marzo 08, 2009

'Sexo Devil' por Paco Calderón

PRIranosaurio rex

Vianey Esquinca
La inmaculada percepción
Excélsior

El 4 de marzo el PRI celebró su 80 aniversario con bombo y platillos, complacido porque todas las encuestas publicadas en los medios de comunicación le dan amplia ventaja en las elecciones intermedias sobre el resto de los partidos.

Los analistas han explicado que este resurgimiento se debe a que los priistas supieron retirarse a lamer sus heridas para después regresar rejuvenecidos con un mensaje central: “Nosotros sí sabemos cómo hacerlo”. El partido tricolor se ha aprovechado de los errores de sus oponentes y se ha mantenido al centro de los debates. Sin embargo, a la Inmaculada esta explicación no le parece suficiente para explicar cómo el PRI ha puesto a prueba toda teoría de la evolución de las especies.

Por eso, los ya conocidos investigadores de la Natural Immaculate Society realizaron una profunda investigación encaminada entender cómo este partido, que se consideraba en vías de extinción, no sólo ha sobrevivido, sino que está renaciendo.

La investigación se remonta hasta el pritecantropus, un espécimen homínido que databa de las primeras etapas del siglo pasado y que debe su origen a un Big Bang revolucionario. Este pritecantropus revolucionarius era un belicoso individuo que mataba y exterminaba todo cuanto tenía enfrente, incluso ejemplares de su misma especie.

Esta subespecie revolucionarius reinó el ecosistema político mexicano hasta 1929, cuando una etapa de gestación distinta, la concertaria, crea una nueva evolución por ejercicio dactilar. Entonces se genera el pritecantropus caudillus caracterizado por ser un espécimen solitario que aprendió a convertirse en el macho alfa de la manada. Contrario a lo que podría pensarse, no era el más adecuado intelectualmente, sino que su fuerza bruta lo hacía destacar junto con una habilidad verbal que provocaba la ensoñación. El caudillus tenía poder incluso hasta con sus sucesores, y gozó de un periodo de auge que se llamó “maximatus” donde el caudillus era un rey detrás del miedo, hasta que el espécimen pritecantropus expropiatorius le sacó de la jugada y lo mandó al exilio.

Este suceso dio paso un nuevo tipo de organización en la manada, que se le conoció como corporativis in extremis. En ella, la vida pública o privada dependía del pritecantropus dominante llamado presidencialis, por lo que todas las expresiones sociales se apropiaban para fortalecer la imagen de la manada. El pritecantropus, adquiría un poder cuasi divino, y generaría en este plazo un heredero que serviría de tapadera del siguiente, y así se buscaría perpetuar en este juego de poder.

El ecosistema estaba tranquilo, no había problemas y gracias al corporativis in extremis se acallaban a los inconformes. En esta época florecieron especímenes muy curiosos, como por ejemplo el fidelosaurio, un animalote longevo que no se movía pero que abría la boca y llenaba el Zócalo. También estaba el reyes herolitus, un individuo inteligente que hacía leyes para fingir la democracia y mantenerse en el poder. Muy astuto y hábil.

Durante la década de los 70 el pritecantropus se transformó en una nueva subespecie, pritecantropus encrisis. Aquí el macho alfa llegaba prometiendo mejoras sin precedentes, pero, al final, lo que causaba era una terrible crisis que era acallada con la llegada del nuevo macho alfa, que prometía mejoras y terminaba repitiendo el escenario. Su fundador era el echeverrus malandrus preclásico. También está el jolopodocus, ejemplar emparentado con los cánidos que decía defender la economía con los dientes y que al final dejó las cosas peores que como las encontró, debido a su adicción al petróleo.

Tenemos el salinoraptor, un joven ejemplar sin material capilar que tiene una habilidad para causar discordias y moverse sin ser percibido. Lo odian o lo quieren, por lo que también es un ave de las tempestades. Pertenecía a la subespecie de pritecantropus tecnocratae.

La especie del pritecantropus se encontró con un final al final del siglo, cuando todo el sistema se vino abajo y perdió el que entonces parecía el motivo de su existencia: el poder. Esto sucedió con la aparición de una versión distinta del pritecantropus tecnócratae, un ejemplar educado fuera de la manada que decía tener soluciones y que hundía a la tribu en nuevas crisis. El último pritecantropus tecnócratae fue el zedillus apáticus, un líder carente de gracia que dejó el espacio de poder a una nueva especie, la blanquiazulis persignata.

