febrero 24, 2009

Paco Calderón

Senadores pistoleros

Ubaldo Díaz
ubaldodiazmartin@hotmail .com
La Crónica de Hoy

Ricardo Monreal logró lo que muchos mexicanos desean, conseguir un permiso de portación de armas, así se sentirá muy seguro ante cualquier atentado que pueda sufrir por parte del hampa organizada o de algún enemigo político, pero según el zacatecano, otros 127 colegas suyos también podrán andar armados, si así lo desean.

Y el anuncio nos lo hace saber Monreal, a menos de 24 horas de que el gobernador de Chihuahua, Reyes Baeza, sufriera un atentado, aunque la procuradora de esa entidad dice que el atentado fue para la escolta del gobernador priista, cosa que nadie le cree, pues decir que fue un “problema de tránsito” suena infantil. El zacatecano reconoce que el gobierno ha fallado en el combate a las mafias, pero el camino de las armas es el adecuado, conste que es pregunta.

Al principio de ese sexenio fue descubierto el senador por Aguascalientes y ex gobernador Felipe González, asistir a la Cámara Alta y a los actos públicos portando un revólver y reconocer que lo hacía para poder enfrentar a sus enemigos. Se le vino el mundo encima, no se inmutó y sólo se cuidó de no volver a mostrar la automática.

Y mientras el petista quiere negar lo evidente, el senador por Chihuahua, Gustavo Madero, y César Duarte reconocen que, sin duda, hoy es el estado de la república con mayores problemas de seguridad pública y esto nos obliga a ser solidarios con el estado y a buscar apoyarlo para que pueda reconstruir su capacidad de enfrentar los problemas de inseguridad, tanto a nivel del gobierno del estado como a nivel del gobierno municipal de Ciudad Juárez.

La renegociación de la deuda pública del gobierno del Estado de México le permitirá ahorrar dos mil 369 millones de pesos que serán invertidos en las tres prioridades que promueve la actual administración: infraestructura, programas sociales y seguridad pública, destacó el gobernador Enrique Peña Nieto, al recibir en Nueva York el premio por Mejor Manejo de las Finanzas Públicas en 2008 de la revista Latin Finance.

La renegociación del débito estatal que se hace en pesos mexicanos, cobra especial relevancia sobre todo por la difícil situación económica actual derivada de la crisis mundial, y asimismo por el encarecimiento del dólar en relación con nuestra moneda nacional; así como por la tranquilidad que da a las finanzas del gobierno y privilegiar las inversiones para obra pública y la ampliación de programas sociales que permitan abatir la pobreza.

La revista Latin Finance, la de mayor prestigio e importancia en la materia en el ámbito latinoamericano, entregó al gobernador Peña Nieto el premio Deal of the Year por Mejor Manejo de las Finanzas Públicas en 2008, gracias a la operación de refinanciamiento de la deuda estatal por 25 mil 175 millones de pesos.

Nos comentan que ante estudiantes de Monterrey, el dueño de TV Azteca habló del tema de las televisoras, de los spots, de las campañas y del famoso asunto del fin de semana en donde Televisa y Televisión Azteca interfirieron las programaciones deportivas de forma simultánea, pues en algo que fue totalmente identificado como un desafío de las televisoras a el orden constitucional y en todo caso a la autoridad electoral y todo lo demás.

La novedad es que Ricardo Salinas le comentó a los estudiantes que sí hubo un acuerdo con Televisa para la transmisión de spots en bloque, no es que no se supiera, no es que se viera a todas luces, lo notable es que lo diga el propio dueño de Televisión Azteca.

Jesús Murillo Karam se lanzó fuerte contra el líder panista, al reconocer que sus declaraciones son “estúpidas”. Germán Martínez por fin llevó a los priistas al terreno que le gusta, el pleito de callejón. El panista culpa a los gobiernos priistas de la profunda crisis de inseguridad que vive el país. Y olvida ¿qué ha hecho su partido en los últimos ocho años que ha gobernado el país?

