febrero 18, 2009

Paco Calderón


Chocan dos submarinos nucleares
BBC Mundo

Dos submarinos nucleares europeos colisionaron en mitad del Océano Atlántico a principios de febrero.

Ambos, el británico HMS Vanguard y el francés Le Triomphant, quedaron muy dañados tras chocar en aguas turbulentas.

El comandante de la armada británica (Royal Navy), Jonathon Band, dijo que los submarinos colisionaron a poca velocidad y que no hubo heridos.

Los ministerios de Defensa británico y francés insistieron en que la seguridad nuclear no ha estado en peligro.

A pesar de que ambas naves están dotados de sonares, ninguno detectó la presencia del otro posiblemente a los sistemas de camuflaje con los que están dotados, informó la experta en Defensa de la BBC, Caroline Wyatt.

"Éste es claramente un incidente entre un millón cuando piensas lo grande que es el Atlántico, de hecho es increíble que haya ocurrido", afirmó Wyatt.

Según ella, el HMS Vanguard tenía "abolladuras y raspones muy visibles" y ambos estaban "fuertemente armados".

Ambos países están investigando el incidente.

Pesadilla

El submarino británico tuvo que ser remolcado hasta su base de Faslane en Escocia.

Por su parte, al Le Triomphant tomó tres días en llegar remolcado hasta su base en L'Ile Longue en el noroeste de Francia, según el diario británico The Daily Telegraph . El rotativo añadió que el incidente ocurrió la noche del 3 a 4 de febrero.

Estos dos submarinos son piezas clave en la estrategia de disuasión nuclear del Reino Unido y Francia, y lo más probable es que llevaban armas nucleares a bordo.

Cada uno de ellos tiene 150 metros de largo y una tripulación de 240 marineros.

Un portavoz naval francés dijo que la colisión no provocó heridos entre la tripulación, pero no explicó lo que ocurrió.

La Campaña pro Desarme Nuclear describió el incidente como "una pesadilla nuclear gravísima".

Su directora, Kate Hudson, afirmó que "la colisión de dos submarinos, ambos con reactores nucleares y bombas atómicas abordo, podría haber liberado una gran cantidad de radiación y esparcido ojivas nucleares en el suelo marino".

¿Cómo entrar al cerro de los Tapados?

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

¿Quiénes son esos jóvenes con paliacates en la cara que bloquean las avenidas de Monterrey para exigir que se largue el Ejército?, se preguntó aquí el viernes tras cuatro días de protestas. El gobierno de Nuevo León insiste que es un lumpen financiado por el cártel del Golfo. Hay un detenido, Juan Antonio Beltrán, El Keko, presunto líder de los Tapados, a quien se responsabiliza por acopio de armas. Y no mucho más.

Ayer protestaron simultáneamente Tapados en Monterrey, Ciudad Juárez, Chihuahua, Ciudad Victoria, Reynosa, Veracruz, San Luis Potosí. Difícil creer que sea una revuelta movida por el noble fin de denunciar excesos militares. Pero ¿quiénes son, quién los patrocina, cómo se organizan?

Nuestro compañero de MILENIO Televisión Raymundo Pérez Arellano estuvo el sábado en la parte menos violenta de la colonia Independencia de Monterrey. El Keko declaró que ahí enganchó por 300 pesos y unas mochilas a los manifestantes. “Entré por la mañana, cuando estaban durmiendo”, me contó Raymundo ya en la redacción. “Más tarde no entra ni la policía, menos los reporteros. La policía está abajo, pero no sube al cerro. Es territorio libre para los narcomenudistas. Los únicos que a veces suben son los soldados”.

Corre también la versión de que Los Zetas se llevan a los chavos en una leva infernal.

La CNDH no resuelve la duda de si la acción del Ejército en Monterrey ha sido especialmente dura. Para empezar, los datos que tiene son de Nuevo León, no de la ciudad capital. Datos fríos de 2008: 24 denuncias por trato cruel y/o degradante, 20 detenciones arbitrarias, 16 cateos ilegales, ocho robos, cinco amenazas…

No hay una sola denuncia en 2009, el año en que se hicieron famosos los Tapados.

