marzo 05, 2009

'80 años' por Paco Calderón

Machetazo a caballo de espadas

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

A los octogenarios priistas les dieron “machetazo a caballo de espadas”, como se dice coloquialmente. Navegaban tranquilos en las aguas favorables de las encuestas, pero súbitamente pasaron a la defensiva, obligados por las acusaciones-insinuaciones de Germán Martínez, jefe nacional del PAN, de que hicieron tratos con el narcotráfico y no quieren colaborar, desde el Congreso, en la cruzada del presidente Calderón contra el crimen organizado.

“Es una estrategia de gran sagacidad. Presenta un punto de confrontación. Le pega al PRI en lo que más lo ha prestigiado: su actitud en el Congreso”, reconoce el senador bajacaliforniano Fernando Castro Trenti, hombre cercano al poderoso Manlio Fabio Beltrones. En el tricolor no le reconocen mérito a Germán. La capacidad no le alcanza para tanto, dicen. “Esto es obra de Antonio Solá, el consultor español”, asegura Castro Trenti.

El senador asevera que el tema de la lucha contra el narco ni siquiera se tocó en la última reunión de la cúpula del PRI con Felipe Calderón, celebrada en la Presidencia, hace apenas unas semanas. El cónclave se realizó a petición del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y el objetivo era tender puentes. El encuentro, lamentablemente, “no fue afortunado”.

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Al rojo vivo está el ambiente previo a las elecciones para designar a los candidatos del PRD en el DF. Cualquier cosa puede pasar. Después del abortado encuentro entre Marcelo Ebrard y la cúpula de Nueva Izquierda local, que pretendía relajar tensiones entre grupos opuestos del amarillo, la presión no deja de aumentar.

René Arce, dirigente de Nueva Izquierda en la capital de la República, explicó a este espacio que la reunión no se llevó a cabo porque Marcelo quiso enviar al “fontanero que hace la obra negra” (José Ángel Ávila, secretario de Gobierno) en lugar de asistir personalmente. “Sin Marcelo no tenía sentido la reunión”, recalcó.

El de Nueva Izquierda jura que las agresiones contra los suyos no cesan. Cuenta que a uno de sus colaboradores, Óscar Estrada, le aventaron una bomba molotov a su automóvil. El vehículo quedó en el puro cascarón. A otra integrante de esa corriente perredista, Nuri Delia Ovando, le metieron tremendo susto, con estrategias propias de los reclusorios: por la vía telefónica, la amenazaron con secuestrar a su hijo. Se le torció la boca debido a los nervios.

El hombre, otrora vinculado a grupos guerrilleros, afirma que hay también un envío masivo de cartas a los domicilios particulares en las que caricaturizan a los dirigentes de Nueva Izquierda. Ruth Zavaleta, Jesús Ortega, Víctor Hugo Círigo y el propio Arce son calificados de traidores.

Arce responsabiliza a los obradoristas Alfredo Hernández Raigosa, alias El Camarón, y a Arturo Santana, de la violencia física contra sus compañeros. Los dos manejan grupos de choque. Uno en El Peñón. El otro en la sierra Santa Catarina. El primero es nada menos que titular de la Dirección General de Regulación Territorial (DGTS) del Gobierno de la ciudad. “Al paso que vamos, nos van a matar a un compañero”, alertó el legislador

La elección es el 15 de marzo. La advertencia está hecha.

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Más de lo mismo. Isaías Villa, asambleísta vinculado con Los Chuchos, declinó en sus aspiraciones de ser delegado en la Gustavo A. Madero. Se hizo a un lado para dar paso a Andrés Lozano, hombre cercano al defenestrado Joel Ortega. El movimiento es producto del acercamiento del ex jefe de la policía capitalina con la Corriente Nueva Izquierda en el DF.

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Manuel Espino le ha bajado a la beligerancia. Nada de declaraciones tronantes ni cuestionamientos al CEN del PAN. Es época de definiciones y cualquier cosa que comente puede usarse en contra de los panistas del grupo que encabeza. “Dice Germán que calladito me veo más bonito”, justificó el dirigente de la Organización Democristiana de América. El duranguense, por cierto, dará a conocer en julio si busca la reelección en la ODCA.

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Ayer fue la ponencia del empresario Carlos Slim en el Foro México ante la Crisis: ¿Qué Hacer para Crecer?, organizado por el Congreso, la cual alertó sobre lo que se nos viene si no protegemos nuestra economía. Otro poderoso empresario, Ricardo Salinas Pliego, propone hoy “romper esquemas” e incorporar a la economía global a los cinco mil millones de personas en el orbe que integran la base de la pirámide de distribución del ingreso. “Mientras en todo el mundo se debate cómo volver a incentivar las economías japonesa, europea y, por supuesto, la estadunidense, nadie está mirando que la solución tiene que venir de la base de la pirámide. Así no habrá crisis que dure”, aseguró Salinas Pliego. en el Foro Itampresario 2009.