Timoratos derechistas nacionales

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Los conservadores de Estados Unidos (de América) tienen sus ideas muy claras. Se rigen, en lo que a la economía se refiere, por un dogma inamovible: el Estado no se debe inmiscuir en los negocios porque es esencialmente ineficiente y su intervención distorsiona gravemente el funcionamiento de los mercados. Y así, rechazan cualquier propuesta que signifique una participación estatal –no digo pública porque, curiosamente, en el lenguaje liberal una empresa “pública” es aquella en la que participa, pues sí, el público, es decir, cientos de miles de pequeños accionistas en un esquema que se ha llegado a llamar “capitalismo popular”— rechazan, repito, hasta la más mínima intervención del Estado en las grandes corporaciones públicas como General Motors y Citibank, o privadas (en el más estricto sentido de la palabra porque no han salido a vender sus activos en el mercado) como Chrysler Corporation.

Para justificar su visceral rechazo al Estado, los derechistas –agrupados, por lo general, en el Partido Republicano, el God Old Party (GOP)— refieren ejemplos de economías desastrosas como la de Cuba o nos piden recordar el estrepitoso fracaso del comunismo. Pero, no se quedan ahí: para ellos, la existencia de modelos europeos de economías mixtas como el de los países escandinavos o inclusive los de naciones tales que Alemania y Francia, es poco menos que “socialismo” lo cual, pronunciado por ellos, viene siendo una auténtica palabrota.

En México, salvo figuras un tanto periféricas como Luis Pazos y otros neoliberales autóctonos, no tenemos un gran sector, digamos, “conservador”. Nuestros derechistas, por lo general, se limitan entrometerse en temas que no les tocan: les obsesionan las minifaldas, los besos de los adolescentes y el condón; les atormenta la idea del sexo por placer y les amenaza grandemente le existencia de los homosexuales. Fuera de ahí, nunca han significado un contrapeso en las políticas económicas. ¿Ejemplo? Nunca se han atrevido siquiera a proponer la privatización de Pemex.

Bien común

Germán Martínez Cázares
Presidente nacional del PAN
El Universal

Muchas familias mexicanas advierten, con preocupación, el riesgo de verse afectadas por la crisis que hoy amenaza la economía del mundo. Temen —como es natural— por su empleo, sus ahorros, su patrimonio y, especialmente, por las oportunidades que, de cara al futuro, anhelan para sus hijos.

Negar la magnitud y severidad de la crisis financiera global o suponer que no tendrá impacto en México es absurdo e irresponsable. Esta crisis marcará el fin de un ciclo económico iniciado 20 años atrás con la caída del muro de Berlín. Presenciamos el agotamiento de los paradigmas económicos que orientaron aquella manera de mundialización y enfrentamos el reto de construir una nueva forma de hacer más humano y habitable nuestro planeta.

Quienes en años pasados confundieron la naturaleza del mercado y la del Estado cometieron un grave error que hoy pagamos todos. El mercado es fuente de bienestar, pero sólo el Estado es fuente de justicia. De esto tenemos certeza en el PAN.

Creemos en una economía social de mercado en la que la primacía es del emprendedor y no del especulador; en la que la libre iniciativa es condición necesaria, pero no suficiente para construir un orden económico justo y el Estado debe corregir la prepotencia económica, como decía Efraín González Morfín, o los egoísmos individuales.

En la visión del PAN, el concepto de Estado no se opone al de libertad. Por el contrario, el Estado garantiza la libertad de todos. La historia muestra evidencia de que el mercado sin Estado es el reino del más fuerte, mientras que el Estado sin mercado inhibe la competencia que motiva la iniciativa privada.

Nuestro empeño político se inspira en una concepción de convivencia libre y ordenada. La armonía de los aspectos individuales y sociales en un orden justo y dinámico son condiciones necesarias para lo que los panistas llamamos bien común.

No nos sorprende que en tiempos difíciles —y bajo el alegato falaz del Estado fallido— se entusiasmen algunos que en el río revuelto buscan que México regrese al pasado.

Pero los gobiernos del PAN, precisamente en épocas de prueba, demuestran que no fallan ni para mitigar los efectos de una crisis económica mundial ni para combatir a la delincuencia criminal.