La credibilidad de Slim, Maciel y el IFE

Víctor Gordoa
Excélsior

Bienvenidos una vez más al mundo de la imagen pública que hoy le abro con algunas preguntas: ¿Por qué las declaraciones de Carlos Slim con respecto a la magnitud de la crisis económica tuvieron tanto peso mediático y agraviaron tanto a las autoridades gubernamentales? ¿Cuál es el daño que Marcial Maciel le hace a los Legionarios de Cristo y a los miembros de su Regnum Christi aun después de muerto? ¿Qué pierde el IFE después de absolver a los medios de comunicación por la programación dolosa de los spots de los partidos políticos? Las tres palabras clave para contestar acertadamente a las tres preguntas son: credibilidad, credibilidad y credibilidad, un patrimonio personal o institucional invaluable que se desprende de una imagen pública coherente, el cual es muy difícil de construir y muy fácil de perder.

Carlos Slim…

El empresario más exitoso de México y catalogado como uno de los dos más ricos del mundo se llama Carlos Slim, de eso a nadie le cabe la menor duda, y mucho menos de que su fortuna provenga de su talento para hacer negocios. Podrá ser un hombre criticado a veces por sus formas proteccionistas o bloqueadoras de la competencia, podrá ser blanco de habladurías acerca de sus relaciones políticas, esas que se dice que le brindaron la oportunidad de iniciar negocios aún más grandes de los que ya tenía, pero es un hombre a quien difícilmente los chismes le harán mella en la reputación pues nadie podría tacharlo de inepto, corrupto o ladrón. Por el contrario, las opiniones que se vierten sobre él lo convierten en un hombre admirado, factor inspiracional y modelo digno de ser imitado. Habría que agregar que a nivel personal se conduce educadamente, sin ostentaciones y dentro de una esfera de valores humanos que ha sabido inculcar en aquellos que le suceden familiarmente. Todo ello le ha construido una gran imagen pública aun cuando sabemos que no es un hombre interesado en cuidarla. Ahora pongan por otro lado la mala imagen que la gran mayoría tiene sobre la profesión del político, independientemente de quién sea el hombre que la ejerza. Es conocido que en las encuestas la gente responde acerca de ella con una serie de adjetivos calificativos que la deja muy mal parada. También sabemos que el presidente Calderón ha hablado con optimismo de la crisis y nos ha pedido que no seamos catastrofistas, pero agreguen el ingrediente del “catarrito” con el que el secretario de Hacienda la minimizó en un principio y comparen las posturas oficiales con el negro panorama que visualizó el importante empresario para ese medio en México ¿Usted a quién le cree? ¿Ahora comprende por qué las autoridades se ofendieron tanto?

El IFE…

Jamás el IFE tuvo tanta credibilidad como cuando fue presidido por José Woldenberg y es precisamente él quien justo acaba de criticar la decisión que el Instituto Federal Electoral tomó con respecto a perdonar las multas perfectamente legales que los medios de comunicación merecían por programar con dolo los mensajes políticos, interrumpiendo los espacios mediáticos deportivos con el claro objetivo de causar la animadversión de la sociedad. Una clara venganza por la reforma electoral que quitó negocio a los medios. Sumen ustedes el hecho de que en las columnas de chismes políticos se haya comentado el posible cambio de intención de los consejeros del IFE en aras de posibles ofrecimientos de los duendes mediáticos, tan atractivos como para que decidieran cambiar su votación a favor de los medios y en contra del voto del mismísimo presidente Leonardo Valdés. Ahora, saquen sus conclusiones: ¿Cree que esos chismes sean verdad? ¿Por qué decidieron no imponer las multas cuando eran legales? ¿Qué pierde el IFE ante este incidente? La respuesta contundente es: credibilidad.

Marcial Maciel...