Durante la etapa de la blanquiazulis persignata, el pritecantropus parecía morir. Se veían pocos ejemplares y los que encontraban negaban su filiación. Encabezados por el madrazus antipaticus vivieron en constante crisis. Primero se peleó con su concubina, la chukis horribilis y después llevó a los de su especie al tercer lugar de las preferencias en el ecosistema político mexicano.

Sin embargo, hoy en día el pritecantropus aparece renovado de la mano de su actual hembra alfa, la betydonte de las cavernas, el stegofabio beltronio y el gambous saurón. Se dice además que en la cueva se está criando a una nueva especie más moderna y peligrosa, el quiquelophisis peñapsido, también conocido como Barney, el dinosaurio bebé que buscará pelear el dominio a los especímenes alternativos de la blanquiazulis persignata y el necroamarelo autodestructius.

Las preguntas que quedan en el aire son: ¿Vendrá un nuevo reinado del parque jurásico?, ¿las elecciones intermedias serán el inicio del resurgimiento de una nueva era?, ¿a los hombres no les quedará más remedio que irse a refugiar a sus cavernas ante el inminente peligro de estos animales vertebrados?

Narcopolítica, no reelección

Francisco Valdés Ugalde
ugalde@unam.mx
Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM
El Universal

La narcopolítica echó raíces en las cenizas del otrora boyante sistema autoritario. Se ha dicho que el lado más vulnerable es el municipio. La debilidad orgánica de esta institución fundamental de la vida comunitaria y fuente de la vida política genuina hace que el dinero sucio y las bandas organizadas se instalen cómodamente en miles de localidades del país, secuestrando a sus autoridades y extorsionando a la población, que no tiene más remedio que sufrirlos.

Pero no es sólo el municipio, es también la debilidad endémica de las legislaturas locales, la fortaleza desmedida de los gobernadores, la putrefacción del sistema de justicia y otras componentes que llevan a un resultado: una administración pública de baja calidad en todos los niveles de gobierno, penetrada por la corrupción y la irresponsabilidad y coronada por partidos políticos hipertrofiados cuyos intereses predominan sobre el interés público.

Las bases de esta debilidad de las instituciones frente al crimen organizado y una de las causas principales de su ineficiencia fueron establecidas por el Partido Nacional Revolucionario y sucesores. Desde luego, lo hicieron con otros fines: la centralización del poder en el partido único y el presidente para constituir un sistema de partido hegemónico.

Para conseguirlo hubo de sujetar al municipio privándolo de libertad en varios sentidos, hubo que suprimir la reelección legislativa y municipal, hubo que convertir a toda forma de oposición en “enemigo del pueblo”, hubo que quitarle al Poder Judicial su independencia y convertir al Legislativo en corte del monarca en turno, hubo que suprimir las bases del federalismo para que dejase de existir de jure y de facto, hubo que convertir al Ministerio Público en la procuraduría del presidente o de los gobernadores. Y la lista puede ampliarse.

La debilidad orgánica de la vida civil, la anemia del poder de los ciudadanos, la mediocridad y prepotencia de los poderes fácticos, el cuasianalfabetismo de la clase política, la omnipresencia de la corrupción, ¿no son todos factores que hacen atractivo el país para ser residencia de la delincuencia organizada?

A medida que el gobierno federal ha ido combatiendo esta lacra, por primera vez desde que me alcanza la memoria, y que las tensiones derivadas del enfrentamiento directo con las bandas van evidenciando, uno por uno, los problemas arriba enunciados no queda sino lamentar que haya sido la peor de las delincuencias imaginable la que nos arroja directamente a la conciencia del problema del fondo: bajo el lema de la no reelección y sin sufragio efectivo se edificó un sistema político que sigue vigente en casi todo, menos el plano electoral. De no enfrentar cabalmente su transformación se condenará al Estado a una debilidad crónica a lo ancho y a lo alto.

Resulta indignante que los tres partidos políticos más fuertes sean incapaces de establecer una agenda nacional para salir al paso de la emergencia y, al mismo tiempo, sentar las bases de una visión de futuro.