Falla un gobierno que se desentiende de generar igualdad de oportunidades; que deja sólo en manos de los particulares la procuración de bienes y servicios básicos; que renuncia a intervenir en el mercado para compensar desventajas y que reniega de su deber de garantizar el acceso de todos a los bienes que son públicos.

Es fallido también el gobierno que concede a los delincuentes márgenes de impunidad a cambio de una aparente y efímera tranquilidad, como aquella simulada paz social que por décadas cantaron los priístas, aunque en realidad escondía el germen de la violencia y de la corrupción que los mexicanos de hoy nos vemos obligados a combatir.

Ese tipo de Estado, que hereda los problemas a las siguientes generaciones y que no los enfrenta como forma de eludir el juicio presente, ese es el verdadero Estado fallido.

La idea de bien común es la mayor fortaleza del PAN para encarar el futuro, la renovamos frente a cada elección y la plasmamos en una plataforma política, que este año busca concretar los conceptos de libertad y de justicia, porque en ese ideal se resume el proyecto modernizador de Acción Nacional.

Desde nuestra convicción de responsabilidad común por el destino de todos, impulsaremos una reforma laboral integral, que promueva el empleo digno y estable; queremos rendición de cuentas y transparencia en todos los sindicatos y subrayamos un compromiso para disolver los monopolios que sofocan la competencia en detrimento del consumidor. Insistiremos en la reelección de alcaldes y legisladores, porque los obligan a rendir cuentas a sus gobernados.

Retomaremos la tarea de convertir el sector energético en impulso para el desarrollo sustentable y fuente de crecimiento y empleo, y defenderemos los recursos naturales del país como bienes públicos para el mejoramiento personal y comunitario.

El bien común en Acción Nacional es resultado del trabajo de todos y la acción política no es patrimonio de una persona, sino responsabilidad imperiosa y urgente también de todos.

Acción Nacional no es propiedad de los panistas. Es espacio de construcción de ciudadanos y escenario de participación social, para asumir nuestro compromiso con el destino colectivo.

Ni quien pregunte…

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

1. Mujer, edad aproximada, 23 años. Complexión mediana, piel apiñonada, ojos cafés, pelo negro, largo. Vestía pantalones de mezclilla y blusa de algodón a rayas. Señas particulares: ninguna. Amaneció envuelta en una cobija gris, en la cajuela de un Jetta color blanco, 1996, con placas del Estado de México. Se encontraron tres impactos de bala, dos en la cabeza, uno en la caja torácica. No traía identificación. “Seguramente, la putita de algún narco, cabrón. Revísenla”, decía un oficial a la hora de entregar el cadáver al Semefo. El forense no encontró huellas de abuso sexual, pero sí de violencia, en brazos, y un cardenal en el rostro. La mujer golpeada y asesinada nunca pudo contarle a nadie que se llamó Amanda, era originaria de Los Altos, Jalisco, estudió contabilidad, conoció a Roberto, también contable, diez años mayor que ella, y se enamoró de él. Tampoco pudo jamás contarle a nadie que una noche huyó con el novio para vivir una vida juntos, felices, y formar una familia en el futuro. Y menos aún pudo contarle a nadie que jamás conoció narcotraficante alguno, que Roberto se convirtió en la pesadilla en la que se vuelven los hombres celosos y que, una noche antes, cuando llegó tarde a su casa por el retraso del transporte público, Roberto la esperaba enloquecido, con una pistola en la mano…