¡No jodas, Porfirio!

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Escribe Porfirio Muñoz Ledo sobre el texto publicado aquí el martes:

“Estimado Ciro: A propósito de plumíferos, tu gallo ha de ganar aunque esté pelón. La transcripción de mis palabras en la Feria del Libro de Minería es exacta: ‘Si yo estoy pidiendo la suspensión constitucional del mandato de Calderón, sé de lo que estoy hablando’.

“Lástima que a los lectores de MILENIO no se les haya permitido saberlo, ya que la entrevista sobre los sistemas de sustitución presidencial que concedí a Juan Pablo Becerra-Acosta a principios de enero nunca se publicó.

“La palabra ‘derrocar’, que ustedes insisten en emplear, implica el uso de la fuerza, la que una vez más descarté categóricamente en la presentación. ¿No sería más sano reanudar la serie de artículos y entrevistas suspendidas, a fin de que el público conozca mejor sus derechos democráticos y se decida a ejercerlos?”

Hasta ahí Porfirio.

Respondo: 1) No sabía de tu entrevista con Juan Pablo (vi las recientes en MILENIO Televisión con Carlos Puig y Jairo Calixto Albarrán), pero en septiembre publicamos dos sobre la “sustitución presidencial”, una con Georgina Morett, otra conmigo. ¿Cuántas debemos hacer?; 2) No escribí que tú hayas dicho “derrocar”, como sí lo dijo tu gallo en gira por Durango (así se publicó). Tú expresaste en Minería (y así se publicó): “El pueblo debe forzar la salida de Calderón a más tardar en el 2010”. ¿Quieres una entrevista para explicar las diferencias entre las categorías “derrocar” y “forzar la salida”? ¡No jodas, Porfirio!; y 3) Tienes un espacio en El Universal; si crees que no te leen lo suficiente allá, puedes publicar aquí como articulista invitado; sabes que en esta casa siempre has sido bienvenido.

Y querido.

El golpismo asoma la nariz

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

Por si faltaran problemas, en México hay un par de tipos que quieren incendiar al país.

Aunque sus amigos en los medios de comunicación le hayan querido tapar sus declaraciones, que eran confesiones explícitas de sus intenciones golpistas, López Obrador volvió a convocar al derrocamiento del gobierno.

Y quien aspira a ser su escudero en San Lázaro, Porfirio Muñoz Ledo, también ha vuelto a reciclar su discurso en pro del levantamiento social para destruir el orden constitucional.

Si Muñoz Ledo tuviera al menos un cuarto de huevo para sostener en los hechos lo que arenga en los micrófonos, no estaría en búsqueda de una curul en la Cámara de Diputados, sino en la sierra.

Llama a la confrontación civil, pero él se queda en la comodidad del presupuesto del gobierno al que pretende derrocar.

Sería de risa lo que promueven esos dos personajes, si no fuera porque en el país las cosas tienden a descomponerse por la crisis económica y el embate de la inseguridad.

Sí, tendremos un año difícil y el siguiente lo será aún peor.

Habrá mucho desempleo, y gente joven, vigorosa e inquieta, que no encontrará lugar en el mercado de trabajo ni es tomada en cuenta en los programas sociales del gobierno, será carne de cañón para integrarse a las “bases sociales” que mueve el crimen organizado.

O para lanzarse, en la desesperación, a una aventura como la que promueve López Obrador y anuncia Muñoz Ledo, quien le pone fecha al inicio de la revuelta para tirar al gobierno: 2010.

A manera de paréntesis, hay que preguntar dónde están quienes negaban las intenciones golpistas de Muñoz Ledo y su más reciente líder, López Obrador.

Como lo expuso Ciro Gómez Leyva en su columna La historia en breve, hubo quienes acusaron de “plumíferos pagados” a los que llamaron la atención sobre el golpismo de esos dos personajes.

¿No que eran mentiras de los enemigos de AMLO?

¿No que eran invenciones de columnistas de la derecha?, como llegó a decir el respetado maestro Agustín Ortiz Pinchetti.

Ahora ambos han reiterado sus llamados a romper el orden constitucional.

Otean la gravedad de la situación que se avecina y se les hace agua la boca: tenemos que ir por el “derrocamiento” del régimen, dice López Obrador.

