febrero 23, 2009

“El régimen debe caer para que Cuba cambie”: Yoanni Sánchez, bloggera cubana

Eloísa Domínguez
Excélsior


La famosa bloggera, Yoani Sánchez, y premio de periodismo Ortega y Gasset 2008 –reconocimiento que no pudo recoger porque el gobierno de los hermanos Castro le impidió la salida de La Habana para ir a España– traza los rasgos de la sociedad en la isla, principalmente el de los jóvenes.

“En la actualidad, creo que lo que más abunda entre los jóvenes es una profunda apatía. Y en general la sociedad de la isla está apática, cubriéndose con la máscara de la doble moral. La gran mayoría de los cubanos está mirando hacia otro lado. Es muy difícil saber dónde están las reales preferencias políticas de las personas.”

Aunque hay quienes se figuran viviendo mejor en la socialdemocracia, en las posturas liberales y quienes se creen de izquierdas. Pero a esas personas les viene algo mejor que todo eso: “son la doble moral cubana”.

Y definir el pensamiento político sólo será posible cuando el régimen caiga. Cuando la generación que hoy está en el poder muera

La conversación con Yoani, 33 años, transcurre vía telefónica. Ella está en La Habana y un ruido en la línea por momentos interfiere la conversación, a veces la hace casi imperceptible. Pero eso no le quita firmeza a sus palabras.

En otras ocasiones ha dicho que sabe que la graban. El gobierno la graba.

Pero no la pueden callar porque su grito en el vacío, como ella define las críticas que hace hacia el sistema, encontró un espacio: internet.

Habla con Excélsior del surgimiento de Generación Y.

“Es un blog inspirado en gente como yo, con nombres que se escriben con “y griega”, como Yanisleidi, Yoandri, Yusimí, Yuniesky... Está inspirado en gente que nacimos en la Cuba de los años 70 y 80, y que hoy tenemos entre 25 y 40 años.”

—Es un blog que ha ganado fama. ¿Cuál era la pretensión al crearlo?

—El reconocimiento ha sido un efecto colateral. No buscaba nada de eso al principio. Y, claro está, si me lo hubiera propuesto no lo hubiera logrado tampoco. Es fruto de la casualidad y es fruto de la coyuntura.

— ¿Qué escuchas de ti en la calle?

—Cuando salgo a la calle encuentro muchas personas que me identifican, muchas personas que me dan palabras de ánimo.

Y lo dice porque el castrismo está sobre ella.

“Hay quienes se me acercan y me dicen palabras como: Resiste, te leo, pelea, no coincido totalmente contigo. Sé que hay muchas personas que sí me reconocen, pero tienen miedo a acercarse, saben que soy la autora de Generación Y, que, ya te digo, nació por un impulso personal de contar una serie de cosas que no aparecen reflejadas en la prensa oficial, por ese deseo de hacer crónicas de cada día y hacer preguntas en internet. Esa acumulación de historias me hizo utilizar la infraestructura adecuada para contarlas.

“Esto es una terapia que yo misma me receté para, de alguna manera, curarme de esa apatía, de la inercia colectiva en Cuba.”

En 2002, esa apatía obligó a Yoani a emigrar a Suiza, de donde regresó —por motivos familiares— dos años después.

Fuera de la isla descubrió internet. En 2004 fundó junto con otras personas la revista de reflexión Consenso. Y ahí sigue como editora.

La bloggera más famosa de Cuba estudió en el Instituto Pedagógico la asignatura de español-literatura. Se especializó en la literatura latinoamericana.

—¿Cómo se logró tanta indiferencia de la que hablas en el país?

—Ha sido la excesiva propaganda política de los medios de comunicación la que logró ese efecto, un efecto contrario a la participación civil.

—Hacia fuera de Cuba se ven cambios. El gobierno de Raúl Castro hace anuncios. Que se ampliara la red telefónica de celulares y de líneas fijas... Cumple un año como presidente.

Yoani contesta inmediatamente:

—Los cambios que vendrán deberán pasar por un escenario bastante complicado. No soy muy optimista sobre el futuro inmediato por la situación económica, la situación social, los grandes problemas que nos afectan, como la dualidad monetaria. Por ejemplo, el tema inmobiliario es bastante catastrófico en la realidad.

“Creo que no apuntan a un escenario muy positivo. Quizá se logre cuando la generación que tiene el poder finalmente muera, cuando la situación biológica (la muerte) finalmente llegue... “Está claro que muchos cubanos que hoy tienen una determinada postura se quitarán su máscara, hablarán más abiertamente. Creo que van a tener, más bien, una carta simbólica, el final de toda una generación al mando.

“Ya aparecerán otros problemas. En general, en la mayoría de la población, hay el sentimiento de que son necesarios cambios estructurales, cambios profundos en la Cuba actual.”

Yoani da una vuelta total a las críticas que Raúl Castro hizo hace poco hacia los jóvenes de la isla, cuando los llamó holgazanes y vagos que no quieren trabajar.

“No somos más vagos que generaciones anteriores. Sencillamente hemos perdido el estímulo por el trabajo porque los salarios no son atractivos.”

—¿Cuál es el mayor asunto que desean resolver los jóvenes cubanos?

—Los jóvenes quieren libertades económicas y libertades políticas y de asociación. La gente quiere poder comprar o vender casas, comprar o vender autos, poder salir del país sin la necesidad de tener el anticonstitucional permiso de salida que hace que cada cubano precise de autorización para viajar.