2. Hombre, 29 años, complexión delgada, pelo castaño, tez blanca, de facciones que hacen pensar en ascendencia extranjera, ojos azules. La última vez que se le vio fue en la fiesta de presentación de la nueva colección de un diseñador de ropa local, el martes 3 de febrero. Era parte de ese grupo de jóvenes promesas que, instalados en lo subterráneo, intentan modificar algo del entorno al que por mucho tiempo pertenecieron. Llegó de Argentina con la idea de asentarse en Rosarito, por el empuje que el gobierno de Baja California le da a esa región y en tan sólo cuatro meses ya había montado un departamento en una de las zonas más exclusivas, la Chapu. Nadie pudo explicarse cómo lo había logrado tan pronto, y preguntar no era la opción, se había alejado de esos amigos que lo recibieron en cuanto llegó a México, aunque no los abandonó del todo, seguía asistiendo a reuniones y, de vez en cuando, realizaba labores gráficas para un colectivo llamado Unidos, que se especializa en la promoción de la cultura fronteriza. Se notificó al Ministerio Público de su desaparición el viernes 6 de febrero, sus amigos habían ido a visitarlo ese día y encontraron pistas que hacían pensar que la puerta había sido forzada para abrirla y, en el interior, lo único que vieron fue un departamento destruido. El conserje del condominio aseguró que vio al hoy occiso salir en compañía de tres hombres el miércoles 5, alrededor de las 9 de la mañana, no percibió nada inusual, si acaso una sonrisa nerviosa a la que no le dio importancia. No lo volvió a ver. Raúl, en realidad su cuerpo, fue encontrado en un baldío cerca de la línea fronteriza; estaba dentro de una bolsa de plástico negra sujetada con cinta canela. Dos disparos, uno en la sien y otro en el pecho. “Carajo, uno más...”, dijeron los patrulleros que, casualmente, lo encontraron cuando no les dio tiempo de llegar a su cuartel y optaron por atender el llamado de la naturaleza en ese terreno baldío. Nadie pensó que, en realidad, el desahogado nivel económico de Raúl se debía a que, cuando llegó a Tijuana, lo único que traía en su maleta eran fajos de dinero producto de la venta de algunas propiedades. Menos aún podrían sospechar que su llegada a la ciudad se debía a que había roto relación con los únicos familiares que le quedaban, dos primos, desde la muerte de los abuelos, quienes lo educaron y lo nombraron heredero universal, algo que no fue del agrado de los primos, quienes interpusieron una demanda legal y, por eso, Raúl decidió venderlas y dejar su país. Nadie se tomó la molestia de averiguar que a Raúl no lo mató el narco: lo asesinó, por el dinero de la herencia, su parentela que desde Buenos Aires dio con él en Rosarito…

3. Dos hombres, 34 y 56 años de edad, vestían traje negro y portaban placas de la Procuraduría General de Justicia de Chihuahua; entre los dos, sumaban 36 impactos de bala, uno de ellos, el más joven, fue encontrado con un cinturón alrededor del cuello; los peritos dicen que murió de asfixia horas antes de recibir los disparos. La escena del crimen apunta a que fueron arrojados ahí y los disparos se hicieron desde un coche; el terreno donde se encontraron mostraba la mala hierba con claras señales del paso de automóviles, camionetas, según las huellas encontradas. “Agente y Jefe de Cuartel asesinados por el narco”, era el encabezado de los diarios locales. Tuvieron servicios funerarios con honores, a sus familiares se les prometió indemnización, los medios hacían presión porque el agente tenía reputación intachable y aseguraban que su muerte era producto de una venganza del narco por las detenciones que la policía del estado había hecho en las últimas semanas. A las tres semanas, cuando el cheque prometido a las familias pudo cobrarse, su ahora viuda salió del país con sus dos hijos, de diez y ocho años, y con una sonrisa cínica. Cuando el agente le había pedido el divorcio, después de que su mejor amigo, el jefe de cuartel, la encontró con otro hombre, también había solicitado la patria potestad de sus hijos, lo que la dejaría sin derecho a pensión, al menos, a una jugosa que le permitiera seguir cruzando la frontera para realizar las compras a lo que fácilmente se acostumbró. Ella juró vengarse y qué mejor manera que aprovechar la ola de crímenes ligados al narco. Una coartada hecha a la medida...

Estos casos son ficticios, un ejercicio literario para decirnos que la realidad ya se da permisos que antes sólo aparecían en la mente de quienes se sientan frente a la computadora y le dan voz a las interminables combinaciones del teclado. A pesar de que los crímenes que aquí se narran cumplen con el modus operandi de aquellos cometidos por el narco, en realidad se trata de historias ajenas movidas por los celos, la venganza o el dinero: no son, pero parecen, crímenes del narco. Y esto viene a cuenta debido a lo reportado por El Universal ayer lunes: según los datos publicados, en 2008 más de cinco mil 600 personas murieron en crímenes ligados al narco y, en lo que va del año, ya se rebasó la barrera de los mil. Cifras que han hecho en las autoridades, una especie de “jurisprudencia” y obligan a que, al estar frente a crímenes que cumplan con el modus operandi de los narcos, se den por sentados y la investigación que debe realizarse de oficio quede en el olvido. Total, “todo lo que parece, es”, o lo que sería lo mismo, “todos son narcos...”