Ninguno de ellos se ha renovado de cara a la responsabilidad que implica la democracia, Siguen siendo variables dependientes del pasado autoritar

El “regreso” del PRI

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Excélsior

Como reflejo de la tendencia que tiene este país de vivir permanentemente en el futuro —en México los mejores días siempre están por venir, aunque nunca lleguen—, ha aparecido en los medios nacionales una gran cantidad de comentarios sobre el “inminente regreso” del PRI al poder.

Este ejercicio de futurismo, que se basa únicamente en la ventaja que tiene el PRI en las encuestas sobre la elección legislativa federal de julio entrante, ha llevado a algunos articulistas a la temeraria conclusión de que la transición democrática mexicana ha fracasado.

Una de las características del oficio periodístico consiste en trascender las apariencias y, por tanto, evitar las generalizaciones. Afirmar que el PRI está “de regreso” se ha vuelto un lugar común, una caricatura en blanco y negro que deja de lado una gran cantidad de matices.

Habría que saber a qué se refieren quienes predicen el “regreso” del PRI: ¿Recuperará la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados en 2009, o sólo la mayoría relativa, como ya lo hizo en 2003? ¿La Presidencia de la República en 2012? ¿Únicamente ésta o también la mayoría en las dos cámaras del Congreso, igual que antes del 1 de septiembre de 1997? ¿A qué se refieren con “regreso”?

Nadie puede desconocer la ventaja que lleva el PRI en todas las encuestas, pero falta saber qué efecto tendrá el abstencionismo, que se prevé alto, en el resultado electoral. También falta ver si esa ventaja se traducirá para el PRI en una mayoría relativa o absoluta en la Cámara de Diputados, y si esa mayoría se construirá mediante alianzas con otros partidos. Cada escenario tiene implicaciones distintas.

Tampoco pueden pasarse por alto las aspiraciones presidenciales del gobernador del Estado de México, el priista Enrique Peña Nieto. En estos momentos es el político con mayores posibilidades de llegar a Los Pinos en 2012, ni quien lo dude. Sin embargo, después de lo que sucedió en 2006, ¿habrá alguien que quiera apostar que Peña Nieto será candidato de su partido y llegará a ser Presidente?

Ante esta incertidumbre, ¿se puede sostener que el pueblo de México añora los viejos tiempos y desea un regreso del PRI como partido de Estado? Por ahora, al menos, es imposible afirmarlo.

Muchos analistas no toman en cuenta que el PRI no se fue del todo. Perdió la mayoría en el Congreso (primero en la Cámara, después en el Senado) y lo echaron de la Presidencia, pero mantuvo su control sobre la mayoría de las gubernaturas y congresos locales, así como sobre un número muy grande de municipios.

En 14 estados, nunca ha habido un gobernador que no haya sido elegido por medio del PRI. Actualmente, ese partido gobierna 18 entidades, las 14 mencionadas, más otras cuatro que perdió ante la oposición y luego recuperó (Nuevo León, Chihuahua, Nayarit y Yucatán).

Cuando uno entra en el detalle de la información, la cosa se pone más interesante: De las 18 entidades que alguna vez han elegido a un mandatario local mediante un partido o grupo de partidos de oposición, solamente en 11 ha habido un gobernador (o jefe de gobierno) que no haya militado en el PRI.

Dicho de otra manera, de los 34 ejecutivos estatales elegidos como candidatos de un partido distinto del PRI —el primero de ellos fue el panista Ernesto Ruffo, de Baja California, en 1989— sólo 20 han sido opositores puros. Los otros 14 tienen antecedentes de militancia en el PRI. En algunos casos, estos últimos ganaron su respectiva gubernatura prácticamente sin haber militado en la oposición.

Mientras tanto, en los estados donde el PRI ha sido imposible de remover, los gobiernos locales han preservado los viejos mecanismos corporativistas para seguir ganando las elecciones. ¿Puede olvidarse este hecho cuando se habla del “regreso” del PRI, como si se tratara de un simple voto de castigo contra las otras fuerzas políticas?

Quienes hablan de una restauración priista en 2009 y en 2012 también se equivocan al suponer que será el mismo PRI el que vuelva a tener la mayoría en el Congreso y regrese a Los Pinos. Podrá tener los mismos personajes de primera fila, la misma “flexibilidad” de principios y aún las peores intenciones de control, pero eso no significa que se repetirán las condiciones que el partido vivió en el periodo 1929-2000.

