cuando se entera, es demasiado tarde; los daños son irreversibles.

Las chinches que la transmiten habitan desde el norte de México hasta el sur de Argentina y Chile. Desde 1940 se reportaron los primeros enfermos, pero las autoridades de salud lo han ignorado.

Se creía que las chinches transmisoras sólo habitaban ciertas partes del país, pero estudios recientes demuestran que las hay en casi todo México. La Organización Mundial de la Salud (OMS) resalta que la migración la ha “convertido en una infección urbana que puede transmitirse por transfusión de sangre”.

De acuerdo con el Centro Nacional de Transfusión Sanguínea, sólo 113 de los 558 bancos de sangre del país realizan la prueba a 64% de los donadores para descartar Chagas. Así, se calcula que entre 0.4% y 2.8% de los donadores están infectados.

Según especialistas, en México no hay campañas sanitarias que informen sobre el daño que causa la chinche, lo que ha magnificado el problema: han descubierto otra dimensión al Chagas, aunque pueden pasar entre 20 y 30 años para desarrollarlo, resulta que hay niños con daños cardiacos graves dos años después de haber sido picados por la chinche.

“Estamos viendo las consecuencias de no tener una campaña nacional contra el Chagas. Tenemos niños de seis años con alteraciones en su corazón. ¿Qué futuro le puede esperar a un niño con un problema así?”, cuestiona María Salazar, investigadora de la Facultad de Medicina de la UNAM.

La falta de acceso a los medicamentos, el otro pesar. Sólo existen dos y ninguno puede adquirirse en farmacias porque no se distribuyen a nivel comercial. México consiguió donaciones mediante la OMS, pero la última quedó varada en la aduana, por trámites.