Los tapados

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Tapados acabaron llamando, como antes a los precandidatos presidenciales del PRI, a muchachos y mujeres sin nombre que escurren de colonias populares, con el rostro cubierto, a bloquear avenidas céntricas en exigencia de que el Ejército deje de entrar a sus colonias a hacer cateos y detener narcotraficantes.

Los propios narcotraficantes estarían pagando 200 y 500 pesos a estos novedosos miembros de la sociedad civil, que ejercen el tipo de protesta contra la que las autoridades no tienen defensa, pues no están dispuestas a disolver un bloqueo o a contener una manifestación.

Los tapados y sus patrocinadores ocupan ese espacio. Saben muy bien lo que hacen y que no les harán nada: bloquean calles, interrumpen el tránsito, impiden pasos en puentes fronterizos o casetas de paga, y externan su demanda ciudadana: fuera el Ejército de nuestras colonias.

Los tapados muestran el flanco menos sangriento, menos criminal, pero acaso el más preocupante, el de más larga duración y significación histórica del fenómeno del narcotráfico.

Me refiero al vigor del narcotráfico y sus redes no como crimen organizado sino como parte del tejido social: su imbricación en la vida diaria no criminal de las comunidades, eso que permite a un narco reclutar jóvenes y señoras para que vayan a protestar como cualquier ciudadano.

El narco vive entre ellos —en el caso de Monterrey en una colonia perdida a donde no entra la policía. El narco tiene su confianza, les da un ingreso por una chamba informal —como los partidos a sus acarreados—, es parte de su entorno y, en el caso de Los tapados, es también parte de su liderato a ras de tierra.

El narco es parte constitutiva del paisaje, lo mismo que su red de negocios en la vida cotidiana de ciudades y regiones enteras. Haberse vuelto parte constitutiva de la vida diaria de las comunidades, es la verdadera fortaleza del narco, su verdad social.

Esa verdad social es la que detuvo, por ejemplo, la acción de limpieza que un comandante militar inició en Apatzingán. Al tercer ciclo de clausuras de negocios de narcos locales, el general recibió al grupo de vecinos que le dijo: “Usted está acabando con los narcos de aquí y también con nuestros trabajos”.

Una joven antropóloga, Natalia Mendoza Rockwell, ha escrito un admirable estudio sobre esta verdad social del narco tal como se vive en el mundo microscópico de un pueblo sonorense: Conversaciones del desierto: Cultura, moral y tráfico de drogas (Cide, 2008)

Los tapados están en todas partes, y en la mayor parte de ellas no se cubren el rostro.

¿Por qué en Chihuahua?

Javier Corral Jurado
Profesor de la FCPyS de la UNAM
El Universal

Las circunstancias en las que perdió la vida uno de los escoltas del gobernador de Chihuahua parecen configurar “un aviso”, en términos del modus operandi del narco, pero hasta ahora esa similitud no toma cuerpo completo. Tampoco hay elementos para configurar la hipótesis de un atentado directo a la persona de José Reyes Baeza, según su propio dicho y el parte de la Procuradora estatal. Incluso no se descarta que esos hechos se hayan producido por un error en la actuación del convoy de seguridad, que cerró el paso a sicarios sin darse cuenta que lo eran, y éstos reaccionaron violentamente sin tener conciencia de que balaceaban a custodios del mandatario.

Como sea, el hecho describe la magnitud de la violencia en Chihuahua, el grado de vulnerabilidad y exposición a la que están sometidos los ciudadanos, así como el clima de terror. Lo único cierto ahora es que en Chihuahua ya nadie se libra de una reacción virulenta como la sufrida por el licenciado Reyes Baeza. Se suceden hechos traumáticos: las ejecuciones no paran, este año van 403 en 54 días; febrero de 2009 está por volverse el mes más violento desde que inició la guerra contra el narco. El estado concentra 42% de las ejecuciones de todo el país.