El caso del padre Maciel fue noticia mundial. Es un hecho, está reconocido: el fundador de los Legionarios de Cristo, además de padre de la Iglesia católica, fue padre de familia. La orden religiosa admite la paternidad de “al menos” una hija de su admirado ex líder. Mucho se había rumorado al respecto y a ello se sumaban las denuncias públicas de hombres que fueron abusados sexualmente por él cuando eran niños y los chismes con respecto a las grandes riquezas materiales acumuladas a su nombre. Los sacerdotes miembros de la orden, los seminaristas y los laicos comprometidos con la causa de Maciel bajo el nombre del Reino de Cristo lo negaban una y otra vez y se respaldaban afirmando que el mismísimo papa Juan Pablo II les apoyaba. Todo empezó a derrumbarse cuando Benedicto XVI castigó al padre Maciel con el retiro y, ahora que surge el nuevo escándalo, se produce un daño mayor: la pérdida de la credibilidad. Confírmelo contestándome una pregunta final: ¿Todavía cree que todo lo malo que se ha dicho en torno a Marcial Maciel sea falso?

Perdimos todos

Lorenzo Córdova Vianello
Investigador y profesor de la UNAM
El Universal

Afortunadamente, la inmoral y hasta ilegal conducta de los seis consejeros del IFE que el viernes pasado decidieron la absolución de las dos principales televisoras por haber manipulado la propaganda electoral que tienen obligación de transmitir ha recibido un amplio rechazo de parte de la opinión pública y especializada. Era lo menos que podía esperarse luego de su vergonzosa actuación.

En estas páginas, el lunes, Pedro Salazar desmontó uno a uno los argumentos con los que esos consejeros claudicaron de su obligación de aplicar la ley. No pretendo repetir aquí las falacias jurídicas y argumentativas que sustentaron esa decisión, ni tampoco reiterar las razones expuestas por los consejeros Alfredo Figueroa, Virgilio Andrade y el presidente Leonardo Valdés en su fallida defensa de las atribuciones del IFE.

Prefiero subrayar algunas de las implicaciones que esa decisión puede tener en el futuro.

Como es sabido, la actitud desafiante e ilegal de la televisoras continuó en los días posteriores al no transmitir los pautados de publicidad que el IFE les remitió, provocando el inicio de nuevos procedimientos.

Pues bien, con los falaces argumentos usados para desechar las propuestas de sanción el viernes pasado, los consejeros también deberían desechar los nuevos procedimientos. En efecto, al haber reinterpretado la jerarquía jurídica de las normas y haber colocado a un documento de dudoso valor legal, las “bases de colaboración” entre la CIRT y el IFE, por encima de la Constitución y del Cofipe, resulta imposible sancionar la no transmisión de la publicidad electoral en que las televisoras incurrieron posteriormente. Si la “buena voluntad” expresada en ese documento es, para la mayoría de los consejeros, una fuente de derecho más importante que la ley, ¿cómo sancionarlos si ya prometieron portarse bien?

Es el mundo del absurdo. Y lo peor es que esta claudicación por parte del IFE de aplicar la ley parece haber sido consentida (o pedida) por buena parte de la clase política. El escandaloso silencio guardado por el PAN y el PRI y la renuncia que hizo la Secretaría de Gobernación a su estatus de autoridad en la materia (asumiendo el ridículo papel de mediador en el conflicto) solapan al más puro estilo de la omertà (la complicidad típica de la mafia siciliana) la conducta ilegal de la mayoría de los consejeros.

El más elemental sentido común hace suponer que al gobierno, a varios partidos y a la mayoría de los consejeros (que actuaron más como correas de transmisión de esos intereses que como autoridad electoral) se les doblaron las manos y les temblaron las rodillas ante la presión de las televisoras.

Pero, más allá del sentido común, lo que es indudable es que, hasta ahora, el Estado perdió, por mucho, este round frente a los poderes mediáticos y queda muy maltrecho para lo que sigue. Y si dejamos de lado las lecturas cortoplacistas a las que están acostumbrados nuestros gobernantes, nuestros políticos y nuestros empresarios, al haber perdido el Estado perdimos todos.

Hasta ayer por la noche todo parecía indicar que el PRD impugnaría la resolución del IFE. ¡Ojalá así sea! ¡Y ojalá el Tribunal Electoral reivindique la supremacía del Estado —como lo hiciera en su momento la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el caso de la ley Televisa— frente a los intereses mediáticos revocando la lamentable decisión del IFE! Tal vez, a pesar de todo, exista en algunos políticos la altitud de miras y el valor de anteponer el interés común a sus intereses particulares, y eso sería de celebrarse frente a la mezquindad imperante.