Afirmar que la alternancia no ha producido cambios es otra simplificación de la realidad. Por ejemplo, antes de 2000 no había una ley de transparencia y la Auditoría Superior de la Federación no tenía las facultades de fiscalización con las que actualmente cuenta.

En una entrega anterior escribí que la transición mexicana se hubiera beneficiado más de haberse concretado una alianza entre el PAN y el PRD en 2000, similar a la que ha funcionado en Chile con la Concertación para la Democracia. Sin embargo, no pienso que los disensos entre estos dos partidos sean la única explicación del actual avance priista en las urnas.

De hecho, se puede afirmar que los tres principales partidos del país se han acercado mucho en sus posiciones y procedimientos. Hoy en día, la ideología pesa muy poco en ellos, y los tres tienen gobernantes y funcionarios surgidos de sus filas que son impresentables y a los que defienden pese a todas las evidencias públicas de sus malos manejos. También coinciden en su disposición de usar las mismas malas artes para ganar elecciones.

En ese sentido, no hay tal “regreso” del PRI, pues las formas de antaño son irrepetibles. Lo que sí hay es un mimetismo de los tres principales partidos, una conversión de los mismos en meras marcas electorales de las que la tricolor es, en estos momentos y por diversas razones, la más exitosa.

Enhorabuena, Cadenatres

Gracias a un acuerdo con Sky, los suscriptores de ese sistema podrán disfrutar a partir de este fin de semana las transmisiones de nuestra cadena hermana, en el canal 128, una verdadera alternativa en televisión.

Una sociedad de oídos sordos

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
La Semana de Román Revueltas Retes
Milenio

Ni reforma fiscal, ni reforma energética ni cambio verdadero alguno sino meros ajustes de poca monta negociados con una oposición cuyo primer interés es vender muy caro su amor. Hay más tiempo que vida, reza el refrán en una de las más perniciosas expresiones de la sabiduría popular; y, sí, guiados por esa máxima comodona, los mexicanos nos tomamos las cosas con calma olvidando que el futuro no sólo está siempre a la vuelta de la esquina sino que ya nos ha alcanzado: México, hoy día, es un país poco competitivo, amenazado por una recesión de pronóstico reservado, irremediablemente embrollado en los mismos problemas de siempre y cautivo, por vocación propia, de unas minorías perfectamente capaces de imponer, una y otra vez, sus intereses particulares al resto de la nación.

El debate público, en este sentido, exhibe una asombrosa inconciencia. Se organizan incontables foros y debates para analizar los problemas; se convoca a los “actores sociales” y se buscan “consensos” pero, al final, las políticas públicas surgidas de estas discusiones se supeditan inexorablemente a los provechos de los partidos y sus aviesos personeros. No hay visión de Estado ni preocupación alguna por otro futuro que no sea el que se perfila en el horizonte inmediato, es decir, el de las siguientes elecciones. El PRI, en su condición de socio remolón y oportunista del actual Gobierno, ha aprovechado esta circunstancia al máximo: se presenta como un interlocutor bienintencionado y responsable a la vez que cosecha los frutos de su avieso oposicionismo. Resulta así que los ciudadanos mexicanos tienen ahora la idea de que sólo el tricolor “sabe gobernar” y están inclusive dispuestos a perdonarle que, mientras administra tan eficazmente los asuntos públicos, sus funcionarios se sirvan con la cuchara grande. La corrupción ya no le quita el sueño a la gente. Lo que quiere es que las “cosas se hagan”.

En este camino —y con parecida conciencia, justamente, de las cosas— los grandes temas pasan a un segundo plano: no hay ya la idea de que las estructuras de este país se forjaron de manera muy perversa por un sistema corrompido —dedicado a la atención de sus clientelas— y que ese modelo es el que ha terminado por socavar la viabilidad misma de la nación mexicana; tampoco parece preocuparnos esa situación de no retorno que hemos alcanzado en un asunto crucial como el de la educación pública o la futura quiebra financiera del Estado. Por simple oportunismo, no establecemos una relación de causa y efecto entre el modelo inventado por el antiguo régimen y las plagas bíblicas que nos amenazan. A lo mucho, se aparecen por ahí los interesados pregoneros de algunos partidos —como, por ejemplo, el Verde Ecologista— para propugnar la pena de muerte. Y eso, en el país de la injusticia flagrante y de los juicios bajo sospecha como el que se le administró a Florence Cassez y que tanto preocupa a Monsieur Sarkozy. Pero, no hay una visión crítica de la realidad nacional que permita atar cabos y endosar responsabilidades verdaderas. Dicho de otra manera: no tenemos intención alguna de cambiar.