Esta nueva escalada de violencia se enderezó contra policías municipales y ha logrado la renuncia de por lo menos tres jefes policiacos en la última semana; la dimisión que cobró impacto y golpeó el ánimo ciudadano fue la del jefe de policía de Ciudad Juárez, Roberto Orduña; se separó de su cargo después de que aparecieron varios carteles escritos por las bandas de narcotraficantes que exigían su salida y en la que advertían que si no lo hacía asesinarían a un oficial cada 48 horas. Este fin de semana sicarios de las bandas abatieron a dos policías. Sobre sus cadáveres dejaron notas en las que se adjudicaron la amenaza cumplida y anunciaban más muertes.

“No permitiré que hombres que trabajan por defender a la ciudadanía continúen perdiendo su vida”, dijo Orduña al renunciar, un militar retirado que había llegado al puesto hace 11 meses. La amenaza de muerte está ahora enderezada hacia el alcalde fronterizo José Reyes Ferriz, a quien los narcos le mandaron el mensaje en 12 cartulinas que distribuyeron por la ciudad anunciando que “le cortarán la cabeza”, “si sigues ayudando a la gente que tú ya sabes”.

Estos hechos manifiestan la gravedad del problema y colocan de nueva cuenta en el análisis la pregunta obligada: ¿por qué en Chihuahua se ha concentrado así la disputa del crimen? No hay respuesta categórica, ni siquiera aquella que identifica al Estado norteño como la frontera más grande de México y plataforma de exportación más importante de la droga hacia EU.

Lo que hay a la vista es una autoridad estatal que ha permanecido mucho más como espectadora del problema que como partícipe en la solución. En Chihuahua, el operativo conjunto ha visto evadirse de su responsabilidad, no en pocas ocasiones, al gobierno del estado. Aún no se conoce una acción de depuración al interior de la Procuraduría, como la Operación Limpieza que se lleva a cabo en el ámbito federal. En cuanto sucede un hecho de proporciones considerables, el gobernador pide revisar la estrategia gubernamental antinarco, y lanza toda la responsabilidad al nivel federal. Ha sido omiso, jugando un papel más de crítico que de colaborador, y cuando puede saca raja político-partidista del tema.

La semana pasada dio nuevamente un paso: lanzó un exhorto publicado como desplegado en los periódicos del DF, dirigido a la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, para pedirle rectificara su aseveración de que la violencia en el país se concentraba en tres entidades federativas, entre ellas Chihuahua. Fue una acción que pintó de cuerpo entero la política del avestruz. Ello mereció la respuesta del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont. Puntual, Gómez Mont puso las cosas en su lugar: “Debemos reconocer que la violencia en Chihuahua y su intensidad no resultan replicadas en la mayoría del territorio nacional, inferir lo contrario es una premisa falsa que no abona en la solución integral de este problema”.

Que el gobernador la haya visto pasar tan cerca debería provocar en él una seria reflexión sobre la postura que ha asumido y las tareas pendientes que su administración tiene con el combate a la corrupción y la procuración de justicia.

¿Incidente vial?

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

¿Cuál es la verdad de lo sucedido al gobernador de Chihuahua? ¿Atentado o altercado de tránsito? Era la pregunta que anoche se hacían los sufridos y angustiados habitantes del estado más grande del país. José Reyes Baeza, el mandatario estatal, declaró que los sicarios no iban por él, a pesar de que la policía ministerial hizo saber que una hora antes una serie de amenazas fueron registradas en sus frecuencias.

“La policía municipal puede decir mil cosas, como que hubo amenazas vía frecuencia, pero los que estamos enterados somos la guardia que me acompañaba y un servidor, porque en ese momento no había nadie más.

“Desde las amenazas conocidas (narcomantas) de hace meses, yo no he vuelto a ser amenazado, yo me he dedicado a trabajar y lo seguiré haciendo”, declaró el mandatario estatal a los periodistas locales.