“Los jóvenes quieren también que se termine con la dualidad monetaria, quieren poder influir en la política de su país, poder formar grupos, ya sean ecológicos o políticos, y la posibilidad también de que, con el salario que ganan, con sus profesiones, poder comprar al menos una parte de lo que necesitan para vivir, porque en estos momentos la relación entre los precios de los productos en el mercado libre y lo que cada trabajador recibe es prácticamente abismal.

“El trabajo se ha convertido en un estigma social. La gente que no trabaja, que delinque, que recibe dinero de los extranjeros, que roba al Estado, que vende algo en el mercado negro vive mucho mejor que los que trabajan honradamente. Ir cada día, levantarse temprano, a un centro de trabajo se ha convertido más en algo para abochornarse que para sentirse orgullosos.

“De ahí que vivamos la explosión de la prostitución. A mi juicio, bueno, pues es una prostitución bastante joven. Incluso aceptada socialmente. Hace varias décadas ser una prostituta en Cuba llevaba un estigma social. Sin embargo, ahora muchos padres se sienten felices de que sus hijas se prostituyan porque ése puede ser un camino para la emigración y para el bienestar material de la familia.

“Nadie puede vivir con los bajos salarios. De ahí la necesidad de la gente de robarle al Estado para sobrevivir.

“Creo que es una demanda compartida por todos. Que se acabe el absurdo económico, el absurdo de la dualidad monetaria.”

Ella misma se ha resignado a quedarse en la isla. Advierte el compromiso social que tiene para lograr los cambios en su país. “Me siento un poco responsable de que lo que ocurre aquí”.

“Yo prefiero que seamos todos los cubanos empujando un poquito para que podamos avanzar hacia la democracia, y mi vida está en Cuba, no en otra parte.”

Por estos días Yoani lee una biografía sobre Barack Obama, lectura que combina entre Jorge Luis Borges, Octavio Paz y una novela “chiquita” del cubano Antonio Orlando Rodríguez, premio Alfaguara.

—¿Hay esperanza en Barack Obama sobre el tema del desbloqueo?

—El señor Barack Obama tiene ante sí una montaña de problemas por solucionar. No creo que los problemas con relación a Cuba sean prioritarios, sino los problemas internos de su país.

“Sin embargo, como hombre inteligente que es, como hombre que prefiere el diálogo que la confrontación, creo que revisará ese tema, y sería muy sano porque el bloqueo de EU ha sido el mejor argumento que se le ha podido regalar a un régimen totalitario como el que tenemos en Cuba, ha sido el argumento para silenciarnos.”

—Al interior de Cuba, después de este régimen, ¿en quién recae la figura de líder que logre la transición?

—A mí me asustan los líderes. Yo no creo que la sociedad cubana necesite de líderes, sino de ciudadanos. No podemos volver a caer en el ciclo del héroe liberador que va a llevarnos a la victoria: eso se paga muy caro. Se paga con el caudillismo.

“Pero el próximo líder, de ése todavía no sabemos su nombre. Ése camina por las calles de La Habana o juega la pelota en alguna esquina.

“El próximo espero que tenga un ciclo de mandato más corto y, sobre todo, con mucho menos poder para decidir sobre el destino de cada una de las personas de esta isla.”

—En Cuba, ¿está muerto Fidel Castro?

—Te digo con sinceridad que la gente ha empezado olvidar ese tema. Han sido tanto los rumores, han sido tantas las veces en las que nos han contado que ha muerto y la mayoría de los cubanos ahora están como ese viejo infantil de Pedro y el Lobo. Siempre se anuncia la llegada del lobo y nunca llega, y el día que finalmente entra en la aldea, pues nadie lo cree, así estamos los cubanos.

“Yo creo que eso ya poco importa, los cubanos están tan concentrados en sus problemas cotidianos, hay tantas dudas sobre el futuro, que la existencia de una persona, si respira o no, ha dejado de ser una preocupación nacional.

“Cada vez se habla menos de Fidel Castro. Para mí, él ya entró en el pasado de mi vida. Como dice un viejo bolero: No vayas entrar en mi pasado. De esa manera lo digo, no me proyecto hacia atrás, me proyecto hacia delante y en ese sentido él no está.”

El día a día de Yoani es el tiempo que tiene para estar con su familia, con Generación Y, espacio que con esfuerzos logra mantener porque el gobierno lo tiene bloqueado, además de que el acceso a internet en la isla “es muy caro” para los ciudadanos y está prohibido en los hogares. Sólo 17 de cada mil habitantes de la isla pueden hacerlo. Es el nivel más bajo de América Latina y el Caribe, de acuerdo con el Informe sobre desarrollo humano 2007-2008 del PNUD.

Yoani se las ha ingeniado para tener actualizada su bitácora. Escribe desde su casa y luego va a algún café internet y envía los archivos a sus amigos que están en el extranjero.

Ellos suben la información al blog. Generación Y, dice, también le causa un “poco de estrés”. Cuenta que las labores domésticas le absorben parte del día, pero se da tiempo para “ganarse la vida” como profesora de español, fundamentalmente da clases a turistas, labor que es ilegal, “pero que hago desde hace 14 años y me permite tener autonomía económica y política”. Con todo y que ya es famosa, revela que no tiene cuenta en el banco ni automóvil.

El primero de enero, al conmemorarse el aniversario de la Revolución cubana y que se festejará durante todo el año, Yoani sólo se formó, como siempre, en una larga fila para vivir su realidad: recibir “media libra de picadillo”. Ese día, la carne fue la obsesión de la gente, no otra cosa, comenta la cubana.

—¿Cómo es la Cuba que quieres para tu hijo?

—Quiero una Cuba plural, donde nadie sea estigmatizado por sus ideas políticas, una Cuba donde quepamos todos. Ésa es la Cuba que me gustaría para él.

Peñocho