La más inmediata de las amenazas que se ciernen en el escenario nacional es la de una estruendosa crisis de las finanzas públicas: los ingresos petroleros van a la baja y la recaudación fiscal desciende al tiempo que sube el gasto del Gobierno. En algún momento —muy pronto, esto es, dentro de doce meses— el erario no tendrá recursos para afrontar sus obligaciones corrientes o, en el mejor de los casos, el déficit alcanzará niveles inaceptables de acuerdo a los cánones de la ortodoxia macroeconómica. Tendremos, ahí sí, un cuadro de fuga masiva de capitales, devaluación catastrófica, desempleo y desplome de la actividad económica, todo ello como una especie de cereza del pastel para coronar la actual debacle financiera.

No se puede hacer nada, sin embargo: cuando a Felipe Calderón se le ocurrió apenas comentar que, de haberse consumado una reforma energética más profunda, México hubiera podido construir cuatro refinerías en vez de una sola, los buitres de la oposición se le echaron encima. Bueno, ya les tocará, a ellos y a nadie más, recomponer el desastre si es que, como nos pronostican los encuestadores, vuelven al poder.

Los gobiernos priistas traen malos recuerdos: PAN

Horacio Jiménez
El Universal
Ciudad de México

El líder nacional panista señaló que México sí tiene memoria y que el país espera que el PRI asuma su responsabilidad y comparta con el presidente Calderón la tarea de combatir a las mafias

A pesar de que hace unos días, el líder nacional del PAN Germán Martínez aseguró que no era una "estrategia electoral, ni guerra sucia" pedirle al PRI aprobar las reformas pendientes en materia de seguridad, esta semana volvió a arremeter contra el tricolor en su videomensaje semanal.

En esta ocasión y aprovechando el Día Internacional de la Mujer, Germán Martínez le dijo de manera directa al partido que dirige Beatriz Paredes, "en política el que se enoja pierde".

En su mensaje que se transmite por el portal de videos Youtube y su página oficial acusó al PRI de ser "contradictorio" y de "romper su prometido silencio para descalificar e insultar" y aclaró que estos llamados no son de carácter "electoral", lo hace porque "México sí tiene memoria y aunque los gobiernos del PRI traigan malos recuerdos, el país espera que en esto asuman su responsabilidad".

El líder panista señaló que "las contradicciones del PRI ya no son novedad", porque "hace apenas unos días dijeron que no nos contestarían y asumirían su responsabilidad en el combate al crimen". Pero "tan solo en una semana los priistas rompieron su prometido silencio y siguieron las descalificaciones y los insultos como los que usaron durante 70 años para gobernar al país".

Agregó: "Vamos hasta su 80 aniversario sirvió para que aclararan que no están del lado de la inseguridad y el narcotráfico y que por fin sí quieren sumarse al presidente Calderón en la lucha contra la violencia y la delincuencia en el país".

"Desde aquí les volvemos a decir a los priistas que sean serios, en política el que se enoja pierde", subrayó el líder panista.

Y llamó al tricolor, "vamos a aprobar juntos las reformas para sacar a las mafias de México, los que ganan serán los ciudadanos".

"No se equivoquen más, no es un asunto electoral. México sí tiene memoria y aunque los gobiernos del PRI traigan malos recuerdos el país espera que en esto asuman su responsabilidad y compartan con el Presidente la tarea de proteger la salud y la seguridad de todos los mexicanos y mexicanas".

Pero Martínez Cásares en esta ocasión no fue el único en tocar el tema del PRI, ahora Marisela Pérez de Tejada, secretaria de Promoción Política de la Mujer en el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, culpó al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, de haber desaparecido el Instituto Mexiquense de la Mujer a pesar de ser la entidad con más violencia contra las mujeres.

La también diputada federal por Acción Nacional dijo: "El Estado de México, gobernado por el PRI, ocupa el primer lugar en el país en violencia contra las mujeres, en los últimos tres años en el Estado de México han muerto 362 mujeres, cada dos días muere una mujer mexiquense por actos de violencia, pese a ello el gobernador del Estado de México desapareció el Instituto Mexiquense de la Mujer que atendía única y especialmente los problemas de las mujeres".