La procuradora Patricia González, quien también ha sido amenazada, reconoció, sin embargo, que la tesis del atentado —o por lo menos del aviso— no puede ser descartada.

El axioma, en Chihuahua, es que la autoridad está rebasada, no existe. Hace apenas unos días, el jefe de la Policía de Ciudad Juárez renunció por una amenaza cumplida del crimen organizado. Ahora se produjo el ataque a los “escoltas satélite” del gobernador. En lo que va del año, ha habido más de dos mil ejecuciones, a pesar de la presencia del Ejército. ¿Cuánto nos falta para hablar de chihuahuatización e ilustrar el poder del crimen organizado?

El valiente periodista local Alejandro Salmón Aguilera, del periódico digital ahoramismo.com, hizo un comentario que ilustra el sentir de la población local: “Si dos mil 500 soldados no son capaces de dar protección a los ciudadanos, o por lo menos, a quienes se encargan de administrar al Estado, pues entonces el Estado ya falló.”

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Ulises Ruiz no va a admitir la recomendación de la CNDH, dirigida a los tres niveles de gobierno en Oaxaca, sobre la desaparición de los dos integrantes del EPR. Es lo que se deduce de sus comentarios. “Hay partes que no proceden”, nos aseguró el mandatario de esa entidad.

Esta sería la primera vez que Ruiz rechaza una recomendación de la Comisión que encabeza José Luis Soberanes. No está de acuerdo con sus términos, aunque, dice con cautela, “voy a hacer lo que me digan los abogados”.

Ulises insiste en que su gobierno no tenía motivo para agredir, secuestrar, matar o esfumar a Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, los dos desaparecidos que reclama el EPR. “No estaban activos, no hay una razón de Estado”, subrayó.

Contó, incluso, que el día que desparecieron, 28 de mayo de 2007, un nativo de Loxichas, región donde nació el Ejército Popular Revolucionario, visitó a un reo en la cárcel de Oaxaca. El nativo tenía orden de aprehensión. “¿Qué hacemos? ¿Lo detenemos?”, le preguntaron al gobernador. “No, déjenlo ir”, repuso.

La CNDH, sin embargo, considera que hay indicios suficientes para establecer que servidores públicos de la entonces Secretaría de Protección Ciudadana, actualmente Secretaría de Seguridad Pública, así como de la Procuraduría General de Justicia, ambas del gobierno estatal, pero también de la Dirección General de Seguridad Pública del municipio de Oaxaca, omitieron realizar las pesquisas necesarias para ubicar el paradero de los presuntos desaparecidos.

Ruiz tiene que dar respuesta a la CNDH antes del 6 de marzo.

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Diana Pando, la mujer que balconeó a Luis Téllez, nos mandó un correo para inconformarse por lo aquí publicado, en el sentido que no es la primera vez que asedia a funcionarios destacados, con determinados fines. La versión del asedio repetido tiene base en fuentes que nos merecen absoluta confianza y que alguna vez estuvieron muy cerca de Bucareli.

Le damos cabida al mensaje de Pando, como parte de su derecho de réplica, con la aclaración de que, por lo menos en lo que a este reportero se refiere, no hay interés en desprestigiarla. Lo transcribimos textual para que usted, lector, juzgue su contenido.

“Quisiera hacerle notar que con la campaña de desprestigio que usted, el Grupo Salinas y el Sr. Raymundo Rivapalacio, han levantado en mi contra, lo único que ganan, lo único que provocan, es hacerle mas daño al Secretario de Comunicaciones y Transportes, porque haciéndome daño a mí, terminarán irremediablemente por hacerle daño a él.

“Si ustedes insisten en seguir haciendo olas y enturbiando las aguas, con mi vida personal, que dicho sea de paso usted desconoce por completo y sólo maneja una versión manipulada, tergiversada y hasta inventada por gentes que creen que quedar ‘bien’ paradas con el Dr. Téllez, puede serles útil en un cercano futuro, están muy equivocados. Al final del día, existen sólo tres versiones: la mía, la del Dr. Téllez y la VERDAD.”

Va una pregunta: ¿Le importará realmente el daño a Luis Téllez?