Y Muñoz Ledo, en una declaración formulada antes de la hora de la comida —es preciso puntualizar—, dijo lo que sus amigos e incondicionales le habían querido tapar:

“En 2010, este país va a cambiar, pero no por métodos tradicionales. Va a cambiar por la movilización social. Si yo estoy pidiendo la suspensión constitucional del mandato de FelipeCalderón, sé de lo que estoy hablando. El pueblo debe forzar la salida de Calderón a más tardar en 2010.”

¿Cómo que forzar?

Forzar implica usar la fuerza.

No nos engañemos, eso significa lo que está proponiendo Muñoz Ledo: la violencia para que caiga el gobierno.

Valiente personaje. El pueblo que salga a usar la fuerza a las calles.

Que venga, para “el pueblo”, el baño de sangre. Pero él no estará ahí. Él se da de codazos para entrar a San Lázaro como diputado federal, con presupuesto, fuero, viajes, viáticos y prestaciones.

El juego de este personaje y su más reciente jefe político es altamente peligroso para el país.

Los partidos y el gobierno deben aquilatar lo que alientan Porfirio y López Obrador y actuar en consecuencia.

¿Qué significa, en este caso, actuar en consecuencia?

Para la izquierda, deslindarse de manera categórica e inequívoca de la aventura golpista de ambos personajes.

No se vale que el PRD rechace esos planteamientos, pero a la vez le ofrezca papel y lápiz a López Obrador para que apunte a sus candidatos a diputados y vete a otros.

Los partidos, especialmente el PAN y el PRI, deben moderar su golpeteo con motivo de las elecciones.

Se trata de unas elecciones sui géneris, en un año en que la vida democrática está en riesgo.

Está en riesgo por la delicada situación económica y social del país, y porque hay quienes, con nombres y apellidos, apuestan a montarse en esa crisis para desatar la violencia política y romper el orden constitucional a través de un derrocamiento del gobierno.

A los 80, PRI y viagra

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Luego de julio de 2000, en la euforia por la caída del PRI, el entrante secretario de Gobernación dijo que era prioridad del sistema de partidos “garantizar la supervivencia del PRI”. Igual que muchos, Santiago Creel pronosticaba como riesgosa la desaparición del tricolor.

Después de nueve años, ese viejo que es el PRI a los 80 parece un joven de 20 cuando se trata de competir electoralmente —sea en 2009 o 2012—; al momento de hacer valer su colmillo retorcido para aferrarse al centro ideológico; cuando pinta su raya de la estridente izquierda y la poco eficaz derecha en el ejercicio del poder. ¿Qué “milagro” posibilita supervivencia y capacidad juvenil del PRI para conquistar gobiernos municipales, estatales y, en un inédito, la posibilidad de arrebatarle a derecha e izquierda la codiciada novia de los poderes Ejecutivo y Legislativo? ¿Qué significa que a los 80 años el viejo partido esté de vuelta en el umbral del poder, en 2009 y 2012?

Ni milagro ni generosa dosis de viagra. El PRI regresará al poder porque es más que siglas y colores patrios. El PRI es una cultura nacional que —para bien o para mal— colonizó todo el sistema de partidos con lo más cuestionable de sus prácticas antidemocráticas. Ya en democracia y cuando el PAN, el PRD y la chiquillería son clones del PRI, el tricolor es el único partido que sin pleitos practica pinceladas de democracia interna.

El PRI no se divide, no pelea, no da espectáculos por luchas internas de poder; tampoco toma carreteras, asalta tribunas, promueve plantones en Reforma y el Zócalo. No llama “espurio” a Calderón, no se niega al diálogo y, para una mayoría, es el partido símbolo del “necesariato”. Sin jefes y legisladores del PRI se paralizan el PAN y el PRD. Contra lo que muchos creían hace 10 años, el PRI hoy es el partido que simboliza la estabilidad política, económica; la gobernabilidad, las reformas, la seguridad… Y frente a ese símbolo el PAN y el PRD —y sus dirigencias y gobiernos— parecen traicionar doctrina y práctica democráticas.

Durante décadas, a generaciones de mexicanos se les educó en la aspiración democrática contraria al símbolo de corrupción, trampa, engaño y fraude que representaba el PRI.

En democracia y caído el PRI, el resto de partidos son iguales al viejo PRI en sus prácticas antidemocráticas. Pero a los ojos de no pocos mexicanos existe una diferencia fundamental. Todos cuestionan al PRI corrupto, tramposo, nada democrático… pero todos reconocen a sus gobiernos como eficaces, frente a la ineficacia que todos los días nos enseñan el PAN y el PRD. La amnesia colectiva también cuenta. Y ya no se discute el regreso del PRI, sino qué tipo de PRI regresará. Al tiempo.